Disclamer: Haikyuu no me pertenece. Son de Haruichi Furudate.


«Porque todo lo que tocas, haces, dices… Todo es amor. Estar a tu lado me inhabilita estar triste y me hace sentir el lado dulce de las cosas. Eres la manera que tiene el mundo de decirme qué bonita es la vida

— J. Porcupine, " La vuelta al mundo para abrazarte por la espalda"

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Son las diez de la mañana y él solo suspira dejando una pesada caja, que contiene los veintisiete libros más valiosos de su querido novio. No podría arriesgarse a decir, con certeza, que solo fueran veintisiete... porque hablaba de Koushi Sugawara. Y un número tan pequeño como era ese, no alcanzaba para cubrir su amor por la literatura.

La mudanza estaba llegando a su fin. O eso parecía desde el jardín... pues la sala se había convertido en un depósito de cajas marrones y valijas. Quizás con un feng shui medio raro. Empero, el moreno no dudó ni un segundo en sonreír. Era su nuevo hogar. Un hogar permanente y cálido.

Un hogar… junto a Koushi.

-¿Necesita un recreo, señor abogado?

Los ojos negros se volvieron con un brillo de orgullo y picardía. La figura sonriente de un ángel le ofrecía una taza amarilla con el dibujo de un cuervo. El té perfuma sus sentidos por un instante, antes de aceptar la bebida.

-Debimos buscar una casa más grande... ¿Crees que tendremos espacio para dormir en la recamara?- Hizo un gesto hacia las torres de libros de sospechosa estabilidad, que florecían por todos los rincones.

Su tono hacia que el lindo Suga frunciera el ceño. Porque después de todo y sobre todo, Daichi amaba ver refunfuñando a su dulce chico. Con todo y las esquinas de sus ojos intentando no delatar su sonrisa.

-Pues si no te gustara tanto coleccionar esas horribles chaquetas, quizás tendrías un lugar en el armario.- Apuntaba con malas intenciones a la caja que contenía las prendas del moreno. - O puedes dormir en el sofá.

Lo malo era que las bromas siempre le salían mal.

-Suga... no hablaba en serio...- Trato de acercarse con una mirada lastimera, pero el peliplateado le ignoro escapando a la cocina.- Suga... Suga... anda no te enfades.

No podía evitar la sonrisa al verlo mirar con atención el árbol de limones que venía incluido en el patio nuevo y se divisaba desde la ventana.

-No estoy enfadado.- Si, claro.

-No bromeare de nuevo con tus libros, lo prometo.- Y sin esperar del todo un suspiro cediendo, lo atrapó desde la espalda, hundiendo sus manos en la camisa a cuadros que el otro vestía.

-¿Son demasiados, cierto?

-No, vale, algo... un poco... Si.

Daichi se entretuvo con las mejillas rojas y el gesto de su novio mordiéndose los labios. ¿A quien le importaba si quería tener mil libros en una estantería pequeña, cuando podía ver sus ojos brillantes cada vez que añadía uno nuevo a su colección?

-Takeda-san, dejo un poco de comida "de bienvenida" en la heladera.- Suga volteo a mirarlo malicioso.

-¿Tienes hambre? ¿A esta hora?

-Los hombres con corazón grande, tienen apetito todo el dia, cariño.

Y una carcajada salió del más bajo. Daichi se permitió darle besos "indecentes" en el cuello y descansar un rato en el hueco del hombro suave, elevando la mirada al cielo que se pintaba a través de los vidrios.

Octubre había sido un buen mes para dejar Tokio. Le gustaba la ciudad, el subte y las luces en la noche. La universidad había terminado dos meses atrás, su título de abogado estaba envuelto en papel madera en alguna de las cajas que quedaban en el auto. Un auto que por cierto, merecía un aplauso y una placa por llevarlo a todas partes durante tres años.

Y si era sincero... había algo allí, en esa parte de Miyagi que no dejaba de atraerlo. Quizás porque todo lo que amaba pertenecía a esa parte de la prefectura. O tal vez porque siempre supo que terminaría en aquella casa cerca del centro, a unos pasos de su empleo en el estudio jurídico, con la fortuna de unos ojos mieles esperándolo al volver. Tokio le había dado muchas cosas, muchas ideas y algunos dolores de cabeza. Lo único que lamentaba era perder de vista a la parvada de cuervitos que quedaba allí, esos revoltosos que le tenían con el corazón en la mano ante tanto embrollo. No quería recordar "el incidente" de la máquina de café. ¿Estaría Hinata planeando hacer volar otra inocente máquina, esa semana? Daichi entrecerró los ojos. Llamaría a Asahi, esa misma tarde. Solo para asegurarse. Pero primero, cumpliria su deber de esposo.

-Suga.- Ponía su rostro más serio para esos simulacros.

-Uh... ¿Estás bien? -Los ojos mieles le miraban desconcertados, cerca.

-¿Tus hijos no piensan hacer ningún acto de vandalismo, en los próximos días?

-¡Claro que no! ¡Hinata no es ningún delincuente, además...!- La voz se cortó de pronto, asimilando la pregunta.

Se sonrojo furiosamente escapando del abrazo y dirigiéndose a la habitación que compartían. Desde allí, a un tono medio apenado grito: ¡Que no soy su madre!.

Pero era sabido que aquello era una vil y poco convincente mentira.

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Por la tarde, el otoño tiñó el ambiente con un gris nostálgico.

Daichi decidió darse una ducha primero, mientras Suga hacia su quinto intento de ordenar esta vez, alfabéticamente los libros en la habitación. Un drama que podía durar varios días, incluso semanas, antes de colocar la estantería.

El sonido del teléfono coincidió cuando el moreno aparecía con una toalla en los hombros, deslizándose por el pasillo curioso. Echó un vistazo hacia la sala y debió saber al instante, que aquella visión solo le traería problemas. Unos muy interesantes.

Suga estaba hablando por teléfono, dándole una linda vista de su espalda. Y su trasero. ¿Por qué esos pantalones jeans, hacían tan notable, la condición deportiva de Suga? No dejaría que vuelva a ponérselos. Era demasiado revelador. Vale, era reveladoramente erotico. Daichi se pellizcó el brazo. Apenas eran las cuatro de la tarde y ya tenía ideas lujuriosas con detalles incluidos. Tragó en seco, pretendiendo poner más atención a la conversación que mantenía el más bajo, que a la forma de su espalda o la piel de su cuello.

La mayor parte del tiempo, este tipo de escenas cotidianas le ponían más que cualquier juego de roles. Un sofocón le inundó.

-Esta bien, los esperamos para la cena. Si, saludos a Obaa-san.- Colgó, feliz de volver a tener una comida con sus abuelos, después de todo ese tiempo lejos.

Pero un hormigueo en el estómago le señalo, que alguien lo observaba.

Los ojos negros refulgían con intensidad. Suga intentó quitarle merito, por espiarlo y permanecer estoico ante su ceño de extrañeza. Era tenso, la respiración de Koushi se sintió pesada. Conocía la sensación, el ambiente y lo que seguía, de modo que solo atino a morder su labio inferior con impaciencia. Oh, Kami. Daichi jamás se la dejaba fácil. Avanzó unos pasos, delineando la figura masculina de su esposo. Joder. ¿Qué quería ese hombre? ¿Matarlo? Era un crimen ser tan...

-Mierda Koushi, ¿Por qué eres tan sexy?

Y lo siguiente que sabía el ex-vice capitán, era que su espalda se había topado con el empapelado del pasillo. Que sus manos viajaron con maestría a la espalda descubierta y definitivamente, su boca encontró delicioso aquel beso salvaje.

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Daichi no tardó demasiado en deshacerse de toda cosa que estorbara su tarea. Permitió que sus labios vagaran por el torso pálido de Koushi, sonriendo ante los gemidos estrangulados que éste trataba de acallar. Dejó que el deseo lo guiase, recorriendo más allá del ombligo, de la cadera hasta un punto caliente donde complació a su dulce esposo.

-D-dai... ahmmp...es-espera...-Una mirada hacia arriba le permite deleitarse con ese gesto agitado. Sus mejillas rebosaban de carmesí y sus ojos se volvieron cristalinos por el placer.- Ahh... Daichi...

Oh, no. Aún no. Por lo que el moreno, detuvo su entretenida tarea, escalando y mordiendo ese cuerpo que lo llamaba. Suga atacó el cuello expuesto, llevandose un gruñido bajo del otro. Se atrevió a mover las caderas en dirección peligrosa, amarrando con sus tersas piernas la piel bronceada. La fricción era desesperante.

-Koushi...-El moreno dejaba salir su aliento, antes de torturar el pezón derecho y aplicar el mismo castigo al otro.

La cama se hundía a los movimientos, se arrugaban las sábanas y una que otra almohada caía al piso, abriendo espacio. Los sonidos húmedos se percibieron con claridad, mientras los gemidos se sofocaban en un intento por no cruzar las paredes hacia los vecinos. Daichi prefería olvidar cualquier término de moralidad, llevando la resistencia de su lindo chico al límite. Y Koushi hacia todo lo posible para satisfacer de la misma manera a su amante, apretandose a la excitación, dejando besos por toda la longitud de su cuello hasta dar un toque juguetón a la barbilla del otro. Dejándose arder.

El calor que se pegaba en los cuerpos, sólo motivó a que las embestidas se volvieran más rápidas y profundas. Los susurros tenían palabras que hacían saltar los colores a un alma tan tímida como la del ex-armador, empero su propia voz se volvia ronca, suplicante y desbordaba en llamados lujuriosos. A esta altura Sawamura Daichi, solo atino a elevar, cambiando de posición al peliplateado, afirmando su cadera contra la suya y consumiendo la imagen de Suga entre sus brazos, a horcajadas. Aunque en medio de aquel caos, tuvo que volver a dejarlo por debajo de sí, ya que los ojos mieles sufrían ante tanta exposición. Eso solo lo encendía.

Se besaron de vuelta, Daichi invadiendo la boca ajena con algo de brutalidad. Su lengua se deslizó buscando batalla con la otra, encontrando que su esposo jamás bajaría la guardia ante ese tipo de disputas. Sus manos rozaban la cintura, y dejó que cayeran un poco más apretando el bien formado trasero de Suga. Unos cuantos gemidos más, lo orillaron a perder la razón.

Enredados, sintieron como un profundo temblor se expandía por todos los poros, arqueando la espalda de Koushi, acelerando los latidos de Daichi. El orgasmo alcanzó antes al mayor, casi por unos segundos, luego al moreno.

-Koushi...- Era delicioso. Simplemente fascinante, poder nombrarlo con esa voz tomada por el esfuerzo.

Se acomodo sobre el pálido pecho del otro, dando un lánguido beso donde los latidos hacían vibrar la piel. Sintió como las manos finas se enredaban en su cabello, acariciándolo. Sonrió casi cerrando los párpados.

-Te amo, te amo mucho Daichi...- Esas eran las mejores palabras para lograr que sus energías se repusieran. El nombrado fijó su mirada y le dedico un beso dulce.

-Te amo mucho mas, mi sexy Koushi.

-¡N-no digas esas cosas!

Sugawara podía chillar y patear todo lo que quisiera, incluso esconder su rostro entre las sábanas o dar un golpecito en el pecho a su esposo. Pero aún en medio de un tironeo para comenzar otra ronda, dejaba que el sentimiento le inundase. Que su corazón bombeara tontamente y que los labios de Daichi crearan risas por todas sus mejillas.

Los dedos de Daichi se entrelazaron de forma lenta, casi a tentativa, contemplando cómo encajaban. Un brillo plateado, le recordó que ese ángel sensual, efectivamente era suyo. Solo suyo, aunque con problemas para dejarse conquistar y un carácter duro... seductor.

-Dai, mis abuelos vendrán a cenar... anda, tenemos que arreglar el comedor...- Era un susurro, intentando sonar firme. La tentación era demasiada con el cuerpo de su amante sobre él.

-Esta bien, solo porque eres mi esposo. Luego vamos a tener una discusión muy severa sobre las normas en esta casa.- Un último beso más que sugestivo y logró sentarse al borde de la cama. - ¿Crees que Kurumi-obaa-san notaria mis muestras de cariño? Tal vez aún no actualizó la receta con el oftalmólogo.

-¿De qué...?

Los grandes ojos mieles de Koushi se abrieron como platos. Llevó intinstivamentes la yema de sus dedos, al cuello encontrándose con el relieve de cardenales desparramados. NO. OH NO, POR LA MADRE...Cuando enfoco su vista en el culpable de su vergüenza, este escapaba completamente desnudo por la puerta de la habitación. ¡Descarado, exhibicionista!

-¡TE VAS HA ARREPENTIR SAWAMURA!

Podían gritar, tirar con mala puntería algún almohadón inocente y resbalarse en el pasillo de forma bizarra estando quizás desnudos. Podían refunfuñar, enojarse y poner las caras rojas por enfado, pena o risa. Podían arreglar el asunto con más besos, manos inquietas o propuestas interesantes para noches como esas.

Tenían mucho tiempo por delante, muchos días para disfrutar de un café caliente mientras Suga volvía a leer "Orgullo y Prejuicio" y Daichi se preguntaba qué tenía el Sr. Darcy que a él le faltara. Para que contestara "Oh nada, solo que él es rico y es un total terco, aunque pensándolo bien lo de terco no debe darte envidia. Tú eres mucho mejor en ese aspecto." Y recibiera una mueca tenebrosa de su esposo.

El amor se construye dia a dia, en cada detalle y gesto. Con mudanzas interminables, jeans ajustados y besos que arden como el primer dia. Es dulce, amable y ríe con cada enfado infantil, con los contratiempos. Florece en la simplicidad de saberse querido y de querer.

Daichi y Koushi, lo armaban en medio de una sala con mal Feng shui, riendo por lo bajo como dos atolondrados. Y eso, eso era amor para toda la vida.

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Sería Kurumi Sugawara quien les entregaria un bonito sobre lila, junto con algunos otros correos que llegaron por error a la antigua dirección de Koushi. Y tambien seria ella, quien pondría el grito en el cielo, cuestionando qué tipo de marido pervertido tenía su inocente nieto, para dejarlo con esas marcas ante personas mayores y sin memoria de su juventud, como eran ellos.

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¡Buenos dias polluelos salvajes! ¿Como han estado? Sep, no me he muerto. Si alguien reviso mi perfil, sabe que me tome dos semanas para ponerme con el estudio... y para intentar remar el bloqueo que tengo. Ha sido peor esta vez: cuatro, cuatro borradores de este capitulo que jamas veran la luz del sol. Daisuga es una pareja más que especial, por lo que me frusto demasiado no poder escribir con fluidez. Me costo horrores esto, asi que no estoy del todo conforme. Y entiendo si alguna le parece algo forzada la primera parte... ;n; Ahora si, con algo de mejora en las ideas, faltan cuatro capitulos para el final. (¡Que no abandono hasta ver un final feliz) Espero les guste!

Nota 1: ¡Antes que me olvide! En el capi anterior, la imagen de Yamaguchi se basa en un dibujo de Viria. (Espero que sepan de quien hablo :D) Gracias a Hikari, recorde que debia alentarlas a visitar sus dibujos (es arte, chicxs) que son expectaculares! Busquenla en Tumblr!. (Y si ven a Yama, seguro se quedan fascinadas!)

Nota 2: No se como decir esto. Es vergonzoso. Pero, aqui va. Durante todo el Fic escribi el nombre de la estrella de Karasuno como "Asashi" cuando en realidad me entere hace poco es "Asahi". La pregunta es... ¡¿Por que nadie me dijo?! ;n; Siempre lei como Asashi, en serio. Ya, no creo que pueda cambiar todos los capitulos en que salta el nombre... por lo que me redimo escribiendolo bien de ahora en más.

Nota 3: Por si quedan dudas, Suga-san ahora es un muy apuesto sensei de literatura. A conseguido un puesto en la primaria de Karasuno. Daichi teme por que tan bien puedan llevarse las madres con él y los padres solteros.

Saludos a Teddy-sama :D Me alegra que te haya gustado! La verdad se me ha hecho corto al releerlo ._. ¡No te preocupes, la uni es un camino larrrrgggooo y tortuoso! Tenemos para rato. XD Entiendo, yo tengo algo en mente pero de otra serie, asi que me niego hasta concluir este fic primero. e.e entiendo tu punto, Hajime-chan es... un uke muy interesante(?) jajaja Oshe si... Tanaka tendra su principe azul ¡Si, claro que si! Tsukkiyama rules! Un beso! Val Gracias, ha sido mi intencion y ¡salio bien ja! Ho ho ho... pronto sabremos que era aquel sobre. Un misterio que les dejo... Un beso! Minka'SunFlowers Oh, no a Hajime chan le encanta su familia disfuncional... en el fondo XD ¿Verdad que son tiernos? -3- Adoro leer eso de "ahora viven juntos y parecen casados de toda la vida" es irresistible escribir algo asi. Jajajaja pues, si al parecer tienen un duro entrenamiento e.e Yeh! Me alegro que te gustara! Un besito y cuidate! Hime-chanKyu: Pues yo he leido como cinco veces tu precioso comentario y casi, casi me sacas un chillido de emocion y alguna tonta lagrima sensibilera. Awww, ya... en serio me has hecho muy feliz. Arggg no se que decir. Me esforce mucho en ese capi, queria transmitir algo bonito y que vaya al compas de esa pareja. De verdad gracias, muchas gracias por decirlo. A veces una necesita algunas palabras como esas. Un beso enorme! Hikari: :D Me alegra que te haya gustado!.. OH, SI! La imagen de Yamaguchi esta inspirada en el dibujo de Viria (Viria-sama dira yo) Gracias por mencionarlo! Se me paso, pero debia poner una advertenica de eso, solo por si acaso. Ademas me gusta muchisimo el estilo de ella y sus dibujos son la gloria. El estilo de Tsukki, en realidad solo salio con el relato. Pense que lo mejor de perder una apuesta, era perder cabello(?) Asi que el peinado es consecuencia de eso XD para horror de tsukishima.. aunque no estoy segura y si tal vez es algun dibujo que vi. Si tienes el link no dudes en pasarlo. e.e Viria-sama es genial okno? Un beso! Y SHO Awww muchas gracias! Me gusta agregarle banda sonora a los fic XD jaja pobre Hinata, sip tiene esa habilidad para volar instituciones(?) Tsukki no puede resistirse a Yama, es su punto debil :3 Oh! No, aun no hice ningun fic SouMako pero tengo ideas... perversas ideas(?) XD Oshe si, que mis compañeros en la secundaria eran hombres palitos! jajaja Si, ya ves lo de ahogarse en la desesperacion y no poder escribir me pasa a menudo. Un beso!

Buenas vibras a todxs (ノ*ヮ*)ノ:・゚

Muchas gracias por sus comentarios.

Un beso enorme y gracias por leer. Actualizare en breve!

Espero sus reviews.