A Wonderful Caricature of Intimacy
-Una Maravillosa Caricatura de Intimidad-
Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.
Capítulo 21: When You Thought That It Was Over – (Cuando pensabas que ya había terminado)
Hermione tamborileó sus dedos contra el soporte para brazos del sofá, tratando de evitar que sus lágrimas volvieran a caer. Lo último que necesitaba era sumergirse en una depresión brutal de nuevo. Miró al reloj colgado sobre la chimenea y notó la hora. Era casi medianoche, y no tenía idea de dónde se encontraba Draco. El golpe aplastante de perder a Zane había comenzado a menguar, siendo reemplazado ahora con preocupación por el paradero de Draco.
Justo cuando estaba a punto de contactar a Narcissa para comprobar si no se había aparecido por allí, escuchó el sonido de la puerta frontal siendo abierta y cerrada. Permaneció en el sofá, con una pequeña pizca de enojo quemando en su interior mientras la preocupación remitía.
Draco apareció a la vista unos segundos después, tomando asiento junto a ella, dejándose caer allí con la elegancia de quien se ha rendido ante todo.
Permanecieron sentados en silencio por unos instantes, ninguno capaz de romperlo. En realidad no había nada para decir. ¿Cómo empezarían? Un simple 'hola' se ganaría una mirada confundida del otro, y un suspiro probablemente comenzaría una conversación innecesaria.
-¿Recuerdas cuándo solíamos odiarnos mutuamente? – preguntó él de repente.
Hermione volteó lentamente su cabeza para mirarlo, esperando que no se haya vuelto loco por el dolor de perder a su hijo ese día – Sí, lo recuerdo.
-Parece tan insignificante ahora, ¿verdad?
-Muchas cosas parecen insignificantes ahora – replicó ella.
-Solía odiar el modo en que demostrabas tu seguridad, como si supieras todo lo que había para saber. Me volvía loco – dijo él.
-¿Ya no soy así?
-No, aún eres así. Solo aprendí a vivir con ello.
-Bueno, yo solía odiar como rebajabas a las personas. Tampoco maduraste con esa tendencia; aún lo haces. Tiendes a usar un tono condescendiente con la gente que no conoces, incluso algunas veces con gente que sí conoces. Y lo que más odiaba era que me hables condescendientemente a mí.
-¿Así que aprendiste a vivir con ello? – preguntó él.
-Sí. Aprendí a vivir con ello.
-Odiaba lo mandona que eras.
-Odiaba lo indiferente que eras – respondió ella.
-Odiaba cómo solías pensar que eras mejor que yo cuando ignorabas mis insultos – le dijo él.
-Odiaba cómo solías pensar que eras mejor que yo, y punto.
-Me odiaba a mí mismo por querer ser como tú – dijo él.
Ella se detuvo un momento, dejando que sus palabras la inundaran. No dijo nada, así que él decidió continuar.
-Te odiaba por tener amigos de verdad y por ser mejor que yo en el colegio – dijo él lentamente.
-Te odiaba por ser socialmente aceptado, y tan seguro de ti mismo – dijo ella.
-Ya no te odio – dijo él con un suspiro.
-Lo sé – dijo ella. Sus ojos se habían llenado de lágrimas en cierto punto por alguna razón fuera de su comprensión – Tampoco te odio.
-Sigues sin gustarme – le aseguró él – Te amo, pero no me gustas.
-Tampoco me gustas – dijo ella dejando caer la cascada de lágrimas por sus mejillas.
-¿Pero me amas? – preguntó él con voz contenida, con su mano buscando la de ella en la oscuridad – No tengo que agradarte, Hermione, ¿pero me amas?
-Sí – dijo ella mientras otra catarata de lágrimas sin sentido acariciaba su mejilla.
Ella jadeó cuando las manos de él encontraron su rostro y la atrajeron contra sus labios, besándola como si necesitara asegurarse de que ella estaba ahí, asegurarse de que fuera real, tangible y toda suya. Su lengua salió a buscar la suya, acariciándola con la ternura que sus palabras habían fallado en expresar.
Ella lo saboreó, saboreó sus lágrimas y lo atrajo más cerca de ella.
No estaban celebrando las mutuas confesiones de amor. Estaban rellenando el vacío que el dolor había dejado atrás.
Draco fue el primero en separarse, apoyando su frente contra la de ella, tomando grandes bocanadas de aire junto con ella – No me dejes – le susurró contra su boca, mezclando sus cálidos alientos – No podría soportar perderte jamás. Por favor, Hermione. Prométeme que nunca me dejarás.
-No lo haré – le dijo ella – No te dejaré. Pero tienes que prometérmelo tú también.
-Nunca – la besó – jamás – otro beso – de los jamases – y otro – te dejaré.
-Aún sigues sin gustarme – le dijo ella con una sonrisa contra los labios de él, pero ambos sabían a qué se refería.
-Lo sé. También sigues sin gustarme – dijo él con una pequeña y ronca risa.
Volvió a besarla, dejándola sin aliento nuevamente. La atrajo sobre su regazo, con sus muslos rozándose contra los de él mientras él invadía su boca con sus dulces besos. Sus acciones se tornaron frenéticas, sus manos tocándose cada lugar posible en sus cuerpos.
Hermione se alejó un momento para recuperar el aliento, y la expresión abandonada de los ojos de Draco la hicieron detenerse completamente.
-Se lo llevaron lejos de mí – dijo él monótonamente, fuera de sí, con su pecho moviéndose rápidamente para recuperar su propio aliento – Se llevaron a mi niño.
-Oh, Draco - exhaló ella, acunando su rostro entre sus manos. Lo besó y presionó su mejilla con la suya.
-Ayúdame a dejar de pensar en eso – le rogó él – No quiero pensar más en eso.
-¿Qué puedo hacer? – preguntó ella impotentemente.
-Solo… solo… - él luchó con las palabras y luego tomó el rostro de ella para besarla de nuevo.
Esta vez, su beso no terminó. Progresó hasta que sus ropas volaron hacia el piso en desorden, hasta que Hermione se sintió a sí misma recostada contra el sofá y con el fuerte y duro cuerpo de Draco cubriéndola. Los labios de él dibujaban caminos sobre su torso, hacia abajo por sus piernas, entre sus piernas…
Ella gritó su nombre, urgiéndolo a ir más rápido, más duro, a amarla con su cuerpo. Cuando finalmente él la penetró, todo su cuerpo tembló, con la piel brillando por el sudor para igualar la de él.
Ella levantó sus piernas y las envolvió alrededor del cuerpo de él, necesitando sentirse más cerca suyo en cualquier modo. Los labios de él nunca abandonaron el rostro y cuello de ella, susurrando palabras de lujuria en su oído mientras se encontraban en cada embestida.
En un tornado de estrellas, luces y sonidos alcanzaron un punto de complexión que dejaría en vergüenza a cualquier otro clímax.
Draco colapsó sobre ella, incapaz de alejarse con las piernas de ella envueltas alrededor de él. Su cuerpo temblaba con la intensidad de las grandes respiraciones, con el rostro enterrado en el cuello de ella.
Hermione no estaba segura cómo logró notarlo, pero de alguna forma supo que la humedad que sintió en su cuello no era por su propio sudor… y entonces dejó caer sus propias lágrimas, mientras lo abrazaba más cerca de ella, dejándolo llorar la pérdida de su hijo, con el cuerpo ya no temblando por la intensidad de su respiración sino con la desesperación de sus sollozos.
Las llamas de la chimenea brillaron de un fuerte color verde, algo que Zane no había visto ocurrir aún en su nueva habitación. Había una pantalla frente a las llamas, porque a Pansy no le gustaba que se acercara mucho al fuego.
Nunca le había prestado verdadera atención a la chimenea, pero ahora que las llamas eran de color verde, reconoció los signos de la red flú.
Tomó asiento sobre la enorme cama en su habitación. Posey el dinosaurio estaba sentado a su derecha, y una gran cantidad de juguetes estaba a su alrededor dado que él los había convocado a una reunión muy importante. Tenía muchas reuniones con sus juguetes. No había mucho más para hacer en la gran casa en la que vivía ahora. Mayormente podía permanecer en su cuarto hablando con sus juguetes, y tratando de que el elfo doméstico jugara con él. Pero nunca lo hacía. Le servían el almuerzo y el desayuno en su habitación, y comía solo, con Posey y otros juguetes como única compañía. Veía a Pansy y al otro hombre solo en la cena.
Cada vez que era hora de cenar, Zane siempre preguntaba cuándo podría volver a casa. Él los ignoraba cuando ellos le explicaban que ya estaba en su nueva casa. Y eso era tan ridículo que prefería no escuchar.
Con sus ojos ampliándose por la curiosidad, acercó a Posey junto a él mientras dos cabezas aparecían en el fuego verde. ¡Conocía esas dos cabezas! ¡Era tío Fred y tío George! Justo cuando estaba a punto de gritar sus nombres, ellos pusieron sus dedos sobre sus bocas para decirle que guardara silencio. Él asintió sin decir nada y observó a sus cabezas hablar en voz baja entre sí.
-Hey, Zane – susurró Fred - ¿Puedes mover esa pantalla sin lastimarte?
Zane se deslizó fuera de la cama y caminó hacia la chimenea. Empujó la pantalla hacia un costado y se movió para permitir a los dos hombres salir de la chimenea y entrar a la habitación.
Mientras se quitaban el polvo, Zane arrojó sus bracitos alrededor de sus piernas y los abrazó firmemente - ¡Vinieron a verme!
George se arrodilló y abrazó al niño mientras se quitaba el polvo de su cabeza y de la camiseta de Zane - ¿Eso quiere decir que nos extrañaste?
Zane asintió con una gran sonrisa - ¿Trajeron a mi mami y a mi papi?
George intercambió una sonrisa triste con Fred y volvió a mirar a Zane – Lo siento, colega. No podían venir.
-¿Por qué no? – preguntó Zane - ¿Acaso no quieren verme?
-Por supuesto que sí – le aseguró Fred – Esa vaca en el piso inferior no los deja venir.
-¿Hay una vaca en la casa? – preguntó Zane con una risita.
-Está hablando de Pansy – explicó George – Pansy no dejará que tu mami y tu papi vengan a visitarte.
-¿Por qué?
-Porque es una pe… - comenzó a decir Fred antes de que George le interrumpiera.
-Porque no quiere que ellos te alejen de ella. Es una persona muy mala y egoísta – dijo George - Vinimos a hacer nuestra parte para ayudarte a volverla loca.
-¿Se quedarán conmigo? Me aburro todo el tiempo, y nadie habla conmigo – dijo Zane con tristeza – Extraño a mi mami y a mi papi y a Abela y a Abelo y a todo el mundo.
-No podemos quedarnos porque Pansy se enojará muchísimo – dijo George en voz baja – pero te daremos unas cuantas cosas y tú nos ayudarás a jugarle un par de bromas a ella. ¿Acaso no suena divertido?
Zane consideró la propuesta y asintió con su cabeza – Sí. Quiero divertirme.
-Vendremos a verte todas las noches. ¿A qué hora te vas a la cama? – preguntó Fred.
-No tengo una hora – dijo Zane – Cuando termina la cena, vengo a mi cuarto a jugar con mis juguetes y luego me agarra sueño y me duermo. Pansy y ese hombre me dan las buenas noches después de la cena. ¡Ni siquiera me leen un cuento antes de dormir!
-¿Qué te parece si venimos y te leemos una historia antes de irte a la cama, y te traemos algunas cosas para usar en Pansy y ese hombre?
-¿Vendrán todos los días? ¿Traerán a mi mami o a mi papi o a Wolf? ¿Y qué hay de Abela y Abelo?
-Bueno, ellos no tienen permiso para venir, pero podemos traer a cualquiera que no sea parte de tu familia.
-Solo quiero irme a casa – dijo Zane – pero Pansy no me deja.
-Tu mamá y papá están haciendo todo lo posible para llevarte de nuevo allí, colega. Solo tienes que ser un buen chico y torturar a Pansy como nosotros te indiquemos, y todo saldrá maravillosamente.
-Bueno. ¿Qué tengo que hacer?
Fred y George se sonrieron mutuamente y luego se arrodillaron para mirar a los ojos a Zane, mostrándole la primera de un montón de cosas de su bolso.
Sr. Y Sra. Malfoy,
Escribo esto con la esperanza de que sepan mantener todo lo que les diré en absoluto silencio. Una vez que lean esta carta, apreciaría que fuera completamente destruida y nunca mencionada nuevamente. No escribo esto como un Profesional Domestico del Ministerio, sino como una persona consciente de que ocurrió una injusticia. Reúnanse conmigo en el pub Blue Beau esta noche a las once. Nadie debe saber de nuestra reunión. Me disculpo por lo que ha sucedido, y solo me queda esperar ser de ayuda.
RW.
Hermione caminó por el pasillo hacia la habitación principal, presionando la nota firmemente en su mano. Llamó a Draco por su nombre, pero escuchó que su respuesta venía desde la habitación de Zane.
Sentado en el borde de la cama de su hijo estaba Draco con Rosie el dinosaurio entre su manos, con sus codos descansando en sus rodillas y su cabeza gacha. Se veía sumamente patético y le provocaba querer sostenerlo hasta que fueran dos almas patéticas, pero juntas. Habían pasado dos días desde que se habían llevado a Zane… dos días desde que se habían confesado su amor.
-¿Sí? – preguntó él, sin molestarse en levantar la mirada.
-Esto acaba de llegar – dijo ella, caminando hacia él y extendiéndole la nota.
Él desdobló el pedazo de pergamino y sus ojos vagaron rápidamente por las palabras. Levantó la mirada hacia ella cuando terminó, con el entrecejo fruncido por la confusión - ¿RW? ¿Rhonda mandó esto?
Ella se encogió de hombros – Al parecer, sí. El otro RW que conozco es Ron, y la última vez que comprobé, no era un PDM. ¿Piensas que es un truco?
Él sacudió su cabeza lentamente – Quiero creer que está diciendo la verdad, y quiero creer que puede ayudarnos. ¿Qué puede ser lo peor que podría pasarnos si se trata de algún tipo de encrucijada?
-Bueno, en realidad, traté de pensar en esa posibilidad pero no veo ningún modo en que podríamos meternos en problemas si vamos a reunirnos con ella.
-Creo que tenemos que ir – dijo él – Después de todo, lo peor que puede pasarnos es tener que esperar un año.
Hermione recostó su cabeza contra su hombro y envolvió sus brazos alrededor de su cintura – Lo traeremos de vuelta, Draco. Ya sea mañana, la semana que viene, el mes que viene o en un año, lo traeremos de regreso.
-¿Acaso te dije últimamente lo mucho que no me agradas?
Ella sonrió y lo empujó con su hombro – Puede que lo hayas mencionado.
-Bueno, realmente no me agradas – dijo él. Ella podía sentir la sonrisa en su voz.
-Realmente tampoco me agradas – rió ella en respuesta.
-Si alguna vez dejo de no agradarte, creo que podría volverme loco – le advirtió él.
-Oh, no creo que te vuelvas loco – dijo ella, volteando a verlo.
Él le dirigió una mirada llena de confusión.
-Sé que te volverás loco.
Con un rápido movimiento, él la colocó bajo él, besando su boca sabelotodo.
Unos minutos pasando las once, Draco y Hermione se detuvieron fuera del pub Blue Beau, localizado en la parte opuesta de Londres. Se miraron mutuamente con duda, antes de entrar en el oscuro establecimiento.
Escanearon el pub que estaba prácticamente vacío y reconocieron a Rhonda Westin sentada en una cabina cerca del fondo del salón; sus gafas estaban casi en el borde de su nariz y sostenía sus manos frente a ella, presionando su copa de bebida lo suficientemente firme como para dejar blancos sus nudillos.
Se acercaron a ella, quien levantó la mirada con una sonrisa tentativa, gesticulándoles para que se sentaran en la pequeña mesa redonda.
-Me alegra que decidieran venir – dijo hablando bajo – Solo tenemos que esperar por una persona más que se nos una.
-¿Quién? – pregunto Draco con sospecha.
-Invité a su Defensor Judicial a que se nos uniera. Yo… yo sé que ustedes no confían mucho en mí, así que pensé que si el Sr. Zabini estaba aquí para ayudarme a explicar ciertas cosas, sabrían que no estoy aquí para jugarles un truco o algo.
-Es muy honorable de su parte ayudarnos, señorita Westin – dijo Hermione sonriendo a la mujer – Está arriesgando mucho.
Las mejillas de Rhonda brillaron mientras bajaba la mirada hacia la mesa con una pequeña sonrisa – Para decirle la verdad, Sra. Malfoy, su familia fue la primera familia que me asignaron. Me convertí en una PDM para ayudar a la gente, y sé que ustedes dos son buenos padres para Zane. Tienen problemas como toda familia, y realmente no me gustó alejar a Zane de ustedes. Mi conciencia fue una bomba con cuenta regresiva desde que todo sucedió.
-¿Vamos a hacer algo ilegal? – preguntó Draco.
Rhonda sacudió su cabeza rápidamente – No ilegal, pero si el Ministerio se entera que estoy divulgando secretos burocráticos, no estará muy feliz. Estaba revisando los reportes de la PDM de la Sra. D'Aggostino y en realidad ella no tendría que estar a cargo de Zane. Es su madre biológica, sí, pero también tiene conflictos con su actitud, con sus gastos financieros y su estilo de vida en general.
-Nosotros pudimos haberles confirmado eso – replicó él bajo aliento.
-¿Sabían que Pansy era una mala madre, y aun así le dejaron a cargo de Zane? – preguntó Hermione.
Rhonda suspiró – Es solo que yo no podía ir en contra de las regulaciones impuestas por el Ministerio. Todos nos habríamos metido en problemas por ello, así que en su lugar, seguí las reglas y ahora, voy a ayudarlos a tenerlo de vuelta antes de que la separación le cause cualquier dolor extra.
-¿Usted… sabe usted cómo lo está llevando? – preguntó Draco.
-La Sra. D'Aggostino mandó al ministerio la requerida información de su llegada esta mañana y dijo que Zane se está ajustando bien a su nueva casa. Fueron a comprar juguetes ayer, y dijo que es muy feliz hasta el momento.
-¿El reporte de su PDM mencionaba que es una mentirosa compulsiva? – preguntó Hermione rodando los ojos – No hay ninguna posibilidad de que Zane sea feliz ahí. Apostaría mi escuela en eso.
Rhonda empujó sus gafas hasta enderezarlas y tomó un trago de su bebida. Levantó la mirad cuando la puerta del pub volvió a abrirse – Oh, ya llegó el Sr. Zabini – su sonrojo se intensificó y su atención se enfocó inmediatamente en la mesa.
-Lamento la demora – dijo Blaise tomando asiento frente a Draco y Hermione, y junto a Rhonda. Desajustó el nudo de su corbata alrededor de su cuello y le gesticuló al camarero para que le trajera un trago – Estuve trabajando hasta pelar mi trasero esta semana en esa nueva ley interna estúpida que me asignaron. ¿Imaginan salir del trabajo casi a la media noche?
-Hola, Blaise. Es bueno verte también – le dijo Draco a su amigo.
Blaise le dedicó una sonrisa brillante y se inclinó nuevamente contra la mesa – Hola a usted, señorita Westin. ¿Destruyó alguna otra familia últimamente?
Hermione capturó la mirada destruida en el rostro de Rhonda y rápidamente acudió en su defensa – En realidad, Blaise, Rhonda nos ayudará a traer a Zane de vuelta. Acaba de decirnos lo mal que se siente por lo que sucedió.
Las cejas de Blaise se elevaron considerablemente mientras volteaba a ver a la PDM – Bueno, bueno, lamento mi comentario, señorita Westin, por favor acepte mis disculpas. Puedo llegar a ser un verdadero idiota algunas veces.
Rhonda sonrió levemente y continuó con la mirada fija en la mesa, con las mejillas coloreándose con una gama más fuerte de rojo – Está todo bien, Sr. Zabini. Supongo que me lo merezco en cierta forma. Mi trabajo no es el más popular de todos, pero hago lo que puedo.
Hermione codeó a Draco bajo la mesa cuando Blaise le sonrió a Rhonda. Los ojos de la PDM se ampliaron y luego volvieron a la mesa, con una pequeña sonrisa trepando en sus labios. Draco rodó los ojos a su esposa, y le advirtió sin palabras que ni siquiera se le ocurriera jugar de casamentera.
-Supongo que podríamos comenzar – dijo Rhonda – Ahora, los llamé hoy para explicarles el proceso del Análisis Apelativo.
-¿Análisis Apelativo? – interrumpió Blaise - ¿No es eso solo para ordenes de restricción?
-¿Qué es eso? – preguntó Hermione.
-En realidad, el Análisis Apelativo puede usarse en cualquier área de la ley. Es algo que mucha gente no entiende – explicó Rhonda – Si lo usamos para el caso del Sr. Malfoy, ¿no cree que lo aprobarán?
Blaise pensó en ello por un momento, pasando su índice y pulgar por su quijada. –Ni siquiera consideré esa opción. Estaba seguro que se usaba solo para órdenes de restricción. Pero demonios, esa es una idea brillante.
Draco volvió a rodar los ojos cuando Rhonda sonrió con alegría - ¿Podrían ustedes dos explicarnos a los seres humanos normales, qué demonios están hablando?
-¿Qué les parecería tener a Zane con ustedes para el mes próximo? – preguntó Blaise – Quizás incluso antes que eso.
Draco y Hermione permanecieron en silencio, esperando que Blaise continuara.
En lugar de eso continuó Rhonda – El Análisis Apelativo es un proceso donde se apela al Ministerio revertir una orden de la corte. Ahora, les dije que, de acuerdo a las leyes de protección al niño, tendrán que esperar un año para apelar por la custodia compartida de Zane. Si pasan por el proceso de Análisis Apelativo, solo tendrán que esperar a que el Wizengamot apruebe la apelación para que vuelva.
-¿Cómo funciona?
-Bueno, primero que nada, tendrán que rellenar estos dos formularios con la petición de la custodia total de Zane. Sé que no quieren compartir la custodia con los D'Aggostino, así que tendrán que llenar estos formularios y presentar cinco testigos.
-¿Testigos?
-Necesitan presentar cinco de ellos a todo el Wizengamot, que testificarán el bienestar de Zane siendo ustedes dos los padres. Estos testigos deben ser miembros funcionales de la comunidad mágica, no pueden estar emparentados con ustedes, y no pueden estar emparentados entre sí. Se expondrán ante el tribunal del Wizengamot y serán interrogados con preguntas concernientes a sus hábitos parentales. Estarán bajo juramento y veritaserum si parece como que no dicen la verdad.
-Así que solo tenemos que conseguir cinco testigos, ellos responden unas cuantas preguntas, ¿y obtenemos la custodia de nuestro hijo nuevamente? – preguntó Hermione.
-Precisamente. El Wizengamot tendrá que, obviamente, comprobar que los testimonios de sus testigos sean creíbles y luego tomar una decisión el día de la audiencia.
-Eso suena demasiado simple – dijo Draco con un asentimiento.
-¿Conocen a cinco personas que quieran testificar? – preguntó Blaise tomando un anotador del bolsillo de su blazer – Tendré que anotar sus nombres para informarme mejor, y tenemos que asegurarnos que no estén relacionados ni con ustedes ni entre ellos.
-Sé que Donny nos ayudará – ofreció Hermione – Y por supuesto, Harry y Ron. Esas son tres personas, ya.
-¿No está Weasley en esa gira de acampada veraniega? - preguntó Draco.
-Oh, es cierto. Parte a Nueva York mañana – suspiró Hermione – Bueno, cualquier otro Weasley podría reemplazarlo. Por mucho que no te agraden, todos adoran a Zane.
Draco frunció el ceño – Nunca dije que no me agraden…
Hermione le devolvió el gesto – Hablaremos de eso después. Cualquiera de ellos nos ayudaría gustosos, pero aún nos quedan dos personas más. Casi todo el mundo que conocemos está relacionado con nosotros o entre ellos de alguna manera.
Pensaron por un momento - ¿Y qué hay sobre Lupin? – preguntó Draco – No está emparentado con ninguno de nosotros.
-Pero está casado con tu prima hermana – dijo Hermione. Volteó hacia Blaise y Rhonda - ¿Hay alguna regla sobre la gente relacionada con nosotros por el lado político?
Blaise y Rhonda intercambiaron una mirada para asegurarse, y luego voltearon a los Malfoy – No, el Sr. Lupin puede funcionar como testigo dado que no está relacionado con ninguno de ustedes.
-Bueno, bien, eso deja solo a una persona – murmuró Draco - ¿Puedes hacerlo, Blaise?
-Soy el padrino de Zane – replicó él – no puedo hacerlo.
-¿Crees que Oliver querrá ayudarnos? – le preguntó Hermione a Draco.
-Apenas nos conoce – replicó Draco – Y estoy casi seguro que el tipo me odia, siempre me odió y continuará haciéndolo hasta que yo sea viejo y gris.
Hermione hizo una mueca y golpeteó su dedo contra sus labios – Tiene que haber alguien que pueda ayudarnos. ¿Podemos pasarte el nombre después, apenas consigamos pensar en alguien? – le preguntó a Blaise.
Él asintió y guardó la libreta con los cuatro nombres nuevamente en su blazer – Una vez que tenga el último nombre, elevaré la lista y podremos comenzar con el Análisis Apelativo. Estoy seguro que encontraremos a alguien.
-Entonces, ¿eso es todo? Una vez que encontremos a la última persona, ¿cuánto más tardará el proceso? – preguntó Hermione.
-Todo el chequeo tarda al menos un día hábil, y luego la audiencia del Wizengamot se lleva a cabo el viernes de la semana en la que elevan los testigos. Las audiencias, por lo general, toman unas cuantas horas y la decisión es tomada al final, así que si ellos votan a su favor, podrían tener a Zane de regreso en menos de una semana. Podría ser esta semana misma si me consiguen un testigo para el miércoles.
-Mañana es miércoles – dijo Draco.
-Siempre podrá ser la semana que viene, y la próxima, y la próxima y así, si no encuentran una persona hasta mañana – ofreció Rhonda – El único problema de demorarnos en encontrar al quinto testigo es la extensión de la estadía de Zane en Francia.
Hermione y Draco asintieron de acuerdo – Trataremos de encontrar a alguien lo antes posible.
¿Quién podría ayudarlos?
Para la noche del miércoles, aún no conseguían pensar en nadie. Habían perdido contacto con un montón de gente desde Hogwarts, y la mayoría de sus amigos y conocidos caían dentro de la categoría de gente que, ya sea estaba emparentada con ellos, o emparentada entre ellos. Los compañeros de trabajo de Draco no conocían realmente a Hermione y a Zane, así que tampoco podían ser de ayuda.
Sus padres y amigos trataban de ayudarlos pensando en gente que posiblemente podría cubrir el quinto puesto de testigo. Quien sea que lo llenara, tendría que ser suficientemente cercano a la familia como para responder correctamente, o solo ser un mentiroso extremadamente bueno. Hermione y Draco pensaban que, dado que su matrimonio completo estaba basado en una burla al Ministerio, ¿por qué tendrían que jugar siguiendo las reglas ahora?
Comenzaron a perder las esperanzas cuando pasó el jueves. Su inhabilidad de pensar en alguien significaba que Zane tendría que pasar en Francia una semana más.
Llegó la noche del viernes y encontró a Draco y Hermione sentados en la sala mirando inexpresivos a la televisión, mientras ésta daba un comercial de cuchillos. Hermione estaba recostada de lado, con su cabeza en el regazo de Draco mientras miraba al anunciador sobreexcitado hablar sobre cómo el cuchillo podía cortar a través de una roca. Ya le había advertido a Draco a no emitir comentario sobre cuán cerca estaba su cabeza de la entrepierna de él. La última vez que él había mencionado algo sobre la casualidad, la conveniencia, la boca y el 'mientras estás allí abajo', ella le había golpeado el brazo inmediatamente y había abandonado la habitación.
-Le pregunté a Donny si Oliver podía cubrir el quinto puesto de testigo – dijo ella cansada – Dijo que lo habría hecho si no estuviera haciendo esa estúpida acampada de verano.
-¿Es la misma a la que fue Weasley? – preguntó Draco.
-Sí. Sus equipos hacen este campamento de verano para adolescentes discapacitados por todo el mundo. Construyen escobas especiales y balones para que ellos jueguen y es, sin lugar a dudas, el gesto más dulce que existe – suspiró ella – En realidad no puedo decir nada malo sobre ello.
-¿Y qué tal el tipo ese que… no, está relacionado a los Weasley. Demonios, esa familia es enorme – murmuró él.
-Pensaremos en alguien, Draco. Soy una gran creyente del destino. Si está destinado a suceder, sucederá.
-Tu optimismo no ayuda – gruñó él - ¿Podemos deprimirnos un poco más?
Ella se recostó sobre su espalda y sonrió hacia arriba para él – Lo estás haciendo lo suficiente por los dos.
Él le sacó la lengua, claramente retrocediendo a la edad mental de siete años, y le dio un golpecito a la frente de ella a modo de regaño – Jamás podremos pensar en alguien.
-Dale un poco de tiempo – dijo ella, tomando su mano y mordiendo su dedo juguetonamente antes de que él la volviera a golpetear.
Él reclinó su cabeza contra el sofá y sacudió la cabeza – Lo extraño.
-Sé que lo haces – dijo ella suavemente – Lo extraño también.
-¿Qué crees que estará haciendo ahora?
Hermione pensó por un instante – Bueno, si es que Pansy está haciendo aunque sea un mínimo esfuerzo , estará alistándose para irse a la cama, posiblemente tomando un baño.
-Espero que la salpique.
-Y yo que ella se ahogue en el proceso – dijo Hermione.
Draco le sonrió hacia abajo – Es un buen niño. Probablemente está sentándose en la cama mientras hablamos, haciéndole leerle una historia.
-Pobre Zane. Probablemente sabe leer un libro mejor que ella.
Muchísimas millas de distancia a lo lejos, en una gran mansión en Francia, Zane Malfoy tomaba la pequeña botellita que Fred y George le habían dado. Le habían dicho que derramara el contenido de la botellita en la del shampoo de Pansy porque eso haría que su cabello se volviera muy bonito.
Que mal para Pansy que Fred y George pensaran que una pelada fuera bonita.
Zane comprobó el pasillo para asegurarse que no hubieran moros en la costa. Le habían dicho que era una misión grande y secreta y nadie podía saber que Zane hubiera hecho algo. Él había jurado, cruzado el pecho y hecho votos a Posey y Rosie de que nadie sabría jamás que había sido él.
Caminó hacia las grandes puertas que conducían a la habitación de Pansy y ese hombre. Aún estaban en el piso inferior, haciendo lo que fuera que hacían después de cenar, así que la habitación estaba vacía.
Rápidamente se metió al baño y encontró la gran botella rosa descansando en una canasta cerca de la tina. Fred y George sabían de alguna forma cuál era el shampoo de Pansy (sin duda habían curioseado en esa habitación a través de la red flú) y le habían dicho a Zane que descargara todo el líquido de la botellita en la más grande.
La pequeña botellita contenía una fórmula que dejaría a quien sea que la usase la cabeza completamente calva. Solo un antídoto especial, fabricado por los Weasley, podría revertir el efecto. Ningún hechizo, o maldición o poción podría lograr que volviera a crecer el cabello. Al precio especial de noventa galeones, Pansy podría ordenar el antídoto si alguna vez se enteraba cómo había perdido su cabello.
Una vez que terminó, Zane guardó la botellita y regresó la más grande de nuevo a su lugar. Se escurrió nuevamente a su habitación luego de comprobar el pasillo y saltó sobre su cama, sin aliento y sonriendo como si fuera el mismísimo diablo.
¡Tío Fred y tío George estarían tan orgullosos!
Y como si sus pensamientos hubieran conjurado al dúo problemático, aparecieron entre las llamas verdes y rápidamente se acercaron.
-¿Lo hiciste, colega? – preguntó Fred, caminando hacia la cama y sentándose en el borde.
Zane asintió - ¡Lo hice tal cual me lo indicaron!
-¿Dónde está el botecito? – preguntó George desde el otro lado.
Zane se lo sacó desde su bolsillo y lo extendió hacia el gemelo, quien inmediatamente lo hizo desaparecer. No quería evidencia incriminatoria para ellos, muchas gracias.
-¿Trajeron una historia para leerme? – preguntó Zane.
-Sip. Es sobre un dinosaurio y un robot – dijo Fred, sosteniendo un libro frente a él.
-¡Oh, wow! – replicó Zane con asombro.
-Muy bien, ¿estás listo, colega? – preguntó Fred.
Zane asintió con ansias y se acurrucó entre las mantas.
-Había una vez…
El amanecer fue un evento agradable en el rústico pueblo del nuevo hogar de Zane.
El sonido de los pájaros piando fuertemente en su ventana lo había despertado las mañanas anteriores.
Pero el grito estrangulado que venía de la habitación principal fue lo que lo despertó esa mañana y lo que le puso una pequeña sonrisa en el rostro mientras se cubría la cabeza con una almohada para volver a dormir. Una broma menos y muchas, muchas más para hacer aún.
Nota de la Autora: Muchas, muchas gracias por los reviews! El título del capítulo viene de la canción 'Everything's Not Lost' de Coldplay.
