A Wonderful Caricature of Intimacy

-Una Maravillosa Caricatura de Intimidad-

Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.


Capítulo 16: They Don't Know How Real Love Feels – Ellos no saben cómo se siente el verdadero amor.

Hermione esperó a que Draco saliera de la ducha, con su toalla amarrada alrededor de su cintura, antes de abalanzarse sobre él, arrojando sus brazos alrededor de su cuello y enterrando su rostro en su húmedo y cálido espacio en la base de éste.

Él se tambaleó por un instante y luego se estabilizó mientras ella se agarraba de sus hombros - ¿Qué demonios…?

Ella se alejó y lo tomó del rostro, plantando sus labios sobre los de él firmemente y besándolo como si el mismísimo acto fuera a pasar de moda.

Si él estaba sorprendido por eso, no lo demostró, devolviéndole el beso con el mismo fervor que ella le prodigaba. En alguna parte de la esquina de su mente, él trataba de averiguar por qué ella estaba besándolo… pero siendo del tipo de hombre que podía enfocar solo un lado de su mente a la vez, decidió que no le importaba.

-Te estás empapando – consiguió murmurar mientras tomaban un respiro.

-No me importa – dijo ella con una gran sonrisa, volviendo a arrojarse a sus brazos – Muchísimas gracias, Draco.

-¿Por qué? – preguntó él, desenvolviendo los brazos de ella de su cuello.

-Por no ser incorregible una vez en tu vida – replicó ella – Nunca podré agradecerte lo suficiente por los boletos de Quidditch, Draco.

-Oh – dijo él en voz baja, caminando hacia el vestidor para tomar su ropa interior – No es nada.

-¿Cómo demonios conseguiste esos tickets? Espera, no puedo permitir que pagues por ellos… deben haberte costado una fortuna y…

-Te dije, no es nada – replicó él, vistiéndose con unos bóxers y una camiseta blanca – Diseñé una casa para uno de mis amigos que está en el equipo de los Falcons y él movió unos cuantos hilos por mí.

-¿Puedo devolverte el dinero? – le preguntó.

Él volteó a verla con una mirada seria y sacudió su cabeza - ¿Qué parte de 'no es nada' no terminas de entender?

Ella le sonrió, sin importarle que estuviera molestándola – Gracias, nuevamente. Fue un gesto muy dulce. Donny estará encantada.

-¿No tienes que prepararte para la escuela? – le preguntó él, de espalda a ella mientras terminaba de vestirse.

-Sí, iré a despertar a Zane – dijo ella mientras salía de la habitación, dejando a Draco sumido en sus pensamientos.

Él suspiró y comenzó a abotonar su camisa. Sus pensamientos, por los últimos días, habían sido abrumadores hasta el punto de molestia. Estaba disfrutando inmensamente el aspecto físico de su relación con Hermione. Diablos, había estado en abstinencia por tanto tiempo que casi había estado seguro de que había olvidado cómo tener sexo.

Por suerte, aún sabía cómo hacerlo.

Anudando la corbata alrededor de su cuello, deslizó un pálido dedo por una reciente marca en su cuello que Hermione le había dejado dos noches atrás, cuando había usado sus labios para torturarlo hasta el borde de la locura sexual… sonrió ante el recuerdo del lado descarado de Hermione que aparecía cuando estaban en la cama. No se mentiría a si mismo: Hermione era una amante fantástica. Le aplicaba la misma determinación y habilidad a la cama como a todo lo demás. Él era un bastardo con suerte.

Cerró los ojos, sacudiendo su cabeza con exasperación. Todas las noches, después de explorar mutuamente sus cuerpos, permanecían recostados en silencio uno al lado del otro, tocándose, acariciándose, susurrándose cosas… era enfermamente romántico.

Peleaban menos estos días. Peleaban, sí, pero menos.

Él sabía por qué estaban peleando menos, y también sabía el por qué esperaba ansioso regresar a casa después del trabajo todos los días. Comenzaba a gustarle ella, como si fuera un muchachito adolescente durante su primer enamoramiento. Le provocaba náuseas pensar cómo Hermione había conseguido finalmente meterse bajo su piel, enfrentándose a él en conversaciones intelectuales, y enfrentándose a él físicamente cuando hacían el amor en cada oportunidad.

Ella era inteligente, era compasiva, y era cariñosa con su hijo; cuidaba de ambos como una mamá gallina que cuida de sus polluelos y su agudo ingenio aportaba humor a su previamente aburrida y monótona vida.

Él sabía que estaba sumergiéndose en aguas peligrosas al permitirle enterrarse aún más profundamente en su vida, pero por primera vez, sentía que podría ser feliz… que quizás podría llegar a realmente amar a alguien, y que esa persona lo amara también. ¿No sería eso lindo?

Pero, todos eran pensamientos estériles… Hermione nunca podría amarlo. Él era el niño que había hecho su infancia un verdadero infierno, y una verdadera relación entre ellos era completamente absurda. Se habían odiado por tanto tiempo que ningún período de tiempo juntos, o el sexo, o la intimidad, lograrían cambiar el pasado o que ella lo amara incondicionalmente.

Con otro suspiro sonrió tristemente y pasó una mano por su cabello. Los seis meses ya iban por la mitad, y en tres meses más se divorciarían y seguirían con sus vidas por separado. La vergüenza de su matrimonio solo sería un recuerdo agridulce para ambos.


Hermione escuchó a Zane terminar la historia sobre su loco sueño de esa noche mientras alcanzaban la puerta de la escuela. Él estaba entorpeciéndose con sus palabras al tratar de explicarle correctamente todo sobre la gran aventura durante la noche.

-¿No es eso súper tonto, mami? ¡No estaba usando ropa interior! – rió audiblemente mientras su pequeña mochila rebotaba sobre sus rodillas – Pero cuando me desperté, ¡estaba usando toda mi ropa!

Ella le sonrió en respuesta y apretó su manito – Ese es un sueño muy tonto, corazón. ¿Puedes imaginar despertarte sin pantalones?

Él rió mucho más fuerte, sacudiendo su cabeza en dirección a ella - ¡Eso sería ridículo!

Mientras ambos entraban a la pequeña oficina central de la escuela, Hermione lo ayudó a quitar su bolso y sweater, colgándolos de los percheros. Como siempre, eran los primeros en llegar, y como siempre, Zane corrió hacia el salón de clases para dibujar en la pizarra antes de que llegaran los otros estudiantes.

Hermione le quitó la llave a su oficina y dejó caer sus cosas sobre el escritorio, para luego sacar un pergamino y tintero para comenzar el itinerario del día. Apenas terminaba de escribir, cuando Donny entró y le dedicó una pequeña sonrisa.

-Buen día, Hermione – le dijo en voz baja.

-Buenos días, Don – respondió Hermione – Te ves especialmente adorable hoy.

-¿De verdad?

-Oh, sí, ¡y creo que es porque estas celebrando el más maravilloso cumpleaños número 23! – dijo ella con una sonrisa.

-Oh, Dios, estoy envejeciendo – rió Donny - ¡Anciana!

-¿Anciana? ¿Cómo se supone que tiene que hacerme sentir eso, ante la prehistórica edad de 24?

-Bueno, ¡tú ya eres esposa y madre! Yo no tengo nada bajo la manga excepto por un apartamento desordenado cubierto de imágenes de un jugador de Quidditch semi desnudo quien probablemente moriría de risa si supiera que existo – dijo ella con desaliento.

-¿Sabías que el Puddlemere estará aquí este fin de semana? – preguntó Hermione, incapaz de esconder su sonrisa creciente.

Donny se hundió en la silla frente a Hermione, levantando sus piernas sobre la mesa y recostándose hacia atrás – Sí, juegan contra los Falcons. Es el campeonato europeo. ¿Puedes imaginarlo? Oliver jodido Wood en la misma ciudad que yo.

-¿No sería maravilloso que estuvieran juntos en la misma habitación?

-No me molestes, amor. No creo que mi pobre corazón pueda tolerarlo – se quejó suavemente.

-¿Puedo darte ahora tu regalo de cumpleaños, o prefieres esperar a la cena esta noche?

Donny posó un dedo en su barbilla y pensó por un momento – Supongo que podría abrirlo ahora, a pesar que específicamente insistí en que no me compraras nada.

-Y yo específicamente te avisé que eras una idiota por pensar que no te buscaría algo para tu cumpleaños – la molestó ella.

-Ok, bien. Dámelo de una vez – respondió ella con un suspiro melodramático.

Hermione le alcanzó el sobre que ahora estaba adornado con un lazo rojo – Espero que te guste.

Donny sonrió brillantemente, la primera sonrisa genuina que Hermione veía en su rostro en mucho tiempo, mientras abría el sobre – Veamos lo que mi chica preferida me consiguió para mi cumpleaños… ¿qué es esto?

El silencio invadió la oficina mientras la barbilla de Donny caía y sus manos comenzaban a temblar. Hermione miró a su amiga observar los boletos en glorioso asombro, con las lágrimas cayendo de sus ojos – Feliz cumpleaños, de Draco y yo.

Con la boca aún abierta, Donny movió su cabeza de un lado al otro incapaz de articular una palabra.

-Los pases VIP te permitirán entrar a los vestuarios antes y después del juego, y también te permite asistir a la Cena de los Campeones si el equipo que escoges gana – explicó Hermione.

Más silencio fue la única respuesta de Donny mientras parpadeaba rápidamente, con su sonrisa haciéndose cada vez más grande – Hermione, yo… yo… qué… yo… ¡OH, POR DIOS! ¡Eres el ser humano más increíble de todo el universo! Oh, por Dios; oh, por Dios; oh por Dios.

-Entonces, ¿te gusta? – preguntó Hermione, riendo suavemente para sí misma mientras observaba a Donny leer más detalladamente los boletos.

-No puedo creerlo – dijo en un suspiro – Muchísimas gracias, Hermione. Ni siquiera sé si me merezco estos…

-Definitivamente te los mereces, Donny. Ahora, ¿qué vas a usar cuando finalmente conozcas a Oliver Wood?

-¡OH, DIOS SANTO! ¡CONOCERÉ A OLIVER WOOD! – chilló Donny de repente, saltando de su silla y corriendo hacia el otro lado del escritorio para absorber a Hermione en un abrazo aplastante - ¡Te quiero tanto, Hermione! ¡Ni siquiera te imaginas cuánto!

Hermione rió en el hombro de su amiga – También te quiero, Don. Me alegra que te gustara el regalo. Pero tengo que admitir, a pesar de todo, que fue idea de Draco.

-Si no estuvieras casada con él, y yo no estuviera a punto de conocer a mi futuro amante, definitivamente le propondría matrimonio a Draco por ser tan brillante – rió Donny.

Hermione sintió su sonrisa temblar ante ese pensamiento. Estuvo a punto de vomitar su desayuno al darse cuenta del primer pinchazo del monstruo de ojos verde, los celos. Si el mero pensamiento de un compromiso hipotético entre Donny y Draco la hacía sentirse así… mierda, mierda, mierda, ¡mierda! Soy patética.

-Bueno, ahora tendré que actuar completamente difícil de conseguir cuando conozca a Woodie. Es el ítem 101 de Coqueteo básico. Tendré que actuar completamente desinteresada, sin importar lo mucho que quiera saltar sobre él y follarlo hasta el olvido… - Donny hablaba rápidamente mientras Hermione sacudía su cabeza riendo.

Un pequeño golpe a la puerta resonó, y esperaron mientras Zane metía su cabecita en la oficina y les daba una leve sonrisa – Mami, tuve un accidente. ¡Un accidente en el salón!

Ella intercambió una mirada sobresaltada con Donny antes de incorporarse rápidamente y caminar hacia Zane, para luego poner sus manos sobre sus hombros y rostro, asegurándose de que no estuviera herido - ¿Estás bien, corazón?

-¡Sip! Estoy bien, mami. ¡Hice esa cosa otra vez donde pienso realmente fuerte e hice al pizarrón cambiar de color! ¡Es verde como Rosie! – dijo sin detenerse a respirar.

-Oh, ¿hiciste magia? – preguntó Hermione, con el alivio recorriendo su cuerpo.

Él asintió lentamente – Solo pensé muchísimo en ello, ¡y sucedió!

-Está todo bien, Zane, no te preocupes por eso. Puedo volverlo a como estaba, y siempre y cuando nadie haya salido herido, todo estará bien. Ahora, ¿por qué no me ayudas a preparar todo para la clase y practicamos nuestros ejercicios de control?

Él volvió a asentir y tomó su mano mientras ella lo guiaba fuera de la oficina, con Donny siguiéndolos por detrás.

-Hey, Zane – dijo Donny, caminando a su lado cuando se acercaban al salón de clases - ¿Te gustaría ir a ver un partido de Quidditch y conocer a los jugadores?

Sus ojitos plata brillaron mientras miraba a Donny -¿Un juego de kiddich? ¡Sí, quiero ir!

-Bueno, tú, tu mami, tu papi y yo iremos a ver un gran juego de Quidditch este sábado – le dijo ella emocionada – Eso es, si tu mami y tu papi no están ocupados.

-¿Estás segura de que quieres llevarnos? – preguntó Hermione mientras caminaba hacia la recientemente coloreada pizarra y la volvía a pintar de negro.

-Por supuesto que estoy segura – replicó ella con un bufido – Como si fuera a llevar a alguien más.

-Bueno, me aseguraré de que no hagamos nada, y estaremos felices de ir contigo – dijo Hermione. No me perdería a Donny conociendo a Oliver Wood por nada en el mundo.


La noche anterior al gran juego, Hermione estaba en la cocina limpiando la mesada mientras esperaba que la pieza de cordero se terminara de asar en el horno. Podía oír a Draco entrando por la puerta principal, así como también podía oír a Zane y Wolf jugando en el dormitorio de Zane.

Draco pasó por la cocina y anunció su llegada antes de encaminarse al dormitorio para cambiar su ropa de trabajo. Ella le gritó un saludo y regresó a organizar la alacena. Unos segundos después lo escuchó reírse fuerte mientras la llamaba.

Ella dejó la bolsa de arroz que acababa de tomar para guardar, y se acercó hacia el dormitorio donde encontró a Draco apoyado contra el marco de la puerta entre la habitación y el baño, sosteniéndose del costado por la risa.

-Creo que tienes que ver esto – dijo entre medio de carcajadas.

Ella se aproximó a donde él estaba y su mandíbula cayó cuando vio lo que estaba haciendo reír tanto a Draco.

Zane y Wolf estaban sentados en el piso del baño de su habitación, rodeados por muchos, muchos tampones. El armario bajo el lavabo estaba completamente abierto, y un camino de tampones abiertos corría desde el lavabo hasta la bañera, rodeando a los dos niños en todas direcciones.

-¡Mira, mami! ¡Encontramos unas espadas y varitas para que Rosie y Jasper jugaran! – Wolf había llamado a su dragón de juguete Jasper.

-Jasper está usando una varita, y Rosie una espada – exclamó Wolf alegre, apretando cuatro tampones en su mano y moviéndolos.

Draco rompió en más carcajadas. Hermione se llevó una mano a la cabeza, apretando su sien con dos dedos.

-¡Pusimos unos cuantos en el agua y se volvieron muy grandes! – explicó Zane, apuntando al retrete, donde estaban flotando varios tampones inflados.

-Oh, cielo santo – murmuró Hermione, cerrando los ojos por un tiempo indeterminado y respirando tratando de tranquilizarse. Draco ya había dejado de reír, agazapado en el piso después de haber visto los tampones en el retrete – Zane, ¿puedes ir con Wolf a tu cuarto?

Los dos niños se incorporaron con cautela, tomando sus animales de juguete y frunciendo el ceño - ¿Hicimos algo malo, mami?

-Iré a hablar con ustedes a tu habitación. Por ahora, solo espérenme allí así puedo limpiar todo esto – dijo ella con calma, apartándose de la puerta para que ellos pudieran salir.

Ellos se miraron el uno al otro y luego a Draco, que estaba secando sus ojos y frotando su costado, con risitas aisladas emitidas cada ciertos segundos. Dejaron el baño y Hermione dejó salir un gran suspiro.

-No digas ni una palabra – le advirtió a Draco, sacando su varita y guardando los tampones que no fueron usados nuevamente dentro de la cajita y los tampones usados al cesto de basura.

Los ojos de él brillaron con la risa contenida y sus labios estaban curvados en una risita maliciosa. Ella sintió sus propios labios curvarse con una sonrisa traicionera mientras lo miraba - ¡No es gracioso!

Con eso dicho, él volvió a reír – Si no es gracioso, ¿por qué estás sonriendo?

-Oh, ¡cierra el pico! – dijo ella – Dado que encuentras todo esto tan gracioso, puedes ser el que le explique a los niños por qué están en problemas.

Él sacudió su cabeza, con su sonrisa lentamente desapareciendo – No, no creo que eso sea algo que quiera hacer.

-Bueno, que mal.

-Te llevaré a cenar fuera – trató de convencerla.

-Nop.

-Me encargaré de hacer la cama de ahora en adelante.

-No sabrías hacer una cama ni aunque te pusiera bajo un Imperius y lo hiciera por ti – respondió ella.

-¡Bien! ¡Hablaré con ellos! – bufó él, girando en su lugar y caminando hacia la habitación de su hijo. Hermione lo siguió y permaneció en el marco de la puerta mientras Draco se agachaba frente a la cama de su hijo, donde los dos niños estaban sentados.

-Chicos, ahora quiero que me escuchen, fuerte y claro – comenzó, viéndose molesto – Ustedes dos no pueden meterse en la habitación de los adultos ni en su baño. No tenían permiso para estar allí y jugar con cosas que no les pertenecían.

-Pensé que eran juguetes – explicó Zane, viéndose confundido y triste – Lamento que jugáramos con ellos.

-También yo – dijo Wolf, asintiendo de acuerdo.

-Bueno, no eran juguetes, y no eran de ustedes.

-¿Qué eran? – preguntó Zane.

Hermione sonrió con aire de suficiencia mientras Draco parpadeaba y volteaba a mirarla con la furia escrita en el rostro.

-Eran… uh, eran cosas que le pertenecían a tu mami y no tendrían que haberlos tocado – dijo él.

-Oh- fue la respuesta de los niños.

-Cinco minutos en esquinas separadas – dijo Draco – No nos hagan volver a atraparlos jugando en lugares donde no tendrían que estar, y jugando con cosas que no tendrían que tocar, ¿de acuerdo?

Ellos asintieron y se ubicaron en dos esquinas opuestas de la habitación. Ya se estaban acostumbrando a ser castigados diariamente.

Dándole una mirada aguda a ella, Draco dejó la habitación y caminó hacia su dormitorio, esperando que ella lo siguiera. Ella estaba unos cuantos pasos detrás de él y entró a la habitación mientras él estaba quitándose la camisa y buscando una limpia. No pudo evitar echarle un vistazo a su espectacular, pálido y definido torso, uno que ella ya había recorrido entero…

-¿Podrías esconder esas cosas mejor la próxima vez? – Preguntó él, interrumpiendo sus pensamientos lujuriosos – El cielo sabe que no necesito que Nymphadora o Lupin me arranquen la cabeza por exponer a Wolf a cosas de las que él no tendría que saber.

-Oh, sí, todo esto es mi culpa – respondió Hermione secamente – Si tan solo yo los hubiera ocultado mejor, entonces ellos nunca habrían escudriñado entre nuestras cosas y los hubieran encontrado. Tú y yo sabemos que ellos tienen tendencias de exploradores y encontrarían cualquier cosa que nosotros escondamos, así que no intentes jugar conmigo el juego de la culpa ahora, porque realmente no estoy de humor.

Ella dio un paso hacia atrás cuando notó que Draco se había acercado a ella y ahora estaba parado a menos de un suspiro de distancia, sonriéndole hacia abajo mientras envolvía sus brazos alrededor de su cintura.

-¿Qué haces? – preguntó ella.

Él se encogió de hombros y se inclinó para besarla en los labios suavemente, dejándola alucinada y un poco sofocada. Los labios de él eran siempre tan suaves y cálidos. Maldito sea él y sus labios.

-Te ves bastante apetitosa cuando estás toda cabreada. Tus mejillas se ponen rosa y tus aletas de la nariz se amplían, y te ves tan… besable – explicó él.

-Ok – dijo ella lentamente, enarcando una ceja hacia él – Estás actuando muy extraño.

-¿Extraño? – preguntó con una sonrisa devastadora - ¿Cómo de extraño?

-Estás actuando… romántico – dijo ella.

-¿Acaso el romance no me pega? – inquirió él, levantando una ceja y sonriendo aún más ampliamente. Se acercó más y acarició la mejilla de ella con su nariz, dejando que sus labios vagaran por la mandíbula de ella – Tienes razón, el romance no va conmigo. Prefiero solo saltar sobre ti y violarte.

Ella dejó caer la cabeza hacia atrás y rió, exponiendo su cuello a sus labios que la recorrieron. Pronto, todo pensamiento de risa dejó su mente mientras Draco la acercaba a él, deslizando sus fuertes manos hacia arriba y debajo de su espalda mientras trabajaba su cuerpo con la atención oral. Un pequeño gemido escapó de los labios de ella cuando sintió sus rodillas temblar y su corazón latir a un ritmo errático.

-Draco… - susurró ella guturalmente, con sus dedos apretados en los hombros de él tratando desesperada de mantener el control.

Él sonrió contra su cuello y bajó sus manos hacia su cadera para sostenerla aún más cerca. Estaba a punto de llevar sus dedos hacia el botón de sus jeans cuando un rasposo llamado sonó en la ventana de la habitación.

Él maldijo bajo aliento y dejó salir el cálido, flexible y femenino cuerpo contra él. Por el rabillo del ojo vio a Hermione acomodarse su camisa y echarse un poco de aire antes de sentarse en la cama sumamente colorada.

Abriendo la ventana para dejar entrar la lechuza del Ministerio, Draco le dejó una golosina al ave y le sacó el pergamino. Lo desdobló y dejó salir la lechuza, para luego caminar hacia la cama donde estaba Hermione, con los ojos paseándose por toda la carta.

-¿Qué es? – preguntó ella, cruzando las piernas y apoyando sus codos sobre sus rodillas.

-Es un recordatorio de que tendremos que acordar la entrevista de Zane con nuestra PDM. Tenemos hasta el próximo viernes para arreglarla- dijo levantando la mirada del pergamino . Tengo reuniones con clientes nuevos toda la semana. Volveré tarde a casa.

Hermione sacudió la cabeza y tomó la nota en sus manos – No te preocupes por ello. El Ministerio cierra a las seis en cualquier caso, y yo habría tenido que llevar a Zane de todos modos. No es problema.

-Gracias – dijo él en voz baja, recostándose sobre la cama con las manos bajo la cabeza. Permaneció en silencio por un momento, con los ojos cerrados – Solo quiero que todo esto termine. Odio estar en ese limbo donde no tengo idea de cómo terminará mi futuro con mi hijo.

Él estiró una mano y atrajo a Hermione junto a él, envolviendo un brazo alrededor de sus hombros una vez que ella estuvo acostada a su lado.

Ella permaneció en silencio y se acurrucó más cerca, enterrando su rostro en su pecho. Pasó un brazo por la cintura de él y lo abrazó, sin saber qué decir. Solo un pensamiento cruzaba su mente… si él tanto deseaba que todo esto terminara rápidamente, ¿también quería que su matrimonio se termine igual de rápido?

Por primera vez, Hermione estaba en una relación real donde disfrutaba casi todos los momentos con su nueva familia. Cuidando de dos chicos ruidosos, como había comenzado a pensar de Zane y Draco, dándole un nuevo sentido a su vida. Todo esto tenía un propósito sobre el que dependía, y estaba disfrutando el sentimiento.

Dormir con Draco era un extra, y jamás se había sentido tan cercana a alguien antes. Después de Hogwarts, había salido con unos cuantos hombres en citas arregladas por varios amigos, pero no se había conectado con ninguno de ellos después de unas cuantas salidas. Demonios, no había dormido con ninguno de ellos, lo que hacía a Draco solo su segundo amante desde su primera vez.

No tenía idea si Draco sentía por ella algo que fuera más allá que el aspecto físico de su relación. Sabía que ella sentía más por él. Era difícil no preocuparse por él cuando él era gentil con ella y Zane, y cuando le daba semejante placer casi todas las noches. Siempre y cuando no admitiera sus sentimientos en voz alta, el dolor del rechazo después de los seis meses no sería tan duro. O al menos eso esperaba.


Draco se despertó ante los fuertes golpes a la puerta principal, y dejó salir una cadena de maldiciones mientras lentamente salía de la calidez que el cuerpo de Hermione le otorgaba.

¡Es un jodido sábado! ¿Quién mierda está en la puta puerta tan temprano?

Habiendo alcanzado la ración de maldiciones de la mañana, Draco abrió la puerta y fue inmediatamente bombardeado con un gran chillido y un pequeño cuerpecito vestido de celeste.

-¡Es hoy! ¡Es hoy! ¡Es hoy! – gritó la criatura que había envuelto sus manos alrededor de su cuello.

Draco gruñó y trató de despegar los brazos de Donny lejos de él, mientras se tambaleaba hacia atrás por el ataque. Apenas pesaba nada y se las había arreglado para casi derribarlo a causa de su emoción.

-Donny… no puedo respirar – jadeó mientras luchaba contra su férreo abrazo.

-Oh, lo siento, colega – rió ella, alejándose de él y comenzando a saltar en el lugar - ¿Por qué aún no estás vestido?

Él frunció el ceño y bostezó – Porque son las siete y media de la mañana.

-¡Lo sé! ¡El juego comienza en siete horas y media! – dijo ella con una gran sonrisa - ¿Ya despertó Hermione?

-No. No está loca – replicó él - ¿Por qué no te sientas callada en el sofá hasta que sea una hora más humana para despertar?

-¡Maestra Donny! – se escuchó la vocecita de Zane desde el pasillo mientras se aproximaba a la sala. Aún estaba en su pijama, y su cabello estaba todo desordenado por el sueño. Rosie estaba apretada firmemente bajo su brazo y parecía igual de despierto que su visitante tempranero.

-¡Buen día, mi amor! – dijo ella, arrodillándose para envolverlo en un abrazo - ¿Estás emocionado por el juego de hoy?

-¿El juego de kiddich? – preguntó él. Cuando ella asintió, él sonrió - ¡Sí! ¡Muy emocionado! ¡Voy a ver muchas escobas voladoras y a todos los jugadores de Kiddich!

-¡Seguro que sí! – replicó ella.

-Volveré a la cama – bostezó Draco.

-¿Puedo llevar a Zane a desayunar fuera? – preguntó Donny mientras Draco caminaba hacia el pasillo. Él asintió en respuesta y cerró sus oídos ante los chillidos de emoción.

Varias horas después, cuando Draco alcanzó el horario normal y humano para despertarse, abrió los ojos para darse con una cama vacía. Se levantó lentamente y caminó hacia el baño, donde se encargó de sus necesidades matutinas. Podía oír a su esposa en la cocina, y a Donny y Zane reír sobre alguna cosa.

Se vistió para el día y fue a la cocina, preparado para un día interesante.

-¿Qué es eso que estás usando en tu cuello? – gritó Donny al momento de su entrada.

-Buenos días para ti también – dijo Draco mientras Hermione le alcanzaba una taza de té – Me parece que estoy utilizando un prendedor de los Falcons.

-¡Pero Woodie juega para el Puddlemere! – gruñó ella.

-No estoy seguro si Hermione te informó, pero no soy la persona preferida de Oliver Wood. Jugamos enfrentados durante la escuela, y casi siempre los juegos no terminaban amistosamente.

Donny frunció las cejas al recibir esta información – Entonces, ¿no irás con nosotros al vestuario?

-Tengo amigos en el equipo de los Falcons, y los veré a ellos en su lugar. Hace mucho que no los veo y lo cierto es que si decido unirme a ustedes en el vestuario del Puddlemere, Wood probablemente te ignore. Asique, si quieres enganchártelo, ve con Hermione.

-¡Yo quiero ir con la maestra Donny y mami! – anunció Zane.

Draco se encogió de hombros y escondió una sonrisa – Diviértete ahí, Zane.

-¿Podemos irnos ahora? – preguntaron Zane y Donny al mismo tiempo.

-¿Te lavaste las manos y tendiste tu cama? – le preguntó Hermione a Zane.

-Sí – tanto Donny como Zane suspiraron. Hermione intercambió una sonrisa con Draco.

-Ok, bien. Podemos irnos.

-¡YAY! – exclamaron ambos, saltando y revoloteando por toda la cocina.

-Nunca firmé un contrato para tener otro hijo – le murmuró Draco a Hermione mientras salían de la cocina – Tú estarás a cargo de Donny hoy.

Ella lo golpeó en el brazo juguetonamente y se unió a los otros dos para salir del apartamento, en dirección al punto de aparición detrás de este.


Hermione observó a Draco caminar hacia el punto opuesto del largo pasillo que unía a los dos vestidores de los equipos contrarios. Él se dirigía hacia el vestidor de los Falcons y ella miraba su elegante andar al tiempo que él le dirigía un rápido saludo con la mano y una sonrisa.

Ella tomó la mano de Zane con la suya y lo escuchó asegurarle algo a Donny.

-Se ve muy, muy hermosa, maestra Donny. ¡Deje de mirarse al espejo! – le estaba diciendo.

Donny pasó su lengua por sus dientes y miró a Hermione para que se encargara del control crucial de los dientes.

-Zane tiene razón, Don. Te ves sumamente preciosa, ¡y ni siquiera importa cómo te veas! Eres una mujer maravillosa y si Woodie no puede notarlo, quiere decir que estarás mejor sin él – le dijo ella.

-¿Sabes qué? Tienes razón, bebe. Es hora de dejar atrás en el pasillo a la Donny insegura, y convertirme en la súper segura Donatella Miller.

-Así se habla – rió Hermione – Ahora, solo tienes que arreglarte un poco el cabello y esteremos bien.

La mandíbula de Donny cayó mientras volvía a sacar su espejo de bolsillo.

-¡Estoy bromeando, Donny! – respondió ella, quitándole el espejo de las manos – Tu cabello está hermoso, al igual que tu rostro y todo lo demás. Fue una gran idea llevarlo suelto, e incluso mucho mejor no alisarlo. Tus ondas se ven extra… onduladas.

Donny subió su mano hacia sus rizos oscuros y mordió su labio – Ok… entonces, ¡vámonos!

Caminaron hacia la puerta del vestuario del Puddlemere y le enseñaron los pases VIP al mago de seguridad. Él los miró y con un asentimiento, les abrió la puerta. Un representante del equipo se les unió y estrecharon sus manos.

-Bienvenidos, bienvenidos. Soy Ralph y soy el representante de Recursos Humanos del Puddlemere United. Ustedes deben ser los afortunados tres VIP.

Hicieron las presentaciones y Ralph asintió – Es un placer conocerlos, pero no los demoraré más. Si tienen alguna pregunta, estaré junto a la puerta. Pueden caminar por donde quieran y sentirse en casa. Los jugadores ya están vestidos así que no tendrán que preocuparse de entrar y encontrarlos medio desnudos – rió él.

Hermione escuchó a Donny murmurar una grosería en voz baja y suspirar.

-Tienen cerca de una hora antes de que los jugadores tengan que prepararse para el inicio del juego, así que disfruten y no olviden recoger su camiseta gratis al salir.

Ellos le agradecieron al representante y caminaron hacia el punto que dividía la antesala del verdadero vestuario – Buena suerte, Don – le susurró Hermione mientras se hacían camino hacia los jugadores.

Los siete hombres levantaron la mirada cuando ellos tres aparecieron allí. La incomodidad era intensa mientras todo el mundo se miraba entre sí, hasta que Zane rompió el silencio.

-¡Escobas! – chilló, mirando a los impresionantes instrumentos de vuelo alineados contra la pared.

-Creo que jamás vi a unos VIP más adorables en toda mi carrera – dijo uno de los jugadores, con una sonrisa coqueta y andar confiado mientras se acercaba hacia ellos – Benjamín Sands, a su servicio. Capitán y buscador del Puddlemere United.

Hermione los presentó mientras se las arreglaba para aferrar firmemente la mano de Zane, para asegurarse de que no se escabullera para tocar una escoba.

-¿No habías visto una escoba antes, amigo? – le preguntó a Zane, agachándose en cuclillas para hablar con él.

-Mi Papi tiene una pero se supone que no puedo tocarla – le confió Zane al hombre.

-Bueno, no veo daño alguno en que te acerques un poco más a ellas – sonrió Benjamín - ¿Quieres conocer al resto del equipo?

Zane se encogió de hombros y levantó la mirada hacia Hermione y Donny – Bien. Pero quiero ver las escobas mejor.

Benjamín rió y asintió – Un verdadero volador entre nosotros.

Él tomó la mano de Zane y los guió hacia donde el resto del equipo estaba parado. Los presentó uno por uno y Hermione atrapó las miradas de interés que todos le daban a Donny, ignorando a Hermione una vez que notaron el anillo de casada en su dedo. Ella no pudo evitar sentirse orgullosa de la belleza y personalidad burbujeante de Donny, mientras estrechaba las manos con los jugadores y los encantaba con su carisma natural.

Sorprendentemente, Oliver Wood fue el último en presentarse. Miró a Hermione primero y entrecerró las cejas – Eres la amiga de Potter, ¿verdad?

Hermione asintió y estrechó su mano.

-Te me veías familiar. El juego de Potter dependía tanto de ti que sería difícil olvidarte – dijo sonriendo. Él miró a Donny y bajó la mirada al suelo, con las mejillas volviéndose de un rosa brillante.

-Tu fotografía está en mi escuela – anunció Zane, mirando al hombre alto.

-¿Es cierto eso? – preguntó Oliver, arrodillándose frente a Zane - ¿Miras mucho Quidditch, muchacho?

-Algunas veces – respondió él – la maestra Donny mira mucho más que yo. Ella te ama.

Donny gimió y se las arregló para componer una rápida sonrisa cuando Oliver levantó la mirada hacia ella. El sonrió y volvió a mirar a Zane. -¿Quién es esta Maestra Donny de la que hablas?

-¡La maestra Donny está justo aquí! ¡Le enseña a los chicos más grandes de la escuela y siempre juega conmigo y me da besos y me da grandes abrazos y es muy bonita todo el tiempo y Wolf dice que quiere casarse con ella cuando sea mayor!

-¿Quién es Wolf?

-¡Wolf es mi mejorísimo amigo de todo el mundo! – explicó Zane.

-Este amigo tuyo es un muchacho muy inteligente entonces – le susurró al niño - ¿Puedes presentarme a tu Maestra Donny?

-Por supuesto que puedo – dijo Zane con la mejor voz de niño grande que pudo hacer - ¡Esa es la maestra Donny, por allá! Mi mami está parada junto a ella.

Oliver se incorporó derecho y le estiró la mano hacia Donny – Encantado de conocerla, Maestra Donny. Soy Oliver Wood – las mejillas de él aún mantenían un suave color rosa mientras le sonreía a ella.

-Es un gusto el conocerlo, Sr. Wood. Soy Donny Miller – dijo ella brillantemente.

-Por favor, llámame Oliver. Bien, Donny es un nombre bastante único para una señorita – dijo él en voz baja - ¿Es el diminutivo de algo?

-En realidad es Donatella, pero nadie me llama así desde la escuela primaria – dijo ella.

-Pero ese es un nombre muy hermoso - le dijo él – Si no te molesta, ¿puedo llamarte Donatella?

Ella dejó salir un suspiro de burla y le sonrió con un guiño – Si ganan el juego hoy, podrás llamarme Donatella.

-Ah, entonces debemos ganar hoy – rió él - ¿Estarás en el vestuario después del juego, entonces?

-No estoy segura – dijo ella, encogiéndose de hombros casualmente,

Por un momento él se vio afligido y Hermione no pudo creer lo rápido que Donny lo había enganchado, y lo completamente indiferente que ella pretendía ser al conocer al hombre por el que se había obsesionado los últimos años. Las mujeres de todo el mundo tendrían que tomar clases de ella.

-Si ganamos, tendrás que venir y felicitarme, y luego salir a cenar con nosotros. Si perdemos, entonces tendrás que venir y consolarme… darme un hombro para llorar – dijo él.

-Bueno, cuando lo pones de ese modo, creo que realmente no puedo negarme – dijo Donny, con un dedo golpeteando su labio.

-¿Puedo ver tu escoba ahora? – preguntó Zane, completamente aburrido con la conversación. Los 'adlutos' hablan mucho.

-Por supuesto, muchacho – dijo Oliver, arrastrando sus ojos lejos de Donny para tomar la mano de Zane y guiarlo hacia la fila de escobas.

Donny y Hermione se quedaron en su lugar esperando hasta que los muchachos estuvieran lejos del rango de audición antes de voltear hacia la otra y esconder las risas entre sus manos, viéndose como un par de adolescentes en presencia de una estrella de rock.

-¿Puedes creerlo? ¡Quiere llamarme Donatella! – susurró Donny con voz alta.

-¡No puede quitar los ojos de ti, Don! – le susurró en respuesta Hermione, tomando el brazo de Donny y abrazándola con fuerza.

-Me pregunto qué estará diciéndole Zane – dijo Donny, mirando hacia los chicos que estaban hablando entre sí. Oliver no dejaba de dirigirle miradas a Donny y desviándolas rápidamente mientras Zane le explicaba algo.

Cerca de las escobas, Oliver escuchaba atentamente mientras pescaba información del niño.

-Dijiste que mi fotografía está en tu escuela. ¿Por qué? – preguntó.

-No lo sé – dijo Zane, con los ojos pegados a la escoba frente a él mientras pasaba su pequeña manito por el lustroso mango – La maestra Donny le da besos cuando la escuela termina.

-¿Besos?

-Sí. ¡Ya te dije que te ama mucho! ¿Vas a casarte con ella? Wolf dice que él se casará con ella cuando sea mayor. ¿Vas a compartir con Wolf? Mi mami y mi papi se casaron y tuvieron que besarse y fue asquerosito.

-Hablas muy rápido, Zane – dijo Oliver, volviendo la mirada hacia donde las dos mujeres hablaban entre sí - ¿Piensas que tu amigo, Wolf, se enojará si llevo a tu maestra Donny a cenar?

-¿Podremos ir Wolf y yo también? – preguntó Zane sin pensar, mientras acariciaba las ramitas de la escoba.

Oliver se frotó la nuca y sacudió su cabeza lentamente – Me parece que no será muy divertido para ti y tu amigo.

-Bien. Los 'adlutos' son muy aburridos. ¡Mi mami y mi papi hablan tanto que me da sueño! Y cuando se besan es asquerosito. ¿Vas a besar a la maestra Donny?

-¿Piensas que ella me besará, entonces?- preguntó Oliver riendo – Acabas de decir que es asquerosito.

-Es asquerosito. Pero, creo que puedes besarla una sola vez. La hará feliz y la hará sonreír y ella es muy bonita cuando sonríe. Me deja colocarle su bonito labial en sus labios todo el tiempo. Dice que soy el que mejor lo hace.

-¿Por qué no le preguntas por mí? Pregúntale a tu maestra Donny si me quiere dar un beso de buena suerte para el juego – dijo él – Si dice que sí, te dejaré sentarte en cualquier escoba que elijas.

Los ojos de Zane se iluminaron y tomó la mano de Oliver, arrastrando al largo hombre hacia donde las mujeres estaban.

-¡Maestra Donny! ¡El hombre de Kiddich quiere darte un beso para que pueda tener buena suerte para el juego! Está bien, tienes permiso para darle un beso. No será asquerosito.

Los ojos de Donny se ampliaron al intercambiar una mirada con Hermione. ¿Esto estaba pasando de verdad? ¿Estaba Oliver jodido Wood pidiéndole un beso? Infierno santo.

-No tiene que ser muy largo. Solo un buen beso de buena suerte de una hermosa ratoncita, para poder jugar extra fuerte – dijo Oliver, frotando su pulgar e índice contra su mandíbula.

-Supongo que eso está bien – dijo Donny con una sonrisa y encogimiento de hombros - ¿El resto del equipo también recibe un beso de buena suerte?

Él sacudió su cabeza con vehemencia y frunció las cejas – Definitivamente no. Eso sería de mucha mala suerte.

Hermione no podía tolerar mucho más de este coqueteo sutil, y sentía a Zane asqueándose poco a poco, así que tomó al niño por la mano y le dio a su amiga y al apuesto jugador de Quidditch algo de privacidad.

-¿Ese era Woodie? – preguntó Zane mientras caminaban juntos por la fila.

-Sí, ese era Woodie – confirmó Hermione con una sonrisa.

-Oh, ok. Sabía que él era el hombre de la fotografía, pero no sabía que también era Woodie – explicó él – Dijo que puedo sentarme en una escoba si la maestra Donny le daba un beso.

-Parece que al final podrás sentarte en una escoba – dijo ella mientras se sentaban en un asiento vacío esperando.

-¿Puedo tomar jugo de calabaza mientras miramos el juego de Kiddich?

-Siempre y cuando tu papá esté de acuerdo.

-Veo a la maestra Donny; tiene una gran sonrisa – dijo Zane, mirando en la dirección opuesta.

Hermione levantó la mirada para ver a Donny adelantándose casualmente por la fila hacia donde ellos estaban sentados, con las mejillas brillantes y la sonrisa enorme. Se sentó junto a Hermione y dejó salir un suspiro.

-¿Estás lista para ir a buscar nuestros lugares? – preguntó Hermione riendo.

-Oh, sí – asintió Donny, con la sonrisa temblando con el esfuerzo para no reír – Voy a tener que pasar de la cena después del juego.

-¿Por qué? – preguntó Hermione mientras salían del vestuario.

-Acabo de recordar que tengo un compromiso previo con cierto Guardián de Quidditch Escocés, y no puedo faltar. En realidad, acaba de surgir – dijo ella con un suspiro soñador - ¿Puedes creerlo, Hermione? ¡Me invitó a salir!

-Por supuesto que puedo creerlo. Eres maravillosa, Don, en caso que nadie te lo hubiera dicho antes. Eres un manojo de lindura guapa envuelta en un pequeño paquetito. El pobre tipo no tenía otra opción más que caer en un completo trance por ti.

-Es solo que no puedo llegar a entender cuán increíble es todo esto… es decir, ¡estas cosas solo pasan en las historias! Pero, ¡me está sucediendo en la vida real! Y no habría ocurrido sin ti, Hermione. ¡Te quiero tanto!

-¿Me quieres a mí también, maestra Donny? – preguntó Zane.

-A ti te quiero más que a nadie – respondió ella – no sé qué le dijiste a Woodie, pero oficialmente eres a quien más quiero.

Zane sonrió con la sonrisa arrogante heredada de su padre y se apresuró hacia adelante al momento de ver a Draco salir del vestuario de los Falcons - ¡Papi! ¡Conocimos a Woodie!

Draco asintió al escucharlo y levantó a su hijo – Puedo ver que aún estás de una pieza, Donny. Estaba esperando que explotaras por combustión espontánea al conocer a Wood.

-También yo. Pero aparentemente no solo puedo permanecer de una pieza al estar cerca de él, sino que también puedo quedarme firmemente pegada al suelo mientras me besa.

-¿Lo besaste? – preguntó Draco incrédulo.

-No. Él me besó – respondió ella con una sonrisa tímida – Dios, ¡y sabe cómo besar!

-Los besos son asquerosos – añadió Zane.

-Oh, Zane, no puedo esperar a que crezcas y todas las chicas te persigan. Te arrepentirás de los días en que decías que besar es asqueroso.

Llegando a sus asientos en el palco de los VIP, ordenaron los bocadillos típicos de los juegos y se prepararon para un partido interesante. Hermione trató de concentrarse en el juego, pero cierto esposo suyo tenía su brazo alrededor de ella y acariciaba su brazo de manera deliciosa. Él no tenía idea del efecto que estaba causándole.

Y ella no tenía idea del efecto que ella tenía sobre él. En realidad, solo la presencia de ella cerca suyo le hacía sentir que nunca podía tener suficiente de ella. Se sentía suave entre sus brazos, cálida en todo sentido posible… y era suya. Bueno, era suya al menos por las próximas semanas…


Nota de la Autora: el título del capítulo viene de la canción 'Baby, It's a Fact' de Hellogoodbye.