Declaimer:
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!
Notas del fic:
Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI
CAPITULO 9. Limen
Maldita la hora en la que se vino a dar cuenta, que su siempre y todo poderosa seguridad no era más que la fachada perfecta para ocultar algo tan obvio que no notar era un pecado capital. Y continuo con un paso más rápido, el no lo aceptaría por ningún motivo que tal vez y todo lo que había planeado al lado de su ahora conocido amigo Sai era una forma de ayudar la impotencia que Jugoo sentía al observar al Sasuke amargado que se veía extrañamente mas absorto que de costumbre.
El no lo había hecho para ahuyentar la preocupación del peli naranja, lo había hecho simple y llanamente por diversión, si, y que nadie dijese lo contrario porque entonces él le mostraría que tan hábil era para sacar y controlar líquidos de toda índole.
Miro hacia atrás, en un fugaz vistazo al corpulento hombre con el rostro sereno y con paso tranquilo. Y sintió tanta rabia. El molestaba al Uchiha pero no lo hacía por hobby que para eso ya era un galante de primera, lo hacía porque absurda y tontamente el contacto de los dedos de Jugoo sobre su piel le causaba los mas deliciosos y delirantes escalofríos, esos brazos fuertes y decididos que lo retiraban le daban un más que retorcido bienestar, eso estaba mal… muy mal.
Irritar al azabache al ser la única manera existente para poder ser receptor de esos empujones o intentos por controlarlo y dejase al jefe en paz era miserable, y lo sabía, aquel juego con objetivos ocultos se le estaba volviendo una muy insana necesidad, lo descubrió ese día donde la voz siempre suave cambio de tono a uno ahogado mientras confesaba el Uchiha le preocupaba y el no pudo si no contestar de la manera más mordaz que se le ocurrió.
Mordiéndose la lengua para no dejar salir a flote reclamaciones hacia alguien que solo era su amigo, y era normal, Jugoo era un protector de primera con Sasuke eso hasta la zorra de Karin lo sabia pero aun así…esa rabia que sentía tomaba más fuerza y le hacía perder la compostura a la menor de las provocaciones.
Celoso…
Oh jodida vocecita que le decía burlonamente que era con exactitud aquello que él decidió tomar por simple molestia…maldijo una vez más interiormente. Los celos solo significaban una cosa, a la cual en definitiva no quería llegar porque entonces no existiría retorno alguno.
Sugeitsu ¿quieres cenar, preparare un poco de espagueti? –
El peliblanco paro para girar sobre su propio eje y ver como una sonrisa tenue se dibujaba en las añiles facciones.
Pero tal vez ya lo sabía, solo era cosa de aceptar.
No...estoy cansado – y rechazo la invitación –
Porque si tenía una oportunidad lo inevitable ocurriría.
Mi casa está más cerca puedes pasar la noche ahí – ofreció, caminado un par de pasos hacia él, hablándole con la gentil voz de siempre, volviendo a ser el mismo –
Y él no haría nada para detenerse…
Como quieras – y metió las manos en su bolsillo, su resistencia era demasiado débil para su gusto –
Después de todo el no era el culpable de nada…
El peli naranja tan solo asintió, poniéndose a su lado para renovar la marcha.
Y su malsana obsesión era tan solo…algo de esa estupidez llamada amor.
Impaciente, nunca en su vida había estado tan desesperado por llegar algún lugar mucho menos que este fuese su solitario apartamento de la quinta planta, pero dios, los factores habían cambiado aun sentía que estaba flotando en un sueño tonto donde sus ilusiones eran cumplidas a placer y el solo podía sentir una sola cosa en ese momento donde se abrazaba de la cintura del menor de los Uchihas en ese negra motocicleta Honda, y el viento rompía contra su piel y su cabeza era cubierta por un casco azul, no tenía idea a qué velocidad se suponía que iban y no es como si le interesara mucho en realidad, tan solo quería llegar no había más.
Y resultaba cursi e imposible imaginar si quiera que Sasuke maldijera cada señalamiento que le obligaba a ir a una velocidad menor a la que se proponía, alargando el tiempo del recorrido de la universidad al edificio de apartamentos. Si, Sasuke estaba usando todo su autocontrol, que en realidad no era mucho, para no flaquear y estacionarse en uno de los dos hoteles por los que había pasado ya, mandando al diablo todo los demás solo para poder estrujar al Uzumaki cuántas veces quisiera, sin miedo ni tontas cavilaciones sin más enredos ni suposiciones, porque por primera vez ese dobe seria suyo plenamente.
Una sonrisa arrogante y las ansias por acelerar menguaron un tanto.
Dos minutos mas y giraron ambos hacia la derecha, faltaba tan poco, involuntariamente se pego mas a Sasuke en un intento por controlarse, era inhumano que le hiciera excitarse cuando ni siquiera lo había tocado, vamos que ni una mirada le había dado, la simple presencia y saberse en contacto con el provocada mas estragos de los que estaba acostumbrado.
Pero al parecer Kami estaba de buenas ese día, demostrándole cuan benevolente podía ser cuando se lo proponía, dejándoles como un regalo del cielo la ultima calle sola para poder transitar sin mas detenimientos, sin más señalamientos ni reservas, una sonrisa fugaz en ambos y…los edificios se convirtieron en líneas fugaces, las luces pasaron a ser simple destellos y el viento comenzó a cobrar un sonido abullante.
Sentía el motor bajo el rugir de una nueva manera, ya no sabía si era el asiento el que se le estaba calentando o era el que estaba a punto de explotar. Pero que importaba en realidad cuando en una bajada el estomago se le helo y el ruido de la motocicleta negra callo. El cuerpo se le tenso, las piernas le temblaron… ¡habían llegado joder! Y ahora el parecía una gelatina, tan vergonzoso.
¿te quedaras ahí toda lo noche Usuratokanchi? – la aterciopelada voz de Sasuke le saco de sus vagos pensamientos de última hora, ya se había bajado y ahora posaba sus níveas manos sobre sus cintura en espera que fuese a su lado, el azabache también lo deseaba, sonrió burlón estirando una mano hacia el riendo bajito al ver como la ceja de este se enarcaba interrogante - ¿ahora tienes complejo de princesa dobe? –
Y no, no se ofendió, ya se las cobraría dentro de poco, cuando fuera alguno de los dos el que gimiera como una princesita estrecha, movió su mano un poco más, un resoplido por parte del Uchiha antes de que su extremidad fuese tomada y le ayudara a bajar del "bebe" del mayor.
No eres tan mal caballero teme – se burlo caminando hacia atrás y sonriéndole cómplice se recargo en la pared, era hora de tomar el ascensor –
Tampoco soy malo para dar lecciones Usuratokanchi – y aunque aquello rebosaba de doble sentido solo hizo que una risa más potente brotara de los labios del Uzumaki antes de ser acallados por la insinuosa boca que se planto sobre ellos y la descarada lengua que penetro la cavidad –
Naruto fue empujado dentro cuando las puertas de la caja de metal se abrieron sin poder evitar pensar lo gracioso que era terminar en ese estrecho lugar de nuevo, solo esperaba poder alcanzar a llegar esta vez a una cama y no precisamente la de el…
Un ruido algo vibraba bajo el, se incorporo del mullido sillón, quitándose el peso muerto que era el pintor sobre él, de nuevo un zumbido y trato de localizar que era aquello que se atrevía a romper su tan amado silencio justo cuando el sueño había vencido al parlanchín de su novio que a veces susurraba sus molestos "te amos" joder que ni en la novena nube era capaz de dejarle en paz, suspiro, el zumbido había parado.
Se sentó en el suelo, dejando todo el sillón para el pelinegro que se encogía de frio su fuente natural de calor se había ido, y Gaara no pudo evitar sentirse responsable, cosa que le pasaba muy a menudo para su propio gusto, se quito la chaqueta de cuero negro y la aventó contra aquel cuerpo que dibujo una tenue sonrisa.
Una nueva vibración y hecho la cabeza hacia atrás de nuevo, ¿a quién se le ocurría llamar a Sai a esa hora? Frunció el ceño las respuestas que su cabeza le daba no eran de su agrado, busco el maldito aparatejo, encontrándolo bajo la pierna desnuda del pintor lo saco solo para ver la tintineante pantalla que marcaba "2 llamadas perdidas" y " nuevo mensaje Sugeitsu"
Sugeitsu…había leído bien, coño es que ese par se había conocido, un mierda por lo bajo y maldijo haber olvidado que junto al pódium de Sasuke venia el peliblanco, así que conociéndolo y sin ningún remordimiento se atrevió a leer aquel mensaje.
"misión cumplida el rubio lindo y el bastardo cayeron"
Eran más de la una de la mañana , estaba cansado, tenia sueño y Sai había acabado con la poca energía que aun tenia pero eso no fue impedimento para que el Subaku tardara en analizar aquellos sobrenombres nada sutiles para sus dos complicados amigos, vio a Sai por unos momentos antes de echar la cabeza hacia atrás y dejar el celular en alguna parte que no supo aunque en realidad ya no interesaba, el sueño era demasiado poderoso para golpear a Sai ante su osadía –que no estaba seguro cual era- junto a Sugeitsu.
Ga-chan…- un murmuro entre sueños y cerró los ojos arrullando ante la inverosil calma que los "te amo" de Sai le daba –
