Declaimer:
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!
Notas del fic:
Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI
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Capitulo 12 Prestidigitador.
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El nunca se ha había considerado alguien realmente necesario. Existen millones de personas en el mundo, envejeciendo, muriendo. Otro millón que ama…otros más aun se encuentra dentro del vientre de su madre y unos cuantos siendo transformados a mas que células.
Es por eso que aun no puede entender. O es más bien que no quiere hacerlo. Como es que ese peli cobrizo, ese que esta abrazándole y le susurra muy despacio, los incontables y suspirados " te amo" junto a su oído.
Le ha dicho que no podría vivir sin el.
Quiere separarse y pedirle que por favor que no mienta. Que la vida sigue y se acaba. Que todo es un círculo infinito y grande. Pero no lo hace, no tiene el valor para retirarlo y enfrentar sus ojos marrones. Esos que tiemblan y brillan cada vez que lo ven.
Se siente mal, el estomago le da una vuelta completa y tiene ganas de llorar, los susurros de cariño le lastiman, las caricias tiernas le laceran lentamente el alma, mientras que su corazón late mas por una reacción fisiológica que por el deseo mismo de seguir ahí.
En ese sillón del consultorio, con Konan, la secretaria tras la puerta cerrada y con sus manos estrujando la inmaculada bata blanca que suavemente se desliza entre sus dedos.
Su coleta es soltada y su rubio cabello cae cubriéndole los ojos, una mano lo retira, unos labios besan su frente. Su mente se desconecta y cierra los ojos.
Es tan fácil traicionar. Y es tan cómodo alejarse entre sus pensamientos. Por que mientras Sasori sigue repitiendo entre superfluos besos y miradas de deseo cuanto es que le ama, el solo puede pensar en una cosa.
Itachi también le prometió que no podría vivir sin el.
Fue una lastima no decirle que el tampoco podría.
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Minato Namikaze ha vuelto sin razón aparente a presentarse hasta las oficinas del edificio central donde Hatake Kakashi se lo topa al salir de la sala de juntas donde una secretaria sirve aun un poco de café al viejo de largo cabello blanco que tiene una sonrisa malvada pintada en el rostro.
Kakashi puede ver lo rígido que se encuentra el cuerpo de su jefe que se suponía estaría en año sabático. Se da la media vuelta mientras que con una sonrisa le indica a la joven de cabello largo y azulino de nombre Hinata que puede volver a sus funciones.
La chica asiente y se retira rápidamente, una mirada rencorosa le es dada por el viejo Jiraya que se inclina hacia un lado al ver salir detrás del alto peli palta a su hijo aun un poco agitado.
-Minato – y extiende sus brazos en son de un lejano abrazo que el rubio decide pasar con sus facciones seria y su cuerpo tenso, la cara del hombre mayor deshace la mueca de alegría para fruncir el seño – pero a ti que te pasa muchacho desagradecido. ¿Qué no te da gusto ver a tu padre? – Minato tan solo se sienta en frente de él mientras afloja el nudo de su corbata, siente que se está asfixiando – bien…bien… ¿Qué rayos pasa? –
-Naruto – es todo lo que sale de la boca del rubio que desliza la corbata ya desecha y la pone sobre su regazo –
-¿Qué pasa con el torbellino? No me digas que no pudiste resistir su energía – insinúa de manera graciosa el viejo peliblanco. El otro solo niega levantando una mano para pedir silencio – bueno… ¿es que tú no tienes lado? – Rezonga - ¿Qué es lo que pasa con Naruto? –
-Los Uchiha eso es lo que pasa...más particularmente Sasuke – habla seria. Masajeándose las sienes en un continuo movimiento circular con sus dedos –
-¿Qué tiene que ver el crio Uchiha en todo esto? – Minato alzo la mirada por primera vez durante toda la conversación mientras una sonrisa amarga se le forma en sus labios. Jiraya frunce más el ceño –
-Es pareja de Naruto – concluye antes de ver como su padre se levanta y la silla cae tras de él. Sus manos golpean la mesa con un movimiento en seco –
-No…Naruto no es Gay…yo le enseñe el bello arte de las mujeres…seguro y es un malentendido – y Jiraya casi esta que tira espuma por la boca…su nieto no…bueno a Naruto no le gusta cojear de ese pie ¡por dios! –
-créeme… yo sé lo que vi – argumenta calmadamente, sintiéndose con menos presión pero no completamente despreocupado – Sasuke y Naruto se aman…y eso…es un problema –
Jiraya baja la cabeza de forma derrotada. Y se inclina para incorporar la silla de nuevo y dejarse caer pesadamente en ella.
-Aunque eso tiene sentido – murmura para sí mismo. La mirada del rubio se dirige hasta el – eso explica la aparición de Deidara en la ciudad –
-Exactamente ¿a qué te refieres? – pregunta poniendo más atención a cada gesto que el peli blanco hace –
-A que Deidara ha venido por Sasuke – responde desde la esquina Kakashi que se ha mantenido retirado y que ahora camina hacia ellos – quizás lo más seguro es que Fugako ya lo sepa…además claro, que la muerte de Danzo pudo ser un detonador –
-Con que murió – farfulla Minato con una mano sobre su mentón - ¿Qué hay con Sai? –
-Obito ha venido – responde con una sonrisa el Hatake – creo que también se lo llevaran –
-Minato…- le llama Jiraya con los brazos cruzados y el ceño fruncido – creo que es hora que le digas la verdad a Naruto…Kushina lo querría –
-lo sé…yo…lo sé – y el rubio se levanta para dirigirse hacia el gran ventanal de la salita. Donde sus ojos se pierden en el parque que se ve tan pequeño y lejano desde el séptimo piso del edifico de la corporación –
Los días de tranquilidad están amenazando con terminar…el pasado no quiere ser olvidado
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Debía ser honesto consigo mismo y al menos admitir- no en voz alta- que no había vuelto a pensar en la probabilidad de volver a verlo. Le traía demasiadas buenas y malas memorias. Le recordaban una época a la cual no podía volver. Era su pasado hecho presente.
Le dio una mirada interrogante a Sugeitsu que tan solo se cruzo de brazos y se recargo en el mesón de la cocina del que no era su apartamento. Jugoo por su parte servía el té en la pequeña mesita frente a la sala donde sentado en un sillón junto a Karin, que se acomodaba sus gafas en un gesto de ansiedad, continuaba un Deidara algo impaciente ante el silencio que el mismo alargaba.
Los miembros del equipo Hebi aguardan al margen ante la situación que ahora era una realidad.
Deidara se sentía demasiado incomodo para hablar más de lo que se suponía. No era que estuviera intimidado ni mucho menos por los otros tres que le envían miradas de advertencia ante el humor mutante de su jefe. Era más que eso…Deidara se revolvía entre querer acercarse un poco más a Sasuke y volver a tocarlo porque entonces eso solo le demostraría lo enamorado que aun seguía de Itachi.
Y tal vez Sasuke pudo haberlo notado pues saco la mano que había dejado dentro del bolsillo del pantalón para llevarlo hasta su cabello y acomodarlo poniendo un énfasis indirecto en lo corto que lo mantenía. En cambio su hermano siempre lo llevo largo y sujeto en una coleta que el rubio artista solía acariciar mientras nadie veía.
Y era más de lo que ambos podían soportar. Porque ellos eran el recuerdo de Itachi para el otro, significaban un punto de no retorno inevitable pero necesario.
-Sabes que es lo que ha ocurrido ¿verdad? Hum – declaro el rubio una vez que pudo apartar su atención de Sasuke ya que este le dirigió una mirada de advertencia. –
El azabache solo asintió antes de cubrirse el oído por el chillido que Karin a su lado había pegado. Levantándose en el acto con las manos hechas puños, una risilla de burla se escucho desde la cocina lo que la obligo a voltear. Sugeitsu se reía sarcásticamente de su reacción.
-Lo dicho… eres una perra que a la menor amenaza ladra – y la ofensa que trataba de ser un puente entre lo que pasaba y como se sentía cayo precariamente –
-No soy la única perra aquí – le recordó, poniendo énfasis en lo último. Sugeitsu frunció el ceño no sintiéndose agredido sino más bien como si ella le hubiese recordado lo que ellos eran para Sasuke. Perros guardianes. Se volvió a sentar respirando lo más profundamente posible que pudo ante los azules ojos de un Deidara que estaba complacido –
-Deidara – le llamo entonces Sasuke. Inclinándose hacia la pequeña mesilla donde una cajetilla de cigarros reposaba y sacando uno con el suave movimiento de su muñeca. El fuego proporcionado por Jugoo que permanecía aun lado del sofá aun con la charola entre sus manos fue agradecido con un asentimiento de cabeza. Dio la primera calada, el cigarro se consumió casi hasta la tercera parte antes de volverse colilla que cayó limpiamente en el cenicero. El rubio arrugo la nariz ante el humo que se acercaba a él en pequeñas ráfagas – debo suponer…que has venido por mí – una calda más al cigarrillo y el rubio asintió –
-Esta noche…tomaremos el vuelo junto con Obito y Sai – y Sasuke dejo el cigarro a medio camino de su boca para levantar sus parpados y ver el mohín que el rostro del otro tenia- Obito ya ido por él –
-¿Qué tanto le han dicho? – Deidara alzo sus hombro y negó con la cabeza – Sugeitsu – el peliblanco se incorporo acercándose hasta donde el azabache estaba – ¿ya tuviste contacto con él? –
-Si – respondió. Con esa sonrisa de piraña tan suya que Deidara volvió a protestar ante el escalofrió que le provocaba verla. Le recordaba a Kisame - ¿quieres que vaya averiguar? –
-No – y termino su cigarrillo dejándolo sobre la orilla del cenicero de cristal – Jugoo…llama a Gaara. –
-Y se puede saber ¿para qué lo vas a llamar? hum – inquirió el rubio vaciando el contenido de su té sobre el cenicero para extinguir de una vez por todas el molesto humo de cigarro que le estaba irritando los ojos –
Sasuke lo ignoro mientras bebía tranquilamente el propio. Deidara muto entonces de un cremoso rosado a un rojo intenso a hasta las orejas. Bastante indignado de ser pasado a un segundo plano. Dejo fuertemente el vaso de cristal sobre la mesita. Maldito cabrón que se parecía tanto a Itachi. Se levanto y se dirigió a la salida, el alto y robusto peli naranja le siguió.
-No lo olvides…tienes hasta las 8:00 para estar preparado. Hum – y la puerta se cerró más bruscamente de lo que debería –
Sasuke se levanto ante la mirada preocupada de una Karin que lo imito. Sugeitsu le siguió con la cabeza y Jugoo tomo el teléfono de la cocina para marcarle al pelirrojo y ponerle al corriente de todo lo que estaba sucediendo.
-Sasuke – le hablo Sugeitsu antes de que cerrara la puerta de la habitación a la que se había dirigido -¿Qué hacemos con el rubio lindo? –
La mirada de sus tres empleados y amigos se poso sobre el…
-Solo manténgalo lo suficientemente lejos –
Y la puerta se cerró.
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Sai está moviéndose de un lado hacia el otro, juntando ropa que se encuentra desperdigada por todo el apartamento mientras continuamente ve la hora del reloj. Gaara le observa pacientemente sentado desde la mesa tomando un poco de café americano que ha bajado a comprar en el comercio de delicias dulces dos calles más abajo.
Aun espera a que el pelinegro se dé cuenta de que está olvidando algo importante que decirle. Sai entra un poco presuroso con el celular que vibra sobre su mano y se lo extiende antes de darle un beso corto en los labios y correr de nueva cuenta hacia la habitación donde lleva un par de libros abrazados sobre su pecho.
Los ojos verdes le pierden de vista al pasar el umbral de la puerta. Ve entonces el número que se presenta en la pantalla del pequeño móvil y enarca una ceja pensativito. Es extraño, demasiado, que Sasuke le llame desde su apartamento, generalmente usa su propio celular para hacerlo.
Contesta, y toma un trago más de su café caliente. Que lentamente va bajando a como la voz de Jugoo llega hasta su cerebro. Se levanta rápidamente y dirige sus pasos hacia la habitación donde se encuentra un ojinegro encima de una maleta luchando por cerrarla mientras la mantiene aplastada.
Baja el celular sin decir palabra y se para frente al pelinegro que le sonríe, la mano del pelirrojo lo toma desde la camisa y lo levanta sin muchas fuerzas para ponerlo frente a él y acércalo hasta su rostro. A una altura lo suficientemente correcta para que Sai no pueda desviar su mirada y su sonrisa se vaya perdiendo para dar paso a la confusión del aura algo hostil que Gaara despide sin querer.
-¿estas bien Gaa-chan? – un gruñido por parte del ojiverde y Sai se siente aun mas perdido. No entiende que es lo que pasa. –
-Dime…exactamente… ¿Cuándo es que pretendías informarme de que eres el primo de Sasuke? – sisea más que enojado. Con una pasibilidad fría e imponente. Sai parpadea repetidamente, antes de meter sus manos entre ambos cuerpo y empujar al pelirrojo para que lo suelte –
Gaara retrocede sin querer unos paso por la fuerza con la que ha sido apartado. Él pelinegro tiene sus mano donde la polera sigue arrugada y con la mirada gacha. Las acciones del pelirrojo pasan de un sorpresa desagradable a una indignación como pocas. Todo este teatro de secretos y preguntas sin responder lo han llevado hasta límites insospechables. Camina de nuevo para acercarse al menor que retrocede hasta que sus piernas tocan la base de la cama, se resiste a levantar el rostro.
No hay más que silencio…uno…dos…tres minutos antes de que Sai levante el rostro. Era hora de decir todo lo que su progenitor le había hecho, era hora de dejar ir el pasado, era hora de que su único supiera lo sucio que estaba. Un escalofrió recorriéndole la columna patrocinado por el temor y se vio sarcásticamente mas asustado por el rostro que Gaara pondría al escucharle relatar todo lo que había sucedido años atrás, que tener que regresar a aquella ciudad que un día fue su hogar.
Su boca se abre y se vuelve a cerrar esta tomando aire inconscientemente como si fuese un pequeño pez que ha sido sacado del agua y no puede respirar.
Por su parte Gaara se restringe a escuchar…los recuerdos de Itachi y Sasuke mas jóvenes llegan como una onda invisible y cálida hasta su cabeza perdiéndose de pronto cuando palabras como "dentro de mi" y "yo le quería" le golpean violentamente ya que son susurradas con una voz oblicua y lejana por parte de Sai.
Todo parece una mentira…una cruel y enorme mentira. Su vida está girando rápida y concisa no puede detenerle…vacila en tomar la cabeza de Sai y callarlo de una manera poco ortodoxa, la que solo él conoce y le funciona, se debate entonces entre querer seguir escuchando y partirle la boca con un beso al pelinegro, ambas opciones se pasean tentativamente frente a sus ojos verdes.
Sai le recuerda a Sasuke. Y Sasuke a su vez le recuerda a Naruto…y no puede hacer nada para remediarlo. Es por eso que mientras las cosas van tomando sentido y las piezas encajan lentamente en ese rompecabezas, es que decide no decirle a Sai, que él ayudara a Sasuke.
No está seguro de que volverá
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Naruto ha sido de pronto dejado de lado y relegado. Le ha marcado unas cuantas veces a Sasuke pero siempre es Suigetsu quien contesta y le dice lo mismo. "Sasuke no esta rubio lindo" y el no se convence ante la voz que suena mas que ensayada en un discurso mentiroso. Intenta entonces por quinta vez con el celular pero este lo envía directamente a buzón con un molesto pitido monocorde que le ha sacado de sus casillas y es cuando toma la decisión de tomar las llaves de la motocicleta del azabache que aun permanece en el sótano del estacionamiento.
Joder ya ha sido mas de tres días desde que el otro ha desaparecido, no ha vuelto a su departamento y ni siquiera le enviado el muy bastardo un mensaje para que no se preocupe.
¿Acaso un "estoy bien" es demasiado complicado? Esta seguro que no. Cierra la puerta de manera tosca y sin cuidado, se dirige seriamente al elevador y presiona con un loco el botón. Cuando las puertas se abren y el da un paso un hombre alto sale de ahí regalándole una sonrisa algo escalofriante.
-Kakashi-sensei – farfulla tratando de recomponer su expresión algo molesta por una de alegre sorpresa no le sale y solo suspira con el ceño fruncido –
-Yosh Naruto – saluda el peli gris saliendo del elevador par revolver el cabello de su no tan pequeño antiguo alumno – ha pasado tiempo – dice con voz temple y soñadora, el rubio tan solo lo mira un momento antes de bajar los ojos y ver que del maletín sobresale un libro color naranja –
-No el sufriente tebayo, Kakashi- sensei sigues siendo un pervertido – asegura apuntando al no tan inocente libro, el peli gris solo se sume de hombros sin importancia mientras acaba de introducir por completo al susodicho objeto un silencio algo tenso se extiende entre ellos –
- no pretenderás que estemos aquí parados ¿o si? – le dice mientras se recarga en la pared y el otro solo anarca un ceja – quiero una taza de té– y el rubio no contesta nada y él solo suspirar – oh no has madurado nada – un tic en azul ojo izquierdo de Naruto antes de que saque las llaves de sus bolsillo y regrese sobre sus pasos hacia su apartamento con una convicción de revocar lo que el otro ha declarado tan cruelmente–
-Solo tengo café tebayo, además estoy por salir – informa mientras abre la puerta, y ve con horror la exagerada pose que adoptado el hombre que cubre su ojo con un parche blanco, su brazo esta sobre sus frente y tiene un expresión engañosamente triste –
-Oh eres un malagradecido, que no ha aprovecha su tiempo con su antiguo maestro que le dio tanto…oh esta juventud perdida – se lamenta mientras que el rubio solo se enoja mas y chilla un "no es cierto tebayo" –
Y decide demostrárselo al pervertido de su sensei. Kakashi lo conoce, sabe lo que ahora y suspira internamente aliviado de que todo haya salido bien. Se esta encargado lo mas posible de retrasar lo que va ocurrir, no solo porque es algo que Minato le ha pedido sino también porque aun no considera que Naruto este listo para saber que en realidad Kushina no murió accidentalmente sino por salvarlo.
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Lo ha encontrado sin querer. Todo ha sido una casualidad o al menos eso es lo que quiere pensar mientras mira la fila avanzar lentamente. Los ojos marrones de Sugeitsu tiemblan, la voz murmurante y aguda de Karin le sigue diciendo que lo ignore pero el simplemente no puede. No después de que ha pasado más de una semana y esa mirada azul a resplandecido con esperanza.
Lo han estado vigilando con la ayuda algo imprevista de un hombre alto y misterioso. Sai se ha ido junto a un huraño Sasuke que se ha vuelto a recluir en una burbuja narcisista y excluyente. Arisco y silencioso según el propio Gaara que se ha ido con unas horas de diferencia hacia el mismo destino en esa ciudad capital.
Sugeitsu oculta brumalmente como se siente y no porque sea demasiado orgulloso o un sentimentalista que se traga todo. Lo hace por la simple razón de no preocupar aun más a Jugoo que se ha instalado en su casa indefinidamente a la vez que mantienen la pequeña empresa que resulta tan vacía y grande. Solo hay recuerdos fluyendo en el aire y deseos revoloteando como mariposas sobre sus cabezas.
Tiene una emoción muy parecida a la empatía. Un nuevo jalón por parte de la exasperante pelirroja le saca de quicio.
-Ya te lo dije – sisea lentamente no soltando el brazo del otro, los dedos aplican mas fuerza de la que deberían – no tenemos permitido decirle nada. Solo mantenerlo lejos – le recuerda, soltándole despacio. Se acomodo los lentes y le mira inquiridoramente –
El peli blanco solo resopla. Y esta apunto de contestarle un par de cosas. Una sombrea pasa tras el espejo de los refrigeradores que tienen la bebida y se da cuenta la razón por la que Karin luce más ansiosa.
-Rubio lindo – le sonríe. Los ojos ojerosos y cansados se elevan. Se muerde los labios. Karin se sitúa tras de el dándole un apretó mas sobre sus costillas –
-Hola tebayo – saluda distraídamente enfocando con el ceño fruncido a la chica que solo se gira ignorándole intencionalmente – sabes –comienza a hablar abrazando un poco más el cartón de leche ente sus brazos – yo puedo encontrarlo –
Sugeitsu da un respingo junto a Karin ante la declaración hecha por el rubio que tiene una sonrisa diferente. Naruto también ha dejado de ser el mismo.
-No soy muy listo pero tampoco soy un idiota- y no eleva la voz - yo quiero encontrarlo y quiero saber qué es lo que realmente está ocurriendo tebayo – y se da la media vuelta - no necesito más vigilancia de su parte…ni tampoco de la tuya Kakashi-sensei – el hombre sale del otro lado del pasillo con las manos en los bolsillos del pantalón. Su gesto es serio y seco – así que si ustedes no me dicen la verdad la buscara por mi mismo tebayo –
Nadie dice nada, el espacio se ha reducido solo a ellos cuatros con Naruto como él centro de atención.
Una risita que se ha convertido en carcajada y Sugeitsu de pronto se siente mas que satisfecho, complacido, ante el carácter que el rubio a demostrado tener, no es alguien que tenga miedo o de las casa por perdidas, es del tipo que tiene iniciativa y convicción.
Y si él puede ayudar que Naruto sea mas que un puente y un bálsamo para el alma y vida de Sasuke, lo hará.
Sonríe traviesamente y camina hacia él, Karin trata de retenerlo y Kakashi le lanza una mirada de advertencia que pasa por altos, se acerca hasta el ojiazul y le pasa un brazo por los hombros acercándolo más hacia él para susurra algo que nadie más alcanza a oír, una sonrisa se dibuja en el demacrado rostro de Naruto.
A encontrado el aliado perfecto para poder descubrir esa verdad que trata de separarlo del mundo que él y Sasuke han formado.
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