A Wonderful Caricature of Intimacy

-Una Maravillosa Carcatura de Intimidad-

Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.


Capítulo 14: Charge In and Rescue You – (A la carga y a rescatarte).

Zane miraba con fascinación mientras Hermione se aplicaba una leve capa de brillo labial rosa en sus labios. Vestida con su vestido verde claro, y su cabello peinado con un delirante recogido, ¡era la Mami más hermosa del universo entero!

-¿Puedo tener un poco de eso? – preguntó él, sentado junto a ella en el tocador de la habitación principal.

Ella lo miró con una sonrisa - ¿Quieres un poco de brillo labial?

-¡Sí! ¡Huele a Jelly Beans de frutilla! – rió él, frunciendo sus labios hacia ella.

Ella rió y aplicó un poquito de color rosa sobre los labios de Zane, para luego inclinarse hacia él y besarlos cuando hubo terminado -¡Perfecto!

-¡Sabe feo! – dijo él con una mueca - ¿Puedes ponerme un poco en mis ojos?

-Esto no es para usar en los ojos – explicó ella.

-Tienes un poco de rosa en los ojos – señaló él - ¡Quiero un poco yo también!

Ella tomó el polvo rosa claro y el cepillo, y aplicó una capa clarita de sombra sobre los párpados de Zane – Pica – rió él - ¿Ya me veo lindo?

Una risa burbujeante escapó de la garganta de ella ante su incorruptibilidad – Eres el niñito más lindo que conozco.

Él abrió los ojos y le dirigió una mirada enfadada – ¡Los niños no son lindos, mami! ¡Se supone que debes decir que soy apuesto!

-Oh, perdóname – sonrió ella – Tú eres, por lejos, el niño más apuesto del mundo.

Draco entró en la habitación, abotonando su camisa – Hermione, ¿no viste mi chaqueta con la plat…? - su voz se desvaneció al mirar a su hijo sentado junto a ella.

-¡Mira, Papi! ¡Estoy usando maquillaje como Mami! – anunció orgulloso.

Draco le dirigió una mirada furibunda a Hermione - ¿Por qué mi hijo está usando maquillaje?

-Él quería usarlo, así que le coloqué un poco – replicó ella encogiéndose de hombros.

-Zane, ve a lavarte la cara – dijo Draco con cansancio – Los hombres no usan maquillaje.

-Oki doki – aceptó Zane, saltando del asiento y escurriéndose hacia el baño, con sus risitas siguiéndole por detrás como una sombra - ¡Mi cara pica!

-Eso es justo lo que necesitaba, Hermione – suspiró él, una vez que el niño saliera de la habitación – Mi hijo experimentando el travestismo; eso hará mi vida mucho más sencilla. ¿Por qué no le dejas probarse tu vestido, también?

Hermione rodó los ojos y no pudo evitar reír – Tu hijo está muy seguro de su inclinación de género. Además, ¿lo amarías menos si él decide hacerse travesti?

-No me preguntes eso – replicó él con el ceño fruncido – No es una pregunta justa. Sabes que mi padre me crió con ciertos estándares y solo Dios sabe lo que yo haría si mi hijo viniera a mí diciendo que quiere ser una niña…

-Lo llamaríamos Zana – dijo ella bromeando, pero dejó de reír cuando Draco la paralizó con una mirada – Madura, Draco. Zane es el típico niño curioso que romperá muchos corazones femeninos cuando crezca.

Él sacudió su cabeza y se acercó al closet para tomar sus zapatos de gala - ¿Estás lista para partir? – le preguntó desde el closet.

-Sí. ¿Te dije que tu madre invitó a Donny a la fiesta? – le preguntó ella.

Él volvió a la habitación y guardó su varita en la funda que se abrochaba en el brazo, bajo la camisa. -¿De verdad? Bueno, entonces esta fiesta será mucho más entretenida que lo usual. Me gustaría ver cómo interactúa ella con las viejas maltrechas que usualmente participan de estas cosas.

-Ella me dijo que recientemente se unió a un club de lectura – le dijo Hermione mientras él la ayudaba a ponerse la capa – Mayormente leen ficción erótica, así que estoy segura que tendrá un montón de qué hablar con esas señoras.

Ellos intercambiaron miradas divertidas y entre ambos cambiaron a Zane y prepararon sus cosas para su pijamada en casa de Wolf.


-¡Hermione, querida! Te ves tan hermosa como siempre – halagó Narcissa a la esposa de su hijo, abrazándola firmemente y besando sus mejillas – Ese verde se ve simplemente perfecto en ti.

-Me halagas demasiado, Narcissa – rió Hermione – Pero jamás podré acercarme a tu nivel de perfección. Te ves más joven cada vez que nos vemos.

-Oh, detente – replicó Narcissa con una sonrisita – Veo que dejaste que Draco se vistiera solo hoy. Querido, no se supone que utilizaras azul en una fiesta de primavera. Los colores pastel son los apropiados.

Draco rodó los ojos y se inclinó para besar la mejilla de su madre – Dile eso a tu esposo, que está engalanado con sus mejores y alegres túnicas color negro.

Narcissa asintió rodando los ojos, en clara imitación de su hijo – Es tan endemoniadamente terco. Casi se desmaya cuando le dije que debería combinar su atuendo con mi nuevo vestido.

Hermione y Draco se sobresaltaron internamente ante la imagen de Lucius vestido con traje rosa claro. Eso definitivamente habría logrado que la fiesta fuera un éxito.

-Ahora, ven conmigo Hermione, quiero presentarte a algunas amigas. Donatella ya está en el jardín honrándolas con sus pequeñas y divertidas historias – le comentó Narcissa, enganchando su brazo con el de Hermione y caminando hacia las puertas que daban al jardín.

Draco dejó salir un suspiro y siguió a las dos mujeres hacia el jardín decorado en tonos pasteles rosas, celestes, verdes y blancos. Se tragó una grosería al recordar lo mucho que odiaba estos eventos cuando niño.

Narcissa estaba pasándola fantástico, exponiendo a su nuera a todas las pretenciosas y superficiales mujeres de la fiesta. El ingenio y carisma de Hermione impresionó a Draco, mientras ella se las arreglaba para conseguir que hasta la más fruncida vieja rompiera en risitas.

Él se hundió en una de las sillas de mimbre del jardín y observó a su esposa hacer el recorrido con su madre. Sus ojos recayeron en la delgada figura de Hermione en ese vestido de seda que Donny le había ayudado a escoger. Su cabello estaba apenas contenido en ese recogido francés que ella misma se había hecho rápidamente esa mañana. Pinzas y broches mantenían contenidos sus rizos con frizz, pero aun así algunos se las arreglaban para escapar de su prisión y enmarcar su rostro suavemente.

Rechinando sus dientes, sus ojos descendieron por su cuerpo, deteniéndose en su pecho y caderas. Ella no estaba muy cargada en el área del pecho, pero lo que le faltaba en el piso de arriba, lo compensaba con la agraciada curva de su trasero. Con esa postura, la espalda derecha y la barbilla alzada, exudaba confianza femenina y cuidado regio…

-Es como si aún fueran recién casados – dijo Donny suavemente, sentándose junto a él en una silla igual – juro que ella va a prenderse fuego con esa mirada que estás dándole.

-Hola a ti también, Donny – murmuró Draco - ¿Disfrutando la fiesta?

-Definitivamente – rió ella – Acabo de tener una conversación interesantísima con una de las amigas de tu madre. Ella no sabía la diferencia entre la ficción erótica y la ficción romántica, así que se la expliqué. Pobre señora, no creo que aún haya recobrado la conciencia.

Él rió sacudiendo la cabeza – Me alegra saber que estás pasándola bien.

Ella se encogió de hombros y tomó un trago del champagne que tenía en la mano – No sabía que tu padre tenía tantos amigos jóvenes… ¿Por qué están todos estos muchachos aquí? – preguntó ella, apuntando a un lado del jardín donde había un grupo de hombres de la edad de Draco.

-Esos son los hijos de los invitados de mis padres. Sostengo un verdadero odio hacia ellos – explicó él.

-¿Por qué?

-Ellos fueron a Durmstrang y yo a Hogwarts – explicó él.

-Correeeeeecto – replicó ella - ¿Los odias porque fueron a distintos colegios?

-Los odio porque se burlaban de mí por no ir a Durmstrang. Solía ser un niño muy orgulloso, en mi infancia, así que cuando ellos hirieron mi ego, comencé a resentirlos.

-Bueno, eso me hace sentir mejor después de rechazar a uno de ellos. Incluso él usó una de esas frases cliché… casi vomito en sus zapatos – dijo ella.

-Me habría gustado que lo hicieras – dijo él suavemente, entrecerrando los ojos ante el grupo de idiotas que él siempre evitaba en estas fiestas de primavera - ¿Cuál se te insinuó?

-El que está vestido con un traje gris oscuro. Alto, con la mirada oscura y malvada – dijo ella señalando el grupo.

-Ah, Victor Reid, el más molesto de todos – dijo él – Su ego es mucho mayor que el mío, si puedes creerlo. Siempre quise hacerlo bajar un peldaño o dos, tal vez de un puñetazo en esa presumida cara que tiene.

-Si te hace sentir mejor, le dije que utiliza mucho perfume y que el olor hacía llorar mis ojos – dijo ella con una breve risa – Si hubiera sabido que lo odiabas tanto, habría utilizado mi vocabulario más colorido.

-¿Acaso te dije alguna vez lo mucho que espero el día en que te vuelvas la maestra de mi hijo? – bromeó él – Es decir, no podría recibir mejor educación que la tuya…

Ella le dio un puñetazo en el brazo y lo dejó riendo solo, como cualquier encuentro entre los dos…


Hermione volteó cuando sintió una mano cálida en su hombro, esperando que fuera Draco quien estaba detrás de ella, mientras admiraba los setos profesionalmente esculpidos. En lugar de él, un hombre que no conocía estaba allí, con una sonrisa desenvuelta en su atractivo rostro - ¿Señora Malfoy?

-¿Sí? – respondió ella, tomando nota de su costoso traje y perfecto peinado. Era oscuramente apuesto, y muy intimidante.

-Solo quería acercarme y presentarme – dijo con voz baja – Soy Victor Reid, uno de los más antiguos amigos de su esposo. El muy pícaro nunca me presentó a su nueva y maravillosamente hermosa esposa.

Hermione le dirigió una sonrisa educada – Es un placer conocerlo, Sr. Reid. Me temo que Draco no lo mencionó.

-Como dije, es un pícaro sin igual – dijo con una risa ronca - ¿Podría hacerme un favor?

Absolutamente no, extraño y horripilante hombre… -¿Qué necesita? – preguntó en su lugar.

-Me preguntaba si le molestaría darme un tour por la biblioteca familiar Malfoy. Lady Narcissa me contaba que usted tiene un extenso conocimiento de literatura, y siempre me encontré fascinado por la colección que los Malfoy poseen.

-A decir verdad, Sr. Reid, solo estuve en la biblioteca unas cuantas veces. Me temo que no sería la persona correcta para darle un recorrido – dijo ella amigablemente.

-Oh, pero me agradaría mucho su compañía – dijo el, dirigiéndole una sonrisa encantadora – Veo que mi viejo amigo está ocupado ahora, y vi esta oportunidad para conocer a la nueva Sra. Malfoy.

Hermione miró hacia donde Draco estaba parado conversando con su padre y otros caballeros. Él sonreía devastadoramente ante alguna ocurrencia de alguien, y Hermione sintió sus propios labios curvarse con una sonrisa y su corazón saltar en su pecho cuando la mirada de él encontró la suya a través del jardín. Él le dio un guiño y volvió a pretender que reía ante alguna estúpida broma.

-Muy bien, Sr. Reid. Le mostraré la biblioteca – concedió ella, viendo que no le haría daño mostrarle al hombre la colección de libros – Si es tan amable de seguirme…

Ella caminó en dirección a la mansión con Victor siguiéndole. Abriéndose camino hacia la gran biblioteca en el segundo piso, Hermione sintió un pinchazo de cautela al estar sola con este extraño. Miró sobre su hombro y lo encontró con la mirada fija en su trasero.

¡Maldita sea! ¿En qué acabo de meterme?

-Los primeros registros indican que Ranulf Malfoy, el segundo Amo de la mansión Malfoy, fue el pionero en comenzar la biblioteca en el siglo dieciséis – dijo con calma mientras entraban en la tranquila y amplia sala.

-Qué interesante – murmuró Victor – Dime, niña, ¿cómo sabes todo esto?

-Cuando me casé con Draco, leí unos cuantos libros sobre la historia de los Malfoy. Es en realidad muy fascinante y estaba sorprendida al encontrarme enfrascada con toda la historia escondida detrás de una de las familias Sangrepura más poderosas del mundo mágico. También me sorprendí al oir que usted quería un recorrido por la biblioteca cuando asegura que es uno de los más antiguos amigos de Draco. ¿Por qué está aquí, en realidad?

Él le sonrió y se acercó un paso – Eres muy inteligente para tu propio bien, dulce mía.

-No soy tu dulce – dijo ella severamente – Ya terminé aquí. Puede ver las cosas por sí mismo – ella caminó un paso hacia la puerta y jadeó cuando sintió su brazo siendo atrapado en un férreo agarre – Por favor, déjeme ir, Sr. Reid.

-Ahora, ¿por qué haría eso? – preguntó él, arrastrándola hacia la esquina más alejada de la biblioteca… la esquina más alejada de la puerta, que era su único escape. Él cubrió su boca con una mano y sacó su varita, lanzando un hechizo silenciador sobre ella, con la sonrisa aún brillando y sus ojos barrieron el cuerpo que forcejeaba – Sé una buena niña y deja de resistirte. Sé que disfrutarás esto tanto como yo.

El enojo y la ira que ella sentía hacia él era equivalente a la que sentía consigo misma por haber sido lo suficientemente estúpida como para caer en su treta. Ella trató de patearlo mientras él sostenía sus muñecas firmemente, pero él presionó una rodilla entre las piernas de ella para detenerla.

Su corazón latía con fuerza y le obligó a su cerebro a pensar un escape rápido. Victor atrapó ambas muñecas detrás de su espalda usando una de sus manos, mientras que con la otra acarició su mejilla – Tan bonita, dulce mía. Ese tonto, Malfoy, no te merece.

¡Voy a cortarte en jirones en el instante en que encuentre un modo de escaparme de tu maldito agarre!

-Puedo ver como tus ojos queman, ardientes sobre mí… me gustan las mujeres apasionadas – rió él entre dientes, inclinando su cabeza para acariciar su cuello.

Por todos los cielos, ¿acaso tomó un baño en su jodida colonia? Hermione casi se atragantó cuándo la esencia de él la envolvió, y volvió a revolverse para salirse de su agarre incesante. Dejó escapar un grito inaudible cuando sintió la mano de él tomar uno de sus senos con rudeza. Eso era todo… sería violada… en nada más y nada menos que el hogar de la infancia de su esposo.

Cuando ella escuchó la tela de su vestido siendo rasgada, parecía que su corazón se había detenido por el excesivo latir. La rodilla de Victor, encajada entre sus muslos, empujó hacia arriba haciéndola estremecer ante el violento contacto. Mientras la mano de él tomaba contacto con el pecho desnudo de ella, el agarre en sus muñecas se soltó un poco y ella finalmente se las arregló para sacar una mano. Buscó su varita, apretada en el forro en su muslo, pero él inmediatamente volvió a tomar su mano y la torció dolorosamente.

Ella lloró sin sonido ante el dolor, y se volteó a verlo mientras él también lo hacía sin alterarse, enloquecido por la lujuria. Inclinó su cabeza y la besó con dureza, con la lengua saqueando su boca a pesar de los esfuerzos de ella para mantener los dientes apretados.

Una ola de náuseas asaltó sus entrañas y sintió las lágrimas quemando sus párpados…

De repente, la boca de él se despegó de la suya y se vio libre de su agarre. Impresionada, abrió los ojos para encontrar a Victor sostenido a unos centímetros del suelo por la mano de Draco en su cuello, apretándolo con furia creciente.

-Veo que conociste a mi esposa – dijo Draco con ira contenida, mientras el rostro de Victor comenzaba a tornarse rojo por ser asfixiado - ¿Qué dices? No puedo oírte, Reid. ¿Dijiste algo?

Victor manoteó el agarre de Draco alrededor de su cuello.

Draco dejó caer al hombre al suelo, y lo tomó por las solapas de la chaqueta - ¿Disfrutas abusando de mujeres indefensas? – preguntó con un suspiro letal - ¿De verdad pensaste que podías salirte con la tuya tocando a esposa?

Hermione sintió su labio inferior temblar mientras miraba la escena frente a ella. Su corazón aún no se había ralentizado y sus muñecas le dolían por el brusco agarre al que las habían sometido.

Ella miró como Draco retraía el puño y golpeaba luego a Victor directamente en la mandíbula. El gemido de dolor que el hombre emitió pareció justificar otro puñetazo de Draco. Luego de cuatro golpes más, con la sangre cubriendo el puño de Draco y bajando de la nariz de Victor, dejó caer al abatido hombre al suelo.

-Si alguna vez vuelves a acercarte a ella, Reid, voy a matarte con mis propias manos. Ni siquiera utilizaré una varita. Si le hablas, si la miras, si siquiera piensas en ella, voy a hacerte desear nunca haber nacido – dijo Draco con un fuerte susurro antes de golpear al hombre por última vez en las costillas.

El jadeo de Donny interrumpió lo que sea que hubiera pasado después - ¿Qué demonios está pasando aquí?

-Donny, ¿podrías por favor buscar el abrigo de mi esposa y traerlo? Yo llevaré por Red Flú al Sr. Reid a donde pertenece – dijo Draco con voz monótona, levantando al inválido hombre del suelo.

Con los ojos amplios y dirigiéndole miradas preocupadas a Hermione, Donny hizo lo que le habían dicho y salió de la biblioteca. Hermione miró como su esposo arrastraba al caballero ensangrentado hacia la chimenea y lo mandaba a un lugar cuyo nombre ella no llegó a escuchar.

Tomando un pañuelo desde el interior de su abrigo, Draco se limpió la sangre de su mano y lo presionó contra sus nudillos lastimados. Le dirigió a Hermione una rápida mirada, que contenía una gran cantidad de furia y frustración.

Donny regresó a la biblioteca con el abrigo de Hermione y rápidamente se apresuró hacia su amiga – Hermione ¿estás bien? ¿Qué pasó? ¡Oh por Dios, tu vestido está todo rasgado, mira tus muñecas! Están rojas; oh, Hermione, ¿qué te hizo? – sus palabras salieron amontonadas con lágrimas y jadeos.

Hermione posó su mano en el brazo de Donny para calmarla, sacudiendo su cabeza para decirle que estaba bien. Se apuntó a la garganta e hizo un signo de silencio con sus dedos. Los ojos de Donny se abrieron amplios y sacó su varita para deshacer el hechizo silenciador.

-Esto bien, Donny – dijo Hermione con la voz ronca, ajustándose a la capacidad de hablar nuevamente – Vuelve a la fiesta. No permitas que nadie se entere de lo que pasó.

-¿Y qué es lo que pasó? – preguntó ella, ayudando a Hermione con su abrigo.

-Nada sucedió – dijo Draco cruelmente detrás de ellas, mirando con furia a Hermione – Mi esposa y yo nos vamos a casa. Dile a mi madre que tuvimos que marcharnos, y si pregunta el por qué, dile que teníamos un compromiso previo.

Donny miró entre ellos, sin saber qué era lo correcto para hacer. Draco se veía como si estuviera por matar a alguien, y los ojos de Hermione miraban sus manos temblorosas –Por favor, Don, haz lo que él dice. Te aseguro que estoy bien.

Con una última mirada de preocupación, Donny asintió y dejó la biblioteca.

Sola en el lugar con su enfadado esposo, Hermione tomó un gran respiro tembloroso y se las arregló para mirarlo. Él aún la miraba sin rastro de emociones positivas. Ella se encogió ante su mirada inexpresiva y sacudió su cabeza para despejarla.

-Vámonos – dijo finalmente Draco, tomando su codo y guiándola a la chimenea.

No dijeron nada más hasta que aterrizaron en la sala de su departamento. Los ojos y la garganta de Hermione quemaban por los sollozos que había contenido y todo su cuerpo se sentía sucio. Quería tomar una larga, larga ducha y luego llorar hasta dormir.

-Antes de que pudiera tomar un solo paso en dirección al baño, Draco estaba parado frente a ella, con los ojos fruncidos con feroz enojo y sus manos agarrando sus hombros – Solo dime ¿Qué demonios estabas haciendo sola con él? No tenías idea quién era ese tipo, ¡y aun así accediste a desaparecer con él sin decirle a nadie dónde ibas!

Hermione lo miró y abrió la boca para defenderse cuando él la interrumpió - ¿Acaso perdiste todo rastro de coherencia? ¿Qué, en la tierra, te poseyó para siquiera hablar con él?

-¡Él no vino y se presentó como un violador, idiota estúpido! – finalmente gritó ella – Quería un recorrido por la biblioteca y yo…

-¿Un recorrido por la biblioteca? – gritó Draco - ¿Por qué demonios querría alguien un tour por la biblioteca? ¿Y por qué demonios fuiste tú tan estúpida como para caer en su engaño? ¡Casi me vuelvo loco de la preocupación cuando vi lo que él te estaba haciendo!

-¡No me llames estúpida! – chilló ella, con la sangre hirviendo con pura rabia y sus ojos escupiendo fuego hacia él – Cometí un error… ¡fui atacada y tú estás parado allí gritándome como si hubiese sido mi culpa! Estaba tan jodidamente asustada, y ni siquiera podía gritar para pedir ayuda, y todo lo que podía pensar era en lo tonta que fui por siempre creer en lo mejor de las personas… así que no necesito que me digas…

Sus palabras fueron interrumpidas cuando los labios de Draco descendieron sobre los suyos en un aplastante golpe. Ella se quedó incrédula por un pequeño lapso de segundos, con la espalda contra la pared, mientras asimilaba lo que estaba sucediendo. Sintió las manos de él ahuecar su rostro en un agarre firme, con las palmas quemando contra sus mejillas. Con su corazón ya latiendo, y su sangre ya hirviendo, Hermione se encontró a si misma levantando sus brazos alrededor del cuello de él y atrayendo su cuerpo más cerca de ella, mientras él atacaba su boca con sus labios.

Abriendo la boca para él, ella sintió su sabor por primera vez, sintió el calor aterciopelado de su lengua y su boca, el sabor de la ambrosía…

Draco sintió en enojo, el temor y la preocupación que había invadido su cuerpo al ver a su esposa en los brazos de un hombre vicioso evaporarse al alimentarse de su boca. Mientras los dedos de ella se enterraban en su cabello, él gimió suavemente en su boca, relajándose ante la sensación de las uñas de ella raspando su cuero cabelludo.

Ambos lo sabían… esto no sería dulce o gentil. Él la tomaría, y la tomaría duro.

Hablando de duro, Hermione podía sentir cómo lo estaba afectando todo esto contra su cintura. Arrastrando la boca fuera de la suya para tomar aire, lo miró a los ojos y notó la misma necesidad que ella estaba segura que emanaba de su propio cuerpo. Su mirada hablaba por sí sola: no había vuelta atrás para ninguno.

Tomando su rostro nuevamente, ella volvió a juntar sus labios y gimió al sentir las manos de él deslizarse hacia abajo por su cuerpo, acariciando sus curvas. Él volvió a alejar su boca de la suya y la arrastró cuello abajo, mordiendo suavemente y luego besando las marcas que iba dejando.

Ella arqueó su cuerpo y empujó su pecho contra él, necesitando sentirlo más cerca, sentir el calor que emanaba de él. Sus pulmones ardían por la falta de aire, y un remolino de tensión y calor se estaba formando desde sus pulsantes pechos hasta el centro entre sus piernas.

Un leve grito escapó de sus labios cuando Draco quitó la parte superior de su vestido con los dientes y le dedicó a su pecho la atención que merecía. Sus dientes, lengua y labios no daban tregua mientras se dedicaba a darle placer, y ella sintió sus rodillas débiles cuando la mano que él no estaba ocupando tomó uno de sus muslos con fuerza. Un sonido bajo salió de la garganta de él mientras su mano bajaba desde su muslo hasta su cálida femineidad. Le bajó las bragas con prisa y con la otra mano, tomó su nuca y la besó de nuevo, insatisfecho con la pequeña saboreada anterior… necesitaba más.

Todo el cuerpo de él estaba prendido fuego, solo por tocar a su esposa, solo por probar su dulce, cálida boca, solo por tener sus pequeñas manos vagando por su cabello y su pecho. No había ninguna posibilidad de que él durara mucho después de cuatro años de abstinencia…

Los dedos de él exploraron agresivamente entre las piernas abiertas de ella, y el suspiro roto que ella dejó escapar fue suficiente para volverlo loco. Ella estaba quemándose, lista y completamente entregada con sus atenciones, incitándolo con sus suaves quejidos, sus gemidos arrancados y los susurros de su nombre. Su nombre… sonaba como la música del paraíso saliendo de sus labios abiertos y mordisqueados. Jamás había estado tan ansioso de oírlo.

-Piensas… tú pi-piensas… mala idea? – la voz sin aire de Hermione se oyó mientras los dedos de él continuaban su trabajo en la parte interna y baja de su cuerpo.

Él la besó duro, encontrando el punto más sensible de su cuerpo y atacándolo con sus dedos hasta que ella gritó en dichosa agonía – No – replicó él – Pero en realidad… no me importa una mierda.

Las extremidades de ella temblaban y sus rodillas se sentían débiles. Hermione parpadeó abriendo los ojos lentamente. Tenía la mente nublada con los efectos posteriores a su clímax y aun así se sentía incompleta…

Estiró su mano hacia el botón de los pantalones de Draco y buscó a tientas la bragueta, con las manos temblándole sin razón. Una vez alcanzado el reto de quitarle los pantalones, lo que de repente se había vuelto de la dificultad de reconstruir el motor de un cohete, Hermione sintió su lado más descarado salir y estirarse para tomar el miembro en su mano.

El aliento de él se alteró mientras descansaba su frente contra la de ella y volvía a tomar sus labios. Él le alejó las manos de él, incapaz de seguir tomando ese placer incomparable – Solo una advertencia – jadeó – Definitivamente no voy a durar mucho una vez que esté dentro tuyo… ha pasado mucho tiempo.

Sus palabras la envolvieron como una caricia delicada y ella asintió. Él ya se había encargado de darle placer, sabiendo que no sería capaz de complacerla como realmente deseaba. Ella llevó sus manos hacia el rostro de él y frotó sus pómulos contra sus palmas – No te preocupes por eso – dijo ella – Siempre habrá una próxima vez.

¡WHOA! El corazón de Draco casi se detiene por completo. ¿PRÓXIMA VEZ?... Oh, al demonio con todo; esta relación ya estaba condenada para pasar por eso.

Arrastrando su vestido sobre sus caderas, él acogió su trasero con ambas manos y la levantó del suelo. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello y lo besó profundamente.

Una sirena sonó en la cabeza de ella mientras envolvía sus piernas alrededor de la cintura de él – Draco – respiró ella – No estoy protegida.

-Cuando Pansy me dijo que ella estaba embarazada, conseguí que un sanador me colocara un hechizo anti conceptivo semi permanente… estamos bien – dijo él rápidamente, desviando su atención nuevamente hacia el asunto que se traían entre manos, o más precisamente, entre piernas.

Ella sonrió sobre sus labios y tiró su cabeza hacia tras cuando él penetró toda su extensión dentro de ella sin más preámbulos. Se sintió llena y estrecha, y completa en alguna forma de nirvana sexual. Él estaba en lo cierto… no duró mucho después de enterrarse en su sedosa calidez, y después de solo unos cuantos segundos lo sintió gruñir con su liberación, con la espalda temblando bajo sus uñas.

-Perdón – murmuró él contra su hombro – Te lo advertí.

Ella se rió sin aliento y lo obligó a mirarla, para luego besarlo gentilmente – No te disculpes.

Él besó su cuello y asintió - ¿Qué acabamos de hacer?

-Creo que acabamos de consumar nuestro matrimonio – dijo ella con voz baja - ¿Gran error?

-Oh, sí, muy grande – dijo él contra su cuello, saliendo de ella y posando su mano nuevamente sobre su área más privada.

-¿Qué haces? – preguntó ella con un jadeo, sintiendo sus dedos explorándola y su pulgar buscando su punto más receptivo.

-Mi orgullo ya fue pisoteado; necesito ganar un poco de dignidad… así que limítate a disfrutar esto o te morderé – le susurró en la oreja.

-Adelante – lo invitó ella con la voz fracturada, gimiendo cuando él la obedeció y mordisqueó su cuello y quijada suavemente. Otro gemido escapó de sus labios mientras ella se afirmaba a sus hombros con más fuerza – Draco…

En una mezcla de luces y sensaciones, ella alcanzó el clímax sobre su mano por segunda vez, y sintió como el aire escapaba de su cuerpo cuando él capturó su boca con la suya, atrapándola cuando ella sintió que caería de una sustancialmente sensual altura.


Recostados cada uno en su cama, sin hablar entre ellos desde su enlace contra la pared de la sala, Hermione volteó para encarar la cama de Draco – Sabes que no puedo quedarme callada sobre esto – comenzó ella - ¿En qué nos metimos?

Ella lo escuchó suspirar y luego a los resortes de la cama mientras él volteaba a verla – Así es como lo veo; tenemos cuatro meses más juntos y estaba pensando… estaba pensando que nosotros, uh…

-¿Que nosotros convirtamos esto en una relación mutuamente satisfactoria? – preguntó ella, sabiendo exactamente lo que él quería decir.

-Sí. Estamos sexualmente atraídos el uno al otro, y no creo que sea tan malo si nos ayudamos mutuamente… sería estrictamente físico – dijo él.

Esposito querido, esto está mucho más allá de algo físico.

-Podremos así también aprovechar al tener un compañero de cama dispuesto todas las noches – continuó él – Pero si no quieres, solo dilo.

-Yo… quiero – dijo ella con voz baja – Todo el mundo ya asume que somos una pareja de casados real, así que no haría daño divulgar nuestros, um, placeres carnales.

-¿Placeres carnales? – rió él – Seh, bien, llámalo como quieras.

Ella lo ignoró, pero sonrió en la oscuridad - ¿Draco?

-¿Sí?

-¿Aún estás enojado conmigo?

Ella lo escuchó volver a suspirar – No, solo exageré, Hermione. Lo siento, estaba tan… jodidamente furioso ante el hecho de que estabas en peligro en las manos de uno de los hombres que más odio. Nunca pregunté pero ¿Estás bien? ¿Te lastimó?

Los ojos de ella se nublaron ante la invasión sorpresiva de lágrimas – Mis muñecas duelen un poco por su agarre… pero lo detuviste antes de que él pudiera hacer más daño.

-Bastardo – lo escuchó gruñir – Me habría gustado matarlo.

-Oh, Sí, tu madre habría amado que eso sucediera en su biblioteca – dijo ella, tratando de alegrar el macabro humor – El cotilleo habría sido atroz.

-Hablaste con esas mujeres por demasiado tiempo. Te corrompieron – dijo él con un bostezo.

-Estás tan en lo cierto; estoy solo a un paso de ser una princesa pretenciosa y sangrepura – dijo ella secamente, logrando sacarle una carcajada a él.

La noche los envolvió tranquilamente, con solo un pensamiento para mantener sus mentes ocupadas.

Una relación física era claramente la decisión menos inteligente que podrían tomar, pero en realidad no heriría a nadie si ocasionalmente se revolcaban en las sábanas.

El único problema es que esa intimidad física usualmente llevaba a la del tipo emocional, y Hermione, siendo de corazón blando y compasivo como era, terminaría completamente destrozada si se permitía involucrarse más de lo que ya estaba…

Draco, cuyo lado racional siempre triunfaba sobre el lado emocional, era completamente capaz de tener una relación puramente física con una mujer. Aunque ese no era el problema. El problema era que la mujer en cuestión estaba trepando lentamente las barreras que él mismo había puesto alrededor de su corazón; ya lo había agraciado con su presencia en su vida, en la vida de su hijo, y no podía siquiera imaginar lo que sería cuando ella se marchara.

Serían unos cuatro meses muy interesantes.


Nota de la Autora: El título del capítulo viene de la canción 'Breathless' de Shayne Ward.