Bleach
Hitsugaya/Karin
Advertencia: después de la Saga del Agente perdido.
Capítulo II
Llevaban caminando más tiempo del que estaban acostumbrados. Él paraje que tanto le gustaba a él observar y admirar ya había quedado atrás hacia unos kilómetros, y él ni siquiera estaba caminando a su lado, sino un paso por delante de ella. A él le costaba mirarla a la cara y sabía que para ella el hecho no era indiferente, pero no era su estilo y eso lo hacía sentirse todavía más culpable si cabía, pero no pudo seguir eludiendo el problema cuando ella se acercó a él lo suficiente como para besarlo y él la esquivó.
—¿Qué es lo que está pasando, Toshiro? — le preguntó la chica.
No era su intención callarlo, tampoco ocultarlo… pero no sabía bien cómo explicárselo ¿cómo decirle "me acosté con alguien y descubrí luego de eso que en realidad eso fue un error y tras ello me di cuenta de lo que tenía a mi lado y no supe verlo antes"?
—Yo… yo tengo más años de los que aparento — reconoció — pero todavía muchos menos que los de la mayoría de la gente que conozco.
—Eso ya lo sabía — contestó ella.
—Vivía con mi abuela y mi reiatsu la dañaba y debía aprender a controlarlo. Lo conseguí; pero en esos tiempos en los que viví con mi abuela tenía una muy buena amiga… yo no tenía muchos de hecho… no era popular donde vivía. Todos me evitaban, pero ella era diferente, me trataba bien y me iba a ver a pesar de que yo no lo apreciaba en esos momentos…
Toshiro observó cómo las manos de Karin se transformaron de pronto en puños y cómo apretaban más.
—Esa chica se llama Momo Hinamori y es mayor que yo. Ella entró a la Academia de Shinigamis mucho antes de que yo si quiera me lo planteara… no era mi meta ser un Shinigami… en realidad no tenía ninguna meta tampoco — Toshiro se estaba enredando en su discurso — hace unos años hubo un Capitán, Aizen, que manipuló a Hinamori y ella lo admiraba mucho… no, espera… admirarlo es bajarle el perfil. Ella se enamoró de él y la verdad es que yo la amaba a ella.
La expresión de Karin era impávida. Demasiado como para no sopesar la idea de que ella estaba controlándose en exceso.
—Siempre he creído que tenías a alguien especial del otro lado — expresó con simpleza.
Sí… Momo era especial para él, pero ya no de la forma en la que él imaginaba.
—Aizen conocía nuestro nexo e hizo que con Hinamori termináramos dañándonos y ella desconfiando de mí… Él la manipuló de tal modo que se le hacía imposible a ella pensar que su Capitán pudiera en realidad ser quien era en realidad y se cegó a creerlo aun cuando era obvio y evidente… Ella estuvo recuperándose mucho tiempo… — manifestó.
—Toshiro… sólo dilo; no necesitas contarme todo esto ¿son sus sentimientos mutuos ahora? — preguntó con dureza levemente disimulada.
—No… no lo son — contestó tajante.
Toshiro Hitsugaya agachó la cabeza y dirigió sus ojos por primera vez desde que había llegado al Mundo Real a los ojos de Karin.
—En realidad de parte de ninguno de los dos — reconoció.
—No entiendo de qué va todo esto… la verdad. Si es así ¿por qué no me has mirado desde que llegaste? — preguntó suspicaz.
—Por más tiempo del que tú has vivido pensé que la quería — admitió finalmente — pero ahora las cosas han cambiado.
El silencio envolvente sólo interrumpido por los ruidos de la carretera que estaba poco más allá se volvía a ratos sofocante.
—Hay algo que tengo que decirte — anunció Toshiro con seriedad.
Karin se tensó y él lo vio. Sabía que la dañaría con lo que tenía que decir, pero no podría estar con ella y ocultarlo; tampoco podía decirle que sus sentimientos ahora le pertenecían a ella por completo, eso sería manipularla y eso él no lo haría jamás.
—Me acosté con Hinamori — reveló.
Observó la postura todavía rígida de Karin y se preguntó si acaso lo había oído, porque ella no reaccionó.
—¿Y por qué me lo dices? — preguntó ella finalmente.
—Pensé que tenía que ser honesto contigo… con esto que tenemos — se excusó él.
—No tenías por qué; después de todo entre tú y yo no hay nada — esclareció ella.
El tono calmado de la chica lo tomó por sorpresa, pero no se comparaba a la aclaración que había hecho al final. A su modo de ver lo que ellos tenían era una relación, quizá no la habían etiquetado con un nombre formal, ella no se lo pidió a él ni él a ella, pero existía algo innegable, no obstante el reconocimiento de aquel lazo hacía su engaño todavía más cuestionable, porque indicaría que lo que había hecho lo había concretado con plena consciencia.
—Creo que será bueno para ti y para mí que dejemos de vernos — sugirió ella.
Sus palabras sin un atisbo de duda o tristeza hicieron que su corazón se sintiera con resquemor. ¿Había acaso malinterpretado las miradas de Karin todo ese tiempo? ¿Había sido para ella también un chico con el cual ella pasaba el rato? ¿Es que nadie nunca lo iba a querer de verdad…?
—¿Estás segura de lo que estás diciendo? — inquirió él apenas pudiendo ocultar su sentido tono de voz.
Karin asintió con seguridad.
—Para empezar ni siquiera deberíamos haber transgredido los límites; tú no estás vivo y yo soy una humana — evidenció — es por algo que la existencia de los Shinigamis y el lugar de donde vienen es desconocido para los humanos. Así es como siempre debió ser.
La lógica de Karin Kurosaki no tenía ningún bache; todo lo que decía era tan cierto que lo molestó. No tenía argumentos para rebatirlo… ella tenía toda la razón. Aun así no dejó de lastimarlo que pareciera que a ella en realidad no le afectara lo que estaban hablando.
—Tengo la impresión de que no es algo que no hubieses considerado antes — reclamó Hitsugaya.
—Sí… estás en lo cierto; desde hace un tiempo es una idea que he tenido dando vueltas en mi cabeza y lo que acabas de contarme lo confirma — respondió con tranquilidad — si tú crees que debes darme explicaciones de lo que haces o dejas de hacer entonces tenemos que acabar con esto.
¿Cómo habían terminado las cosas volteándose de ese modo? Él era el que se suponía que le diría algo que la lastimaría, pero la forma en como Karin le estaba planteando las cosas ella era la que lo estaba dañando a él…
—¿De verdad crees lo que me estás diciendo? — consultó para cerciorarse. Estaba desconcertado.
—Cuídate, Toshiro — se despidió ella.
Su rostro debió estar completamente descompuesto, porque sintió una mano de ella en la mejilla y la dejó ahí unos segundos. Ella tenía un amago de sonrisa en su rostro y su mano cálida y suave era reconfortante, pero su toque dolía.
—No te sientas mal… nuestros caminos no debieron cruzarse en primer lugar — explicó ella con una sonrisa — es mi culpa por poder ver lo que no todos pueden… lo siento.
Él observó a la chica desaparecer del horizonte hasta que ya no la pudo ver. Lo que había pasado distaba de lo que había imaginado; al final inexplicablemente y sin un motivo que lo ameritara había sido ella la que había terminado pidiendo disculpas ¿y por qué las pidió? Ella no solicitó ser poseedora de un reiatsu para empezar. El que se hayan conocido no era su culpa o siquiera una anomalía, había sido una circunstancia… ¿Cómo era que ella había pensado en dejarlo incluso antes de haberla engañado y él haberlo confesado? ¿Cómo era posible que ella ni siquiera considerara lo que tenían como una relación? ¿Cómo había dicho ella que había sido su encuentro? "nuestros caminos nunca debieron cruzarse en primer lugar" ¿quién era ella para decirlo así… de esa forma tan ajena y distante?
Una vez de vuelta en la Sociedad de Almas sus pensamientos no se alejaban de aquel paraje, de ese atardecer que parecía tan lejano pero que solo había sido hacía cuatro días y de las palabras intercambiadas entre él y Karin.
—¡Capitán! ¿Me está escuchando? — consultó una alterada Matsumoto.
—¿Qué decías? — consultó ido.
—Ha firmado en un lugar donde no debía — respondió ella.
Si hasta su Matsumoto evidenciaba un error es que de verdad estaba pensando en cosas que no se acercaban ni un poco a sus obligaciones.
—Sería bueno que tomara un descanso — propuso ella — yo puedo encargarme de todo acá.
¿Matsumoto ofreciéndose voluntariamente a cooperar con los trabajos de los que rehuía habitualmente como si fueran la peste? Debía verse digno de lástima, pero lo cierto era que no estaba en condiciones anímicas de hacerlo.
—Te lo agradezco — expresó.
No conseguiría nada quedándose ahí a importunar.
Una vez en su habitación repasó mentalmente cómo había sido su relación con Karin, desde que se conocieron hasta que pasaron a compartir un poco más y las miradas y los besos que ella le daban no le sabían falsos; las palabras que le dirigió al final no se sustentaban con como ella lo había hecho sentir. Él había apreciado en sus ojos admiración, como mínimo cariño, pero no indiferencia ante lo que compartían; se negaba a creer que eso haya sido sólo unilateral. ¿Si hubiesen hablado antes de contarle lo de Hinamori hubiese dicho lo mismo? Su pecho dolía y se parecía peligrosamente a lo que experimentó cuando Hinamori no creyó en él, pero todavía más acaparador.
Quería ir y verla, confirmar la información. Verificar si realmente él nunca tuvo una cabida en su vida, si de verdad ella consideraba que lo que habían compartido no había sido "nada", pero si volvía a ir tan pronto al Mundo de los Vivos iba a empezar a levantar sospechas, eso si es que no las habían ya. No importaba cuando quisiera ir y verla, iba a tener que esperar un poco para poder ir, y en el intertanto esperaba poder encontrar las palabras adecuadas para encararla.
Continuará...
Gracias por los reviews, el capítulo siguiente será el último =)
Saludos. Ojalá me hagan saber su opinión y si les gusta o no
Hasta la próxima actualización.
