Un suspiro, eso fue lo que dividió el ensordecedor ruido provocado por el disparo de la sensación a mojado que golpeo el cuerpo de Eren. Se hiso el silencio, durante una fracción de segundo nada se movió, hasta que el Policía vio la sangre salpicada en el espejo del ascensor, sentía como le choreaba por la mejilla y como se metía por el cuello de su camisa corriendo por su espalda, el cuerpo de Annet quedo apoyado con todo su peso sobre la espalda del muchacho, ni un sonido, solo la respiración acompasada de Jean y el suspiro de Eren, estaba vivo.
Como una corriente eléctrica el terror inundo todo su cuerpo, sus ojos se abrieron a más no poder y un grito casi involuntario salió de la garganta del chico, como si el cuerpo de la mujer quemara se la quito de encima, sus rodillas le fallaron y cayo sentado en el suelo, delante de el Jean comprobaba el estado de su víctima.
-Está muerta.
Miro al joven Policía y con una expresión medio molesta medio de pena agrego –Veras muchas cosas como estas niño…o capaz no…- su tono era dudoso; el joven vio como la luz desaparecía y la sombra del mafioso lo cubría por completo , por efecto de las luces del ascensor que aun bajaba no solo pudo ver la boca de la pistola rosar su frente, su cuerpo no paraba de temblar y de sus ojos excesivamente abiertos caían grandes lagrimas, la punta de la pistola aun estaba caliente, pudo sentirlo cuando se la apoyó en la sien, el sonido metálico proveniente del seguro de la misma al ser removido fue lo último que Eren espero oír; pero no fue así.
-"La Familia es lo primero"- tras pronunciar estas palabras las puertas del ascensor de abrieron y Jean salió corriendo como alma que la lleva el diablo, el Policía se quedo solo, mirando el cuerpo, una vida se había extinguido delante de él, había fallado una misión tan sencilla como ir al quinto piso ¿Dónde se encontraba ahora, que piso era este, alguien vendría? Forzó su cuerpo a moverse y estirándose lo más que pudo llego al botón de alarma y lo presionó. Su cabeza dolía mucho, la adrenalina que sintió su cuerpo al ser atacado debía haberse esfumado, estaba muy mareado y ya no sabía si la sangre que le caía sobre el ojo era proveniente del golpe que le dieron o era de la muerta, mientras pensaba estas cosas su mente se dispersaba en pensamientos lejanos y solo pudo oír como un Casco le preguntaba su nombre, luego la oscuridad.
Jean corrió hasta lo más profundo del bloque, cuanto más adentro del mismo entrabas mas laberintico parecía, pero él sabía manejarse, al lado de cada puerta había una pequeña ventana enrejada la que él buscaba tenia las cortinas verdes y blancas, por primera vez agradecía su costumbre de mirar el numero escrito en el panel de llamada de los ascensores cada vez que descendía de uno, todos los pisos se parecían. Tras mucho correr logro encontrar la puerta y dio unos golpes. Una voz femenina pregunto.
-¿Quién?
-El dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras.- esa era la clave para que la puerta se abriera.
En la habitación había un pequeño consultorio clandestino, Jean fue atendido rápidamente pero no es lo que él buscaba yendo allí.
-Pásame el intercomunicador- el médico no le hiso el menor caso mientras le entablaba el brazo, Jean perdió la paciencia y le punto el arma en el hombro
- El maldito teléfono
-Mira muchacho voy a serte sincero, si no termino con esto tu hueso perforara una vena asique quédate tranquilo, las llamadas van después
-No lo entiendes, tengo que hablar con la Madrina
El médico freno en seco y lo miro atónito, rápidamente le tendió el comunicador y se puso al trabajo nuevamente esta vez con más rapidez.
-¿Reiner? Soy Jean llamo del centro de trasplantes Q , ya solucione lo de Annet.
-¡¿JEAN!? Asique estas vivo, eso es bueno ¿ella está muerta muerta o muerta agonizando?
-jaja auch…no me hagas reír que me duele la herida, su cerebro está pegado en las puertas del ascensor oficial 3 del piso en el que estoy.
-Perfecto, tomate una semana libre Fubar me conto de tu brazo Ella lo tendrá en cuenta, descansa
-Eso hare
Cuando corto la comunicación el médico le dio unos analgésicos y una dieta a base de líquidos, el golpe a su estomago no era algo que transcurar, tenia los músculos de las piernas desgarrados a causa de su acrobacia en el ascensor y le dolían las rodillas por el impacto.
El médico le dio ropa de repuesto para no ser reconocido y una boina para que su cabello no llamara la atención, rápidamente cruzo casi todo el piso para dirigirse al segundo ascensor.
En alguno de los pisos más altos del bloque había una departamento bien oculto de los demás, era uno de esos que daba sobre la fachada exterior del bloque, se notaba que tras a verse calculado mal las proporciones termino siendo más pequeño que el resto. Al entrar lo primero que se veía era una gran sala, a la izquierda una enorme cama matrimonial con un cobertor violeta, entre esta y la pared había una puerta que llevaba a un pequeño baño con bañadera y lavarropas, muy pegado a esta puertita estaba un gran armario con espejo que casi chocaba con la puerta principal del departamento. A la derecha de la puerta de entrada había una mesa ratona con dos sofás morados uno delante del otro, en extremo más pequeño del rectángulo que los sillones formaban había un televisor muy viejo al cual solo le andaba el puerto de películas y en el otro extremo casi delante de la entrada una modesta biblioteca de madera vieja , entre la cama y el sofá había una alfombra con motivos persas que conducía en tan solo cinco pasos a la cocina, en ella se encontraba una mesa con cuatro sillas amarillas como toda la decoración, incluyendo las innecesarias cortinas, todas las ventanas de esta habían sido pintadas de negro, la heladera hacia un leve sonido que solo cesaba cuando se desconectaba. Este departamento no constaba en los planos por lo tanto era el mejor escondite para Jean.
Ymir y Crista estaban tranquilamente recostadas en unos de los sillones mirando una película que se sabían de memoria mientras que Marco jugaba con los jueguitos de su celular recostado en la gran cama.
-Ymir tus sabanas violetas lastiman mis ojos.
-Silencio marica estoy viendo la tele!
-Pero si se la saben de memoria!
-Shhhhh- Crista le tiro un almohadón y siguió viendo la pantalla
-"Al igual que una flor que no elige su color, no somos responsables de aquello en lo que nos convertimos. Solo cuando llegas a darte cuenta de esto eres libre. Y volverte adulto, es volverte libre."- Marco repitió junto a la chica de la película la frase con falso sentimiento lo cual le costó otro almhoadonaso en la cara por parte de la rubia, el timbre sonó repentinamente y el joven se paro, saco su arma colocándose delante de la puerta al tiempo que preguntaba
-¿Quién?
Mientras esto sucedía Ymir indico a Crista que fuera al baño y sacó su revolver.
-El dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras.- la vos cansada de Jean hiso que los oyentes se relajaran y abrieran la puerta, la imagen que vieron los descoloco por completo, el joven estaba herido y con un gran yeso en su brazo, Marco jalo de la blusa de este y lo metió dentro abrazándolo fuertemente.
-Jean… ¿que te paso?- la vos quebrada de Marco hiso salir a Crista del baño quien rápidamente fue a la cocina a buscar algo para el herido.
-Marco, deja que se siente, está cansado ¿no Jean?- Ymir se había echo amiga de la pareja porque eran los únicos que no se habían opuesto a su descabellado plan de raptar a la rubia, es mas solo ellos la habían defendido ante la furia de Mikasa quien nunca aprobó esa operación suicida que llevaron a cabo en secreto.
Jean se recostó en el sillón y tomo un poco de jugo, mirando a las chicas no pudo evitar sonreír y burlarse de su programa de televisión
-¿Es que nunca se cansan de mirar esta película? me sé los diálogos da memoria- Marco estaba arrodilladlo a su lado tomándole la mano a su compañero.
-¿Que te paso?- Jean no podía ver a su novio así de preocupado asique decidió ser breve y poco detallista.
-Nada, lo de Annet nos dio más trabajo de lo que pensábamos pero esta todo resuelto, tengo unos días de descanso asique espero que me mimes- beso cariñosamente al muchacho y le dedico una tierna mirada, para quitarle importancia al hecho se sentó y con una gran sonrisa se dirigió a Crista.
-A ver ese postre que me prometiste, dame un poco ahora que dentro de una hora no podre comer nada solido por tres días, pobre de mi jajaja- la pequeña le devolvió la sonrisa y le llevo un budín de naranja.
Unas horas más tarde Marco despertó a Jean que se había quedado profundamente dormido
-Hey…tenemos que irnos a casa o Ymir nos echara a patadas, ya es tarde- el joven se incorporo dolorosamente y con la ayuda de su novio se dirigió a la puerta, en la cama la Enfermera dormía plácidamente.
-Lamento echarlos de esta manera es que mañana empezará su celo y no los quiero aquí por obvias razones-Ymir parecía verdaderamente preocupada al ver el estado de su amigo.
-jaja diviértete entonces-Jean le dedico la mejor de sus sonrisas y se fue a casa de su compañero, esta quedaba a pocas puertas de distancia.
Antes de dormirse Marco le dio un largo e intenso beso
-¿Deberías mudarte aquí?- Jean no supo si esa pregunta la soñó o era real pues su mente abandono su cansado cuerpo llevándolo a un mundo de sueños.
Eren se despertó en la enfermería del octavo piso conectado a mil cables y con la cabeza vendada, al sentarse sintió como esta le pesaba más de lo normal e hiso una mueca de dolor.
-No hagas movimientos tan bruscos- en la penumbra un par de ojos grises brillaban con gran intensidad
-¡Se-se-señor! ¿Que paso? ¿Dónde está el hombre, donde estoy?
-Es entrada la noche, estas en el hospital de Zöe, te golpearon la cabeza con un revolver por lo visto, el testigo esta muerto y sobre el hombre y lo que sucedió….eso esperaba me lo dijeras tu…- su jefe no estaba feliz, tenía grandes ojeras y un pésimo humor, Eren fue rápido y conciso al relatar lo sucedido en el ascensor. Levi no lo interrumpió en ningún momento ni cambio de posición, cuando termino su relato dejo pasar unos minutos antes de hablar.
-Perfecto, mañana te traigo una hoja y me haces el reporte por escrito, debo admitir que sentía ganas de matarte al ver el cadáver pero no podías prever que usaran la escotilla de emergencia para entrar al ascensor- mientras se dirigía a la puerta le dedico una cruel mirada.
-Apenas puedas pararte te enseñare a pelear cuerpo a cuerpo, ellos no le dispararon a nadie pero tu si podías hacerlo…eres débil- sus palabras estaban llenas de desaprobación
-Señor yo…
-¿De que color dijiste que era su camisa?
-No…no lo dije Señor…pero…azul, era azul
-Jean…
Levi se dirigió al departamento de Zöe y por primera vez en años uso la llave que ella le dio y entro.
Se dio un baño rápido para quitarse ese olor dulzón del cuerpo y se medio en la cama de su amiga, estaba muy cansado pero su cuerpo igualmente le pedía un poco de acción, el no haría nada esa noche, ella estaba muy dormida y su mente demasiado ocupada, había perdido a una valiosa testigo, Jean tenía una entrega tal que no solo estaba dispuesto a romperse un brazo para completar su misión si no que también había tenido la idea suicida de dejarse caer por el hueco del ascensor, no todos los Vanni tenían semejante arrojo por la Familia, pero el si lo cual lo hacía muy peligroso, eran pocos aquellos capaces de inmolarse por la Organización. ¿Por qué se había quedado con Eren casi toda la noche? El chico no estaba en fin de vida y podía responder a sus preguntas en otro momento ¿cuál era la razón que lo llevo a quedarse despierto cerca de su cama? ¿en serio lo entrenaría en lucha cuerpo a cuerpo o debía dejar a Gunter la tarea? No servía de nada preguntarse a si mismo todas estas cosas, su cerebro le demandaba las horas de sueño que le debía, asique Levi hiso un esfuerzo para dormirse.
Levi se sentía pesado, unos grandes ojos lo observaban desde lo alto de la mismísima nada, no importa importaba hacia donde caminada todo era negro, ni un poco de luz solo esos enormes ojos sobre su cabeza, poco a poco comenzó a oír unos pasos sin saber por qué sintió la necesidad de correr aunque su cuerpo pesara más que mil toneladas. Los ojos que lo miraban correr comenzaron a irradiar luz ámbar y un grito le llegó desde lejos, mientras avanzaba sin poder frenar veía a miles de pequeñas niñas sentadas formando un corredor por el cual corría, cada vez que pasa cerca de una estas lo miraban y morían, Levi se volteo para ver al hombre que lo perseguía, el reirá mientras decapitaba a las niñas, los grandes ojos lloraban y la desesperación de Levi aumentaba hasta que sintió como el alma le volvía violentamente al cuerpo…lo primero que vio fue el techo del cuarto de Zöe, estaba todo transpirado y agitado ¿un sueño?
se dio vuelta y vio a su amiga dormida como si nada hubiera pasado, lo que escucho no era un grito era la alarma del despertador.
Mientras desayunaban en la cocina desordenada de la mujer el mal humor de Levi crecía cada vez más, sería un día largo y soñar con su media hermana y su padre no era un buen comienzo.
-Zöe podrías ordenar, los informes médicos no son un mantel ¿sabías?
-Suelo ordenar cuando me avisas que vienes- Levi comenzó a apilar los reportes pero uno le llamo particularmente la atención, era su subordinado Eren, su informe médico no decía nada importante pero la foto la foto tenía algo que no estaba bien.
-Hey…este es Eren ¿Mi subordinado?
-Si, porque me preguntas ¿anoche no te quedaste a ver como estaba?- la mujer estaba muy ocupada teniendo una verdadera batalla con el viejo tostador como para que le importara el desorden matutino que era su vida.
-Esta foto está mal ¿la editaron?
-No ¿por qué? A veces salen más gorditos en las fotos de presentación jajaja
-No no, sus ojos…no son verdes, son color ámbar- el rostro perplejo del hombre capto la atención de la mujer, estaba completamente convencido de lo que decía y por lo que ella sabia los daltónicos no podía ver el color rojo y este no era el caso pues Levi no padecía tal mal. Hanji se acerco a su compañero hasta que sus narices se rozaron, mirando profundamente en sus ojos grises y luego se sentó, rebusco algunos papeles y comparo las fotos del muchacho con otros.
-¿Estas completamente seguro que no te estás confundiendo?
-…si seguro
-De que color ves los ojos de estos chicos
Todos eran miembros de la Policía, Levi sabía bien donde quería llegar, eran todos Omega y el los conocía hacía ya tiempo
-Celeste, marrón, celeste, negro, verde, marrón, negro, negro, verde
-En efecto… ¿te sientes diferente al estar cerca del muchacho en cuestión?
-No lo sé- el hombre ya no quería hablar del tema, estaba de mal humor y no quería creer en las suposiciones que hacia su amiga, sabía que el chico lo ponía nervioso y que era probablemente suyo el olor a miel pero aun así no quería pensar en eso, el joven no parecía sentirse de la misma manera por ende si era algo a senso único no eran destinados.
Entrada la tarde Levi reunió a sus nuevos Patrullantes y junto con Auruo comenzó a impartir una magistral clase de pelea cuerpo a cuerpo se suponía que estas cosas ya debían saberlas pero por alguna razón llegado el momento fallaban, capas era porque en la academia solo le enseñaran lo técnico por ende ese día aprenderían a luchar de verdad, a morder, golpear bajo y disparar a quema ropa de ser necesario.
-Perfecto, ahora que saben cómo jugar sucio haremos dos grupos, el grup formaran parejas que pelearan cuerpo a cuerpo, el que gane pasa a pelear con el oponente del grupo contrario, y los que ganen a su vez intentaran vencer a Auruo y luego a mí, los del grupo B su lucha se basa en desarmar al enemigo los del A a neutralizarlo, el que pierde no puede pasar al siguiente paso, empiecen.
Casi nadie llego a enfrentar a Levi, la mayoría no llegaba a enfrentarse con su Capo Regimene pero los pocos que pudo enfrentar fueron pan comido, mientras hacían receso el Capitán y el Cabo Primero se quedaron para enfrentar a los últimos antes de descansar un rato.
Eren se paro frente a su superior, la pelea con Auruo lo había dejado cansado pero pudo aprender a usar su peso como ventaja, Levi sintió mucha curiosidad de ver que podía hacer el chiquillo por lo tanto le dejo la primera movida, Eren lo enfrento directamente, tomándolo de su ropa intento hacerlo car usando su peso como leva pero Levi era más fuerte y alto que el joven por lo tanto resistió la embestida y arremató pateándole la rodilla, el chico casi cae al suelo pero no se rindió e intento una llave trasversal la cual fue rápidamente frenada por su Jefe tirándolo al suelo, Eren intento patear el entrepierna de este pero fue velozmente inmovilizado, enredados como estaban el joven intento zafarse desesperadamente moviéndose con toda su fuerza pero el peso de Levi lo mantenía apresado, sus rostros estaban tan cerca que Eren perdió la noción del tiempo hundiéndose en los ojos grises del hombre, el olor a miel que el chico emanaba hacia que Levi deseara apretar mas su lave y someterlo a su voluntad, el muchacho no se dio cuenta pero sus movimientos comenzaron a intensificarse en la zona pélvica. Ellos solo se miraban absortos el uno el otro apresados en ese extraño abraso demasiado fuerte como para dejar espacio a miradas ajenas, Eren continuaba moviéndose aunque más débilmente ya no para zafarse mas bien como un auto reflejo, no existía nada más que ellos en sus mentes, nada más que esa extraña electricidad que sentían correr por sus cuerpos en cada zona donde el otro rozaba aunque sea mínimamente , Levi podía sentir como una oleada de calor tras otra invadían su cuerpo junto con el olor a miel, los pulmones de Eren no podían llenarse de tanto oxigeno como su sistema requería y su cuerpo palpitaba en una febril necesidad , solo el grito de Auruo al ser derrotado los saco de su sueño, Levi deshizo la llave liberando a Eren, el hombre quedo sorprendido con lo que encontró debajo de él y no sabía bien que decir, lo que si sabia Eren era que quería salir corriendo y nunca volver, lo que acababa de pasar era demasiado vergonzoso, solo al disminuir la presión la sensación de algo duro que rozaba el cuerpo de Levi se hiso sentir .
-Oye… ¿eso es una erección?- los ojos del hombre destellaban odio, aunque nadie más que el interpelado pudiera escuchar ese susurro la vergüenza fue tal que solo se levanto y corrió directo a su departamento.
-¿Oye Levi que le paso al mocoso, no lo habrás lastimado mucho no?
-No lo sé….- Levi sintió como nuevamente le faltaba el aire como aquella vez en su oficina
-Me voy si me necesitan estoy con Zöe- el mal humor de Levi ya era algo constante, no sabía porque pero el muchacho lo ponía incomodo a veces, nervioso y lo que acaba de pasar no era para nada profesional.
-Trágame tierra- esas eran las únicas palabras que Eren podía decir en ese momento en la completa oscuridad de su departamento. El cuerpo del muchacho estaba sudoroso, el olor metálico que su superior desprendía se había pegado a su ropa, sentía calor y su mente no podía pensar con claridad, tenia tanto calor que le faltaba el aire. Eren sabia que esto no era normal, tenía todos los síntomas del celo pero no era el momento, su jefe lo ponía incomodo, a veces le daba miedo y otras le inspiraba admiración, se sentía nervioso y agitado estando en su presencia y disimularlo le consumía muchas energías. Su erección aun estaba presente y no parecía estar en sus planes el irse. Desde que se había unido a las Fuerzas su vida había cambiado pero también su ciclo, era bastante irregular y sus celos eran más fuertes, ya había tenido que recurrir a una persona a la cual nunca pensó que recurrirá.
Durante sus días de entrenamiento una de sus compañeras le había echo entender que deseaba conocerlo mejor, Lorena Melangsh no era la clase de Alfa que aceptara un no como respuesta, para poder quitársela de encima Eren le dijo que lo pensaría y la llamaría luego, desgraciadamente desde que sus celos eran más fuerte no conseguía solo calmarlos con inhibidores asique terminó llamándola.
La enorme sonrisa victoria de Lorena al descubrir que el chico era un Omega aun quemaba en los recuerdos de este, sus noches de pasión no tenían igual, las primeras veces el sentía una gran culpa cada vez que la besaba pero con el tiempo sus instintos habían tomado la ventaja. Su relación era meramente física, se veían cuando él no podía reprimirse y ella con gusto acudía a su departamento, una vez pasado el celo ella simplemente se despedía con una sonrisa y no se volvían a ver, nada de amor, nada de amistad, solo la necesidad de dar rienda suelta a sus más primitivos instintos y necesidades.
