Desde que los psicólogos llegaron Eren se mantenía callado, viéndolos escribir en sus libretas, atento a cada movimiento, siempre con la mirada fija en sus manos y bolígrafos, esto no es lo que esperaba, él quería, ansiaba ver a algún familiar ¿Dónde estaban sus hermanos, sus padres, sus amigos, su Alfa? ¿Por qué lo habían rescatado si ahora no lo venían a visitar? ¿Fue un rescate o una misión por el territorio?
Sus cavilaciones no pasaron desapercibidas por quien parecía ser el cabecilla de los laureados, un tal de anteojos, pelado con barbita y una polera con cuello de tortuga verde, el típico psicólogo de película de clase B
-Sr. Arckerman estamos aquí para que nos cuente todo lo que sucedió pero también queremos saber que piensa, como se siente, que sueña o lo que sea que quiera decirnos
-¿Por qué me salvaron?
-¿A que se refiere?- la mujer castaña muy bien maquillada con traje bordo y aretes brillantes tomo la palabra, el hombre pelado escribió nuevamente en su misteriosa libreta
-Aun no vio nadie de mi familia, me creían muerto o solo…me remplazo…el… ¿porque el me saco de allí si ahora no quiere verme?- por primera vez desde que los médicos llegaron Eren dejo de mirar sus manos para verse las propias
-¿Por qué cree que su esposo no quiere verlo? La razón por la cual aun no recibió visitas es porque antes debemos analizar su psique- el hombrecito regordete con barba bien cortada y anteojos sin marco escribió la pregunta recién formulada por el mismo en su libretita marrón
-Debe saber que sus padres y hermanos tapizaron el Bloque con su foto buscándolo y su marido armo una verdadera guerra para rescatarlo ¿aun cree que ellos no lo quieren? Sus amigos nunca perdieron la esperanza de verlo vivo de nuevo- los ojos del joven se llenaron de lagrimas, querías creerles quería que fuera cierto, quería volver a casa
-¿Qué tengo que hacer para verlos de nuevo?- los ojos suplicantes de Eren fueron la victoria que los psicólogos necesitaban, cuanto antes se abriera y les contara lo sucedido mejor sería para ellos y su libro "26 mese en el Infierno; radiografía de la psique de un rehén""
-Cuéntenos todo, desde el día del secuestro

La sesión duro días, los cinco médicos anotaron cada singló detalle, para Eren fue un momento de catarsis, lloro lo que no había podido llorar en tiempo de cautiverio, vomito un par de veces por los recuerdos y tuvo más de un ataque de pánico, estuvieron a punto de sedarlo varias veces pero siempre se calmaba al momento de ser tocado por alguien, el terror en sus ojos mientras relataba su estadía en la habitación blanca y las tragedias sucedidas allí pusieron a dura prueba la resistencia de más de un medico y enfermeros, pero… de Jean ni una palabra, nunca lo nombro, omitió por completo todo lo relacionado a su celo
-¿Cómo lograron hacerlo cambiar de idea?
-Ya no quería que me lastimaran
-Pero resistió 18 meses, algo tuvo que cambiar
-NO, no, no, no yo solo… solo me rendí…
-Intente recordar, algún cambio en la actitud del hombre, algún cambio en la alimentación- en ese momento su cerebro hizo un click, dejando de lado la infinita lista de posibilidades que la mujer de tez negra y aretes de colores le brindaba, recordó que tras la partida de Jean el había pasado una semana sin comer por voluntad propia, aterrado por la soledad… esa podía ser su escusa, estaba seguro… si, esos médicos no parecían saber sobre él y Jean
-Tenia hambre…- interrumpió a la mujer de cabellos cortos sin verla a la cara, si Levi sabia lo sucedido esta mentira le costaría caro, pero debía intentar
-¿Cómo disculpe?
-Una semana, sin agua y comida…solo, completamente solo…me asuste, pensé que me dejarían morir allí, cuando ella vino…yo…yo solo- su voz se quebró recordando cómo se había entregado a ella –ella olía parecido a él, quise fingir que era él, quería salir de allí- su llanto inconsolable logro convencer a los psicólogos que esa era la razón de su cambio de actitud, el resto fue solo rutina, sin embargo Eren encontró cosas en su relato que no había notado al vivirlas, ahora lo veía todo desde afuera, como un simple espectador, no solo la poca comida, si no las amenazas hacia Dina, en una ocasión Mikasa le había puesto un vestido con un moño en la cintura, se lo había atado con tal fuerza y brusquedad que la niña había dejado caer algunas lagrimas, todo esto mientras le susurraba "debes llamarme mami y a Eren papi" sus ojos siempre eran fríos, solo cambiaban cuando tenían sexo y unos minutos después de ese momento, inclusive recordó como mas de una vez ella le había clavado las uñas en el brazo dándole a entender que no aprobaba ciertos comportamientos, eran cosas tan sutiles que en el momento las había ignorado, pero que de apoco, ahora, le parecían grotescas, el misterio de su pérdida de peso se había revelado ante sus ojos con tal claridad que parecía casi absurdo que la primera noche en el hospital se hubiera preguntado como llego a ese extremo, el ya venía muy mal alimentado desde la habitación blanca, de hecho lo poco que comía lo vomitaba por los golpes, al estar con Mikasa la comida que le daban era mínima y el siempre le daba la mitad de su parte cuando no toda a Dina, a demás en más de un momento había vomitado por la continua presión y el olor que tenia Mikasa, las cosas eran tan claras ahora…solo necesitaba contarlas, solo tenía que desahogarse y ser escuchado, no juzgado, lloro tanto que sus ojos ardían y su garganta dolía, aun así no se dejo consolar por nadie, no quería que lo tocaran, solo quería olvidar todo.
En los días que siguieron Eren se convenció a si mismo que su relación con Jean existía por la niña, que nada había pasado y su mente le ayudo a olvidarlo por completo, se dejo aconsejar por los médicos, respondió a sus preguntas e hizo los ejercicios que le pedían, "escribe lo que sientes, cuéntanos tus sueños, dibújame algo, describe esta foto, que te parece esto, que vez aquí, que te gusta y disgusta, porque, que sientes, etc." Parecía que todo marchaba sobre ruedas sobre todo porque cuando alguien nombraba a Levi el menor respondía lo que todos querían escuchar "lo amo, lo extraño, quiero volver a casa, quiero estar bien para él" pero eso no es lo que verdaderamente sentía, sus pensamientos al respecto eran de incertidumbre, no sabía si quería verlo, temía hacer algo mal y él lo odiara, no sabía si quería que ese hombre lo besara, no recordaba su olor, pero si el de Mikasa y sabia que eran similares, sus ojos eran parecidos…fríos y crueles, ambos lo habían mirado como un depredador a su presa en más de una ocasión; también había pensado en las veces que miraron películas juntos, cuando compartían el sillón rojo, la vez que intento enseñarle cocinar –y casi mueren ambos en el intento- las noches pasadas a charlar de sus sueños o reírse de otros colegas, era algo complicado, todo dependía de Levi, dependiendo del trato que este le reservara las cosas podían ser un cuento de hadas o un inferno, porque si, desde el secuestro Eren se amoldaba a los demás, había perdido toda su furia combativa junto con su peso.

30 días, un mes, en ese tiempo Levi había leído periódicamente los informes de los Psicólogos, rearmado sus tropas y reacomodado su casa, también había descubierto que sobre su escribanía se habían acumulados millones de denuncias por ruidos y evidencias de violencia domestica, los vecinos de Isabel habían intentado por todos los medios llamar su atención pero el estaba muy ocupado, de hecho se había apena enterado que tenía un sobrino recién nacido, se prometió a si mismo encargarse del asunto apenas tuviera a Eren en su casa, golpearía a su cuñado hasta la muerte de ser necesario, pero no ese día, ese día era el día de visita, por fin podría ver a Eren.
Siguiendo los consejos de los médicos Levi se mantuvo calmado, sus movimientos eran lentos, las manos estaban siempre a la vista, nunca rompió el contacto visual ni alzo la vos…o eso le hubiera gustado; cuando Levi entro en la habitación se encontró con los ojos ámbar de su esposo, el miedo en ellos era evidente, la rigidez de sus músculos visible y su olor denotaba un gran estrés, estaba a la defensiva
-Eren..soy yo Levi, estoy tan contento de verte
-Hola- el joven evitaba verlo a la cara a toda costa, mirándole las manos como a la espera que le hiciera algo, de a poco intentado no hacerse notar inhaló el olor de aquel hombre, el mayor se saco el saco y con mucho cuidado lo dejo en la cama
-Puedes olerlo, no me molesta- en realidad sí, que tuviera que olerlo para estar seguro que no lo lastimaría lo hacía enfurecer pero debía entenderlo, había pasado por un verdadero infierno, Eren inhaló todo lo que pudo, calmándose y relajando su postura, se sentía en paz, su mente se apago por un segundo mientras saboreaba ese adictivo olor a metal, su cuerpo comenzó a emitir feromonas involuntariamente, una mínima cantidad, casi imperceptible para quienes estaba allí pero no para Levi, el las olio y le parecieron miles, se sintió como la primera vez que se acostó con el, sintió todo su cuerpo tensarse y relajarse, sintió calor, sintió adrenalina, debía hacerlo suyo.
-Salgan- el tono serio del hombre denotaba su posición social, los presentes comenzaron a irse no obstante tuvieran órdenes de no dejarlos solos, pero nadie nunca se opondría a ese sujeto, no luego de mostrar cuan desalmado podía ser, todos sabían que esos dos era predestinados, no había riesgos para la vida del menor, el nunca permitiría que muriera. Eren los vio salir con cierto temor pero intento calmarse inhalando el saco del hombre, este se acerco lento sin hacer casi ruido mirando dentro de esos obres tan grandes y brillantes, el menor sintió como el colchón cedía ante el peso del azabache, se sentó en la orilla de la cama y acaricio su mejilla, el niño intento con todas sus fuerzas no esquivar el roce, se quedo quieto, petrificado, con la mirada fija en los ojos de su esposo
-Me molesta que me temas- el tono empleado y el contenido de la frase no ayudaron a calmar al joven, Levi tomo con fuerza los cabellos de la nuca del chico mientras destilaba odio en su mirada, Eren no dijo nada.
El se acerco y respiró el dulce olor a miel que desprendían su piel, aquella que antes parecida haber sido besada por el durmiente sol ahora era pálida, estaba marcada…por otro, llevado por un instinto animal mordió con todas su fuerza la unión entre el hombre y el cuello del menor, sacándole un débil grito de agonía a su víctima, se había acostumbrado a no oponer resistencia a no moverse a ser obediente y Levi lo sabía, por eso se permitió dar rienda suelta a sus instintos, dejando caer todo su peso sobre el niño, beso con fuerza e ira sus labios, tal vez fue olor, su miedo o el cansancio físico, la cuestión es que Eren se dejo hacer, dejo que ese hombre recorriera cada parte de su cuerpo, temblando presa del terror ante cada gruñido, esas reacciones eran causadas por las cicatrices que sus dedos iban encontrando, cada vez más seguido; correspondió los besos y ese abrazo demasiado fuerte para no hacerlo enojar más de lo que estaba, no se quejo en ningún momento por el peso del otro que le dificultaba la respiración, o por como el suero se moviera dentro de su vena con cada violento roce, en su mente había dos Eren en perfecta oposición, su ser consciente que gritaba ayuda, que se indignaba, que quería pelear y su ser Omega que le decía que no se alterara, que mantuviera la calma, que temiera al Alfa y fuera obediente, pero ninguna le decía que lo amara, no estaba en condiciones para amar, solo de sobrevivir.
En lugar de una erección el joven sintió las lagrimas del contrario sobre su cuerpo, la dicha por tenerlo de nuevo entre sus brazos habían desplazado las ansias por poseerlo y marcarlo, lo mantuvo mas junto a su cuerpo dejando caer sin vergüenza lagrimas amargas, se podría decir que en ese momento el poco control que Eren había mantenido se perdió, en ese momento el miedo que sentía hacia el Alfa paso a ser pánico, pánico de perderlo de no verlo nunca más, correspondió su abrazo y lloro con él, no le importo que en el trayecto de su catarsis lo mordiera más veces para marcarlo como suyo, no le importó que lo sofocara entre sus brazos, solo le importaba que estuviera allí, para el.
-Perdón, perdón, perdón, perdón, no debía salir de casa, fue mi culpa- con el hipo característico de alguien que llora como un niño el joven pidió perdón una y mil veces, obteniendo un beso en el cuello como respuesta por parte del mayor..
La puerta se abrió de golpe dejando entrar a una Zöe agitada que temiendo lo peor se armo de sedantes e inhibidores, la mujer temió una violación en plena regla pero al entrar solo vio a su mejor amigo roto completamente destruido, incapaz de creer que su Omega estuviera vivo, los camilleros que habían ido a respaldar a la medica vieron por primera y única vez a un Levi mas…humano, más vulnerable, mas real, una escena enternecedora que nadie se atrevió a interrumpir.

Las visitas fueron cada vez más frecuentes y duraderas, amigos y familias llenaron de globos y flores la habitación, el joven por fin pudo alimentarse por vía oral y disfrutar de los dulces que le traían, conoció a sus sobrinos postizos, los pequeños Smith, la niña le recordó a Dina, pero no se atrevió a preguntar que había pasado con ella, sabía que estaba con sus padres nada mas, no tenía idea de lo que sucedía fuera de su habitación, Levi no quería que se preocupara o estresara, durante las noches el miedo lo volva a dominar, solo el territorial olor de su marido lo calmaba, por esa razón Zöe le daría el alta pronto.
Ese día solo estaban Farlan, Levi y Armin con su cría recién nacida –en tiempo que Eren no había estado parecía como si todos sus amigos se hubieran dedicado a procrear- las risas y críticas sobre el partido de Rugby cesaron al ver entrar a la pareja, Hilario creyó conveniente ir a visitar a cuñado político, llevar un regalo y hacerse presente, algo protocolar para el, detrás con la mirada gacha y los ojos cansados venia Isabel, la joven que alguna vez fue bella y alegre ahora vestía con modestia y discreción, con largas faldas y blusas que impedían que mostrara su cuello, su cabello antes recogido en dos infantiles coletas ahora estaba suelto sin adornos, tenía el labio y la nariz partidas, en sus brazos descansaba su pequeño, no hablo en ningún momento.
-Cuñado- el Alfa le tendió la mano al Policía a modo de salido- estoy feliz que por fin puedas tener a tu Omega en casa, le trajimos un regalo-el hombre saco de su bolsillo un estuche verde con dentro un brazalete de plata con flores gravadas en oro y lapislázuli (*), se lo mostro primero a Levi quien asintió dando su aprobación, luego y por primera vez se dirigió al menor-Ten Eren, mi nombre es Hilario, soy tu cuñado y este es Simón- el hombre hiso un ademan con el brazo para dirigir la mirada de los presentes al pequeño bulto de diez meses que la pelirroja tenia entre barazos; existe una especie de solidaridad Omega en casos como los de Isabel, automáticamente Armin y Eren monopolizaron la presencia de la joven haciéndolo pasar por instinto maternal hacia el pequeño pero en realidad era una manera de protegerla, de distánciala al menos un rato de aquel monstruo, unidos ellos no sentían miedo, el castaño le tomo la mano y la miro directo a los ojos "Si puedo te ayudare" una frase nunca dicha en palabras que los tres entendieron perfectamente, luego siguieron hablando en susurros de cosas netamente relacionadas con los bebes
-Isabel- los jóvenes miraron repentinamente a Levi-ven linda, vejamen ver a mi sobrino- por costumbre la muchacha esperó una señal por parte de su marido, ante los ojos de Levi eso fue la gota que colmo el vaso ¿desde cuándo debía esperar el permiso de su cuñado para ver a su hermana? Pero no haría nada no ahora, todo a su tiempo.
La pelirroja se acerco con la mirada gacha y le mostro al bebe, su cabello era marón y sus ojos color avellana, un calco del padre
-¿Al primer intento?
-Si hermano
-Eso me hace feliz, es bueno, hubiera sido algo muy triste tener que separarte de tu primer hijo por ser Omega- sin saberlo esa frase que fue dicha al pasar le toco una fibra sensible a Eren y Armin lo sabía muy bien
-Voy a necesitar ayuda cuando Eren se venga para casa nuevamente, el no puede hacerse cargo del hogar y su madre tiene muchos hijos, me gustaría que me des una mano además hace mucho que no pasas por casa, hasta puede que la cercanía de tu cría ayude a mi Omega a sentirse más a gusto- la invitación no tenía un destinatario preciso, fue tanto para su hermana como para su marido, quien lo tomo como algo muy positivo, inflando el pecho y esbozando una gran sonrisa puso sus brazos en jarra
-Claro cuñado, será un placer para nosotros ayudarte, además así podremos tomar algunas cervezas juntos, mi pequeña Isabel es muy buena cocinando estoy seguro que no le molestara hacernos algo para cuando volvamos del bar ¿no linda?
-Claro- la sumisión de la joven casi hace que Farlan ataque al gran hombre, el amor de un beta es similar en fuerza y perseverancia al instinto de un Alfa pero no podía ponerse tan en evidencia, no en ese lugar, además no aguantaría ni un raund contra semejante mastodonte
-Bien el martes ven a casa a las 2 de la tarde Isabel, trae a tu cría
-Si hermano
-Hilario esa noche celebrare la vuelta de mi Omega con algunos amigos, ya sabes mis Cabos Primero y los de las demás áreas, Zöe no ira, se quedara con sus crías ¿tu Farlan vienes?- la mirada despreocupada de Levi significaba que algo estaba tramando, tras años de amistad era algo fácil de descifrar
-Claro amigo, pero no quiero tener que arrastrarte ebrio por todo el lugar jaja
-Tranquilo para eso lo tengo a Hilario ¿no cuñado? - el azabache era bueno endulzando los oídos de sus enemigos para que se dirigieran a su trama por sus propios medios
-Cuanta con ello- para Hilario eso solo podía significar algo, un ascenso.

Los días pasaron y ni Eren ni Levi hablaron de Isabel y así el momento de su vuelta a casa se hiso presente, enfermeros y enfermeras se despidieron afectuosamente del joven, Armin y Zöe fueron los encargados de su traslado hacia el departamento, cuando llegaron Levi e Isabel ya habían acondicionado todo para su llegada, aun necesitaba de suero y no era recomendable que caminara mucho asique su hogar sufrió algunos cambios.
Esa tarde Isabel fue en busca de víveres para poder hacer la cena, el pequeño Simón quedo a cuidado de su tío Eren
-Levi…
-¿Si? - el hombre dejo de doblar la ropa del menor para prestarle toda su atención
-A veces…te tengo miedo…- sus ojos estaba posados en esa cría ajena que dormía plácidamente entre sus brazos
-Yo nunca te haría daño, lo sabes
-Hice algo malo Levi, algo muy malo
-No te hare nada, te lo prometo, siempre estaré a tu lado
-Quede embarazado muchas veces… todos tuyos
-Si…si los perdiste… está bien, encontraremos una solución- Levi miraba la camisa que tenía entre sus manos, no era normal que perdiera los embarazos no con la complicidad genética por la cual estaban atados
-Los aborte Levi, los aborte… - el hombre asimilo cada palabra con lentitud, miro al joven en la cama, sorprendido, pero no enojado, no aun
-No me quieres… estas con migo por instinto- toda su infancia había visto a sus tíos mantener matrimonios en base a esa necesidad biológica pero sin amor, mantenían a sus amantes semi ocultos, se recriminaban cosas, discutían a menudo, una vida que el no quería - ¿tanto te disgusta estar con migo?
-No, no, no yo no…es que ellos…eran todos… Omega, yo no quería desilusionarte, quería ser digno de ti
-Eren…- al hombre le volvió el alma al cuerpo-¿porque me dices esto ahora?
-No creo lograr un Alfa ¿Qué sucede si solo tengo niños Omega? Tendré que darlos todos…te deshonraría
Sentándose al lado de su esposo le tomo el rostro de forma suave y cariñosa
-Eso no importa, yo soy la ley, lograre buscar alguno de esos niños y darle mi apellido, algo se me ocurrirá, quiero verte feliz, lo necesito Eren, necesito que seas feliz, que me ames, que estés con migo- el menor vio todo el dolor que causo su ausencia en los ojos del hombre, todas sus dudas se fueron con tan solo probar sus labios e inhalar su aroma.
Se escucho como la puerta se abría y cerraba a lo lejos
-Volviiii- era Isabel, llego cargada de bolsas y un recetario de su casa
-Levi sabes que amo a tu hermana pero no voy a dejar que meta las manos en mi cocina
-jajaja eres perfecto- Levi reafirmo su sentencia con casto y furtivo beso sobre sus labios- pero te informo que en tu ausencia intente cocinar asique de tu preciada cocina ya no quedo nada
-¡Levi! – ambos se miraron con cariño como si el tiempo su hubiera frenado
-Hermano- una tímida silueta apareció en el marco de la puerta- ¿que quieres para cenar?
-Lasaña estará bien- el azabache no había cortado el contacto visual con su esposo pero al no oír respuesta se volteo a ver a la pelirroja -¿sucede algo?
-A mi Alfa no le gusta ese plato
-Tranquila el no vendrá a cenar- con una caricia en sus cabellos el hombre dejo la casa
-¿Lo va a matar no?- el moreno pronuncio con cierto temor esas palabras tan esperanzadores para la joven
-Ojala…lo espero tanto Eren
Tras organizar la heladera, y hacer la cena que Levi pidió la joven se metió en la cama con Eren y ambos vieron horas y horas de televisión, pues al estar siempre en casa luego de hacer lo quehaceres y dormir al niño no es que tuvieran mucho que hacer, además nadie quería hablar de las cicatrices del otro ni mucho menos de sus problemas matrimoniales. Llego la noche en el Bloque y ambos comenzaron a preocuparse, ninguno de sus maridos regresaba ni recibían llamadas de ellos
-Llama a tu marido y pregúntale cuando vuelven
-¿Estás loco? Si lo llamo me mata, además me bloqueo las llamadas, solo puedo recibirlas, llama a Levi
-¿Con que teléfono? Ni sé donde esta le mío
-¿No tienen teléfono fijo?
-Armin me dijo que Levi lo lanzo al triturador de la cocina la ultima vez que recibió malas noticias- ambos se miraron con la misma expresión
-Típico- ambos corearon al unisonó y se rieron se su coordinación
-Pon el noticiero, mientras yo controlo si Simón necesita un cambio de pañales, aunque no creo, no lloro aun
-Dale- mientras Isabel controlaba el pañal del pequeño el holograma mostraba un incidente cinco pisos debajo de ellos-¡OH POR DIOS ES LEVI!- la joven se volcó por completo al holograma prestando toda su atención a la noticia
-"El hombre identificado como Hilario Bimovich cayó al vacío a causa de su estado de ebriedad, estaba acompañado por sus colegas y amigos que celebraban la eliminación de La Madrina en un bar local, su superior y cuñado Levi Arckerman nos relato los hechos, el hombre habría estado tan alcoholizado que no oyó las advertencias del grupo y se resbalo, la baranda en cuestión estaba en mal estado, quien debía encargarse de su mantenimiento vendrá inmediatamente separado de su cargo, la custodia de su esposa e hijos vendrán prontamente analizados por el juzgado de Omegas y Menores, regresamos con mas noticias luego del corte"- mientras la propaganda de un dentífrico nuevo se reproducía como si nada hubiera pasado, ambos jóvenes quedaron petrificados
-Lo hicieron parecer un accidente civil
-¿Porque mi custodia va a un juzgado?…debería regresar a Levi automáticamente
el timbre sonó y ambos se sobresaltaron
-No atiendas- Eren aun no se sentía seguro, temía encontrar al Beta que lo torturo en todos lados
-Si son los del juzgado debo abrir
-Isabel no abras- la joven ya estaba a mitad de camino hacia la puerta
-¿¡Quien es!?- no abrió solo grito desde el pasillo para no asustar a su cuñado
-Del juzgado de Omegas y Menores
-¡Isabel no!
-Espere un momento- el celular de la joven sonaba con insistencia, contesto y el holograma de Levi apareció delante de sus ojos
-¿Levi que paso?
-Vendrán los del Juzgado pero no les abras hasta que yo llegue, es peligroso
-Ok, no te preocupes- la joven se acerco a la puerta y hablo atreves de ella
- Disculpe
-Si señorita somos del Juzgado abra por favor
-Si, si, pero no puedo si mi marido o mi hermano no están
-Entiendo señorita, su hermano debería estar en camino, lo esperaremos aquí afuera si no le molesta- para el Beta encargado del caso era muy normal que los Omega no abrieran ni atendieran el teléfono sin permiso, asique estaba acostumbrado a esperar a que sus tutores llegaran, sin embargo Isabel se encerró en la habitación con Eren
-Levi está llegando, esta todo bien, el lo arregla
No paso ni media hora para que la puerta se abriera
-Volví, Eren, Isabel soy yo
-¡Levi!
-¡Hermano!- la puerta aun seguía cerrada, la joven no pretendía abrirla por miedo a que el juez le quitara a su cría, sin embargo el hombre entro como si nada
-Bien, seré breve, mate a tu esposo, finge que no lo sabes, finge que te mueres de dolor y toda esa mierda de culebrón televisivo, la custodia vuelve a mí, pero…- el mayor se recostó sobre la puerta con las manos en los bolsillos, viendo a ambos Omegas, tan lastimados y miserables, el había sido cómplice de todas sus desgracias, por acción u omisión- desde que te junte de la calle solo quise tu bien, asique, permíteme enmendar mi error dándole tu custodia a Farlan, como sabes no podrás casarte por culpa de Simón, está prohibido que una viuda Omega con hijos se case en segundas nupcias, por la seguridad de las crías, pero si te cuidas…, me refiero a que si tomas anti conceptivos y usan preservativos, si no demuestran su amor en público tu y Farlan pueden ser un familia
-Gracias- la joven comenzó a llorar de emoción, por fin se había librado de aquel energúmeno y como si eso fuera poco podría volver con su verdadero y único amor, podría tener una familia propia con el, jugar a la casita y volver al trabajo.
-Ven vamos, recuerda, estas muy dolida por la muerte de tu Alfa, Eren enseguida regreso
-Levi…te amo- el rostro del joven era un poema, en sus ojos estaba toda la admiración y devoción que sentía hacia su esposo, un poco por la predestinación un poco por gestos como ese
-Mis condolencias señorita- la puerta se cerro y Eren no logro escuchar mucho más que esas tres palabras por parte del encargado del juzgado, miro al niño en sus brazos y se alegro por él, crecería en un hogar lleno de amor.

Cuando Erwin regresó a su casa se sentó en la cocina y bebió una botella de agua toda de un tirón, Levi solito había solucionado el tema de Farlan y obviamente no le cobraría el favor, era su hermana, además había retomado el poder de la Policía, se lo había cedido solo para poder encontrar a su esposo y porque su psique no era la más apta como para liderar a nadie, pero ahora las cosas volvían a ser como antes, su ser codicioso se vio insatisfecho, acudiría a su plan "B", su esposa, fogonearia(*) esa insana obsesión por la experimentación y la investigación alejándola de sus tropas, luego le haría un favor, porque la ama y la ayudaría a mantener todo en orden, tomando él, el mando del Departamento de Salud, no podía haber dos Presidentes de Piso pero si podía el cómo Casco Blanco y esposo Alfa tomar su lugar, paso por el cuarto de sus pequeñas crías, dormían bien arropados, ambos, la niña abrazada un poni blanco y rosa y el niño con el chupete en la boca, eran muy bellos, eran su tesoro, luego se baño con calma, si asesinaba gente siempre se bañaba antes de ver a su esposa, cuando llego a la habitación ella dormía plácidamente con un piyama de satén celeste mar con encaje negro, su cabello suelto y su dulce aroma a naturaleza lo hacían sentir en casa, siempre; la miro por un rato, recordó el día de su boda, el día que compro para ella esos colgantes con forma de niños para celebrar su maternidad, siempre tenía puesto ese collar, quería agregar más colgantes, quería tener más, mas hijos, más dinero, más tiempo con Zöe, mas de todo….más poder.

(*)Piedra preciosa de color mayormente azul o celeste
(*) Del verbo fogonear, avivar el fuego, dar ánimos, incitar a algo