Eran las seis de la mañana según el reloj de Jean Kirschtein, sentía su cuerpo pesado y adolorido, tal vez por la pelea de ayer con ese tipo en el bar o por la maratón de sexo que duro hasta hace pocas horas. Mientras miraba el techo del departamento se percato de lo increíblemente molesta que era aquella luz verde que venía del despertador de su compañero, se dejo llevar por la suavidad de las sabanas y cayó en un mar de recuerdos y sueños.

Jean no era más que un niño cuando empezó la ola de asesinatos de Omegas, el asesino dejaba cartas en los cuerpos que los periódicos amarillistas publicaban. El maniaco alegaba que tenía la misión moral de eliminar a todo aquel que no fuera un homo sapiens de raza pura. Los Betas- son el último vestigio de la humanidad antes de la guerra, en pocas palabras la gente "Normal" como la definía este aclamado asesino, Jean sentía gran curiosidad por este hombre que a pesar de los esfuerzos de la policía no había sido encontrado, sabía que no tenía nada que temer, él y su madre eran Betas por lo tanto no eran uno de sus blancos.
Una noche mientras el niño cenaba con su madre alguien toco a la puerta, el pequeño no tardo en escuchar los gritos y corrió en su ayuda, la visión del cuerpo inerte lo hiso entrar en pánico y perder todo su coraje, corrió hasta la cocina y se escondió en un armario, el hombre empezó a destruir todo a su paso. Con un gran estruendo entro una tropa armada hasta los dientes y detuvo al asesino antes de que matara al pequeño. El asesino era Rob Risson un ciudadano del bloque Rose que cometía sus crímenes en el bloque Sina antes del anochecer para luego volver a su casa, nadie lo buscaría en otro bloque, no era común que las personas de diferentes distritos se guardaran rencor. Jean testifico ante la Junta Policial y al ser el suyo un caso que involucra más de un bloque pasó a las manos del juzgado de emergencia. El pequeño tuvo que volver a relatar ese horror ante los tres viejos y eruditos Alfas.
Luego de varios días de espera el veredicto fue dado, Risson pasaría seis meses en un hospital siquiátrico y seis meses en prisión, Jean estaba destrozado, si quería justicia, no, si quería venganza debía hablar con la mafia…o mejor, debía entrar en ella. La edad mínima para entrar en la Policía era a los catorce años pero él fue admitido a los doce no solo porque su difunto padre había colaborado a la Organización en varias ocasiones como matón civil si no porque era muy inteligente, su entrenamiento duro un año y a los trece ya había sido seleccionado para una misión de máxima importancia y súper secreta, solo su jefe Eliseo Lucreson y el estarían al tanto, en sus primeros meses como agente de policía debía atacar a su directo superior lo cual solo podía significar algo, un año de prisión y el consecuente despido de la Mafia Policial. En el encierro su objetivo era hacerse amigo del Gato Jin, un asesino de la Familia Vanni que pronto sería liberado, para lograr su cometido lo salvo de tres intentos de homicidio carcelario orquestados por la Organización Policial con la escusa de que le recordaba mucho a su padre para evitar sospechas. Un año más tarde Gato se volvió el protector de Jean y lo introdujo paulatinamente en la Mafia Ilegal; a su Capo Regimene Antonio Tosco le agradaba el resentimiento del muchacho hacia las Fuerzas. Obviamente habían investigado quien era y como termino en confinamiento. Pasaron los años y Jean se convirtió en espía dentro de una de las tres grandes Familias del bajo mundo y colaboro con su decaimiento. Las tres Mafias de dividían el cincuenta por ciento de los negocios dentro del bloque Sina ya que la otra mitad era de las Fuerzas que a su vez se dividían el terreno entre Bomberos, Fuerzas del Orden Publico y Departamento de Salud.

Poco a poco la promesa de la Familia fue subiendo lugares hasta llegar a tomar el control de la misma, Jean tuvo que participar en una guerra entre las tres Mafias. Todo enfrentamiento debía ser llevado a cabo en las calles de la ciudad amurallada para no turbar la calma de los bloque ese era el trato con el Poder Público. Mikasa Arckerman nueva dueña y señora de la Familia Vanni logro encontrar la localización de Giacomo Wolf y Johnny De Santi, con su muerte ella tenía el control de todo el bajo mundo o al menos el cincuenta por ciento. Jean era uno de los Capo Regimene más temidos y respetados, demostró su valentía en la guerra y su fidelidad a la familia al matar a sangre fría a unos ladrones de drogas entre los cuales estaba Risson.

Hacía ya más de un año que Jean tenía todo lo que necesitaba para delatar a Mikasa pero lo seguía postergando, no importara de qué lado se viera la Familia Vanni era también su familia, lo habían acogido y amado, le habían dado su protección y brindado su sabiduría, habían sido más justos con el que su jefe Lucreson el cual le había dado una reprimenda al ver la cantidad de vidas con las cuales había terminado en los enfrentamiento con los Wolf y la bomba en el prostíbulo de De Santi.

Asique ahí estaba el, acostado medio dormido contando las pecas de su único amor, su Beta- el chico con el cual soñaba una familia llena de niños, el chico que debía traicionar. Marco Bodt era el consigliere de Mikasa Arckerman, era su mano derecha y ahora se encontraba profundamente dormido en la cama que compartía son saberlo con el espía de la Policía.
Jean se levanto lentamente sin despertar a su amante y tomo el arma, se dirigió a la ventana y se quedo mirando las luces de la ciudad durante un buen rato, había tomado una decisión, no quería ver morir a sus compañeros, no quería ver a su pareja tras las rejas y recibir una medalla por ello, prefería morir y eso es lo que sucedería. Si tenía que elegir entre la Mafia Policial y la Mafia Ilegal, elegía la clandestinidad aunque esto lo llevara al otro mundo.

Marco se despertó por el peso de su compañero que estaba sentado sobre su cadera pero al abrir sus ojos no se encontró con una mirada dulce si no con la boca de una pistola, cuando se percató de esto su rostro pasó de la sorpresa al pánico.
-Jean te juro que anoche no estaba ligando con el del bar.
-Marco…hace años que soy un policía en cubierto y hoy me tengo que encontrar con Lucreson para acabar con la vida de la familia.
-Je…an…
Marco no lo podía creer, solo quería despertar de esta pesadilla y encontrarse con su Beta+ quejándose de que no andaba el agua caliente. En las mejillas del muchacho empezaron a correr grandes lágrimas y bajando su pistola se dejo abrasar por su amante mientras se disculpaba desconsolado.
-Te amo… Marco, no puedo hacerlo, no puedo traicionarlos, ustedes son mi familia también, no puedo traicionarte…
Marco lo dejo llorar en su pecho mientras asimilaba que tendría que matar a su novio antes de que lo haga su Madrina.
-Necesito que me hagas un favor Marco… Toma la pistola y mátame…
Marco sintió el frio metálico del arma mientras Jean la depositaba en su mano. Aun sin soltar su abraso la mano del mafioso fue guiada por Jean hacia su propia sien.
-¿Quiénes son los involucrados?
-Solo Lucreson y yo.
-¿Estas dispuesto a morir por mi?
Dijo con la vos quebrada el Consigliere.
-si, jala el gatillo… ¡HASLO YA¡
-Nadie sabe nada asique esto es lo que aremos.
Apretó su abraso de tal forma que Jean hiso un gesto de dolor, acercando su rostro a la oreja del muchacho habló con ira.
-Cuando te encuentres con ese policía le meterás una bala en la frente y demostraras tu lealtad a la Familia, nadie tiene porque saber que eres…no mejor dicho, tú no eres nada, tú eres el Capo Regimene de la Familia Vanni! Tú eres mi Beta, ¡tú me serás lea!
Jean sintió un nudo en la garganta, si alguien se enteraba de esto Marco tendría una muerte lenta y dolorosa, no tenía problemas en matar a su jefe, no le importaba, solo que ahora sentía tanta vergüenza de si mismo que no podía ni soportar la idea de compartir la cama con su novio, lo había traicionado a él, no a la Madrina, había traicionado la confianza de su único amor.
Marco se levantó de la cama y tiro la pistola sobre la cama junto a Jean, dándose la espalda el uno al otro el Consigliere rio con tristeza y luego mientras se dirigía al baño dijo con el tono frio que usaba en su trabajo
-Luego de que mates al poli vuelve a vivir a tu departamento por unos días…no te preocupes no es para poder matarte es solo que prefiero no verte por unos días.
-El régimen de Yuri…es mi culpa que…
-¡El régimen de Yuri era prescindible ¡ Tu eres un buen líder, nos eres más útil de este lado, no me malinterpretes, no lo hago solo por nosotros, lo hago también por la Organización.
Así era Marco, primero la Familia luego Jean y por último el resto del mundo, el lo sabía y luego de esto se comportaría de igual manera para poder ganar el respeto del Consigliere nuevamente.

Eran las dos de la tarde y Eliseo Lucreson se dirigía al tercer cubículo del baño de hombres de aquel bar tan discreto que usaba para encontrarse con su topo. Como de costumbre esperaría que del baño de al lado le llegara el susurro delatador de su agente en cubierto pero en esta ocasión más que un susurro le llego un disparo directo en la frente, Jean había simplemente abierto la puerta de cubículo y había disparado con el silenciador.
Al regresar a su departamento se fue a dormir a pesar de que no tenía sueño, sabía que si debía morir a manos de la Organización seria ese día.

Mikasa estaba en la bañadera rodeada de espuma y miraba las pompas de jabón que bailaban en el aire, su mente no paraba nunca y esto la estresaba bastante, para su edad había logrado lo que en otros bloques se logra a los sesenta años, se había ganado el apodo de Madrina por reclutar desde muy jóvenes a sus soldados y tenía el cincuenta por ciento de su bloque mas otros negocios en las calles bajo su control. Su mente la transporto a la infancia en el seno de la familia Arckerman, ella nunca olvidaría esa sensación de rechazo y traición.
Cuando Mikasa nació fue odiada enseguida por toda su familia, sus tíos le hacían todas las maldades posibles y sus abuelos la denigraban cada vez que podían, su hermanastro no le prestaba mucha atención pues era un niño solitario pero directo, él fue el único que se digno de decirle la verdad. Una noche mientras intentaba conciliar sueño el pequeño mal humorado le llamo la atención golpeando el marco de su puerta en el cual recostaba.
-¿Estas despierta?
-No…
-¿Quieres saber porque te odian?
-…Sí
-Todos en esta familia se casan una sola vez, con su Omega destinado obvio, aunque no se amen, lo hacen para mantener la sangre pura, por eso también dejan a los niños Omega en los orfanatos O, ¿sabías que tenemos otros tres hermanos?
-¿Qué es un orfanato O?
-Un O.O es donde los Alfas y las parejas de solos Omega dejan a sus niños porque no los pueden criar como se debe, si lo hicieran correrían peligro al entrar en celo cerca de sus padres o crecerían siendo unos sobre protegidos, por eso los dejan.
-Eso es horrible.
Mikasa aun envuelta en las mantas le daba la espalda a su medio hermano y pensaba que tal vez ella era una Omega y por eso era odiada.
-No te sientas mal por ellos, padre me conto que los Betas tiene muchos hijos porque entre su prole están los niños adoptados, dicen que ese orfanato no alberga un niño por más de un día que ya encuentra familia.
Lo cual era cierto los Betas tendían a tener muchos niños y a adoptar huérfanos Omega ya eran fáciles de criar por su carácter obediente.
-Como sea eso no va al caso, tu madre tenía una hermana gemela ¿sabías?
-No, no sabía nada.
-Nuestro padre tenía como Omega destinada a mi madre, tu tía… ósea la hermana gemela de tu madre ¿se entiende?
Mikasa se sentó rápidamente en la cama para ver esos pequeños ojos oscuros penetrándola con odio.
-El dijo que tu madre también era su destinada asique mato a mi madre para tenerte a ti.
-¿Me odias por eso?
-No. A él sí.

La mente de Mikasa volvió al el día en el cual sin ningún aviso su padre tomo una ametralladora y fusiló a toda su familia mientras dormía. Sobrevivientes nueve, ella, su hermanastro y siete primos que se fueron a los otros bloques acogidos por otra parte de la familia Arckerman, la del bloque María. Ella sobrevivió porque en el momento de la tragedia estaba debajo de la cama de su padre buscando la muñeca que había perdido sin la cual no podía dormir.
¿Por qué su propio padre solo había disparado a su cama? Sus primos fueron heridos y estaban vivos de milagro, en su habitación el único de los dos contra al cual su padre no había disparado era su a hermano ¿es que la vida de ese niño valía más que la suya? ¿Acaso no era ella su hija también?
Luego de ese incidente como lo llamaron los medios decidió que destruiría a la familia Arckerman del bloque Sina y la volvería a crear usando a los Vanni como escudo, ellos la tomaron consigo en la Mafia, la educaron, entrenaron como buena Capo Regimene y cuando fue el momento tomo el poder por la fuerza haciendo suya la Familia, solo le quedaba acabar con el único Arckerman, con su Organización, después de todo la Policía había sido liderada desde siempre por ellos asique ella no solo acabaría con su medio hermano si no que acabaría con todas las Fuerzas Estatales y tomaría el completo control de Sina.
Aun inmersa en las burbujas Mikasa miro por la ventana, recordar su pasado le daba fuerzas, mantenía vivo su odio.
-Ya verás hermano, iré por ti y los diarios titularan "Muerte del Sargento Levi Arckerman, muerte de la Policía Estatal" jajajajajajajajaja