Declaimer:
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!
Notas del fic:
Bueno primero que nada he de disculparme con todos los que leen esta historia por mi falta de atención a esto de la separación, os juro que la separo, pero la muy jodida (se me ha salido) a la hora de publicarse no hace más que juntarse…esto sería preocupante si no fuese una yaoista. Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI
Capitulo 7. Dogmas
No…no podía ser, que alguien le dijese que estaba soñando…no mejor aun que la tierra bajo el se abriera y le absorbiera, o si era mucho pedir que simplemente no fuera él.
Pero la suerte no estaba de su lado y Kami seguro y lo odiaba, debió de haberle hecho caso a su oba-chan cuando le decía que se enojaría si no comía sus verduras…por que no le había creído se lamento. Echando su cabeza hacia abajo en son de derrota mientras que Sai se acercaba curioso por la actitud que el presentaba y que claramente se le iba en muecas o bajos susurro atrayendo miradas y risas de burla que no notaba.
Naruto…te ves un poco… ¿ansioso? - atino a predecir sintiendo las orbes azules dilatas y después el chillido junto a su oído –
¿Por qué a mi Sai?… ¿por qué? –
Y Sai quiso decir que no entendía ni una mierda de que era lo que su amigo lloriqueaba tan patéticamente pero la respuesta le pego en la cara cuando vio que uno de los tantos pódiums de entrevistas de trabajos que estaban en el campus de la universidad se encontraba la fuente de los problemas de su rubio amigo que se movía con un aura extraña a su al redor. Repitiendo aquello que le acaba de decir con lagrimones en los ojos, las cejas se le curvaron graciosamente e un intento por sonreír y calmar al ojiazul que solo quedo en una mueca mal hecha.
Así que alejándose de el, fue hasta donde un joven de cabellos claros estaba recargado dando unos folletos de una empresa llamada Taka Corp tomo uno sintiendo la intensa mirada de unos negros ojos, el Uchiha bastardo no dejaba de observarle, a saber por qué.
Que… ¿te interesa? – y el joven de ojos marrones se había acercado confianzudamente a él, pasándole un brazo por lo hombros y señalando al azabache que en ese momento era asediado por un par de chicas que hacían preguntas sin parar y las cuales respondía aburridamente –
La verdad…no, tengo mejores gustos que ese bastardo – sonrió, una risa suelta y el chico peliblanco se pego a él –
Me caes bien, ¿Cómo te llamas? – y empezaron a caminar, alejándose sin ser muy consientes de sus antiguos lugares, era extraño pero parecían haber hecho química al instante –
Sai – respondió girándose un poco al ver el pódium del apartado de sistema de Kaze-kage, la empresa donde Gaara trabajaba –
Soy Sugeitsu, y dime conoces al serio con cara de estreñido –
Si, es al que Naruto le dio una golpiza hace un par de semanas – el ojimarron se detuvo, volviéndose lentamente con una cara de sorpresa total que el otro solo espero a que la reacción se fuera, al parecer no lo sabía –
Con que fue el – susurro – es el rubio lindo del otro día supongo – cavilo con una mano en la barbilla, pensando detenidamente algo – oye Sai…eres amigo de ese tal Naruto – el pelinegro asintió, una sonrisa un tanto perversa y Sai se vio arrastrado a un no muy seguro lugar mientras que el otro continuaba maquilando y murmuraba un "te gustaría ayudar…" al otro que como siempre no entendía mucho de lo que pasaba a su alrededor, solo sabía que las palabras de Sugeitsu se oían divertidas –
Un bostezo y estaban a punto de dormirse, un sonido a su izquierda y alguien se sentó a su lado, sus verdosos ojos se cerraron, había escuchado salir un suspiro resignado.
Y no pregunto qué es lo que pasaba, ni una palabra salió de sus boca, tan solo espero, justo como siempre lo hacía, que los pensamientos no dichos surgieran despacio y fluyentes, llegando en un quedo grito empapado de confusión y desazón, y quizás una que otra risa tonta que equilibraba lo mal que podía sentirse Naruto al decidirse hablar.
Gaara – y la cabeza rubia cayó sobre su hombro y el no pudo evitar sonreír levemente, acostumbrado a aquel contacto desde hace años – creo que me estoy volviendo loco tebayo –
Y no pudo evitar sentir sarna al escucharle decir aquella tontería, Naruto no se estaba volviendo loco, el ya lo estaba desde que lo había conocido, aquel terco y gritón chiquillo de doce años que no había temido acercarse al él, con esa actitud desesperadamente positiva y esa manera impulsiva de hacer las cosas.
Naruto era simplemente demasiado especial…único para entrar en un para metraje que lo calificase de normal, que decir de cuerdo, era un maldito loco radicalista que no dudaba ni un momento de seguir primero sus sentimientos antes de detenerse y pensar en lo que quería hacer.
Actuaba por instintos, y esos mismos lo habían llevado hasta donde ahora estaba, sentado en esa banca de universidad, en un duelo por decidirse a soltar todo aquello que lo tenía con la mirada aprensiva y el cuerpo encogido, como si fuera un pequeño niño asustado que esta rayando el límite de su escaza paciencia.
No lo entiendo tebayo – y los ojos azules se cerraron, suspirando, no de cansancio, ni de resignación si no simplemente por retener demasiado aire sucio dentro de sus pulmones no era bueno – Sasuke… ¿el suele jugara así? –
Para que mentir, los músculos se le tensaron y se separo brusco, buscando con la mirada los orbes dilatados, que le dieran un indicio de que solo bromeaba…el no podía haberle preguntado algo como eso. Pero no. Los ojos de Naruto jamás mentían….la cuestión iba en serio…demasiado enserio para su gusto. Su espalda choco contra el respaldo de metal de la dichosa banca, y echo la cabeza para atrás, ahora era el que sitia una intensa discrepancia por hablar.
¿Te interesa saberlo? – era importante estar seguro, de que el rubio deseaba esa respuesta porque si no era así, el no la contestaría, pero Kami lo odiaba, eso ya lo tenía muy claro, cuando la cabeza del menor asintió segura, y ahora fue el que necesito vaciar su pecho del aire ya usado – No…el no lo hace –
Entiendo – y los ojos de nuevo se cerraron y la cabeza se dejo caer pesadamente sobre sus piernas, el cuerpo del Uzumaki se había desparramado en el poco espacio que aun había en el estrecho asiento que ocupaban –
Quizás lo que Gaara mas detestaba y que jamás diría en voz alta era esa fracción de Naruto que no llegaba a comprender, porque lo conocía del todo, cada una de sus facetas, su pasado, su presente, sus gustos, sus reacciones y muecas…pero ahora, después de que Sasuke entrara a la vida de este y viceversa, ambos se habían puesto de forma ambigua e inconsciente de acuerdo para dejarle con un severo dolor de cabeza cada vez que trataba de entender ese aire dúctil que les quedaba en las facciones cada vez que se les mencionaba en nombre del otro, era como si una parte desconocida y hasta entonces inexplorable se activara llenándolos de algo de lo que no estaban acostumbrados pero que les gustaba de sobremanera, aun si no habían descubierto a ciencia cierta qué diablos era.
Así que volvió a esperar, a que la voz monocorde que había adoptado el menor resonara de nuevo, desgarrando el tranquilo silencio, y aturdiéndole su tan preciada y adorada calma, como siempre.
Pero esto no sucedió, sintió las manos aferrarse a su pantalón, y la las mejillas heladas contra sus muslos, Naruto estaba asustado.
Esto está mal Gaara tebayo – y se oyó una risa amarga que le erizo horripilantemente los vellos de la piel – creo que me estoy enamorando del bastardo – y que le hizo apretar los labios y entrecerrar los ojos con turbación nula –
Y Gaara sonrió, imaginándose al Uchiha de terrorista, justo como Sai. Y volvió a esperar, ya no más voz, ya no una razón, ni siquiera una explicación, espero a que los impulsos tan endemoniadamente asertivos de Naruto apreciaran, para llevarlo hasta un Sasuke que permanecía de espalda a dos metros de ellos y hacer lo que ambos querían realmente desde la primera vez.
¡eres un estúpido! – y el rugido mordaz atrajo la atención de más de un alumno que le vieron de manera rara, antes de proseguir con su propio camino y murmura un "que le pasa" que le avergonzó, el ceño se le arrugo aun mas –
Calma Sasuke, te va dar algo, tan solo fue un olvido no seas exagerado – y Sugeitsu seguía sonriendo ¿Cómo podía todavía tener esa maldita sonrisa de piraña se le acababa de dejar las llaves de la motocicleta en uno de los cubículos ya cerrados de los sanitarios –
Jugoo quiso intervenir, expresando una idea que seria más un calmante que otra cosa, para que el Uchiha tras haber desmontado el pódium y ya para anochecer pudiera volver a su casa y de paso no matara a su tonto compañero sin instinto de supervivencia. Pero una mirada fugaz del peliblanco le detuvo, ¿Qué tramaba?
Dile al encargado que te permita abrir y ya – repuso alzando sus hombros como si fuera lo más lógico del mundo –
Hazlo tu en todo caso – y termino por doblar la lona del logotipo de la empresa de la cual era líder – has sido el que las has dejado, idiota – mascullo aventando sin consideración al objeto que resonó por unos segundos en el suelo –
Oh no, yo me voy, que he quedado para cenar y llego tarde, bey – y corrió alzando una mano y despidiéndose de un cabreado Uchiha que empezaba a tener un tic en el ojo –
Sasuke-san si quiere yo…– Jugoo se acerco, y el Uchiha negó –
Déjalo, nos vemos mañana – el pelinaranja asintió no muy convencido, pero tampoco paso distraído como el ojimarron marcaba con prisa un numero y murmuraba un "ya" –
Hasta mañana Sasuke-san que descanse –
El Uchiha asintió, reprimiendo la sarna que le causaba los buenos deseos del joven corpulento, descansar, hacia un par de meses que no lo lograba, y no por qué no quisiera sino porque sencillamente ese ya se había vuelto una batalla titánica y perdida.
Y pensar que el origen de sus problemas estaba tan cerca no ayudaba en nada, muchos menos recordar el quemazón que le quedó al ver como el rubio se pegaba a ese pelinegro del otro día, el mismo que había intentado vanamente separarlo en una pelea que no sabía muy bien como había comenzado, pero si que era un mal entendido y el como últimamente resultaba más afectado de lo que debería, y vamos que no es que el no fuera un buen peleador pero pudo jurar que cuando el puño dio contra la boca de su estomago una lagrima se escapo de los estrechos ojo azules. No estaba muy seguro pero algo le hacía sentir, eso a lo que se le llama culpa.
Frunció el ceño, el no le había hecho algo tan malo o… ¿si? Mejor que no porque entonces sentiría la culpa carcomerlo con mayor imputo que las últimas dos semanas de encuentros y desencuentros, donde Naruto desaparecía por días, llegando en la madrugada o marchándose a plena noche a saber a dónde, si le resultaba tan malo verle entonces por qué no se largaba de una buena vez y ya, que dejara de errar patéticamente, que dejara de escabullirse y evitarlo…que dejara de comportarse de esa manera que solo le hacía sentir peor de lo que estaba.
Llego a la dirección, donde un amble maestro de cabellos castaños le indico que el baño acababa de ser abierto por uno de los alumnos que también se había dejado algo.
Así que se apresuro, no es que desconfiara ni nada de eso, pero sintió la estudiada necesidad de tener el frio metal de las llaves en su mano para poderse al fin ir, aunque ya no estaba muy seguro si era ralamente lo que quería hacer, llegar a su casa nunca le pareció tan insoportable como ese momento donde las luces del pequeño sanitario estaban encendidas y una voz murmuraba algo entre dientes, entro con el rechinido de la puerta lastimándole los tímpanos, y con el solo objetivo de encontrar de una buena vez el maldito objeto que le retenía sin proponérselo ahí.
Un azoton, un ruido sordo, y la luz se le fue, la puerta se había cerrado y una figura difusa salía a tropezones del cubículo, se trataba del mentado alumno que le dijesen ahí estaba, por eso no se preocupo en parar y esperar a que sus ojos se adaptaran a la oscuridad o que de buenas a primeras alguien abriera la puerta y la luz de las farolas de estacionamiento le brindara la suficiente luminosidad para emprender su búsqueda.
Sai deja de jugar que no puedo ver nada tebayo - un chillido y el cuerpo se le tenso – anda prende la jodida luz – y le hizo retroceder hasta chocar con los lavamanos – Sai, que no es divertido…sabes que no me gusta eso – y la voz se escucho asustada, jamás la había imaginado así – ¿Sai? – y resonaba con las baldosas de azulejos produciendo un desagradable eco -¡Sai! – grito con mas fuerzas –
Y el Uchiha trato de rememorar si es que había visto alguien afuera pero no, nadie le venía a la mente, se traslado con cuidado, tanteado por la pared hasta llegar a la puerta…no se abrió, una vez más, y el pomo solo giraba hasta la mitad, estaban encerrados, de nuevo encerrados. Echo al cabeza hacia abajo, su frete choco contra la madera y un nuevo chillido se oyó. Su suerte no podía empeorar.
Sai…déjate de juegos…mierda – mascullaba, dando pasos cautelosos con su brazos distendidos y moviéndolos en todas direcciones no quería chocar, algo blando y frunció el seño, esa no era la puerta, el color se le fue – Sai…e…eres…t-tu – y cerro sus ojos deseado que así fuera porque si no, le iba dar algo –
No…- y tomo la mano que le tocaba la espalda, jalándola un poco y con ella el cuerpo del rubio que estaba tieso – soy Sasuke…dobe – murmuro, dejando su frente se enfriara por el tacto suave de la puerta y se cuerpo se calmara con la calidez que el pecho de Naruto al pegarse a su espalda traía –
Y el rubio se detuvo…Sasuke….había dicho Sasuke, un nuevo berreo y trato de zafarse, no podía estar con el, no ahora.
Deja de gritar ya – y aunque las palabras tenían un dictamen de orden fue mas una súplica silenciosa, el tampoco se encontraba en la mejor de las condiciones – creo que nos encerraron – y no tenía que ser un genio para deducir que la supuesta pérdida de sus llaves no era más que una faramalla bien hacha por Sugeitsu para dirigirlo a los baños, así que pudo concordar algo parecido le había hecho el tal Sai a Naruto –
Oh Sai…lo matare tebayo – murmuro, siguiendo el mismo tono de voz que el Uchiha murmurando sus respuesta y sintiendo extrañamente que no había ninguna tensión como la vez del elevador, aun así eso era un muy retorcido deja vu. –
Creo que se lo que quieren – y se giro lentamente soltándolo muy a su pesar, le daba la oportunidad de alejarse, no quería nada a fuerzas –
Creo que yo también tebayo – el sonido del celular del mayor y hubo un poco de luz entre ambos. –
Un mensaje nuevo, y era de parte de Sugeitsu, asegurándole que la puerta solo se abría desde afuera y que el tenía las llaves de estas, así que si quería Salir más le valía arreglar sus problemas infantiles con el rubio lindo y eso también iba para Naruto de parte de Sai. Cerro con molestia el celular, lo chantajeaban el par de malditos engendros lo estaban chantajeando a el…a un Uchiha, una mano sobre las suyas y salió de su sádica mente en donde asesinaba de la manera más dolorosa al osado peliblanco que no se arrepentiría hasta el cansancio.
Déjale abierto – pidió de pronto – yo me he quedado sin batería…y no me gusta la oscuridad – y Naruto pensó que recibiera una burla por parte del otro pero solo recibió el insulto que empezaba a convertirse en un muy extraño apodo -
Usuratokanchi – murmuro cómplice, abriendo de nuevo ese aparato, trayendo un trocito de luz que calmo la ansiedad que empezaba manifestase en el rostro del menor –
Hm…cállate tebayo – y se instalo a un lado de el con los brazos cruzados leyendo el mensaje que acaba de llegar y suspirando intranquilamente cerró los ojos, oh si mataría a Sai – Sasuke –
Que –
¿Como que, qué? Sabes lo que tenemos que hacer o no, si quieres mentimos para que nos dejen ir –
Y desaprovechar la oportunidad de retenerte en la oscuridad ni loco – un manotazo en su hombro y solo sonrió, molestarlo estaba ya en su sistema lo hacía tan automáticamente que se asustaba de sus propias reacciones adelantadas –
Oh, eres de lo peor tebayo, pero aun así no es tan mala idea después de todo – concordó, dándole por primera vez la razón ante algo que concernía a los dos –
No es tan complicado – prosiguió el Uchiha, pero era mentira, era la peor que había dicho en su vida y no se sintió culpable por ello, tenía que mantener el control de las insulsas sensaciones de su propio cuerpo que le incitaba tomara al Uzumaki y lo empotrara contra la puerta, para besarlo hasta hartarse. Pero el problema era que por más que lo hiciera nunca se saciare de el –
Naruto lo miro incrédulo, como era capaz de mantener todo ese flujo de paz, que a el las piernas le temblaban y el corazón se le desbocaba por la garganta. Pero no dijo nada, el azabache aun no terminaba de hablar.
Después de todo me enamore de ti – soltó de repente, sin inmutarse un segundo y viendo impasible al otro -
Naruto no respondió, Naruto no hizo gesto alguno, Naruto no se movió ni un ápice de su posición, continuo mirándole a los ojos, en busca de algo que no encontró.
Sasuke no mentía…no lo hacía. Pero el no pudo reaccionar.
Guardo silencio, sintiendo que la oscuridad se lo tragaba y que los baños desaparecían dejándole frente a frente con el ojinegro.
Y Naruto volvió a sentir miedo….miedo de esa felicidad desconocida que le mantuvo quieto.
Todo por que Sasuke había dicho al fin…lo quería.
