∞ Titulo: "Love me, Brother"
∞ Autor:YUKI-NII.
∞ Género: Friendship
∞RantingNC17
∞ Pareja: SasuNaru
∞ N/ANaruto no me pertenece. Todo es de su gran autor, Kishimoto-Sensei
∞ Resumen:Dentro de este mundo, se volverán a encontrar, hasta que al fin puedan estar juntos. Y tú, tú amas a Naruto mas allá de lo natural, más allá de lo permitido, amas a tu pequeño hermano con el deseo perverso de hacerlo tuyo por completo.
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Capitulo. 9
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1968, Kansai…
Itachi y Sasuke caminan con tranquilidad por la amplia zona despejada del templo Sintoísta que se encuentra de camino a casa, ambos van con sus uniformes escolares y la mochila al hombro. Este día la bicicleta ha sido dejada en casa, Minato les ha llevado por la mañana en el auto a cada uno a sus respectivos edificios, él tenía asuntos pendientes en el centro del pueblo y recoger varias coas por encargo de Mikoto.
Es por eso que a la hora de salida, ambos hermanos se han tenido que apresurar para estar a tiempo en ese día especial. La calle está abarrotada de familias con pequeños niños cuando dan la vuelta a la tercera calle para encontrarse con las escaleras de la entrada principal del recinto. Es 15 de noviembre, y muchos han estado esperando junto a sus hijos que esa fecha llegue para celebrar el Shichi-Go-san. Sasuke, manos en los bolsillos y mirada puesta sobre una pequeña de siete años que se siente lo suficientemente mayor para subir por ella misma cada escalón ha terminado por agarrarse del brazo del adolescente para no caer por las su poca practica en el uso de las getas y su prisa por llegar a la cima.
El de cabellos negros la mira por un momento, con su kimono de dibujo de carpas y estampados de pétalos, es de un tono de degradados en rosa y lleva una flor sobre la cabeza. Ella pide disculpas con su voz aguda e infantil. Él solo asiente y termina por ayudarle a subir el tramo faltante.
Cuando ambos pone su pie en la gran zona debajo del arco rojo de protección del templo, ella aplaude con emoción, enfocando los ojos en su madre, que hace una reverencia al joven que la llevado hasta ahí. Ambas se alejan hacia el lugar en que la ceremonia del Kamioki* se llevará a cabo, Sasuke camina en sentido contrario hacia los niños que usan sus hakamas**
Itachi ha llegado antes que él. Tiene una mirada ofuscada, con el entrecejo fruncido y da un suspiro cansado. Su padre apoyado a su lado parece nervioso ante los afilados ojos de su hijo mayor, Mikoto, inclinada sobre sus rodillas cubre con su cuerpo a Naruto, que tiene ambos brazos alzados y se mira disgustado.
―Padre, deberíamos retornar sin dudas, las lecciones sobre japonés formal cuando volvamos a casa.
―Vamos Itachi- Kun, podría haberle pasado a cualquiera. Aunque debí revisar el contenido del paquete en la tienda.
―No hay más remedio ―suspira Mikoto, sintiendo la frustración de su hijo perforando el costado de su padre. Estira una de sus manos para rozar el brazo de Itachi, este le mira con los ojos de un negro con tintes rojos que la mayoría de la familia Uchiha tiene ― Todo saldrá bien, la esencia no se pierde. Naruto-Chan es Naruto-Chan, nee ―hay mucha dulzura en la voz de la mujer.
Itachi quiere resistirse, porque sabe que ese no es el problema en realidad, él puede entender que la equivocación fue eso, solo un accidente, que no hay tiempo para cambiar las cosas y que ya todos están ahí, han esperado cuatro años para que Naruto sea bendecido por los dioses, para rezar por su futuro y salud, así que no habrá marcha atrás para ninguno sin embargo…
― ¿Madre?
… Sasuke estará furioso. Itachi cuenta mentalmente antes de que el gruñido salga desde la garganta de su hermano y se incline para estar más cerca de un Naruto que arrastre el peluche de un dinosaurio que va con él a todas partes.
Naruto viste un largo kimono rojo, con estampados de ramas de sakuras con sus flores abriéndose, lo acompañan esferas imperiales, sobre él, hay una Otame blanco, decorado con hebras doradas en los bordes, las largas mangas, de puntillas plateadas le esconden las manitas y su rubio cabello, que han mantenido corto tal como dicta la tradición es envuelto en un listón que termina en una flor de mariposa. Naruto parece más un regalo que se entregara a las puertas del templo que un niño que iniciara su etapa infantil bajo el cuidado de las deidades reinantes.
―Sasuke-nii
Y alzas sus brazos hacia su hermano mayor. Este lo toma con cuidado, envolviendo el kimono para que no se arrastre y poniéndolo sobre su costado. Naruto mira atentamente la cara furiosa de Sasuke y coloca sus manos sobre las mejillas de este.
― ¿Sasuke-nii?
Se suponía que Naruto vestiría un Hakama, no toda esa indumentaria que le confundía el género y le hacía ver más adorable de lo que ya era, con los ojos azules cubiertos de espesas pestañas doradas y su pequeña boca coloreada por las paletas de cereza que comió del camino al templo. Si el rubio no fuera su hermano, él creería que se es una de las niñas más bonita de ese año que va hacia su ceremonia, que sería toda una belleza desbordante cuando los cambios físicos llegaran. Pero no, ese es Naruto, su hiperactivo, gritón, curioso y desastroso hermano menor.
Ignorando los dedos que le cosquillean sobre sus mejillas, los ojos de Sasuke comenzaron a buscar al culpable de tal cosa. Mikoto que solo le sonreía, fue descartada, Itachi que había estado en la escuela y junto a él hasta ese momento no valía. Entonces Minato sintió un escalofrió recorrerle la espina dorsal. Si él creí que la mirada de Itachi era atemorizante la de Sasuke ya lo había fulminado y matado, dos veces.
―Fue un error ―.Murmuro Minato ante la ira que empezaba a brotar del menor.
―No puedes decir que no se ve exóticamente llamativo, Sasuke ―. La voz que hizo castañar los dientes del nombrado fue la de Kakashi, que se hallaba de pie tras de él, haciendo muecas a Naruto quien empezó a reír.
― ¿Qué haces tú aquí? ―Siseo, girando con el rubio en brazos para alejarlo del campeón regional.
―Minato-Sensei nos invito ―dijo felizmente el de cabellos platas, no sintiéndose ofendido porque Sasuke hubiese resguardado Naruto como si él fuese un enemigo, todos conocían lo celosos que podían llegar a ser los Uchiha
― ¿Los invito?
Susurro con molestia al ver la pluralidad en la declaración, pero no necesito mas al sentir como Naruto le era robado de entre los brazos por un risueño Shisui y un inquieto Obito que ya peleaba porque su turno para sostenerlo llegara. Y Sasuke sintió una vena resaltarle sobre la frente ante aquellas indeseadas presencia, familiares o no.
―La ceremonia esta por empezar ―Anuncio Itachi, que se había apartado unos pasos para poner su atención al templo y no ser participante de las torturas infernales que Sasuke se estaba creando en su cabeza.
―Bien ―Mikoto estiro sus brazos hacia el rubio, que no dudo en estirarse para llegar a ella, quien le acuno contra su pecho ―Nee, Naruto-chan hoy es el gran día en que te convertirás en un gran hombre ― le susurro, dejando caer su frente sobre la menor. Naruto sonrió rozando su nariz con la de su madre.
Y eso pareció ser suficiente para calmar los ánimos de Sasuke y sus instintos asesinos. Minato tomo lugar junto a su esposa y caminaron hacia donde la gente se iba acumulando en el templo. Solo ellos tres, porque ere deber de los padres rezar por el bien de sus hijos. Como una vez lo había hecho el emperador en los tiempos de los grandes dragones y los castillos en los cielos.
―Podemos esperarlos por donde esta la tienda de recuerdos y talismanes. Hay demasiada gente y nos perderemos. ―Dijo Obito, tomando de la mano a Shisui e Itachi, ambos dejándose llevar libremente. Kakashi les siguió unos segundos detrás mientras que Sasuke permaneció plantando en el mismo lugar.
Miraba como Naruto era depositado justo frente a la sacerdotisa que parecía fascinada ante los movimientos de sus manitas al no dejar caer una gran pelota roja que quería ser cambiada por arroz y algunas monedas. Sasuke pensó, en lo frágil que parecía verse, con su estatura de 120 centímetros y sus ojos parpadeantes mirando todo por primera vez, sintiéndose aturdido, emocionado, confundido. Si tan solo pudiera estar más cerca, para sostenerlo, para murmurarle cada cosa que quisiera saber, para hacerle sentir seguro. Para rezar él también por la felicidad de Naruto.
Una mano sobre su hombro le hizo girar el rostro. Kakashi le miraba con una sonrisa torcida que hizo que toda esa paz y buenos deseos le mutaran a hastió e irritación. El peli plata tenía algo que le hacía enfadar con facilidad aunado a sus burlas de complejo de hermano mayor que se cargaba con el rubio.
―Itachi quiere comprar Chitosaeme para Naruto pero no sabe si elegir a la tortuga o a la grulla. Te está esperando.
Sasuke le miro, rodando los ojos, resistiéndose a apartarse de ese lugar donde podía verlo todo. Pero Itachi lo quería junto a él. Chasqueo la lengua y dio media vuelta, decidiendo que cada uno compraría uno de esos dulces de mil años como un seguro que protegería a lo más valioso que tenían.
…
…
…
1978, Kansai
Hay ruido en la parte superior de la casa, un grito, pasos pesados, un nuevo grito y Naruto baja al son de sus chillidos buscándole. El desayuno ya ha sido servido, y un flan le espera como postre al terminar. Es domingo, apenas las 8. Naruto debió haber despertado a las 7.
―Mamá. ―suena lastimero, una combinación de incredulidad y queja. Mikoto sonríe, sentada en la mesa. Itachi va por la mitad de sus alimentos y Minato mira con ojos brillosos el postre. ― ¡Mami! ―grita esta vez con más potencia. Mikoto solo cierra los ojos y toma más aire. Itachi cubre su oído izquierdo y su marido se aparta de la entrada, recorriendo la silla.
Sasuke entra, con una carga sobre su hombro, misma que ha venido arrastrado la manta por todo el camino y que patalea a desesperación. A Naruto se le resbala el short ante sus intesto de liberación. Que nadie pretende apoyar. Sasuke le deja caer cuando ya han entrado al comedor sin ningún tipo de culpa ni amabilidad.
―Eres un tonto ―. Masculla Naruto desde el suelo, sobándose la parte baja de la espalda y viéndole con odio que él mayor pasa por alto ― Ojala que te encuentres de nuevo con Sakura-chan y su comida hecha a mano ―Hay mucha maldad en sus intenciones pero su tono de voz suena tan gracioso que Sasuke solo le sonríe de medio lado, tomando asiento junto a su padre.
― ¿No te parece injusto que yo recibiera regalos hasta en tu cumpleaños dobe?
―Eso ni siquiera es un regalo. Terminas tirándolo en cualquier bote de basura, te he visto. ―Le acusa, como cada cosa que su hermano menor recibe de las chicas de la universidad y termina como abono de arboles y material para reciclar, en especial de los dulces caseros de Sakura, todo el mundo sabe que esos son una arma mortal y Sasuke es práctico y no piensa arriesgarse. Prefiere escuchar su llanto de mujer con corazón roto que intentar probar esas cosas.
―Entonces, ¿Qué ganas deseando eso? Eres tan dobe. ―Sasuke sonríe, Naruto siente la indignación y el orgullo herido. Abre la boca para contestarle pero un brazo rodeando su cintura le detiene.
―Hoy, has roto la tradición Naruto ― dice Minato, recargado su mejilla sobre el vientre de su hijo que le mira con la cabeza ladeada ―Sasuke ha mencionado que es tu cumpleaños y no has gritado pidiendo besos y abrazos. Estas creciendo tan rápido ―Naruto respira fuerte, con las mejillas sonrojadas y con ganes de apartarse del apretado agarre que su padre mantiene sobre él. Podríamos cambiar las cosas ¿Que dices? En lugar de abrazos y besos; regalos ¿Es mucho mejor no?
―No, no lo es ―Naruto infla sus mejillas y cruza sus brazos sobre el pecho, bajando el rostro para ver al de su padre que le sonríe ―Nuestra familia es especial, no como los demás que apenas y se felicitan en días importantes. Yo no quiero eso ―Razona al recordar cómo es que Neji parece tomar tan poco valor al día que nació y el rechazo general que siente ante el contacto, Naruto se ha esforzado mucho para que el Hyuga le acepte, no va empezar a cambiar las cosas ahora con sus hermanos y padres ―Además es el único día donde el bastardo me deja hacer todo lo que quiero sin quejarse ―Murmura viendo a Sasuke que ha empezado a comer su desayuno
―Bueno, antes no era así, cuando eras pequeño Sasuke…
―Padre, que aún tengo el disco de Gleen Mille ―le recuerda Sasuke, tomando de su vaso de leche tibia. Minato solo asiente, con la amenaza implícita de su hijo. Sonríe ante la vergüenza que sabe que siente y que todavía le parece adorable, aún cuando su hijo tenga 21 años.
―Déjalo terminar. Vamos papá dime que hacia Sasuke-nii cuando yo era pequeño.
―Te negaba como hermano porque eras bastante tonto
―Mentiroso ―Naruto le señala, antes de sonreír. Ahora que es más grande y su físico se empieza fusionar con su mentalidad, se da cuenta que la genética americana de su padre le hace resaltar y que duden de su procedencia como japonés. Itachi y Sasuke son la noche dentro de un mundo oscuro, mientras que él brilla, colisionando con su luz la hermandad que los une. ―En todo casos seria yo quien niegue tener un hermano al que le gustan más los libros que la TV. Deberías disfrutas más de la vida Sasuke-nii
―Claro que la disfruto, yo si hago uso de esto ―Sasuke se da toquecitos en la frente con el dedo índice, lo que provoca que Naruto quiera saltar sobre él. Sasuke sonríe, Minato sigue sosteniendo al menor de sus hijos.
―Ustedes se llevaban también antes ―Suspira Mikoto, tomando una de las manos de Naruto ―Eras como un patito siguiendo a Itachi y Sasuke. Encógete y se mi bebe de nuevo ― la mujer le hala hacia ella, tomándole posesivamente, Naruto ríe ante el gesto de su padre de "no de nuevo" Mikoto siempre dice eso cuando cree tener más años de los que debería y siente que sus hijos la están dejando a atrás.
―Pero yo quiero crecer ―Le dice, acunando el rostro de su madre entre sus manos ―Quiero conocer el mundo y jugar beisbol. ¡Y ser el mejor bateador de Japón Dattebayo!
― ¿Dattebayo? ―Preguntan a coro Minato y Mikoto. Naruto solo parpadea
―Se le ha pegado esa molesta muletilla desde ayer en la noche. ―Dice Sasuke, concentrado en no cruzar miradas con Itachi, que ha estado aguardando su turno para felicitar a su hermano.
―Bien, será mejor que no lo vuelvas un habito ¿entendido? ―Dice Mikoto, con ademanes cariñosos, Naruto asiente, tomando su lugar en la mesa entre sus hermanos.
―Hey
Naruto sonríe, girándose ante Itachi que se ha hecho tiempo esa mañana para permanecer en casa y comer con la familia. Naruto entonces se levanta, sentándose sobre una de las piernas del mayor y recibiendo su abrazo. El rubio hunde la cara en el cuello con olor a jabón y perfume. Itachi huele al bosque, a esa parte secreta cubierta por la neblina donde seria fácil perderse pero que sin embargo no le asustaría, seguro de que es un lugar tranquilo y que no le lastimaría.
―Otanjobi Omedeto Gozaimasu
Le susurra en el odio, Naruto se revuelve ante el aliento tibio y suelta una risita, rodea el cuello de Itachi y le da un beso sobre la frente. Vuelve a sitio en la silla.
―Los brazos y besos son sin duda mejor ―Opina Itachi viendo a su padre, asentir con complacencia. Mikoto se levanta por el plato de Naruto para servirle su ración ― ¿A qué horas se marcharan al templo?
―Yo quería ir durante la tarde, pero Sasuke está ocupado con su práctica en el anfiteatro, así que después del desayuno iremos.
―Perdón por no poder acompañarles ―Dice Minato con las cejas un poco arqueadas, Naruto niega con la cabeza restándole importancia. ―Tu madre tampoco podrá ir, tiene que acompañar a Izuna-San a la junta general de Osaka.
―Igual yo, regresó hoy a Kioto ―dice Itachi recibiendo el plato de parte de su madre, que se inclina sobre la mesa pero no alcanza a llegar hasta el rubio ―Toma
―Gracias. Podríamos entonces ir antes del medio día. Eso dejaría tiempo para que papá tome el tren con Kakashi-Sensei y mamá este para cuando llegue Izuna- Ojisan. ¿A qué hora tienes que estar en el anfiteatro, Sasuke-nii?
―A las dos.
― ¿y tu vuelo Itachi-nii?
―Tengo que estar en el aeropuerto a las dos treinta.
― ¿Entonces, podríamos estar listo a las doce?
Y Naruto es observado por cada miembro de su familia. Ellos son diferentes, no son la típica tradición japonesa donde los hijos van solos y se hacen cargo de sí mismo a una temprana edad. No, Minato con su descendencia americana ha influenciado lo suficiente para que las fechas importantes las pasen juntos, cumpleaños, días festivos, parte de las vacaciones pero sobre todo navidad y año nuevo. Es por eso, que cuando el rubio se queda en silencio esperando paciente. Todos dicen si, sin ninguna clase de arrepentimiento. Porque todos saben que el Jusan-mari de Naruto requerirá más tiempo del que el menor planea pero que si no lo hacen, vivirán con la sensación de no haber hecho lo que realmente querían en ese momento.
Naruto aplaude, con un poco de arroz sobre la mejilla y absorto de cuanto es que su familia piensa que es una luz en sus vidas.
…
…
…
1987, Osaka…
Naruto corre para bajar las escaleras, el tren está por salir de la estación, Sasuke al frente mantiene los boletos en su mano libre, con la otra mantiene sujeta la del rubio para que no se pierda ni se aparte de él. Fueron solo unos minutos en los que estuvieron encerrados en la habitación del séptimo piso. Minutos que se fundieron en alientos, lengua y sabor a pasta dental y cigarrillo.
Fue, el tiempo detenido en un espacio blanco y reguardado. Fue buscarse infantilmente, el sabor, el olor, el calor, fue Naruto cayendo en los protectores brazos de su hermano mayor. Realmente las manos le temblaron cuando las aferro a la gabardina de Sasuke, que le mantenía tomado de la cintura, apretándolo contra su cuerpo, sintiendo nacer la erección por debajo de los pantalones, rozándole los muslos, carne palpitante queriendo salir y ser tomada.
Naruto respiro profundo tratando de controlar el pesado aire dando vueltas en sus pulmones se sentía como la primera vez que viajo en avión, cuando la altura le tapo los oídos y le saturo la mente, sintiendo la presión empujarlo sobre sus pies, y a sus dedos clavados en un único apoyo. El rubio sabe, que ese avión del cual se agarra, es peligroso, no lleva cinturón de seguridad y tiene encendidas las luces de emergencia, va en caída libre y no se sabe si los dos únicos pasajeros puedan salvarse.
Pero eso no importa, nada importa, cuando Sasuke recarga su frente sobre el hombro y se traga sus dilemas morales y creencias existenciales. Cuando deja de ser el doctor, el buen hijo, el amado hermano y pasa a ser eso, solo Sasuke, sin mascaras ni pretensiones, cuando se desnuda libremente ante la única persona que conoce hasta su último rincón. Naruto apoya su barbilla sobre la cabeza del mayor, se aferra a sus hombros y ahora es él quien sostiene a Sasuke, su Sasuke.
Han sido tres largos y dolorosos años de ignorar la existencia de otro, ha sido suprimir, 22 años de vida juntos, como un formateo necesario para continuar existiendo. Naruto se revuelve un poco, ante todo el peso que cae sobre él. Pero no se aparta, se mantiene lo más firme que puede y da un pequeño beso a los negros cabellos.
―Sasuke-nii, yo tengo que…
―No me llames así, no hoy. Di solo mi nombre, Naruto
Y el rubio le complace, porque si el pone atención a sus palabras, el sufijo que les ata en un fraternidad deja un amargo sabor en la boca de Naruto. Acaricia la espalda, como pidiendo disculpas ante su poco tacto y a su débil resistencia. Por continuar cayendo en la costumbre de olvidarse de la única cosa que el mayor le ha pedido cuándo se encuentren a solas; Llamarse por sus nombres, no solo deslinda la dominación que tienen por compartir la misma sangre que si no revela el grado de intimidad que comparten. Y eso nadie podría comprenderlo.
―Sasuke, tengo que volver a la habitación, si Obito-nii no me ve ahí se preocupara.
―Obito está con Kakashi, ellos no regresaran hasta en la noche.
― ¿Cómo lo sabes? Espera… ¿Cómo supo Itachi donde estaba? Yo nunca le dije a nadie el hotel donde estaríamos. ―susurra Naruto, porque la voz de Sasuke también es baja, porque si la eleva un poco más el hechizo terminara. Serán descubiertos y no han estado lo suficientemente juntos para soportar separarse de nuevo.
―Olvidas que no debes de subestimarme, Dobe
Naruto arque las cejas ante la forma de ser llamado, empujando un poco al mayor para separarse e inflar las mejillas, quiere que Sasuke le vea, que sepa que los insultos cariñosos no pueden ser dichos hasta que le explique en qué situación están. Y Sasuke, que le lee la mirada entiende sin más. Se revuelve el cabello con la mano y trata de eliminar la necesidad de tabaco de su sistema, se está empezando a estresar.
―Llegue ayer por la tarde a Kansai, solo Itachi sabia de mí regreso. No pretendía emboscarte ―Dice Sasuke, ante la mirada dolida que recibe del rubio. Que exige ese derecho de prioridad que le dejo por debajo del hermano mayor de ambos. ― Papá me dijo que regresarías hoy por la mañana, así que envié un mensaje a Obito para preguntar en que parte estaban.
‹‹Él nunca me contesto, así que le llame. Rechazo el contacto, sospeche de su evasión así que hice que Kakashi lo averiguara y lo sacara de aquí. Itachi me ha traído porque se supone que venimos a recogerte para llevarte a casa. Nunca pensé que le dirías todo a Obito, aún así, se lo protector que puede llegar a ser, por eso lo aleje con la mejor de las carnadas. Itachi ya se ha marchado hacia Kansai, lo alcanzaremos en el café cerca de la torre y llegaremos juntos, nos ha dado tiempo para que nos arreglemos. Él piensa que estamos distanciados porque yo me fui a Tokio en un momento crucial para ti. ››
―Itachi-nii, si él supiera sobre nosotros entonces…
―Debe intuir que pasa algo más, pero no ha averiguado lo que es.
― Y Obito-nii, ¿Qué pasara cuando él se dé cuenta que no estoy en la habitación?
―Será muy tarde, tengo los boletos del último tren a Kansai y no habrá otro hasta mañana por la mañana. Él no hará un escándalo si no quiere ponernos en evidencia. Eso colisionaría con su decisión de protegerte, él solo quería esconderte el tiempo suficiente hasta que yo llegara de Tokio.
―Era por eso ―Murmura Naruto, mordiéndose el labio inferior, Sasuke arquea su ceja izquierda ―Él estaba seguro de que vendrías para navidad, Itachi-nii debió de habérselo dicho y quiso guardarlo como una sorpresa pero entonces yo, comencé a decir todas esas cosas sobre la guerra ninja y mis sueños. Sasuke ¿todo eso es cierto? ¿En verdad ocurrió, tu y yo siendo solo amigos? Peleándonos, salvándonos, combatiendo. Las muertes, ¿todas fueron en…?
―Detente ―Sasuke, le ha tomado de los hombros, Naruto ha comenzado a hiperventilar ―. Eso no existe, es solo una alteración del sueño.
―No, Sasuke, escúchame. Tienes que creerme, se que todo fue real. No puedo explicarlo ni tengo pruebas pero lo sé. Yo… ―Naruto lleva una de sus manos al pecho, sintiendo como si algo le estrujara el corazón, y un liquido viscoso le recorriera las entrañas ―…Lo sé-
Sasuke le mira, con esa desesperación pulsándole sobre la piel. Quiere decirle que él también los ha sentido, por años, desde el momento que supo que su madre le esperaba, que los sueños se hicieron más vividos a medida que ambos crecían. Que es la razón principal por la que estudiaba medicina, que se hizo neurocirujano cuando la realidad se sobrepuso a los retazos de una vida artificial. Que ha leído desde las más locas toarías hasta tomado cursos de psicología y psiquiatría como último recurso. Quiere decirle tantas cosas, pero no lo hace, porque no tienen sentido, se oponen totalmente a su creencias, a lo que se la enseñado en los libros de texto y demostrado con experimentos en cámaras herméticas.
El mayor, lo remite todo, lo guarda en el rincón más oscuro de su mente y sobre pone su mano con la de Naruto, sintiendo los latido mientras trata de hundir la ansiedad del menor.
―Te he escuchado. Pero ahora eso no es lo que debería importante. Tenemos que irnos ya, si queremos alcanzar el tren.
Sasuke retrocede unos pasos para tomar su maletín y las llaves del cuarto. Naruto se acerca, y el mayor sabe que tratara de hacer un último esfuerzo, así que se inclina y le besa. Para callar las pesadillas y asesinar las vidas pasadas que deben permanecer ahí, en el ayer de una larga cadena de eventualidades trágicas y angustiosas.
Naruto le toma de la mano, mareado por los labios que le cosquillean y la urgencia de huir junto a él. Y Sasuke lo entiende. Que no pueden mas, que deben escapar juntos hasta el final.
Y corren, corren hacia el ascensor, hacia la salida del hotel, hacia el taxi que les llevará a la estación. Corren por las escaleras pasando las maquinas boleteras, y corren a lo largo del andén, corren hasta que están dentro del vagón, recargados sobre las paredes metálicas. Tan asustados, tan temerosos, y con ganas de gritar, con el corazón agitado.
Naruto y Sasuke se sostienen el uno al otro mientras el tren recorre las vías hasta Kansai para terminar donde todo empezó.
