Declaimer:
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!
Notas del fic:
Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI
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Capitulo13. Infinito
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Cuando Obito la conoció por primera vez fue hipnotizado por sus grandes ojos verdes y largo cabello pelirrojo. Le recordaba a un fresco y enorme tomate. Obito ama los tomates.
La segunda vez que la vio, ella reía sentada en un enorme columpio del jardín de la mansión Uchiha. Su risa no era delicada ni sutil como la de la tía Mikoto, sino toda una antítesis de las reglas femeninas. Obito soñó con esa voz fuerte y de mando junto a la estruendosa risa que eran como truenos antes de la tormenta. Obito ama la lluvia.
La tercera vez que la vio noto su vientre un poco inflamado, Kushina Uzumaki estaba embarazada, había ido a contarlo a la mansión como el mejor regalo que había obtenido en el año. Mikoto que con dos hijos y experiencia para compartir la escuchaba atenta. Esa ocasión, ella derramo su té al chocar contra un distraído Obito que no podía evitar que su mirada callera sobre el abultado estomago.
Disculpe – la torpeza junto a la vergüenza hicieron acto de presencia en su voz. Obito se regaño mentalmente su poca atención al caminar, su nariz había chocado contra ese vientre que le parecía frágil –
¿Obito-chan? – la pelirroja se inclino hacia la altura de un Obito de 12 años – vaya que has crecido teba – hay una sonrisa enorme, todo huele a flores, las mejillas del pelinegro se colorean de carmín, hay una mano entre sus cabellos –
Obito nunca ha estado tan cerca de otra mujer que no fuese su madre o Mikoto, su rostro se siente caliente y sus rodillas tiemblan un poco, trata de serenarse, de actuar conforme a los cánones del clan, siendo más un adulto en un cuerpo infantil, que un niño descubriendo el mundo. Ladea un poco su rostro claudicando en la caricia sobre su cabeza, se repone en unos segundo dando un respetuoso paso hacia atrás.
Le traeré mas té – murmura, ella niega suavemente mientras suelta las oscuras hebras –
Está bien, en realidad siempre he odiado el té negro –confiesa sin ningún recato, saca un poco su lengua y cierra un ojo. Parece más una niña pequeña que una futura madre –
El llamado de un alto hombre los hace girar a ambos. Y todo parece brillar con más intensidad cuando un sonriente Minato se acerca y la toma de la mano. Es cálido y brillante casi como un sol, "el sol personal de Kushina-san" piensa Obito mientras los ve alejarse, con ella moviendo enérgicamente el brazo en el aire, diciendo adiós.
El rostro de Obito aun se siente caliente, su corazón está un poco acelerado. Hacía años que no sentía tanto deseo de volver a ver pronto a alguien.
Kushina y su pancita que crece un poco más cada día se vuelven una constante en la casa Uchiha. Minato está de viaje por su trabajo, Kushina odia estar sola. Su siempre fiel y pequeño acompañante, Kakashi, no es del agrado de Obito.
Pasa menos de una semana para que el pelinegro deje de caer en las provocaciones del serio peligris y se vuelva amigos ante la terquedad del pequeño Uchiha.
Dentro de unos años Obito correrá detrás de un histérico Kakashi que hiperventilando y con la negación a cuestas continuara con la voluntad de acercares a un féretro, la caja de madera contiene una pieza importante de su vida.
Pero ese día no es hoy, así que Obito reí cada tarde de ese verano, amando, amando secretamente un poquito más a la señora Namikaze por haberle dado su primer amigo de esa forma tan especial y a domicilio.
Itachi, que se auto domina cuidador oficial de su pequeño hermano de 4 años se une mucho después, derrotado ante los contantes gritos de Obito que le exigen socializar, asegurándole que todo es más divertido cuando son mas.
Ese noche y antes de partir Kushina le besara la frente, diciéndole lo orgullosa que esta mientras le cuente en murmullo cuento es que temía que Itachi no hiciera amigos. El Uchiha tardara mucho en poder conciliar el sueño después de aquello, su corazón como motor en plena aceleración no quería dejar de suspirar.
Seis meses después y con un grito que se escucho hasta el jardín, y con la intervención de una partera improvisada, nacerá Naruto. Obito que es uno de los primeros en ver una bolita pequeña entre los cansados brazos de la pelirroja no podrá creer como es que el cielo puede estar dentro de los ojos de alguien tan pequeñito. Siente como es que la mirada de Kushina es tierna y como su sonrisa aumenta a mas de 100,000 voltios cada vez que sus ojos miran a Nartuo.
Las visitas de Kushina se detienen, tiene que descansar y adecuarse a su nueva vida como mamá, Naruto no coopera a que esto se mas fácil. Kakashi tampoco va mas, alguien necesita estar ahí cuando Kushina y Minato sean vencidos por el cansancio. Obito llora en las noches acurrucado en uno de los brazos de Itachi, el otro lo ocupa Sasuke. Los extraña a todos.
Minato llega una mañana de noviembre a pedir oficialmente a los pequeños Uchiha, Sasuke incluido, como invitados especiales. Kushina también los extraña. Esa noche Obito se cuela al cuarto de Naruto, donde Kushina esta arrullándolo para volverlo a dormir, el de cabellos oscuros también cae ante el canto mientras se enamora mas y mas de todo lo que la pelirroja inconscientemente le da.
Obito tiene 15 la última vez que ve a Kushina, la familia Namikaze y él han ido al parque. Fueron solo unos minutos para ir a comprar helado de vainilla para todos junto Minato cuando todo parece ocurrir demasiado rápido como para poder procesarlo. Kushina flota en el lago, sus cabellos rojos son una onda alrededor de su cuerpo, su piel se ve pálida, no hay resplandor en sus ojos ni más sonrisas saturando el aire de alegría contagiosa. Todo se apago.
El Uchiha se quedo ahí, con las lagrimas resbalándole del mentón, Naruto solloza desde la otra orilla, la figura lejana de Fugaku se pierde entre los juegos infantiles unos metros más allá. Se suponía que el patriarca estaba de viaje visitando a su padre.
Minato que ha dejado caer los helados ha corrido hasta ahí hundiéndose en el agua junto a los patos que vuelan despavoridos con un graznido desagradable, toma el cuerpo entre sus brazos, los labios de Minato recitan el nombre de su esposa como una oración abnegada. Kushina ya no estaba, era tarde.
Ese día no llovió ni hubo nubarrones en el cielo pero Obito tiene la seguridad de que vio cuanto es que el sol lloro.
Todo se degrado entonces lentamente, Itachi se aisló, no dormía y no aceptaba a nadie cerca de él, el día continuaba con su porte de hijo perfecto y hermano protector. Algo estaba mal, joder, todo estaba yéndose lánguidamente a la mierda Obito lo ve en los ojos de Kakashi cada vez que desaparece por meses y se encuentran furtivamente en cafeterías de mala reputación, la mansión Uchiha perdió su color, la familia Namikaze desapareció, no se menciona mas a Kushina ni a nadie relacionado con ella, la etapa donde existió la pelirroja parece mas un sueño bonito que un recuerdo de algo que realmente paso, que estuvo ahí y dejo huella. La frialdad vuelve a reinar dentro de esa vacía e impersonal mansión que ahora cuenta con un nuevo habitante.
Obito con 20 años y auto denominándose el cuidador oficial de todo aquel que sea menor a él, aun sigue siendo un niño que se desespera con la actitud estoica de Itachi y los ojos triste de Sasuke, así que refugia todo ese amor que nadie más quiere recibir en un confundido Sai justo antes de la culminación final.
Itachi lo cuenta todo, haciéndole prometer que se quedaría en casa junto a Sai, son solo mensajes de texto escritos a prisa durante el trayecto de la mañana y dos más justo antes del final.
Todo termina el 2004, en el día de la reunión anual del clan Uchiha. El éxtasis es resumido en choques estruendosos mucho humo intoxícate, sangre manchándolo todo y cuerpo regados en el pavimento. Itachi le deja como encargo especial a un asustado Sasuke con la división de su vida entre querer entender y evitar la muerte de su hermano mayor.
Fugaku sobrevive nada culmino tal y como debería. Es el deber de Obito ayudar para que el telón caiga.
…
Obito camina por el angosto pasillo del avión antes de dejarse caer de manera perezosa a un lado de un somnoliento Sai que mira su celular fijamente, casi como si espera que este le hablara de un momento otro, lo ve frotarse los ojos.
Deberías dormir – le sugiere, Sai asiente dejando de mirar al aparato por unos segundos y darle una sonrisa un poco torcida al mayor que solo suspira ante el gesto.
Sai le da una última mirada no decidido a apagarlo, Obito mira entonces al objeto que hace que el otro se muerde el labio, mira en el protector de pantalla y se inclina aun mas maravillado por los azules ojos de uno de los que abrazan a un sorprendido pelirrojo y un todo sonrisas Sai.
¿Son tus amigos? – Obito siente una curiosidad casi desbordante –
Si, el rubio es Naruto y él – sus dedo delinea a un pelirrojo – es Gaa-chan – Sai junta ambas cejas ligeramente como si recordara que la ultima vez olvido presentarlo, Obito no lo nota, sus ojos siguen en el rubio –
Sai, ¿me dirías el nombre completo del rubio? – hay ansiedad de pronto en su voz, siente como el corazón se acelera, hay algo en ese brillo que le envuelve con familiaridad, el menor solo parpadea algo confuso antes de asentir –
Es Uzumaki, Naruto Uzumaki –susurra, observando con inquisición como Obito comienza a respirar con dificultad –
Obito tiene 30, la segunda vez que mira una sonrisa tan anhelada, que brilla y brilla. Solo puede pensar en Kushina riendo mientras se mece en el columpio del jardín, con su largo cabello rojo ondeando y su potente voz llamándole.
"Lo hiciste bien Kushina- san" –
Naruto sigue ahí, riendo, feliz, vivo. Aunque el presentimiento de que la mierda está a punto de alcanzarle más que una probabilidad, es un hecho, los Uzumaki vuelven a involucrarse con los Uchiha y nada bueno saldrá de eso.
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Si, lo sé, he tardado años en actualizarla. Y no me queda más que pedir mil y un disculpas de todo corazón, y agradecerle a todo aquel que paciente me ha esperado, gracias, sin ustedes y su apoyo hubiese sido más difícil continuar. Gracias, gracias…muchas gracias.
