A Wonderful Caricature of Intimacy
(Una Maravillosa caricatura de Intimidad)
Disclaimer: todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.
Capítulo 7: Contemplate the day we wed – (Contemplemos el día de nuestra boda)
Hermione tronó su cuello tratando de mirar a la mansión Malfoy completamente de una sola vez. Había visto ciudades más pequeñas.
-Es un Barroco francés – explicó Draco mientras caminaba por el largo y recto camino de entrada desde el punto de aparición – El corps de logis, que es la parte principal de la casa y que contiene la entrada y varias habitaciones, está situada en la mitad de la mansión, haciéndola la primera cosa que verás. Las alas de los lados son de menor escala y no marcan tanta precedencia como debería hacerlo algo de la época temprana del Renacimiento.
Hermione lo miró, asintiendo y pretendiendo que no se había perdido ante el rápido francés que él había dejado salir. Usualmente habría comprendido, siendo tan increíblemente inteligente como solo podía serlo Hermione Granger, pero pequeñas rocas continuaban interponiéndose en su camino haciendo que tropezara y caminara más lento por el camino.
-Debes realmente amar este lugar como para saber tanto sobre él – dijo ella, tratando de mantener una conversación civilizada.
-Hice mi tesis de Magitectura sobre esta casa.
Ella se volvió a verlo y casi cae. - ¿Magitectura? ¿Eres un magitecto?
-Mi propia prometida no sabe nada sobre mí – dijo él manteniendo su mano sobre su pecho en una falsa tristeza –Sí, pasé mi MAE y me volví un magitecto licenciado cuando cumplí los dieciocho.
-Impresionante – dijo ella, diciéndolo en serio – leí que la Magitectura es uno de los trabajos mejor pagados en el mundo mágico.
Él no respondió, pero metió sus manos en los bolsillos de sus pantalones gris oscuro. Había cambiado a su túnica por un traje y Hermione admitió (estúpido y traidor cerebro) que se veía realmente bien en su ropa de negocios.
-Adivino que realmente amas tu trabajo, porque con la herencia Malfoy no necesitarías trabajar ni un día más en tu vida – dijo ella. Para ser honestos, ella estaba tratando de pescar algo de información. Le había picado la curiosidad cuando se enteró de su trabajo… ¿por qué, en la tierra, un heredero trabajaría?
-Sí, amo mi trabajo – dijo él sin explicarse.
Hermione decidió dejar la interrogación para otro día. Pronto él se abriría a ella.
-Mami, ¡mira! – gritó Zane delante de ellos. Él ya se había acostumbrado a las circunstancias. Y se sentía raro que no fuera raro cuando él la llamaba así. Raro.
-¿Qué estoy mirando, Zane? – preguntó ella, viendo en la dirección en la que el señalaba.
-¡Es mi árbol! Abela dijo que ella lo plantó cuando yo era un bebé. ¡Se llama como yo! – dijo contento.
Hermione miró el pequeño árbol plantado en la mitad de un extenso jardín delantero – Es un árbol hermoso. ¿Sabes cómo cuidar uno?
-¡Sí! Debes ponerles agua y deben estar en el sol – respondió él, aumentando su velocidad hacia la inmensa construcción.
Hermione miró hacia Draco – Debes estar extremadamente orgulloso de él. Es un niño excepcionalmente brillante.
-Estoy orgulloso de él. Más de lo que es sano, creo yo. - replicó él, mirando a su hijo detenerse para tomar una pequeña roca y metérsela en el bolsillo – Y bien, ¿siempre entras en modo maestra con tus pequeñas lecciones? Necesito saberlo en caso de que tenga que desempolvar mi vieja enciclopedia.
-Ja, ja – dijo ella secamente, odiándose cuando una pequeña sonrisa traicionó su regaño – Es importante que los niños se mantengan intelectualmente estimulados.
-Bien, trataré de recordar eso – dijo él.
Ella ignoró su tono seco dado que finalmente, ¡finalmente!, habían alcanzado la entrada de la mansión. Las puertas se veían más grandes que todo el espacio de su apartamento anterior.
Draco sacó su varita y apuntó al llamador de la puerta, a unos seis metros y medio encima de ellos.
-¿Cómo llamaría a la puerta un ser no mágico, si el llamador está tan alto? – preguntó Hermione.
-Piensa un poco tu pregunta. ¿Por qué demonios una persona no mágica estaría en la residencia Malfoy? – preguntó Draco guardando su varita en el bolsillo interno de la chaqueta.
-Buen punto – reflexionó ella. Permaneció quieta mientras esperaban que la puerta se abriera – Estoy muy feliz de que tus padres sepan sobre todo esto. No sé cómo podría actuar tan enamorada mientras estés a su alrededor. No voy a mentir, tus padres son intimidantes y me asustan hasta lo más profundo de mi ser.
-¿Abela y Abelo? – preguntó Draco con una sonrisa - ¡Pero si son tan abrazables!
-Tan abrazables como una cobra venenosa – murmuró Hermione, consiguiendo sacar una pequeña risa de Draco. ¿Acaso lo había escuchado reír antes? Tan lindo… tan poco Draco…
-Pueden llegar a ser un poco fríos, pero deberías ver a mi madre alrededor de Zane. Se derrite y se convierte en una mujer completamente diferente. Es hilarante para mí.
A ella le gustaba esto. No pelear con el cara de c… era incluso divertido.
La puerta se abrió para revelar un pequeño elfo doméstico vestido en lo que aparentaban ser, un tutu y un sombrero vaquero. Hermione tuvo que sacudir su cabeza para asegurarse que no estaba teniendo visiones.
-¡Hola, Poodle! – dijo Zane, abrazando al elfo doméstico.
Hermione escuchó a Draco murmurar entre dientes algo acerca de 'ese niño' y 'abrazos' y 'ridículo'.
-Pequeño amo, ¡estoy muy feliz de verlo! – chilló Poodle – ¡Y Amo Draco! Por favor, pasen. ¿Debo anunciar que llegaron con un invitado?
-No es necesario, gracias. Ellos ya saben que estamos aquí - dijo Draco poniendo una mano en el codo de Hermione y guiándola a través del inmenso vestíbulo.
-Ese elfo está usando ropa. Ropa extraña, pero ropa al fin – le dijo ella, ignorando el calor de su mano en su brazo desnudo. Brazo desnudo por estar usando un generoso vestido azul oscuro.
-Todos los elfos domésticos aquí usan ropa – le explicó él – Cuando Zane tenía tres años, los hizo jugar a los disfraces con él, accidentalmente liberándolos a todos. Mi padre casi se vuelve loco, pero se sorprendió al notar que ninguno quería irse. Aunque preferían conservar la ropa. Mi favorito es el elfo del piso superior, que usa un kimono y un Fez.
Hermione estaba impactada hasta quedar sin palabras. Había estado a punto de comenzar su discurso planeado en los derechos y libertad de los elfos domésticos. Draco tenía razón. Era una piñata llena de sorpresas, que ella quería golpear con un bate hasta descubrirlas a todas.
Alcanzaron a las puertas doble que eran casi del mismo tamaño que las de entrada. Zane las alcanzó antes de que cualquiera de ellos, y las abrió de un golpe, ingresando lleno de gritos de 'Abela' y 'Abelo'.
Hermione siguió a Draco dentro de la habitación, tratando de absorber el exótico salón con ojos amplios. ¡Era inmenso! Y tan bellamente decorado… Situados en un sillón cerca del enorme ventanal estaban Lucius y Narcissa Malfoy. El rey y la reina del hielo.
Zane estaba parado frente a ellos explicando en una velocidad inhumana todo lo que había ocurrido desde la última vez que los vio. Lucius no estaba prestando atención, principalmente porque no tenía idea de lo que estaba hablando, pero Narcissa asentía junto a él, sonriendo y jadeando en los lugares correctos.
Draco impulsó a Hermione hacia adelante, con su mano cálida aún en su codo. Se pararon frente a sus padres, quienes también se levantaron pomposamente luego de hacerle prometer a Zane que luego les contaría su historia.
-Madre, Padre, esta es Hermione Granger – la presentó él. Sin discurso de adorno o cualquier tontera. Directo al punto.
Lucius tomó la mano extendida de Hermione y la estrechó – Es un placer conocerla, señorita Granger.
-Igualmente a usted, Señor Malfoy. Aunque nos conocimos antes, bajo circunstancias menos agradables.
Lucius levantó una ceja y bufó silenciosamente.
-Tiene razón, nos conocimos antes en su segundo año, me parece, y luego una vez más durante su quinto – dijo con una pequeña sonrisita – Esas fueron circunstancias mucho más desagradables. Días de niñatos entrometidos…
-Y esta es mi madre, Narcissa – dijo Draco, dándole a su padre una mirada de advertencia. Cállate, idiota. ¡Ella es mi única bendita oportunidad para mantener a mi hijo!
Lucius frunció sus labios y tomó asiento en el sofá, volviendo a levantarse al encontrarse con un juguete en el trasero. Se lo tendió a Zane con una mirada de reproche. Zane le sonrió a su abuelo y lo arrojó hacia el ventanal, donde había una caja llena de juguetes esperándolo.
-Tendrás que excusar a mi esposo, querida – dijo Narcissa, estrechando su mano con Hermione – Puede convertirse en un tonto irracional cuando se trata del pasado.
Hermione estaba más que sorprendida ante la mujer que ella pensaba que sería un tipo de Lucius, pero con vagina. – Oh, no hay problema. El pasado es algo que debe ser dejado en el pasado.
-Debo admitir que eres mucho más bonita que lo que Draco me describió – dijo Narcissa, haciéndola sentar junto a ella.
-Wow, ¡Zane ven a mostrarnos ese juguete! – dijo Draco, tratando de desviar la conversación.
Hermione sonrió - ¿De verdad? ¿Cómo me describió? Y por favor, no evite ningún detalle, muero por saberlo.
-Bueno, ese es el punto. Él no te describió realmente, fuera de los menores insultos que siempre utiliza. Usó el Frankenstein con frizz y el Perra Mcperra (1) con mayor frecuencia – dijo Narcissa educadamente y con voz baja para evitar que Zane escuchara. Pero la sala era tan malditamente grande que ella podría haber usado un megáfono y aun así Zane no habría oído.
Draco internamente gimió y se hundió en el sillón opuesto al de ellas.
-No creo que tengas frizz, en absoluto – continuó Narcissa – solía dibujar, ¿sabes? Mayormente retratos… y tienes un rostro muy dibujable. Verás, ese moño realmente define tu largo cuello y tu delgada línea de la mandíbula, acentuando tus altos pómulos. Debo decir, que también hacen que tus grandes y brillantes ojos marrones sobresalgan hermosamente. Tienes un rostro sumamente dulce.
Hermione luchó contra la necesidad de sonrojarse con todas sus fuerzas, pero falló miserablemente – Este moño está disimulando el frizz – sonrió Hermione – Si soltara las pinzas y la coleta sosteniéndolo todo juntos, tendría que cambiar de lugar para evitar ahogarte con mi cabello.
Narcissa rió y palmeó la mano de Hermione – Una mujer que puede reír de sí misma, es claramente una mujer con la que podré llevarme bien. No comprendo por qué no le agradas a Draco.
-Es un disgusto mutuo, le aseguro. Estamos cómodos con nuestra relación de odio-odio. En realidad, yo pensaba que él me odiaba por el hecho de ser hija de muggles – dijo Hermione.
-Oh, no toda esa basura de nuevo. Querida, viví con ello durante años, y déjame decirte mi honesta opinión: perdió la gracia hace siglos. No es muy lindo ver a tu hijo arriesgar su vida por una estúpida, estúpida causa. Dejé de hablar con Lucius por semanas luego de ese fiasco. No tengo idea del por qué la especie masculina gobierna el mundo. Es explica que hayan tantos problemas. ¿Estoy en lo cierto o no?
-Absolutamente en lo cierto – sonrió Hermione. ¿Cómo era posible que semejante mujer burbujeante viviera con esos dos murciélagos por tanto tiempo, y aún se mantuviera así de maravillosamente amigable? Ella realmente podría aprender a apreciarla.
-¿Ya terminaron ustedes dos, gallinas? – preguntó Lucius gruñonamente.
-¿Gallinas? – Narcissa le dedicó una mirada helada a su marido – No sabía que te gustara tanto dormir en la habitación de invitados, querido.
Lucius abrió su boca para replicar, pero volvió a cerrarla.
Hermione tuvo que reprimir una carcajada y miró a Draco, que parecía estar acostumbrado a este tipo de hechos.
-Ahora, querida, déjame agradecerte por ayudarnos con todo esto. Implica ser una mujer muy fuerte y amable como para renunciar a seis meses de tu vida para ayudar a alguien que no te agrada, solo porque sí. Estás siendo sumamente benevolente y te lo agradezco con todo mi ser.
-Si no estuviera aceptando el dinero que me ofrecieron, posiblemente estaría de acuerdo con usted, pero esto se trata solo de un intercambio de negocios, y estoy aceptando dinero, así que no soy tan altruista y desinteresada como puedes pensar.
-Nada de eso – dijo Narcissa, finalizando la conversación – Tienes un corazón muy amable, y no podrás cambiar mi mente. Soy terriblemente obstinada, terca como todos los Black.
Hermione pensó que escuchó a Lucius murmurar algo acerca de 'eso puedo asegurarlo'.
-Zane, mi querido niño, ven a terminar de contarme tu historia – llamó Narcissa a su nieto.
Zane desvió la mirada de la varita de juguete con la que estaba apuntando a Rosie, el dinosaurio, y les sonrió. Corrió unos cuantos pasos, con la varita de juguete en la mano, pero se detuvo abruptamente por lo que parecía ser un hechizo. Lucius, con su propia varita apuntando al niño, caminó hacia él y le quitó la varita de juguete de su pequeña manito.
-Jamás debes correr con una varita en la mano, Zane. Sabes eso – dijo con voz baja.
-Oops, lo siento Abelo – dijo tranquilamente Zane – Lo olvidé.
-Es fácil olvidar muchas reglas, pero están ahí para asegurarte que no resultes herido – explicó el hombre mayor.
En un gesto shockeante, Hermione observó al rígido aristocrático arrodillarse frente al niño y besar su cabecita – Ahora puedes correr – le dijo.
Zane le sonrió a su abuelo y se apresuró junto a los otros adultos antes de enzarzarse en una larga discusión sobre cómo él y Wolf se habían vestido como Aurores para la Hora de juegos, y habían arrestado a Patrick, el otro niñito en su clase, que se había disfrazado de pirata que robaba arena.
-Oh, cielos, Zane, que increíble amigo que debe ser Wolf – dijo Narcissa con una hermosa sonrisa en el rostro – Me suena a que ustedes dos se divierten mucho.
Zane estuvo de acuerdo con ella y pronto se entristeció al saber que era hora de marcharse. Les dio un abrazo a sus abuelos; Narcissa rodó los ojos al notar como Lucius palmeaba la cabecita de Zane cuando éste fue a abrazar sus piernas.
Ella le susurró a Hermione – Es tan absurdo en sus muestras de cariño. Me vuelve prácticamente loca.
Hermione rió quedamente y le dio a la mujer mayor un educado abrazo. Le estrechó la mano a Lucius y pronto se encontró caminando por el largo camino hacia el punto de aparición.
Zane caminaba delante de ellos, deteniéndose a levantar pequeñas rocas cada pocos pasos.
-No fue del todo malo – dijo Draco suavemente – no hubo duelos, y pudimos salir con nuestros miembros intactos.
Hermione sonrió – Tu madre no es nada que ver con lo que pensé que sería. De verdad me pregunto cómo conseguiste volverte ese pequeño moquillo malvado durante el colegio, con una madre tan dulce como ella.
Él volvió a meter sus manos en sus bolsillos y miró hacia adelante – Era una madre estricta cuando yo era más joven, pero también era amorosa. Mi infancia fue una copia del comportamiento de mi padre. Yo quería ser tal cual era él. Mi madre hizo lo que pudo, pero nunca lo aprecié.
Ella nunca podría acostumbrarse a las palabras que salían de la boca de Draco Malfoy. ¿Cuándo se había vuelto tan maduro? La desconcertaba.
-Estoy segura de que ella sabe lo mucho que la aprecias ahora. Es una mujer brillante, y adora a Zane. Le agarré un poco de cariño.
-Me alegra que ustedes dos se llevaran bien. Tendrás que disculpar a mi padre, de todos modos. La transición de pura maldad a la normalidad no le cayó demasiado bien, y aún lucha de vez en cuando.
-El hecho de que todos lo intenten es una gran muestra de carácter y fortaleza. Debo admitirte que estoy feliz de que decidieran cambiar su pensamiento.
-Entonces, ¿cómo reaccionarán tus padres ante nuestro sorpresivo anuncio? – preguntó Draco mientras se aproximaban al punto de aparición.
-Francamente no tengo idea. Siempre apoyaron mis decisiones, y me animaron a seguir mis deseos. Estarán shockeados, ¿pero quién no lo estaría?
-Eso es cierto… estoy un poco ansioso por saber cómo reaccionaran tus amigos. No, tacha eso, estoy próximo a mearme encima de anticipación para ver cómo Pothole y Freckle-Fart (2) reaccionarán.
-¿Te pasas todo tu tiempo libre pensando en horribles apodos para mis amigos? – preguntó Hermione al borde de la ira.
-Cielos, no. Se me ocurren mientras estoy en la marcha… podríamos llamarlo inspiración – replicó él.
Ella bufó con molestia y lo ignoró el resto del camino en dirección a la casa de sus padres. Cuando tuvo que tomar su brazo para aparecerse en Kensington, puede ser, o no, que le haya pellizcado… fuerte.
-¡No estábamos esperándote, querida! Pero nos alegra tanto que hayas venido – exclamó Annabel Granger, invitando a pasar a su hija, al apuesto muchacho y al pequeño niño a su casa de los suburbios de Kensington.
Annabel era una versión mayor de su hija: suave, bonita, iguales facciones, pero sin el cabello con friz. Una mujer con suerte.
-Lamento no poder visitarlos tan seguido como me gustaría, pero estuve muy ocupada con la escuela – replicó Hermione- Me gustaría presentarte a Draco Malfoy y a su hijo, Zane.
Annabel se giró hacia ambos con una sonrisa amable. Estrecharon las manos y les dio la bienvenida a su casa.
-Tu hijo es muy lindo – le dijo ella a Draco.
-¡No soy lindo! ¡Lindo es para las niñas! – exclamó Zane consternado por las palabras de la mujer.
Annabel rompió en carcajadas – Le ruego que me perdone, señor Zane. Quise decir que usted es muy apuesto.
-Oh, gracias – replicó él con una amplia sonrisa - ¿Eres tú la mami de mi mami?
Ella juntó sus cejas en confusión – No, no lo creo, querido. Ahora, pasen a la sala todos, mi esposo bajará en unos momentos.
-Gracias por recibirnos en su casa, señora Granger – dijo Draco.
-Oh, no es problema, y por favor, llámame Annabel – sonrió ella.
Los tres tomaron asiento en la pintoresca sala, amueblada con mucha más modestia que la de la mansión. Thomas Granger entró entonces, sonriendo ante la visión de su hija.
-Hermione, niña traviesa, ¿dónde estuviste escondida? – la saludó él, abrazándola cerca.
-Lo siento papá, pero como le dije a mamá, estuve muy ocupada con la escuela – dijo ella. Draco notó la pizca de arrepentimiento en sus ojos. Ella realmente se sentía mal por no poderlos visitar más seguido.
Ella hizo las presentaciones a su padre, y él los saludó cordialmente.
-¡Papi! Mira, ¡un gatito! – chilló Zane cuando un gordo gato castaño entró a la sala. Zane se bajó de un salto del sofá y lentamente se acercó al gato, quien lo olió y le permitió al niño que lo acariciase.
-Le encantan los gatos – explicó Draco.
-Crookshanks no suele llevarse bien con mucha gente, pero parece encariñado con tu hijo – observó Thomas – Ahora, no quiero sonar maleducado, ¿pero cómo conoce a mi hija?
-Fuimos al colegio juntos, papá – explicó Hermione – Y Zane también está en mi clase.
-Oh, qué bien – dijo él - ¿Están ustedes dos románticamente involucrados?
No se anda con rodeos este tipo…
Draco se las arregló para contener su risa. Hermione miró a sus padres, mordiendo firmemente su labio inferior.
-Sí, de hecho, quería que lo conocieran – mintió ella.
-Que amoroso – dijo Annabel con una sonrisa para ambos. Pero su sonrisa desapareció de repente. Volteó a ver al niño pequeño acariciando al gato mientras le hablaba de su mejor amigo, Wolf – Hermione, dime que Zane no es tu hijo.
Hermione sacudió la cabeza – No, madre, él no es mi hijo. ¿Realmente pensaste que tendría un hijo sin decírselo?
Annabel respiró como si fuera la primera vez – Por supuesto que no, solo estaba curiosa.
-¿Hace cuánto están saliendo? – preugntó Thomas.
-Hace unas cuantas semanas – respondió Draco – Nos encontramos cuando inscribí a Zane en la escuela de Hermione, y comenzamos a vernos todo el tiempo.
-Bueno, es genial conocerte, Draco. Hermione jamás había traído un novio a casa antes – dijo Annabel.
Draco se aclaró la garganta. Hermione volteó a verlo. Bien, aquí va. Les va a decir que estamos comprometidos. Ellos estarán decepcionados y se preguntarán por qué no les dije que estaba en una relación seria con un hombre que incluso tiene un hijo, y luego mi madre quizás llore y su nariz se pondrá toda húmeda y roja… tendría que haber pensado esto un poco más.
-En realidad vine hoy para pedirles su permiso para casarme con su hija – dijo él.
¿Piñata de sorpresas? Prueba con jodida bomba nuclear de sorpresas.
-¡Oh, que maravilloso! – gritó Annabel - ¿No es sumamente respetuoso de su parte, Thomas? ¡Pedir nuestro permiso!
Thomas asintió lentamente – Gracias por pedir permiso, Draco. Pero si no te importa, me gustaría hablar con mi hija en privado antes de darte mi respuesta.
Por supuesto que me importa, pero ella ya dijo que sí, perdedor.
-No me molesta en absoluto – respondió Draco, agradablemente.
Hermione siguió a sus padres hacia la cocina, pasando junto a Zane y Crookshanks, quienes estaban arrastrándose por el piso juntos, mientras Zane hacía ruiditos de pájaros. Al menos él estaba divirtiéndose.
Ella volteó a ver a sus padres apenas se cerró la puerta.
-No teníamos idea de que estabas en una relación seria – dijo Thomas - ¿Y con un hombre con un hijo?
¿Acaso no estaba yo pensando que esto pasaría?
Allí fue su labio inferior para ser atrapado por sus dientes - ¿No lo aprueban?
-Bueno, no lo conocemos lo suficiente como para juzgarlo – dijo él.
-Hermione lo ama y eso es todo lo que importa – dijo tranquilamente Annabel, caminando hacia el refrigerador para servir refrescos a sus invitados.
-¿Lo amas, Hermione? ¿Él es bueno contigo? Confío en tu buen juicio, querida, y si quieres casarte con él, te apoyaré siempre.
Ella ignoró el horrible sentimiento que le decía que estaba mintiéndole a sus padres, y ellos estaban tragándoselo. Este era un matrimonio real… solo que no iba a durar.
-Quiero casarme con él – dijo ella. Al menos eso no era mentira. Ella sí quería casarse con él, para ayudarlo. Mientras ellos no persistan con las otras preguntas, ella no tendría que mentir más que lo necesario.
-Bueno, en ese caso les doy mi bendición y espero que sean muy felices – dijo Thomas con calma, besando la mejilla de su hija.
-Oh, mi querida niña, esto es maravilloso. Y no interesa en lo absoluto que él tenga un hijo porque serás una fantástica madrastra – dijo Annabel sirviendo las bebidas frías en copas.
-Entonces vamos a decirle las buenas noticias – dijo Hermione queriendo terminar con toda esta parodia.
-Te doy mi bendición, Draco. Me alegra que hayas venido a pedirnos permiso, y me alegra que ustedes dos se hayan enamorado tanto como para estar listos y dar el siguiente paso – dijo Thomas, una vez que hubieran regresado a la sala – Realmente espero que ella diga que sí.
No podría estar más equivocado en sus palabras.
Hermione tomó asiento junto a Draco y casi salta cuando él se estiró y sostuvo su mano – Yo también espero que acepte – dijo él, con una mirada adoradora. Ella trató de no romper en carcajadas ante la forma tan ridícula de su falsa mirada. Él le guiñó un ojo y se volvió hacia los padres de ella.
Hermione sintió de repente cómo la tensión trepaba en su interior. ¿Qué pasaba si ellos ya habían visto el anillo en su ma… espera, ¿dónde está? Se miró toda la mano, notando que el anillo no estaba.
-Por todos los dioses, Hermione, termina con el suspenso y ¡dile tu respuesta! – dijo Annabel.
Hermione miró a Draco para notar que el anillo de compromiso que él le había dado previamente, estaba en su mano.
-¿Qué dices, mi amor? ¿Te casas conmigo? – le preguntó él, y ella pudo notar que él también estaba luchando contra el deseo de reír.
Ella asintió y él deslizó el anillo en su dedo. Los padres de ella estaban esperando un beso, obviamente. Seh, claro.
Su cuerpo se tensó de inmediato para luego envolverse en traicioneras llamas cuando sus cálidos, no… calientes labios besaron el reverso de su mano, justo sobre el nudillo arriba de su anillo. Él volvió a guiñarle y volteó hacia los padres de ella.
-Oh, querida, no podría alegrarme más por ti – dijo Annabel, con lágrimas en los ojos – Hay tanto por hacer… ni siquiera sé por dónde comenzar.
-¿Tienen una fecha en mente? – preguntó Thomas.
-¿Qué tal el próximo miércoles? – preguntó Hermione.
Sus padres rieron y sacudieron sus cabezas – Estás delirando por la felicidad, cariño.
Seh, eso es exactamente la razón de mi delirio. No tiene nada que ver con el hecho de que estoy a punto de casarme con el único hombre al que odio.
-En realidad, esa no es una mala idea, dulzurita – dijo Draco, volteando hacia ella.
¡¿DULZURITA?! Voy a darle dulzurita a tu…
-¿Estás de acuerdo? – preguntó Annabel, con el rostro desencajado por el shock.
-Lo conversamos antes y decidimos que si alguna vez nos casaríamos, tendríamos un compromiso corto – explicó él.
-Pero una semana no es tiempo suficiente. Hay muchas cosas para planificar, y ustedes dos no pueden hablar en serio de casarse la semana que viene…
-Mamá, es una tradición en el mundo mágico de que las parejas tengan un compromiso corto y luego una boda pequeña y privada…
-Bueno, no queremos alejarte de la cultura mágica, cariño. Así que lo que ustedes elijan estará bien con nosotros. Después de todo, es su boda – dijo Thomas.
Hermione le sonrió agradecida – Gracias, estoy muy contenta de que no se hayan enojado.
-¿Enojados? Dioses, no. Estamos muy contentos por ti, amor – dijo su madre – Si tenemos solo una semana para planear todo, ¿no crees que ya deberíamos comenzar? Oh, me encantaría poder conocerte más, Draco, y a mi próximamente nieto.
-Y me encantaría tener a mí esa oportunidad – dijo Draco – pero me temo que no podrá ser hoy. Hermione y yo le prometimos a sus amigos que nos reuniríamos con ellos, y morimos por verlos -. Al menos yo sí.
-¡Oh, por supuesto! ¡Deben decirles la buena noticia! Bien, entonces apresúrense y por favor regresen pronto así discutimos los detalles de la boda, y también conocemos a nuestros nuevos miembros de la familia – dijo Annabel, con una muy alegre sonrisa.
Todos se despidieron, con Zane feliz por descubrir que tenía un nuevo par de abuelos. Estaba más que eufórico, tratando de contarles la historia de su vida mientras era literalmente arrastrado hacia la puerta.
-¡Adiós, Abela Anna y Abelo Tom! – gritó él usando los nombres que les había dado. También tuvo, por supuesto, una buena despedida de cinco minutos con Crookshanks, a quien solo llamaba 'gatito' ya que el nombre era difícil de pronunciar.
Al minuto de dejar la casa, Hermione miró hacia el cielo y permaneció así por varios segundos. Draco la miró extrañado - ¿Qué haces?
-Me estoy preguntando cuántos rayos me caerán encima por mentir tanto allá dentro – dijo desanimada – Jamás le había mentido a mis padres antes.
-¿Nunca? – preguntó él, sorprendido – Todo el mundo le mintió a los padres. Es una regla de tener padres. Tienes que mentirles, aunque sea una sola vez.
-Bueno, quizás distorsioné un poco la verdad en otras ocasiones, pero jamás les dije mentiras de este calibre. Dios, ¿notaste lo feliz que estaban? – dijo ella, con sus hombros caídos y su rostro mirando hacia abajo.
Draco no sabía que hacer mientras la miraba odiarse por lo que acababa de pasar. Se veía tan melancólica, tan avergonzada…
Hizo lo único que cualquier hombre razonable y cuerdo haría (si por 'cuerdo y razonable' se traduce a 'completo idiota' en algún idioma extranjero)… la detuvo en el medio de la acera y la abrazó.
-Lamento que les hayas mentido, pero estoy muy agradecido de que lo hubieras hecho por mí. Significa muchísimo, y te lo recompensaré. Incluso te dejaré echarme toda la culpa cuando nos divorciemos misteriosamente en seis meses – dijo él, extrañamente disfrutando de cuán pequeña se sentía ella entre sus brazos, cuan suave parecía… cuán femenina…
Sip, definitivamente necesitaba follar.
Hermione no sabía dónde poner sus manos, así que las pasó alrededor de la cintura de él – Está todo bien, no te culpo, Draco. Cuando todo esto haya terminado, ¿puedo al menos decirles la verdad? Solo a ellos, no hace falta decirle a nadie más.
Draco la soltó, instantáneamente extrañando la calidez de su cuerpo – Sí, puedes decirles.
Ella le sonrió y trató de no demostrar lo mucho que había disfrutado su fuerte y masculino cuerpo contra el de ella. Él era sorprendentemente viril y fuerte. Se había sentido…segura…en sus brazos.
Continuaron su camino hacia el pasillo desierto que utilizaron como punto de aparición. Había una horrible e incómoda congoja en el aire. Algo estaba cambiando. Ambos estaban siendo conscientes de algo aparte de su odio mutuo. Había algo… una pequeña brizna de atracción. Muy pequeña. Microscópica. Pero estaba allí.
Parados fuera de la Madriguera, Draco trató en lo posible de no fruncir la nariz ante la vista del lugar. Él estaba acostumbrado a los lujos… mansiones, castillos franceses, pent-houses… no casas que parecían las construcciones de bloques que Zane hacía.
-No comiences, Draco – le advirtió Hermione, con su mano dispuesta a llamar a la puerta – Puedo ver tu nariz arrugarse con desaprobación.
-Deja de verme, entonces – replicó él. ¿Era estiércol lo que estaba oliendo? Miró hacia su derecha y notó la raíz de ese olor ácido… un jardín con bolsas de fertilizante. Hablando de un pozo de mierda.
-Huele a popó – observó Zane elocuentemente.
-Es fertilizante, Zane. Ayuda a las plantas a crecer – explicó Hermione.
-Oh – dijo él tranquilamente – huele a popó.
Hermione codeó a Draco en las costillas cuando él bufó divertido.
Finalmente encontró el coraje para llamar a la puerta, y aguantó la respiración mientras esperaban que abrieran. Zane se mantuvo entre ellos, con su manito en la de Hermione, curioso por saber dónde estaban.
Molly Weasley abrió y estaba a punto de atraer a Hermione en un abrazo cuando notó que no estaba sola. Ella pasó su mirada hacia Draco, y luego de nuevo hacia Hermione, sin palabras.
Miró hacia abajo y se encontró con una carita angelical devolviéndole la mirada.
-Hermione, querida, estábamos esperándote. Tu carta nos tuvo preguntándonos el motivo por el que nos querrías hablar – dijo cautamente, sin despegar la mirada de Draco.
Él estaba disfrutando la competencia de miradas con la rechoncha pelirroja. Él siempre ganaba esas competencias. Siempre.
-Me gustaría presentarte a Draco Malfoy y a su hijo, Zane – dijo Hermione, ya deseando que todo terminara.
Molly pestañeó y Draco sonrió educadamente (en realidad estaba sonriendo ante la victoria de la competencia de miradas, pero lo que ella no supiera no le haría daño). Le extendió su mano y se sorprendió al notar que ella le correspondía con un apretón firme.
-Hola, señor Malfoy – dijo ella brevemente. Bajó la mirada al niño, que aún la miraba con ojos amplios – Hola, Zane.
-Hola – dijo Zane, antes que Draco pudiera siquiera hablar – Tu cabello es muy bonito. Es naranja.
-Pero que cosa tan bonita para decir – dijo ella, ablandándose con el niño – gracias.
-¡La mami de Wolf tiene cabello amarillo! – le dijo él – mi papi dice que tengo cabello color rubio sucio, pero mi pelo no está sucio porque tomo un baño todas las noches.
Molly asintió con una pequeña sonrisa. Regresó la mirada hacia Draco, y luego hacia Hermione. –Por favor, entren. Imagino que tus noticias tienen que ver con el señor Malfoy y su hijo, ¿cierto?
-Sí, en realidad – dijo Hermione, aclarándose la garganta.
Los tres siguieron a la señora Weasley hacia la sala, que estaba repleta de pelirrojos y una buena porción de otros no pelirrojos.
-¡ZANE! – se oyó la voz de Wolf en el instante en el que aparecieron en el marco de la puerta.
Los dos niños se encontraron en el medio de la sala y se abrazaron, para luego comenzar a hablar instantáneamente sobre cualquier cosa que alguna vez haya existido en el universo.
-¿Qué demonios está haciendo él aquí? – la voz de Ron cortó la rápida conversación de los dos niños.
Él estaba mirando fijamente a Draco, pulverizándolo con la mirada.
Wolf y Zane jadearon y rompieron en risitas tontas ante la palabrota.
Hermione le dirigió su propia mirada hacia Ron, antes de volverse a los dos niños – Chicos, ¿por qué no van a jugar afuera?
Ambos asintieron y, antes que se fueran, Hermione escuchó las palabras que le darían marcha a la inminente celebración.
-¡La maestra Her-mi-one es mi nueva mami, Wolf! – dijo Zane mientras ambos alcanzaban la puerta.
No escucharon la respuesta de Wolf. Pero escucharon el terriblemente maravilloso silencio tenso en el que quedó sumida la habitación. Hermione y Draco se quedaron parados en el marco de la puerta, enfrentados a todos.
Me pregunto cuánto tardaré en cavar un pozo, meterme en él y luego morir de mortificación.
Hermione mordió su labio. Para el final del día, sería una suerte que su labio continuara ahí.
La familia Weasley completa, menos Bill, Charlie, Percy y George (quien aún estaba en su luna de miel) estaban sentados en la sala. Tonks y Remus también estaban allí, sentados uno al lado del otro. Hacia el otro lado, estaba Harry.
Antes de que el apocalipsis comenzara, la puerta trasera se abrió y la voz de Donny llenó la habitación.
-¡Señor Malfoy! ¿Qué, en la tierra, lo trae por aquí? – preguntó ella – Se ve increíble en ese traje, dicho sea de paso.
-Gracias por la solución a todo el problema – dijo Hermione, sonriendo a su compañera de trabajo – Bien, supongo que voy a ir al grano y decir todo.
-¿Por qué este bastardo sigue en mi casa? – preguntó Ron, con los dientes rechinando.
-La última vez que lo comprobé, vivías en un departamento cerca del campo de entrenamiento de los Cannons – dijo Hermione – Tu madre nos invitó y creo que ella tiene toda la autoridad de rechazar la presencia a quien ella desee, si es que así lo prefiere.
Draco se mantuvo quieto, con su postura rivalizando las costumbres de la antigua realeza europea, irradiando una confianza y un orgullo inigualable con el de ningún ser humano presente.
-Estás tardando demasiado – le murmuró a Hermione. Él miró directo a todos, encontrando todas sus miradas – Le pedí a Hermione que se case conmigo, y ella aceptó mi propuesta. Me parece que tienen que darnos la enhorabuena.
El silencio incrédulo, seguido de un chillido estridente llegó a sus oídos. Donny se abalanzó sobre Hermione a una velocidad peligrosa - ¡Tú, absoluta zorra! ¿Por qué no me contaste que estabas saliendo con él? – ella rió, abrazando a su amiga - ¿Y vas a casarte con él? Buen Dios, ¿por qué guardaron el secreto?
-¿Por qué aún sigue él aquí? – preguntó Ron, actuando como si el anuncio nunca hubiera ocurrido.
Hermione se desenredó de los brazos de Donny y respiró profundamente - Lo que dice Draco es cierto. Estuvimos saliendo y acabamos de regresar de la casa de mis padres, donde pidió mi mano en matrimonio.
-Wow, esto es incómodo – dijo Fred, recostándose contra el respaldo del sofá, con una sonrisa burlona en el rostro - ¿Cómo es el hurón en la cama?
-¡Fred! – reprendió Molly, con las mejillas casi escarlatas.
Hermione sintió un súbito arranque de ira. Esto era lo suficientemente humillante, como para añadirle sus inadecuados comentarios y preguntas. Solo Dios sabe qué la poseyó para impulsarla a decir sus siguientes palabras.
-Es fantástico en la cama, gracias por preguntar – dijo fríamente – Estoy segura de que él estaría feliz de enseñarles una cosa o dos.
Santa mierda… acaba de defender mis habilidades sexuales. Espera… nunca tuvimos sexo. ¿Qué acaba de pasar?
Remus tosió contra su puño, claramente escondiendo una risa. Podrían sacar al hombre de los Merodeadores, pero no podrían sacar al Merodeador del hombre – Si tú estás feliz con esta unión, Hermione, y como me importas muchísimo, estoy feliz por ti. Confío en tu buen juicio totalmente, y si juzgaste la personalidad del señor Malfoy tan positivamente como para casarte con él, no veo ningún motivo por el que me opondría a ello.
Hermione sintió las lágrimas desbordar sus ojos. Le sonrió a su antiguo profesor, un hombre que había sido un mentor para ella a lo largo de los años. – Gracias Remun. Tu aprobación significa mucho para mí.
-Esto es tan repentino – dijo el señor Weasley tranquilamente - ¿De verdad te casarás con él? ¿Después de todo lo malo que ha pasado entre ustedes dos?
-He perdonado y olvidado – en parte – y si yo lo hice, ¿puedo esperar que ustedes también lo hagan?
-Sí, jodidamente sí – murmuró Ron, aun sin despegar su mirada asesina del rubio.
-¿Tienen planeada una fecha? – preguntó Tonks, pasando su mirada hacia Harry, cuya mirada estaba completamente vacía de cualquier tipo de emoción.
-El próximo miércoles, quizás. Lo antes posible – dijo Hermione con calma.
-¿Cómo demonios se supone que perderé peso para entrar en un vestido súper pegado para el próximo miércoles? – preguntó Donny angustiada - ¿De verdad piensas casarte en menos de una semana?
Hermione y Draco asintieron.
-¿Cómo pudiste hacernos esto, Hermione? – dijo Harry de repente, con voz suave.
Ella lo miró y notó en sus brillantes ojos verdes que estaba herido – Harry, no estoy haciéndole nada a nadie. Me caso con Draco porque quiero, y sé que es repentino y tampoco esperaba que ninguno estuviera feliz… es por eso que lo mantuve en secreto por tanto tiempo. Pero realmente me gustaría que todos acudieran a mi boda.
-No me guardes un asiento para mí – dijo Ron. Se levantó y salió de la sala, golpeando con un portazo a cada puerta que se le cruzara en el camino.
Hermione miró hacia abajo cuando sintió unas manos cálidas sobre ella. Se dio cuenta entonces que había estado clavando sus uñas en su palma, e inmediatamente relajó sus puños al sentir el relajante tacto de Draco. Ella lo miró y él le sonrió suavemente.
-Querida, si tú eres feliz y si lo amas, cuentas con mi apoyo y amaría asistir a tu boda – dijo Molly – Nunca tomaste malas decisiones. Eres la bruja más inteligente de nuestra era, ¡por el amor de Dios!
Más aceptaciones vinieron de Tonks, el señor Weasley y Fred. Donny ya estaba anotando ideas en un anotador que siempre cargaba con ella, murmurando cosas como 'marfil', 'tulipanes' y 'depilación del pubis'.
Harry solo sacudió la cabeza y salió de la sala.
Remus lo miró irse y volteó hacia Hermione – Hermione, dales un poco de tiempo. Esto fue un gran shock para ellos, y por favor no permitas que esto te afecte. Este debe ser un tiempo de alegría, dado que tu boda se acerca.
Hermione asintió y le agradeció de nuevo. Les agradeció a todos y, luego de responder unas cuantas preguntas de Tonks y Molly, y al menos un trillón de preguntas de Donny, ella le dijo a Draco que era hora de irse.
Él salió de la sala después de decirle que iría en busca de Zane al jardín.
Pero hizo un rodeo. Siguió el camino que previamente habían tomado Ron y Harry, y los encontró parados en la cocina, hablando en susurros.
Levantaron la mirada cuando él entró, y Ron tomó su varita. Draco rodó los ojos y dejó que la puerta se cerrara detrás de él – Baja tu varita, Weasley. ¿No crees que ya es hora de que madures?
-¿No crees que ya es hora de que te vayas a la mierda, fuera de mi casa?
-No, no lo creo – replicó Draco tranquilamente – Sé que ustedes dos no toleran mi presencia, y realmente yo también desprecio verlos a la cara por períodos prolongados de tiempo, pero considero que es mi deber al menos jugar limpio. Voy a casarme con Hermione, así ustedes lo aprueben o no. Ella es mi prometida, y estoy dispuesto a extender una oferta de paz hacia la gente que ella considera sus mejores amigos.
-¿Oferta de paz? – preguntó lentamente Harry.
-Así es, en este momento les pido disculpas por cada insulto, pelea, discusión, hechizos, maldiciones y todo lo demás que fue dirigido hacia ustedes con mala intención de mi parte.
-¿Realmente estás disculpándote? – preguntó Ron, con una miraba estúpida en la cara.
-Sí, es algo que la gente madura hace – dijo Draco
Ron entrecerró los ojos hacia él.
-¿Tú? ¿Maduro?
-Sí, yo también estoy sorprendido por ello – replicó Draco, mirando a sus uñas con gesto de aburrimiento - ¿Van a aceptar mis disculpas o me voy?
-Lo acepto – dijo Harry, repentinamente – Te odio, Malfoy. No creo que alguna vez dejaré de odiarte. Pero confío en Hermione, y ella es como de la familia para mí. Si ella te ama, entonces prometo ser civilizado contigo por su bien. Si llegas a herirla, apenas un poquito, la convertiré en viuda sin ningún tipo de arrepentimiento.
Draco movió su cabeza lentamente – Considérame advertido.
Sí, estoy temblando en mis jodidas botas… niñato.
Ron murmuró una serie de incoherencias mientras Draco y Harry estrechaban sus manos, y se evaluaban de la misma forma en la que los animales machos comparan colmillos, cuernos y penes (por lo menos los animales humanos, por supuesto).
-tomaré tus murmuraciones sin sentido como la aceptación de mis disculpas – le dijo Draco a Ron.
Ron lo fulminó con la mirada. Se estaba convirtiendo en un pasatiempo.
-Espero que ambos vayan a nuestra boda – dijo Draco – Tomaré tu amenaza en serio, Potter, y por favor tómenla en el otro sentido también. Si alguno de ustedes dos lastiman a mi prometida con sus actitudes mezquinas, realmente van a lamentarlo.
Volteó y dejó a los dos monos estúpidos haciendo lo que sea que hicieran cuando están solos
-Oh, y no le comenten nada a Hermione sobre nuestra pequeña charla.
Cargando un dormido Zane, quien no había tomado su siesta, Draco esperó a que Hermione abriera la puerta de su apartamento. Ella estaba visiblemente exhausta: física y emocionalmente.
-Gracias por todo lo de hoy – susurró él.
Ella lo miró mientras abría la puerta, y se detuvo a mirarlo al rostro por un segundo. –Debes dejar de agradecerme todo, ¿sabes? Estoy feliz de poder ayudar.
-Bueno, la parte más difícil ya pasó. Les dijimos casi a todos… y salió mejor de lo que alguna vez planeé.
Ella asintió y sonrió. –Sí, yo esperaba lágrimas y quizás algunas maldiciones.
-Bueno, eres afortunada entonces, de tener tan comprensivos amigos – dijo él. Cambió a Zane de un brazo al otro – Mis brazos se están durmiendo, así que me marcho. ¿Te veo mañana?
Ella asintió y lo miró alejarse por el pasillo de su edificio. Cuando finalmente entró a su apartamento, se dio cuenta de que tenía lágrimas en los ojos. ¿De qué? No tenía ni puta idea.
Quizás era el darse cuenta de que no habían peleado en un nivel monumental, luego de pasar un día completo juntos. Quizás era la tensión emocional de haberle mentido a las personas que ella más ama. Quizás era porque estaba cansada y había llegado a la conclusión de que Draco Malfoy no era tan mal tipo después de todo. De hecho, era un muy buen tipo una vez que decidía serlo.
Él había quitado mágicamente el anillo de su mano antes de entrar a la casa de sus padres. Les había dado la ilusión de que les estaba pidiendo permiso, para tenerlos a favor, y les dio la posibilidad de participar en las próximas nupcias.
También le había dado pequeños gestos de apoyo cuando ella se sentía lista para explotar en lágrimas en frente de todos. Le había agradecido más veces de lo que se consideraría necesario, e incluso había sentido remordimiento por haberla hecho mentirle a todo el mundo.
Maldito sea. Estaba arruinando el sano odio que ya habían establecido entre ellos muchos años atrás… él estaba volviendo difícil el hecho de odiarlo. Ahora, todo se reducía a una sutil tolerancia, y desagrado.
Hermione tomó una gran respiración y cerró los ojos.
Solo seis meses más y todo terminaría.
Solo seis meses más…
(1)Bitchy Mcbitch: la autora hace un juego de palabras con las del nombre Marty McFly, personaje de la serie 'Volver al futuro', y la palabra en inglés Bitch, que significa 'perra'.
(2) Nuevamente la autora utiliza los nombres de Harry y Ron con juegos de palabras. En este caso, utiliza Pothole (pozo de excrementos) para Harry, y Freckle fart ( pedo pecoso) para Ron.
Nota de la autora: Muchas gracias nuevamente por todos los reviews! El título del capítulo viene de la canción 'The quiet things that no one ever knows' de Brand New.
