Disclamer: Haikyuu no me pertenece. Son de Haruichi Furudate.
«La vida se vuelve sencilla, con un amor por el cual velar, reir y dedicar todos esos besos guardados. Se vuelve sencilla y magica, turbulenta y calma. Como un universo pequeño que existe entre las caricias de dos cuerpos.»
— Cerezo de Luna.
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Y aquí estaba.
Otra vez.
Podía oír como el cristal de la ventana zumbaba por el viento otoñal. El movimiento pausado en su vientre, dibujando círculos pequeños de tal forma, que sus sentidos se adormecen… su corazón se hinchaba de felicidad. Percibió con claridad los besos lánguidos en su cabello, tomaban seis segundos ante de sucederse cada uno.
Una sonrisa se asoma a sus labios y se mantiene durante todo el tiempo. Al menos mientras su novio continué con aquella sesión de caricias amables… que por poco le hacen ronronear.
- Yuu…- Y su voz. ¡Kami, su voz!- Je, ¿Estás despierto?
Los ojos exóticos deciden darse a conocer. Mirarlo alzando el mentón, hasta chocar con su pecho cálido. Su piel canela, los latidos que iban por él.
Las mejillas de Nishinoya se tiñeron con un precioso rojo. Tragó un poco, incapaz de contener ese hormigueo que subía por su estómago.
- Asahi, me vuelves loco ¿Lo sabes?
Y es el turno del mayor de morir de vergüenza. Pero no hay lugar para esconderse. No quiere. Así que para delicia del cuervito de mecha rubia, deja que su rostro arda... que sus ojos chocolate hablen por él, con una mirada danzando de palabras tiernas.
Asahi solo puede atinar a hundir su mano (la que está posaba en el vientre de Yuu) un poco más. Aprieta un costado, lo que causa que el otro se retuerza y lancé un gemido ahogado.
Tiene cosquillas.
-¡A-azumane!- Porque ese es su nombre cuando se enfada. O cuando quiere que detenga algo sumamente embarazoso para un chico tan genial como él.
Empero el castaño solo arquea una ceja y prosigue su movimiento.
Noya muerde sus labios, negándose.
Son dos las manos que deciden rodear su cuerpo menudo. Su piel expuesta hace más fácil aquello, la yema de los dedos del ex-Ace se deleitan.
-¡B-basta… Asahi-san… J-joder!
Se mueve con violencia, levantando una tormenta. Empuja con fuerzas el pecho de su travieso novio.
¿Cuándo se ha colocado encima? Y no lo sabe, pero su cara se ha sonrojado de nuevo. Un brillo que contiene las risas en sus ojos, hace que el de barba deseche la idea de detenerse. Porque… no quiere. Es egoísta, malvado.
Asahi Azumane está encaprichado con escuchar esas carcajadas contenidas, con las sonrisas que iluminan ciudades enteras, con manos pequeñas, con ese vientre terso… con el persuasivo color de su voz.
Con cada (bendito) centímetro de Yuu Nishinoya.
- Eres cruel… muy cruel.- El más bajo deja de luchar al sentir los labios sobre su mejilla.- Me haces querer… n-no es bueno…
La mente de Noya es macabra, retorcida. Ama lo que está a punto de hacer, lo que hace con frecuencia.
- Oh, oh… ¿Qué quieres Asahi-san~?
Es un tono seductor. Años de practicarlo en secreto, solo para llevar al límite a su amante. Enreda esta vez sus manos sueltas en la cama, al cuello del otro. Tuerce una sonrisa y espera.
- Realmente no quieres saberlo. No…- Una espesa niebla vela los ojos de Asahi. Se aproxima solo para refregar su nariz en lo alto del cuello expuesto. Da un beso que sabe a más…- De veras que no es bueno...
Allá va, una acción aún más temeraria. Porque Yuu está rebalsando de expectativas, sus piernas se retuercen, su cuerpo se inclina hacia ese hombre. Se muerde los labios y susurra:
-Pues… me gustan los chicos malos.
Traga porque nota la temperatura que se ha alzado entre ambos. Lo presiente.
Solo basta dar un vistazo curioso a los labios de Azumane, para que estos lo atrapen. Para que se profundice al intentar gemir porque parte del cuerpo sobre él ha descendido. Para que se aferre al cuello, dejando serpentear la otra mano libre en la espalda del mayor.
Basta un segundo para que lo atraviese un estremecimiento cuando su propia excitación es tomada, cuando los besos continúan a un nivel más pasional.
El ex-líbero no tiene idea de cuando, aquel momento de caricias, a pasado a Asahi separando con lentitud sus rodillas. Pero no importa. ¿A quién diablos le importa? Y sonríe, logrando una risita de esas que hacen que el bueno de Azumane se sorprenda.
-Eres demasiado… - Las palabras se quedan atrapadas, solo muerde el lóbulo del castaño. Gruñe.
Exhala, muere un gemido en su garganta. Mueve sus caderas tentativo y recibe una nueva corriente de placer. Es cuando Asahi lo completa. Su amante comienza un ritmo lento, tortuoso, da besos por su pecho, hace que la espalda del otro se despegue de las sábanas. Muerde y succiona, Yuu jala ese cabello demasiado corto para su gusto… lo obliga a besarlo.
Y es apasionado. Desesperado, al igual que el pulso que guía sus venas. Es abrasador. Los sonidos haciendo el amor son todo lo que interrumpe la madrugada de Octubre.
-Ahh, Ahh… Ahmm...A-asahi…- Apenas puede hablar con coherencia. Todo lo que le inunda es el placer, son las embestidas, los besos, las manos del castaño en su cuerpo… Tira la cabeza hacia atrás, dando mayor espacio a los futuros cardenales.
Oh, si. Quiere muchos, muchos. Quiere marcas de posesión. El mundo debe saberlo. Cada tipa demente de Tokio debe saberlo.
Que ese, ese hombre lo ama a él. Que ese mismo tímido estudiante de geología, le hace el amor salvajemente cada noche, cada mañana.
Y que el único que puede tenerlo es su Asahi.
Escucha como los roncos susurros de su novio, le suplican.
-Tan necesitado…- Tiene todo el tiempo del mundo, para contemplar ese rostro hambriento.- ¿Q-qué es lo que quieres Asahi?...
Juega, se aprieta con ayuda de sus piernas, deja salir un jadeo ante el agarre duro en sus caderas. No puede pensar más que en fundirse por completo.
-Yuu…Te amo, te amo...
Están perdiendo el hilo de la coherencia. El cuervito solo asiente, gime, devuelve ciego besos y toca el cuerpo que lo sostiene. Todo gira rápido, el latido de su pecho retumba en sus oídos, su sangre se ha convertido en fuego líquido. Asahi está bajo el encanto de esa imagen, es ambicioso y quiere oír aún más.
Mucho más.
Consumen la mañana, hasta que aquella sensación los corroe. Noya se pega aún más, arquea su espalda y deja que su boca caiga en un gemido desgarrado. Azumane no puede evitar ahogar un ronco sonido, temblando del esfuerzo.
Y aquí estaban.
Otra vez.
-Diablos, esa sí fue una deliciosa forma de decirme buenos días, Asahi…-Ríe, sonrojado por el ejercicio, trepando encima del torso de su salvaje chico.- ¿Otra vez?
Y es una pregunta tonta. Sin sentido.
Porque Azumane Asahi no puede negarse. No con esa vista desde abajo.
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Quizás se ha pasado.
-¡N-no me mires así, toma tu responsabilidad!
Sí, es su culpa. Y aún con esa pena natural llenando su cara de rojo escarlata... se siente satisfecho. Hay al menos tres marcas visibles en ese cuello.
-L-lo siento... pero no escuche que te quejarás antes.- Se encoge de hombros, bebiendo un poco de té.
Puede sentir los ojos de Yuu sobre él, su resoplo de indignación. Maldición, no se arrepiente de nada.
-Después soy yo el pervertido ¿Cierto?- Hace una pausa con toda malicia, largando una pícara sonrisa.- Asahi "semental" Azumane.
Se atraganta y escupe parte de su desayuno. Su pequeño diablillo, se ríe a carcajadas a su costa. Ugh. Ni una pizca de enojo brota. En realidad quiere besarlo. Y algo más. ¡Contrólate Azumane!
Eso es por entero responsabilidad de su novio. Y sus costumbres de mantener el fuego ardiendo a mil grados todos los días.
-Vas a tener que ir a la farmacia... ¡No se te ocurra comprar más condones!- Oh Kami, seguro esta rojo, al tope. En cualquier sentido.- El frío te pone tonto~
Y a pesar de que esta "indignado" por su reciente dolor, su cojera, Yuu hace gala de que todo eso le gusta. No pierde el tiempo, dándole una muy innecesaria limpieza a la cuchara con jalea de durazno. Su lengua se mueve, sus ojos se clavan en el atónito castaño del otro lado de la mesa. Casi puede oír al deseo quebrando la razón.
- Pasa por el mini-súper, necesitamos definitivamente más de esto.- Señala relamiéndose los dedos, lento.- Es muy deliciosa~
Y como si fuera el ser más inocente de la tierra, toma su taza de café, encendiendo el televisor.
-Cruel.
Y Asahi se levanta ofendido. Demonios, que en verdad siente subir un calor desde su entrepierna. Se va al infierno por lujurioso.
Con todo gusto.
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Las calles de Tokio un sábado al mediodía son pobladas. Al parecer allí, nadie descansa. Se ciñe el abrigo. El aire esta helado, las nubes grises no se disipan y él no esta hecho para esa estación. Por eso necesita a Noya. Jesús. Ya lo han hecho tres veces, en la mañana.
De solo recordarlo...
Una señora con varios años en los pliegues de sus ojos, lo mira intrigada. Asahi no puede creer su nivel de pervertido. Ni que aún le quede sangre para seguir mandando a sus mejillas. En serio ¿No puede hundir su cara en el primer basurero que encuentre? Y sin embargo, existe ese lado de él... ese lado que hace que curve una mueca pagada de sí mismo.
A paso rápido, más por la fría corriente que por el hecho que comenzaba a derretir el pavimento con sus pensamientos, encontró el mini súper.
La vida de aquel antiguo ace, había girado en un dulce vaivén durante cuatro años. Aunque creía que aquello ya venia ocurriendo desde la preparatoria. Desde ese campamento no-homo, que montaron sus senseis en tercero. La verdad, era que parte de ese remolino que se agrupaba en una hilera de recuerdos, también fueron provocados por sus elecciones. Y agradecía a Kami, a los dioses y a los golpes de Suga, por tomar coraje. De otra forma jamás habría estado como ahora, feliz.
La imagen de su radiante novio, le trajo a la mente el mandado. Debía comprar algún tipo de analgésico. Oh, la culpa. De modo que ejerciendo un total control de sus emociones, como el hombre adulto que era, pidió a la amable empleada de la tienda una tira de paracetamol. Y ahogándose en su propia miseria, con el diablillo pinchándole la nuca, pidió no sin sentirse sofocado, una caja de condones.
Oh. Lo siento Yuu. Pero es tú culpa.
Las bolsas de la tienda se balanceaban suaves, mientras caminaba de regreso. Las nubes se cernían un poco más, dándole mala espina para el resto del fin de semana. Excusas que usaría. ¡Azumane eres de lo peor!
Movió la cabeza, y permitió reírse. Después de tanto tiempo avergonzándose de las caricias primerizas, todo ese lado suyo simplemente dejo paso a la sed de deseo y amor por su novio. Porque Yuu era exigente, infantil y muy lindo. De modo que estaba bien pensar así del hombre con el que convives.
Aún recuerda la cara del cuervito, al conocer su antiguo piso. Asahi es un gran cocinero, no hay dudas, pero no bastaba para compensar su desorden natural. Fue tal como predijo. No tardo demasiado en hacerse a la idea de que si volvía a dejar ropa sucia en mitad del pasillo, la próxima vez que buscará su chaqueta preferida la encontraría seguramente colgada en el cable del balcón. A unos siete metros de distancia, como juguete de las aves.
Y podía ser peor.
También estaba ese gusto por las plantas, heredado por supuesto como hijo de floristas. Pero lo suyo, llegaba a niveles obsesivos. Por lo tanto, cuando comenzaba a existir más tierra en los pisos de parquet, que en una excavación arqueológica, Yuu se tomaba muy en serio las correcciones apropiadas. Y podría decirse, con clara seguridad, que las macetas tenían que estar ordenadas, el piso reluciente y los zapatos limpios, o quizás seria la última vez que vería su colección de Cds de The Beatles. Una edición limitada. Y valiosa. Muy apropiada para el chantaje.
Asahi solo podía sonreír. Porque su mundo funcionaba, con Yuu allí.
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-No sabía nada de eso... ¡Le voy a matar en cuanto lo vea! Te juro, tu genial-senpai se encargara de él.
La conversación, o bien aquel fragmento, fue lo primero que llamo la atención del castaño al regresar al apartamento. Dejó las llaves colgando del perchero amarillo, y asomo la cabeza para ver a su pareja moverse de forma peligrosa por la sala. Uh. Eso no pintaba bien.
Mientras era sigiloso, dejando las bolsas en la cocina, se pregunto si realmente había hecho algo malo. O sabía algo. O si había algo que debiera saber. Seriamente, no quería que la ira de Nishinoya arremetiera contra él. Conocía lo suficiente ese rojo resplandor en la mirada contraria, sus tempestades no eran lo mejor de su carácter. Yuu podía ser muy terco.
-¡Asahi, ven aquí, tienes que oír esto!
No tenía miedo. No lo tenía. Solo estaba siendo sensato. Como todo novio al oír una frase así.
-¿Q-que sucede, cariño?- Tragó en seco, inconciente. El más bajo se movía como un pichon enjaulado. Cojo pero se movía.- ¿Sucedió algo malo?
Ese silencio daba mala espina. Noya le miró con algo de rabia flotando en sus lindos ojos, apretando la mandíbula y tomando aire para estallar. Okay, no se le ocurría nada y lo juraba por Kami, nada que él podría haber hecho.
-¡Puedes creer que Kiyoko-san ha regresado!
Y por alguna razón, Asahi prefirió la opción donde la ira iba contra su persona. En un rincón de su alma, había un centímetro de ira. O tal vez varios centímetros de asquerosos celos, en alguna parte detrás de su mente.
-¿Y estas enfadado porque...?
-¡Regresó hace una semana, una semana! ¿Y adivina a quien ve primero? - Se contuvo, después de todo Noya solo estaba dando un monologo que debía escuchar.- ¡A Tanaka, TANAKA! ¡Kami-sama! ¡¿Tienes idea de como lo sé?! ¡Yamaguchi llamó diciendo que la cruzó hace media hora de camino a la cafetería nueva!... ¡Es...! ¡UN DESASTRE!
Cuando por fin, todo el tornado Nishinoya pareció apaciguarse, el mayor se permitió suspirar. No debería sentir ese maldito sentimiento, no tenía razones. No había razones, por Dios. Pero... allí estaba, como una latente picadura de insecto. Odiaba cuando Yuu ponía toda su atención a la ex-manager. ¡Kiyoko-san ni siquiera tenia la culpa! No cuando luego de dos años en el extranjero reaparecía.
-Amor... ¿No estas pensando alguna idiotez, cierto?- Lo tenia de frente con la ceja alzada y brazos cruzados. Casi podía leerle la mente.
-No. No pienso nada de eso...- Rodó los ojos, escapando al escrutinio.- Deberías dejar que Tanaka arregle sus asuntos, somos adultos... al menos lo es en parte.
Oh, genial Azumane. Estas comenzando una escena.
-Ryuo, es un imbecil. Estoy preocupado de que tanto puede llevar el tema de Kiyoko-san, sin echar a perder todo.
-No eres su madre Yuu. Y deberías dejar que sean ellos los que decidan, si quieren seguir o mandar al diablo todo.
Antes de captar la replica, su naturaleza decidió dar luz verde a la huida. No quería ser quien dijera alguna barbaridad. Sabia que estaba siendo infantil, pero a veces se obligaba a marcar los puntos finos que Noya no notaba. Ser cupido, no era un trabajo bonito. Ser el novio de cupido, ni hablar. Todo ese tema con Tanaka, lo traía algo molesto.
Puso su energía en preparar el almuerzo. Ya era pasado el mediodía.
-Asahi... Oye...- El sonido de sus pies moviéndose detrás de sí, lo estremecía.- Lo siento.
Cerró los ojos, apartando la bolsa del mini súper. El tacto de su novio poseía propiedades curativas, incluso para su rabia estúpida.
-No debí ponerme así, no contigo... es solo que... ¡Arggr!
Se rió un poco, atrapando al girar al contrariado cuervito que lo miraba. Lograba caer ante él, sin que cruzará palabra de por medio.
-Lo sé, Tanaka es un idiota.
Noya asintió, colándose sin permiso entre sus brazos. Era un chico cool, que quería salvar a todos. Protegerlos y permitirles descubrir tanta felicidad, como él encontraba en su gran y "rudo" novio. No podía tolerar que alguien tan especial para él sufriera. Menos Tanaka Ryuonosuke. Aunque fuera un idiota.
La lista de "Cosas que amar de Yuu", siempre estaba en constante aumento.
-Lamento... p-ponerme así, soy el del problema.- Se encogió un poco, avergonzado.- Es... es odioso escucharte hablar de Kiyoko, aún ahora.
Si le gritaba, golpeaba, seria justo. Continuaba siendo un conejo asustado cuando se trataba de seguridad.
-Serás tonto, Azumane.
Como castigo recibió un tirón de su mejilla. Y luego, un beso marca Noya, que hizo estragos en su piel.
-Aún así te quiero.- Dejó a un lado al chico maduro (que emergía para espantar los temores), y se puso de puntillas, espiando más allá de su cuerpo.- ¿Trajiste lo que...? Oh, Oh.
Embelesado, en un pequeño mar de flores rosas, Asahi olvido su mala acción cometida. Y fue demasiado tarde, para cuando acudieron a su mente, la compra particularmente malvada que había hecho y procuraba ser ocultada a su pareja.
Yuu técnicamente lo humilló, con una sonrisa mordaz, alzando para su remordimiento, la caja de condones.
Azumane eres culpable.
-Oh... así que después de todo, y aún con ese estilo de santo... eres un chico malo Asahi~
Todos los principios que acataba eran producto de ese hombre, con ojos brillantes y cuerpo tentador. Su labio inferior que mordía, en claro desafío. Yuu ya tenía pensado su almuerzo.
-Tú me haces malo, Yuu eso es injusto.
Y todo lo que obtuvo fue una enérgica respuesta dándole la razón.
Los besos así, al borde de la desvergüenza total, eran geniales. Igual que su amado Nishinoya Yuu.
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Fue a eso de las dos de la tarde, cuando llamaron a la puerta para entregar la orden de pizza, que el ex-ace de Karasuno, notó el correo acumulado. Y entre los papeles de propaganda basura, las cartas de su familia y las de su pareja, sobresalía un peculiar sobre lavanda. Muy elegante y con letra fina que anunciaba su apellido. Ponía a Noya como "y Sr.", al igual que muchas tarjetas que se mandaban a parejas casadas.
Algo confundido, decidió dejarle el misterio (y el gusto de resolverlo) al hombre de mecha-rubia que esperaba ansioso, su porción de pizza.
Fue a eso de las dos y ocho minutos, cuando el grito de sorpresa de Nishinoya casi hace que se corte tres dedos.
-¡OH POR DIOS!
Un nuevo tornado, enérgico y exótico se avecinaba.
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¡Buenas, linduras salvajes! OHGOD. Estoy muy feliz. Muy, al borde de la mania XD Como dije, esto retornaria en Julio... Lamento la espera. He tratado en estas semanas de armar al menos dos capitulos. Y ha salido bien. El proximo va por la mitad, muy cocinado. De modo que actualizare pronto. Este capitulo... ha sido como renacer. Me diverti mucho escribiendolo. Creo que le tengo más cariño que a los anteriores, junto con el de Tsukkiyama. En fin ¿Que les ha parecido? Siendo honesta, amo pensar en estos dos. No sé, son tan... :3 Quize marcar más la vida desalineada de nuestro barbón. Noya es muy maduro... cuando quiere XD. En fin, ¡DOS PARA EL FINAL! ;3; ¡Muchisimas gracias por continuar aqui, a pesar de las demoras!
Saludos muy dulces y bonitos a Teddy-sama: Oh si.. lo siento, ¡Soy tan cruel! ;_; Lamento haberte abandonado, en serio. Junio fue una guerra en la uni. XD Que le vamos hacer, el Rey es algo tsundure... jajaja Y su amor es poco ortodoxo. Aunque Hina-chan no se queja e.e Me alegro mucho que te haya gustado! Prometo no más desapariciones largas. Un beso y cuidate! Hime-chan: Oww~ :D Esos gritos, si lo sabre yo... u.u Si, lo sabes, lo sé y lo sabemos. Esto de ser adulto es duro(?) XD Es que a esos dos no se les quita lo idiota, aun en momentos "intimos" por eso los amamos. Kageyama vive su vida al borde de lo ilegal, Hina-chan es un terrorista en cualquier sentido e.e Jo! Te juro que ya estoy ansiosa maquinando el final! Prometo que veran a nuestro Tanaka y a Ennoshita. Awww si lo sé, lo cursi me sale por los poros, soy un asco XD Coincido. El Tsukkiyama ha salido un poco más especial jajaja leelo las veces que gustes, me hace muy feliz! Gracias Chica, en serio eres una amor! Espero que no te hayas cansado de esperar. Un beso y cuidate mucho! nobody.30: Yes, baby i'm back! (Mi ingles apesta) ¿No es cierto? XD Como amamos parejas de idiotas, idiotas tiernos y hechos a medida el uno para el otro. Ohhh.. Gracias por continuar por aqui. Un beso enorme! y a Sho: Me alegro haber publicado en el momento que lo necesitabas(?) XD Es que como buenos senpais deben dar sus lecciones de vida, aunque no les funcionen ni a ellos jajaja Eso es lo bueno de este tipo de relaciones, no tienes momento para aburrirte, Kageyama ama eso de Hinata, lo se! Muchas gracias por los buenos deseos! Creo que ya he causado más diabetes que la coca-cola jaja Un beso y cuidate!
Buenas vibras a todxs (ノ*ヮ*)ノ:・゚
Muchas gracias por sus comentarios.
Un beso enorme y gracias por leer.
Espero sus reviews.
