Wirt estaba severamente preocupado,angustiado y desolado por la situación de Beatrice,que acababa de dar su último sorbo a la delicada taza de té de porcelana inglesa. Le miró a los ojos,serio y decidió hurgar en la herida,aunque doliese,debía saber la verdad.

-¿Estás aquí solo para verme,sólo por tu infame curiosidad? ¡Tantos años he esperado este momento! Apareciste como te fuiste,levemente y de manera casi silenciosa. Me ha torturado tu recuerdo todo este tiempo. Cuéntame porqué estás aquí. Dime la verdad y sólo la verdad,querida mía.-decía,mientras le agarraba la mano,fría como el hielo.

-Estoy aquí porque quería pedirte ayuda,mi familia y yo estamos en un momento muy malo,la panadería que hemos montado no va bien,tenemos muchas deudas… Me he pasado todo este tiempo ayudando allí y ayer,me envalentoné y con todo el dinero que llevaba ahorrando para irme de aquí a trabajar al extranjero,me compré este vestido,me aseguré de que fuera el más caro,ya que seguro que a ti te gustan las cosas así,vives rodeado de riqueza. Y vine,vine aquí para suplicarte,que,por favor,nos ayudes con nuestro negocio.-contestó ella,apenada,destruida por el dolor y la tristeza,sumida en un aura de agonía y sufrimiento.

-Oh,Beatrice,con sumo gusto te ayudaré,sólo si aceptas una y sólo una mísera condición.-aclaró Wirt,dejando la taza de fina porcelana.

-Lo que sea por mi familia…-dijo ella,mirándole con ojos de cordero degollado.

-Cásate conmigo y cuéntame como has regresado de las sombras.-anunció,tras una breve y dramática pausa.

-...Wirt...N-No sé...Su-supongo que es un placer ser t-tu esposa,acepto encantada.-respondió mientras miró por la ventana y veía el horrible rostro de la Bestia,carcomido por el tiempo,roto como siempre,chorreaba sangre. Profirió un terrible alarido de dolor y terror,gritó con fuerza,señalando la ventana con su delgado dedo,apuntando con sus delicadas uñas,de aspecto frágil pero hermoso.

-Beatrice,¿qué sucede? No hay nada allí,no hay nada afuera que nos pueda molestar,venga,estarás cansada por el viaje,venga,deja que te lleve a mis aposentos.

-L-La Bestia… Está ahí fuera… Él,él me sacó de la oscuridad,gracias a él mi familia y yo vivimos ahora,él me mantiene con vida sólo para torturarme y asustarme más y más…

Ese era el precio de que tuvo que pagar,ese era el precio que siempre pagará,esa marca,esa cicatriz en su bello semblante,esa sombra que le asombra,ese clavo de oro o de hierro en el corazón,esa sombra perpetua y horrible,que le acecha,invisible para otros ojos,sólo ella podía admirar su horrible cara,sus gestos,sus largos brazos y sus afiladas uñas,sólo ella veía el horrible brillo de sus ojos blancos.

-La Bestia está muerta,yo la maté,no hay nada allí fuera,no hay nada,venga,vamos,necesitas descansar.-intentó tranquilizarla de dulce manera,pero nada parecía funcionar.

Subieron juntos hasta una gran puerta azulada,que se abrió de par en par y se dejó ver un gran dormitorio,con una gran cama de sábanas azules,suaves y mullidas almohadas,grandes cojines en el butacón rosado que había junto a la ventana. Se sentó ella en la cama,mientras contemplaba el dosel que la adornaba,la habitación era grande,tenía un tocador blanco de marfil,un escritorio y una puerta que conducía a un cuarto de baño,era un lugar acogedor,la habitación con la que siempre había estado soñando.

-¿Te gusta?-preguntó curioso,mientras le enseñaba la habitación.

-Sí,me encanta,muchas gracias-contestó mientras le besuqueaba,feliz.

Y ella se tumbó en la cama,feliz,serena,calmada,admirando a Wirt,que le observaba,con una bella sonrisa. Y acarició su mano,agradeciéndole todo,recordando las tijeras que le cortaron las alas,derramando lágrimas de felicidad. Y él decía que no le debía nada,mientras acariciaba su delicado y cuidado pelo. Allí,en la suave y acolchada cama,allí nadie podía hacerles daño,nadie podría hacer nada,nada más que contemplar a los dos pletóricos enamorados. O eso creían,creían estar a salvo de verdad,pero desde el jardín eran observados por dos ojos brillantes,blanquecinos,con maldad.

Se durmió la jovencita,tranquila,serena,en paz,su negocio había sido rescatado,su familia podría vivir bien,seguro que Wirt les construiría una casa muy grande cerca de la panadería. Wirt dormía en su cama,sin inquietudes,de momento. Las criadas,se habían quedado a dormir en las habitaciones de invitados,ya que con Beatrice,tendrían más trabajo que antes,tendrían que cuidarla,lavarle los vestidos,ayudarla a vestirse,ayudarla a peinar su delicado cabello rojo,usar cremas en su pálido rostro,acentuar su belleza de mil maneras,revolotear a su alrededor como mariposas gráciles,pintarle las amarillentas uñas,cuidar de sus cansadas manos y su tarea más importante,mantenerla entretenida y feliz.

Y allí estaba,envuelta en sábanas de seda,con un pijama blanco y de estampado floral,durmiendo plácidamente,o eso pensaba,hasta que de su cama surgieron ramas,ramas oscuras y de aspecto terrible que la rodearon. Ella abrió los ojos y gritó,entró en pánico,intentó calmarse,cerró los ojos y pensó. "Esto no es real,La Bestia está muerta,Wirt la mató,Wirt acabó con su existencia mísera,Wirt siempre me ha salvado,Wirt…. No soy más que una muchacha indefensa ante sus ojos pero...¡En absoluto soy una estúpida princesita que rescatar! No voy a dejar que él venga aquí y descubra que no hay ninguna rama,no cometeré este error otra vez,no… La Bestia está muerta,no puede hacerme daño..." Y de las sombras una voz oscura y grave habló.

-Beatrice,¿acaso la luz puede matarme?¿acaso el olvido puede hacer que desaparezca por completo? . Estoy aquí,en tu mente,siempre lo he estado,siempre estaré aquí,nadie puede sacarme de aquí,ni siquiera tu estúpido prometido o tu misma. Pediste el volver a vivir,te di una oportunidad,pero no miraste la letra pequeña,estúpida e inepta chiquilla,no leíste las pesadillas que sufrirías,no querías saber nada más,solo querías salvar a tu asquerosa familia,¿y para qué?. Toda tu familia piensan que eres la ruina,eres miserable,eres una idiota,ellos querían descansar en paz,pero yo les di la vida otra vez… Todo esto… Todo esto es gracias a ti Beatrice,por tu insensatez Wirt sufrirá más y más y acabarás con él. Eres una mala persona,una muy pero que muy mala persona.-dijo La Bestia,de manera cruel,con su viperina lengua negruzca.

-Cállate,Bestia,Wirt acabó contigo,Wirt te mató,Wirt te condenó a las sombras,el lugar de donde provienes,el lugar en el que debes estar,allí,encerrado,aprisionado por seres de tu misma calaña,quizás allí estés mejor. Vas a salir de mi mente,vas a dejar de torturarme,vas a largarte,¡Esfúmate,negra sombra!-gritó ella,fiera y valiente.

Él carcajeó con sorna y gracia,él rió con su terrible y oscura risa. Y antes de desaparecer momentáneamente,dejó un objeto en la mano de Bea.

-Si quieres liberarte de mi,úsalo si te atreves,infeliz-susurró La Bestia mientras se disipaba.

Y en la mano de la joven,un cuchillo,de plata,con relieves de árboles y flores,manchado con aceite negro,había. Exclamó,asustada y tiró el cuchillo al suelo. Y el Sol comenzó a salir,con lentitud se movía entre las nubes,danzaba elegantemente entre ellas. En el comedor,los dos enamorados desayunaban,Beatrice comía de manera algo lenta,mientras tanto Wirt parecía sentirse más glotón que nunca,devoraba sin piedad las tostadas con mantequilla,untaba mermeladas variadas al delicioso pan recién hecho,bebía con ganas el café con leche,dulce cual caramelo. Mientras tanto ella sólo comía con lentitud,dando pequeños mordiscos a su tostada de mermelada de fresa y de vez en cuando,bebía un sorbo de su té de frambuesa recién preparado.

-Parece que sigues teniendo estómago de pajarito,¿verdad?-dijo él,para romper el hielo,tras acabar su café.

-No he dormido muy bien hoy… Pero ya verás que a la hora de la comida tendré un gran apetito-contestó ella con una sonrisa,dulce,aún con restos de mermelada en sus finos labios.

Rieron,se levantaron de la mesa y decidieron salir a dar un paseo,subieron a sus dormitorios y se cambiaron de ropa. Bajaron las escaleras de caracol,de la mano y fueron a dar un alegre paseo por los alrededores. Wirt le enseñó que vivía al lado de un pequeño pero gran pueblo,un pueblo lleno de gente alegre,que tarareaba melodías bonitas,que tenían tiendas preciosas,una floristería,en la que la florista ofreció a Bea unas flores azules que aceptó con gusto,una panadería que pronto abriría,con un letrero que estaban pintando,cuyas letras decían : "Panadería Beatrice,nuestra especialidad son los pastelitos de melocotón" Wirt fué besuqueado levemente,a Beatrice le hacía gracia y le alegraba la visión del cartel. Supuso que ayer,tras la cena,Wirt habría realizado unas cuantas llamadas,para asegurar que todo su plan se cumpliera y la panadería comenzase a abrirse. Y el pueblo,miraba a la joven pareja con buenos ojos,el pescadero le dijo al muchacho que hoy Jennifer le había comprado un buen salmón y que esperaba que lo cocinara de una excelente manera,el carnicero les regaló un poco de carne de cordero y todo el pueblo,les condecoraba con regalos variados. Volvieron a casa,hambrientos y cargados de los regalos del agradecido y feliz pueblo.

Jennifer sonrió al ver la bolsa y la carne de cordero,la agarró con sus largas uñas y corrió a la cocina,el sonido de los fogones y las sartenes,se convirtió en una dulce melodía,que era acompañada por los cantos tan peculiares de la mujercita. Pronto la comida estaría lista,mientras,Wirt se sentó en la mesa y miró por la ventana,contempló la belleza de su jardín,e incluso veía como un jardinero,que estaba recortando un seto,le saludaba con respeto. El jovencito miró a su futura esposa,tan radiante,tan bella,tan angelical,su pelo rojizo,adornado con las flores azules que le dió la florista,caía levemente,sus bellos labios brillaban,eran rosados y seguramente,sabrían dulces cual pastelillo de melocotón. Y sus ojos,oh,sus ojos le miraban con dulzura y cariño,con amor y algo de pasión. Quería pasar toda la vida viendo a esos ojos. Ojalá,pensaba,pero sus pensamientos fueron disipados cuando Jennifer sirvió la suculenta comida.

-Y de primer plato,tenemos sopa de vegetales con carne-dijo mientras vertía en el plato del muchacho la sopa,que desprendía un delicioso aroma.

Disfrutaron pues de la sopa,caliente,pero no ardiente,dulzona,quizás necesitaba un poco de sal,los vegetales combinaban a la perfección con la carne asada,cuyos jugos se podían apreciar en la sopa,que resultó ser un magnifico plato,a pesar de su sencillez.

-De segundo… ¡Salmón a la plancha con patatas y salsa de rancho! Espero que les guste,me ha costado mucho prepararlo-dio Jennifer,mientras servía el delicioso plato en los platos de sus queridos comensales.

El salmón estaba perfectamente condimentado,tenía un sabor exquisito,la sal y el perejil lo convertían en un buen plato,que junto a unas crujientes y redondeadas patatas asadas,bañadas en la salsa ranchera,hicieron que el segundo plato fuera algo digno de un banquete. Nada quedó del salmón y de las patatas. El postre,era flan de café con nata y fresas,algo que emocionó a Beatrice,que hasta repitió plato,le encantaba la nata.

Felicitaron ambos jóvenes a la alegre cocinera,que recogía la mesa entonando alguna canción y se marcharon,Wirt a su estudio y Beatrice fué a dar vueltas por su casa. Wirt se sentó en su butacón,cogió varios papeles,reglas,escuadras y demás instrumentos y se dispuso a idear la casa en la que vivirían sus futuros suegros. Tras varias horas,terminó de hacer los planos y salió a estirar las piernas. Se encontró a Beatrice,en un diván acostada,dormida,parecía una estatua,calmada,tan tranquila. Él acarició su bello rostro y besó su mejilla,ella despertó al poco tiempo,se levantó y sin decirse nada,se dieron la mano y salieron a pasear por el jardín. El jardín estaba bastante bonito,decorado con los setos recién cortados,el estanque y sus bellos peces relucían bajo el Sol,el césped estaba fresco,había algunos árboles cuya sombra parecía ser reconfortante. Wirt se sentía muy bien,pronto se casaría con una bella e inteligente muchacha,pronto serían la pareja más envidiada de los alrededores,no sólo por la fortuna inmensa que tenía el joven arquitecto,si no por la felicidad y belleza que posee su futura esposa. Imaginó a sus hijos,fruto del amor más bello,imaginó sus lindas caritas,sonrosadas,algunas pecas salpicarían sus dulces rostros,alguno de ellos tendría los ojos grises de su madre,o los ojos marrones de su elegante padre,jugarían en el salón con sus juguetes,harían de la casa un lugar divertido,lleno de risas,pataleos,Wirt podía oír en su cabeza los pasitos de pies pequeños por el elegante parqué. Sonreían ambos enamorados,enfrascados en sus pensamientos,hasta que Beatrice,algo agotada,se derrumbó en el suelo,manchando así su hermoso vestido.

El semblante de Wirt cambió por completo,agarró a Bea y fueron a casa corriendo. Ordenó que le dieran un baño,que se asegurasen de que no tuviera fiebre,que respirase de manera normal. Y ella fué sumergida,entre caros jabones,en la gran bañera blanca,su cabello fué lavado y secado meticulosamente,su temperatura estaba algo alta,tenía fiebre. La vistieron de manera rápida y la llevaron a su suave cama,donde descubrieron el cuchillo plateado. Wirt estaba allí,lo cojió,furioso y lo tiró a la chimenea del gran salón,con rabia y odio,sabía perfectamente porqué había un cuchillo allí,Beatrice había hablado con la Bestia,tendría que derrotarle otra vez,o simplemente,tendría que aprender a ignorarle y olvidarle para siempre. Quizás si regresa a la fatídica tierra del olvido,la Bestia no volvería,quizás.

Mientras el Sol se escondía entre las nubes,el corazón de la joven latía con lentitud,su cuerpo estaba ardiente cual hierro en el fuego,su rostro,con sus ojos cerrados,perdió ese brillo angelical que tenía. Wirt,desesperado,llamó al mejor médico del pueblo,que acudió con rapidez. Tras examinar a Bea,no notó nada que no hubiera visto en todos los años de profesión.

-Señor,Beatrice sólo tiene fiebre,supongo que estará resfriada,deberían aplicarle compresas frías en la frente y cuando despierte,darle sopa de pollo o algún otro tipo de sopa,no es nada más que eso,un simple resfriado pasajero,su mujer debe de ser fuerte como un roble,ya verá como dentro de unos días se le pasará todo esto y volverá a trotar por los prados de su propiedad,no se preocupe más-dijo de manera tranquilizadora el doctor,mientras guardaba sus instrumentos en su maletín y abandonaba el lugar.

Pero Wirt sabía que no era sólo una simple fiebre,que esto sólo era el principio... El principio de algo más allá de lo Desconocido.