A Wonderful Caricature of Intimacy

Disclaimer: todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.


Capítulo 11: Why Do I Dream of You as My Wife? – ¿Por qué sueño contigo como si fueras mi esposa?

Zane observó como su padre dejaba a un lado a su brillante escoba marrón y plateada contra la pared de la sala. Había sido un largo día de escuela con todo el asunto de 'aprender a leer', y él había considerado tomar una buena siesta en el sofá, mientras escuchaba a su mami alborotando cosas en la cocina.

Pero ahora… había una bonita escoba a solo unos pasos de distancia. Cualquier pensamiento sobre una siesta se había evaporado al instante. Zane rápidamente cerró sus ojos cuando Draco volteó y lo vio en el sofá. Incluso los mantuvo cerrados cuando Draco lo besó en la frente.

Cuando sintió los pasos alejarse de la sala, se echó un vistazo abriendo solo un ojo para asegurarse que no hubieran moros en la costa. Sip, no había adultos a la vista. Tenían esa molesta tendencia a decir 'no' a un montón de cosas divertidas…

Zane se bajó del sillón y comprobó alrededor para asegurarse que su mami y su papi no estuvieran escondidos por ahí. Luego volteó hacia el premio mayor de todas las cosas santas y divertidas: la escoba de Papi. La alcanzó en menos de dos segundos… era un infierno de rápido.

Él pasó un delgado dedito a lo largo del pulido mango, haciendo el recorrido hacia las perfectamente recortadas ramitas del final. Miró hacia el lado opuesto, donde pudo ver tres letras que él conocía pero no entendía: D.L.M. Las había aprendido cuando papi le había enseñado el completo ABC.

Él envolvió su manito alrededor del mango y sintió el ronroneo de vibraciones pulsando por todo su brazo. ¡Era tan cool!

-Zane Malfoy – la voz de su padre se dejó escuchar a través de la entrada de la sala.

Oh, hombre… tan cerca.

-Tienes un segundo para alejar tu mano de esa escoba.

Zane soltó el mango como si le quemara en la mano y volteó para enfrentarse a su padre.

-Solo estaba tocándola – dijo él – no iba a montarla.

-Draco, te dije que nunca dejes tu escoba cerca de donde él pueda tomarla – dijo Hermione saliendo de la cocina – Comienza a babear como si fuera un cachorrito cada vez que está cerca.

-Él estaba dormido cuando lo dejé – murmuró Draco, sabiendo que en realidad él tenía toda la culpa – Zane, sabes que no debes tocar mi escoba; no es un juguete. ¿Cuántas veces debo repetírtelo?

-Lo siento – replicó Zane en voz baja. No le gustaba cuando su papi se enojaba con él – No volveré a tocarla.

-Bien – dijo Draco suspirando, y se arrodilló para levantar a su hijo – No estoy siendo malo, Zane. Es importante que te mantengas alejado de la escoba porque podrías terminar lastimándote a ti mismo. ¿Entiendes eso?

Zane asintió dos veces y luego sonrió con su sonrisa de 'Zane es un buen chico'. Las usaba solo en emergencias.

Draco sacudió la cabeza ante la sonrisa y trepó a Zane a sus hombros - ¿Acaso tu Mami dijo algo sobre helado como postre?

-No dije nada sobre el postre – dijo Hermione, colocando la escoba en su lugar correcto, en el closet del pasillo.

-¡Vamos a por helado! – exclamó Zane - ¿Por favor?

Les dedicó su sonrisa de nuevo, esta vez volteando hacia Hermione.

Ella le devolvió la sonrisa y asintió – Bien, pero solo si terminas tu cena.

Perdedores… esta sonrisa siempre los conquista.


Las cosas avanzaban lento… pero sorpresivamente suaves. Habían pasado unos cuantos días desde que la Antigua Amante del Diablo los había visitado. Draco y Hermione se abstenían de mencionar el nombre de la vieja amargada para prevenir recuerdos de su existencia.

Cuatro días después de esa inspección inicial, Hermione llegó a casa con un dormido Zane en brazos, cansado por el largo día de escuela. Lo dejó sobre la cama de Draco, dado que la habitación principal estaba más cerca y sus brazos ya protestaban de dolor.

Lentamente dejó la habitación y caminó hacia la sala para descansar los pies un momento y posiblemente tomar una rápida siesta antes de comenzar a hacer la cena. Pero Hermione no se esperaba oír un golpeteo en la ventana.

El correo era distribuido con lechuzas oficiales del Ministerio. Ella dejó entrar al ave y ojeó todas las cartas.

Cuentas, cuentas, correo basura, cuentas, basura, basura… ¿qué es esto? ¿Carta de Pansy d'Aggostino?

Arrojando las otras cartas sobre la mesa de café, Hermione dudó un momento antes de abrir la carta. No estaba dirigida a nadie, pero ella sabía que era para Draco. Pero él no estaba en casa aún, así que… mala suerte.

Rápidamente abrió la carta escrita en un pergamino perfumado y escrita con tinta negra brillosa.

Draco,

¿Qué demonios estabas pensando? ¿Te casaste con la sangre sucia? De todas las zorras desesperadas en el país, ¿elegiste a la sangre sucia? No podía creer lo que mis oídos escuchaban cuando me enteré por ahí de que te casabas… ¡con una sangre sucia! Estoy sumamente disgustada contigo. Escribo esto para decirte que no quiero que mi precioso bebé sea criado por esa asquerosa. Voy a pelear por él y lo mantendré alejado de ti y tu sucia y baja esposa. Dios, ¿Cómo pudiste exponer a nuestro hijo a ella? Estoy tan enojada que ni siquiera puedo pensar coherentemente. No permitiré que te salgas con la tuya, Draco. Zack es mi hijo, también, y lo quiero aquí en Francia conmigo, ¡con su verdadera madre!

Madame Pansy d'Aggostino.


Draco abrió la puerta principal con su varita y volvió a guardarla en su chaqueta mientras entraba a su apartamento. Le dolía la cabeza gracias a que finalmente había concluido uno de sus proyectos más complicados, y todo lo que quería era colapsar en su cama y dormir.

Escuchó a Hermione trastear en la cocina… sonaba más fuerte que de costumbre, como si estuviera golpeando cosas dentro de los armarios en lugar de solo acomodarlos.

Colgando su capa en el perchero del closet del pasillo, y caminando hacia su dormitorio para cambiar sus ropas de trabajo, se detuvo al oír los resortes de su cama chirriar con la prueba de que Zane estaba saltando en ella.

Sonrió y sacudió su cabeza antes de detenerse frente al marco de la puerta con un practicado 'ceño fruncido parental'.

Zane voló desde la cama y corrió hacia su padre con una expresión inocente - ¡Papi, estás en casa!

-Sí, y tú estás en problemas – dijo Draco, cruzando sus brazos sobre su pecho - ¿Por qué estás en mi habitación?

-Cuando me desperté ya estaba aquí – explicó Zane.

-¿Y decidiste por eso comenzar a saltar en mi cama?

-No estaba saltando. Estaba parado en la cama y luego moví mis rodillas hacia arriba, y eso hizo que me elevara un poquito de la cama, y luego bajé bien rápido.

Draco levantó una ceja ante la descriptiva mentira de su hijo. Era todo un Slytherin…

-Bueno, no tienes permitido hacerlo nunca más, ¿comprendido?

-Comprendido – le aseguró Zane a su padre.

¿Cuándo va a irse así puedo volver a saltar?

Draco le sonrió a su hijo y se inclinó para besar su cabecita - ¿Cómo estuvo la escuela hoy?

Zane se arrojó en el borde de la cama de su padre y lo observó mientras él se cambiaba de ropa. Algún día… sería igual de alto que él… y tendría músculos, también. Incluso quizás también tendría esa línea de vello en su barriga… lo que sea que eso fuera.

-La escuela estuvo súper llena de diversión. ¡Aprendí a deletrear mi apellido!

-¿Sí?¿Y cómo lo deletreas?

-M-a-l-f-o-y – dijo Zane en voz alta - ¡Ahora puedo deletrear todo mi nombre!

La cabeza de Draco salió del cuello de la camisa blanca que acababa de ponerse mientras reía – Eres un genio, Z. Lo juro.

-Lo sé – replicó el pequeño niño. Movió sus piernitas hacia los lados de la cama como si fueran una tijera y miró a su padre por unos segundos - ¿Papi?

-¿Sí? – respondió Draco, caminando hacia el baño para lavar su rostro y sus manos antes de cenar.

-Cuando fui a casa de Wolf el otro día, construimos un fuerte en la habitación de su mami y su papi y jugamos a las peleas.

-Suena divertido.

-Su mami y su papi solo tienen una cama en su habitación. Tú y mami tienen dos camas – dijo Zane, con sus cejas unidas en una mueca mezcla de confusión y curiosidad.

Draco se congeló a medio camino mientras salía del baño.

Oh, ¿por qué este niño es tan malditamente inteligente?

-Y te gusta saltar en ambas camas – dijo Draco, esperando cambiar de tema delicadamente.

-Abela y Abelo también tienen una cama – continuó Zane, tratando de resolver el dilema - ¿Por qué?

¿Dónde demonios está Hermione para resolver estas malditas preguntas? Es mucho mejor para inventar mierda.

-¿Por qué no vas a preguntarle a mami?

-Ok – respondió Zane, saltando fuera de la cama y apresurándose en dirección a la cocina.

Draco dejó escapar un suspiro y se dejó caer en la silla junto al closet, frotando su cara. Unos segundos después, Zane estaba de vuelta en la habitación, jadeando por aire – Mami dice que te pregunte a ti.

Maldita seas, Hermione. Maldita seas.

-Y está enojada – dijo Zane.

-¿Qué? ¿Quién está enojada?

-Mami está enojada. Se veía muy enojada y hablaba muy enojada – explicó él.

-¿Por qué está enojada? – preguntó Draco, de repente alerta.

¿Cómo diablos se supone que yo voy a saber eso? Tengo cuatro años, amigo – Zane se encogió de hombros – Quizás debes besarla para que no siga enojada.

-Así no es cómo funciona, Zane – gracias a los cielos. El Señor sabe que estoy listo para follarme a la primera mujer con sangre caliente en las venas que se cruce en mi camino.

-¿Puedo comer un chocolate? – preguntó Zane, ya moviéndose a un tema más interesante.

Draco ni siquiera lo escuchó mientras salía de su habitación y caminaba directo a la cocina, con Zane siguiéndolo de cerca cantando una canción de Rosie el dinosaurio y su mágica aventura a Azkaban.

Hermione estaba en el lavaplatos, enjuagando algo con postura derecha y firme.

Ella miró sobre su hombro cuando Draco y Zane entraron. Incluso con la falta de habilidad masculina para leer las emociones, Draco era capaz de afirmar que estaba furiosa.

-Hola, Hermione – comenzó él, inseguro sobre qué decir.

Ella no respondió, pero siguió lavando cualquier pobre elemento que estuviera a su merced.

-Z, colega, por qué no vas a ver un poco de teléfono – sugirió Draco.

-Televisión – corrigió Hermione, con la voz baja y dura.

-Exacto, ve a hacer eso – dijo él, empujando a Zane fuera de la cocina.

Al principio Draco quería negarse a tener tecnología muggle en su casa, pero notando el gran favor que Hermione le estaba haciendo al casarse con él, le permitió tenerlos. Zane había adquirido una extraña y fuerte manía con levantar el teléfono y apretar cualquier número. También disfrutaba mirar la caja extraña con las imágenes móviles. Draco no podía entenderlo, pero el niño amaba ver un programa con un gran pájaro amarillo y varios otros monstruitos cantando Dios-sabe-qué. El show le ponía la piel de gallina.

Dejando de lado sus pensamientos, una vez que se aseguró de que Zane estuviera fuera del rango para poder oír, volteó hacia Hermione quien ahora estaba cortando unos vegetales en la tabla para cortar. En realidad, estaba más ocupada masacrando los pobres e indefensos productos. Draco le agradeció a los cielos no haber nacido en forma de zanahoria.

-Uh, Hermione – comenzó - ¿Vas a decirme qué es lo que te molesta o vas a mantenerlo encerrado y luego asesinarme mientras duermo?

Ella giró hacia él, con el cuchillo levantado amenazadoramente en su mano, con una pieza de pepino mutilado en la punta – Nada me molesta, Draco. ¿Qué te hace pensar que algo está molestándome?

-No lo sé, quizás sea la forma en la que estás agarrando el cuchillo… o la forma en la que me estás mirando, como si quisieras picarme en pedacitos y arrojarme al sartén para la cena de esta noche.

Ella le frunció el ceño – No es a ti a quien estoy pensando en cortar en pedacitos.

-Bueno, Qué tal si bajas el cuchillo y me dices qué va mal… o, puedes bajar el cuchillo y no contarme qué va mal. De cualquier modo, yo estaría mucho más cómodo si bajaras el cuchillo.

-¡Por todos los cielos, Draco, no voy a acuchillarte! – exclamó ella, arrojando el cuchillo sobre la tabla de picar - ¿Qué pasó por tu cabeza al casarte con esa patética excusa de bruja?

Draco levantó una ceja ante esto y puso la pequeña mesa sobre la que desayunaban siempre en medio de ellos dos - ¿Estás hablando de Pansy?

La mueca de Hermione se hizo más pronunciada mientras tomaba algo del delantal alrededor de su cintura, arrojándoselo a la cabeza de Draco. Él se llevó a los labios su dedo, para calmar el corte de papel que le había causado.

Auto nota: alejarse de Hermione durante 'esos días' del mes…

Sus ojos escanearon el pergamino, con las cejas frunciéndose mientras alcanzaba el final. Hermione se mantuvo frente a él, con los brazos cruzados bajo el pecho mientras lo miraba leer. Su temperamento aumentó cuando él termino de leer, la miró y rompió en carcajadas.

-¿Qué demonios es tan divertido? – demandó ella.

Él sacudió su cabeza mientras sus risitas finalmente cedían, y juntó sus manos detrás de la cabeza - ¿De verdad estás enojada por esto? – preguntó finalmente.

-Por supuesto que estoy enojada. ¡Está amenazando con llevarse lejos a nuestro hijo!

Al momento en que sus palabras dejaron su boca, los ojos de Hermione se abrieron amplios y rápidamente cerró sus labios. Draco la miró con curiosidad, con la mente recalcando todo. ¿Nuestro hijo?

Eligieron ignorar la declaración. Ignorar las cosas era lo mejor.

Ella tomó una gran respiración y enderezó el delantal a lo largo de su figura – Está amenazando con llevarse a Zane lejos de ti, ¿y tú te ríes?

-Sí, porque es gracioso. Me tomo las amenazas de Zane más en serio que las de ella. ¡Ni siquiera se sabe su nombre! – volvió la mirada al pergamino y leyó en voz alta: -'Zack es mi hijo, también, y lo quiero conmigo en Francia, con su verdadera madre'.

Él espero hasta que Hermione finalmente esbozó una sonrisa.

-No puedo creer que en realidad tú hayas pensado que ella tiene la capacidad mental como para tratar de alejar a Zane. Es más tonta que Longbottom en uno de sus peores días.

Ella volvió a fruncir el ceño – Madura, Draco. Deja a mis amigos fuera de esto.

Él rodó sus ojos y se guardó en el bolsillo el rollo de pergamino – No te preocupes sobre esto, Hermione. Estamos proveyéndole a Zane un hogar estable y esa visión que tanto busca el Ministerio. Él nunca fue más feliz de lo que es ahora, y estoy seguro de que Pansy no conseguirá la custodia de él. Ella es pura palabra y poca acción. Ni siquiera un poco de acción. Una bolsa vacía de materia.

-¿Y qué pasa con las inspecciones, Draco? La primera no salió tan bien. Esa estúpida vieja podría haber arruinado completamente nuestras posibilidades… y ni siquiera sabemos cuándo será la próxima inspección. Qué pasa si cuando el inspector llegue estamos desgarrándonos la garganta el uno al otro, o si Zane está correteando de un lado al otro desnudo como comenzó a hacerlo desde que lo dejaste ver ese documental sobre la tribu togolesa de África. Creo que prefería cuando él se chupaba el dedo.

-Cuando me fui de la sala esa vez, el teléfono estaba dando un show de dinosaurios. Cuando regreso, ¡hay un grupo de gente desnuda parada formando un círculo y golpeando tambores! No es mi cumpla que el niño sea tan impresionable.

-Es una televisión, Draco, o TV para abreviar. El teléfono es lo que yo uso para llamar a mis padres. Ahora, regresando al punto, ¡esto es serio! Pansy quizás está actuando como tonta, pero fue lo suficientemente inteligente como para firmar la petición de custodia completa de Zane, y quizás hasta contrató Defensores Judiciales muy buenos que la ayudarían en todo lo que necesite.

-Entonces, ¿te preocupan las inspecciones? Pensé que estábamos pretendiendo un muy buen matrimonio falso. Cada vez que estamos en público la gente piensa que somos recién casados.

-Eso es solo porque tu madre colgó un anuncio en El Profeta alertando a todo el mundo y a siete otros planetas sobre nuestras nupcias. Ya pasó un mes, Draco, ¿y quieres saber lo que Donny me preguntó el otro día?

Él permaneció callado, esperando que ella continuara.

-Me preguntó si la chispa ya se había apagado en nuestro matrimonio. Cuando vino a cenar, dijo que parecíamos un poco tensos con el otro y que pensaba que estábamos peleados.

-Estábamos peleados esa vez. Habías dejado tu brassiere colgado del picaporte del baño. Lo último que deseo es tener a Zane haciéndome preguntas que no tengo la paciencia de responder.

Hermione suspiró – Te dije que fue un error y, de verdad, ¿en qué siglo vives? ¿Brassiere? ¡Ni mi abuela lo llama así! ¡Es un sostén!

-Perdóname, Señorita Patrullera de Terminología de Lencería – murmuró él.

-¡Deja de divagar, Draco! – prácticamente gritó ella - ¡La gente comienza a notar que nos odiamos!

-No te odio – dijo él en voz baja – Me desagradas inmensamente, pero estoy agradecido por todo lo que estuviste haciendo por nosotros.

Hermione cerró su boca y observó a Draco tomar asiento frente a ella.

-Estuviste ayudándome más de lo que te imaginas. Cocinas, limpias, me ayudas con Zane, organizas las cosas entre nosotros para que cuando llegue el PDM parezcamos una pareja casada… haces todo eso y manejas una escuela al mismo tiempo. No me di cuenta cuanto trabajo solía hacer hasta que tu viniste a vivir con nosotros, y quería que sepas que me alegra tenerte alrededor.

Ok… ¿quién estuvo jugando con poción Multijugos? – Um, bueno, estoy muy contenta de poder ayudar – dijo ella suavemente.

-Trataré más fuerte de no gritarte siempre… y me esforzaré en hacer que nuestro matrimonio parezca más auténtico.

Ella asintió, sin saber qué decir – Haré lo mismo.

-¿Lo ves? No nos odiamos completamente – le dio una amplia sonrisa – Somos capaces de terminar una conversación sin que uno de nosotros saque una varita. Eso es definitivamente un progreso.

Hermione inclinó su cabeza y rió – yo… yo debería volver a la cocina… Creo que escuché a la cama chirriar, así que ve a controlar a Zane y yo terminaré aquí.

-En realidad, cocinaste toda la semana, así que como es viernes, cenaremos fuera. Además, no creo que esos vegetales puedan ser salvados. Ningún hechizo podría repararlos del daño total al que los sometiste.

Él le guiñó un ojo y ella le arrojó un repasador mientras se alejaba de la cocina, riendo.

Volviéndose a limpiar la mesada, aun riendo para sí misma, los ojos de Hermione se ampliaron y su risa murió instantáneamente.

Oh, buen Dios… acababa de coquetear con Draco… ¡y ni siquiera lo hacía para aparentar!

Era en serio… ¡oh, Dios!


-Bueno, miren a quién tenemos aquí, si son los Malfoy… - la voz de Fred se escuchó desde detrás de su mesa en el restaurante.

Hermione y Draco voltearon sus cabezas y, mientras Hermione le sonreía a Fred, Draco trataba con todas su fuerzas no curvar su labio en desdén.

-¡Fred! Que placentera sorpresa. No te vemos desde la boda – dijo Hermione, levantándose para abrazar al pelirrojo - ¿Qué haces aquí?

-Quedé en encontrarme con Lee aquí antes de que partamos a Edimburgo para una convención de empresarios a la que él insistió ir – respondió él.

-Seguro será divertido, Fred. Edimburgo es una ciudad maravillosa, y ustedes tienen el talento para conquistarla – rió Hermione.

Él le sonrió y miró a las dos variables de rubio sentados alrededor de la mesa - ¿Cómo estás tratando a mi chica preferida?

-Como una reina – dijo Draco afectivamente, pero en el interior encogiéndose.

Fred hizo una mueca, sacudiendo su cabeza y murmurando algo relacionado a 'desagradable y estúpido amor joven' – Y tú, mini Malfoy, ¿Estás disfrutando de tu fantástica madrastra?

-Mami es mi Mami – corrigió Zane. ¿Qué patos es una madrastra? – Y no soy mini. Soy un niño grande.

-Oh, mil perdones, señor. Ahora, creo que traigo conmigo un juguete solo permitido para los niños grandes. ¿Te gustaría verlo?

-Fred – advirtió Hermione – Este juguete no es letal, o porta un olor distintivo, ¿verdad?

-Es completamente inofensivo, señora Malfoy – rió Fred. Buscó entre su capa y sacó una réplica exacta de una bola de cristal. Se la extendió a Zane y observó cómo los enormes y plateados ojos del niño se ampliaban con interés.

-¿Qué es? - preguntó Zane, incapaz de alejar sus ojos de la pequeña esfera de vidrio.

-Es un Detector de Padres. En cualquier momento en que tu mami o papi se estén acercando a tu escondite, comenzará a zumbar.

Los ojos de Zane se ampliaron mucho más – Así que, ¿podré saltar en la cama y cuando zumbe significará que mami y papi se acercan?

-Exactamente. ¡Diviértete, soldado! – dijo él y se alejó rápidamente antes de que Hermione o Draco pudieran estrangularlo.

Ambos miraron sin remedio como la pequeña esfera de vidrio comenzaba a zumbar en las manos de Zane mientras él se sentaba junto a ellos. Zane rió con deleite mientras los miraba y dejó el juguete en la mesa.

-Me agrada Tío Fred. Su cabello es naranja y me regaló un bonito juguete.

Draco frunció el ceño. Yo odio a tío Fred.

-Desearía que él no le hubiera regalado eso – dijo Hermione en voz baja – Como si necesitara una razón más para saltar en la cama. Le daremos unos días con él y luego desaparecerá misteriosamente. ¿Comprendido?

Draco escondió una sonrisa y asintió de acuerdo. La vida marital no estaba resultando tan mala después de todo.

Bueno, no era tan mala hasta que la Antigua Amante del Diablo entrara al restaurante, acompañada por una joven bruja rubia con gafas cuadradas y aparatos correctivos en los dientes.

-Oh, por Dios – jadeó Hermione.

Se acercó a la silla de Draco antes de que él descubriera que sucede, y agarró su brazo para pasarlo alrededor de los hombros de ella. Él miró hacia la puerta y notó por qué Hermione se había vuelto temporalmente loca. La señorita Dalrymple y alguien a quien no conocía estaban hablando con el camarero.

-Nunca pensé que nos darían una inspección fuera de casa – susurró Hermione en el oído de él – Oh, buen Dios, creo que ella será nuestra PDM permanente.

-No se ve tan terrorífica. Me parece que incluso Zane podría con ella…

Hermione suspiró y sacudió su cabeza. No admitiría frente a Draco que él estaba en lo cierto… la mujer rubia era pequeñita y los anteojos que ella usaba continuamente resbalaban por su nariz, sin mencionar que se veía como si pasara más tiempo haciendo crucigramas y sopas de letras que preocupándose por su apariencia.

-Y yo pensaba que tú eras una nerd – murmuró Draco, recibiendo un pellizco en respuesta.

-Compórtate, o van a darnos una evaluación mediocre. Pobre mujer, debe estar aterrorizada de estar en la compañía de esa criatura.

-Oh, no sientas lástima por el enemigo, Hermione. Eso definitivamente no está permitido.

-Bien, pero… oh, aquí vienen. Actúa felizmente casado.

Draco volteó su cabeza y le dio un beso en la mejilla justo cuando las dos mujeres se aproximaban a ellos.

Zane se mantuvo quieto, mirando a su mami y papi abrazados. Se veían tontos.

-Señor y señora Malfoy, buenas noches – dijo bruscamente Betsy Dalrymple – Espero que estén teniendo una cena adecuada.

-Muy adecuada, señorita Dalrymple – replicó Hermione, dejando caer su cabeza sobre el hombro de Draco. Es bueno verla de nuevo.

-Bien – replicó ella – los estuve buscando para que conocieran a su nueva Profesional Domestica del Ministerio. Ella es Rhonda Westin, y se unirá a ustedes por lo que queda de la cena, para luego reportar su evaluación al Ministerio. Buenas noches a todos.

Y con eso, la malvada cara de caballo los dejó en un silencio incómodo.

Draco y Hermione miraron a la muchacha de ojos marrones, que les devolvía la mirada con ojos ampliados, por el aumento de las gafas. Sin embargo no cedió la mirada, y continuó mirándolos mientras ellos lo hacían.

-Uh, señorita Westin, por favor tome asiento – dijo Draco finalmente, gesticulando hacia el asiento junto a Zane - ¿Le gustaría algo para comer o tomar?

-No – dijo ella brevemente – Solo actúen como si yo no estuviera aquí.

Más fácil decir que hacer, idiota.

-¿Quién eres tú? – preguntó Zane, mirando a la extraña mujer sentada junto a él.

-Soy una certificada Profesional Doméstica del Ministerio, y trabajo con el Ministerio Mágico de Magia. Mi nombre es Rhonda Westin y seré su PDM permanente.

Bueno, mujer… tienes que hablar un poco como para tontos para que yo te entienda. Te perdí cuando dijiste centertefiada.

-Él no te entiende – explicó Hermione, preguntándose si su PDM era realmente una idiota o solo no tenía idea de cómo trabajaban las mentes de los niños – Solo tiene cuatro años.

Rhonda comprobó su libreta y empujó sus gafas más cerca de sus ojos con su dedo índice – Sí, sí. Zane Draco Malfoy. Edad: cuatro años. Cumpleaños: 22 de Septiembre. Lugar de nacimiento: Dijon, Francia. Padre: Draco Lucius Malfoy. Madre: Pansy Parkinson d'Aggostino. Guardianes legales: Draco Lucius Malfoy y Hermione Granger Malfoy. Abuelos pater…

-Sí, gracias por eso – interrumpió Draco – Pensé que se suponía que usted no estaba aquí.

Ella miró a Draco y se sonrojó avergonzada – Por favor, continúen. No estoy aquí.

Me gustaría que eso fuera cierto.

-Uh, Zane cariño, por qué no le cuentas a papi lo que aprendiste en la escuela – dijo Hermione, desviando la conversación hacia un tema del que ellos usualmente hablaban.

-Ya le conté – replicó él – le conté que aprendimos nuestros nombres completos y luego le pregunté por qué la mami y el papi de Wolf duermen en una cama y por qué ustedes…

-¡Ouch! - gritó Draco de repente, atrayendo mucha atención hacia su mesa.

La pobre PDM saltó de impresión, con sus gafas tambaleando al borde de su nariz y sus ojos parpadeando rápidamente - ¿Está usted bien, señor Malfoy?

Draco sostuvo su mano contra su pecho – Oh, lo lamento; acabo de tener un... uh, calambre en mi mano. Una cosa terrible, siempre me agarran a causa de… uh, escribir todo el día y por… eh, levantar pesas.

Hermione levantó una ceja en su dirección. Al menos invéntate una excusa creíble, tú, idiota.

El se encogió de hombros hacia ella, manteniendo un ojo en Rhonda la robot.

Ella volvió a sonrojarse e inclinó la cabeza – Eso suena terrible… pero sí, se nota que practica levantamiento de pesas.

Draco y Hermione intercambiaron miradas incrédulas, bueno, Draco portaba una insoportable mueca de burla en el rostro, con su ego aumentado sumamente para el descontento de Hermione. Lo último que ella necesitaba era que la imbécil y mojigata PDM coqueteara con Draco. Esa sería la cereza en la torta de la vida de mierda de ellos.

-¿Tienes un ouchi, Papi? – preguntó Zane, con una mirada preocupada en su inocente rostro.

-Solo me duele un poquito, Z. Nada serio. Ya pasó – le aseguró Draco a su hijo.

-Bueno. Mami debería besarlo como besa mis ouchis – respondió él - ¡Y eso hace que me sienta mucho mejor!

Necesito invertir en algo de cinta adhesiva para mantener sus labios unidos.

Hermione sonrió con su mejor sonrisa seductora – Qué descuidada de mi parte. Olvidé besar tu ouchi, amor.

Tendré un ouchi en mis pantalones del que puedes hacerte cargo si sigues mirándome de esa forma.

Ella envolvió sus delgados dedos alrededor de su mano más grande y la elevó hacia su boca. Presionó sus labios contra la parte trasera, mientras le guiñaba un ojo.

Definitivamente un ouchi en los pantalones. Ajustar servilleta para asegurarse que nadie lo note. ¡Dios! ¡Tu hijo está a menos de un metro de distancia y tú estás calentándote por tu esposa falsa! ¡Ten un poco de control, hombre!

-¿Estás mejor? – preguntó ella con la voz ronca que debería usarse solo en el dormitorio.

-Mucho – respondió él a través de los dientes apretados.

-Tengo un dinosaurio llamado Rosie. Va a crecer algún día y se comerá a la señora gorda – le explicó Zane a la mujer sentada junto a él – No fue amable conmigo, así que Rosie se la comerá y luego la hará popó.

Hermione y Draco cerraron los ojos con horror. Ambos tuvieron que llevar sus manos a sus bocas para evitar romper en carcajadas incontrolables.

-Zane, colega, eso no es educado. No debes hablar así en la cena, y no se habla así frente a las damas. ¿Entendido? – dijo Draco, con los ojos llorosos por el esfuerzo de no reír.

-Ok – replicó Zane - ¿Van a darme una tunda?

-¿Le pegan? – preguntó Rhonda saliendo de su silencio.

Pensé que debíamos pretender que no estabas aquí, idiota.

-Sí – respondieron Draco y Hermione.

Cuando notaron que Rhonda anotaba algo en su libreta, Hermione se tensó y tomó una profunda respiración.

-Señorita Westin, ¿tiene hijos? – preguntó Hermione.

Rhonda levantó la mirada sorprendida y sacudió su cabeza.

-¿Tiene un certificado de Crianza de Niños y de Estudios de Desarrollo Infantil?

Nuevamente, la PDM sacudió la cabeza.

-Entonces por favor anote que ni mi marido ni yo le pegamos a nuestro hijo en otra parte que no sea su trasero. Tampoco le pegamos con otra cosa que no sean nuestras manos. De esa forma, sabemos si estamos causándole dolor innecesario o no. ¿Me sigue?

Rhonda asintió e hizo una vacilante nota en la libreta – No estoy aquí, ¿recuerdan?

¡Decídete, mujer!

-Hermione, querida, ¿ya acabaste de comer? Zane se ve cansado y tenemos que levantarnos temprano mañana.

-Vamos, Zane – dijo ella, levantándose – Es hora de irnos. ¿Tienes el regalo de tío Fred?

Zane asintió y se bajó de un saltito de su silla, apresurándose a tomar la mano de Hermione – Adiós señora – dijo él a la PDM.

-Estoy completamente cansada – dijo Hermione – Vámonos antes de que tengas que cargarme en brazos hasta casa, Draco.

-Oh, sabes que amaría hacerlo sin importar que no estuvieras cansada – dijo Draco lo suficientemente alto como para que la 'inexistente' PDM escuchara.

- ¡Sr. Y Sra. Malfoy! - dijo Rhonda, levantándose de su silla.

-¿Escuchaste algo, cariño? – preguntó Draco.

-Nop, nada en absoluto – replicó Hermione, encabezando la salida del restaurante.

-Bien, bien, pueden dejar de pretender que no existo – dijo Rhonda desesperadamente, temblando como una pequeña hoja en un día ventoso – Me llegaré por su hogar la semana entrante para su inspección.

-Adiós, señorita Westin. Que tenga buenas noches – dijo Draco, asintiendo en la dirección de ella y envolviendo un brazo alrededor de los hombros de su esposa mientras se alejaban.

Al momento de salir del restaurante, ambos tomaron una gran respiración de alivio antes de volverse hacia el otro y comenzar a reir.

-Me parece que vamos a divertirnos con la señorita Rhonda 'mojigata' Westin – dijo él entre risas.

-Toneladas de diversión – replicó Hermione – Sabes, ahora que pasamos de un intenso odio mutuo a un fuerte desagrado, creo que podríamos aliarnos para avergonzarla lo más posible con lo mucho que supuestamente nos amamos.

-Se veía como si estuviera viendo una película porno en vivo y en directo cuando besaste mi mano. Estaba sumamente sonrojada. No creo que alguna vez haya estado expuesta a nada de carácter sexual – estuvo de acuerdo Draco, hablando en voz baja para que Zane no los escuchara – Creo que entiendo lo que tienes en mente.

-Empezaremos con algo sencillo, quizás dejando un libro en la mesita del café con consejos para hacer el amor… ella parece bastante fácil de manipular, pero al mismo tiempo es un hueso duro de roer. Será fácil de romper.

-Esto definitivamente hará los próximos cinco meses mucho más fácil de sobrellevar – dijo él – siempre y cuando Zane no abra su boca para dejar escapar sus absurdas observaciones, todo esto podría terminar siendo muy interesante.

-Oh, pero creo que Zane le agrega el factor interesante – señaló ella – nunca falla en divertirme.

Draco asintió conforme.

-¿Por qué están susurrando? – preguntó Zane mientras los tres caminaban hacia el departamento – Los secretos no son agradables.

-Tienes razón, Z. No lo son. ¿Quieres saber de qué estábamos hablando? – preguntó Draco.

-¡Sí!

-Estábamos hablando sobre lo bueno que eres ayudando a tu mami con las tareas de todos los días que decidimos darte permiso de permanecer despierto una hora extra esta noche.

El chillido de alegría de Zane duró todo el camino hasta que llegaron a la puerta del apartamento.


Acostada esa noche, Hermione escuchó el sonido de las profundas respiraciones de Draco, acostado a unos cuantos pasos de ella.

Su relación comenzaba a navegar por aguas peligrosas. Ambos eran conscientes de que sus actitudes para con el otro estaban cambiando… pero ese era la menor de sus preocupaciones.

Quería follar con él hasta el cansancio.

Y ella estaba bastante segura de que él también quería follar con ella hasta el cansancio…

Pero no. No cederían a sus impulsos. Si hacían eso… entonces todo estaría arruinado. El sexo siempre arruinaba las cosas, y dado que su relación de por sí ya no era convencional, ninguno de ellos se arriesgaría a destruir algo tan frágil.

Cerrando los ojos, Hermione dejó que el sonido de las respiraciones de su esposo la llevaran a un sueño lleno de imágenes de ese mismo esposo luego de una ducha… pero sin la toalla.

Apenas sabía ella que su pobre esposo había tenido que descargar su propia frustración sexual antes de dormir, y luego se había metido en la cama con un cúmulo de imágenes eróticas protagonizadas por su esposa tirada bajo él, gimiendo su nombre suavemente mientras él le daba placer.

¿Quien los habría culpado cuando se despertaron al día siguiente, gruñones e irritables, e incapaces de mirar al otro a los ojos?


Nota de la Autora: Gracias por sus reviews! Los quiero un monton, chicos! El título del capítulo viene de la canción 'If you're not the one' de Daniel Bedingfield.