Disclaimer: Desgraciadamente, ni Sherlock ni ninguno de sus personajes me pertenece. Yo sólo escribo esto por diversión y sin fines de lucro.
Beta: Eliza Tenshi
Este fanfic participa en el Rally "The game is on!" del foro I am sherlocked para el equipo Scotland Yard.
¡Larga vida y prosperidad al imperio Scotland Yard!
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Capítulo 3: Domingo- La llegada
Estaban bajando por las escaleras del Aeropuerto de Changi en Singapur, Sebastian tenía una expresión realmente cansada y harta de la vida mientras que Jim a su lado lucía radiante, vestido con un traje más simple de lo usual pero igualmente elegante y con una sonrisa de anticipación.
—Oh vamos, Sebbie, no fue tan malo —le dijo Jim con tono meloso. Sebastian lo miró enfadado.
Todo el vuelo Jim había estado literalmente jugando con él. Habían viajado en primera clase, por supuesto, y Jim se la había pasado todo el tiempo moviendo el control de volumen de la música de Sebastian, cambiando de canal cada pocos minutos cuando desistió de escuchar música o apuntándolo con una linterna cuando intentaba dormir, ¿la razón? Ninguna en especial, así era Jim.
—Recuérdame que la siguiente vez viaje en la clase económica, no me importa, sólo no quiero volver a pasar por eso.
Sebastian ahogó un suspiro de cansancio Jim soltó una risita burlona.
—¿A dónde vamos?
—Al hotel, por supuesto.
Iban caminando hacia la salida del aeropuerto cuando una muchacha joven y bonita se interpuso en su camino, era delgada y parecía atlética y demasiado enérgica, llevaba su cabello atado en una coleta alta, ojos grandes y cafés además tenía la sonrisa más grande que hubieran visto en su vida.
—¡Hola! Me llamo Jessica y trabajo para la compañía Scorp & Corps, ¿han oído hablar de nosotros? —preguntó la chica en un perfecto inglés con un ligero acento francés. Ambos negaron. —Bueno, somos una agencia de turismo y tenemos varias sucursales alrededor del mundo, nos especializamos en los viajes guiados aunque también contamos con tours en museos y otros lugares, safaris y cruceros. Actualmente tenemos varios tours que recorren muchos lugares diferentes de la zona y tienen una diferente duración, también contamos con una nueva visita guiada que estamos promocionando que consiste en un poco de todo, aunque tiene una duración de una semana, ¿les interesa que les de informes de alguna actividad?
La chica habló sin detenerse, siempre sonriente. Sebastian estaba a punto de decir que no estaban interesados, tomar a Jim e irse a dormir al hotel pero el menor le ganó la palabra.
—Nos interesa la visita de una semana. —sonrió encantador.
—¡Perfecto! —Jessica le devolvió la sonrisa. —Como ya les dije, es un poco de todo, desde un paseo por el barrio chino, Little India y varios museos hasta el safari y el crucero, también incluye un recorrido nocturno opcional para que disfruten de la vida nocturna de la ciudad, en ese recorrido los llevamos a diferentes bares y atracciones que sólo están de noche, el recorrido nocturno lo tenemos todas las noches y pueden unirse cuando quieran todas las veces que quieran.
—¿Y el recorrido es individual o por grupos? —preguntó Sebastian ahogando un suspiro, resignado a ser un simple turista por toda la semana.
—Oh no, es por grupos, y para garantizar el entretenimiento y diversión de nuestros clientes siempre procuramos armar los grupos con personas de los mismos países o que al menos hablen el mismo idioma, aunque no siempre se puede… Todos los días que dure el recorrido un camión pasará a las diez por todos los hoteles asociados para recogerlos, ¿en qué hotel se están quedando? Aunque no se preocupen, son pocos los hoteles con los que no tenemos una asociación, pero si fuera el caso podemos hacer algunos arreglos.
—En el Millenia Singapore —contestó Jim amablemente.
—¿Es de Ritz-Carlton? ¡Entonces no se preocupen! De hecho tenemos asociaciones con todos sus hoteles en todas partes del mundo, no hay problema en ese aspecto. Entonces, el autobús pasaría por ustedes a las diez de la mañana y los regresarían al hotel más o menos a las siete, el recorrido nocturno comienza todos los días a las diez de la noche, pero si quieren tomarlo tienen que avisarnos cuando los dejemos o antes para pasar por ustedes a la hora. El tour comienza el lunes. Entonces, ¿tienen alguna pregunta?
—¿Aceptas visa? —Jessica pareció encantada ante lo dicho con Jim, como si fuera a saltar de la emoción y gritar.
—¡Claro! Lo siento, es mi segundo día y estoy emocionada. —Carraspeó la garganta y siguió hablando con voz más seria y profesional. —¿Me permite su tarjeta, señor?
Jim le dio su tarjeta Visa Diamond ante la mirada atónica de la chica, Sebastian casi se echa a reír, estaba seguro de que la pobre estaba a punto de decirle a Jim si no quería saber de los precios hasta que vio la tarjeta y simplemente le cobró.
—D-dos personas, ¿verdad?
—Por supuesto.
—Necesito que firme aquí señor… perfecto, anoten sus datos aquí por cualquier aclaración y les daré el número de la oficina, ¿de acuerdo?
Anotaron sus nombres, hotel, número de habitación y teléfono y unos minutos después ambos salían del aeropuerto tranquilamente, dejando atrás a la emocionada-y-ahora-nerviosa-Jessica, no todos los días ves personas con una tarjeta así.
—¿Eso era necesario? —le cuestionó a Jim una vez entraron en el taxi y dieron la dirección del hotel. —Podrías haber pagado con mi tarjeta, o con tu visa normal, no con esa.
—La tengo para algo, tigre, no es un adorno. Además, Jessica se veía demasiado alegre de que entráramos al tour, pensé que eso la alegraría más.
—Mentiroso, sólo quieres presumir.
Jim le dedicó una sonrisa traviesa volvió a mirar por la ventana, aunque en poco más de veinte minutos se encontraban en la entrada del hotel. Sebastian no sabía hasta ese momento donde se iban a quedar, Jim había escogido el lugar, como siempre, tan sólo sabía el nombre y que como siempre era lo mejor que había, nunca se quedaban en algo menor a cinco estrellas, pero eso… Era demasiado.
El exterior parecía algo sencillo y formal. De negocios, como le gustaba a Jim, ya que era muy improbable que los padres llevaran a un lugar como ese a sus niños molestos, pero a pesar de la apariencia el lobby se veía bastante bien, el piso era de mármol, habían esculturas y sillones aparentemente muy cómodos por doquier, bastante formal todo. Más al fondo, conforme te acercabas a las otras áreas se podía ver un enorme arco arquitectónico y tan estético que Sebastian no podría identificar dónde empezaba la línea de la que salían todas las demás ramificaciones, y, según el folleto de la entrada, tenía gimnasio, spa y masajes además de todo lo necesario para los negocios. Y las fotos del restaurant se veían sencillamente genial.
—Buenas tardes, bienvenidos, ¿en qué los puedo ayudar? —dijo la recepcionista
—Buenas tardes, tengo una reservación a nombre de Thomas Anderson.
—Un momento por favor. —la recepcionista tecleó unas cosas en la computadora por algunos instantes —Tengo una Suite Club Premiere con una cama extragrande a nombre de Thomas, ¿es correcto?
—Lo es.
—Firme aquí por favor —Jim lo hizo, con la firma de Thomas, por supuesto— Ya han pagado la habitación por anticipado, todo está en orden. ¿Gusta que le ayudemos con las maletas?
—Sería encantador. —Se apresuró a responder Sebastian con una sonrisa, antes de que Jim declinara la oferta y él tuviera que subir todo.
—Déjenlas aquí, en breve las subiremos a su habitación, aquí está la llave, habitación 3018. El lounge está abierto de siete de la mañana hasta las once de la noche, si desean visitarlo; es requerido que vistan formales en todo momento. También tienen acceso al nivel del Club, es en el piso 32. Disfruten su estancia.
Ambos se alejaron caminando lentamente hacia el elevador, hacía como poco más de tres minutos que un joven había subido sus maletas, debería de seguir en el elevador así que no había prisa. Sebastian pasó su mano alrededor de la cadera de Jim, atrayéndolo más hacia sí y metió su pulgar en el pequeño espacio entre el pantalón y la camisa. Jim no hizo ningún movimiento, y para estándares-Jim eso era algo así como una aceptación.
—¿Deberíamos ir a ver la piscina?—Sugirió Sebastian. Jim se encogió de hombros.
—Quizás.
La piscina resultó ser demasiado grande, y como cabía esperar, estaba tranquila, tan sólo habían unas señoras sentadas en las sillas junto a ella conversando tranquilamente y tomando el sol y varias personas hablando tranquilamente dentro del agua o nadando, pero no habían niños, por suerte. Perfecto.
—¿Quieres entrar? Hace calor, estamos como a veinticuatro grados.
—No especialmente, preferiría que ocupáramos el jacuzzi. —Jim sonrió sugestivo y Sebastian no necesitó que se lo dijera dos veces.
La suite estaba en el piso treinta, al final del pasillo. Era demasiado espaciosa, tenía varios cómodos sillones, una pequeña cocina –o algo así- y en la recámara adyacente había un escritorio, la pantalla plana y la enorme y cómoda cama. Y, por supuesto, el baño, al estilo rainshower, una tina y el esperado jacuzzi.
Y sí, tuvieron una ronda de sexo dentro de él antes de bajar a cenar. Las paredes insonorizadas siempre eran las favoritas de los dos. Bajaron a cenar a eso de las ocho, Jim, por supuesto, se había encargado de empacar los trajes que Sebastian jamás empacaría y ambos bajaron presentables, como era requerido. No tuvieron que esperar mucho a que les asignaran una mesa, y cuando lo hicieron inmediatamente un camarero se acercó a atenderlos.
—Imagino que tú escogiste este lugar. —Sebastian miró al hombre frente a él mientras le dana un trago a su copa de vino. Jim asintió.
—No sin supervisión. Anne quería que viniéramos a uno más económico, ya conoces su obsesión por ahorrar.
—Sabe que tenemos dinero más que suficiente para tres vidas. —se mofó Sebastian.
—Lo sé. —tomó un trago. —Inicialmente quería otro, el Marina Bay Sands, es el más exclusivo de aquí, pero Anne insistió en que debíamos pasar más desapercibidos.
—¿Pasar desapercibidos es quedarnos en el séptimo mejor hotel de la zona?
—No entramos en el top cinco, tigre —Jim levantó las cejas con sorna y Sebastian sonrió cansinamente.
—¿Y qué con el tour?
—Planeaba que jodiéramos toda la semana, pero puede resultar divertido. —Sebastian arqueó las cejas.
—Estás planeando algo. —No era necesario preguntar. Jim se encogió de hombros con malicia y dio otro trago.
—Tan sólo estoy pensando que dado que mi plan inicial no va a poder realizarse, podríamos hacer el trabajo de la semana esta noche.
Porque si el sexo de por sí era bueno, el salvaje mejor, el sexo con Jim lo era aún más, y el libido de hacerlo en otro país lo aumentaba, convertía la noche en todas las rondas de sexo que aguantaran (lo cual, cabía agregar, eran demasiadas). Sí, una noche perfecta.
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Su vuelo había llegado en la noche, por lo que lo primero que vieron al llegar fue el hermoso paisaje nocturno de la ciudad. Todo estaba lleno de luces, y estas se reflejaban en el agua de la bahía, además, John creyó avistar unos fuegos artificiales sobre unos edificios cerca del aeropuerto.
—Al Derby Park, por favor— le dijo al taxista con un suspiro, cerrando la puerta en cuanto entró. A su lado, Sherlock seguía enfadado por todo el viaje en general. Todo el viaje había estado igual pese a todos los intentos de John por mostrarle que ese viaje no iba a ser tan malo después de todo; iban a tener la oportunidad de conocer la cultura, historia y atracciones de un lugar nuevo, después de todo.
Mycroft había cumplido su promesa, después de todo, y había contratado a la agencia de turismo para hacer que se mezclaran por toda la semana. A John no le parecía nada mal, pero a Sherlock…
—Vamos, no es tan malo —dijo John por la que sería probablemente la milésima vez en el día.
—No quería venir aquí, pero al menos tenía la ligera esperanza de poder resolver casos en este lugar, ahora no podré hacer ni eso, tendré que ser un turista por toda una semana. —dijo de mala manera. John suspiró.
El taxi los dejó frente al hotel, John se registró con Sherlock malhumorado a su lado (porque por más enfadado que estuviera no iba a dejar a su novio) y se dirigieron a su habitación, pasando por el camino en el elegante lobby, con sillones naranjas y vista al jardín.
—Veamos, es la…70 —dijo para sí mismo revisando la tarjeta que le habían dado.
—En el séptimo piso entonces— Sherlock presionó el botón del elevador y las puertas se cerraron.
La habitación era linda, no muy grande, cómoda y confortable, daba una sensación de calidez y de estar en un hogar que todos los hoteles familiares tenían. Mycroft había insistido en conseguirles un hotel más…popular, por decirlo de algún modo, pero John había quedado encantado con ese cuando lo vio en internet, Sherlock tan sólo lo había apoyado, obteniendo como plus estar en desacuerdo con Mycroft para variar. La cama parecía suave y los colores eran tranquilos, una combinación entre blanco, gris y beige, pero la zona de estar era más viva de colores, con plantas, sillones verdes, cafés, cuadros y cortinas de un extraño dorado.
—¿Quieres cenar algo? Podemos pedir servicio a la habitación, o podría preparar algo si quieres, tenemos cocina después de todo. —Sherlock negó con la cabeza, se levantó del sillón y se metió al baño después de sacar su piyama de la maleta. John suspiró cansado y se pasó la mano por la cara. Sin ánimos de más, tomó una manzana de la canasta con fruta que había ahí y también se puso la piyama. Se terminó la manzana aunque no tenía mucho apetito y se lavó los dientes en cuanto Sherlock salió del baño, cuando salió el moreno ya estaba acostado en la cama con la luz apagada. John se acostó a su lado.
—¿Estás enfadado conmigo?
Sherlock se dio la vuelta en la cama para mirarlo de frente, a los ojos. Negó con la cabeza.
—No, no puedo enfadarme contigo porque Mycroft nos mande como carnada.
—¿Carnada?
—Él sabe que esa información difícilmente contendrá algo que no sepamos sobre Moriarty, pero es posible que él, Moran o alguien más aparezcan para recuperar esa información; Mycroft quiere que averigüemos algo sobre eso y protejamos a Hutton.
—¿No deberías estar feliz? Es un caso, a fin de cuentas.
—Pero éste caso sólo consiste en esperar a que ellos muestren alguna señal de movimiento, no podemos hacer nada más.
—Quizás no debimos haber venido, pensé que sería útil. —Sherlock depositó un suave beso en los labios de su novio.
—Voy a estar una semana contigo en otro país, puede que me gustaría más un escenario que involucrara varios asesinatos, pero prefiero esto a estar toda la semana sin ti. Descansa John.
Sherlock se dio la vuelta, John sonrió con cariño, lo abrazó por la espalda y depósito un beso en la parte trasera de su cabeza mientras se acomodaba para dormir. Sería una buena semana.
