Capítulo 4
Hiro subió al ascensor del Royal Nuit, un hotel cuatro estrellas, hasta llegar al piso de la habitación que su prima había rentado aquel día, para él, preocupado pensó en el chofer del auto que su prima le había enviado, "no te preocupes, querido, Kagami está loco por mí, no dirá nada" dijo la voz de su prima en su cabeza, logrando una vez más, escandalizarlo, apretó los labios pensando que enredarse con un sirviente era de pésimo gusto y muy peligroso, ingreso a la habitación, donde Yukio lo esperaba sentada, oficialmente dirían que ella había ido a recogerlo del aeropuerto, cambio su expresión, formando con sus labios una bonita sonrisa como respuesta a la maravillosa de su prima.
-Hiro, sabía que no me fallarías- le sonrió maravillosamente, lanzándose a abrazarlo, aun así, Hiro había notado por el brillo extraño de sus ojos, que ella temía lo contrario, correspondió el abrazo.
-No lo haría- le sonrió, separándose de ella- pero lo mejor será apresurarnos –dijo yendo al tocador- iré al baño un minuto- explico, con aire ausente e ingreso al servicio, con serenidad lavo su rostro y manos, acto reaccionario a la fría tensión que hacia presa de él, con un suspiro pensó que aquello era terrible pero que en verdad no tenía muchas opciones, Yukio necesitaba su ayuda, podía notar que a pesar de todo, ella no estaba tan segura de lo que hacía y en silencio se preguntó qué clase de hombre era K, "lo odio, se dijo no sin cierto rencor natural, si no desea casarse con ella ¿Por qué la ha ilusionado?" se preguntó, detestándolo en silencio, tenía ideas muy personales acerca de la aparente confianza de todos los varones de ser superiores a los donceles y mujeres, eran odiosos, a su parecer.
Salió, del baño en silencio y observo a Yukio colocar ciertas ropas sobre la mesa, sonrio.
—¿Me pondré todo eso? — pregunto con voz leve, observándola desde el marco de la puerta del baño, la bella morena se volvió a verlo, con sus dulces ojos mirándolo, por un minuto se preguntó en que pensaba su prima.
—Si, bueno, es el par de trajes que más me gusto, las demás maletas están ya en el auto, ven te mostrare lo que escogí para hoy — dijo llamándolo con la mano extendida hacia él, Hiro asintió y fue hacia ella, cuando Yukio terminó de mostrar a Hiroshi los trajes, abrió una caja de sombrero que estaba sobre la cama, en cuanto miró su contenido, Hiro no pudo evitar reírse.
—¡No hay duda de que me veré viejo con este sombrero!
—Es justo lo que deseamos —contesto con voz sería su acompañante.
El sombrero parecía costoso, sin adornos excesivos o vulgares, era de buen gusto, pero sólo adecuado para un doncel maduro, definitivamente no para alguien tan joven como Hiro, miro a su prima y vio que esta tenía en los brazos un estuche de piel en el que dijo que su tío solía llevar sus joyas y maquillaje.
Hiroshi levantó la ceja al oírlo, pero Yukio hablo antes de que este pudiera decir nada.
—Por supuesto que tendrás que maquillarte, sabes bien que tanto las mujeres como donceles casados siempre lo hacen, sobre todo en los círculos de los Seguchi y nos ayudara a hacerte ver mayor.
—Lo sé — contesto con voz suave con una sonrisa leve naciéndole en los labios— Aun así sabes bien, que no me agrada el maquillaje— dijo con voz aburrida, abriendo el estuche, contenía algunas botellas con tapas doradas, lápices y sombra para los ojos, cremas y demás.
—Si tengo que usar todo esto —indicó— no tendré tiempo para nada más.
—Te acostumbrarás —respondió Yukio—, y puedo asegurarte que mi tio siempre se veía muy elegante y mucho más joven de lo que realmente era.
—cómo bien dices nosotros deseamos lograr el efecto contrario —contesto Hiroshi, sacando una a una las botellas y leyó lo que contenían, eran perfumes que adivino eran de producción limitada, casi personalizada.
Entonces vio una botella muy diferente al final de la fila, tenia una forma original y preciosa, lo tomo con delicadeza y leyó la etiqueta, que decía: "Láudano".
—Yukio, ¿crees que tu tío tomara láudano para dormir? — pregunto con voz inquieta, mirando la etiqueta, repasando mentalmente todos los efectos y peligros de aquel medicamento, la miro con la ceja alzada.
—Eso supongo —respondió en forma casual Yukio— Por mi parte, duermo como un tronco en cuanto pongo la cabeza en la almohada.
—Yo también —indicó Hiro.
Sin embargo, no era del todo verdad, era difícil que pudiese dormir en cuanto se acostaba, nunca había podido dormir bien, sufría de insomnio, devolvió la botellita al interior del estuche, esperaba, por mucho insomnio que sufriera, no tener jamás que tomar ese somnífero que por otro lado, consideraba demasiado peligroso, entonces Yukio abrió otro compartimento.
—Estas son las joyas que mi tio me lego, puedes ver que son bastante elegantes- sonrió y Hiro en silencio le dio la razón, sus ojos quedaron presos de unas perlas, pero entonces su prima saco de entre todas con notable suavidad un collar de diamantes con pendientes a juego— estos los recibió como regalo de bodas, me lo dijo él mismo, fue su favorito — explico luego saco un precioso broche de diamantes en forma de luna — este fue en su primer aniversario, cuando hicieron una visita al monte Fuji, su esposo comparo entonces su belleza con la de la princesa kaguya, no te olvides de eso, si te lo preguntan debes decir lo mismo, o formar una historia con respecto a algunas joyas de estas — murmuro, en silencio y con sorpresa Hiro noto que ella tenía los ojos húmedos — También hay algunos brazaletes que no tenían una historia de interés, pero te gustarán y se lucirán bien si te los pones, tienes preciosas muñecas — continuo hablando— hay unos pendientes y más y por supuesto — hablo sacando un precioso anillo de oro — este es su anillo de bodas, no entiendo muy bien porque no lo enterraron con él, pero servirá, debes ponértelo todos los días, diremos que llevas apenas un año de viudez.
Hiroshi titubeo un poco, la idea de usar algo que le pertenecía a un muerto, despues se dijo que era una tontería.
Si así hacía feliz a Yukio, difícilmente podía negarle algo, sobre todo porque le tenía afecto desde hacía muchos años. Se puso el anillo. Le quedaba un poco flojo.
Por lo demás, sería la mejor prueba de que había sido casado, lo dejo de vuelta en el estuche, donde Yukio ya había dejado las otras, otra vez tenía una expresión adorable y Hiroshi le sonrio, cerrando aquel compartimento.
—Creo que sería un error continuar con esto sin tener un buen relato de quién soy y de dónde provengo — explico una de sus preocupaciones tras apartar los ojos del estuche.
—Ya pensé en eso —respondió Yukio—. Serás mi tío, o más sensato es decir que eres el viudo de alguno de los Kasami, la familia de mi madre, también pensaba en que sería un error escogerte un nombre difícil de recordar. Estoy segura de que yo sería la primera en equivocarme.
—¿Qué sugieres entonces?
—Creo que sería más sencillo para ambos llamarte Hiroki, es semejante a Hiroshi y no nos equivocaremos al decirlo — sonrió obviamente alegre de su solución.
—De acuerdo, eres muy lista —acordó Hiroshi.
—Entonces serías Hiroki Kasami, viudo de… — puso un gesto confundido —ahí está, de mi tío Kenji, será difícil que alguien pueda decir nada al respecto, el tío Kenji murió hace un año, en el extranjero y toda la familia Kasami guardo un luto silencioso al respecto, como era un hombre muy ermitaño, apenas tuvo vida social así que si se casó nadie podría haberlo sabido más allá de la familia que tenía cosas más importantes de que hablar que de él, además como papá apenas tuvo relación con la familia de mamá — sonrió triunfal.
—Está bien — asintió serenamente grabando el nombre e historia en su mente, miro ambos trajes y tomo uno, era un elegante traje de satén negro — me pondré esto, si ha pasado un año, puedes decir que me estás llevando debido a que te sientes en la obligación de sacarme de mi tristeza y duelo, ahora que ha pasado un año — explico y fue a ponérselo, tras ello volvió junto a ella, Yukio lo miro dulcemente, encantada.
— te ves precioso, ahora debemos arreglar tu cabello y, por supuesto, maquillar tu rostro— dijo ella y Hiro se sentó en el banquillo del espejo frente a él era grande y hermoso, decorado preciosamente, los reflejaba tanto a él como a Yukio detrás, aun en medio de su preocupación reconoció que ambos formaban una preciosa imagen, digna de un cuadro, el cabello oscuro de Yukio era precioso y se acomodaba graciosamente al suyo, rojizo, sus facciones clásicas, parecían haber sido hechas por un experto escultor, tenía un cuello largo como de cisne y su belleza era la de una diosa griega, realmente era muy bella.
Hiroshi era diferente de ella, su cabello rojo intenso, era muy atractivo y bajo el sol se convertía en algo digno de ser visto, sus facciones eran perfectas, tenía unos hermosos ojos azules cuyo inteligente brillo dominaba todo su rostro, era atractivo, y no eran pocos quienes se lo habían dicho, en silencio se dijo que con ambos reflejados, resultaba evidente quién era la mayor y la más sofisticada de los dos.
—Ahora debemos ser astutos y hacerte ver cuando menos quince años mayor —observó Yukio.
—¿Realmente lo crees posible? —preguntó Hiroshi, sumándole mentalmente 15 años a sus 19 y observando su rostro en el espejo, se llevó una mano a la mejilla derecha.
—Tiene que ser —afirmo su prima.
Una vez más, Hiro comprendió que Yukio estaba decidida a salirse con la suya, arregló el cabello de Hiro levantándolo sobre su cabeza y probando diferentes estilos buscando uno que lo hiciera ver mayor.
—Quizás convenga probar con algún moño- comento ligeramente mientras ella probaba, después de lograr, con un trabajado moño lograr que se viera un poco más mayor, tras ello abrió de nuevo el estuche de maquillaje sacando algunas cremas y maquillaje, después con habilidad, Yukio oscureció las cejas de Hiroshi y después aplicó un ligero toque de máscara en sus pestañas, concentrada en su trabajo hablo de nuevo — traje unos anteojos que pertenecieron a mi madre, con un poco de suerte te harán ver mayor — terminó añadiendo polvo y un poco de rubor en el rostro de su primo para inmediatamente después hacerle ponerse los anteojos, Hiro agradeció que estos fueran de atrezo, obviamente la madre de Yukio los había utilizado por una razón estética—sí, funcionara — decidió ella — aunque nadie se creería que tienes más de treinta y el tío Kenji tenía cosa de 50.
—Has dicho que él era un ermitaño, que tal que un día que decidio salir me vio caminar por allí y nos enamoramos locamente, a pesar de la obvia diferencia de edad — propuso Hiro con una sonrisa clásica en los labios — tu misma has dicho, como yo lo amaba y era tan joven acepte vivir a su manera por… ¿cinco, diez años? Ahora que él está muerto estás decidida a sacarme de una vida que tu consideras injusta para alguien tan joven — termino, riéndose graciosamente— piensa que no es raro que un hombre se case con una mujer o doncel más joven.
—Por supuesto, tienes razón, por otro lado sería bueno esconder tu cabello, sobre todo en el día, estaremos tres semanas, máximo un mes con los Seguchi, y con el clima de esos lados, tu cabello siempre se ha visto precioso bajo el sol, mucho mejor que el mio — murmuro dándose vuelta — estás llevando cuatro sombreros aparte de este — dijo cogiendo el sombreros y acercándose a su primo — así que siempre podrás cubrirlo con ellos, no deseo que el note a alguien más aparte mio, no necesito más competencia — se quejó.
—Por supuesto querida, pero te aseguro que no estoy interesado en ser competencia tuya, voy para ayudarte recuérdalo — termino mirándola con una ceja alzada, Yukio asintió con gesto un tanto seco y Hiro se puso el sombrero para luego mirarse en el espejo, sin duda se veía un tanto mayor, aunque como decía Yukio, había algo… tendría que esconder su cabello, quizás si lo hacía con… se volvió a su prima — tienes algunas pañoletas? Podríamos cubrir mi cabello con ellas — propuso, Yukio asintió pasándole una pañoleta color gris para el cabello, Hiro arreglo su cabello cubriéndolo con la pañoleta, asegurándose de hacerlo de manera adecuada, con el cabello cubierto ganaba un poco más de edad con el maquillaje en su rostro, podía pasar perfectamente por un doncel entrando en la treintena.
—Eso está mejor —exclamó Yukio— ahora, algo de joyas — sonrió colocándole un bonito dije de cruz y unos bonitos y brillantes pendientes — te ves precioso — alabo — bueno, atractivo, atractivo y sofisticado.
—entonces está bien — sonrió satisfecho mirando su reflejo, el sombrero olvidado en un punto cercano, se lo puso, se veía bien— y no te preocupes — soltó, muy a su pesar molesto por el aire odioso que hacia minutos había adoptado ella — intentare mantenerme lo más lejos posible de Winchestter, después de todo eres tú la interesada en él— termino, acercando su rostro al espejo, admirando su expresión, muy a pesar de su sonrisa clara, pensó una última vez si lo que hacía estaba bien, al fin se dio media vuelta y se acercó a las cosas, cogió el estuche y demás cosas, incluido el sombrero que llevaba, colocándolas en las dos maletas que allí estaban, tras hacerlo fue en dirección a uno de los sillones que había en la habitación y tomo asiento, logrando una pose grácil y elegante, sabía que al permanecer elegantemente reclinado en el sillón, con las manos sobre el regazo, parecía muy a sus anchas.
—Yukio, querida, llama al servicio de habitaciones por favor— dijo con voz suave y modulada, imitando las voces de su madre y la madre de yukio— no deberíamos retrasarnos, recogeremos tus maletas e iremos con tus amigos, solo espero — añadió mirándola dulcemente —que a tus amigos no les moleste tenerme como invitado, ¿Qué es lo que les has dicho?
—No les molestaras tío— contesto Yukio dirigiéndose al teléfono de la habitación, le miro con una ceja alzada reconociendo en silencio su excelente actuación — le he hablado a Mika Seguchi, una dama encantadora y le he explicado que vendrás conmigo, por supuesto no ha tenido nada en contra de ello, se ha mostrado curiosa por conocerte, estoy segura de que le encantaras y que ella te agradara a ti.
