Declaimer:
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!
Notas del fic:
Bueno primero que nada he de disculparme con todos los que leen esta historia por mi falta de atención a esto de la separación, os juro que la separo, pero la muy jodida (se me ha salido) a la hora de publicarse no hace más que juntarse…esto sería preocupante si no fuese una yaoista.
Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI
Capitulo 6 Fístulas
Vio aquel trozo de piel desnuda marcada con una cicatriz profunda, su dedo delineo el contorno deforme de esta, los negros ojos lo miraron con expectativa casi seguro que una pregunta sería lo primero que brotaría de los delgados labios pero no fue así.
Una línea curveada nació tenue, casi invisible en una expresión poco común que solo logro que la incomprensión transpirara por cada poro de su piel.
Porque si Gaara hubiera querido averiguar el origen de aquello que pareció gustarle entonces Sai le contaría con esa cosa desagradable en el estomago que eso era lo único que le había quedado de su antinatural padre que fascinaba de profanarlo.
Pero no hubo pregunta así que no existió respuesta.
Tan solo quedo el armonioso silencio mientras Sai echaba medio cuerpo fuera de la cama y sus cabellos caían gaceles por el efecto de la gravedad sintiendo aun la caricia un tanto tierna en aquel viejo recuerdo de una pueril herida.
Sin embargo Gaara lo supo sin necesidad de escucharlo, lo que aquello significaba para el joven pintor, cayendo aun mas en ese estúpido sentimiento que se le salía y que le mantenía ahí, en esa cama junto a quien menos había esperado.
Cerró sus ojos, al parecer había recuperado su calma de la forma más retorcida que pudiera haber.
Sai noto el cambio de ritmo de aquel corazón que tanto le gustaba escuchar, sonrió como un idiota ante el remolino que se le formaba en el vientre por el alcohol adunado por sus venas y creencia de que la sonrisa aunque pequeñita que había visto en Gaara al ver esa cicatriz que el tanto escondía era quizás el más bello sueño que había tenido nunca.
Quizás fue por eso que se sintió libre de decir lo que tanto había rondado por su mente desde el momento en que los ojos verdes le enfocaron una vez en abril.
Ga-chan – la voz sódica y pausada dejaba entrever lo ebrio que estaba aun así eso fue pasado por alto, el pelirrojo oía el lejano murmullo llegarle suavemente a sus delicados oídos – creo que te amo – y ser abruptamente regresado de su estado adormitado por las palabra que le taladraron odiosamente y sin piedad –
Y lo vio, el muy desgraciado se había quedado dormido, cubrió sus ojos con el antebrazo, ya no dormiría, el sueño se le había volado.
Estúpido… Sai – bramo dándole un golpe en el desnudo torso –
Desconociendo que aquel insulto había terminado de manera diferente en sus pensamientos, las bombas habían explotado del lado de su muero y como había previsto las alarmas no habían sido suficientes, no cuando el las había ignorado antes de aceptar.
Lo horriblemente enamorado que estaba ya.
Las puertas inquebrantables se abrieron con un rechinido agudo, giro su cabeza encontrándose con algo a lo cual califico de sumamente desagradable. El alivio de por fin poder salir de la caja metálica se esfumo en un segundo.
Se quedo ahí tirado en el frio suelo tratando de comprender todo lo que les había pasado, buscando una explicación razonable ante el beso dado por el Uzamaki y con el cual había comenzado todo por lo que ahora al ver la figura de su subordinado Sugeitsu le golpeaba con violencia en la cabeza.
Una sonrisa ladina y cazo al vuelo la chaqueta que el de cabellos claros le tiro para cubrir el cuerpo a su lado, el cual aun roncaba, dormido completamente. Se incorporo abotonando su camisa arrugada, y moviendo con el pie al rubio que se resistía a despertar, vio el reloj en su celular, las 6:00 am, muy temprano para un sábado por al mañana, pensó fugazmente, viendo con la mirada entrecerrada como su extremidad era quitada y el ojimarron se agachaba para acariciar los rubios cabellos y verlo con esa sonrisa que le tocaba los huevos.
Es lindo – susurro, con una mano en mentón y bajando los ojos para seguir admirando la cara con facciones relajadas que se le regalaba. –
Y Sasuke apretó sus manos hechas puños, reprimiendo la contestación mordaz que le quedo bailando en la punta de la lengua, lo menos que quería era que el otro se diera cuenta la importancia que le daba al joven universitario. Pero no pudo contener la reacción de su cuerpo al ver como las intenciones de Sugeitsu cambiaban, acercando peligrosamente sus labios a los del ojiazul en un bajo murmullo del cual solo alcanzo a escuchar, "princesa durmiente"
Un alarido de dolor, y la espalda se le arqueo, su cuello era peligrosamente estrujado pero no importo, lo había encontrado, sin siquiera proponérselo, la fuente del mal humor de su jefe, y debía decir que hasta el se hubiese vuelto loco, loco de solo pensar que el rubio con marquitas no podía pertenecerle jamás, pero esto a Sasuke no le había pasado, los rastros de semen mezclado con hilillos rojos demostraban que ese chico que ahora lo miraba con inusitada sorpresa, pertenecía claramente a Uchiha Sasuke.
Pero esto pareció perder relevancia cuando las azules orbes se afilaron, viendo con suma desconfianza a la pelirroja que se lanzaba hacia un azabache fastidiado, y su sonrisa se agrando, al parecer Karin si servía para algo.
Abrió sus ojos, el sol le dio directo en la cara, su mano los cubrió de inmediato, sus pupilas habían reclamado, un sonoro bostezo y se incorporo notando por primera vez como sus piernas estaban enredadas con otras, su ceja se anarco ante el calor que desprendía aquel cuerpo. Termino de levantar la sabana, ahogando la pequeña exclamación de sorpresa por verlo a el tan cerca. Pero pronto desapareció suplantándolo algo muy parecido a la placidez de que fuera él.
Complacido para sus adentros de que el sueño que aun le rondaba en la cabeza no fuera uno como tal, sino mas que la pura realidad.
Se inclino, besando los labios entreabiertos, delineando las enormes ojeras antes de que su muñeca fuera atrapada y la verdosa mirada lo viera con recriminación, la cual aun no podía entender, ¿se había molestado ante su toque? Ladeo la cabeza no comprendiendo el por que.
Dices demasiadas cosas irresponsables – fue lo que broto de los labios del pelirrojo, produciendo más fuerza en su agarre, Sai lo miro, con aquel gesto inexpresivo que trataba de delatar algo se le escapaba y no tenia ni idea de que podría ser, cerro los ojos tratando de hacer memorias, pero están estaban mas difusas aun que los sentimientos que sentía les explotaría en el pecho por que las pupilas verdosas exigían una respuesta –
Era eso la llamada alegría, o era orgullo, de tener una respuesta para su propia interrogante, sin ser ayudado de libros ni de personas por que el tenía una vaga idea de lo que el y el pelirrojo habían hecho hasta el cansancio, jadeo por el contacto de sus pieles que se rozaron al moverse.
Me gusta – Gaara rodo los ojos, mostrando que no era la primera ocasión en que Sai le decía algo así, pero si que lo hacia en un estado de completa sobriedad - ¿me besaste? – la expresión de paciencia se implanto en el rostro del ojiverde que se abstuvo de responder, aun así el pelinegro se toco los labios – Gaara – llamo en un tono ansioso que no paso desapercibido para el otro – quiero recordar – la petición sonó algo incoherente para el pelirrojo que lo vio sin llegar a comprender que era aquello a lo que se refería – quiero recordar el amor que me mostraste –
Y Gaara estuvo tentado a responder de la manera tajante y fría que siempre lo hacia, pero las palabras aun le resoban entre sus pasamientos cortos y analíticos que le enseñaban estaba derrotado, las enormes y filosas garras se habían estirado de nueva cuenta para envolverlo en ese mundo incomprendido en el que Sai se hallaba continuamente, y sus armas cayeron patética y miserablemente, la decisión de lo que se suponía consistía su visita hacia unas horas había dado su ultimo suspiro antes de desaparecer de su alcance.
Se inclino tomando el rostro por ambas mejillas, afilando sus ojos en busca de percibir esa emoción que detonaba el pelinegro cuando el corazón se le aceleraba y la excitación se le acumulaba en sonrojos atrayentes, ¿una imagen tierna? No, solo se trataba del Sai que nadie más que el había visto, y el egoísmo de pertenecía se agrando, los labios se estrecharon y el cuerpo cayo en un ligero salto al colchón, ahí iba de nuevo, perdiéndose en la lechosa y fría piel, igual que la noche anterior, a introducir su polla de una sola estocada en el rugoso y caliente interior del ojinegro.
Si ahí iba de nuevo, a ignorar las alarmas de un fuego acallándola con mordidas y lamidas, manifestando su deseo, y creyendo que el que de verdad podía a comprender que era el amor era Sai.
Naruto no era muy inteligente para entender muchas cosas importantes de la escuela, pero si era lo suficientemente listo para comprender que eso que se le había roto, hacia unas semanas, de nuevo sonaba en fragmentos colisionados a cada paso que daba.
Y la desagradable sensación de sentirse un estúpido le hizo bajar la cabeza, se puso su chaqueta naranja, necesitaba salir, despejar su mente y olvidar todo lo que había provocado esa sacudida a su mundo imperfecto. Y es que joder, era un maldito gilipollas de primera, estrujo la polera negra a la altura de su pecho, reprimiendo la mueca descompuesta de su rostro por solo recordar a la mujer de chillona voz y sanguijuela que se le había pegado a Sasuke la mañana de ayer, mientras lo miraba con molestia y él no sabía ni un pepino de lo que sucedía.
Tan solo se levanto, cubriéndose con un buzo rojo entre sus piernas y marcharse con paso desapercibido sin mirar atrás, ignorando al chico con sonrisa de tiburón que le había dicho "rubio lindo" y la cara de victoria de la de lentes.No era de todos modos como si hubiese mucho por lo que quedarse si Sasuke parecía padecer amnesia y no había hecho nada para detenerlo.
Fue entonces que el pudo entender la mierda en que todo se había convertido su inútil esfuerzo por un acercamiento mas allá de sus cuerpos, la vergüenza se implanto en sus mejillas, era confirmado, a él le gustaba el sexo, de ese fuerte y duro, del mismo con el que el azabache lo había tomado, sin delicadezas absurdas ni promesas de un amor eterno el cual no existía.
Aun así, el te quiero que había querido decirle en un intimo secreto se fue cuando tomándolo por la cintura los acomodo y se quedo dormido, vencido por el esfuerzo de sus acciones, y el simplemente no tuvo tacto para que los negros ojos se abrieran, así que solo termino de perderse, entre los brazos un tanto tibios y el olor a lavanda que le acariciaba con aquella tranquilidad inhóspita que tanto habían extrañado.
Uno…dos…tres
Respiro profundo y cerro sus ojos, tenía que controlar aquello que se le había ido sin querer
Cuatro…cinco.
Un zumbido continuo en su oído, y su caminar empezó a acelerarse
Seis…siete…ocho.
Y su corazón bombeaba mas rápido, sus azulinos orbes repararon en la puerta cerrada de aquel departamento e ignoro el olor a café recién hecho.
Nueve.
Quería simplemente alejarse de todo, de sus sentimientos de sus pensamientos pero sobre todo…observo con recelo el ascensor, chasqueando la lengua, tomo las escaleras, saltando de dos en dos los escalones.
Diez.
Quería estar tan lejos que no pudo prever como una figura le cerraba el camino, para detenerlo de su loca carrera.
Sai – y el morocho le sonrió, tomándole de la mano para jalarlo y cruzar la calle - ¿Qué haces tebayo? – para la sorpresa del Uzumaki, el pelinegro se abrió la camiseta suelta que traía -¿pero qué diablos…- susurro cuando vio la fantasmal piel llena de marquitas rojas que acentuaron ¿la alegría? De este –
Lo sé – y el comportamiento de un niño pequeño se adueño del ojinegro que tomo la mano del rubio y la puso sobre una de las tantas marcas en su tórax – sé que es el amor, Ga-chan me lo mostro –
Quizás fue el tono, quizás fue la mueca en su rostro, o sentir el acelerado corazón del pelinegro, pero Naruto nunca en su vida tuvo tanta desazón como el que sentía en ese momento, cuando la sonrisa sincera de Sai le pego de lleno, orgullosa y altiva, ante su nuevo descubrimiento, retiro su extremidad con cuidado, tratando de imitar absurdamente aquel gesto que se le daba, pero no le salió más que una mueca descompuesta, el ceño de su amigo se contrajo de manera confusa.
Naruto-kun ¿pasa algo? – y el rubio negó enérgicamente, no le pasaba algo, le pasaba demasiado –¿ quieres que llame a Ga-chan? – y las azulinas orbes se cerraron, no tenía cara para ver al pelinegro, no soportaría ver al ojiverde, que lo conocía tan bien, que no tardaría en deducir lo que había ocurrido, mucho menos cuando también era amigo de Sasuke –
Estoy bien tebayo, jejeje, es tu imaginación Sai – y se llevo una mano tras la cabeza para darle el realismo del que sus palabras carecían
Una vocecilla interna se burlo de el, tanto había caído como para mentirle a quien quizás era la personas más inocente que conociese en su vida, una risotada, y se mordió el labio en un acto de nerviosismo mal disimulado, tal vez podía engañar al pelinegro que estrechaba la mirada perspicaz o quizás solo fingía que le creía, fuese cual fuera la respuesta correcta había algo que era cierto sobre ellas, el podía sonreír con esa hermosa mueca si quería por siempre pero jamás…jamás podría tergiversarse a si mismo.
Su cuerpo se dio la media vuelta por si solo, como si fuera incapaz de controlar sus propias acciones se encontró ignorando el grito de su nombre por un confuso ojinegro, mientras que sus pies subían los escalones, regresando sobre sus pasos, con su palpitar maniático y el desosiego desbordándosele por los ojos.
Estaba mal, estaba horrible y cruelmente mal, su malsana obsesión por Sasuke lo estaba consumiendo, lo quemaba sin piedad, dejando esas marcas en su piel igual a las de Sai.
Pero existía una sutil diferencia entre las de él y las suyas…
Las suyas no hablaban de amor
Tal vez fue por ese motivo más que una razón que la adrenalina le dio ese valor que se le había esfumado el día anterior, el suficiente para pararse frente a esa puerta vuelta tabú y tocar con ansiedad el timbre, llenar las paredes del avilante sonido hasta que la gnosis de su destrucción y perdición saliera.
Porque estaba cansado de ese juego que solo lastimaba, de actuar por impulsos o fingir que no pasaba nada. Estaba hastiado de no obtener una respuesta que le satisficiera, quería entender por lo que más quisiera por que el odio se había transformado en eso que lo tenía en un estado catatónico y anémico deplorable.
Pero sobre todo, que alguien tuviera la piedad de decirle cuando había sido que de nuevo las afiladas uñas inhumanas de la soledad habían vuelto para amenazarle como años atrás.
El rechinido de la bisagra lo puso en alerta, las aletas de la nariz se le dilataron mientras que cada segundo pasaba más lento.
Sasuke – le llamo dando un paso -
El paso que lo llevaría al final que tantas vueltas le había dado ya
Oh eres tu -
Pero sin duda no espero….
Sasuke –kun - y la voz femenina canturreo fuerte y alto, volviendo su cabeza hacia el interior del departamento, cerrando la bata de baño que traía y sonriéndole socarronamente a quien le veía –
Que el paso que significaba quizás un comienzo…
Usuratokanchi – murmuro el azabache secando sus húmedos cabellos –
En realidad era el final de algo que solo había quedado como la fantasía de una mariposa azul antes de morir.
Retrocedió un poco incapaz de asimilar lo escena que se le presentaba en frente, chocando con el cuerpo de su amigo que dijo algo que no llego a entender, los fragmentos de ese algo habían colisionado dentro de él hasta volverse polvo.
Y no pudo evitar preguntarse si tal vez eso que había denominado como "algo" se tratase en verdad de su corazón.
Negó con la cabeza, estaba asustado de sus propias conclusiones, pero estaba más furioso de sentirse contradictoriamente engañado por aquel que dijese su nombre de aquella manera tan única cuando estaba dentro de él.
Y no se controlo, simplemente se inundó, aquel sentimiento lacerante que lo cegó y que le hizo dar un puñetazo en la mandíbula cuadrado del Uchiha que choco contra el marco de la puerta.
Y los golpes comenzaron, Naruto no escuchaba, no sentía, no pensaba ni paraba.
En ese instante estaba demasiado ocupado en esa lucha enardecida que tenía solo un objetivo.
Matar
Matar a eso que lo había vuelto frágil, idiota y condenadamente adicto a Sasuke.
No es como si estuviera escapando…tampoco es como si necesitara huir, pero no pudo simplemente evitarlo, sus ojos se desviaron y el cuerpo se le tenso, sentía tanta decepción de si mismo, que se encontraba en el punto exacto donde la confusión se convierte solo en decisiones erróneas. Se tiro en la alfombra de aquel departamento, los inquisidores ojos continuaban perforándole, diciendo sin hablar lo preocupado que se encontraba ante su estado renuente y silencioso.
Se giro, quedando de lado, dándole la espalda y pidiendo entre sus pensamientos mas rebuscados que no preguntara nada por que entonces todo se movería imperiosamente y el terminaría lastimando aun mas sus hinchados nudillos.
Sitio la compresa fría contra su amoratada mejilla y cerro los ojos reprimiendo el lastimero gemido que deseaba salir de sus partidos labios. Un movimiento mas y su cabeza se hayo entre el par de piernas fuertes mientras sus orbes azules observaban con inusitada paciencia las negras que no le perdían ni un segundo.
Naruto…- susurro antes de arrodillarse frente a el y exhalar todo el aire que había retenido en sus pulmones – deberías de haberle dado más duro – sugirió ante el desastroso semblante
Ahora no Sai, ahora no – y se cubrió los ojos que le escorian con el antebrazo, le dolía todo, apretó los labios, un hilillo de sangre le recorrió el mentón, se sentía fatal. –
El aludido solo permaneció en silencio, mirando por largo tiempo al par de ojos verdes que se habían plantado en el techo, encontrándolo realmente interesante, ignorando la desagradable imagen del rubio en su regazo y respirando para no levantarse y cometer alguna tontería de esas que el tanto veía en películas.
Y la incomprensión quedo flotando en aire, la ansiedad le invadió el cuerpo, abrió la boca un tanto antes de volverla a cerrar ante la afilada mirada del pelirrojo que le hizo una señal para que guardase silencio, Naruto se acababa de dormir, vencido por algo mucho mas fuerte que el cansancio.
Pero el negó, el quería entender, fue por eso que se acerco, rozando con la nariz el cremoso cuello.
Ga-chan – y se sentó a su lado, contemplando la pared de su costado – el Uchiha bastardo…el ¿solo jugo? –
Gaara ante toda respuesta solo subió los hombros, no tenía mucha idea de que era lo que había pasado, sin embrago conocía a esos dos lo suficiente para saber no debía pensar ni deducir nada por que entonces solamente se equivocaría una tras otra vez. Ya que Naruto y Sasuke eran simplemente impredecibles, aun a si, el pelirrojo no pudo evitar desear que aquello acabara pronto antes de que las heridas traspasaran lo físico y se quedaran adheridas como la cicatriz de una horrible quemadura.
