Disclamer: Haikyuu no me pertenece. Son de Haruichi Furudate.


«Algunas cosas sólo tienen sentido.
Y una de esas cosas es tú y yo (...)
Y después de todo este tiempo,
sigo estando atraída por ti.
Cariño, no pasa ningún día,
sin que yo siga estando atraída por ti»

Paramore, "Still into you"

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El cielo se tiñe de nubes heladas.

Octubre es extraño. Las hojas secas, se aferran a los árboles. Pronto usará guantes y un abrigo más grueso, pero por ahora él se conforma con su chaqueta marrón y una bufanda roja. Resta importancia al gris de los edificios de ciencias que aparecen de frente cuando sale de su última clase de los viernes.

Tsukishima va a paso desenfadado, con un morral oscuro, metiendo las manos en un gesto casual, en su pantalón. Le molesta ir sin compañía, sin esa voz que le da sonrisas y le regala un armonioso "Tsukki" cada medio minuto. Su cabello ha crecido un poco, lo agradece. Jamás volvería a meterse en esas estupidas apuestas con aquel búho chiflado y el irritante sujeto de Aobajosaui. Pero para el rubio no había nada peor que ver como su aborrecible ex-compañero de Karasuno daba un paso al frente. Si Kageyama lo hacia, él no podía ser menos. Idiotez. Era contagioso. Y por esas cosas del maldito destino, lucia como un delincuente. Los lados de su cabeza rapados, y una ancha cresta que no detenía su crecer.

-¡Tsukishima-san!

Un hábito que media universidad habría apuntado, era ese gesto de desagrado cuando el muchacho miraba a cualquier ser humano. Daba el indicio.

-¿Se te ofrece algo?-Nunca una frase sonó menos cortés que esa.

La pelinegra de ojos verdes, detuvo su posible sonrisa y habladuría. De hecho parecía intimidada por una mirada superior y aquel ceño marca Tsukishima que rezaba "Eres insoportable, desaparece de mi vista". Ella dudó unos cinco segundos más. Para cuando se atrevió a pedirle un poco de ayuda con la materia que compartían, el rubio se encontraba lejos.

No tenía tiempo para ser amable con crías. Él tenía que llegar a casa pronto. Odiaba no coincidir en horarios con Yamaguchi.

Alcanzó la quinta calle de las diez que recorría habitualmente hacia su piso, cuando se detuvo frente a la librería. Un CD en oferta de Greenday, le daba un guiño tentador. Y más allá, un volumen de "Pasteleria con fresas" lucía como caído del mismo cielo. Las decisiones difíciles, se hacen menos complicadas, cuando tienes en mente a la persona que amas.

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Con fingida paciencia, hizo girar la llave de la puerta 3B. Dejó las zapatillas en la entrada, descubriendo sus calcetines con dibujos de dinosaurios. Regalos como ese solo eran bien recibidos, cuando venían de parte de un chico con pecas. El resto podía arder en el infierno o irse a la basura.

-Ya estoy de vuelta.

-¡Bienvenido a casa, Tsukki!

Si alguien conociera a fondo a Tsukishima, sabría como sus hombros dejan la tensión, sus labios forman una sonrisa amable jamás vista y sus ojos mieles adquieren una matiz indescriptible, todo con solo escuchar esa voz un tono más aguda, más calma y dulce. Una voz que parece estar tarareando entre dientes una canción de los Beatles.

Hay un aroma que pronto llega al ex-bloqueador. Oh, hoy es viernes. Recuerda, que significa que Yamaguchi se desocupa dos horas antes que él. Con algo de sigilo, luego de dejar su abrigo en el sofá desgastado, se acerca a la pequeña cocina.

Cuando pensaron en estudiar juntos, fue inevitable tomar la decisión de vivir juntos. Yamaguchi estuvo nervioso durante las cinco semanas en que buscaron un lugar con un alquiler decente y sin tener que vender un riñon para pagar las expensas. A diez cuadras de la universidad de Tokio, en un edificio para estudiantes y divorciados desempleados, encontraron un buen sitio.

Aunque no era conveniente invitar a más de dos personas, ya que sólo cabían tres sillas en la sala y aquel sofá que el amable Take-chan les había prestado. Las dos habitaciones que pretenden ser dormitorios, dejaron lugar para un salita de estudio con una pequeña biblioteca, con discos y una maceta de crisantemos. Al fin y al cabo, con un dormitorio estaban cómodos, solo necesitaban una cama para ellos. Luego estaba la ducha. Y el cómo debías tener agendado que el agua caliente salía de 08:00 a 09:00 a.m, de 17:30 a 18:30... y con un poco de suerte unos quince minutos luego de las nueve de la noche.

Aquel piso pequeño con paredes tan finas como papel de calcar y una vista bastante regular de la cafetería de enfrente... era un buen lugar.

Cualquiera seria un buen lugar, si Tsukishima tenía a Yamaguchi a su lado.

Éste último, para deleite del mayor, está moviendo la cabeza, la cadera y murmurando bajo "Todo lo que necesitas... es amor", mientras no deja de concentrarse en dar un último toque a la tarta de fresas. Lleva un pantalón de algodón y un suéter gris que la señora Tsukishima le regaló la navidad anterior. Va descalzo y el rubio solo rueda los ojos porque, "Tadashi, eres un irresponsable. Cuida tu salud, que si necesitamos remedios deberemos vender la cama y ya sabes que no me gusta tener que hacerte el amor en la ducha. No tenemos el espacio suficiente ahí."

-¿Entretenido?.- Que le llamen idiota-enamorado, porque no quita esa sonrisa a medias.- ¿Cómo te ha ido en el examen?

El de pecas, se sonroja y sonríe mientras trata de limpiar sus manos de harina y crema. Cuando se gira asiente, y sin pensarlo se lanza de lleno al indefenso rubio que no parece reacio a esas muestras de afecto.

-¡Tenias toda la razón! ¡Aprobe con 100!.- Su voz esta cargada de alivio, orgullo y con ganas de saltar por todas partes.- Muchas gracias, Tsukki...

-Eres un dramático, Tadashi.

Hunde su nariz en la calidez del otro. Esa calidez que le hace cerrar los ojos y apretar el agarre en su cintura. Mentalmente asegura recordar la forma en que los pies de su novio se ponen de puntillas para alcanzar sus hombros y mirarle a la cara, con esa sonrisa sencilla y linda. Y jura que nunca podrá sentirse más cursi y feliz que cuando lo besa. Es un beso que no tiene más que amor desbordando en cada movimiento. Pronto se encuentra interesado por ese gusto a fresa y azúcar con manteca que tiene la boca de su novio.

-¿C-cómo ha estado tu día?- El mayor solo asiente con un pequeño gruñido. Porque no quiere recordar que odia las clases tumultuosas de los viernes.

El beso deja un cosquilleo en los labios de Tsukki. Mira como el menor se acomoda en su pecho y lo abraza. No considera que sus gestos sean dulces, menos románticos. Él ni siquiera se da cuenta de lo cariñoso que puede llegar a ser. Es algo que solo Yamaguchi conoce, que nota que ama, adora y guarda celosamente. Tsukishima permanece así por un momento, acariciando la espalda de su novio, dando distraídos besos en su cabeza.

Si pudiera congelar, detener el mundo y elegir, esa escena, ese instante, sería todo para Tsukishima Kei.

-¿Quieres algo de comer?

-Tal vez, no he tenido un café decente desde que la máquina del departamento de morfología explotó.

-No seas duro, Hinata no quería hacer eso.

-Claro, ni su majestad quería apostar en esa carrera de caracoles(*).- Sabe que su Yama ríe bajito, lo nota al estremecerse entre sus brazos.- Yo no le veo la gracia.

-Tsukki...- eso suena a "vamos, tu tambien lo hiciste".

-¿Aquella tarta está habilitada?

No quiere repetir el error del semestre anterior. No, por Kami. Debía ser cuidadoso de no comerse un trabajo práctico de su novio de nuevo, o pagaría el precio de ser ignorado durante todo el dia. Y 24 horas sin que Tadashi le preste atención era peor que la muerte.

-Si, preparare algo de café.- Se aparta y el rubio se contiene para mantener por el momento las manos lejos- Casi lo olvido, Hina-chan dijo que mañana quiere ir a almorzar a la nueva cafetería. Nos invitó a los dos.- Y mientras el de pecas cortaba con prolijidad un pedazo de la tarta, el rubio gruñia.

Aceptaba y solo aceptaba, porque era bueno para su novio, que ese enano anaranjado se tomara la libertad de llamarlo a todas horas y aparecerse por allí. Desde que se hicieron amigos junto con Kenma, Yamaguchi había sufrido ciertos efectos. Como esa pequeña cola de caballo, aún demasiado corta para lucirla pero lo suficiente como para darle un aire diferente. O ese arete en su oreja izquierda, que según él era algo sobre un pacto de amistad con los otros dos (a su consideración) frikis.

Pero no podía ni quería engañarse, Yamaguchi Tadashi, se veía más atractivo aún. Lo que mandaba lentamente y por la borda aquello de "mantener las manos lejos de su novio".

Sentados en el sofá prestado, el cielo tiñéndose de un gris tormentoso a las cinco de la tarde, Tsukishima dejó caer su cabeza en el regazo de su lindo chico. Un poco sorprendido por aquel gesto, Tadashi olvidó por completo el café humeante en la mesita frente a ellos. Acaricio con lentitud el cabello que crecía, sonriendo de ver suspirar a Tsukki. Podían decir lo que quisieran, pero aquel corte poco ortodoxo, le hacía fantasear más de la cuenta con su rubio.

-Tadashi…- Dejó a un lado sus lentes, permitiendo ver un par de ojos dorados rebalsados de sentimientos.- ¿Tenemos que ir con esos idiotas?

Aquello rompió con el ambiente mielero, sacando una carcajada del más bajo. Si, vale, en su lista de cosas maravillosas, hacer reir a Yama, era una de la más bonitas.

-Podríamos quedarnos…- Su tono bajo, irguiéndose hacia el rostro con pecas.- ¿Preferirías almorzar en la cama?

A pesar de llevar cuatro años juntos oficialmente, la forma de apenarse hasta arder en rojo, no desaparece del menor. Y el ex-bloqueador desea que jamás se vaya del todo.

Cierra la distancia con un beso lento y profundo. Algo incómodo en aquella postura. Los permisos para invadir la cavidad ajena, son casi inmediatos y entonces Kei tiene la certeza de que tendrán que moverse hacia la habitación. El sofá no resistiría las rondas que tiene en mente.

Conocen el recorrido de memoria, así como Tsukishima se sabe el recorrido exacto de la curva de la espalda de Tadashi. Desliza el suéter, y no deja de relamerse al notar que los entrenamientos matutinos sólo son otra forma de que Yamaguchi se vuelva una constante tentación a los ojos de todo el mundo. Pero eso no importa, no cuando sabe que sólo él, únicamente él, puede verlo de esa forma, tocarlo y hacerlo vibrar… amarlo. Los ojos de Tadashi sonríen, desprendiendo la camisa celeste y bajando su mano hasta la hebilla del pantalón. Sus mejillas pueden prenderse fuegos si desean, pero aquella angustia de temer a lo que pensara Tsukki de su cuerpo, de su manera de proceder, ya no existe. Los brazos del rubio le alzan un poco sobre la cama, deslizando los pantalones de algodón. Tsukishima recorre sus piernas con una delicadeza innata, Tadashi solo puede murmurar su nombre y besarlo de forma copiosa por todo el rostro. Lo han hecho muchas veces, pero la mirada de ambos sigue siendo la misma que la primera vez.

-Kei…

Su nombre de pila es sagrado. Tadashi solo lo utiliza cuando el rubio lo ama, lo toca y le da un placer que va más allá de la lujuria. Lo llama ahora, cuando siente las manos en su punto sensible y se arquea gimiendo.

-Aún no Tadashi…- No puede contener esa sonrisa soberbia, mientras prepara el terreno.

Las manos del pelinegro se deslizan por la espalda del otro, clavandose y bajando con peligro hasta apretar el trasero de Tsukishima y sacarle un gruñido.

Y Kei no es una persona que deje pasar la oportunidad de una revancha.

-Mmm… Ahmmp… K-kei…-Su voz apenas sale, mientras una boca devora su pezón derecho y le manda oleadas de calor intenso.

Siente cuando la lengua de su novio sube un poco más arriba y sus dientes aprietan la piel, sacando más gemidos, mientra su cadera se mueve. La fricción es molesta y el rubio lo sabe, pues su ropa interior aún continúa en su lugar.

Yamaguchi se muerde los labios, en un gesto despreocupadamente erotico. Esta al borde de perder la cabeza y gritar a su novio que se apresure, que deje el lubricante y simplemente lo haga. Pero no lo dice. No, porque en su tormento (uno muy placentero) descubre que Kei esta dispuesto a complacerlo de una manera absoluta. Y no quiere llevarle la contraria, por la que deja escapar un gemido ante el tercer dedo que lo invade.

-Tadashi… abre los ojos… mírame…- Siempre supo que terminaría siendo un pervertido. Inevitable si tenias a ese hombre con los labios apretados, el cuerpo ardiendo y un sin fin de sonidos interesantes saliendo de lo más profundo de sí.

La orden de ver es acatada y recibe la visión de un pecho formado, una piel suave con algunas marcas rojas, hombros que dan la tentación de morder y un rostro… un rostro que luce ávido de deseo. Los ojos de Tadashi, solo suplican ante esa imagen del rubio.

Con un movimiento, Tsukishima se hunde en un gemido ronco dentro de Tadashi. Hay demasiado calor, sábanas y el ritmo sube, mientras el inocente de pecas, susurra lo bien que se siente. Maldita sea…Si sigue diciendo cosas como esa, Tsukki no se lo pensará dos veces y atacará de una forma más salvaje.

Pero Tadashi no quiere algo menos que salvaje. Tira del rubio hasta lograr encontrar una postura que le permita colocar sus piernas alrededor de la cadera y obligarlo a tomar una posición vertical. A horcajadas, recibe un gemido ronco, unas palabras "Tadashi… vas a matarme" y un beso húmedo que de recordarlo mañana enrojeceria de vergüenza.

La espalda arqueada de Yamaguchi tiembla, su interior aprieta y los gemidos se hacen más largos. Tsukishima no podrá aguantar por mucho, por lo que se aferra con algo de dureza a las caderas del otro, dando estocadas más profundas en un punto que solo saca chispas de ambos.

Acaban en un orgasmo casi sincronizado.

El mayor puede sentir su corazón latiendo fuera de rango y el peso del cuerpo ajeno apoyándose encima. Se mueve un poco más, logrando sisanear de placer al ver como Tadashi se crispa y le manda una mirada jadeante.

No tiene planeado terminar tan pronto.

Y empujando de nuevo hacia abajo a Tadashi, se lo hace saber.

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-Tadashi, ponte algo. Ya te he dicho sobre enfermarte ¿Quieres pensar en tu bienestar?

Frunce el ceño, porque no puede ni debe dejar que el otro adivine la sonrisa que le saca. Quizás falten más días, más citas y unas discusiones que acaben en hacerlo sin considerar a los vecinos del edificio, para revelar del todo las intenciones del rubio; pero en ese momento Yamaguchi comprende los pensamientos de su novio. Se delata en sus ojos: ternura.

-Iré por algo más caliente…- Y sonríe mientras nota que si, que ha dicho algo de doble sentido y Tsukki se tensa.- ¿Quieres que prepare la cena?

El rubio estudia la silueta de su novio. Sus piernas, sus manos, su cuello que comienza a mostrar los cardenales, su cabello revuelto, su boca sonriente y sus ojos que le miran en medio de estrellas desparramadas por sobre su nariz. Es más cursi, más empalagoso que nunca y no aparta el sentimiento. No quiere apartarlo nunca.

-Esta bien, pero… Kami, ¿Puedes ponerte algo más que mi camisa?

-Nop.

Es rápido y fugaz. Escucha las risas que van hacia la cocina. Su instinto le reclama, ruge exigiendo que se mueva de la cama. Tadashi, lo provoca. Ese chico de ojos oliva le ha pillado, le encanta mirarlo andar con solo una prenda (Y que sea suya).

Se levanta con decisión, buscando su ropa. Le basta con los pantalones de entrecasa. Camina sin lentes, cayendo en cuenta que se siente tan enamorado que incluso logra ver en alta definición a su novio al contrario del resto de su departamento. Patetico. Sonrie.

Encontrarlo en la cocina concentrado en darle una magnífica visión de sus piernas, y otras partes firmes, hace todo más… simple.

-Tadashi… quédate así, así para siempre.- Sus manos abrazan al nombrado por la espalda, suave con calidez lo aprieta contra su pecho.

-Lo haré con gusto...- Se gira con lentitud, con dulzura y lo besa.- Te lo prometo, Kei.

El amor a veces es simple, sin grandes desenlaces o aventuras. Es suave, al compás de una canción de los Beatles o en el rincón de un sillón desgastado. Es lento y dulce, como compartir un chiste sobre lo ridículo que se veían esos amigos que a pesar de negarlo, son hermanos del corazón. Es simple... sin muchos maquillajes más que una sonrisa perezosa al terminar una película pésima y un beso sin otra intención que dejar calida una mejilla.

Kei y Tadashi, lo tenían, allí en un departamento con problemas de agua caliente y una cocina estrecha que sacaba los mejores pasteles de fresa.

Porque todo lo que necesitaban era aquello.

~•~

Tardarían unas horas en notar el sobre de color lavanda, que se deslizó junto con alguna publicidad de comida rápida. Las cosas buenas de la vida, llegan así... de sorpresa.

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(*)Si, vale no fue muy creativo. Pero dudo que entre ese trio (Bokuto, Oikawa y Tobio) se les hubiera ocurrido algo mejor XD La uni les frie el cerebro.

¡Buenas noches, bellezas salvajes del fandom! Antes que me autocastigue por no cumplir mi palabra de subir el capitulo ayer, tengo que preguntar ¿Alguien más (espero no ser la unica con esta suerte perra) ha tenido problemas con Fanfiction? Porque desde hace tres dias que editar es un asco. La letra aparecia demasiado pequeña y los cambios como subrayado o cursiva no se quedaban (Con lo que me gusta remarcar ciertos momentos) Anoche estaba dando una sarta de palabras poco bonitas al servidor o lo que sea que falla. Entre otras cosas, por eso no he podido actualizar antes. Jo, espero que hayan disfrutado tanto como yo de este cap. Es mi OTP sagrada y bonita, asi que va con amor mucho mucho amor. Aviso, que el ultimo tramo ubica a nuestros cuervitos cuatro años despues de que los padres de Karasuno y asashi se graduaran de la prepa.¡Quedan cinco para el final! OHGODWHY? ;u;

Saludos a Artemisa Cipriano :3 Yo tambien te amo! Pues para mi, ha sido asi desde que los vi. Sep. El gran rey es una reina, no me jodan XD Pues si... se hereda todo que le vamos ha hacer(?) Tsukkiyama para que mueras de diabetes jajjaa B) Of course las hermanas mayores somos la ley! Jo, un beso enorme! Teddy-sama ;_; Pues mi Uni es mi pareja malvada que no permite que sea feliz(?) Mis ganas andan de parranda las malditas me abandonaron... pero al menos creo que saldre bien, por los pelos pero bien(?). Yo no se que espera el fandom para llenar los numeros de fanfiction, hay pocas historias en español. Tienen buenas ideas, solo que muchos no se animan, una pena u.u. Me gustan tus razones! XD Ya pero admite que Oikawa de uke es un desmadre... Tsukkiyama para todos, espero que este capi te guste ;) Y jajjaa va, va... que Tanaka-san es algo, especial. El no es muy bueno en eso del romance(?) Un beso y cuidate! Hime-chankyu Tanaka necesita un cartel y posiblemente varios anuncios publicitarios para que se de cuenta. Muchas gracias a ti por comentar! Ten paciencia que Ennoshita tiene recompensa, ah(?) Un beso! ssspooky Asashi casi me vale un mar de gente con palos y una hoguera, pero por suerte ha salido bien. Los cambios son inevitables. XD Eres de las mias! Ship, ship everywhere(?) A mi me va asi esta pareja, pero no me quejo que quieran ponerlos de otra forma e.e Oh, si Tanaka es un cuervito especial. Espero que no hayas esperado demasiado! Un beso! Fangirlear4live OHHH... me gusta esa regla(?) Ship, ship... quiero más ship con Mako-chan! Nah, a mi me convencieron los fanarts, tumblr y el lado oscuro, mi OTP es Rinharu y Mako es sensualon con Sousuke(?) Pero da igual, el amor por mako nos une!(?) XD pues me alegro que sonara asi, me gusta que se reian, aunque me cuesta el humor. Pobre Tanaka es el marginado(?) Mmmm... si Noya es un Brotp seguro, pero Ennoshita, este moreno tiene algo especial, asi que para que todos sean felices... ¡Tanashita! Jo espero que no hayas esperado mucho, los martes volveran(?) ;n; Ni digas que ya falta poco... Un beso y cuidate! MinkaSunFlowers :') Verdad que son un par de idiotas pero les amamos? Kageyama de seguro le ardieron las orejas jajja XD Pobre Hajime-chan cargar con esa esposa loca y su hijo pervertido(?) Oh, ho, Tanaka tiene que ponerse los pantalones, si, aunque no estoy del todo segura cuanto tardara en caer en cuenta.. ;n; Lo se, cad avez pasa más rapido. Un beso y cuidate! Sho Awww gracias chica... ¿chica cierto? XD Tranquila que llegan tus mensajes fuertes y claros! Pues ha chillar me referia a este capi, si te gusta el tsukkiyama... Espero que te guste! Un beso!

Buenas vibras a todxs (ノ*ヮ*)ノ:・゚

Muchas gracias por sus comentarios.

Un beso enorme y gracias por leer. Actualizare en breve!

Espero sus reviews.