Disclamer: Haikyuu no me pertenece. Son de Haruichi Furudate.
«Tú eres la luz y yo la seguiré
Tú dejas que pierda mi sombra
Tú eres el sol, el halo brillante
Y tú me sigues quemando con todo tu amor»
—"Boom Clap" de Charli XCX
○○○•○○○
Nota mental de Kageyama Tobio: Jamás, nunca pero nunca, volver a pisar un puto karaoke. Mucho menos con Hinata.
-Espero que las explicaciones sean buenas... porque juro por el alma de mi santa abuela, que los haré entrenar tanto que rogarán volver a prisión.
El ex-capitán, seguía siendo aterrorizante. Y después de todo continuaba en su puesto hasta terminar el verano. Cosa que no era del todo conveniente para los ex-convictos que estaban sentados en un restaurante familiar, esperando la sentencia.
Kageyama se hundió en su asiento. Vale, no podía echarse para atrás ahora.
-¿Pueden decir que fue lo que pasó?- El tono ligeramente suave de Suga contenía un tinte oscuro.
Mamá cuervo, era aún más aterrorizante.
-¡N-no fue nuestra culpa...! No del todo...
El moreno fijó la vista en su pelinaranja que parecía más avergonzado de lucir un moretón en la frente que de llevar sus dedos manchados de tinta. Ahora tenían un prontuario.
-¿Tanaka?
El calvo tragó grueso, sudando de solo sentir la forma amable en que era nombrado. Dio unas miradas nerviosas a Noya y Ennoshita, pero ninguno se atrevió a entrar en la respuesta que solo él debía dar. Era un hombre. Está era su prueba de fuego.
-No fue gran cosa, Daichi-san...-Rezó internamente en todas las religiones que sabia. Y se lanzó a la voluntad de Kami.- Estábamos entretenidos con la canción de Noya...
-Una muy buena interpretación de We are young(*), debo decir.
Y Ennoshita cerró la boca en cuanto noto la mirada filosa de su ex-capitán sobre él. Tanaka, lo intente. Estas solo en esto.
-Todo estaba bien, hasta que uno de los meseros del karaoke trajo más aperitivos...y permitió que un grupo de chicos entraran a la sala- Se removió incómodo, mirando con cautela a un silencioso Tsukishima.- Etto... al parecer a este sujeto le... le dio unas miradas poco discretas a Yamaguchi.
Kageyama apretó los dientes e inspiró profundo por lo que estaba por decir.
-No solo a Yamaguchi.
Pero el Rey no pudo dar su dramática mirada a Hinata, ya que cierto libero había decidido dejar de contenerse. Él también tenía sus razones para sumarse a la pelea.
-¡Se metió con mi estatura, joder!- Se levantó de su asiento y enfatizó lo que decía dando un golpe a la inocente mesa.- ¡No dejaré que cualquier idiota pervertido quiera atacar a mis kohais y por si fuera poco, insinúe que parezco de primaria!
-Estaba intentando seducirte, solo que no funcionaba contigo... -Murmuró Ennoshita apoyando sus mejillas entre sus manos. Solo quería ir a casa y dejar de pensar que Tanaka se veia heroico con esas heridas.
-¡Oi, conmigo no funcionaba nada de eso tampoco!
-¡Y-yo tampoco!
Al parecer los pequeños cuervos si habían prestado atención al moreno, por lo que no dudaron en dejar en claro las cosas. Después de todos sus respectivos novios tenían auras siniestras sobre sus hombros.
-Por supuesto, sonreírle como tarado, no cuenta.- Tobio parecía el más furioso de allí. No toleraba la idea de que aquello quizás no hubiera ocurrido si Hinata no fuese tan ingenuo. -¡Te deslumbraste por un par de snacks!
-Solo le dije gracias, no estaba dándole mi número.
-¿Acaso pensabas dárselo con la propina?
Hinata no tenía restricciones con su sonrisa. Y eso era un grave problema.
El Rey era posesivo, celoso y estaba medio chiflado de por sí. Aquel mesero, un joven universitario guapo y con intenciones poco puras con la carnada definitiva, dejó al descubierto su temperamento. No soportaría que nadie toque a SU Shouyo.
Y tampoco es como si alguien hubiera detenido el ambiente tenso que se generó.
El grupo de tres que ingresó, al parecer tenían intenciones de echarlos de la salita, solo porque se les antojaba y contaban con la complicidad de uno de los empleados del lugar. Apenas parecían muchachos de preparatoria, pero cargaban con ellos un aura pendenciera.
El bloqueador rubio que fingía seriedad, había sido el primero en comenzar el fuego cruzado. Luego se sumaron Kageyama y Noya. Tanaka llegó para iniciar los golpes. Y un ebrio Narita animó la riña con unas cuantas botellas rotas.
Pronto aquel saloncito tan refrescante parecía escenario de una pelea en un antro. Volaron desde micrófonos hasta zapatillas. Se derramaron "jugos de uva" por doquier, papas fritas en los pantalones de algunos... pegajosos dulces en las playeras de otros. En medio de empujones y golpes, alguien se le ocurrió dispersar todo ese embrollo. Alguien lúcido y responsable.
Ennoshita solo contaba con un extintor, de todas formas era eso o lanzar vasos como había hecho Hinata. Además era apropiado ya que un pequeño cortocircuito estaba produciéndose en el equipo de audio.
¿Qué más daba? Medio equipo y varios enemigos quedaron fuera de juego.
Diez minutos después, estaban saliendo por la puerta del local, con dos oficiales que no dejaban de sonreír moviendo sus cabezas de forma negativa. ¿Cuál era el chiste? En la estación de policía decidieron dejarlos ir, pues ninguno parecía del perfil de delincuente... y los que comenzaron la pelea quedaron allí hasta que los padres se hicieran presentes. En eso, les debian la vida misma a los padres de Karasuno por hacerse cargo de su salida. Al jodido mesero le prepararon unos cuantos cargos por hostigamiento y destrozos. Además de quedar despedido. Pero eso ya no importaba.
Ahora, Daichi había tomado unos minutos para no estrangularlos frente a la mesera, y por respeto al dueño de la cafetería. No más problemas con la ley por ese día.
-Fueron muy imprudentes, sobretodo ustedes cinco.- Suga fulminó con la mirada a los ingratos de tercero, que incluían a un Tanaka haciendo gestos para defenderse y un Noya demasiado mimado por su novio.- ¡Son los responsables de los más pequeños, no tenían que estar ebrios!
Señalo a Narita que se hallaba tirado en el suelo del lugar. Kageyama bajó la mirada, imitando a todos los acusados. Cuando Mamá cuervo les regañaba... era mejor mantener la boca cerrada.
-¿Tienen una idea de lo preocupados que estábamos?
Oh si, eran horribles.
-Y no tienen idea de lo que interrumpieron...-El capitán fue silenciado de un codazo por su reservado y bastante ofendido novio.
-L-lo sentimos. Lo sentimos mucho, Suga-san.- El de pecas fue el primero en inclinar la cabeza.
Luego los cuervitos revoltosos imitaron a su hermano menor.
-No vuelvan a hacer algo como eso.- Porque seriamente Suga no podría irse demasiado lejos sabiendo que sus chicos se habían convertido en un montón de delincuentes destroza-karaokes.- De acuerdo... ¿Qué van a ordenar para cenar?
Nadie podía ser tan duro... no con esas miradas de polluelos desamparados y sus estomagos gruñendo.
###•###
-¿Te duele mucho?
Si Kageyama tuviera menos vergüenza, quizás notaria la mirada llena de brillos a punto de desbordarse, que adornaba a su novio. Su voz era susurrante, una mezcla que solo hace que el Rey quiera ir y golpear algunos idiotas más. Pero no, no puede. Ya había causado estragos.
-H-hinata, estoy bien.- No se atrevía a quitar la caricia de su mejilla. Amortiguaba el dolor.- ¿Ya has dejado de discutir, idiota?
El moreno intentó que su voz sonará burlona, como siempre.
-Tonto.- Se sorprendió de sentir como los labios del más bajo dejan un suave beso.- No debiste hacer eso, Tanaka-senpai los estaba controlando.
Por primera vez desde que ambos habían llegado a la casa de Hinata, el moreno se animó a mirarlo de frente.
-Somos un equipo. No iba a dejarlo solo.
Y el cuervo de ojos como el sol, sonrió orgulloso, dándole un abrazo fuerte. Ese es su novio, y lo ama así como es, con magulladuras y todo.
-Ten cuidado, torpe.
-¡Lo siento!- Se apartó, empero no lo suficiente como para evitar los chispazos que se encendieron.- Y yo... yo...n-no estaba coqueteando con nadie, estúpido...
El moreno entrecerró los ojos.
Algo de todo eso, resultaba bueno al fin. Algo como tener a su novio dándole un poco de primeros auxilios en la cama, mientras se sonrojaba balbuceando algún tipo de justificación. Cosas así hacían que su mente comenzará a preguntarse hasta que nivel podían llegar en su relación. Porque... vale, eran adolescentes. Y estaría diciendo una vil mentira si negara el deseo que le poseía al tener tan pegado a Hinata.
Hasta ese momento solo habían llegado hasta los besos... besos pasionales y un tanto de manoseo. Se sentía inseguro, rojo y demasiado sofocado como para continuar, y su novio se veía tan vulnerable que temía arruinar las cosas, en esas situaciones.
Por si fuera poco, Daichi-san le había dado, personalmente, una platica fuerte y clara de lo que más le valía NO hacer con un pequeño inocente como Hinata. Claro que eso contaba... hasta estar seguros de lo que deseaban hacer como pareja responsable.
Pero Tobio... deseaba hacer algo más.
-¡No te me quedes mirando así Bakageyama!- Infló sus mofletes y quiso empujarlo. Se sorprendió al sentir que por el contrario, era atraído con más fuerzas al moreno. - ¿Q-qué...?
-Debería castigarte, Shoyo.
Su voz tenia un tono bajo, que perturbó al otro. Sin embargo, saber que estaban solos en casa, mientras la familia de Hinata estaba en un festival de verano... hacia que los corazones comenzaran a latir de manera frenética.
-T-tobio...- Maldita sea, su nombre sonaba jodidamente anhelante.
Olvidando el dolor en su mejilla y algunos moretones en su cuerpo, Kageyama cerró la distancia entre ellos. Lo besó sin demasiada suavidad, lo que provocó un jadeo de sorpresa en el más bajo. Quería castigarlo. ¡Él le sacaba de quicio! El moreno deslizó su lengua en la cavidad contraria, ajustando sus manos a la cintura de Hinata.
Un empujón, los hizo caer del todo sobre la cama.
Las sensaciones eran tantas, que sonrojado Shoyo aplastó cualquier duda que le rondaba. No había otro lugar en donde estuviera más seguro que ese, justo debajo de su malhumorado chico, recibiendo un castigo muy severo. Incluso entonces, sonrió entre besos, advirtiendo como los ojos azules le decían lo mucho que le quería. Y lo preocupado que había estado, aunque eso jamás lo admitiera en voz alta. Porque aquel golpe en la mejilla habría sido para él, si el Rey no hubiera puesto un buen gancho derecho al malnacido que intentaba hacerle daño. Oh, Kami… Kageyama es tan... ¡Lindo!
Tobio dejó un camino de besos que se desviaban al cuello del otro. Allí se ocupó lentamente de hacerlo pagar. Oh, si. Aquellos grititos, esos movimientos que arqueaban el cuerpo menudo hacia él... todo eso le fascinaba. Succionó con fuerzas, mordiendo maliciosamente, sintiendo como los dedos de Hinata se enredaban en su cabello.
Quería más... querían más.
No sin sentir las mejillas y las orejas arder, el Rey de la cancha decidió tirar su playera por alguna parte de la desordenada habitación del pelinaranja. Esa acción basto para que algo de la naturaleza seductora de Hinata, saliera a relucir. Mordiéndose el labio inferior, colocó sus manos en la nuca del moreno. Su cuerpo tenía alguna falla innegable con las leyes de gravedad, porque lo único que podía hacer era inclinar su cadera hacia la contraria frotándola con lentitud, arrancando varios gruñidos de Tobio.
Estaban pisando un terreno sin retorno.
-Idiota...- Una mano del armador deslizó hacia arriba la bonita playera verde de su novio, introduciendo su tacto hasta los puntos sensibles.- Odio cuando sonríes así...
Cuando no es solamente para mí.
-Mmm...- Cielo santo, los besos que repartía en su cuello solo hacían que viera borroso, las manos recorriendo su pecho y acariciando sus pezones provocaban que su cabeza girará en un placentero caos.- mmm... ahhmp... Tobio...
Los besos, las caricias, se desbordaron lentamente, hasta adquirir un ritmo más desesperado. En algún punto, la mayor parte de la ropa se había evaporado, quedando a una prenda demasiado fina de sostener la cordura. Hinata había sido plenamente conciente de enredar sus piernas a la cadera de su novio, y también estaba con sus facultades mentales intactas cuando mordió el labio inferior de éste.
-Oye… eso dolió…- Que le había encendido no había dudas, pero no dejaba de preguntarse desde cuando ese "inocente" cuervo tenía aquellos arranques. - ¿Por qué hiciste eso?
De acuerdo. Cuando su majestad tenía curiosidad sobre algo, no paraba hasta recibir respuesta. En este caso, tuvo que parar su actividad y erguirse aún con las piernas de Hinata rodeándolo.
-¡¿P-por qué preguntas ese tipo de cosas, justo ahora?!
-Cállate.- Y ya que esto era claramente un castigo, se permitió pellizcar uno de los pezones de su novio como advertencia.- ¿De donde sacas esas cosas?
La cara de Hinata era un mar de tonalidades rojas. Sus labios hinchados, sus ojitos brillantes, la respiración irregular, la piel caliente que se retorcía y le decían implícitamente que no se detuviera. Tobio estaba apretando los dientes para contenerse… bajo su mirada estaba la imagen más erótica de toda su vida.
-¡L-lo saque de un puto manga… listo lo dije!- Automáticamente las manos temblorosas cubrieron el rastro de la vergüenza en Hinata.
Una risa algo ronca y aliviada, sonó en la habitación. El pelinegro pensaba que el simple hecho de sentirse tan feliz y atontado era… casi irreal. Por lo que esta vez se inclinó de vuelta, quitando a regañadientes del otro, las manos de ese lindo rostro apenado.
-¿Qué tipos de manga lees, pervertido?- Y ante la posible bronca de la carnada, lo besó con fuerza. Profundo.
Esta vez no se detendría.
Cuando la fricción entre ambos comenzó a calentar el ambiente, Tobio utilizó su mano para tomar a Hinata. El efecto fue inmediato. Un gemido escapó de la boca del pequeño sin poder evitar sonar desesperado. Los mares azules del armador se tornaron oscuros, moviendo una y otra vez el miembro palpitante entre sus dedos. Hinata se aferraba a sus hombros, sin tener la valentía suficiente como para mirarlo de frente sin gemir. Lo único que pudo hacer fue bajar su mano hasta el elástico de la ropa interior de su novio, he intentar tirar de ellos hacia abajo.
Si debía morir de vergüenza, se llevaría una vista completa de Kageyama Tobio antes.
-¡Onii-chan!
MIERDA.
OH POR LA SANTA MADRE DE LOS TODOS CUERVOS.
Su suerte apestaba.
###•###
Antes que los pasos rápidos alcanzarán a girar la perilla de la puerta, Hinata empujó con fuerza sobrehumana a un paralizado Rey que tenia las manos ocupadas- ejem.
-¡¿Qué..?!- Los ojos presos de pánico del armador, hicieron que como nunca la cabeza pelinaranja pensara a toda máquina, mientras le lanzaba los pantalones.
-¡Onii...!
De un salto indescriptible, el jugador de Karasuno apoyó todo su peso contra la puerta.
-¡N-natsu estoy cambiándome!- Su tono trato de no romperse. Delante de sí, un nervioso moreno intentaba en vano meter la pierna correcta en los jeans… quizás debía proponerse no romper a reír.- No pensé que volverían tan rápido…
-¡Tengo un regalo para tí! Mamá compró dulces, y pregunta si ya has comido algo…
Abrió los ojos como platos, divisando como el moreno se colocaba la playera. Pudo ver para su deleite aquella espalda en todo su esplendor. Se mordió los labios.
-No… no he comido aún…- murmuró bajo poniéndose rojo de sus propias palabras. ¡Maldito Kenma, le estaba pudriendo la mente con sus platicas por WhatsApp!- No te preocupes Natsu, ya he comido…
-¡Abre Onii-chan! Estoy volviéndome vieja aquí.
Kageyama estaba vestido y medio agitado, era más seguro… o eso pensaba hasta que le dirigió una mirada alarmante a su propio cuerpo. Ah, si... el seguía casi desnudo.
Después de una lucha por encontrar su playera y su dignidad, Hinata abrió la puerta topándose con una gruñona niña de siete años. Tenía entre sus manos, una bolsa pequeña en la que nadaba un pez de manchas negras. Y miraba con extrañeza al moreno dentro de la habitación de su hermano.
-¿Qué hace Ousama(*) aquí?
A Kageyama le dio un tic en el ojo.
Hinata rió nervioso mientras respondía con más preguntas, empujando a su hermana hacia el pasillo, ignorando los planteos de una niña de esa edad, producto de los doramas y mangas BL que según decía había encontrado en la habitación del pequeño cuervo.
-¿Qué te pasó en la cara Ousama-chan?- A pesar del gruñido, del aspecto y de todo ese ser que constituya Kageyama, Natsu no tenia ni una pizca de temor hacia él.- ¿Y a ti, onii-chan? ¿Qué tienes en el cuello?
Nada escapaba a los perspicaces ojos de la pelinaranja. Menos el rubor y los balbuceos de ese par de chicos.
-¡Oh ya veo! – Y sin notar la extrañeza de la pareja, se giró vociferando para que su madre en la cocina llegará a oírla.- ¡Mami, onii-chan tiene novio y estaba haciéndole chupones en la habitación!
Si la tierra queria estallar en miles de pedazos, ese hubiera sido un magnifico momento.
Pero no.
~•~
Y Kageyama decidio que con una suerte como esa, lo único que podia hacer era... quedarse muy cerca de Hinata y probar que tan silenciosos podian ser, cuando por fin decidan irse a "dormir" en esa casual pijamada, que su novio acabó por inventar.
-El castigo será terrible.
Shoyo se sonrojó, sin dejar de tirar de su diabolico novio con rumbo a una dulce noche de verano.
○○○•○○○
(*) We are young: Canción de FUN.
(*)Ousama: Hasta donde sé, es "Rey" en japones.
¡Buenas noches linduras salvajes! ok, son las tres de la madrugada. Si alguien quiere mandarme alguna carta bomba, lo aceptare. ¡Lamento mucho la espera! ;_; La verdad es que... estuve con mis animos por el subsuelo, enojada con el mundo... lo que me bloqueo por completo. Agregandole que me enferme de angina en pleno verano... puta vida. Este capitulo se escribio tres veces, y ahora oficialmente es el más largo que llevo escrito. Espero que esten bien, y que les guste este cap. Al final salio en un tiron, como las buenas cosas XD -3- No mateis a Natsu o vuestra escritora... inevitablemente salio asi... ¡Feliz Febrero! Ahora solo ocho para el final...
Saludos dulces para Val: :D Me alegra que te haya gustado! Un beso! Shinju3: Pues.. perdonada de todo corazon(?) :3 Muchas gracias, he puesto esfuerzo en cada capitulo. e.e Oh si Suga-chan es de los buenos(?) por eso tiene bajo su dominio a Papá cuervo.. okno? jajaja XD En realidad salio por si sola la continuacion, aunque diria que viene desde el capitulo 39. Pues ya vez, kagehina para que fangirlees a todo dar. Mmm OiIwa pensaba darle una aparicion más adelante... aunque me fascinan esos dos no tengo pensado en donde ponerlos, pero ya veremos que sale. Un beso! Teddy-sama: XD si madame el frio aunque se me congelen los pies... yo no soporto estos 40ºc, odio el verano cuando llega a derretir las paredes.. :3 Oh yes, Daisuga es amor! Un beso y cuidate! Ishiro Shizuka: Los chicos revoltosos son asi(?) Aunque daichi no se puede quejar, pero el pobre se quedo sin segunda ronda e.e Un beso! Y a Ssspooky: Es que Suga se me hace tan casero y humano que fue inevitable C: solo por eso le quiero más(?) Oh Tanaka-san es un amor, asi que sere muy amable con él... Un beso!
Buenas vibras a todxs (ノ*ヮ*)ノ:・゚
Muchas gracias por sus comentarios.
Un beso enorme y gracias por leer. Actualizare en breve!
Espero sus reviews.
