A Wonderful Caricature of Intimacy

Disclaimer: todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.


Capítulo 6: Trouble that can't be named - (Problemas que no pueden ser nombrados)

…-¿Te casarías conmigo?

-Claro – respondió Hermione - ¿Qué te parece el miércoles que viene?

-¿Ah? – preguntó Draco, con la mente incapaz de poner todas las piezas juntas.

-Oh, lo siento, pensé que estábamos ensayando para la obra de teatro : 'Estás jodidamente loco' – dijo ella.

-Wow, Granger, ¿besas a tu madre con esa boquita?

Hermione entrecerró los ojos en su dirección, aún confundida ante lo que acababa de pasar – Si viniste aquí solo para molestarme, triunfaste. Ahora, ¿podrías marcharte así yo puedo volver a seguir odiándote constantemente?

Draco sacudió su cabeza y suspiró – Lo siento, esto está saliendo totalmente mal.

-No sé como una proposición de matrimonio de ti hacia mí podría salir bien – dijo ella.

-Necesito hablar contigo, y que tú me escuches – dijo derrotado.

Hermione frunció el ceño y se recostó contra el marco de la puerta - ¿Estuviste bebiendo?

-No, pero un trago podría suavizar el golpe – replicó – Estas vestida, así que ¿por qué no me dejas llevarte hasta el pub a la vuelta de la esquina así hablamos?

Dios, se ve patético parado ahí sin siquiera una mueca o una sonrisa burlona en esa aristocrática cara. De verdad se ve como si necesitara hablar conmigo.

-Aún no estoy muy segura del por qué estás aquí – dijo ella.

Draco se veía como si estuviera conteniendo su carácter calmado solo frunciendo los puños – Necesito discutir algo contigo, y apreciaría que me dieras la oportunidad de explicártelo todo.

Hermione mordió el interior de su labio inferior, preguntándose si esto se trataría de una broma enferma para conseguir que ella saliera de su apartamento, para ser blanco de cualquier tipo de encrucijada. Pero él verdaderamente se veía desesperado…

Si había una sola cosa que ella nunca había superado a lo largo de los años era su inmensa curiosidad. Justo ahora era uno de esos momentos en donde ésta la gobernaba completamente.

-Bien, de acuerdo. Déjame tomar mi capa – respondió.

Draco dejó escapar un breve suspiro de alivio, a pesar de que fue muy breve, porque sabía que tenía mucho por delante aun.

-¿Listo? – preguntó ella, cerrando la puerta tras suyo y bloqueándola con su varita.

Él se dejó guiar para salir del edificio y hasta el pub en la otra calle. El Tilted Kilt (1) era un pub nuevo que había abierto hace unos meses y era muggle, dado que Hermione vivía en un barrio muggle.

Hermione observó mientras Draco caminaba hacia la barra y pedía tres dedos de brandy para él, y una copa de pinot noir para ella.

Típico macho. Yo puedo ordenar mi propia maldita bebida. Pero demonios, ¿cómo supo qué es lo que me gusta?

Él le extendió la copa y caminaron hacia el fondo del gran pub y dentro de un reservado, sentándose uno frente al otro.

Durante el primer minuto, Hermione miró a Draco pasar su dedo por el borde de su vaso. Frunció sus labios y los movió de un lado al otro mientras permanecía sumido en sus pensamientos. Ella tomó un sorbo de su vino y aclaró la garganta.

-Gracias por la bebida. Te pagaría, pero me dejé la cartera en casa – dijo calmadamente.

-No te preocupes por eso – dijo ásperamente luego de vaciar su copa – Ok, ahora que mi garganta está húmeda, pienso que puedo explicar todo.

Hermione tomó otro sorbo de vino y miró a Draco, que suspiró profundamente.

-Podría perder a mi hijo – dijo él luego de un segundo.

Hermione sintió su mandíbula caer y sus ojos abrirse ampliamente - ¿A qué te refieres con que podrías perder a tu hijo?

-Podría perder la custodia completa de él para dársela a mi ex esposa – dijo frotando su frente.

-Pero… ¿por qué? – preguntó ella.

-Cuando me divorcié, recibí la custodia completa de Zane dado que a Pansy no le importaba para nada…

-Espera, ¿Pansy es la madre de Zane?

-Suenas sorprendida – gruñó él.

-Sabía que ustedes dos eran algo en el colegio…

-Déjame aclararte que tenía la peor capacidad de juicio durante mi adolescencia. Ella estaba disponible, y yo era un adolescente impulsivo – explicó, haciendo señas al bar tender por otro brandy.

-Eso es evidente – replicó ella – Nunca pude comprender cómo alguno de ustedes la soportaba.

-Si se trata de Pansy Parkinson, podríamos coincidir en todos y cada uno de los hechos. Podríamos convertirnos en mejores amigos basados solo en nuestro odio hacia ella, te lo aseguro – él sonrió levemente.

Hermione no sabía cómo, pero se encontraba sonriéndole de vuelta. El tarado tenía, después de todo, sentido del humor.

-Volviendo al punto – dijo él – Pansy quiere la custodia completa de Zane y solo por recibir la cuota mensual que tendría que pasarle. Estoy siendo honesto cuando te digo que ella no lo ama. Zane ni siquiera la reconoce como madre, e incluso la llamaba Pansy cuando estábamos casados.

-Pobre Zane – susurró Hermione.

-Pobre de mí - corrigió Draco – ella apenas hablaba con el niño, pero siempre encontraba tiempo para molestarme hasta la médula.

-Puedo creerlo – dijo ella, tomando otro sorbo – Fui compañera de ella una o dos veces para Pociones. Lo que no llego a comprender es cómo pretende ella obtener la custodia, si ni siquiera lo ama.

-Acaba de volver a casarse – dijo Draco y se dispuso a explicarle las reglas y tradiciones del Ministerio, cuando Hermione resopló.

-¡Qué horrible! Pobre Zane – susurró, con la mano apretando el pie de la copa de vino – Definitivamente odio al ministerio.

-Espera, ¿sabes sobre sus leyes de custodia? – preguntó él.

-Claro que lo sé – replicó ella – Estudié todo lo que había para saber sobre leyes relacionadas a niños y sus familias. Es mi especialidad, porque antes de abrir la escuela, quería convertirme en un Defensor Judicial de Servicios Sociales. Cambié de idea cuando averigüé bien las injusticias que muchas veces son cometidas con los niños mágicos pequeños.

-Entonces, entiendes que ahora que Pansy está casada, no importa lo muy mala madre que ella sea, todavía conseguiría a Zane.

Hermione asintió solemnemente – Lo sé… y realmente lo siento, Malfoy. Sé que eres un buen padre con Zane y que él te ama y…Oh por Dios…

Se estremeció, mirándolo con la boca abierta.

-No hablas en serio, dime que no hablas en serio – dijo ella parpadeando rápidamente.

-¿Qué?

-Sé que puedes mantener a Zane si representas una familia tradicional, casándote con alguien. Malfoy, dime que estabas bromeando cuando me propusiste matrimonio.

Draco suspiró y trazó el borde de su vaso vacío de brandy con sus dedos – Es solo por seis meses, Granger…

-No, definitivamente no. Tú perdiste completamente tu mente. Yo debería ser la última persona a considerar, mayormente por la razón de que yo te odio completamente. ¿Y acaso olvidaste tú, tu extremo odio hacia mí?

-No lo hice – dijo envarándose – Nunca me diste la oportunidad para olvidarlo.

-No podemos durar ni cinco minutos sin pelear, Malfoy. No sé qué paso por tu mente cuando viniste a hablar conmigo. Lo siento mucho, siento todo sobre esto, pero no puedo ayudarte. Lo lamento.

Tomó su capa, que descansaba junto a ella en el asiento y estiró sus rodillas para levantarse, pero su mano fue atrapada fuera de guardia por la mano de Draco.

Ella se congeló y observó la mano de él sobre la suya, manteniéndola quieta. Era una mano muy caliente. Con largos y delgados dedos… un anillo de plata en su pulgar. ¿De repente hacía calor en el pub? Santo Dios, necesitaban arreglar el aire acondicionado. Bien, su mano… muy caliente. ¿Ya lo había mencionado?

-No puedo perder a mi hijo, Granger – dijo quedamente, inclinándose hacia adelante – él es todo para mí y no te lo pediría si no tuviera una buena razón.

-¿Cuál es esa razón? – se las arregló ella para decir, sorprendida de que su voz funcionara. Elevó su mirada hacia la suya y se sorprendió al notar la ansiedad y desesperación radiando de esos ojos grises.

-Eres la opción perfecta porque Zane ya está apegado a ti y porque una vez que te vayas al finalizar los seis meses, aún podrá verte en la escuela. No puedo casarme con alguien y esperar que él no se vea afectado cuando ella se vaya.

-Cásate con alguien que ames, Malfoy. De esa forma, no va a tener que irse – dijo ella, tratando deliberar su mano de la de él.

Pero él no la dejó ir, sino que la sostuvo más fuerte y presionó sus dedos gentilmente – Tengo tres semanas antes de que las inspecciones comiencen. ¿Sabes algo acerca de las inspecciones? – él miró mientras ella asentía suavemente – No tengo tiempo para casarme con alguien basado en amor verdadero y esa mierda.

Hermione desvió la mirada de la suya. Sus ojos comenzaban a desconcentrarla. Se veía tan necesitado y… humano.

-Te pagaré, todo. Mil galleones por mes, por los próximos seis meses.

Hermione dejó caer su mandíbula - ¿Seis mil galleones? ¿Te volviste loco? Eso es un montón de dinero.

-Es suficiente para mantener la escuela abierta por los próximos diez o quince años… y no será todo mi dinero. Mis padres darán la mitad, porque no quieren que deje ir a Zane. A pesar de lo que puedas llegar a pensar de ellos, aman a su nieto y jamás le desearían a Zane ser criado por Pansy.

Ella lo miró fijamente – Sabes que la escuela está pasando por problemas financieros… ¿cómo lo sabes?

-Mi madre tiene relación con señoras casadas con la gente indicada. Y no son precisamente discretas. Puedo enterarme cosas de prácticamente cualquier persona.

-No creo que pueda aceptar tanto dinero – dijo ella.

-No pienses como si lo aceptaras. Te estoy pagando por tu ayuda. Piensa en ello como un trabajo: lo ganarás por casarte conmigo, ser madre de Zane y pasar las inspecciones.

-¿Un trabajo? No lo sé… - dijo ella, mordiendo su labio. La mano de él aún sostenía la de ella. Su mente se encontraba completamente llena con el extraño pensamiento de que debía pintarse las uñas. O incluso podría haber bebido menos vino.

-Por favor, Granger. Estoy ignorando mi ego completamente y rogándote para que me ayudes. Escucha, no lo hagas por mi… hazlo por Zane. ¿Te agrada él, verdad?

Hermione parecía desconcertada – Por supuesto que me agrada. Es un niño maravilloso.

-¿Quieres que acabe con Pansy? ¿Le desearías eso incluso a tu peor enemigo? Espera, ese sería yo. ¿Me desearías eso incluso a mí?

Ella sonrió levemente – No sé que decir. Estás en lo cierto, no deseo que Zane sea alejado de ti, porque como dije antes eres un padre increíble para él. Yo… yo solo… si me caso contigo por seis meses, ¿no podré salir con nadie?

-Tendremos que pretender que se trata de un matrimonio real. ¿Qué pasa si te acuestas con un PDM encubierto? Estaríamos jodidos. Y si vas por ahí y follas con un idiota que no puede mantener su boca cerrada, y Pansy o algún PDM se entera, sabrán que estamos fingiendo.

-Entonces, ¿Tendré que olvidarme de mantener activa mi vida sexual por seis meses?

Él levantó una ceja en un gesto incrédulo - ¿Vida sexual? Se honesta, Granger.

Dejó caer su labio inferior y Draco pudo prácticamente oír un grito llegar a sus oídos… hasta que ella suspiró cansada – Bien, no tengo lo que se dice una gran vida sexual.

-Si por 'gran' te refieres a nula…

Ella le arrojó una mirada asqueada y arrancó su mano de la de él – Para tu información, Draco Malfoy, tengo mi lista de hombres y estoy dispuesta a apostar a que son diez veces mejor amantes que tú.

-Podemos pasarnos horas sentados aquí y discutiendo sobre lo fantástico amante que soy, Granger, pero eso tomaría demasiado tiempo y realmente tengo otras cosas que hacer.

Él inmediatamente cambió el tono cuando ella demostró intenciones de volver a irse. Él tomó su mano para detenerla una vez más – Escucha, sé que estoy pidiéndote que renuncies a muchas cosas, pero te lo pido porque amo a mi hijo, Granger. Lo amo más que a cualquier cosa en el planeta y si lo perdiese… - sacudió su cabeza – No puedo perderlo. Sé que no fui la persona más amable contigo, tampoco planeo comenzar a serlo, pero no tengo ninguna otra opción razonable.

Draco dejó ir su mano – Te daré tiempo para que consideres mi oferta. Necesito saber qué dices para mañana en la noche, en caso de que tenga que buscar a alguien más para que me ayude. Aunque, no sé como lo haré sin arruinar la visión del futuro de mi hijo…

-¿Culpa, Malfoy? ¿Vas a usar la culpa para persuadirme?

-Probé con rogar. Te estoy dando suficiente dinero… me quedé sin opciones, Granger, y también sin tiempo. Ven a verme mañana con tu respuesta.

Se levantó del cómodo asiento y la dejó a ella ahí, mirando al banco vacío que él había ocupado previamente.

¿Qué carajos acababa de suceder?


Hermione llegó a su apartamento y tomó la nota pegada en su puerta. Eran casi las once de la noche y había caminado muy lentamente desde el pub, con la mente repleta de tantos pensamientos provocativos y confusos.

Abrió la nota mientras desbloqueaba su puerta y leyó la caligrafía poco familiar.

No le digas a nadie sobre nuestra conversación. Si eliges ayudarme, nadie podrá saber que se trata de un matrimonio falso. Nadie. Si no accedes a ayudarme, bueno, agradecería que no le digas a nadie que te rogué. Mi orgullo ya está suficientemente herido. –DM.

Ella no pudo evitar la sonrisa que se extendió por su rostro. Ella había conseguido que el peligrosamente arrogante Draco Malfoy le rogara. Rogara a una hija de muggles. La victoria era dulce, aunque no tenía a nadie con quien compartirla. Harry y ron habrían amado escuchar cómo Malfoy le había suplicado ayuda. Donny probablemente habría querido saber qué estaba usando él, y si ella había sido capaz de vislumbrar sus abdominales a través de su camisa.

Ella desvaneció esos pensamientos tontos de su mente y entró a su apartamento.

Sus pensamientos regresaron al conflicto mental en el que ella había estado metida por las dos últimas horas. Ella sabía cuál era la opción correcta… ella sabía que no podría rechazar su pedido de ayuda. Eso sería cruel.

Ella era Hermione Granger. Ella era una persona dulce, compasiva y nada egoísta. Alguien había solicitado su ayuda. Alguien necesitaba su ayuda.

Draco Malfoy la necesitaba. Zane, su adorable, inocente y amado hijo la necesitaba. Ella había construido un pequeño lazo con el niño, quién no había tenido jamás una influencia materna en su vida. Por alguna razón extraña, inconscientemente le había llegado al niño mediante esa ternura y cariño femenino que jamás había recibido.

¿Podría abandonar seis meses de su vida para ayudar a la única persona que logró que sus años en Hogwarts fueran un poco menos que perfectos? Ella lo odiaba. Aún lo hacía. Era grosero, arrogante, condescendiente, hacía sentir mal a la gente sobre sí mismos… ¿por qué renunciaría a la mitad de un año de su vida para ayudarlo?

Pero de nuevo, estaba este dulce y pequeño Zane. Oh, ¡y también los seis mil jodidos galleones?

El dinero podría mantener al Centro Educativo de Pequeñas Brujas y Magos abierto por los próximos años, e incluso brindar becas a aquellos estudiantes que no tuvieran el dinero suficiente para acceder a ella. No tendría que volver a pedirle dinero a Donny o sacar de su propio sueldo… incluso podría llegar a ahorrar algo.

Pero de nuevo, estaba Malfoy cara de culo.

Pero de nuevo, habría dinero suficiente para salvar su escuela.

Pero de nuevo, tendría que casarse con el cara de culo.

Pero de nuevo, estaría ayudando a Zane a quedarse con la persona que lo amaba por encima de todo.

Pero de nuevo, estaba el cara de culo.

Ayudar al cara de culo quedarse a su hijo, quien 'lo era todo para él'.

Seis mil galleones.

Ayudar a Zane, un niño inocente metido en todo esto.

Casada con, viviendo con, hablando con… el cara de culo.

Le dolía la cabeza.


Zane miraba a su padre caminar de un lado al otro frente a la chimenea en su sala. ¡Su papi era súper alto! Él esperaba ser igual de alto que él cuando fuera un 'adluto'. Entonces podría estirarse y alcanzar el helado del congelador, y las galletas que Abela mantenía en la alacena. Y podría pisar a las personas más pequeñas.

¡Y podría volar en una escoba! Dios, cómo ansiaba volar una escoba, justo como papi. Pero no era lo suficientemente grande. Eso es lo que Papi siempre decía.

-¿Por qué estás caminando? – preguntó Zane luego de darse cuenta que no estaba pasando nada interesante.

Draco se detuvo y miró a su hijo, sentado en el sofá y manteniendo su tiranosaurio rex junto a él – Me gusta caminar.

-¿Por qué no paras de mirar por la ventana? ¿Estás esperando una lechuza? – preguntó Zane contento. El correo por lechuza aún fascinaba a Zane, quien prácticamente chillaba cada vez que veía una lechuza, especialmente Infidel, el águila de su padre.

-Sí, estoy esperando por una carta importante – explicó Draco.

-¿De quién?

Draco tronó sus nudillos. Demonios, él hace muchas preguntas. –De alguien que podría ayudarme con algo… para el trabajo.

-Extraño ir a trabajar contigo, Papi – dijo él – ¡Recuerdo que siempre podía girar y girar en tu silla hasta que todo se volvía borroso!

Draco sonrió – Y yo recuerdo como vomitaste sobre mi luego de que hicieras eso con el estómago lleno.

Zane dejó escapar risitas - ¡No vomité, Papi!

-Oh, sí, lo hiciste; justo sobre mi capa de trabajo. Olí a leche pasada y a trasero hasta que pude encontrar mi varita para limpiar todo, lo que tomó una buena hora, más o menos.

Zane rió, arrojando sus manitas a su cara con puro regocijo - ¡Dijiste trasero!

Draco observó a su hijo reir hasta casi llorar. Su mente enferma y retorcida casi pensó en la posibilidad de que quizás no podría oír esa risa en seis meses…

No. El no iba a perder a su hijo. Incluso si Granger no venía a verlo, haría lo que sea necesario para…

Tres golpes rápidos en la puerta dirigieron la atención de los dos varones hacia el vestíbulo. Zane saltó desde el sofá, ansioso por saber quien venía a visitarlos justo antes de ir a la cama.

Draco tomó a su hijo por la parte posterior de su camiseta y lo levantó hacia la mesa esquinera del vestíbulo, dejándolo allí antes de caminar hacia la puerta. Él no estaba esperando ningún invitado. Quizás era su madre, que venía a asegurarse que ellos no estuvieran comiendo cenas congeladas.

Miró a través de la mirilla y sintió el nerviosismo estrechar sus intestinos. Hermione estaba detrás de su puerta, sostenida de la tira de su bolso como si se tratara de un salvavidas. Sus nudillos incluso estaban blancos.

¿Acaso estaba nerviosa por tener que rechazar su pedido?

El pesimismo no te llevará a ninguna parte.

Abrió la puerta y se exaltó cuando Zane dejó escapar un grito.

-¡MAESTRA HER-MI-ONE!

Hermione sonrió brillantemente mientras Zane saltaba desde la mesa esquinera con la gracia de un felino, y corría para abrazarla. Ella se arrodilló junto a él y lo abrazó fuertemente cuando él la alcanzó. Para tener un par de piernas cortitas, podía correr rápido.

-¡Has venido a mi casa! ¿Puedo mostrarte mi habitación y mis juguetes y la habitación de mi Papi y mi tina y mi cocina y mi dinosaurio de juguete? Su nombre es Rosie. A Papi no le agrada el nombre de mi dinosaurio, pero Abela me ayudó a elegirlo porque dijo que los dinosaurios varones pueden tener nombre de niña y a mí me gustaba el nombre Rosie y luego Abelo dijo que los dinosaurios varones no pueden tener nombres de niñas porque eso los haría gay. Y Papi me dijo que gay significa feliz, ¡así que los dinosaurios varones sí pueden tener nombre de niña porque eso los haría feliz!

Zane sonrió mostrando todos los dientes a su maestra y esperó por una respuesta.

-Eso es súper interesante, Zane. Me encantaría ver a tu dinosaurio, y estoy de acuerdo con tu abuela. Rosie es un nombre encantador – dijo ella con una sonrisa iluminando su rostro.

Draco odió notar el modo en el que ella le sonreía a su hijo. Le provocaba no querer matarla tanto. Y no le gustaba ese sentimiento.

-¿Sabes algo que sería muy bueno? – le preguntó ella a Zane.

-¿Qué? – preguntó él.

-Creo que siempre deberías usar la palabra 'feliz'. Es una palabra muy bonita, y a mucha gente no le agrada escuchar la otra palabra. Feliz es mucho más divertida para decir.

Él asintió – Feliz, feliz, feliz. De verdad es mucho más divertida. ¡ven a ver mi cuarto!

-Ah, Z, creo que tendrías que ir a ponerte tu pijama y luego escoger la historia que quieres que te lea esta noche – dijo Draco antes de que Zane invitara a su maestra a vivir junto a ellos por siempre.

Zane le dio la mayor mirada de cachorrito rechazado que podía formar (un truco que el mismo Draco le había enseñado para usar en los amigos de Pansy para que él ganara unos cuantos puntos de simpatía y hacer quedar mal a Pansy. Oh, las bromas que le hacían a esa mujer.)

-¿Puedo elegir dos historias? – preguntó él.

-Sí, pero ahora apresura ese trasero huesudo – dijo Draco, empujando suavemente a su hijo fuera de la habitación.

Hermione escuchó las risitas del niño desaparecer al final del pasillo y sonrió mientras entraba al vestíbulo, cerrando la puerta de entrada tras ella. Draco volteó a verla y pasó los dedos por su cabello.

-¿Te gustaría algo para beber?

-No, gracias – dijo ella tranquilamente, mirando alrededor del vestíbulo, a las piezas de arte que Narcissa había comprado.

-Ven, te daré un tour abreviado si lo deseas – dijo él incómodo en su propia piel. Las rarezas sociales nunca fueron su fuerte. Siempre fue cortés, pero ahora, quizás dado el hecho de que su futuro estaba pendiendo de un hilo, su cortesía y educación se habían evaporado completamente.

Hermione sonrió comprensiva – No hace falta, solo quería hablar contigo y darte mi respuesta.

-Uh, bien. En realidad estaba esperando una lechuza. Pero tienes razón: cara a cara es mucho más raro e incómodo.

Ella no pudo evitar reir nerviosamente. Él los había conducido hacia la sala de estar, que estaba decorada muy bonita con mampostería de cuero y elementos modernos. Le indicó por un gesto que se sentara en un lado del sillón, mientras él tomaba el otro lado.

Ella se sentó con sus manos juntas en el regazo, sobre su bolso. ¿Acaso sus nudillos siempre eran así de blancos?

Draco se inclinó hacia adelante, apoyando sus codos sobre sus rodillas – Antes que digas algo, me gustaría agradecerte que no me hayas rechazado apenas arrojé sobre ti la idea en tu apartamento. El hecho de que realmente consideraras mi oferta significa un montón para mí, y para Zane, aunque él no tenga ni una pista sobre lo que está sucediendo.

Hermione asintió y sintió de repente una pizca de compasión por el hombre sentado junto a ella, golpeando sus zapatos nerviosamente contra el piso de madera.

-Me pasé toda la noche, toda esta mañana y toda la tarde hasta que llegué aquí pensando sobre tu oferta. Incluso hice una lista con los pros y los contra, e hice algunas investigaciones sobre las leyes del Ministerio en la custodia infantil y los divorcios.

-Eso es bastante… laborioso – comentó él, escondiendo una sonrisita al fruncir los labios.

Ella rodó los ojos – No puedo creer que estés burlándote de mi. Oh, espera, sí puedo creerlo. Era el número cuatro de mi lista de los contra. Nuestra inhabilidad de ser civilizados el uno con el otro por un tiempo prolongado.

Draco suspiró - ¿Puedes solo decirme tu respuesta así dejo de estar tan nervioso?

Hermione tomó una gran respiración y lo miró a los ojos, una acción arriesgada por sí misma – Quiero ayudarte.

Draco, físicamente relajado, permitió que su sonrisa elevara el espíritu de la tensión construida en la habitación - ¿De verdad?

-Sí, me casaré contigo y te ayudaré por los seis meses del período de inspección.

El tomó su mano en la suya y presionó suavemente sus dedos – Muchísimas gracias. De verdad no puedo comenzar a demostrarte siquiera mi gratitud.

Hermione quitó su mano – Tu dinero será suficiente gratitud.

Draco asintió – Por supuesto. Esto se trata totalmente de una transacción de negocios. Incluso haremos un contrato si así lo deseas.

-Podríamos escribirlo justo ahora, dado que tengo cerca de un trillón de preguntas – dijo ella.

-¿Por qué no me sorprende? – murmuró él.

-Oh, dulce felicidad matrimonial – suspiró Hermione dramáticamente – Voy a amar completamente estar casada contigo.

Draco se encogió internamente. Desde ya estaba arruinando todo por ser un idiota. ¡Pero ni siquiera podía evitarlo! Dios, dale un descanso a este hombre… ella era muy fácil para engatusar y burlar. No era la culpa de él.

-Lo siento. Sabes que podrás dejarlo en cualquier momento. No voy a forzarte a quedarte o algo – le dijo tranquilamente, caminando hacia la habitación adyacente para tomar un poco de pergamino, tinta y una pluma.

-Quiero que aprendas que yo siempre cumplo mi palabra. Te dije que quería ayudarte y eso es lo que haré. Nada de lo que hagas podría romper mi compromiso verbal. Ya estoy acostumbrada a tu estupidez.

-Bueno, gracias entonces – dijo él – También mantendré mi palabra. Es más, desde que Zane llegó a mi vida, encuentro muy difícil faltar a mi palabra. Él es casi como mi consciencia. Siento como si siempre estuviera conmigo, mirando lo que hago… y no quiero que termine podrido.

-He terminado por darme cuenta de que Zane te cambió de alguna forma para bien. No me malinterpretes, aún pienso que eres un completo idiota, pero de alguna forma un completo idiota más suave.

-Es bueno saber que nuestro odio mutuo no cambiará por todo esto – dijo él secamente.

-Eso es algo que no termino de entender. Nos odiamos mutuamente. Dices que solo me elegiste porque Zane me verá constantemente en la escuela, y cuando todo esto termine en seis meses, no tendrá mucho efecto en él… por lo que podrías haberle pedido ayuda fácilmente a Donny.

-Él no la sigue tanto como te sigue a ti. Escucho tu nombre salir constantemente de su boca, e incluso tú tienes que admitir que él esta apegado a ti.

Hermione asintió – Es solo que es tan extraño. Tú realmente me odias, y solo por ser hija de muggles…

-Espera, espera… yo no te odio porque seas hija de muggles.

Ella lo miró con desconfianza.

-Te odio porque eres molesta. Esa es la única razón por la que te odié. Solía llamarte una, um, bueno esa palabra, solo porque a tus amigos les molestaba. Sabía que a ti no te importaba, pero viendo como Hairy-scrotum (2) y Measly(3) se ponían furiosos, la usaba para divertirme.

Hermione le frunció los ojos – No los llames así.

-Tienes razón. Supongo que tendré que aprender a tolerar su presencia si tenemos que convencerlos de que estamos felizmente casados.

-Oh, Dios. Había olvidado de que tendríamos que decirles a todos. Oh, Dios. Tendremos que pretender que estamos enamorados. Oh, Dios. Tendremos que pretender que todo esto es real. Oh, Dios. Ellos van a odiarme absolutamente.

-Si van a odiarte por esto, bueno entonces ellos no son tan buenos amigos como pensabas – añadió él.

Ella lo miró por varios segundos – Algunas veces dices cosas que son demasiado sabias como para salir de tu boca. Nunca dejas de sorprenderme.

-Soy una piñata de sorpresas – dijo él sin emoción – Ahora, vamos a hacer este contrato.

-¡Papi! ¡Estoy listo! – dijo Zane desde el marco de la puerta, sosteniendo su pijama en una mano y dos libros en la otra. Rosie, el dinosaurio, estaba atrapado en alguna parte entre esas cosas.

Draco le dirigió una mirada de disculpa a Hermione – Tengo que meterlo en la cama antes de comenzar.

-¿Deberíamos hablar con él antes de que duerma? – Preguntó Hermione con una pizca de aprensión - ¿Sobre lo que está por suceder?

-Oh… sí. Eso estaría bien – dijo él, inclinándose para levantar a Zane en brazos.

-¿Te gustaría que yo te leyera una de esas historias, Zane? – preguntó Hermione.

Su carita angelical se iluminó - ¡Me gustaría muchísimo! ¿Puede leerme ella, Papi? ¿Tú me lees una y la maestra Hermione otra?

Draco asintió y notó que Hermione sonrió ampliamente – Acaba de decir mi nombre sin necesidad de hacerlo lentamente.

Él se impresionó por la mirada de orgullo que tenía ella, por lo contenta que se veía. Ella los siguió hasta la habitación de Zane y escuchó pacientemente mientras Zane le explicaba cada juguete y cada elemento de su habitación.

-Y esta es mi cama donde duermo todo el tiempo en la noche, y estas son mis mantas verdes, y mi almohada verde porque el verde es el mejor color.

-Le lavaste el cerebro al pobre chico – le murmuró Hermione a Draco.

Draco sonrió fríamente y le guiñó un ojo a su hijo, quien dejó escapar risitas y saltó en la cama, vestido con su pijama y Rosie firmemente atrapada en su costado.

Draco y Hermione le leyeron una historia cada uno, y luego voltearon hacia el otro pensando en la mejor forma de decirle al niño la nueva noticia.

Como su padre, Draco tomó la iniciativa de empezar. Se sentó en un lado de la cama mientras Hermione se mantenía parada al otro costado.

-Zane, tenemos unas cuantas noticias para darte – comenzó él.

El niño pequeño miró a su padre con la expectación patente en sus amplios y plateados ojos.

-La maestra Hermione y yo decidimos casarnos.

-¡Wow! – dijo Zane - ¿Por qué?

-¿Por qué? – repitió Draco – Um…

-Porque nos amamos, Zane – interrumpió Hermione.

Draco le dirigió una mirada afilada. ¿Acaso ella está jodiéndome?

-Cuando dos personas se aman, se casan – explicó ella.

-¿Tú amas a mi Papi? – preguntó Zane, con sus cejas color rubio sucio fruncidas.

-Sí – replicó ella.

Mentirosa, mentirosa, pantalones…y su completo guardarropa… en jodido fuego.(4)

-¿Tú amas a la maestra Hermione? – le preguntó Zane a su padre.

Draco asintió, incapaz de decir semejante mentira sin romper en una incontrolable carcajada.

Voy a ir al infierno de los padres. Pero está bien, Lucius también estará allí. No será tan malo.

-¿Aún voy a seguir viviendo aquí? – preguntó él, desconcertando a Draco.

-¿Qué?

-Tú y la maestra Hermione se casarán. Van a tener una nueva familia – explicó Zane - ¿Voy a vivir con Abela y Abelo?

Draco se estiró y sostuvo la barbilla de su hijo en su mano – Escucha, Z. Siempre te quedarás conmigo, no importa lo que yo haga, donde me encuentre, o con quién esté. Jamás dejaré que alguien te aleje de mi, y nunca voy a remplazarte con nadie. ¿Comprendido?

Zane asintió rápidamente y miró a Hermione bajo sus pestañas - ¿Ella será mi nueva mami?

Draco miró a Hermione, quien mordió su labio- Uh, ella será tu madrastra.

-¿Qué es eso? – preguntó Zane.

-Eso significa que seré tu nueva mami – explicó vagamente Hermione, encogiéndose de hombros a Draco.

-¿Puedo llamarte mami? Jamás le dije mami a nadie, y tú serás mi nueva mami, y Maestra Hermione es difícil de decir algunas veces porque es largo y mami es fácil de decir – dijo Zane.

Draco frotó su nuca y se encogió de hombros, mirando a Hermione, arrojándole la pelotita (5) a ella. Pero Zane miró a su padre dado que Hermione estaba sin palabras.

-Si a la maestra Hermione no le molesta, puedes llamarla así – dijo Draco finalmente, rindiéndose ante lo inevitable.

Apuesto a que Tom Riddle Padre también estará en el infierno de los padres… me pregunto cómo será él.

-Puedes llamarme Mami, Zane – concedió Hermione, con su corazón rompiéndose ante el pobre niño nunca había tenido una imagen materna antes.

-Bien – respondió él y se recostó e su almohada – Tengo sueño ahora, buenas noches. Salgan.

Draco y Hermione compartieron una sonrisa ante la franqueza de Zane. Él tenía la falta de tacto que venía del lado materno de la familia de Draco.

Regresaron al living, esta vez se sentaron uno al lado del otro para comenzar a trabajar en el contrato.

-Detesto mentirle – dijo Draco quedamente antes de comenzar.

-Una vez que consigas la completa custodia de él garantizada por el Ministerio, todo esto valdrá la pena. Te aseguro que te perdonará cuando le digas la verdad en un futuro – le dijo ella, con calma.

-Solo estoy feliz por el hecho de que una vez que me den la custodia completa, Pansy no puede volver a solicitarla. Podré terminar con todo esto en seis meses y no volver a preocuparme por todo otra vez.

-Si no te importa que te pregunte, ¿cómo terminaste concibiendo a Zane con ella? Es evidente que la odias.

-Ambos nos pusimos hasta la mierda en el festejo de los 19 años de Blaise. Terminamos cogiendo en uno de sus closets, y Zane fue concebido. No creo que alguna vez vaya a contarle esa historia. La cuenta de su terapia en el futuro ya es lo suficientemente grande.

Ella sonrió y se estiró para tomar la pluma y el pergamino. –Bueno, comencemos con esto.

Dos horas, siete cervezas de mantequilla, cuarenta y seis discusiones y noventa y dos palabrotas después, finalmente habían completado el contrato.

Yo, Hermione Granger, accedo a unirme a Draco Malfoy en auténtico matrimonio y funcionar como su esposa por el período de seis meses. El período de inspecciones comienza el día quince de Marzo y termina el quince de Septiembre. Acepto casarme con Draco Malfoy el día cuatro de Marzo para permitir que uno, Zane Malfoy, hijo de Draco Malfoy, se acostumbre a la alterada situación doméstica.

Yo, Hermione Granger, acepto que no puedo decirle a nadie que el antes mencionado matrimonio no es genuino. Yo comprendo que es de vital importancia que nadie lo sepa, dado a la posibilidad de que un Profesional Domestico del Ministerio descubra la farsa. Solo en compañía de otros debo actuar el papel de devota esposa y madre.

Yo, Draco Malfoy, acepto unirme a Hermione Granger en auténtico matrimonio y funcionar como su esposo durante el período de seis meses. Accedo a casarme con Hermione Granger el día cuatro de Marzo para permitir que uno, Zane Malfoy, hijo mío, se acostumbre a la alterada situación doméstica.

Yo, Draco Malfoy, accedo, solo en la compañía de otros, a actuar el papel de devoto esposo para una, Hermione Granger. Acepto pagar a Hermione Granger la suma prometida de seis mil galleones, mil galleones por cada mes, durante los seis meses.

Yo, Draco Malfoy, accedo a pagar por todas las necesidades de Hermione Granger (ropa, comida, elementos de hogar y otras necesidades personales) por la duración de nuestro matrimonio.

Nosotros, Draco Malfoy y Hermione Granger, por el presente accedemos a dirigirnos entre nosotros por nuestros primeros nombres, y a practicar incluso en privado para evitar deslices.

Draco Lucius Malfoy – DM

Hermione Jean Granger – HG

Draco acompañó a Hermione hasta la puerta de su departamento y le estrechó la mano – Déjame agradecértelo nuevamente, Hermione. Realmente aprecio tu ayuda.

Ella sonrió suavemente y envolvió más firme a su capa alrededor del cuerpo – Es extraño oírte decir mi nombre.

-Si no estuviera en el contrato, créeme, me sentiría igual de extraño – dijo él.

-Le puse un hechizo al contrato, por cierto, luego de que hicieras la copia. Nadie más que nosotros podrá leer lo que escribimos, así que no hay necesidad de preocuparnos de que el PDM lo encuentre.

-Gracias – dijo él.

¡Ya lo comprendió! ¡Estás agradecido! Ahora, ¡cállate!

-Bien, entonces mañana iremos a la casa de tus padres para decirles a ellos, y luego iremos a Kensington para decirles a los míos. No van a estar muy felices de saber que me casaré en una semana y ni siquiera les dije antes. Podremos improvisar una historia cuando lleguemos allí. Luego tendremos que decirles a los Weasley, los Lupin, Harry y a Donny, por supuesto.

-¿Tendré que estar presente para esos últimos? – preguntó Draco con una leve mueca.

-Apreciaría que estuvieras allí, así podemos presentar un fuerte unido. Tendrás que portar tu mejor comportamiento, y realmente pretender que quieres ser amigo de ellos. Recuerda, estamos enamorados. Solo tendré que pensar una historia para decirles sobre cómo terminamos comprometidos…

-Oh, eso me recuerda algo – dijo él y desapareció de la vista, dejándola esperando en el vestíbulo por un minuto.

Volvió y sostuvo un anillo frente a ella, de oro blanco que sostenía un diamante corte princesa. Era simplemente hermoso y elegante. Ella lo pasó por su dedo anular y regresó la mirada hacia él.

-Um, sí, gracias. Entonces, el día después de que le digamos a todos, puedo traer a Zane aquí luego del colegio, así no tienes que ir a buscarlo. Puedo quedarme un rato así comenzamos a planificar la boca. Preferiría que nos fugáramos para casarnos, pero si queremos que todos lo crean realmente, una pequeña ceremonia sería apropiado. Además, la mayor cantidad de gente que nos vea casados, menos sospecharán los PDM.

-Suena bien – dijo él tranquilamente.

Ella miró al anillo en su mano y luego a sus ojos grises. – Realmente quiero ayudar, Draco. No quiero ver que Zane termine con Pansy, y no quiero que pierdas a tu hijo.

Él asintió y le sonrió lentamente – Aprecio mucho todo lo que estás haciendo por nosotros. Me aseguraré que recibas el dinero suficiente para mantener abierta tu escuela por todo el tiempo que lo desees, incluso luego de los seis meses.

El cerebro de ella debió decidir que se encontraría temporalmente fuera de servicio, dado que pareció relegar sus funciones y dejar a los instintos a cargo, dado que la siguiente acción los tomó a los dos por sorpresa. Ella se inclinó hacia él y lo besó en la mejilla.

-Te veré mañana – le dijo rápidamente y se alejó de su apartamento para ir a castigar a su estúpido cerebro. ¡Estúpido, estúpido, estúpido!

Draco se quedó mirando la puerta cerrada y luego lentamente levantó su mano para tocar su mejilla. La vida se había vuelto oficialmente interesante. Muy molestamente interesante.

(1)Tilted Kilt: falda escocesa inclinada.

(2) Hairy-scrotum: escroto peludo. Permanece en Inglés para no perder la gracia de la similitud del apodo con el nombre original.

(3)Measly: miserable, pobretón. Igual caso que el anterior.

(4)Lier, lier, pants on fire: mentiroso, mentiroso, pantalones en fuego: es un versito, un cantito usado en inglés en casos como esos, cuando se descubre a un embustero.

(5)Arrojar la pelota al otro campo: dicho que hace referencia a pasar la decisión final a la otra persona.


Nota de la autora: Muchas gracias por los reviews! El título del capítulo viene de la canción 'Clocks' de Coldplay.

Nota de la traductora: gracias por todos los reviews!

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Saludos!