Kenny estaba perdido en sus pensamientos, demasiado perdido en ellos como para notar las miradas preocupadas que algunos profesores y alumnos del establecimiento al cual asistía.
La hora del almuerzo era siempre el momento más tortuoso de sus días, ver a sus compañeros con esos ostentosos y llenadores almuerzos al lado del suyo que muchas veces era un pobre sándwich de jamón y queso que apenas suplía las energías que había gastado a lo largo del día, le hacían sentir aun más hambre. Otras veces su padre le entregaba algo de dinero para que se comprase algo en la escuela, "una especie de almuerzo económico" que solían ofrecer de vez en cuanto. Ese día había recibido dinero.
Reviso entre sus bolsillos de su pantalón antes de salir de su salón, para cerciorarse de que aun estuviese allí. Palpo un poco sobre su bolsillo, luego metió su mano para buscar con sus dedos los pocos y arrugados billetes. Su rostro debió ponerse pálido porque de inmediato una niña a su lado le pregunto qué le sucedía. Y lo que sucedía era que su tan resistente pantalón tenía un agujero del porte del mar atlántico en su bolsillo, un agujero lo suficientemente grande como para que su "almuerzo" se escapara por allí. Casi podía escuchar las risas de esos míseros billetes burlándose de él y del gruñido de su estomago.
Ignorando la larga fila e ignorando las miradas como el experto que era tras esa parca naranja se sentó a un lado de su amigo Eric, quien como siempre disfrutaba de su almuerzo, hecho por su madre una experta culinaria. Kenny podía sentir como su saliva empapaba la tela de su ropa y desvió la mirada un tanto avergonzado.
"¿no vas a comer Kenny?" el rubio no quería responder a esa pregunta, sabía que decir 'no tengo hambre' no funcionaria y sabia que si decía la verdad se burlarían de él por ser el niño pobre. Miro sobre la cabellera oscura de quien había formulado la pregunta y respondió "se me olvido mi almuerzo en casa". Cartman de inmediato soltó una carcajada que se escucho por toda la cafetería haciendo que algunos niños se voltearan curiosos sobres sus asientos. Kyle intento ofrecerle un poco de su comida pero Kenny se negó con un sutil gesto con su cabeza.
Mirando fijamente la mesa, perdido en los mensajitos escritos con alguna navaja hace ya quien sabe cuánto tiempo, apenas sintió cuando el chico gordo a su lado comento sobre lo asquerosa que había sido su almuerzo y lo desvió con su mano al lado del rubio.
"ten Kenny, esto sabe a mierda, seguro como todo lo que comes" comento sin mirarlo, sin mirar a nadie en específico, cerró los ojos simplemente y se cruzo de brazos mientras se terminaba su gaseosa burbujeante. Kenny sonrió entre la tela y le agradeció con un imperceptible susurro, Cartman le ignoro y continuo hablando sobre una especie de película de terror que había visto el día anterior.
Costaba creerlo, pero Kenny y Cartman eran en verdad los mejores amigos.
