Hi!- Perdón por tardar pero la falta de inspiración y de Wi-fi... bueno perdón.

Hetalia no me pertenece.


-¡Mueve el culo de un puta vez!- espetó entre susurros una furiosa "hada" italiana empujando a su "cliente".- Llevamos cinco días perdiendo el tiempo solo porque tú, cerebro de patata, no puedes hablar con ninguna chica. Maldición, tengo hambre y todo es tu culpa.

- ¿Y a mi qué? No te confundas, ravioli con patas, ninguna de esas mujeres es lo suficientemente asombrosa para mí.- mintió Gilbert metiendo ambas manos en los bolsillos de su chaqueta.

¿Qué demonios quería ese tipo nada awesome? Puede que haya decidido seguir adelante y buscar otra chica, pero no podía olvidarse de su primer, (y único) amor de un día para otro. Porque si, aunque no lo pareciera, el solo era un frágil humano; un muy frágil y asombroso humano con sentimientos encontrados.

Palpó con las yemas de sus dedos, entre la tela y la basura algo liso y de mediano tamaño. Extrañado, saco de entre un bulto de pelusas, envolturas de dulces y otras porquerías; un pequeño sobre con su nombre escrito en pulcras letras doradas. Su expresión cambio rápidamente de una sorprendida a una sombría, había olvidado que la boda era ese día. Probablemente la Elizabeta Hendervary de la que llevaba enamorado desde que tenía doce años, ya no era suya ni de nadie más que no fuera el estirado de Roderich.

-Ah, qué bueno que trajiste la invitación, por lo menos eres útil para algo, rey narcisista de patatalandia. Tenemos que irnos o se nos hará muy tarde.- le llamó Lovino cambiando el rumbo por el que caminaban.

-¿Ir a donde?- inquirió el alemán tragando saliva nervioso, muy a su pesar sabía perfectamente la respuesta.

-¿Cómo que "a donde? Pues a la boda, idiota- Contestó el hada haciendo eco de sus pensamientos.

-¿Y para qué voy a ir ahí?

-...Serás estúpido, ¡para que te declares!- le respondió el otro como si fuera lo más obvio del mundo.

-¡Declararme! Estás loco, no puedo hacer que se enamore de mi, ya es muy tarde...

-No es para que la enamores- gruño Lovino- no le has dicho cómo te sientes claramente ¿no? Esta es tu única oportunidad para decirle porque luego estaremos muy ocupados, quiero terminar mi trabajo rápido.

-No tengo por qué decirle...

-¡Maldita sea, deja de quejarte bastardo! - rugió el chico encarándolo como un padre regañando a su hijo- Si un sentimiento como ese se te queda guardado en tu lechoso cuerpo alemán, no serás capaz de enamorarte de ninguna mujer, hombre, animal, mierda o roca en el jodido mundo. Jamás te perdonaras a ti mismo por eso... Además eso haría mi trabajo más imposible- agregó obstinado y negándose a mostrar algún gesto de amabilidad.

Gilbert no pudo objetar nada más, su boca estaba seca y, francamente; su "hada madrina" tenía razón. Así, después de perderse un par de muchas veces , avistaron más tarde de lo que pretendían, el salón primera clase del cual salía una bella música de orquesta que hizo que Gilbert no dudara que los amigos de Roderich se habían ofrecido a animar la reunión. Se encamino vacilante por la acera hasta que el brazo del sureño lo detuvo.

-¿Qué crees qué haces?

-Pues tu dijiste que...

-¿Y te le vas a declarar a una señorita con esa ropa de vago?- el alvino miró ofendido al castaño. Ya le había dejado pasar un par de insultos a su ropa pero...¿cómo se atrevía a criticar a sus sexy jeans favoritos y a su elegante camisa del Bayern?

-Me voy a declarar y luego me voy a ir, no voy a hacer malabares ni a pasar por la cuerda floja.

-No lo digo por ti, ¿cómo voy a dejar que arruines las expectativas de una hermosa mujer en su día especial vestido de esa forma?- y sin decir más, chasqueó los dedos y sus ropas se transformaron en caros trajes de gala de las mejores marcas italianas. Lovino miró a Gilbert de arriba a abajo tan fijamente y con ojos tan brillantes que hasta el alvino estaba llegando a ofuscarse.

-¿Por qué mierda me pongo así? Es normal que las personas me miren tanto cuando soy tan asombroso- pensó para sí mismo ahuyentando de su rostro un ligero sonrojo que en su piel blanca lucía al rojo vivo.- Oye, sé que me veo awesome y es imposible quitarme la mirada de encima, pero por favor admírame más discretamente.- Rió altanero. Lovino apartó la vista de su cuerpo y clavó sus olivos en los escarlatas.

-Estoy mirando el traje imbécil, si yo escojo la ropa, hasta un perro calvo se vería bien. Y ni se te ocurra usar una frase tan vergonzosa como esa para filtrear con una chica, mucho menos con un italiano.- esto último lo dijo con una sonrisa de superioridad que hizo que un calor irracional recorriera el cuerpo del alvino.

-K-Kesese, lo que tu digas, niño.

Ambos entraron al lugar mostrando la invitación del alemán. Después de presentar a Lovino como su primo lejano a algunas curiosas, (¿para qué demonios querían conocer a ese nada asombroso italiano?), pasaron y se recostaron en una pared esperando a la novia.

-¿Dónde está?- se quejó Lovino que, entre la multitud de personas no veía a la chica.

Gilbert, pensando que estar ahí era una tontería y que lo mejor era ir a casa antes de que Antonio lo viera y comenzara a hacer preguntas incomodas, estaba a punto de sugerirle a Lovino que se marcharan y entonces; entonces la vio. Portaba un sencillo vestido blanco sin muchos adornos, su cabello castaño caía en cascada hasta perderse en su cadera. No llevaba más maquillaje aparte de un ligero brillo en los labios.

-¡Gilbert!- dijo la Elizabeta al divisar a su amigo entre la multitud. Despidiéndose amablemente de sus acompañantes, se dirigió al nervioso par con rostro efusivo.- Sabía que llegarías tarde para decir una de tus estupideces de "Lo mejor para el final"- la húngara lo miró divertida.

-Kesese, tienes suerte de que el grandioso yo se haya hecho un espacio para venir- trataba de hacer que su tono nervioso se no se notara pero...¡Joder, estaba nervioso! y Eli parecía querer empeorar la situación luciendo tan...- Hermosa- pensó derrotado.

-¡Oh! perdón, no te vi- se disculpó la morena dirigiéndose a Lovino- ¿Eres amigo de Gil? Lamento que tengas que soportar al narcisista.

-No te preocupes, se que es difícil pero hago lo que puedo. En realidad me lamento más por no haber conocido antes a tan bella signora, es una lástima que ya estés casada, ¿no te gustaría escaparte conmigo?.- Gilbert en ese momento tenía una cara digna de una pintura. ¿Su dichosa "hada madrina" estaba coqueteando con la chica que le gustaba?. Eso NO era NADA awesome.

Tomó a Elizabeta de la mano y se dirigió a una terraza cercana. A lo lejos, un castaño que tocaba con soltura un piano de cola blanco miró la escena y soltó un suspiro.- "Demasiado tarde"-. Pensó sin afectarse por el evento y sin dejar de tocar una bella pieza nocturna.

-¿Qué haces Gil?- inquirió la castaña sorprendida y sin un rastro de enojo reflejado en sus ojos verdes.- No me ofendió ni nada.

-Tú no lo entiendes- dijo con voz rasposa ¿Y ahora qué iba a hacer? Respiró y exhaló unas cuantas veces para tranquilizarse- "Ánimo Gilvo, tienes que seguir adelante"

-¿Gil? ¿Pasa...

-TE-TE AMO- soltó más fuerte de lo que quería y en un graznido tan patético que no era común en él- Todas las veces que me burlaba de los chicos que te gustaban es porque estaba jodidamente celoso, todas la veces que te llamaba machorra es porque me parecías demasiado linda y...bueno, si eres una machorra loca pero... pero...¡Mierda!- Gilbert nunca se había sentido tan estúpido, todo eso por un maldito enamoramiento. Al final simplemente miró al suelo.

-...

-...

-¡¿QUE TU QUÉ?!

-¡¿Nunca te diste cuenta?!-exclamó ante la expresión exagerada de la chica.

-N-no, tu nunca me dijiste...

-¡Pero era demasiado obvio! ¡Sabía que eras estúpida y densa pero esto es demasiado!- hubo unos minutos de silencio antes de que Eli volviera a hablar.

-Bueno pero y-yo no puedo...

-¡Cierra la boca!- espetó, no quería que ella misma se lo dijera, no quería que ella lo viera en "ese" estado.-, ¡yo vine a decirte esto sabiendo que no llegaría a ningún lado, sé perfectamente cuál es mi posición!- hubo otra pequeña pausa antes de que el alvino alzara la mirada. Sonrió amplia y sinceramente a su amiga para luego decir:

-Felicidades.


-¿Qué tal te fue? ¿se lo dijiste?

-Por supuesto.

-¿Y?

-Me rechazo- contestó secamente. Ambos miraban fijamente el oscuro y estrellado cielo mientras caminaban por las frías calles. Lovino bufo algo en voz baja para luego darle al alemán un fuerte golpe en el brazo.

-¿Qué te pasa niño espagueti?- Lovino no contesto y en lugar de eso asestó un nuevo golpe en el estómago de su "cliente"- ¡Deja de pegarme o yo te voy a golpear!- el sureño ignoró la advertencia y continuo dando puñetazos a diestra y siniestra. Gilbert, arto, devolvió tantos ataques como pudo. Sin darse cuenta, liberaba su frustración poniendo cada vez más fuerza en cada golpe. Ambos siguieron peleando sin razón aparente hasta quedar tirados en el suelo llenos de moretones y con los ojos morados e hinchados.

-La próxima vez que no puedas con tu furia, solo llora o grita como un poseído,- soltó un pequeño gemido de dolor- este método va a terminar matándome uno de estos días.

-Kesese, a mi ni siquiera me duele- mintió el alvino aguantando como podía el dolor en su brazo izquierdo. Si su cuerpo le respondiera en ese momento, se habría lanzado sobre Lovino y lo hubiera ahorcado en un abrazo de lo feliz que estaba.

-A-a mi tampoco cazzo.

-Oye, campanita.

-...

-Lovino.

-¿Qué mierda quieres?

-Dank.


MUCHAS GRACIAS A: Kira5Awesome, Kaname lin-chan y a Gigisu por sus reviews *-* (si alguien me falta por favor avíseme y mil perdones)

Bueno, este capítulo tenía que hacerlo si o si. No me creo que cuando a un chico lo rechaza su amor de la infancia lo olvide tan fácilmente, pero no se preocupen, los siguientes caps. tendrán mucho PruMano y FrUk!

Perdón si es mucho drama pero UvU Y bueno, la chica que molestó a Arthur está a su imaginación.

Recibo Reviews, favs, follows, bombas atómicas y todo lo que quieran mandarme.

Hasta el próximo cap. n.n