Ranma ½pertenece a Rumiko Takahashi y en ningún minuto planeo auto adjudicármelos, le entrego todos los derechos a ella y a Viz Media©
Sin duda soy yo un bosque y una noche de árboles oscuros: sin embargo, quien no tenga miedo de mi oscuridad encontrará también taludes de rosas debajo de mis cipreses.
Friedrich Nietzsche
02.
—Este café es delicioso. - Saboreé nuevamente el agradable sabor en mi boca, mi abrigo no era lo suficientemente confortante para mantenerme caliente esta noche.
Ranma lucia distraído, meditativo, seguramente dudando de mis capacidades, aunque siendo sincera, yo también lo hago, esta oscuridad no me permite relajarme y pensar en mi misión, por suerte aun estábamos cerca de la ciudad, paramos en una estación de servicio a las afueras de Tokio.
La estación esta prácticamente vacía, solo unas pocas almas se aventuran en este lugar, según me dice Ranma.
El deja de su estado y me observa con sus inquietantes ojos azules, nunca me acostumbrare a ellos, quizás porque me gustan demasiado aunque nunca se lo diré.
—Solo recuerda lo que te dije, procura no mostrarte amenazante, los tengu son los creadores de las artes marciales, si te enfrentas a uno de ellos, saldrás perdiendo.
—¡Oye! ¡Puedo defenderme! - Mi tono de voz fue demasiado fuerte y capté la atención de algunos indiscretos.
—No, no puedes, un poco de artes marciales los sábados, correr en las mañanas y estar en el club de gimnasia rítmica no te profieren ningún beneficio.
Una vena palpitaba fuertemente en mi sien. La ira hervía como liquido ardiente en mis venas.
—Si soy tan inútil, es mejor que me valla.
Con fuerza jaló mi muñeca cuando hice el amago de levantarme.
—Continuas siéndolo, pero esto es un trato, no puedes irte.
—Claro que puedo, ¡mira como lo hago!
Volvió a jalar mi muñeca con demasiada fuerza.
—¿Sera necesario que llame a mi mascota nuevamente? - Imágenes de dientes y colmillos gigantes llenaron mis recuerdos y tragándome mi orgullo me senté nuevamente.
El resto del tiempo nos mantuvimos en silencio, solo observándonos de reojo, ambos claramente molestos. Cuando dieron las dos y media de la mañana, Ranma se levanto y yo fui tras él. Era el momento de actuar.
Sin esperarme y a gran velocidad se interno en el bosque, tuve que batallar para alcanzarlo y cuando por fin lo logre me agarré de su brazo y definitivamente no lo solté hasta que se detuvo completamente.
Se detuvo en el inicio de un camino de difícil acceso, si es que se le puede llamar camino a un insignificante sendero. Mi corazón latía mil por hora y sentía la presión agolpándose en mis oídos.
—Estas lista ¿Akane? - Me costo bastante escucharlo.
Observé el bosque en su esplendor nocturno, una gran oscuridad abrazaba el camino que debería recorrer, algo que realmente no soportaba era esa manta negra.
—Eh, claro. – Mentí, realmente no disfrutaba de la idea que él me abandonara en este lugar, no estaba lista para andar en la deriva.
—¿Entonces que debes hacer? – Preguntó receloso dudando de mi capacidad.
—Convencerlo de abolir las leyes de hace 600 años.
Ranma asintió de brazos cruzados, sus ojos adoptaron un extraño brillo y a pesar del leve claro de luna que se proyectaba sobre nosotros, él no tenía sombra, me vi tentada a preguntar, pero parecía un tema delicado así que calle.
—Perfecto, me voy. – Clamó Ranma, iba a detenerlo, pero no fue necesario, él se mantuvo en su lugar sin mirarme y susurro unas palabras que a duras penas logre captar, —Y si algo sale mal, solo sonrie, eres realmente bonita cuando sonries.
Mis mejillas se volvieron rojas, pero el no podria verlo por la oscuridad, una traviesa sonrisa se formo en mis labios que se borró cuando estaba apunto de marcharse. pero lo sostuve de su camisa, con bochorno aun latente en mi.
—No me dejes sola, por favor.
Me miró incrédulo, como si fuera víctima de la broma más estúpida del mundo.
—¿Bromeas, no? – Negué con un movimiento de cabeza. —Estas hablando con un demonio, verás a un tengu, ves fantasma y apariciones y ¿le temes a la oscuridad?
Avergonzada asentí, no podía evitarlo, era un miedo presente en mi desde que tengo conciencia.
—Esta bien, iré contigo, pero disfrazado, tú solo continua.
De pronto había desaparecido tal como pensé que haría, molesta seguí el estúpido camino.
Muchos arboles y ninguna señal de mi objetivo, el crujido de las ramas me ponían nerviosa, la luna parecía iluminar las cosas de forma burlesca, viendo un poco del camino, pero no su derredor.
No sé cuánto camine, pero cuando vi una casa arriba de un arbol, no seria tan dificil llegar realmente no dude un segundo en entrar ahí, quizás no era la mejor idea, pero no volvería a salir de ese refugio.
—Hey, muchacha, ¿qué haces aquí?
Giré de inmediato, a pesar de la oscuridad dentro de la casa divise un joven con un aire misterioso que me observaba impávido.
—Lo lamentó, estoy buscando a alguien. - Adopté mi mejor postura desprotegida.
—¿En el bosque, de noche?
—Sí, no es una persona ordinaria.
—Ya veo, pero hoy no encontrarás más que espíritus malignos y traviesos.
Asentí levemente nerviosa, ¿qué podría responder a eso?
—Toma. – Me entregó una taza bastante antigua parecía de los inicios de la época Edo, si es que no antes. —Siéntate.
Corrí hacia la silla que me indicaba y me alegre enormemente cuando encendió una vela.
—¿Cuál es tu nombre? – Él tenía algo extraño, se podía percibir a kilómetros, su aura era demasiado potente o también era el hecho de que no poseía sombra tampoco.
Meditando bien mi respuesta, respondí a su pregunta.
—Akane ¿cuál es el tuyo?
Él parecía sinceramente intrigado, como si nunca se lo hubieran preguntado en toda su vida.
—Ryoga. – Era él, definitivamente era él, pero no parecía un pájaro, ni tenia una cara roja con nariz promeninente, tenía exactamente la apariencia del joven que Ranma me había enseñado dos días antes. Ya tenía al tengu.
—¿Eres un tengu, no?
Busque su mirada huidiza hasta hallarla.
—¿Por qué preguntas?
—Porque debo hablar con usted. - La formalidad seria una buena idea en este minuto.
Parecía nervioso algo confundido, de todas formas asintió. —Entonces dilo ya.
Busque en el bolsillo de mi abrigo la hoja de papel que necesitaba. Con seguridad observe sus extraños ojos, ¿acaso todos los ojos de los seres extraños lucían tan raros en las tinieblas?
—La tercera ley debe eliminarse...
—¿Cómo es posible tratar de eliminar una de las tres leyes? Ellas rigen todo nuestro sistema.
—Pero son obsoletas, tienen más de 600 años, estas son otras épocas...
—¿Que sabe una simple humana de ello?
—La verdad, nada, ni siquiera las conozco, pero si se de un nombre; Akari. - El nombre que Ranma tantas veces había mencionado a lo largo de esto días aun permanencia fuerte en mi memoria.
—No juegues, por ella más que nadie la ley debe seguir, los humanos son crueles y despiadados.
Debe estar jugando, ¿nosotros crueles y despiadados? ¿Y ellos? Maldita sea son demonios, ¡no pierdas la concentración y sigue con el discurso, Akane!
—¿Sabes cuánto es la vida promedio de una humana? 80 años ¿comprendes? ¡¿Cómo esperabas que te esperara más que su esperanza de vida?! ¡¿EH?!
Estaba exasperada, actuaban como idiotas mimados sin comprender los imposibles, más bien exigiéndolos. Todos esos malditos seres mitológicos eran unos caprichosos.
—Yo...
—Aún puedes verla, por lo que sé ya reencarnó, lo único que debes hacer para verla es firmar...aquí.
Le entregué la maldita hoja y un lápiz extraño, él parecía dudarlo, no del todo seguro. Volví a indicarle la linea que debía firmar.
—Espero no equivocarme.
Finalmente firmó y casi pude saltar de alegría, a pesar de mantenerme estática en mi lugar por miedo a arruinar el plan. Con prisa me levanté y camine hacia la puerta.
—Te informare de los avances, o si quieres puedes buscarme.
El asintió mientras yo cerraba la puerta, realmente no me parecía un tengu ¿dónde estás sus alas o algo así?
Pero todas mis preguntas fueron resueltas cuando a los pocos segundos desde el tejado un ave del tamaño de una persona emprendió vuelo.
—Excelente Akane, todo tal como lo planeamos.
Ranma apareció a mi lado con una sonrisa triunfadora, le entregué el papel, pero el lápiz ya no estaba en mi bolsillo.
—¿Y el lápiz?
Ranma comenzó a reírse bastante fuerte, luego me miró serio al percatarse de que yo no reía. O no parecía entender la causa de su risa.
—¿No te diste cuenta que era yo? Te dije que iría contigo.
—¿Cómo un lápiz? —Contraataqué.
—No cuestiones mis métodos.
Asentí y simplemente lo seguí cuando emprendió camino hacia donde fuera que vaya. No iba a quedarme sola de todas formas y la falta de sueño ya me afectaba.
Caminamos por bastante tiempo, tanto que los primeros rayos de sol bañaban ese escenario tan lúgubre.
—¿Realmente no me recuerdas, Akane? – De pronto me miraba con algo parecido a la lastima o dolor.
—¿qué...qué quieres decir? – ¿Recordarlo de dónde? Nunca los había visto en mi vida antes de este jueves.
—No importa.
—Ranma. – De pronto mi voz sonaba tímida y sumisa hasta para mis propios oídos. ¿Qué sucede? Yo no soy así.
—¿Sí?
—Ya sé lo que quiero a cambio.
—Dímelo.
—Quiero ver a mi madre.
Ranma parecía preocupado, al parecer su camisa lo ahogaba porque se desabrochó su primer botón de la camisa.
—Me temo que es imposible.
—¿Por qué? – Mi voz ahora sonaba desilusionada.
—Ambos pertenecemos a planos diferentes, a un lugar que no me es posible alcanzar.
—Ya veo. – Contesté.
Quizás mi voz fue extremadamente molesta, por que detuvo su caminar y se agachó al nivel del suelo. Con las manos en el piso.
—Vamos sube. – Dijo Ranma, con naturalidad.
Mire hacia todos lados ¿que quería decir?
—Pero ¿a dónde?
Ranma bufó y me indicó su espalda.
—A mi espalda, sube ya.
—No creó qué sea...
—Déjate de estupideces ¡sube ya!
No queriendo mostrarme intimidada, camine hacia el otro lado, ignorándolo. A los pocos minutos estaba a mi lado, con una mirada de incredulidad.
—No actúes de esta forma, sólo quiero llegar rápido, te juro que te gustara.
Esta vez si asentí y me coloqué en su espalda con cuidado de no dejar ver nada con mi falda.
En cuestión de segundos nos elevamos en el aire, a varios kilómetros del suelo, un sentimiento agradable se apoderó de mi.
Ranma no parecía volar realmente, más bien saltaba de vez en cuando cómo impulsándose. Saltaba sobre todas y cada una de las copas de los arboles, como si estas fueran trampolines. ¡No me quejaba!
—¿Ves ese techo azul? – La velocidad producía que se me dificultará escucharle.
—¡Sí!
—Ahí esta tu casa...¿te esta gustando el viaje?
Con una gran sonrisa en mi rostro, mi boca habló antes que mi cerebro.
—Es maravilloso.
—Sabía que te gustaría, solías amar cuando yo te llevaba así... – Su voz se redujo a un susurro prácticamente inaudible.
—¿Qué quieres decir?
—Nada realmente, hable sin pensar, perdóname, pero mira ya casi llegamos.
No dijo nada más y yo tampoco, a pesar de que sus palabras me confundieron terriblemente, estar en su espalda me traía una sensación de bienestar y nostalgia. No quise romperla con conversaciones sin sentido.
Cuando nuestros pies tocaron tierra me sentí levemente compungida.
—Mañana vendré por ti, crea una coartada, saldremos unos días.
Abrí mis ojos de forma des conmensurada, — ¿A dónde iremos?
—Te gustara, visitaremos...– Mantuvo la emoción latente con su estúpido suspenso, —¡China!
—¡¿Por qué iremos a China?! – Prácticamente grite.
Él no perdió la calma, —¿Conoces la leyenda del zorro de nueve colas?
—Sí... – Mi voz no fue del todo segura al responder.
—Pues nosotros visitaremos a la gata de dos colas.
Tengu (天狗?) es un demonio del folclore y mitología japonesas que suele tener forma animaloide.
Habitan en los árboles, generalmente pinos y cedros, de las zonas montañosas. Algunas fuentes opinan que son descendientes de Susanowo-no-mikoto, el dios de la tormenta hermano de Amaterasu, la diosa Sol. Sus características son su cara de color rojo y su prolongada nariz. En algunos rubros populares, se relaciona a esta entidad con el concepto de extranjeros en Japón.
Se les considera fundadores de escuelas de esgrima y de Jujitsu y reivindican el origen divino de las artes marciales.
El templo de Takao al oeste de Tokyo es uno de los templos con más tengus de Japón
Notas: Hello everybody, espero que hallan tenido un buen fin de semana y que disfrutaran bastante, aqui un nuevo capitulo y muchas gracias por sus comentarios, disfruto mucho de ellos.
Yeki: Akane si puede ser un puente, pero el también los ve, quizás Akane solo es parte de algo más grande ;), Akane Redfox: Toda mi esta muy agradecida por eso, Nancyricoleon: Me gusta que te llame la atención, pues ya ves, ya actualice. akane-kun19: Sí, mala Akane, o quizás ¿mala autora por dejarte con la duda?, jannika1990: Estoy muy feliz porque comentaste ambos capitulos ¡Yupi! Muchas gracias por leer este loco UA, Fleuretty: Me alegra que te guste, gracias por visitar.
