A Wonderful Caricature of Intimacy

-Una Maravillosa Caricatura de Intimidad-

Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.


Capítulo 15: Our Game of Make-Believe Are at an End – Nuestro juego de Hacer-Creer ha terminado.

Paseándose entre el exquisito estado de sueño y el nada bienvenido estado de consciencia, Hermione se retorció entre sus sábanas ante las sensaciones, a las que no estaba acostumbrada, que la recorrían. Seguro, estaba durmiendo, pero no habían imágenes en su mente que implicaran sueños.

Sus ojos suavemente parpadearon hasta abrirse, con la mente tratando de absorber las sensaciones.

Una de esas sensaciones estaba concentrándose entre sus piernas. Aún somnolienta, gruñó bajo al sentir una mano tocándola lentamente… pero no era la mano de ella. Su mente estaba tomándose su tiempo para registrar las cosas y de repente sintió el calor de un cuerpo duro a su espalda, y suaves besos en nuca.

Se tensó inmediatamente, y solo se relajó cuando escuchó la voz de Draco susurrar en su oído – Tranquila, Hermione… solo soy yo.

-Oh, ¿de verdad? Pensé que podrías ser Donny, por un segundo – gimió ella, arqueándose ante su toque, con los dedos de él introduciéndose en ella tentadoramente.

-Charla sarcástica matutina; realmente sabes cómo encender a un tipo – le susurró él al oído, causándole escalofríos que la recorrieron a lo largo de la columna hasta donde las manos de él estaban acariciándola.

-¿Por… qué haces esto? – jadeó ella, con la mente nublada por el sueño y el placer. Su lado racional no había despertado aún… odiaba las mañanas.

-No estoy seguro – murmuró él, con su otra mano deslizándose bajo la remera extra grande de ella para acariciar sus senos – Solo tenemos el apartamento para nosotros por poco tiempo, así que pensé en aprovechar la oportunidad.

Dejó de acariciarla y ella gruñó en frustración.

-Paciencia, querida –rió él, mientras le bajaba su ropa interior húmeda. Ella lo sintió deshacerse de sus propios pantalones de pijama y trató de voltear entre sus brazos, pero él la detuvo, manteniéndola firma con la espalda de ella pegada al pecho de él.

Ella lo sintió moverse detrás de ella y luego apuntarla con su varita; su corazón se subió hasta su garganta ante el pensamiento irracional de que él podría maldecirla. Él lanzó un hechizo silencioso y ella sintió un cosquilleo en su boca, con el corazón ralentizándose al entender que él no iba a maldecirla, solo estaba colocándole un hechizo limpiador a su boca.

Tomándola por la barbilla con sus dedos pegajosos, volteó su cara para besarla en la boca suavemente, presionando sus labios contra los de ella y luego lentamente lamiendo su labio inferior. Ella abrió la boca para él, probando su aliento mentolado y riendo suavemente.

-¿Qué? – preguntó él, con una sonrisa.

-¿Tenías que colocarme un hechizo limpiador en la boca antes de besarme? – preguntó ella.

-No puedo decir que soy un fan del aliento matutino… incluso si sale de esa suave y pecadora boquita tuya – le susurró él sobre sus labios.

Con eso dicho él volvió a besarla, llegando lo más profundo posible mientras él tomaba uno de sus muslos y lo ponía sobre el suyo, abriéndola para su gratificación. Desde atrás, se abrió camino a su cálida y húmeda entrada mientras ella despegaba sus bocas, estirando su mano hacia atrás para agarrar su brazo firmemente.

La tomó por sorpresa el sentimiento de plenitud que sintió cuando él conectó con ella. La primera vez juntos había sido un poco extraña y apresurada, pero aún así, había llegado a sentir algo.

Esto estaba desgarrándola… estos sentimientos conflictivos hacia un hombre que admiraba pero que al mismo tiempo no era de su agrado.

La habilidad cognitiva parecía disminuir con cada embestida, tocando lugares que ella no sabía que existían, al nunca haber sido tomada en esa posición. Trató de contener los fuertes sonidos de excitación, pero comenzaba a fallar.

-Grita por mí, esposa mía – le murmuró él al oído, estirando su mano hacia su centro, entre sus rizos mojados para acechar ese botón encapuchado mientras la penetraba más fuerte.

Y ella gritó.

Él sonrió contra el cuello de ella – Obediencia… nunca pensé que sería testigo de eso por parte tuya.

-Hazme un favor y cierra el pico – jadeó ella, volteando el rostro para darle un beso duro, mordiendo su labio inferior y clavando sus uñas en la cadera de él.

-Tú cierra el pico – le susurró él , ásperamente.

-No, tú.

-Muy madura – le dijo él con un gruñido bajo – Ahora, ¿podrías venirte, por mí?

-Paciencia, querido – lo imitó ella, con los labios curvándose y luego abriéndose cuando otro grito estrangulado escapó de su boca cuando él la tocó en una región particularmente extra sensitiva.

Temblando sin control, arrastró su mano hacia la cabeza de él y tiró de su cabello levemente mientras sentía que él la llevaba hacia el cielo, alejando las llamas del infierno momentáneamente, y con el mundo deteniéndose en su propio eje.

Sintiéndola contraerse alrededor de su paciente erección, Draco finalmente dejó salir el control destructor de nervios que se había autoimpuesto, siguiendo a su falsa esposa en la felicidad orgásmica.


Pasando sus dedos por el pecho recubierto de sudor de ella, Draco trazó letras vagamente contra su piel, con su cabeza descansando junto a la de ella en su almohada mientras ella observaba los movimientos de su mano y hacía cosquillear su mejilla con su aliento.

-¿Puedes creer que en verdad tuvimos sexo? – preguntó Hermione en voz baja.

-Seguro, ¿por qué no?

-No lo sé, es solo muy extraño. Piensa en ello… unos meses atrás, si alguien me hubiera dicho que estaría acostada en una cama con Draco Malfoy bajo mi propia voluntad, le habría sugerido una buena institución mental.

-Es solo sexo – dijo él.

Ella permaneció en silencio, preguntándose si de verdad esto era solo sexo. Para ella, era un poco más… le gustaba despertar con sus manos sobre ella, tocándola, burlándose de ella, llevándola a lugares que ella solo alcanzaría entre sus brazos...

Pero si era 'solo sexo' para él, entonces ella no permitiría que él supiera que ella lo veía como algo más. Podría ser fácil para él, o para cualquier espécimen masculino, pensar en la intimidad como nada, solo medios para descartar estrés… pero siempre sería algo más para ella. Era más que lujuria, más que deseo, más que pasión, pero no era exactamente amor. Todo lo que ella sabía es que era confuso como el demonio.

-¿cuándo perdiste tu virginidad? – preguntó él de repente, con sus dedos aun trazando distintos patrones sobre su estómago.

-¿Por qué quieres saberlo?

-Solo curiosidad – se encogió de hombros él.

-¿Cuándo perdiste tú la tuya? – preguntó ella.

-Yo pregunté primero.

Ella frunció el ceño y cerró los ojos mientras los dedos de él la arrastraban a una tranquila calma – Tenía quince años.

-Entonces, quinto curso.

-No, cuarto curso – lo corrigió ella suavemente.

la mano de él se paralizó, pero ella mantuvo sus ojos cerrados - ¿Tuviste sexo en nuestro cuarto año?

-Yo tenía quince años – repitió ella – Nací en Septiembre, así que soy más grande que la mayoría de la gente de nuestro curso.

Sus dedos se movieron nuevamente, en círculos alrededor de su ombligo - ¿Fue Weasley? – preguntó.

-Nunca dormí con Ron – dijo ella firmemente – Siempre fuimos amigos. Admito que tuvimos un leve interés mutuo durante nuestro sexto año, pero eso se desvaneció eventualmente.

-¿Potter, entonces?

-No, y no creo que quiera responder esa pregunta – dijo ella, abriendo los ojos para voltear y mirarlo.

Él sonrió levemente – Bueno, ahora que lo dijiste, debo saberlo.

Ella sacudió la cabeza en su dirección – No es nada de tu interés.

-Oh, vamos. Cuéntame – insistió él, levantando sus dedos hacia el cuello de ella y delineando sus clavículas suavemente - ¿Por favor?

-No me creerás si te lo digo – dijo ella, de repente sintiéndose incómoda con la delicada naturalidad de sus caricias. Él estaba jugando con sus emociones.

-Pruébame.

Ella aguardó por unos segundos, tomando una gran respiración ante sus nervios repentinamente fracturados. Y realmente se sorprendió al sentir que la otra mano de Draco bajó hacia la suya para entrelazar los dedos con los suyos – Fue Cedric Diggory.

-¿Perdiste la virginidad con Diggory? – preguntó, con la voz marcada por la sospecha.

-Sí.

-¿Diggory? ¿El campeón muerto del Torneo de los Tres Magos?

-Bueno, no estaba muerto en ese momento – respondió ella acaloradamente.

-¿Cómo demonios acabaste durmiendo con Diggory? – preguntó él asombrado.

Ella chasqueó la lengua con molestia y rodó los ojos – Solo ocurrió. Estaba en la biblioteca estudiando un día, y él estaba buscando información para su próxima prueba en el torneo. Coincidió con que yo estaba usando un libro que él necesitaba, así que me lo pidió y solo comenzamos a hablar.

-¿No estabas muy cariñosa con Krum durante nuestro cuarto año? – preguntó él.

-No pareces entender el concepto de mí teniendo amigos hombres, ¿o si? – preguntó ella secamente.

-No me contestes así – dijo él arrastrando las palabras.

Ella volvió a rodar los ojos – Dormí con Cedric, sí. Terminamos conversando la noche entera esa noche, notando lo mucho que teníamos en común. Él era un chico muy dulce y amable, y no me arrepiento de lo que hicimos.

-Bueno, eso es sorprendente. Jamás pensé en ti como el tipo de chicas de 'una sola noche' – murmuró él.

-Nunca pensé en mí misma como el tipo de chica de 'me casaré con el hombre que odio', tampoco - disparó ella.

Él solo sonrió y se inclinó para besar su mejilla – Obviamente no eres una persona amante de las mañanas.

Ella lo miró con una mueca y se removió para salir de su agarre, pero él la sujetó más fuerte y rió cuando ella comenzó a sacudirse contra él para salir de la cama.

-Si sigues retorciéndote, nos quedaremos en cama por más tiempo del que tenía planeado – le susurró él al oído.

Un sorpresivo llamado a la puerta frontal se oyó, y ambos se miraron, preguntándose quién estaría a la puerta tan temprano. Solo en caso que se tratara de la PDM, Hermione sacó su varita y unió las camas, desordenando las mantas y almohadas, aunque la imagen no tenía que ser alterada demasiado.

Draco se puso los bóxer y los pantalones, y tomó una camiseta limpia de su armario. Mientras Hermione buscaba ropa para ella, él salió a atender la puerta.

Tan pronto como la abrió, Donny lo empujó para entrar, mirando alrededor del apartamento - ¿Dónde está? ¿Está bien? ¡No puedo creer que los dejé irse sin decirme qué estaba pasando! Estuve muriendo de preocupación y no dormí en toda la noche y… ¿dónde está ella, Draco?

Donny se detuvo en la sala, con su cabello en total desorden estirado hacia atrás en un maltrecho moño; vestía pantalones de correr y una camiseta que parecía haber luchado contra un litro de cloro y una horda de polillas; y sus ojos estaban inyectados en sangre.

-¿Dónde estuviste toda la noche, Donny? – preguntó Draco, guiándola por el brazo hacia la cocina para darle una taza de té.

-¡Estuve preocupándome hasta la mierda! – dijo ella – Hermione fue atacada y yo solo la dejé irse a casa contigo sin siquiera averiguar qué sucedió. ¡No podía dormir, Draco! La culpa y la preocupación estaban comiéndome viva.

Él la sentó a la mesa y al momento en el que él le puso una mano tranquilizadora sobre el hombro, ella rompió a llorar.

Alguien olvidó tomar su poción anti SPM esta mañana.

-Eh, ¿Donny? Uh… Hermione está bien – dijo él, preguntándose cuándo su esposa finalmente saldría y lo relevaría para consolar a su amiga.

-¡Se supone que soy su amiga! Pero, yo solo dejé la fiesta e hice lo que ustedes dos me había dicho que hiciera cuando tendría que haber insistido en que me dijeran que sucedía – lloró ella – Además, mientras volvía a casa, me crucé con Jimmy ¡y está comprometido! ¡Comprometido, Draco! ¡No puedo ni siquiera conseguir novio, y ese estúpido idiota está comprometido!

¿Quién demonios es Jimmy? ¿Y DÓNDE RAYOS ESTÁ HERMIONE?

-¿Donny? – la voz de Hermione se oyó finalmente, viniendo del marco de la cocina -¿Don, qué está mal?

Draco lentamente se alejó de la cocina, dejando a las dos féminas a solas mientras Donny comenzaba a hablar con ese tono de voz ultrasónico que solo los perros, y aparentemente Hermione, eran capaces de oír. Él le gesticuló a Hermione que iría a recoger a Zane, y las dejó antes de que fuera arrastrado a algo de lo que no quería ser parte.


-Y luego jugamos a ser monstruos y luego jugamos afuera e hicimos castillos de arena y luego la tía Tonks nos hizo algo de comer y estaba deliciosa ¡y luego tío Remus jugó con nosotros e hizo nuestros juguetes más grandes con su varita! – conversó Zane contento mientras volvían a casa desde la residencia Lupin.

-Parece que te divertiste, Z – replicó Draco, apretando la mano de su hijo

-¡Lo hice, papi! Pero los extrañé a ti y a mami.

-También te extrañamos, colega – sonrió él.

Llegaron a casa para encontrar a Hermione leyendo un libro y enrollando un rizo alrededor de su dedo.

-¡Mami! – exclamó Zane, apresurándose a su regazo y abrazándola firmemente - ¡Te extrañé!

Ella besó su rostro y envolvió sus brazos alrededor de él – También te extrañé, corazón. ¿Te divertiste con Wolf?

-¡Sí! – respondió él.

Hermione levantó la mirada hacia Draco, que estaba sentándose frente a ellos en una silla – Tu madre nos invitó a almorzar. Está enojada con nosotros por retirarnos tan abruptamente ayer sin decir adiós.

Él rodó los ojos - ¿A qué hora?

-En media hora – respondió ella.

-¿Vamos a casa de Abela? – preguntó Zane - ¡Quiero contarle sobre mi pijamada con Wolf!

-Sí, y ella estará muy emocionada de oír todo lo que tienes para contarle – le dijo Hermione - ¿Por qué no vas a poner tu bolso en tu habitación y te cambias por ropa nueva?

Él asintió rápidamente y saltó del sofá, dejando a Draco y Hermione solos en la sala.

-¿Y bien, qué pasó con Donny? – preguntó Draco una vez que Zane se fue.

-Estaba con un mal día, sin haber dormido nada anoche y preocupándose hasta el cansancio sobre lo sucedido. Le aseguré que estaba bien, y que no estaba herida. También se encontró con su ex novio, el hombre que ella encontró durmiendo con su vecina. Parece que se casará y Donny estuvo un poco deprimida últimamente con todo el mundo a su alrededor casándose.

-¿Aún está colada por ese tipo Wood?

Hermione sonrió – Seh, siempre fue un poco excéntrica y su obsesión por Oliver Wood es el escape a la frustración de no encontrar un novio. En realidad comienzo a sentirme mal por ella. Es una chica increíble y aun así no parece encontrar ni un hombre decente que la ame tal cual es. Estaba pensando en hacer algo especial por ella, ya que su cumpleaños es la semana que viene, solo que no se me ocurre nada.

-Estoy seguro que pensarás en algo – dijo él.

-Eso espero. No soy muy creativa cuando hablamos de hacer regalos, y realmente quiero alegrarla – pensó en voz alta – Bueno, si no pienso en algo bueno, supongo que puedo llevarla a comer fuera y comprarle algo de joyería.

-Tienes razón, no eres muy creativa – se burló él, recibiendo un almohadón en la cara como respuesta.

-¡Wolf y yo también tuvimos una pelea de almohadas! – anunció Zane mientras volvía a la sala, mirando a su pobre padre siendo golpeado por el almohadón – ¡Yo gané la pelea de almohadas porque los Malfoy nunca pierden!

Hermione bufó y sacudió su cabeza – Todo el mundo pierde, en cierto punto, Zane.

-Noh, oh. No los Malfoy. ¡Papi me dijo que nosotros nunca, jamás de los jamases perdemos! – explicó él.

-Bueno, parece que Papi olvidó contarte esas veces que perdió partidos de Quidditch cuando íbamos al colegio – dijo ella tratando de incorporar un sentido de realidad en el niño desilusionado.

Zane volteó a ver con una mirada de horror a su padre, quien estaba mirando a su mujer - ¿Perdiste juegos de Kiddich, Papi?

Draco habló entre dientes – Una o dos veces, sí.

Hermione bufó de nuevo ante su declaración. Murmuró algo bajo aliento que sonaba como 'mejor dicho una o dos veces al año'.

-Está bien, papi – le aseguró Zane – Wolf me ganó cuando jugamos a las carreras y cuando jugamos a los saltos locos.

Los tres dejaron la casa un poco después, escuchando Zane relatar las reglas intricadas y sin sentido del 'salto loco'. Llegaron a la mansión Malfoy luego de aparecerse desde un punto de aparición oficial cerca de su apartamento.

Narcissa los recibió con su usual sonrisa brillante y Lucius, por supuesto, con su usual sutil mueca, solo dándole a Zane un leve guiño de reconocimiento.

El almuerzo fue servido en el comedor de la mansión, los cinco sentados alrededor de la enorme y vistosa mesa que había sido encogida para mayor cercanía. Zane habló incansablemente con sus abuelos, contándoles cada pequeña cosa que había sucedido desde la última vez que los había visto.

Tomando un sorbo de su jugo de calabaza de su vaso a prueba de derrames, él estaba a punto de terminar de contarle a su abuela sobre la aventura que él había tenido junto a Rosie y una caja abandonada cuando de repente jadeó y señaló a Hermione.

-¡Oh, no! – dijo él, con los ojos amplios mirándola - ¡Tienes un ouchi en el cuello, mami! ¿Estás bien?

Los otros tres adultos voltearon a mirar a Hermione, que estiró su mano a su cuello con una mirada confundida en el rostro – No tengo un ouchi, Zane.

-Sí, lo tienes – insistió él.

-Él parece estar en lo cierto, querida – dijo Narcissa.

Hermione tomó una de las cucharas de la mesa y la volteó para mirar el reflejo de su cuello, sin importarle lo poco elegante que era usar la vajilla de plata de esa manera.

Lucius bufó sin delicadeza en su champagne – Narcissa, tu inocencia me sorprende.

-¿Mi inocencia? ¿De qué estás hablando, Lu…- oh cielo santos – jadeó ella.

Al instante en que Narcissa había hablado, Hermione dejó caer la cuchara con estruendo sobre la mesa, dirigiéndole a Draco una mirada oscura al ver en el reflejo el chupón que él le había hecho.

Los ojos de él estaban amplios, luchando contra la fuerza que usaba para ocultar la risa.

-¿Necesitas que papi te bese tu ouchi? – preguntó Zane.

Lucius bufó de nuevo – Creo que eso fue lo que causó el ouchi en primer lugar.

-¡Lucius! – lo amonestó Narcissa.

-¿Huh? – preguntó Zane.

-Nada, Z – dijo Draco, con la cabeza baja mientras sus hombros sacudían por la gracia.

Las mejillas de Hermione brillaron por el sonrojo mientras subía el codo a la mesa y dejaba descansar su mano sobre su cuello – Estoy bien, Zane. No tengo un ouchi. Accidentalmente me coloreé con uno de tus tinteros de colores.

-Oh. Eso es ridículo, mami – rió él, tomando un bocado de su comida – Siempre eres tan ridícula. Como una ridi-bily.

Mientras él reía consigo mismo, con su rima siendo totalmente la cosa más graciosa que se le podría ocurrir, no pareció notar la tensión y las miradas inquisitivas que estaban teniendo lugar entre los adultos.

Narcissa fue la primera en romper el incómodo silencio y las risitas de su nieto –Bueno, Draco, no me dijiste exactamente por qué se retiraron tan súbitamente ayer.

-Hermione y yo teníamos un compromiso previo – murmuró él.

Lucius rodó los ojos y se burló - ¿Así es como ustedes los jóvenes lo llaman estos días?

-Si no puedes comportarte, Lucius, puedes ir a comer a la cocina – dijo Narcissa ásperamente.

-Uh, oh, Abelo se metió en problemas – se burló Zane - ¿Vas a darle nalgueadas, Abela?

-¡Eso sería delicioso! – dijo Lucius antes de que Narcissa tuviera oportunidad de decir algo más.

-¡En verdad, Lucius! – prácticamente gritó ella.

Draco rió en su servilleta mientras Hermione escondía su propia risa con su mano. Siempre y cuando la atención se mantuviera lejos de ellos, podrían encontrar el humor en la situación. Zane sacudió su cabeza con confusión. Los adultos eran tan tontos.

-Tendrán que excusar a mi esposo. Se olvida su edad – dijo Narcissa furiosa – Ahora, ¿al menos disfrutaron la velada? Sé que Donatella se escapó tan pronto como ustedes se fueron. La pobre niña parecía estresada por alguna razón.

-Tuvo una semana un tanto dura – medio mintió Hermione.

-Oh, pobre querida. Sabes, sé que está soltera, así que estaba pensando en presentarle alguno de los hijos solteros de mis conocidas. ¿Piensas que ella estaría bien con eso?

-No estoy segura; ¿A quién tienes en mente? – preguntó Hermione.

-Bueno, sé que el hijo de Desdemona Reid, Victor, está soltero.

-¡No! – dijo Draco violentamente. Cuando todos le dirigieron miradas sorprendidas, tomó una calmante respiración y sonrió – Es decir, no, no creo que ellos dos sean compatibles. Ella habló con él en la velada y no se llevaron bien.

Narcissa asintió tristemente – Bueno, estoy segura que le encontraremos a alguien para ella. Absolutamente la adoro.

Cuando la conversación perdió el flujo, Narcissa llevó a Hermione a la salita mientras los hombres tomaban una copa de brandy, hablando sobre Quidditch, el Ministerio y otros intereses masculinos. Zane se apresuró a buscar a su elfo doméstico preferido, Sunshine Banana, para jugar a las escondidas.

Hermione se sentó frente a su suegra y sonrió educadamente mientras la otra mujer la evaluaba con la mirada - ¿Estás teniendo un romance extra marital? – preguntó Narcissa sin preámbulos.

Suprimiendo la necesidad de dejar caer la mandíbula, Hermione sacudió la cabeza – No, Narcissa, no estoy engañando a Draco.

-Entonces, dime, ¿cómo demonios conseguiste esa mordida de amor?... y no me mientras, porque no soy tan inocente.

Hermione se mordió el labio inferior, insegura sobre qué decir. Notando que Narcissa era realmente la única con la que podría hablar sobre la situación, dejó salir una gran bocanada de aire y cerró los ojos – Draco y yo tuvimos sexo.

-Entiendo – replicó Narcissa, golpeteando sus dedos contra su barbilla - ¿Durante cuánto tiempo estuvieron compartiendo la cama?

-Bueno, verás, en realidad no compartimos la cama. Solo tuvimos sexo anoche… y luego esta mañana.

Narcissa asintió y movió sus dedos más rápido, un hábito nervioso de ella – Pensé que ustedes no se gustaban.

-No lo hacemos. Nuestras personalidades son tan opuestas que siempre peleamos más que nada – dijo ella – Pero últimamente estuvimos llevándonos mejor por el bienestar de Zane, y porque dos personas no pueden verdaderamente vivir juntos y odiarse tanto por tanto tiempo. Nos comprometimos a mejorar, dándonos cuenta de nuestros errores eventualmente.

-Entonces, ¿piensas que podrías sentir algo por él?

Hermione sacudió su cabeza en negación, pero luego se encogió de hombros – No lo creo. Es decir, no lo sé… es todo muy confuso.

Narcissa sonrió comprensivamente. –Es muy difícil separar el sexo de las emociones. Lucius fue mi primero y único. Me cortejó por al menos un mes, y yo trataba de mostrarme cauta con él, no muy segura si sería feliz con el notorio Lucius Malfoy… pero nuestra primera vez juntos probó que podría encontrar alguna pizca de afecto en mi unión con él. A pesar de su naturaleza fría, es un alma muy afectiva y de hecho encontré el amor junto a él, combinando nuestra actividad en el dormitorio con todo lo demás.

Hermione se encontró asintiendo junto a ella, comprendiendo exactamente lo que Narcissa le decía.

-No puedo permitirme tener sentimientos por Draco – dijo ella después de un tiempo.

-¿Por qué no?

-Lo que tenemos ahora es un arreglo de negocios, y nada más. Él no siente nada por mí y sería más fácil para mí no sentir nada por él. Haríamos una pareja verdadera terrible, porque realmente no nos llevamos bien. Somos como dos polos negativos, opuestos el uno con el otro en prácticamente todo.

Draco y Lucius entraron en la salita, interrumpiendo lo que sea que iba a decir Narcissa.

-¿Estás lista para irte? – le preguntó Draco a Hermione.

Ella asintió y se incorporó con Narcissa, intercambiando una mirada significativa con la bruja mayor que claramente decía que nada de lo que se había hablado entre ellas debía ser reproducido a alguien más.

Zane llegó corriendo a la sala, riendo mientras el jadeante elfo domestico lo perseguía y finalmente alcanzaba a su joven amo con un chillido de victoria de '¡pillado! Zane rompió a reír al ser atrapado y abrazó al elfo con fuerza, antes de besarla en la cabeza y correr hacia los brazos de su padre.

-¡Adiós, Amo Zane! – chilló Sunshine Banana antes de desaparecer de la salita y volver a sus deberes.

Hermione miró a Lucius esconder una mirada desaprobadora y luego sonreír levemente cuando su esposa enganchó su brazo con el suyo. Narcissa estaba en lo cierto. Ellos dos se amaban intensamente.

Despidiéndose rápidamente, la generación más joven de Malfoy dejó la mansión y regresaron a casa. Un Zane exhausto se durmió en el camino, tomando su siesta un poco más tarde que lo usual. Una vez de vuelta al apartamento, Draco colocó a su hijo en su habitación, mirándolo dormir por un momento y luego regresó a la cocina donde Hermione estaba acomodando los platos limpios.

Él se ofreció a ayudarla y ella le sonrió amigablemente, alcanzándole una pila de platos y copas. Mientras él las ponía a un lado, ella volteó a mirarlo – Le conté a tu madre sobre nosotros durmiendo juntos.

-Lo sé – dijo él dándole la espalda – Una vez que vio el chupón, supe que no te dejaría descansar hasta escuchar la historia detrás de él. Es una mujer maravillosa, pero terriblemente metida.

Hermione rió por un momento ante la afirmación - ¿Aún piensas que esto no es una mala idea?

-¿Qué? ¿Nosotros teniendo sexo? – preguntó él caminando hacia ella.

Ella asintió y dio un paso hacia atrás, solo para encontrarse con que ya estaba pegada a la mesada.

La sonrisa de él era feroz mientras se aproximaba, con sus ojos plateados brillando con malicia. Finalmente se detuvo frente a ella, con sus manos agarrando la mesada detrás, mientras ella trataba de no derretirse completamente ante el tacto de su cuerpo contra el suyo.

Ella lo observó inclinarse hacia ella y besar su mandíbula, deslizando sus labios hacia su mejilla. El camino que recorrían sus labios le quemaba la piel y hacía temblar sus rodillas ante la amabilidad de su boca. Mientras él se movía hacia su cuello expuesto, ella se tragó un gemido cuando él lamió el lugar donde estaba el chupón. Él movió sus labios hacia el otro lado del cuello y besó un patrón similar hacia su mejilla.

Draco se alejó en silencio y miró el cúmulo de color en las mejillas de Hermione, subiendo desde su cuello. Sonriendo ampliamente, acarició su mejilla oliendo su suave esencia. Envolvió un brazo alrededor de su cintura, con la otra mano aun agarrando la mesada, mientras se inclinaba a besarla en los labios.

Ella gimió sobre su boca mientras él la besaba con un toque suave y delicado, inflamando su deseo y haciendo a sus pechos pesar con la necesidad de toque.

De repente, él alejó sus labios de los suyos y se separó un par de pasos, caminando hacia la puerta de la cocina. –No, no creo que sea una mala idea – dijo él con una sonrisa leve, y se fue.

Tomando la mesada para sostenerse, Hermione entrecerró los ojos hacia el marco vacío, molesta e impresionada por las habilidades manipuladoras de Draco. Le tomaría todo su autocontrol para mantenerse alejada de él emocionalmente. Físicamente, bueno, apenas habían probado cuán explosivos podían ser juntos.


Tres días antes del cumpleaños de Donny, Hermione se sentó en la cama que ahora compartía con Draco. Habían fusionado las camas permanentemente, sabiendo que mantenerlas separadas no era necesario ya. Hojeando una revista, trató de buscar algo que pudiera inspirarla para regalarle a su amiga por su cumpleaños.

En el trabajo, Donny había estado cada vez más miserable, como nunca la había visto Hermione, pasando por un tiempo de melancólica autocompasión. Más que nada, Hermione quería alegrar un poco a su más querida amiga, pidiendo sugerencias a todo el mundo, aunque nadie tenía buenas ideas.

Draco entró en la habitación para encontrar a Hermione metida en la revista, mordiendo su labio y suspirando con frustración.

-¿Qué haces? – le preguntó mientras se vestía con el pijama.

-No puedo encontrar nada todavía para el cumpleaños de Donny. Estuvo tan triste últimamente, que haría lo que sea para alegrarla un poco. Se merece algo maravilloso y yo soy una muy horrible amiga que no puede pensar en nada – dijo ella furiosa.

-El hecho de que estás tratando, prueba que eres una buena amiga – la consoló él, trepando a la cama junto a ella.

Ella suspiró y se encogió de hombros – No tiene sentido. No soy creativa y no voy a pensar en nada. Solo le entregaré un certificado de regalo mañana y le dejaré que elija donde quiere gastarlo.

Él sonrió y le quitó la revista de las manos – Es hora de dormir.

Ella lo miró y notó el brillo en sus ojos que decía que dormir no estaba definitivamente en su agenda hasta futuro aviso.

Una vez que los labios de él encontraron los suyos, las frustraciones lentamente se desvanecieron para transformarse en hambre carnal. Se complementaban mutuamente en la cama, uniéndose caricia por caricia, embestida por embestida, lamida por lamida…

Jadeando por aire una vez que alcanzaron el clímax, Hermione sonrió por el completo triunfo de su capacidad de separar sus emociones de su vida sexual esta vez. Estaba trabajando duro para mantenerlas separadas, y estaba orgullosa de ella misma por no tener que pensar en sus sentimientos mientras Draco la complacía en la forma más animal posible.


Desafortunadamente, ese control se sacudió completamente dos mañanas después cundo despertó en una cama vacía. Escuchó a Draco en la ducha mientras ella se estiraba y bostezaba profundamente.

Volteó la cabeza cuando un pedazo de pergamino en la cama atrapó su atención. Frotó sus ojos y se estiró para tomar el sobre que descansaba sobre la almohada de Draco. Por fuera del sobre, reconoció la letra de Draco. Solo decía: no vuelvas a dudar de ti misma. Eres una amiga maravillosa, y sé que sabrás que hacer con estos.

Frunció las cejas con frustración y volteó el sobre para mirar el interior. Sacó lo que contenía y cuando notó qué eran, su mano voló para su boca jadeante, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Apretados en su mano estaban cuatro tickets para el sumamente anticipado juego de los Puddlemere United vs. Falmouth Falcons el próximo sábado. El juego había liquidado entradas una vez que fue anunciado, y ella sabía que esos habrían costado una fortuna.

La parte que hizo a Hermione perder el control de sus sentimientos no fueron los cuatro tickets, sino los cuatro papeles adheridos a los tickets. Eran los pases VIP que le garantizaban a quien los tuviera la entrada a los vestuarios del equipo de su elección antes y después del partido, sumado a una cena privada con el equipo elegido si ganaban.

Ella dejó caer las lágrimas mientras se daba cuenta de que estaba casada con el más exasperantemente increíble hombre en el planeta.


Nota de la Autora: el título del capítulo viene de la canción 'Point of no Return' del Fantasma de la Opera. Gracias a todos los comentarios… y antes de que alguien lo mencione, no me olvidé de añadir la respuesta de Draco sobre su virginidad… saldrá a colación después.