Al fijar su vista en el muchacho que le tendía la mano, su primer pensamiento fue que era un oso, un oso muy guapo tenía que reconocerlo, y es que les ganaba como por dos metros de estatura, bueno estaba exagerando, pero él se sentía demasiado enano a su lado y peor tirado en el suelo.
-Estas bien- ese comentario lo saco de sus pensamientos, el gigante todavía tenía su mano extendida y su cara tenía una sonrisa bonachona, que gano inmediatamente la confianza de los dos jóvenes.
Jake tomo su mano y enseguida se vio parado de un solo jalón, que no le dolió pero si lo sorprendió.
-Hola pequeños, M e llamo Emett y Ustedes?- les pregunto una vez que Jacob se había puesto de lado de Azumi y esta le había tomado la mano pues sentía que ese día apenas había comenzado.
-Mi nombre es Azumi y el es Jacob- contesto la joven con una tímida sonrisa y es que el joven aunque enorme, no le calculaba más de 19 años y además era extremadamente guapo.
-O mucho gusto y pues creo que les debo unas barras de chocolate- dio dirigiendo su vista a las dos barras que reposaban en el suelo, Jacob la había dejado caer al momento el choque y Azumi por tratar de sostener a su amigo.
-Y aparte me gustaría invitar a dos jóvenes tan lindos a pasar la tarde conmigo y con mi familia- dijo causando el sonrojo de ambos amigos, al escuchar "tan lindos"- entonces que me dicen?
-Lo siento pero tenemos que regresar a casa antes de las 6 y ya son las 2 y el camino es largo y a pie mucho peor- menciono Jake con la cabeza agachada, pues realmente quería acompañar a ese joven tan amable y no dudaba que su familia fuera igual.
-O no se preocupen nosotros los llevaremos en coche además todavía queda tiempo y créanme, con Edward al volante llegan en 5 minutos, lejos de asustar a los jóvenes, se emocionaron a lo grande, amaban la velocidad y siempre habían querido ir en coche, pero nunca salían a menos que fuera en compañía de un adulto, aunque Jacob a escondidas junto con Azumi reparaban un viejo carro que encontraron cierto día en la reserva.
Y aun así dudaron un poco, pero la duda se despejo al momento, en el que vieron llegar un elegante Volvo plateado y detrás de este un hermosísimo Mini Cooper rojo.
-Claro que aceptamos- Contestaron en ese mismo instante con los ojos brillando de la emoción, y sin parar de ver de un carro a otro.
-Jajajaja, bueno ahora les vamos a demostrar lo que es diversión-Cuando termino de hablar, del volvo salieron 4 personas, mientras que del Mini Cooper solo dos.
-Vengan les presentare a mi familia- se acerco a os jóvenes les agarro la mano y los llevo junto a las personas que se habían detenido a la mitad el camino, al encontrar a su hermano, hijo y esposo.
-Miren familia ellos son Jake y Azu- Jacob no pudo reprimir una risa y Azumi un gesto de enfado pero muy bien disimulado que por suerte nadie pudo legar a ver.
-Bien y ellos son- se puso delante de los jóvenes dándole la espalda a sus hermanos.
-Este de aquí con cara de sufrir y grandes ganas de matarme, es Jasper- dijo señalando a un joven muy guapo de pelo rubio, muy blanco igual que todo, el cual para sorpresa de todos se acerco a los jóvenes, beso la mano de Azumi, la cual se sonrojo y le dio la mano a Jacob.
-Continuo esta joven que parece hada, sacada de cuentos es Alice- la joven más pequeña dio una pequeña reverencia al puro estilo de ballet.
-Mmmmmm este que ven aquí, y que por cierto es el más feo de todo, se llama Edward- Edward se aventó en una pequeña pelea de juego, pero lejos de pensar que era el más feo llegaron a la conclusión de que era el que más destacaba por su belleza.
Ellos dos son nuestros padres, Esme y Carlisle, claro todos somos adoptados- dijo con una sonrisa aclarando la cara de confusión de los niños y es que no aparentaban más de 30.
-Y por último la más hermosa de todas, ella es mi esposa Rosaline- los jóvenes no pudieron reprimir la car de incredulidad, se veían muy jóvenes para ya estar casados y aun así regresaron a su aspecto normal, para sorpresa y admiración de todos, Rosaline se había agachado y le había dado un beso a los dos en la mejilla.
Esto era algo de seguro muy increíble y ahí fue cuando se dieron cuenta de que estos pequeños iban a cambiar las vidas de todos pero sobre todo de cierto individuo de esta familia, el cual no le quitaba la vista de enzima al lindo y tierno nativo.
