A Wonderful Caricature of Intimacy
-Una Maravillosa Caricatura de Intimidad-
Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.
Capítulo 19: And Everything Is Torn Apart – (Y todo se cae a pedazos…)
Mojando su pluma en la tinta roja para corregir los errores en los ensayos de sus alumnos, Donny frotó sus ojos con una mano mientras luchaba contra un bostezo. La taza de café fuerte sobre el escritorio la llamaba mientras leía el primer párrafo de uno de los ensayos.
Levantó la mirada cuando escuchó el sonido que indicaba que la puerta principal había sido abierta. Nunca le gustó tener que madrugar para corregir trabajos, pero amaba su trabajo demasiado como para quejarse.
Volvió a marcar los papeles frente a ella y ni siquiera levantó la mirada cuando la puerta de la oficina se abrió – Buenos días, Hermione – dijo distraída mientras tachaba una palabra mal deletreada.
-Auch, mujer, sabes que ese no es mi nombre – la voz de Oliver se escuchó desde el marco de la puerta, con su tono profundo dejándola maravillada.
Ella sonrió ampliamente hacia él y saltó desde detrás del escritorio para luego correr directamente hacia los brazos abiertos de él. Se dio cuenta de lo muy idiota y completamente estúpida y sentimental que se veía, pero francamente no le importó una vez que sintió sus fuertes brazos envueltos alrededor de su cuerpo, con la esencia masculina y abrumadora mareándola con alegría.
-¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó ella sobre su pecho – ¡Pensé que no estarías de regreso hasta en dos semanas!
-La gira por el Mediterráneo fue cancelada – explicó él, alejándola levemente y atrapando su barbilla con sus dedos – Te extrañé terriblemente, Donatella. ¿Acaso no me merezco un beso?
Ella tomó su rostro entre sus manos y lo besó sonoramente, quitándole a ambos el aliento. Luego se alejó, riendo suavemente mientras arrojaba sus brazos alrededor de su cuello en un alegre abrazo - ¿Por qué cancelaron la gira? No es que me esté quejando…
Él se recostó contra el escritorio y la atrajo hacia él para ubicarla entre sus piernas mientras envolvía sus brazos alrededor de su cintura – Bueno, jugamos y vencimos a Chipre y Grecia, y supuestamente teníamos que jugar contra Italia, pero decidieron salirse del torneo al saber que el equipo español y el libanés también lo dejarían, hasta resolver un par de cuestiones políticas.
-Bueno, gracias al cielo por los políticos tercos – sonrió ella - ¿Cuánto tiempo te quedarás aquí?
-La temporada terminó, niña – dijo él con una sonrisa – Tenemos una licencia por el verano hasta el primero de Agosto.
-¡Pero para eso solo falta un mes! – dijo ella con los ojos amplios - ¿Luego volverás a la gira?
Él sacudió su cabeza y pasó su dedo hacia abajo por la nariz de ella hasta sus labios – En Agosto comenzamos con la temporada de entrenamiento.
-Entonces… ¿eso significa que no tendrás que viajar? – preguntó esperanzada.
-No por un largo tiempo – respondió él. – Y ni siquiera es seguro que califiquemos en Diciembre.
-Oh, van a ganar, Woodie. Siempre ganas – dijo ella con una sonrisa pícara – Ahora, tienes tres semanas de besos que cubrir, así que vamos empezando.
Él rió y se inclinó hacia ella, atrayéndola más cerca mientras la saboreaba una y otra vez.
-¡No puedes besar a la Maestra Donny! ¡Los besos son asquerositos! – dijo Wolf Lupin detrás de ellos.
-¡Seh! ¡No pueden besarse en la escuela! – concordó Zane, parado junto a su mejor amigo y mirando fijamente a la pareja.
Donny se alejó un poco del agarre de Oliver y rió nerviosamente hacia los niños y luego hacia Hermione, quien estaba parada en la puerta con una mueca burlona que solo podría haberla sacado de su esposo – Buenos días.
-Oh, definitivamente es un buen día – dijo Hermione, quitándose su abrigo y acomodándolo en una silla – Niños, ¿por qué no se adelantan al salón y preparan los pergaminos para la hora de arte?
-¡Te echo una carrera! – exclamó Zane y, en menos de un segundo, los niños se apresuraban fuera de la oficina riendo mientras corrían.
-Lo siento mucho, Hermione, de verdad – dijo Donny con una pizca de sonrojo.
-¿Por qué estás disculpándote? Esos niños no tendrían que haber pasado por aquí, de todos modos. Son sospechosamente silenciosos y muy cautelosos como para colarse aquí sin ser notados – respondió Hermione mientras tomaba una carpeta y una pluma del escritorio antes de caminar hacia la puerta – Le pondré llave después de salir.
Donny miró a Hermione salir de la oficina y luego oyó el clic del pasador. Volteó hacia Oliver y sonrió - ¿Acaso no tengo el mejor trabajo de todos?
-Estás hablando con alguien que vive de jugar su deporte favorito, muchacha – dijo él sonriendo – Pero si alguna vez llego a lastimarme, buscaré un puesto aquí.
-¡Oh! ¡No pongas ideas en mi mente! ¿No sería fantástico que tú y yo trabajáramos aquí juntos? Podrías ser el instructor de Educación Física y yo, por supuesto, mantendría mi empleo como maestra, y podríamos escaparnos en los recesos y besarnos en el armario de las escobas…
Oliver la besó, principalmente porque había comenzado a divagar y besándola era la forma más rápida de hacerla callar. Y también estaba deseando hacerlo.
Draco pasó una mano por su cabello mientras se echaba hacia atrás y admiraba su último diseño. Le había llevado casi cinco días para tener todo perfecto, pero finalmente había alcanzado lo que él quería lograr. Su empresa había sido contratada para diseñar un nuevo parque destinado solo para las comunidades mágicas, y que estaría localizado en Hogsmeade. Draco había tomado el trabajo, dado que era su deber como jefe tomar las asignaciones más desafiantes.
Enrolló el gran trozo de pergamino y lo mandó a su segundo al mando, quien revisaría el diseño y controlaría los errores. Pff… como si yo cometiese errores.
Estaba a punto de tomar sus cosas y marcharse a casa cuando Blaise entró a la oficina.
-¿Qué te trae por aquí, Zabini? – preguntó Draco, levantándose y saludando a su amigo.
Blaise sonrió y tomó asiento frente al escritorio de Draco – Solo venía de visita, colega. Han pasado siglos desde la última vez que te vi, y tenemos que ponernos al día con el caso de la custodia.
-¿Por qué albergaba esperanzas de que esto sea solo una visita social? – dijo Draco con una mueca.
-Tendremos un montón de tiempo para esas visitas una vez que solucionemos todo lo relacionado a ti, Pansy y Zane – explicó Blaise – Ahora, ¿cómo va todo por casa?
-Todo está perfecto – dijo Draco honestamente – La escuela terminó dos semanas atrás, pero ahora Zane va al campamento de verano ahí. Es básicamente lo mismo que hacían durante el año escolar, solo que ahora tienen más centros y recesos.
-¿Centros? – preguntó Blaise con una sonrisa – No importa, me lo explicarás luego. ¿Cómo está tu esposa?
-Ella tiene nombre – dijo Draco – Y Hermione está muy bien.
Blaise sacudió la cabeza – Disculpa, colega, es que aún no me acostumbro a todo eso. Pero si la amas, eso es todo lo que importa, ¿cierto?
-Sí – dijo Draco simplemente – Sí la amo.
Era la primera vez que lo decía honestamente; las otras veces que lo había dicho había sido por dar la ilusión de su falso matrimonio. Sonrió para sus adentros y volvió a prestarle atención a Blaise.
Blaise hizo una mueca ante las sinceras palabras y rascó su barbilla - ¿Cómo está Zane?
-Constantemente portándose mal – dijo Draco con una sonrisa – Creo que algún mocoso metiche de la escuela le enseñó el juego del espejo, donde tienes que repetir todo lo que digas. Terminé por aplicarle un hechizo silenciador y lo mandé a su habitación para que aprenda la lección.
-Ese es un buen juego – rió Blaise - ¿Alguna vez lo probaste con tu padre?
-No estaría vivo si lo hubiera hecho – replicó Draco con una carcajada.
-Y bien, ¿cómo van las inspecciones?
-Van bien, supongo. Nuestra PDM no es muy amenazadora, aunque lo intente. Tuvimos una inspección unos días atrás, y vino justo cuando estábamos acostando a Zane, así que terminó entrevistándonos a Hermione y a mí. Fue interesante.
-¿Interesante? Por favor, expláyate – dijo Blaise mientras levantaba el pie y lo apoyaba sobre el escritorio de Draco.
-Nos preguntó cosas como qué hacemos en nuestro tiempo libre, y qué pensamos del castigo. Tuvimos entrevistas separadas, pero una vez que terminó con Hermione me parece que solo quería irse a casa y llorar. Mi esposa tiende a ser muy defensiva con nuestras técnicas parentales. Es como una mamá dragón.
-Sí, bueno, yo tuve mi entrevista anoche. Como el padrino de Zane, supuestamente tengo mi propia opinión sobre cuál padre será mejor para Zane. No hace falta aclarar que los bañé poéticamente con las facultades impecables que ustedes tienen.
-Es bueno saberlo – dijo Draco con una sonrisa a medias – No puedo esperar a cuando terminen estas entrevistas e inspecciones. Me dejan muy estresado.
-Tengo buenas noticias – siguió Blaise – Me quedé hasta tarde una noche en el Ministerio y me metí entre tus archivos relacionados al caso de la custodia. Usualmente, nadie salvo tu PDM tiene acceso a ellos, así que tuve que torcer un poco las reglas.
-No serías un Slytherin si no lo hicieras – replicó Draco.
-Bien, controlé cómo va todo con las visitas de Pansy y sus reportes no son tan buenos como los tuyos.
-¿De verdad?
-Sip. Aparentemente, a su PDM no le agrada la actitud de Pansy y piensa que su esposo es un hombre vanidoso y presumido – dijo Blaise con una pequeña risa – Suena un tanto como tú, colega.
-Eres tan gracioso, Zabini – respondió Draco secamente – Entonces, ¿piensas que yo me quedaré con Zane?
-No hay absolutamente ninguna duda. Siempre fuiste el mejor padre, lo que es sorprendente como el infierno, déjame decirlo, así que estoy más que seguro que nunca más tendrás que preocuparte por esa arpía y su marido buscador de oro.
Hermione tentativamente alcanzó su varita y finalmente respiró profundo para murmurar el hechizo que llamaría a la puerta de la mansión Malfoy. Era un sábado por la tarde, el segundo sábado del cuarto mes de su matrimonio con Draco.
No tenía idea de lo que la había impulsado a venir aquí y hacer lo que estaba a punto de hacer, pero realmente no tenía a nadie más a quién acudir… no podría sentarse ociosamente y tronar sus dedos mientras sus emociones la volvían loca, cuando su esposo pasaba día a día sin saber qué estaba destruyéndola por dentro.
Sonrió cuando uno de los elfos domésticos le abrió la puerta. Este elfo en particular estaba usando un bikini rosa brillante y unos pantalones de paracaidista. Se veía un tanto ridículo, pero estaba extremadamente feliz. Hermione no pudo notar ninguna falla con eso, a pesar de sus deseos, así que le preguntó al pequeño elfo si Narcissa estaba en casa.
-Oh, sí, ¡mi señora está en casa! – chilló el elfo doméstico – Sígame, joven ama.
Hermione atravesó el enorme vestíbulo de la mansión y siguió al escurridizo elfo por las escaleras. La guió a la sala de estar, donde Narcissa estaba sentada en un escritorio escribiendo rápidamente en un pergamino.
-Ama Narcissa, un invitado de usted – anunció el elfo doméstico y rápidamente dejó la habitación.
Narcissa levantó la mirada de su carta y sonrió brillantemente hacia su nuera – Hermione, ¡que placentera sorpresa! Por favor, pasa y siéntate.
Hermione tomó asiento en el sofá mientras Narcissa enrollaba el pergamino que estaba escribiendo y se sentaba junto a ella – Ahora dime, querida mía, ¿cómo estás?
-Estoy muy bien, ¿y tú? – preguntó ella con una pequeña sonrisa.
-Estoy maravillosa, querida. Acabo de terminar una carta para una vieja amiga mía de la escuela con la que no había hablado en años, pero suficiente de mí. ¿Cómo está todo en casa?¿Draco y tú aún pueden llevarse bien?
-Sí, diría que sí. Aún discutimos un poquito, por estupideces, pero eso ya lo esperábamos – dijo Hermione lentamente – En realidad vine a hablar contigo sobre algo. Um, realmente no tengo a nadie más con quien hablarlo.
-Bueno, puedes contarme lo que sea, querida.
-En realidad no sé cómo decir esto, pero… - suspiró – Te dije hace unas cuantas semanas que, eh, Draco y yo habíamos dormido juntos.
Narcissa asintió y le gesticuló a Hermione para que continuara.
Dios, esto es incómodo; es su madre, por el amor de Dios.
-Mencionaste algo sobre lo difícil que era separar las emociones del sexo. No pensé que eso me sucedería; pensé que tendría más control sobre mis sentimientos…
-Pero te enamoraste – suspiró Narcissa.
Hermione bajó la mirada hacia sus manos y asintió en silencio.
-Y asumo que no se lo dijiste – adivinó Narcissa.
-No, no lo hice, y no creo… no creo que pueda hacerlo – dijo Hermione con un ligero sollozo - ¿Qué sucede si él no siente lo mismo? Me enamoré de él y no creo ser capaz de manejar el dolor de saber que él no siente nada por mí… no sería capaz de manejar el dolor de saber que él solo me quiere alrededor para ayudarlo a cuidar de Zane.
-Oh, qué cantidad de basura – la regañó Narcissa – Nunca sabrás nada a menos que juntes tu coraje y le digas algo. ¿Acaso no eres una Gryffindor? ¿No se supone que los Gryffindors son valientes? Conocí a Slytherins con más valor que el que tú estás mostrándome ahora, y los Slytherins son conocidos por ser los más grandes cobardes en el mundo.
-¿Acaso no fuiste tú una Slytherin? – preguntó Hermione.
Eso le ganó una sonrisa burlona – Querida, me casé con Lucius Malfoy y crié al niño-demonio Draco Malfoy. Tendría que recibir un condenado premio, diploma y trofeo por mi valentía.
Hermione jamás había escuchado a Narcissa pronunciar ni una palabra mal sonante en todo el tiempo que llevaba conociéndola, así que no pudo evitar carcajearse – Sí, supongo que lo mereces.
-Volvamos a ti. Ahora, ¿tienes miedo de decirle a Draco tus sentimientos, y que él no los corresponda? ¿Temes al rechazo?
-No es solo el rechazo. Es el hecho de que si le digo como me siento y él no me ama, tendré que vivir todavía por dos meses y medio más con él. ¿Te imaginas lo incómodo que sería eso? Estaría devastada y aun así tendría que vivir con él.
-Hmm, bueno ese sí es un problema – dijo Narcissa pensativamente, tamborileando sus uñas con manicura contra sus labios – En realidad, Hermione, no pienso que tengas que preocuparte mucho por lo que está pasando. Tuve el presentimiento por bastante tiempo ya, de que mi hijo te tomó el gusto.
-¿Me tomó el gusto? Eso no significa que me ama, Narcissa – dijo Hermione con un leve suspiro – Yo solo… no sé cómo sucedió, pero ya no lo odio. Es decir, cuando volvió a Inglaterra, y cada vez que lo veía, veía al chico que había aborrecido por mucho tiempo. Ahora, cuando lo veo, solo veo el hombre… veo el hombre al que llegué a amar.
-¿Acaso nunca te arriesgaste por algo? ¡Sé que lo hiciste! Te arriesgaste al casarte con Draco; te arriesgaste al acceder a ayudarlo a criar a su hijo. Fuiste en contra de tu previo odio hacia él para ayudarlo cuando él más te necesitó. En mi honesta opinión, querida, no veo el por qué él no podría haberse enamorado de ti. Le haces un mejor hombre, y lo haces más feliz de lo que nunca llegué a verlo. Era un niño divertido y amoroso hasta que su padre le lavó el cerebro con toda esa estupidez sin sentido de la supremacía de la sangre pura. Tu trajiste de vuelta a ese niño bullicioso y alegre que pensé que jamás volvería a ver. Te agradezco por ello, Hermione. Te lo agradezco enormemente.
-Yo… yo no…
-Oh, no lo niegues, querida. Tú misma me dijiste que están peleando mucho menos estos días, y que su temperamento estuvo bajo control hasta ahora. No quiero decirte cómo debes vivir tu vida y no quiero presionarte a hacer algo que no quieras hacer, pero nada me gustaría más que tenerte en esta familia permanentemente.
Hermione estaba verdaderamente paralizada en silencio al escuchar esas palabras.
-Eres una madre maravillosa para mi nieto y una igualmente increíble esposa para mi hijo. Y yo terminé por adorarte, Hermione. Estuve avasallada por los hombres en esta familia durante tanto tiempo, y nunca le dije esto a nadie, pero siempre quise una niñita para malcriar y amar tanto como a mi hijo. Tú te convertiste en esa niñita que nunca pude tener… oh, mírame ponerme toda sentimental y llorosa, por favor perdóname.
Narcissa se vio casi arrojada hacia atrás con la fuerza del abrazo de Hermione. Sostuvo a la niña en sus brazos por un momento, sonriendo a través de sus tontas lágrimas.
Finalmente, Hermione se alejó con una gran sonrisa iluminando su rostro – Voy a decírselo. Le diré cómo me siento y si él no siente lo mismo, haré todo lo posible para que vea que somos el uno para el otro. No puedo concebir una vida sin él… no podría volver a mi solitario apartamento sin él ni Zane para cuidar. No puedo hacerlo, ¡y no me importa cuánto me tarde para finalmente ganar su amor, pero voy a pelear por él, maldita sea!
-¡Esa es la chica que yo admiro! Sabía que tenías escondido ese valor en alguna parte temporalmente. Si alguien puede patearle el trasero a mi esposo a la tierna edad de quince años, y vivir para contarlo, entonces tiene que ser una persona inmensamente valiente.
-Oh, Narcissa, me estás haciendo sonrojar – dijo Hermione riendo con el corazón más ligero. Dejó salir una gran bocanada de aire y sonrió de nuevo – Creo que le haré algo especial mañana, y luego le diré todo.
-¿Quieres que cuidemos a Zane mañana?
-Eso sería fantástico. Lo traeré luego del almuerzo, ¿y piensas que podría pasar la noche aquí? Nos estuvo pidiendo quedarse a dormir en la mansión desde la última vez que pasó la noche aquí.
-Por supuesto que puede. Su abuelo lo malcría demasiado, por si no lo sabías. Ese es el secreto del por qué siempre quiere quedarse aquí – dijo Narcissa con una sonrisa pícara.
-¿Oh? ¿Y no tiene nada que ver con el hecho de que Abela le da muchos, muchos dulces?
La sonrisa de Narcissa creció y se encogió de hombros casualmente – Abela prefiere abstenerse de responder.
Después de una taza de té y varias horas conversando, Hermione finalmente dejó la mansión con el corazón ligero y con sus pasos con ligeros saltos mientras regresaba a su apartamento. Desbloqueó la puerta principal y entró en el oscuro vestíbulo, cerrando la puerta tras ella. Eran casi las nueve de la noche y trató de hacer el menor ruido posible mientras se dirigía hacia la sala.
La televisión estaba encendida; se veía una de las películas que Fred y George le habían regalado a Zane. El personaje principal era el gran dinosaurio cantor que Draco tanto odiaba, así que los gemelos la habían comprado inmediatamente con la promesa de comprar más en un futuro. Hermione se aproximó hacia el sofá y sintió sus labios curvarse en una sonrisa al encontrar Draco y Zane enrollados en el sillón, dormidos.
Se veían sumamente parecidos cuando estaban dormidos, con la inocencia escrita en sus rostros. Que mal que esa inocencia fuera increíblemente engañosa. Apagó la televisión y regresó al sofá, donde gentilmente levantó a Zane del agarre de su padre, accidentalmente despertando a Draco en el proceso.
Él parpadeó hacia arriba y le dedicó una pequeña sonrisa mientras la seguía para acostar a Zane en su cama.
Cuando alcanzaron su dormitorio, Hermione cambió sus ropas a unas más cómodas. Draco se recostó en la cama con las piernas colgado del borde, con las manos detrás de su cabeza mientras la miraba cambiarse.
-¿Cómo fueron tus trámites? – preguntó él.
Ella pasó un cepillo por su cabello y compuso una mueca cuando se topó con un nudo del tamaño de una pelota de futbol – Salió todo bien. Logré terminar todo. ¿Cómo estuvo tu día con Zane?
-Agotador – dijo él con una pequeña risa – Había olvidado cuánta energía tiene ese niño.
-Eso es porque no tuviste que lidiar con él por mucho tiempo – dijo ella sonriendo.
Él bufó ante eso y cerró los ojos. Se sorprendió al sentir el cálido cuerpo sobre el suyo y los suaves labios de ella presionando los de él. Hermione, por lo general, no tomaba la iniciativa al hacer el amor, pero cuando lo hacía él se rendía completamente, absorbiendo todas las caricias y los toques sensuales de la mujer que amaba sin pensarlo dos veces.
Él la tomó alrededor de la cintura y la acomodó a su lado mientras él se sentaba en la cama. Alejándose de ella por un momento, apreció sus mejillas sonrosadas, labios mordisqueados y ojos sonrientes – Eres tan jodidamente hermosa – espetó. Muy delicado, Draco… eres todo un casanova. Deberías escribir cartas con consejos, no, olvida esas, deberías escribir baladas de rock y maldita poesía.
Hermione parpadeó y rompió en una carcajada – Gracias, Draco. Eso es, eh, dulce.
-Puedes proceder a ignorarme, de ahora en adelante – le susurró él contra su cuello – Cuando estoy caliente, tiendo a decir cosas trilladas e idiotas.
-Tiendes a decir cosas trilladas e idiotas incluso cuando no estás excitado – bromeó ella, estremeciéndose cuando él la mordió - ¡Ouch! ¡Sin mordidas hasta que yo te autorice!
Él rió ante eso y la atrajo contra la cama junto a él, donde procedió a demostrarle cuán trilladas e idiotas podrían llegar a ser sus palabras.
Mientras regresaban del éxtasis sexual, y recostados uno junto al otro, escucharon los sonidos de sus respiraciones. Las emociones los recorrían profundamente, pero aun así nada los delataba.
-Sabes, nunca me contaste con quién tuviste tu primera vez – dijo Hermione después de un tiempo, volteando el rostro para encararlo – Así que, ¿quién fue?
Draco compuso una mueca y subió una mano para frotar su cabello – Lo había olvidado.
-Lo sé. Es por eso que estoy recordándotelo. Mi curiosidad no está saciada – dijo ella.
-¿Alguna vez se saciará? – se burló él.
Ella lo ignoró y esperó pacientemente por su respuesta. Cuando no lo hizo, se arriesgó - ¿Fue Pansy?
-Buen Dios, no – dijo él frunciendo el ceño – Solo dormí con ella una vez, y estaba completamente ebrio cuando eso sucedió.
-Si no fue Pansy, ¿quién fue?
-Bueno, no la conoces – dijo él lentamente – Yo tenía dieciséis y ella era… eh…
-¿Ella era qué?
-Deberías escribir para El Profeta. Eres tan preguntona. – dijo él. Cuando ella solo se limitó a mirarlo en silencio, él suspiró y se dispuso a responder su pregunta – Ella era una de las amigas de mi madre.
-¿Te refieres a que ella hija de una de las amigas de tu madre? – preguntó con un gesto de cabeza.
-Nop. Era una de las amigas de mi madre. En realidad, era una conocida. Estaba en casa por el té, o un almuerzo o algo así y era verano, justo antes de que me encomendaran la misión de, eh, matar a Dumbledore.
-Espera, ¿qué edad tenía esta conocida de tu madre?
Él contuvo una carcajada – Treinta y dos.
-¡¿Treinta y dos años?!
-Tenía los senos más grandes que vi en…
-¡Draco! – jadeó Hermione, con una sonrisa luchando en sus labios.
-¿Qué? ¡Tenía dieciséis! Ella era experimentada y me sedujo, y francamente, habría sido un idiota si la rechazaba. ¿Ya mencioné sus tetas gigantes?
-Eres tan grosero – dijo ella rodando los ojos - ¿De verdad perdiste tu virginidad con una mujer que te doblaba la edad?
Él asintió y luego sonrió – Blaise estaba tan celoso.
-Nunca comprenderé a los hombres – dijo ella – Sus mentes trabajan de un modo tan extraño…
-No puedo discutirte eso – replicó él con un bostezo – Ahora, cierra esa boquita tuya y vámonos a dormir.
-Eres todo un romántico – susurró ella sarcásticamente – Antes de que te duermas, quiero decirte que no hagas planes para mañana en la tarde.
-¿Por qué? ¿Qué tienes en mente?
-Solo no hagas planes para entonces, ¿entendido?
-Entendido – su interés se elevó considerablemente mientras se dormía, preguntándose en qué estaba pensando su esposa…
Zane observó desde su lugar en el sofá a su mami salir al balcón. Ella amaba salir y disfrutar la vista desde su hogar en el segundo piso. Se veía muy, muy bonita hoy. Siempre estaba bonita, pero hoy estaba sonriendo mucho y eso la hacía verse muy, muy bonita. Su papi había salido a volar como lo hacía usualmente todos los domingos por la mañana. Algún día, Zane podría salir con su papi a volar en la escoba. Solo que ese día se demoraba mucho en llegar.
Él miró a Hermione saludarlo con la mano desde su posición en el balcón donde estaba regando las plantas. Él la saludó en respuesta y le sonrió. Rosie sentado junto a él también la saludó con la mano. ¡Ese dinosaurio podía hacer de todo!
Zane escuchó la puerta principal abrirse y cerrarse, haciéndole pararse sobre el sofá y mirar hacia el vestíbulo para ver quién había entrado.
-¡Hola, papi! – dijo él, volviendo a sentarse de un salto.
Draco dejó apoyada su escoba contra el sillón y lo rodeó para sentarse junto a su hijo. Su cabello estaba oscuro por la transpiración, y su camiseta estaba pegada a su cuerpo en ciertas partes. Zane saltó sobre él de todos modos y procedió a abrazarlo - ¡Estás todo mojado, papi!
-Es porque estoy sudado – rió Draco – y ahora tú estás llenándote de sudor. Mami estará muy enojada si tienes que tomar otro baño.
-Mami se ve muy, muy bonita hoy – mencionó Zane, desviando la conversación de cualquier cosa relacionada al baño. Una ducha al día era más que suficiente, ¡por el amor de Dios!
Draco asintió y miró sobre su hombro para ver a Hermione en el balcón - ¿Ella te dijo que irás a pasar la noche con Abela y Abelo?
-¡Sí! ¡Vamos a divertirnos mucho!
-Ok, colega. Iré a tomar una ducha. Si no lo hago, tu mamá me pondrá de castigo en tiempo-fuera por llenar de sudor el sofá.
Zane rió ante eso - ¡Eres tonto! ¡Mami no te pondrá en tiempo-fuera, porque eres un 'adluto'!
-Ah, Zane, eres más inteligente que yo – respondió Draco, dejando un beso en la coronilla de su hijo.
Zane volvió a apoyarse en el sofá mientras veía a su padre dejar la sala. Estaba a punto de ir a pedirle a su mami que pusiera la película del dinosaurio en la televisión cuando notó la escoba apoyada a uno de los costados del sillón, que su padre había olvidado guardar.
Rápidamente comprobó que su mami no mirara cerca de la escoba. Si lo atrapaba mirándola, podría notarla y se la llevaría… ¡y él no podría tocarla!
Pretendió jugar con Rosie, con la visión periférica enfocada en el brillante mango de la escoba que sobresalía del costado del sofá.
-¡Hermione! – la voz sofocada de Draco se escuchó a través de la ducha.
Hermione entró a la sala y miró a Zane - ¿Tu padre acaba de llamarme?
Zane asintió rápidamente y rogó que ella no haya visto el mango de la escoba. Sonrió levemente cuando ella se apresuró por el pasillo hacia la habitación principal.
¡No podía creer su suerte! La brillante escoba estaba tan cerca y no había ni un adluto cerca para decirle que no podía tocarla. ¿Qué era lo malo de tocarla? Ni siquiera le haría daño, ¡y era tan brillante!
Echó una mirada más al pasillo y notó la puerta de la habitación cerrada aún. Saltó del sofá hacia el costado donde la escoba estaba apoyada en todo su esplendor. Era incluso más bonita de lo que recordaba.
¿Acaso alguien se enteraría si él solo se sentaba en ella? Nadie lo descubriría… tomó el mango de la escoba y sonrió ampliamente al sentir las vibraciones recorrer su brazo. La escoba era increíblemente liviana y la sostuvo frente a él hasta que estuvo a una altura suficiente para que pudiera pasar una pierna por encima de ella, justo como había visto a su papi hacerlo muchas veces antes.
Las vibraciones lo sacudieron, pero sus risas se detuvieron abruptamente cuando sus pies se elevaron del suelo. Sus ojos se ampliaron al darse cuenta de que la escoba estaba elevándose lentamente del suelo, y por consiguiente, a él mismo. Quizás si empujaba hacia abajo, volvería al suelo. Nop. No funcionó. No era lo suficientemente fuerte como para bajar. ¡Papi estaría muy enojado!
Su respiración y los latidos de su corazón se aceleraron cuando la escoba comenzó a moverse hacia adelante, en dirección al balcón.
Por lo general, él no tenía permitido ir al balcón y ni siquiera le gustaba estar ahí, pero las puertas de vidrio habían quedado abiertas cuando Hermione se había alejado repentinamente. La escoba estaba acercándose cada vez más al balcón, y Zane apretó el mango con más fuerza, con los ojos llenándose de lágrimas al darse cuenta de que estaría en un gran problema.
De pronto la escoba ya estaba en el balcón y lentamente se movía por encima de la barandilla, hacia el aire libre. Zane tomó con aún más fuerza el palo de la escoba, hasta que sus nudillos quedaron completamente blancos.
No se esperaba la ráfaga sorpresiva de aire, y no se esperaba que la escoba comenzara a resbalarse bajo él. Gritó por su papi y, antes que se diera cuenta, estaba cayendo…
-¿Me llamaste? – preguntó Hermione mientras entraba al baño.
La cabeza de Draco apareció detrás de la cortina de baño – Ya no queda shampoo.
Ella caminó hacia la alacena del baño y sacó una botella extra de shampoo, para luego extendérsela cuando él estiró una mano chorreante de agua – Entonces, ¿la pasaste bien volando hoy? – preguntó mientras comenzaba a ordenar un poco el baño.
-Como siempre – le llegó la voz de él levemente apagada por el agua.
Ella levantó su ropa sucia del piso y entró a la habitación para meterla en el cesto de la ropa sucia. Algunas veces sentía que era madre de dos niños en lugar de uno. Comenzó a doblar la ropa limpia que había llevado a la habitación más temprano en la mañana, queriendo terminar con todo mucho antes de la tarde, cuando finalmente le diría que lo amaba.
Draco entró a la habitación un momento después, y movió sugerente sus cejas en su dirección al notarla mirándolo fijamente su pecho mojado – Eres toda una voyeur – la molestó con una carcajada – Pequeña Señorita Pervertida.
Ella le arrojó una camiseta limpia a la cabeza y le sacó la lengua mientras él se vestía.
Apenas se había abrochado el botón de sus pantalones cuando ambos oyeron el grito. Se miraron el uno al otro, con la preocupación evidente en sus ojos, y salieron corriendo de la habitación, siguiendo la fuente del grito.
Durante un instante aterrador, Draco notó la sala vacía, la escoba faltante y las puertas abiertas del balcón. Se tragó la bilis que pugnaba por salir de su garganta mientras él y Hermione corrían hacia el balcón.
Notaron la escoba tambaleándose en el aire justo frente a ellos, y con la respiración pesada miraron hacia abajo, temerosos de lo que podrían encontrarse.
Sabían que tenían que esperarse, pero nada pudo prepararlos adecuadamente para ver al único hijo de Draco, tirado en la acera con los ojos cerrados y la sangre manchando el suelo bajo él…
Nota de la Autora: el título del capítulo viene de la canción 'The Hardest Part' de Coldplay.
