A Wonderful Caricature of Intimacy
-Una Maravillosa Caricatura de Intimidad-
Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.
Capítulo 13: Good Morning, Son – (Buenos días, hijo.)
Viendo a los autos pasar, Hermione descansó sus codos contra la barandilla de metal del balcón del apartamento. El viento le acariciaba el rostro gentilmente, tirando su cabello hacia atrás. Había sido un lindo día, uno muy exitoso, de hecho. Sus estudiantes habían conseguido recitar el ABC completo, incluyendo la complicada parte de L-M-N-O-P. Habían pasado unos días desde que Draco finalmente se hubiera recuperado de ese terrible ataque de gripe y volvía a ser el mismo tipo exasperante usual.
Habían pasado casi dos meses desde que se habían casado, y a pesar de que ahora eran mucho más civilizados entre sí que cuando se habían reencontrado por primera vez, sus pequeñas peleas y argumentos estaban volviéndose un poco viejas y molestas. Hermione sabía que Draco se estaba esforzando mucho para evitar que su carácter lo gobernara, pero ella estaba segura que algo lo estaba estresando; quizás el trabajo, o los deberes paternales… o la frustración del celibato.
Justo esa mañana, habían discutido por la cosa más absurda. Era algo tan trivial que ni siquiera podía recordar lo que era. Y a pesar de que sus discusiones comenzaban a disminuir, aún estaban en el borde sobre la próxima inspección de la PDM. Había pasado casi una semana desde que cenaron con Rhonda, y esperaban que se apareciera en cualquier momento.
Suspirando, Hermione frotó sus manos contra su cara y sonrió al oír la vocecita de Zane desde la sala. Estaba hablando con Rosie el dinosaurio y explicándole cómo él había dicho el alfabeto más rápido que los demás ese día durante clases. Ella no podía evitar sentir un brote de orgullo que se mantenía arraigado en su corazón mientras hablaba. Incluso algunas noches se mantenía acostada sorprendiéndose de lo mucho que había aumentado el nivel de cariño hacia el niño.
Era simple… ella amaba a Zane como si fuera propio. Era muy fácil amarlo; su inocencia, ternura y confianza natural podían convertir a la persona más dura y fría en un peluche compasivo.
Sintió un arañazo de celos ante el hecho de que Draco podía anunciar a los cuatro vientos que era su hijo, un niño tan maravilloso. Cuando los cuatro meses pasaran, ella no podía seguir llamándolo suyo; solo sería un estudiante más para ella… sería la transición más difícil que tendría que pasar. Rezaba y esperaba que Zane no tomara la separación de mala manera. Y al menos podrían verse en la escuela.
Su vocecita estaba de repente detrás de ella - ¿Puedo manejar un auto? – preguntó mientras le echaba una ojeada a la calle.
-Tienes que ser mucho mayor para manejar un coche, corazón – dijo ella, agachándose junto a él para mirar entre los barrotes de la barandilla.
-¿Así como que no puedo montar una escoba hasta ser un 'adluto'? – dijo él, con los ojos amplios dirigidos hacia ella.
-Exactamente – asintió ella – Ahora, ¿dónde dejaste a Rosie?
-Él está hablando por teléfono – replicó él – Yo presioné los botones, y ahora Rosie está hablando con una persona.
Los ojos de Hermione se ampliaron y tomó la mano de Zane para luego correr hacia la sala, para encontrar al dinosaurio recostado en el teléfono. Tomó el auricular y lo sostuvo contra su oreja, exhalando con alivio al comprobar que había tono de marcación vacía.
Colocó el teléfono en su lugar y le extendió Rosie a Zane – Sabes que no tienes permitido jugar con el teléfono, Zane. No es un juguete.
Él le frunció el ceño, abrazando al dinosaurio contra su pecho – Bien, no jugaré con él otra vez.
-¿Lo dices por decir, o lo dices en serio? – preguntó ella severamente.
-Lo volveré a tocarlo – repitió, bufando con molestia.
-¿Disculpa? No me gusta tu tono, jovencito – dijo Hermione, cruzando los brazos sobre el pecho, ignorando la vocecita en su cabeza que le decía que comenzaba a sonar como su propia madre.
-Te dije, Mami, que no volveré a jugar con el teléfono, ¡y tú sigues diciendo que no juegue con él! – explicó él - ¡Siempre me dices que no juegue con él!
-¿Estás escuchando lo alta que está tu voz? – preguntó ella, levantando sus cejas - ¿Acaso estás gritándome?
-¡No! – dijo él, pateando el piso y entrecerrando los ojos en su dirección.
-No sé qué hizo que te pusieras en ese humor de perros, pero quiero que salgas de él cuanto antes – le advirtió ella, con voz estricta.
-¡No tengo humor de perros! - gritó él - ¡No me digas eso!
-¿Qué bicho te picó? – preguntó ella. Y de repente cayó en la cuenta. Él se había perdido su siesta, optando por jugar con sus muñecos – Una vez que tu papá llegue a casa, cenarás y te irás directo a la cama. Estás muy irritable y no te estás comportando como debería hacerlo un buen niño.
-¡No! ¡No quiero dormir! – gritó él.
-Bueno, cariño, que mal – replicó ella – Vas a irte a la cama al momento de terminar la cena. No toleraré tu mal humor.
-¡Eres una Mami tonta! – gritó él justo cuando su padre entraba al apartamento.
-Woah, woah, ¿Qué está pasando? – preguntó Draco, quitándose la capa y dejándola sobre el respaldo del sofá - ¿Qué acabas de decirle?
-¡Está siendo una mami tonta! – dijo Zane, con los ojos llenos de lágrimas y su labio inferior temblando, con el temperamento Malfoy fuera de control – No quiero ir a dormir y ella dijo que tengo un humor de perros y dijo que tengo que ir a dormir al minuto de terminar mi cena y… ¡y no quiero hacerlo! – dijo mientras fulminaba a Hermione con la mirada.
Draco le levantó una ceja a su hijo – Realmente espero que ya te hayan dado una tunda por ser tan malhumorado.
-¡No! ¡No quiero una tunda y no quiero ir a dormir! – gritó él, pateando el suelo nuevamente – Quiero… quiero… ¡quiero ir a casa de Abela!
-Primero que nada, te disculparás con tu madre en este instante por llamarla tonta y por hacerla sufrir con tu comportamiento desagradable. Segundo, recibirás una tunda y te irás a la cama sin cenar. Y tercero, estás desde ahora y hasta que yo decida, castigado: sin televisión, sin ir a casa de Wolf y definitivamente sin juguetes.
-¡Estás siendo un Papi tonto, también!
Antes de que Hermione pudiera pestañear, Zane fue sacado de la sala y arrastrado hacia su dormitorio, desde donde ella podía oír el distintivo sonido de una palmada en su trasero. Y luego otra… y una más. Ella oyó los llantos del niñito y luego observó a Draco cerrar la puerta de un portazo, con una mueca en el rostro.
Él no le dijo nada a ella mientras tomaba su capa y regresaba al pasillo. Ella lo vio caminar hacia su dormitorio y cerrar con un portazo ahí también.
Con un suspiro cansado, se volteó hacia la cocina para tender la mesa y preparar la cena. Draco entró a la cocina unos minutos después, ya en su ropa de casa, y con su expresión aún en desagrado, frunciendo el ceño.
Silenciosamente, Hermione sirvió la comida para ambos y se sentó frente a él, comiendo pero sin sentir realmente nada. Finalmente, el silencio la abrumó y dejó salir lo que tenía en mente.
-¿Era necesario que seas tan duro? – dijo en voz baja.
Él la ignoró, pero sus labios se curvaron con enojo.
-Ya veo de donde lo saca – murmuró ella.
-¿Qué? – preguntó él con voz contenida.
-No pienso que tenías que castigarlo tan feo. Solo estaba irritable por no tomar su siesta y, al mismo tiempo que me parece perfecto que reciba un castigo por ello… creo que fuiste un poco duro con él.
-Mantente fuera de esto.
-Oh, eso no va a pasar – replicó ella quedamente – Tengo palabra en cómo es criado mientras aún esté aquí.
La mueca de él se profundizó y se encogió de hombros – Estaba siendo un mocoso desagradable y no lo permitiré. Su castigo era bien merecido y no quiero que tú uses su irritabilidad como una excusa. Mi hijo no actuará de esa manera y se saldrá con la suya.
Por lo que pareció como la millonésima vez esa noche, ella suspiró y asintió – Bien.
-¿Qué? ¡No vas a discutir? ¿No quieres tener la última palabra? – se burló él.
-¿Qué es lo que sucede con los hombres Malfoy hoy? – Preguntó ella con exasperación – simplemente no dejaré que ustedes me afecten hoy. Tuve un buen día y no dejaré que ustedes lo arruinen.
Esta vez él suspiró – Lo siento… mi día no fue tan bueno.
-¿Por qué? ¿Qué sucedió?
¿Qué es esto? ¿Una conversación normal? ¿Una discusión dejada de lado? Aleluya, ¡aún hay esperanzas de que no terminemos matándonos mutuamente!
-Solo unos idiotas en el trabajo – dijo en voz baja – Recibimos nuevos practicantes hoy, y tenemos que entrenarlos con nuestros métodos especializados. Algunas personas consiguen sorprenderme con lo lentos que son.
Ella sonrió levemente – Debes aprender a ser más paciente. No, no me mires así. Estoy hablando en serio. Serías mucho más agradable si fueras paciente con la gente. Estoy segura que tus nuevos practicantes estaban nerviosos al comenzar sus nuevos trabajos y estar bajo tu liderazgo.
-¿Por qué estar bajo mi liderazgo tendría que ver con su trabajo?
-Eres uno de los más grandes Magitectos de la industria. Leí un artículo sobre eso en el Mensual Mágico de Negocios. Así que los pobres pasantes debieron estar muy intimidados por trabajar para Draco Malfoy: 'la respuesta del mundo mágico para perfeccionar el futuro de la Magitectura'.
-¿Una revista dijo eso? – preguntó él con una mirada incrédula en el rostro.
-¿Qué es esto? ¿Tu ego no va a inflarse dos veces su tamaño? – bromeó ella.
-No tenía idea. Jamás pensé en mi como un excelente magitecto… uno bueno sí, pero no excelente – murmuró él para sí mismo.
-Me gustaría tener una cámara… quiero capturar la imagen del 'Draco Humilde' para la eternidad - rió ella – por favor, tienes que ser modesto más seguido. Me gusta mucho más que el sumamente arrogante.
-No te acostumbres a él – replicó él, con una media sonrisa elevando las esquinas de sus labios – Bien, ahora me siento un poco mal por ser tan impaciente con esos nuevos practicantes…
-¿Un Draco carcomido por la culpa? ¡Este es incluso mejor que el Draco humilde! – jadeó ella.
-¿Ya terminaste de molestarme hasta la mierda? – preguntó él.
-Nop, nunca, esposito queridito – le sonrió ella – Así que… ¿ya te sientes mal por haber sido tan malo con Zane?
-No – replicó él – mi padre fue veinte veces más duro conmigo y eso cuando estaba de buen humor. Cuando estaba de mal humor… no podía sentarme por semanas.
-Probablemente te lo merecías en ese entonces – dijo ella – Algunas veces te las mereces con las cosas malas que haces.
-Me parece que ya estoy un poco viejo para recibir palmadas en el trasero – le dijo él. A menos que tú me las des…
Ella levantó una ceja y él pensó que quizás ella pudo haberle leído la mente, pero luego ella sacudió su cabeza y rió – Bueno, si ya terminaste de cenar, me gustaría terminar de lavar los platos antes de ir a tomar una ducha.
-Ve a ducharte, yo me encargaré de limpiar aquí – dijo él, levantándose de la mesa.
Ella le sonrió agradecida y se alejó de la cocina antes de que hiciera algo estúpido como abrazarlo por ser un buen esposo… o arrancarle la ropa y tirarlo sobre la mesa para cabalgarlo como lo había hecho en su inapropiado y horrorosamente erótico sueño la noche anterior.
Presionando sus manos contra su rostro caliente, llegó hasta el baño y procedió a tomar una ducha muy fría. Las mujeres las necesitaban tanto como los hombres, decidió mientras temblaba, friccionando el shampoo contra su cuero cabelludo y quitando todos los pensamientos relacionados a un Draco desnudo de su cabeza congelada.
Saliendo del baño y cepillando los nudos de su cabello, Hermione observó a Draco entrar en la habitación y quitarse la camiseta antes de colapsar sobre la cama.
-Dejaste la puerta del balcón abierta – dijo él mientras estiraba sus piernas sobre la cama.
-¿Lo hice? – preguntó ella, con una mueca cuando el cepillo encontró un mega nudo del infierno – Pensé que la había cerrado.
Él sacudió su cabeza y se levantó de la cama, caminando hacia el baño para encargarse de sus necesidades nocturnas – Realmente no me gusta que Zane esté por ahí solo, así que por favor recuerda siempre cerrarla.
-Si, lo haré… hoy solo me distraje – dijo ella mientras tomaba sus rizos y los acomodaba en un moño – Prometo nunca, jamás de los jamases volver a olvidarme.
Después se darían cuenta de que se hablaban a menudo entre ellos como Zane; mayormente en forma de burla. Seh, claro… sabes que estás coqueteando con él… te hundiste.
-¿Lo prometes? – preguntó Draco desde el marco de la puerta del baño, con los ojos amplios y una sonrisa juguetona.
Ella asintió con una risa.
Una noche sin discutir… ¡agradezcamos al cielo!
Una noche llena de coqueteo… ¡alertemos a la prensa!
Hermione no comprendía su sueño. Parecía como si estuviera cocinando algo, pero aun así algo estaba golpeteándole el hombro. Mirando alrededor de la cocina del sueño, no vio nada. ¿Qué demonios estaba golpeteándola?
-Mami – una vocecita susurró en su sueño - ¿Mami estás despierta?
Ella abrió sus ojos lentamente, al darse cuenta de que la realidad estaba interfiriendo con su mundo inconsciente. Parpadeó rápidamente y notó que Zane estaba parado junto a ella en su pijama, con Rosie firmemente apretado en su brazo. La luz de la luna brilló a través de la habitación, iluminando al niñito que la miraba con ojos amplios.
-¿Zane? Corazón, ¿qué va mal? - susurró ella, sentándose en la cama e inclinándose hacia el niño - ¿Estás bien?
-Mami, ¡no puedo dormir! – susurró con voz fuerte – ¡Fui un niño horrible hoy y lo siento!¡fui malo contigo y te dije un nombre feo y lo siento mucho!
Ella lo miró y estiró una mano hacia el rostro del niño – Está bien, Zane, te perdono.
-¿Estás enojada conmigo y me odias como Pansy me odia? – preguntó él, con los ojos cargados de la duda y el temor de ser rechazado.
Y eso lo consiguió. El corazón de Hermione prácticamente se rompió en dos mitades mientras Zane buscaba en su rostro algún signo de afecto. – Jamás podría odiarte. Nunca, Zane. No estoy enojada contigo, en absoluto, y quiero que sepas que te amo muchísimo. ¿Lo comprendes?
Él asintió y le regaló una pequeña sonrisa – Te amo, Mami. ¡Así de mucho! – él abrió sus brazos ampliamente, dejando caer a Rosie al suelo.
Ella se aprovechó de sus bracitos estirados para envolver los suyos a su alrededor, arrastrándolo hacia su cama – Pues creo que yo te amo mucho más, porque mis brazos son más largos.
-Noh-oh – susurró él y soltó unas risitas – cuando me haga mayor como papi mis brazos serán más grandes y ahí podré mostrarte que yo te amo muchote más.
Otra ruptura en su corazón al darse cuenta de que ella no estaría cerca cuando él se hiciera mayor…
Ella besó su cabecita y lo abrazó más cerca.
-No puedo dormirme en mi cama – le dijo a ella, con una chispa maliciosa en los ojos - ¿Puedo dormir aquí?
Ella suspiró dramáticamente – De acuerdo, bien.
Él prácticamente chilló de alegría, y Hermione le echó una mano sobre la boca para evitar despertar a Draco.
-Pero igual tendrás que disculparte con Papi en la mañana; ¿comprendido? – dijo ella.
Él asintió rápidamente y le echó un vistazo hacia la forma dormida de su padre - ¿Por qué Papi duerme solo?
Oh, Dios… ¿Cómo le explico las complicaciones de este matrimonio ridículo? –Bueno, Zane, uh, tu papi decidió que no quiere compartir su cama conmigo.
Zane se veía desconcertado - ¡Pero él debe compartir! 'Siempre debes compartir tus cosas'; ¡eso es lo que papi siempre me dice!
-Um, bueno, verás…
-¡Esto es inapesable! – dijo él usando su limitado vocabulario para querer decir inaceptable - ¡Tú y Papi tienen que compartir!
-Está todo bien. En realidad no tenemos que compartir, um, me parece que no me expresé bien antes. Mira, tu padre y yo…
-Ven, mami. ¡Vamos a compartir la cama de papi! ¡Tiene que aprender a compartir porque él es un adluto y los adlutos deben compartir sus cosas!
Él estaba fuera de la cama antes de que ella pudiera detenerlo, y ella tuvo que arreglárselas lentamente y en silencio para salir del enredo de mantas antes de que Zane saltara en la cama de su padre – Zane, no, vuelve aquí.
Él sacudió su cabeza y lentamente se trepó a la cama de su padre, haciéndolo con mucho silencio – Entra, Mami. ¡Está muy cálido, calentito! – susurró él.
Apuesto a que sí…
-Dormiré en mi cama, Zane. Tú puedes dormir con papi, pero no lo despiertes.
La carita de Zane cayó - ¿Estás enojada conmigo? ¿Es por eso que no quieres dormir con nosotros?
Los hombros de ella se sacudieron derrotados – No, corazón. No estoy enojada contigo.
Si este niño no es colocado en Slytherin, ese maldito sombrero seleccionador es un completo fraude.
-Entonces ven – él quitó las mantas junto a él y se acercó más a su padre, quien gruñó en sueños y les dio la espalda.
Ella dudó un momento antes de darse cuenta que no tendría otra opción más que meterse en la cama King-size. Maldiciendo en voz baja, se recostó suavemente y exhaló cuando estuvo completamente ubicada.
Mientras recostaba su cabeza en la almohada, Zane se acercó a ella y le sonrió – Buenas noches, Mami – él besó su mejilla somnoliento y se acurrucó a su lado, envolviendo sus pequeños brazos alrededor de su cintura.
Ella lo apretó a su cuerpo y frotó su espalda mientras la respiración de él se hacia más lenta, hasta que estuvo completamente dormido. En cama con dos hombres Malfoy… Ron y Harry estarían tan orgullosos…
O a mi almohada le creció pelo durante la noche, o me dormí en la cama equivocada… Draco abrió sus ojos lentamente, preguntándose por qué la almohada que normalmente abrazaba estaba más cálida que lo usual, suave y al mismo tiempo punzante. Ah, mi hijo y mi esposa… los puntiagudos codos de Zane y el estúpido y femenino cuerpo de Hermione apretado contra mí. ¿Por qué las cosas más extrañas ocurren mientras estoy dormido?
Abrió sus ojos completamente, luchando contra la luz que se colaba por la ventana. Le echó una mirada al par durmiente a su lado y los estudió. Cómo habían acabado en su cama era la pregunta del siglo.
Él tenía que hacer pis y no tenía tiempo de preguntarse por qué estaba en cama con la familia, así que se deshizo del agarre de una mano de su hijo y caminó hacia el baño.
Lavando sus manos luego de finalizar sus negocios, miró hacia la habitación donde Hermione y Zane aún estaban en la cama. Ni siquiera podía comenzar a imaginarse cómo habían terminado allí… quizás eran sonámbulos o quizás él había despertado en un universo paralelo.
Secó sus manos y cerró la puerta del baño para ducharse antes de que los otros dos despertaran. Cuando terminó, se envolvió una toalla alrededor de la cintura. Ya podía oír la vocecita de Zane desde la habitación.
Entrando en el cuarto e ignorando la mirada de molestia de Hermione ante el caminito de gotas que iba dejando atrás de él, Draco se encontró con ambos sentados en la cama mirándolo.
-¡Papi! – Lo llamó Zane – Siento haber sido un niño malo ayer, y no pienso que eres un papi tonto. ¡Eres el mejorsísimo papi de todo el mundo!
-Estás perdonado, pero no quiero volver a llegar a casa y encontrarte actuando de esa manera otra vez – replicó Draco, buscando en su vestidor una camisa.
-Bien. Prometo nunca, jamás, jamás volver a hacer eso – dijo él.
-Bien, ahora, ¿van a decirme por qué los encontré en mi cama esta mañana?
Zane rió - ¡Porque tienes que compartir, Papi! ¡Mami estaba durmiendo sola en la cama, y siempre me dices que tengo que compartir, así que tú también tienes que compartir!
Draco le dirigió una mirada sorprendida a Hermione. ¿Caíste en eso? Le preguntó mentalmente.
-¿Qué hacías en nuestra habitación, en un principio?
-Tenía que pedirle perdón a Mami – dijo él con obviedad.
-Ok, bien; ahora, ¿podrían salir del cuarto así puedo vestirme?
-¿Tienes vergüenza frente a Mami? – preguntó Zane.
No, en realidad no quiero que vea mi erección, hijo… -Sí, tengo vergüenza. Ahora afuera, por favor – dijo mirando al par de ellos guiñarse el uno al otro y reír tontamente, persiguiéndose entre sí hacia fuera de la habitación.
Escuchando sus risitas alejarse por el pasillo, sonrió para sí mismo lentamente y comenzó a vestirse para el trabajo. Un leve llamado a la ventana atrapo su atención y levantó la mirada para encontrar a la lechuza norteña pigmea de su madre, Afrodita, raspando sus patas contra el vidrio.
Anudando la corbata alrededor de su cuello, abrió la ventana para dejar pasar a la pequeña y arrogante lechuza al dormitorio. Ella dejó caer un sobre verde en la mano abierta de Draco y lo picoteó una vez en el dedo, como venganza por todas las pelotitas de papel mascado que él solía dispararle cuando era más chico. Maldiciendo en voz baja al ave, y convidándole una golosina, abrió el sobre ya consciente de lo que podría contener.
Gimió mientras leía la invitación de su madre a su sosa fiesta de primavera. Hacía una todos los años justo antes de Pascuas porque siempre se quejaba de que la comunidad mágica no sociabilizaba lo suficiente. Y porque estaba loca, se aseguró a sí mismo Draco.
La fiesta se realizaría el fin de semana, en el aniversario de los dos meses de casados de Draco y Hermione. Él odiaba esas fiestas estúpidas con todo el corazón, habiéndolas sufrido lo suficiente cuando era un niño mimado. A pesar de eso, sabía que su madre estaría decepcionada por siempre de él si se perdía la fiesta, y lo último que necesitaba era que su madre le dedicara el tratamiento del silencio.
Colocándose la capa, tomó el sobre y se encaminó hacia la cocina donde Zane y Hermione ya estaban comiendo el desayuno.
-¿Cuál es la letra de la semana? – le preguntaba ella.
-'J' – replicó Zane con la boca llena de tostadas y mermelada.
-Dame tres palabras que comiencen con J.
-Jugar – dijo él lentamente, tragando su comida y pensando por un momento – Jalea y Jarrón.
-Genial – le sonrió ella. Luego volteó hacia Draco que se sentó junto a ella con un suspiro y una sonrisa claramente falsa - ¿Qué va mal?
-Fiesta de Primavera – escupió las palabras como si fueran veneno en su lengua.
-Definitivamente entiendo lo que eso significa. Gracias por explicármelo – replicó ella irónicamente. Él le pasó la invitación y la miró mientras ella leía - ¿Por qué esto es algo malo?
-Porque estas fiestas son ridículamente aburridas, y en tu caso, particularmente nada divertidas – le dijo él.
-¿Por qué no serían divertidas para mí? – preguntó ella.
-Cada Sangrepura desde aquí a Gales está invitado. Serás observada, serás la victima de todo el cotilleo y serás absorbida por todos porque estas casada conmigo. Todo eso en una agradable tarde repleta de pasteles y entremeses.
Ella rodó los ojos hacia él y guardó la invitación en el sobre. – No me importa nada de esa tontería porque soy más persona que cualquiera de ellos. Además, será una gran oportunidad de demostrar nuestro matrimonio a la comunidad mágica.
-Bueno, al menos uno de nosotros no está contemplando el suicidio – murmuró él en voz baja.
-Dice que los niños no están permitidos – dijo ella, quitando una vez más la invitación del sobre - ¿Qué haremos con Zane?
-Podría preguntarle a Nymphadora si puede quedarse con ellos por la noche – replicó él.
-Pensé que estaba castigado.
-Lo está. Pero haremos una excepción – dijo él dándole una mirada que no dejaba lugar a contemplaciones. Regresó a su desayuno mientras Hermione iba con Zane para prepararlo para la escuela, volviendo a repasar la letra de la semana.
Ese mismo día, Zane se había caído durante la hora de juegos, raspando sus rodillas y palmas de la mano contra el pavimento. Justo antes de llegar a casa, se había dormido incluso antes de que su padre llegara a casa, demasiado cansado por sus heridas a pesar de que Hermione las hubiera curado con la mejor habilidad.
Draco entró a la calma hogareña, recibiendo la noticia de la caída de Zane de Hermione mientras ella cocinaba algo, y luego procedió a cambiar su ropa de trabajo luego de ver a su dormido hijo.
El sonido del timbre de la puerta llegó a sus oídos mientras se subía los pantalones de correr. Apenas había extendido sus manos por la camiseta limpia, cuando sintió que se la arrancaban del cuerpo. Miró a Hermione con desconcierto, preguntándose por qué ella no había atendido la puerta, y por qué le había quitado la camiseta.
-Es Rhonda – dijo ella, con los ojos amplios mientras sostenía su camiseta en la mano. Rápido, ve a abrir la puerta.
-¿Puedes devolverme mi camiseta? – preguntó cruzando los brazos contra su pecho desnudo.
-No – susurró ella sacudiendo la cabeza violentamente – No, ahora ve a contestar la puerta.
Él le dedicó una última mirada confundida y luego salió de la habitación usando solo sus pantalones de ejercicio. Ella se volvió oficialmente loca… sabía que eso pasaría algún día con todo lo que lee.
Rhonda Westin, su PDM permanente, estaba parada detrás de su puerta viéndose nerviosa como siempre, mientras empujaba sus anteojos a la punta de su nariz. Estaba vestida aún más pudorosamente que la primera vez que la conocieron, y su ya conocida libreta estaba apretada a su pecho mientras esperaba.
Draco dejó escapar un suspiro silencioso mientras abría la puerta a la mujer, y notó como sus mejillas se volvían de un rojo furioso ante la vista de su semi desnudez.
-Señorita Westin, pase por favor – le dijo él sin preámbulos.
-Sr. Malfoy, uh, gracias. Veo que no estaban esperándome. Lamento aparecerme en un momento tan inoportuno – dijo con la voz chillona.
-No, no, no se preocupe. ¿Puedo tomar su capa? – preguntó él, escondiendo una sonrisa cuando ella volvió a sonrojarse aún más mientras él la ayudaba con la capa – Lamento decirle que Zane está durmiendo; así que no podrá estar presente en esta inspección.
-Está bien – dijo ella, mirando su libreta – Puedo tomar esta visita para examinar la casa. Es un requisito para todas las familias bajo nuestra jurisdicción. La casa de la Sra. D'Aggostino fue examinada la semana pasada. Oí que es muy bonita.
-Que bien por ella – dijo Draco a través de los dientes fruncidos.
-Comenzaremos con la sala – dijo ella, empujando sus gafas con su dedo medio y anotando un par de cosas a medida que caminaba por la sala. Se detuvo frente a la televisión y volteó a verlo - ¿Zane utiliza este elemento?
-No creo que sepa usarlo por sí solo, pero sí lo ve ocasionalmente – replicó él, tratando de ser civilizado - ¿Hay algo malo con tener uno?
-Dicen que la televisión es perjudicial para el desarrollo cognitivo de los niños, y que es la principal causa de la agresividad y violencia infantil.
-Son correlaciones, sí, entre la agresión y el tiempo frente a la televisión, pero la correlación no implica relación de causa-consecuencia, señorita Westin – respondió él. Gracias, aburrido Diario Educativo que encontré en el baño.
Ella levantó la mirada hacia él y frunció el ceño para luego continuar su inspección. Draco se mordió el interior de la mejilla preguntándose por qué Hermione tardaba tanto y por qué él aún estaba sin camiseta. Rhonda levantó la mirada de su libreta y pasó junto a él hacia la cocina, donde él la siguió.
Una vez que la inspección allí hubiera terminado, y luego de que lo haya mirado acusadoramente cuando encontró la lata de ranas de chocolate y jelly beans que mantenían ocultos de Zane en la parte de atrás de la alacena, él caminó junto a ella por el pasillo hacia los dormitorios. Ella metió la cabeza en el cuarto de Zane y notó al niñito durmiendo – Haré la inspección de su cuarto después – le dijo a Draco.
Miró dentro del baño que conectaba con la habitación de Zane y anotó un par de cosas. Y luego siguió a Draco mientras él abría la puerta de su habitación, y se chocó contra su larga figura cuando éste se detuvo abruptamente.
-Draco, amor, vuelve a la cama – la voz melosa de Hermione se escuchó en la habitación - ¿Quién estaba en la puerta?
Draco tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para evitar que su mandíbula cayera y sus ojos se ampliaran. Hermione estaba recostada en su enorme cama, ya fusionada, con las mantas cubriendo su pecho desnudo, y su ropa desparramada de forma desordenada por el piso.
Rhonda echó un vistazo alrededor del cuerpo de Draco y se sobresaltó al ver a Hermione holgazanear en su amplia cama.
-Amor mío, nuestro invitado aún no se fue – dijo Draco, con la voz quebrándose en el medio. Malditas hormonas – Nuestro PDM está aquí para su inspección.
-Oh, pero que inoportuno – dijo Hermione con un suspiro teatral – Estoy terriblemente apenada, señorita Westin. No teníamos idea que vendía esta noche. ¡Si lo hubiera sabido, al menos habría ordenado un poco este desastre!
-Uh, uh, está todo bien, Sra. Malfoy. Les puedo dar un minuto de privacidad para que se acomoden. Esperaré en el pasillo – dijo rápidamente, mirando a cualquier parte menos al apuesto hombre semi desnudo frente a ella, y a la mujer que sonreía seductoramente desde la cama.
Al instante en que salió de la habitación, Draco cerró la puerta y volteó con una mirada confundida hacia su esposa – Esta vez tocaste fondo, juro que lo hiciste – le susurró él mientras comenzaba a levantar la ropa desperdigada por el piso - ¿Crees que se lo creyó?
-Incluso quizás esté pensando que estamos terminando un rapidito ahora mismo – sonrió Hermione hacia él – Pobre alma… ¿notaste lo mucho que se sonrojó?
Él se rió bajito mientras se ponía una camiseta y miraba hacia otro lado mientras Hermione salía de la cama, con la sábana envuelta alrededor de su cuerpo – Bien, ya puede entrar, ya estoy vestida – dijo ella sin aliento mientras lentamente caminaba hacia él y deslizaba su brazo por el que él le extendía.
Él se endureció ante su toque y caminó con ella para abrir la puerta.
Rhonda los miró e inmediatamente bajó la vista hacia sus pies – La inspección solo tardará un momento – dijo ella. Pasando junto a ellos, entró a la habitación y anotó un par de cosas, con las mejillas brillosas ante la vista de la cama deshecha y las mantas desparramadas. Entró en el baño y volvió a salir unos segundos después – Todo parece estar en orden.
-¡Fantástico! – dijo Hermione con una sonrisa amplia - ¿Ya inspeccionó todo el departamento?
La PDM asintió y levantó sus gafas antes de que se cayeran del todo – En unos días necesitaré una entrevista con Zane individual. Tendrán que llevarlo al ministerio el próximo lunes luego de que termine la escuela.
-¿Usted le hará la entrevista? – preguntó Draco.
-Sí, y no tomará más de media hora. Los veré a ambos entonces – dijo ella saliendo rápidamente de la habitación.
-Espere, yo no podré asistir – dijo Draco mientras la seguía – No salgo de la oficina hasta las seis. Dado que esta es una entrevista solo de Zane, mi presencia no será necesaria.
Rhonda se veía alicaída pero asintió – Eso estará bien. La Sra. Malfoy puede traerlo.
La despidieron, escondiendo sus sonrisas de alivio. Volteando el uno al otro, suspiraron antes de romper a reír - ¿Crees que la pusimos lo suficientemente nerviosa? – le preguntó Hermione mientras pasaban a la cocina.
-Sumamente – rió él – no dejamos lugar a dudas de que éste es un matrimonio real.
Ella le dio una sonrisa pálida, ante el sonido de la alarma resonando en su cabeza, advirtiéndole que la declaración de él estaba volviéndose levemente verdadera. Las defensas de ella ya no estaban tan altas como ella las quería. Draco estaba siendo agradable y divertido de rondar, y ella no podía evitar querer arrojar sus brazos a su alrededor y hacerlo mirarla a los ojos… ¡bah!
Las cosas no estaban saliendo del modo en que ella había planeado.
Nota de la Autora: el título del capítulo viene de la canción 'Still Fighting It' de Ben Folds.
