A Wonderful Caricature of Intimacy
-Una Maravillosa Caricatura de Intimidad-
Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.
Capítulo 17: Tell Me You Love Me – (Dime que me Amas)
Zane miró la puerta cerrada de su dormitorio con los brazos cruzados contra el pecho y sus rubias cejas fruncidas con enojo. Sus piernitas colgaban desde el borde de la cama y se movían en pequeñas patadas hacia el pobre colchón.
Estaba de mal humor dado que no tenía permiso para entrar en la habitación de su mami y su papi esa mañana. Incluso había probado con mover la perilla de la puerta de la habitación de ellos, y la encontró bloqueada. ¡Se atrevían además a dejarlo fuera! Trató de llamar a la puerta, pero ellos solo le dijeron que esperara unos minutos afuera y que volviera después. ¡Y habían tenido la audacia de reírse tontamente y ni siquiera acercarse a la puerta para decirle que se fuera!
No hacía falta aclarar, que Zane Malfoy no estaba de buen humor. Todo lo que él quería era decirles buenos días y darles un abrazo y un beso, y ni siquiera lo dejaban entrar al dormitorio. Bueno, ellos eran solo un puñado de cabezas de chorlito.
Se bajó de un salto de la cama y tomó a Rosie de su lugar en el suelo. Con su determinación Malfoy apenas contenida, se estiró hacia el picaporte y abrió la puerta. Pisoteó con fuerza todo el camino hacia la sala y se encaminó al teléfono. Tenía que hablar con Abela inmediatamente.
Hermione le había enseñado como usar el teléfono en caso de emergencias. Le había dicho específicamente que solo lo usara para llamar a Abela si había una emergencia. Y esta era definitivamente una emergencia y solo tenía que hablar con Abela. Narcissa ya había accedido a tener un teléfono instalado en la mansión, no queriendo imaginarse siquiera las heridas que podría ocasionarse Zane por no saber usar la red flú de manera correcta.
Zane tomó el auricular y miró los números. Presionó los números correctos en el orden correcto y esperó a que sonara la llamada. Un tono. Dos tonos. Tres tonos.
-¿Hola? – se oyó la voz de Narcissa a través del auricular.
-¿Abela? – chilló Zane, con los ojos comenzando a quemar por lágrimas de enojo.
-Zane, amor mío, ¿está todo bien? – su tono de voz lleno de pánico era claramente evidente.
-No, Abela. ¡Estoy muy, muy, muy enojado! – dijo sorbiendo su nariz.
-¿Y por qué estás tan enojado? – preguntó ella con un suspiro de alivio. Estaba bastante acostumbrada a los melodramas Malfoy. Los había sufrido por años.
-Mami y Papi cerraron la puerta con pasador, y no me dejan entrar a su habitación, y yo solo quiero entrar para decirles buen día, y quiero abrazarlos y darles un gran beso, y no me dejan entrar y… y… - a ese punto, Zane comenzó a llorar en el teléfono - ¡Estoy enojado con mami y papi, mucho!
-Oh, Dios santo – respiró Narcissa – Por favor, limpia tus lágrimas y no te molestes, querido. Sé que te sientes muy triste y enojado con tu mami y papi, pero necesito que seas un niño grande y me escuches por un momento, ¿de acuerdo?
Él asintió con la cabeza, un movimiento sin sentido dado que ella obviamente no podía verlo.
-Zane, tus padres te aman muchísimo. Algunas veces, las mamis y los papis necesitan pasar algo de tiempo ellos juntos sin niños. Ahora, como te digo, ellos aún te aman con todo su corazón y nunca debes olvidarlo. Debes ser un niño grande y entender que ellos algunas veces necesitan tener un poco de privacidad.
-Pero… pero, ¿qué están haciendo ellos dos ahí, solos? – preguntó él.
-Solo pasando tiempo juntos – dijo Narcissa, tosiendo para cubrir algo que cierto esposo suyo estaba diciendo.
-¿Ese es Abelo? – preguntó Zane, escuchando la voz barítona de Lucius al fondo.
-Si, ese es Abelo actuando muy tonto – respondió ella agriamente – Volviendo a lo que estaba diciéndote, Zane, ¿comprendes lo que te dije sobre tus padres?
-Sí – dijo él a regañadientes - ¿Puedo hablar con Abelo?
Él imaginó que si Abela no podría ayudarlo, seguro que Abelo sí. Escuchó unos cuantos gruñidos y suspiros desde el otro lado y finalmente escuchó la voz de su abuelo.
-¿Sí, Zane? – dijo Lucius.
-¿Abelo? ¿Puedes poner en penitencia a mami y papi por dejarme afuera?
-¿Acaso no escuchaste lo que tu abuela acaba de decirte? – preguntó él con un suspiro superficial.
-¡Pero no me dejarán entrar a la habitación! – dijo Zane - ¿Están jugando sin mí?
Sintió a su abuelo reir entre dientes, y luego un golpe seco seguido por una grosería en voz baja.
-¡Abelo! ¡Esa es una palabrota!
-Mis disculpas, Zane. Tu abuela estaba manoseándome – explicó él.
Zane no entendía ni una palabra de eso, así que decidió ignorarlo – ¡Quiero ir a jugar, si mami y papi están jugando juegos! ¿Están haciendo una fortaleza? Wolf y yo hacemos fortalezas, y tienes que tener una contraseña para entrar al fuerte, y no están permitidas las niñas al fuerte, y solo Rosie y Jasper y yo y Wolf podemos entrar a la fortaleza porque todos sabemos la contraseña…
-Zane Malfoy – la voz de Lucius finalmente interrumpió el borboteo de palabras - ¿Ya terminaste con tu historia?
-¿Necesito una contraseña para entrar al fuerte de mami y papi? – pregunto Zane. Necesitaba respuestas para sus preguntas, ¡maldición!
-Narcissa, lo juro, si no dejas de golpearme… - dijo Lucius después de otra carcajada.
-¿Cuál es la contraseña, Abelo? – preguntó Zane, tratando de desviar su atención nuevamente hacia el dilema que estaban tratando.
-¿Qué contraseña? – preguntó Lucius – Oh, por el amor de Merlín… Zane, no tienes permiso para entrar en el fuerte de tus padres. Debes darles tiempo para estar solos porque lo último que necesito es que entres y veas cosas que no quiero que sepas hasta que estés en la pubertad. Cielo misericordioso, solo espera a que ellos acaben… de hablar… y luego moléstalos hasta que estés satisfecho.
-¿Están hablando? – preguntó Zane.
-Sí. Hablando – respondió él ásperamente.
-Oh, ok. Los 'adlutos' siempre hablan sobre cosas aburridas – dijo Zane – Ya no quiero entrar a su fuerte nunca más.
-Agradezcamos al cielo – murmuró Lucius – Ahora, sé un buen niño y siéntate en el sofá con tu dinosaurio de juguete o cualquier juguete que quieras.
-Ok, Abelo. ¡Creo que escucho abrir la puerta! ¡Adiós! – Zane arrojó rápidamente el auricular sobre el receptor del teléfono y caminó por el pasillo hacia la habitación de sus padres, desde donde Hermione había salido con su bata envuelta firmemente alrededor de su cuerpo.
-¿Con quién hablabas, corazón? – preguntó ella, preocupada de que alguien haya estado a la puerta.
-Abela y Abelo – respondió él.
-¿Ellos llamaron? No oí el teléfono – preguntó ella.
-Solo hablé con ellos y me dijeron que debo ser un niño grande – explicó él. No le contaría su conversación. Aún estaba un poco enojado con ella y su papi, y se guardaría lo que sus abuelos le habían dicho para sí mismo - ¿Ya terminaron de hablar papi y tu?
Hermione tosió y sintió sus mejillas arder – Uh, sí.
-Bien. ¡No vuelvan a dejarme afuera! – le advirtió él, caminando hacia su cuarto para cambiar su pijama - ¡Hablan por mucho tiempo!
Hermione lo miró alejarse, con la cara entre las manos mientras contemplaba la forma más rápida de construir un pozo en la tierra, meterse dentro y morir.
El lunes por la mañana amaneció lenta y brillantemente, para el desagrado de la pereza de Draco. Arrojó las mantas sobre su cabeza y volteó para seguir durmiendo, antes de sentir el dedo de su esposa dándole golpecitos.
-Levántate, Draco – dijo Hermione con un bostezo, golpeándole el hombro con el dedo.
-No quiero hacerlo – murmuró él contra su almohada.
-Debes ir a trabajar – dijo ella, transformando sus golpecitos en suaves caricias.
-Que le den por el culo al trabajo – murmuró.
-Ayúdame a vestir a Zane. Hoy es su entrevista con Rhonda – replicó ella. Le besó la nuca y bajó de la cama. Caminó hacia el baño, dejándolo en la cama solo. Él odiaba cuando ella lo dejaba en la cama solo.
-¡Bien! ¡Me levanté! – gruñó audiblemente, sentándose y frotando sus dedos contra su cabello.
Juntos se prepararon para el día, despertaron a Zane, lo cambiaron, lo alimentaron, se alimentaron ellos y dejaron la casa. Justo antes de separarse para sus determinados destinos, Draco se arrodilló y tomó los hombros de Zane.
-Zane, hoy verás a la señorita Rhonda y hablarás con ella – le explicó.
-Lo sé. Mami me lo dijo – respondió Zane.
-Quiero que seas muy educado con la señorita Rhonda y que respondas todas sus preguntas. Si te hace enojar o te molesta con algo, asegúrate de contárselo a tu mami apenas termines la entrevista, ¿de acuerdo?
-Bueno, papi – asintió él - ¿Me puedes dar un abrazo?
Draco no tenía otra opción más que obedecer al niño, así que envolvió sus brazos a su alrededor y le besó el cabello. Una vez que se incorporó, Hermione le dio una sonrisa tranquilizadora. Como el bobo que era, se inclinó un poco y besó sus labios suavemente.
Ella parpadeó rápidamente una vez que se separaron, nada acostumbrada a esas muestras de afecto por su parte en cualquier otra parte que no fuera su apartamento.
-Los veré a ambos en casa – dijo él con una pequeña sonrisa, y se apareció.
-Besarse es asquerosito – dijo Zane mientras la llevaba del brazo por la acera.
-Muy asquerosito – dijo Hermione, sonriéndole en su dirección.
-Wolf dice que quiere besar a la maestra Donny cuando sea mayor, pero no ahora porque es asquerosito – explicó él.
-Lo veremos – agregó ella sin comprometerse – Ahora, repasemos una vez más la letra de la semana…
Hermione entró a la escuela y ayudó a Zane con su abrigo y mochila antes de verlo entrar en el salón de clases para comenzar a dibujar en la pizarra. Caminó después de él una vez que notó que Donny estaba acomodando los libros en el centro de la lectura.
-Buenos días, Donny – dijo Hermione brillante, mientras se arrodillaba a ayudarla.
-Buenas, Hermione. ¿Cómo estás esta mañana?
-Estaré bien una vez que me cuentes como fue tu cita con Oliver – dijo ella con una sonrisa astuta.
-¿Qué cita? – respondió Donny viéndose culpable y con la malicia brillando en sus ojos.
-¡Don! ¡No me molestes! Cuéntame qué paso, por favor – suplicó Hermione.
-Oh, de acuerdo. Fue una cita muy bonita. ¡Y por bonita me refiero a que fue la velada más fantástica de la historia de las veladas! Me compró flores, Hermione. ¡Rosas! ¡Prácticamente le arranco los pantalones en ese momento y en ese lugar!
Hermione rápidamente miró hacia los lados para asegurarse de que Zane estuviera lejos para no ser capaz de oír la conversación – Además de que fuiste ridículamente pervertida, ¿qué más sucedió?
-Bueno, no podíamos simplemente ir a cualquier sitio, por el hecho de que Woodie es súper conocido, así que me llevó a este restaurante donde tenían un cubículo reservado solo para él. Juro que fue lo más tierno tratando de impresionarme. Es decir, de verdad que podríamos haber tenido una cena en el callejón junto al Caldero Chorreante y aún habría estado volando sobre la novena nube.
-¿De qué hablaron ustedes dos?
Los ojos de Donny brillaron mientras se acomodaba el cabello detrás de la oreja – Él parecía muy interesado en mi trabajo aquí en la escuela, y juro que es el hombre más dulce que caminó en la Tierra. Es humilde y atento. Y verdaderamente presta atención cuando hablo y yo solo quería besar ese acento escocés hasta quitarlo de su boca cada vez que pronunciaba una sílaba. Oh, Hermione… es tan maravilloso. No sé qué hice para merecer todo esto.
-No hiciste nada, Don. Eres una persona maravillosa y mereces ser feliz – le dijo Hermione – Ahora, ¡deja de hablar sobre las estupideces y cuéntame de una vez si te besó de nuevo!
-Me besó. Dos veces – sonrió Donny – Quiere verme de nuevo cuando regrese de la Gira Mundial de los Campeones la semana que viene. Me mandó una lechuza dos veces desde nuestra cita y me contactó por red flú esta mañana para desearme un buen día en la escuela. ¿Cómo, en la tierra, fue creado este hombre tan perfecto? Me deja atónita.
-Vas a mantenerme actualizada con esta caliente y nueva relación, ¿verdad? – preguntó Hermione mientras terminaban de acomodar los libros.
-Duh – replicó Donny rodando los ojos – Y tú mantenme actualizada con lo que suceda en la entrevista de hoy.
-Definitivamente. Aunque, ahora que lo mencionas, estoy completamente aterrorizada – suspiró Hermione – Zane es tan confiado e inocente y yo solo espero que no lo intimiden mucho – se detuvo por un momento y mordió su labio – Draco está nervioso.
-Seguro que sí. La custodia de su hijo está en juego y ambas sabemos que Draco se derrumbaría sin él. Es decir, sé que te ama y eso, pero Zane es toda su vida.
Hermione bufó – Draco no me ama.
Durante un horrible instante, se dio cuenta de su error cuando Donny levantó una ceja.
-¡Estoy bromeando! – rió Hermione, con el corazón latiéndole ferozmente y con sus labios temblando levemente.
Donny sonrió – Eres graciosa, Hermione. Realmente graciosa. Cualquiera puede notar cuán colgado está por ti. Es decir, olvida las miradas ardientes que siempre te da, y la forma en la que siempre tiene que mantener contacto contigo de alguna forma u otra, ya sea con su mano en la parte baja de tu espalda o su brazo alrededor de tus hombros…
Hermione dejó que el resto de las palabras de Donny se desvanecieran mientras se sentaba en shock. Jamás había notado esas cosas, pero ahora que Donny las sacaba a relucir, notó que eran ciertas. Pero eso no quería decir que Draco la amara, ¿verdad?
-… es increíble como él tiene aún esa adoración de recién casados por ti, incluso después de tres meses. No hay duda del por qué ustedes se casaron tan rápido – continuó Donny. Ella suspiró y se levantó, ayudando también a Hermione – Espero que algún día yo también alcance ese gran nivel de amor que tienen ustedes dos.
Con eso, Hermione miró borrosamente a su amiga caminar hacia la pizarra y ayudar a Zane a borrar los dibujos. No podía sacarse las palabras de Donny de la cabeza… tenía mucho para pensar.
Rhonda Westin estaba sentada en su silla frente a Zane en su oficina privada, observando al niño pequeño mirar la lámina motivacional detrás de su escritorio. Sus piernitas estaban colgando de la silla y se movían hacia adelante y detrás mientras sus ojitos inspeccionaban lentamente toda la sala.
Ella dispuso a una pluma y un tintero para que escribiera automáticamente toda su conversación y se inclinó más cerca en su silla. – Bueno, Zane, comencemos por volver a conocernos, ¿te parece? Soy Rhonda Westin, su permanente profesional doméstica del ministerio – dijo ella lentamente, ajustando los rollos de pergamino en sus manos.
Él fijó su mirada en ella, con el rostro en blanco.
-¿Cómo fue tu día hasta ahora? – preguntó ella.
-Fui a la escuela con mi mami – respondió él – Wolf y yo jugamos en la arena y tuvimos macarrones en el almuerzo.
-Eso suena bien – dijo ella - ¿Te gusta ir a la escuela?
-Sí. Mi mami es mi maestra y aprendemos cosas todo el tiempo, y mi mami dice que soy muy inteligente – le contó él – Wolf es mi mejorsísimo amigo, y está en mi escuela, y jugamos en los recesos y en los centros. Amo mucho, mucho, mucho, mucho, la escuela.
-¿Alguna vez te ponen en penitencia en la escuela?
-Algunas veces no me quedo quiero y callado cuando mi mami dice que tenemos que estar quietos y callados así que me pone en penitencia, y tengo que estar muy quieto en el castigo porque de lo contrario no podré jugar en los recesos o los centros.
-Dime Zane, ¿te agrada tu nueva mami?
-Yo amo mi mami – dijo él seriamente – Me da besos, y me da grandes abrazos, y siempre juega conmigo, y la amo mucho, mucho, mucho, mucho, mucho.
-¿Algunas veces te da nalgueadas?
Las cejas de Zane se fruncieron – Algunas veces cuando hago algo muy malo. Pero mi papi me nalguea más.
Rhonda le dio una pequeña sonrisa - ¿Te duele cuando te azotan, Zane?
-No. Me pegan suavemente – dijo él – Pero solo lo hacen cuando hago algo muy, muy, muy, muy malo. Algunas veces solo tengo que sentarme en mi cuarto y no puedo ver tele.
-¿Miras mucha televisión?
-Mi mami dice que solo puedo ver por una hora antes de ir a dormir. Siempre veo a ese gran dinosaurio como Rosie y él canta canciones y amo ver eso. A Rosie también le gusta verlo. A papi no le gusta verlo. Dice que hace dolerle mucho la cabeza – explicó él – Mami lo mira conmigo ¡y cantamos juntos las canciones!
Rhonda asintió lentamente - ¿Tu mami y tu papi discuten? ¿Pelean el uno con el otro?
-Sí, algunas veces se gritan el uno al otro, pero la mami y el papi de Wolf también lo hace y nosotros tapamos nuestras orejas – él lo demostró presionando sus manos contra sus oídos y sonriendo a la mujer - ¿Lo ves? Y Abela y Abelo también se gritan. En realidad, Abela siempre le grita a Abelo, y Abelo solo hace así – levantó una de sus cejas rubio oscuro usando su dedo índice.
-Ya veo. Ahora, ¿Alguna vez extrañas a mi verdadera mami?
-Mi mami es mi maestra – le dijo él. – La extraño mucho cuando voy a dormir a casa de Wolf y cuando visito a Abela y Abelo.
-No, Zane. Tu verdadera mami vive en Francia y su nombre es Pansy – aclaró Rhonda.
-¿Pansy? – la boquita de Zane se frunció en concentración – Pansy no es mi mami. Ella no era buena conmigo y mi mami es mi mami ahora. Es mi maestra en la escuela.
-Zane, tu verdadera madre es Pansy. Ella es tu auténtica y única madre.
-No, Pansy es solo Pansy. Ella no me sonríe ni me da besos ni abrazos. Mami es mi verdadera mami – aclaró él. ¿Por qué esta estúpida mujer no lo entendía?
-Bueno, entones, ¿alguna vez extrañas a Pansy?
-No.
-¿Solo no?
-No me agrada Pansy. No es buena conmigo y quiero ver a mi mami ahora. No quiero hablar más. ¿Puedo irme ahora?
-Zane, nuestra conversación aún no termina.
-Pero quiero ver a mi mami y darle un gran abrazo y quiero ir luego a mi casa y ver a mi papi y podremos cenar y podré jugar con Rosie – le dijo él.
-Solo tengo una pregunta más – dijo ella con paciencia.
Él le dio una mirada en blando.
-¿Sabías que Pansy te ama mucho?
Él continuó con la mirada estoica.
-Lo hace, Zane, y a ella le gustaría que tú la amaras también.
-¿Puedo ver a mi mami ahora? – preguntó él, bajando de su asiento de un salto y encaminándose a la puerta - ¡Adiosito, Ronna!
Ella miró al niñito abrir la puerta y mirar alrededor, antes de encontrar a su madrastra y apresurarse a sus brazos. Ella detuvo la pluma automática y salió para hablar con ella.
-¿Señora Malfoy? Nuestra entrevista terminó por hoy. Zane hizo un buen trabajo y estaré en contacto con ustedes durante la semana que viene para programar las entrevistas con sus empleados, los abuelos de Zane y otros parientes inmediatos.
Hermione le dirigió una sonrisa fingida y asintió cortésmente – Que tenga buenos días, Señorita Westin – dijo – Vámonos, Zane.
Zane se pegó a la mano de ella y le dirigió una sonrisa astuta a Rhonda antes de que ambos se perdieran en la esquina del pasillo. Rhonda se pasó una mano temblorosa por el cabello desordenado y caminó hacia su oficina donde procedió a tomar un calmante para su dolor de cabeza y una taza de té. Leyó las notas tomadas con cansancio y comenzó a contemplar la elección de otra carrera.
Draco caminaba ansiosamente de un lado a otro frente a la chimenea mientras miraba al reloj colgado en la pared. Hermione y Zane estarían pronto en casa y él acababa de llegar, incapaz de hacer nada más hasta que supiera cómo había salido todo en la entrevista.
Ante el sonido de la puerta delantera abriéndose, contuvo el aliento hasta que estuvieron a la vista.
-¡Papi! – chilló Zane, arrojándose a los brazos de su padre.
Draco besó la frente de su hijo y lo abrazó firmemente, levantando la mirada hacia Hermione mientras ella colgaba su abrigo en el closet del pasillo - ¿Cómo estuvo tu día, Zane?
-¡Fue divertido! ¡Mami me compró dos dulces mientras caminábamos hacia aquí! – exclamó él, echando la cabeza hacia atrás para mirar a su padre.
Draco miró el anillo de chocolate alrededor de la boca de su hijo y rió suavemente. Besó su mejilla y lo levantó en brazos - ¿Cómo fue la entrevista? – le preguntó a Hermione.
Ella se encogió de hombros – Zane dijo que fue bien, y que no se sintió incómodo. Dijo que Rhonda le preguntó sobre la escuela y sobre Pansy.
-¿Y qué dijo él? – Draco tragó saliva.
Hermione sonrió y mordió su labio - ¿Qué le dijiste a la señorita Rhonda cuando te preguntó sobre Pansy, Zane? – le preguntó ella al niñito en los brazos de su padre.
-¡Ella me dijo que Pansy era mi mami pero eso es muy tonto porque tú eres mi mami! Tú me das abrazos y besos, y Pansy es siempre una cabeza de chorlito conmigo.
Escuchando nuevamente esas palabras, Hermione sintió sus ojos llenarse de lágrimas tontas mientras le daba a Draco una pequeña sonrisa – Me parece que le dijo a Rhonda algo similar pero con otras palabras.
-El chico aún no lo sabe, pero es un Slytherin de pies a cabeza – dijo Draco mientras bajaba a Zane – Es suficiente como para hacerme temer de nuestra propia salud mental.
Ellos miraron a Zane apresurarse por el pasillo hacia su habitación. Hermione comenzó a caminar hacia la cocina para comenzar la cena, cuando Draco la detuvo. Envolvió sus dedos alrededor de la muñeca de ella y la hizo girar en su lugar, para que lo mirara de frente. Él le subió la barbilla hacia arriba con sus nudillos y la besó en los labios, profundizando el beso cuando ella se pegó a su cuerpo. Él se alejó levemente de ella y mantuvo sus labios junto a los de ella mientras hablaba – Gracias, Hermione. Por todo.
-¿Qué te dije sobre agradecerme? – preguntó ella jadeante sobre su boca, ansiosa por probar más de él.
Él rió, besándola de nuevo, con su sonrisa transfiriéndose desde sus labios a los de ella.
Volvió a alejarse cuando escucharon a Zane cantando por el pasillo, en dirección a ellos – Es impecablemente oportuno – murmuró Draco – Terminaremos esto después.
Él besó la punta de su nariz y caminó hacia su habitación, para cambiar su ropa de trabajo, dejando a su esposa con una amplia sonrisa en el rostro.
Draco mantuvo su palabra y terminaron su pequeño asunto más tarde esa noche, sin siquiera esperar a alcanzar la cama, comenzando durante la ducha nocturna de Hermione… y luego contra el lavabo en el baño… y luego una vez más en el suelo de la habitación.
Permanecían recostados en la cama esa noche, Hermione cepillando el suave cabello de bebé de Draco mientras él mantenía su cabeza apoyada contra el pecho de ella, y ella no pudo evitar que su mente hiciera cosas que no debería hacer, como darse cuenta de que estaba absoluta, irremediable, absurda y certificablemente enamorada de Draco Malfoy.
Una suave sonrisa acarició sus labios con el pensamiento golpeándola plenamente. ¡Estaba enamorada! Estaba enamorada, y era feliz, y era la mujer más afortunada del planeta. Tenía un esposo que la hacía reír, que la hacía enfadar por cualquier razón, que la llevaría a los puntos más altos de placer sexual y luego haría a su corazón llenarse hasta rebosar de sus raras palabras de cariño.
Cuando escuchó la respiración profunda de Draco contra su pecho, cerró los ojos y dejó atrás la voz molesta de su cabeza que le advertía que estaba en grandes problemas. Se suponía que tendría que divorciarse de Draco en casi tres meses, y tenía un sentimiento en las entrañas que le decía que él no sentía lo mismo por ella, sin importar lo que Donny dijera. Draco solo era un muy buen actor.
Con un suspiro, decidió que se guardaría su propio descubrimiento para ella misma hasta que supiera con seguridad que Draco sentía algo por ella. La destrozaría completamente si le decía como se sentía y él dejaba en claro que no la amaba en absoluto.
La existencia de Draco parecía especialmente pacífica: una esposa que estaba convirtiéndose en una fantástica amante y amiga, un hijo que adoraba el suelo que él pisaba, y una carrera estable que lo mantenía centrado intelectualmente.
No podía recordar jamás haber tenido una existencia más alegre y, por alguna razón, sabía que todo esto era demasiado bueno para ser real.
Y estaba en lo cierto, obviamente. Dos semanas antes de su cuarto mes de casados, una mañana lluviosa de un sábado, respondió al llamado de la puerta para encontrar a Victor Reid parado del otro lado… el hombre que casi había violado a Hermione… el hombre al que Draco estaba a punto de estrangular por atreverse a venir a su apartamento…
Nota de la autora: sí, es un capítulo corto y termina con algo colgado… pronto el siguiente! Gracias por los reviews!
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