Disclaimer: Desgraciadamente, ni Sherlock ni ninguno de sus personajes me pertenece. Yo sólo escribo esto por diversión y sin fines de lucro.

Beta: Eliza Tenshi

Este fanfic participa en el Rally "The game is on!" del foro I am sherlocked para el equipo Scotland Yard.

¡Larga vida y prosperidad al imperio Scotland Yard!

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Capítulo 2: Día 0 (continuación)

John despertó por los gritos de Sherlock en la sala. Se frotó los ojos exasperado, la noche anterior, o más bien madrugada, se habían dormido a las cuatro porque el Oh Gran Detective Sherlock Holmes tenía que resolver el caso esa noche. Eran apenas las nueve de la mañana y Sherlock ya estaba gritando, ¿acaso le importaba que su pobre e incomprendido novio necesitara dormir a diferencia de él que era un gran humano superdotado? Pues al parecer no.

Se puso la bata más que dispuesto a bajar a gritarle a Sherlock que cerrara esa gran boca suya de una jodida vez, pero no contaba con ver a Mycroft sentado pulcramente en el sofá, hablando con Sherlock mientras éste gritaba.

—Buenos días, doctor Watson. —John enrojeció levemente al repasar mentalmente su apariencia, en bata, con el cabello alborotado y más que seguro con ojeras. Sí, perfecto.

—Buenos días John. —saludó Sherlock viéndolo por un segundo en un tono decente de voz antes de volver a encarar a Mycroft y gritarle. Sí, todo normal.

—¿Qué está pasando? —preguntó confundido.

—No pasa nada. —contestó Sherlock con desdén, entrecerrando los ojos.

—Lo que pasa es que mi hermano aquí presente está siendo tan infantil como siempre —Mycroft sonrió. Sherlock casi echa humo

—Te odio tanto.

—Lo sé. Doctor Watson, quizá usted pueda hacer cambiar de opinión a mi hermanito; tengo un contacto que estuvo investigando a Moriarty por un año y medio, tiene un registro sobre todos sus movimientos en ese periodo de tiempo y esa información, sin duda, nos resultaría muy útil para capturarlo.

—No nos va a decir nada importante —siseó Sherlock. —Los trabajos que Moriarty realice no tienen nada que ver con cómo actuará en el futuro, es demasiado precavido para eso. Veamos, ¿qué más podríamos averiguar? Ah sí, dónde vive; empecemos por el hecho confirmado de que tiene demasiados lugares para vivir, y en dado caso que tu contacto haya averiguado uno no significa que Moriarty siga ahí, ¿qué otra cosa…? ¡Está con Moran! ¿Alguna otra cosa importante? ¿No? Eso supuse.

Sherlock se cruzó de brazos y se sentó en su sillón. John suspiró.

—Siempre podríamos averiguar algo útil —tanteó John.

—No lo creo. —Sí, Sherlock estaba haciendo un berrinche. De nuevo. —Vamos Mycroft, cuéntale a John lo que implica este brillante plan tuyo.

Mycroft asintió con educación y se dirigió nuevamente a John, quien se empezaba a sentir algo tonto parado a mitad de la sala, así que fue a sentarse a su propio sillón al frente de Sherlock.

—Mi contacto ha ido a Singapur por razones personales y requiere que la extracción de la información sea allá.

—Aja… —asintió John, no muy seguro de querer saber a dónde se dirigía la conversación.

—Quiero que tú y Sherlock salgan en una semana en un vuelo a Singapur, ustedes podrían pasar fácilmente por turistas y son eficientes, pueden conseguir la información sin problema.

—¿Nosotros? ¿A Singapur? —repitió John confundido y repentinamente entendiendo el descontento de Sherlock —No lo creo.

—Exacto, ¿por qué no vas tú con Gavin?

—Gregory no puede faltar a su trabajo, además yo estoy ocupado, el gobierno no puede prescindir de mí.

—Sí claro… —refunfuñó Sherlock. Mycroft lo miró con una ceja alzada.

—¿Doctor Watson?

John miró a ambos hermanos, Sherlock le dirigía la mirada de a ratos, tratando de saber lo que pensaba sobre todo eso y a la vez buscando su apoyo, mientras que Mycroft esperaba a que aceptara.

—No creo que podamos pagarlo. —Probó. Primer error, Sherlock bufó ante el obvio fallo.

—Yo cubriría todos los gastos que ustedes consideren necesarios.

—No…tenemos pasaporte.

—Se soluciona fácilmente.

—Por dios Mycroft, John tampoco quiere, está decidido, vete ya.

—En cualquier caso, ¿por qué quieres que estemos ahí una semana? Estoy seguro de que el gobierno sobreviviría muy bien si te ausentas un día.

—Lo más probable es que Moriarty esté ahí y me buscará, ese es un punto, ustedes no son esperados. Por otra parte, mi contacto necesita ver y monitorear a las personas con las que se reunirá por un tiempo, ya les comenté que está algo…alterado, después de lo que sucedió hace unos días.

—No, no lo habías dicho.

—Mycroft nunca dice nada bien. —volvió a decir Sherlock con desprecio. Mycroft rodó los ojos. —Tampoco nos has dicho qué pasó, por cierto, debe haber sido algo terrible para que haya salido huyendo, ¿tienes algo que contar, hermano? —Mycroft lo miró enfadado. John no entendió nada.

—Nada importante. Vuelvo a recalcar que esa información podía resultarnos muy útil en la captura de la persona que es el criminal más buscado de toda Inglaterra.

—Y yo te digo que no lo es. —Mycroft miró mal a su hermano, después volvió a su expresión neutral y lo miró a él.

—¿Qué dice, doctor Watson? —Ambos Holmes lo miraron intensamente.

—Creo que… deberíamos ir, Sherlock.

Sherlock lo miró con sorpresa. Mycroft sonrió victorioso.

—¿Acaso perdiste la cabeza John?

—No, pero creo que sería bueno el averiguar algo sobre Moriarty, aunque fuera algo pequeño.

—¡Pero es Singapur!

—Hace mucho que no salimos de vacaciones…

Sherlock lo miró sin creerse lo que decía, John desvió la vista y Mycroft aprovechó el momento para decir otra parte del trabajo.

—Como se harán pasar por turistas contrataríamos para ustedes una agencia de turismo para que organizase sus actividades por la semana, de esa manera no resaltarán.

—Lo que faltaba. —Sherlock subió las piernas al sillón subió los brazos exasperado.

—¿Es un trato entonces? —Mycroft se levantó del sofá y se acomodó el traje. John asintió, aun algo dudoso, pero Mycroft se conformó con eso y salió de Baker Street, no sin antes tomar su inseparable sombrilla del perchero. Todo había salido bien.