Ranma ½pertenece a Rumiko Takahashi y en ningún minuto planeo auto adjudicármelos, le entrego todos los derechos a ella y a Viz Media©
– "Aquí hay gato encerrado"
Refran popular.
"If cats looked like frogs we'd realize what nasty, cruel little bastards they are. Style. That's what people remember."
― Terry Pratchett, Lords and Ladies
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Refran popular
—Mañana vendré por ti, crea una coartada, saldremos unos días.
Abrí mis ojos de forma des conmensurada, — ¿A dónde iremos?
—Te gustara, visitaremos...– Mantuvo la emoción latente con su estúpido suspenso, —¡China!
—¡¿Por qué iremos a China?! – Prácticamente grite.
Él no perdió la calma, —¿Conoces la leyenda del zorro de nueve colas?
—Sí... – Mi voz no fue del todo segura al responder.
—Pues nosotros visitaremos a la gata de dos colas.
03.
El sendero que seguíamos era precario y solitario, no había nada más que nosotros y eso me molestaba, el alrededor era majestuoso, pero nuestro sendero no es tan bello como me gustaría, la vista de las montañas es impresionante e imponente, emergen de la tierra de forma orgullosa y con razón. Es verdad que puede ser un viaje impresionante y lleno de cultura y debería aprovecharlo, pero tanto viaje es agotador, sinceramente.
El día miércoles Ranma apareció por mi casa a eso de las 8 de la tarde, a la fuerza me saco de mi cómoda casa y me obligó a seguirlo.
— ¡Espera, espera! ¡Vas muy rápido! ─ Grité al "joven" que me acompañaba, él con una elegancia nata, podía recorrer más rápido, los mismos senderos que yo, además con el peso extra de mi mochila no podía darle alcance y mi último recurso fue gritar, implorando que me oyera.
Parece tener efecto porque se detuvo y logre posicionarme a su lado, donde me sería imposible perderme, pues él conocía el camino.
— ¿Te sucede algo? ─ Giró y ladeando la mitad de su cuerpo, conectó nuestros ojos, intrigado se agacho para que pudiéramos vernos a la misma altura, — ¿Te sientes mal o algo? ─ Sin mi consentimiento invadió mi espacio personal y posó una de sus manos en mi frente.
Con el ceño fruncido la aparte de mi frente de un golpe, reacomode mí pesada mochila en mis hombros y lo mire con seriedad, tratando de no demostrar mi nerviosismo. —No me sucede nada, solo que vas demasiado rápido y no podía darte alcance, además no es necesario que invadas mi espacio personal.
Di un paso hacia el frente, mirando consternada la estación de trenes en la que nos encontrábamos, tan llena de gente y ruidosa, el descanso no parece una opción aquí. Ranma parecía sonreír con ironía, haciéndome sentir pequeña y un gran deseo de estamparle un golpe en el rostro. —No seas tan delicada, Akane, además nos aguarda un gran y extenso viaje, lo mejor será que nos llevemos bien.
Siguió con su camino y corrí para darle alcance, nuevamente.
—Ranma, sí tu eres un demo…─Cubrió mi boca antes de que terminara mi frase, puso su dedo índice sobre sus labios, indicándome que guardara silencio, asentí tratando de que me soltara o por lo menos me devolviera mi espacio personal, su extrema cercanía provocaba que enrojeciera— Y todo eso ¿Por qué simplemente no buscamos un método más rápido para llegar a donde sea que vayamos?
—Bueno la aldea de las Joketsuzoku son muy complicadas, y siempre podría haber un fallo, prefiero utilizar el camino normal, ya sabes.
Mientras se encogía de hombros, buscaba una boletería, cuando divisó una más o menos disponible y vacía, sonrió y emprendió una veloz caminata hacia ella.
—Deme por favor dos boletos para Nagasaki.
Ignoré el resto de la conversación y trate de recordar si había traído todo lo necesario, deseaba con todas mis fuerzas que fuera así.
—Vamos, Akane, el tren está por salir, debemos correr.
Con fuerza tomó mi mano y me obligó a correr junto a él, muchas veces sentí que caería, pero su fuerte agarre lo impidió. Cuando estuvimos dentro del tren y en nuestros asientos, por fin pude volver a respirar con tranquilidad. Ranma cruzo sus brazos, de forma galante me había cedido el asiento junto a la ventana y ahora estaba prácticamente recostado en el asiento, pero definitivamente lo que más me sorprendió fue cuando apoyo su cabeza en mi hombro, con total naturalidad y sin una pizca de vergüenza.
—Despiértame cuando llegué la comida.
Después de eso se durmió bastante rápido y creo que yo también lo hice, porque cuando volví a abrir mis ojos ya no estábamos saliendo de Tokio, si no que estábamos en Osaka. Él parecía realmente cómodo sobre mi hombro y a mí tampoco me disgustaba, se sentía bastante familiar.
El viaje continúo y después de siete cansadoras horas, llegamos a Nagasaki, pero cuando creí que no podría ser peor, Ranma me dijo que debíamos tomar un barco hasta China y entre en pánico.
No podía subir a un barco, que sucedería si naufragábamos, yo no sé nadar, sería la primera en morir.
—No puedo subir ahí.
—Vamos, si te mareas podemos pedir una medicina, no es la gran cosa, solo sucede la primera hora.
— ¡NO! ¡No entiendes, no puedo subir ahí! ─ Me abracé a mi misma mientras seguía dando vueltas en círculos, realmente me sería imposible entrar a ese ataúd flotante.
— ¿Por qué?
— ¿A qué te refieres con "por qué"?
—A eso, debe haber una razón.
—Claro que no la hay. ─ Me detuve en mi caminata para encararlo.
— ¿Entonces simplemente eres una cobarde? ─ Ranma enarcó una ceja de forma descarada, con el mero fin de provocarme y hacerme rabiar.
—No te atrevas…
—Claro que sí, ¡Cobarde!
— ¿En qué te basas para decir eso, Señor Valiente? ─ Golpeé su pecho con uno de mis dedos, obligándolo a retroceder un par de centímetros.
—Sencillo, si no tienes una razón y simplemente te da miedo, es que eres una cobarde.
—Hay…una razón. ─ Evite mirar su rostro, haciendo acopio de mi valor y dejando a un lado mi orgullo, continúe, —No sé nadar, y me aterra la idea de estar tantos kilómetros lejos de la costa.
Seguí sin observarlo, tratando de mantener serena y rogando porque no se riera en mi cara, porque definitivamente no me controlaría.
— ¿Solo eso? No debes preocuparte por aquello, no te pasara nada mientras estés conmigo. ─Esas palabras me reconfortaron de forma extraña, no es que no pudiera creerle, pero al decirla, me di cuenta de inmediato que las tendría en cuenta toda mi vida y quizás eso no sería algo bueno, de todas formas ahora se sentía malditamente bien esa sensación de bienestar.
Y efectivamente fue así como dijo, el barco no naufrago y yo sigo viva, pero estos largos senderos ya me tienen agotada, siento que mis piernas no pueden dar un paso más, ya que están más pesadas que nunca, mis mejillas están afiebradas losé aunque no pueda verme, mis latidos se agolpan en mis oídos y mi garganta está más seca que nunca, tanto que tragar y respirar se me dificulta. Ranma sigue con su mochila tatareando una vieja canción de niños, parece más ligero que nunca y yo solo deseo descansar un poco.
—Ranma… ─ Agarró con fuerza el borde de su camisa con la poca fuerza que me queda, —Por favor, descansemos.
Ranma me mira disgustado, la idea no parece convencerle, pero yo estoy decidida; no daré un paso más en este sendero, si quiere seguir deberá cargarme tal como a un bebé. —Aun nos falta bastante, deberíamos seguir un poco más.
—No puedo dar un paso más, por favor quedémonos aquí. ─ Me aferré a su brazo igual que una niña pequeña, tratando que sus padres le compren un juguete o algún dulce, aunque lo que yo quería era solo un poco de descanso.
—Está bien, pero te aviso que puede hacer un poco de frio, así que habrá que hacer una estúpida fogata.
—Gracias, gracias. ─ Con solo mencionar que podría descansar me sentí un poco mejor, la idea de recostarme a dormir me parecía maravillosa.
—Arma las tiendas, yo haré el fuego. ─ Asentí pues parecía un trato justo, pero él siempre encontraba la forma de ganar. Con un abrir y cerrar de ojos logro que apareciera un fogata grande y ardiente como ninguna, como si fue hecha especialmente con el fuego del infierno y efectivamente así era.
Al poco tiempo después yo ya tenía la tienda lista, pero una idea surcó mi cabeza ¿Solo una tienda? ¿Cómo lo arreglaríamos?
—Ranma ¿no trajiste otra tienda? ─ Rebusqué nuevamente en la gran mochila, pero ni luces de otra tienda o algo asi.
—No ¿Por qué lo haría? ─ Volvió a reacomodarse frente al fuego, con tranquilidad, sus ojos se iluminaban aun más por el reflejo del fuego, pero no dejaría que eso me hipnotizara.
—Porque no podemos dormir juntos, Ranma, no es una buena idea.
Ranma simplemente se encogió de hombros y siguió mirando las llamas ardientes y danzantes, —Pues entonces duerme a fuera.
Con las ultimas de mis fuerzas me acerqué a él, sentándome frente al fuego, de todas formas la calidez de su cuerpo era mejor que mil fogatas, pero no se lo diría, porque ni yo tenía idea de cómo esa idea llego a mi mente. — ¿No puedes hacer aparecer una?
Utilicé los ojos que siempre lograban convencer a mi padre o entrenador, unos grandes ojos de cachorro, jalé la camisa de Ranma para que me observara, pero ni se inmuto.
—No.
— ¿Por qué no? ─ Pregunté de forma desesperada, la idea de dormir tan cerca de él me avergonzaba terriblemente, provocando que mi piel se erizara y mis mejillas enrojecieran.
—Porque no quiero, así que tú decides, puedes dormir en la misma tienda o dormir a fuera.
Con un largo bostezo captó mi atención después de algunos minutos, con pereza se levanto y se estiro, flexionando los brazos y piernas, —Voy a dormir, nos vemos.
Con eso entró a la tienda, dejándome con la incertidumbre, no podía dormir con él, no sería correcto, pero tampoco era buena idea dormir afuera, con miles de peligros acechando y una oscuridad más que aterradora.
Quizás si lo veía por el lado más lógico, esto podría ser como un viaje por alguna competencia, como cuando tenía que dormir con otros competidores en la misma habitación. No era más que eso, compartir el espacio porque no había más.
Con ese último pensamiento entre a la tienda, Ranma había elegido el saco de dormir de la derecha, incliné mi cuello para una lado y luego el otro y me recosté, aunque no era mejor que mi cama, fue como estar en una nube, el cansancio acumulado logró que me durmiera de inmediato. Aun así pude escuchar los murmullos de Ranma aunque no les preste atención.
Los primeros rayos de sol aparecían por la abertura de la tienda y Ranma ya no se encontraba en su saco de dormir, con una velocidad prácticamente imposible salí de la tienda, que Ranma no estuviera cerca me intranquilizaba, esa era una nueva y extraña emoción , allá afuera Ranma se encontraba preparando lo que parecía un improvisado desayuno, al verme sonrió amablemente, y al ver esa gran sonrisa y una grata calidez me recorrió, como si toda esa situación estuviera malditamente bien.
—Ven, desayuna rápido, ya debemos avanzar. ─ Aun era muy temprano como para debatir así que un asentimiento de cabeza devoré el precario desayuno con gusto.
Cuando termina me levante y le indique que podíamos seguir.
— ¿Falta mucho para llegar? ─Extrañamente no cargábamos nuestras mochilas y las tiendas seguían ahí.
—Nah, con suerte un kilometro.
Abrí mis ojos de forma descomensurada, como es posible que no lo dijera antes, siendo que debimos dormir a la intemperie.
Pronto llegamos a lo que parecía una aldea, las entradas estaban resguardadas por unas mujeres con antiguas armas chinas, al ver a Ranma hicieron una leve reverencia y se hicieron a un lado, tuve que apresurar mi paso para lograr llegar a su lado. Cuando por fin lo alcancé el tomó mi mano guiándome. Y un leve sonrojó a pareció, aun si, no me molesto en lo más minimo.
Cuando avanzamos bastante entremedio de las casas pequeñas, niños acompañando a sus madres y niñas luchando entre ellas, llegamos a una pequeña casa de dos pisos, Ranma me indico que me acercara a él, lentamente.
—Esta es la casa, solo debes tratar de convencerla y luego salir, iré contigo, no te preocupes.
—Pero…
—Tú solo hazlo.
De pronto despareció y me vi obligada a entrar, la casa lucia bien, no lúgubre o sucia, aunque si un poco misteriosa, no tardo en aparecer una exótica joven, de ojos ámbar y cabellos purpura, con unas prominentes curvas y piel blanca, toda una belleza en la cultura asiática.
—欢迎 ─ Contestó en un perfecto mandarín.
— ¿Perdón? ─ Debía ser sincera, no le entendí ni un poco.
—No preocupar, yo saber que venir, estar esperando, ¡pase, pase!
Con una sonrisa me empujo hacia una mesa cercana, con cuidado me arrodillé frente a ella y traté de no comerme las uñas esperando el té que me ofreció.
—Decir ¿Qué traerte?
Mordí mi mejilla desde adentro, la única forma de calmarme, —Vengó para hablar de la tercera ley.
—Yo saber, ley de muchos años, importante para la comunidad ¿Qué venir a hablar? ─ Una sonrisa ladeada acompaño su imperfecto japonés.
—Es importante abolirla…
— ¿Por qué? ─ Utilizó su mejor expresión intrigada.
—Está obsoleta en estos tiempos, es ridícula…
—Esa ley tener una razón, no ser vieja, ser madura, una de las razones ser lo que Ranma pretende hacer, ¿No Ranma? Tú realmente hacer lo imposible, salir de ahí, yo saber donde estas.
De la nada Ranma apareció a mi lado y casi proliferé un grito de sorpresa, —Si ya sabes ¿para qué hiciste este show?
—Para convencer, Xian Pu ahora segura de lo que tú querer. ─Ranma apretó fuertemente sus puños y su mandíbula se tenso, estuve tentada a retroceder.
—Si no vas ayudarme será mejor que nos vayamos ¡Vamos Akane! ─ Hizo el amago de levantarse, si hasta me jaló del brazo, pero la joven se lo impidió, colocando sus pequeñas manos sobres sus fuertes hombros, reteniéndolo en el lugar.
—No dije que no ayudar, simplemente le darán algo a cambio a Xian Pu. ─ La china utilizó una sonrisa ladina.
— ¿Qué vas a querer? ─ Ranma hastiado de la situación buscaba una forma de terminar rápido, podía verlo.
—Una cita, el jueves, Xian Pu esperar ¿está bien? ─ Se apropio de su brazo y comenzó a restregarse como un gato, si antes me preguntaba porque le llamó "Nekomate" ahora tenía la respuesta.
—Está bien, como quieras, pero firmaras un contrato. ─ Contraatacó Ranma.
—Xian Pu, promete. Xian Pu firmar lo que sea.
Yo me sentía ajena a la situación, sin nada que aportar o hacer, una mera observadora, Ranma pareció acordarse de mí, porque tomó mi brazo y me obligo a seguirlo.
—Nosotros nos vamos.
Me arrastró hasta la salida, cuando estábamos a punto de salir por la puerta, Xian Pu menciono algo que dejó congelado a Ranma.
—Aunque Xian Pu tener algo que decir, yo se que tu hacer esto, porque pensar que ella es Kyoko, pero Xian Pu asegurar que no es.
Desde unos metro más allá nos observaba con una mirada felina y depredadora.
—Tú que sabes, no es asunto tuyo.
—¡Oh yo saber! Si no creer, probar esto en ella, ─ Le lanzó lo que parecía un collar con un jade ordinario. — Si volverse rojo, estar seguro de que ella no es Kyoko.
Después de eso la puerta se cerró, Ranma no decía nada y mi mal humor aumentaba, cuando estuvimos a las afueras de la ciudad, detuve a Ranma en su camino, para encáralo de una vez por todas.
— ¿Quién es Kyoko? ─ Estaba segura de que mis ojos podrías prenderle fuego y rebanarlo.
—No es nadie, no le hagas caso, está loca.
—No, no parece estarlo, y sabe más que yo, dime ¿Quién es?
—No es nadie, de todas formas no puedo decirte, está fuera de mi control.
— ¡ENTONCES LA UNICA IGNORANTE SOY YO! ¡TODOS SABEN LO QUE PASA MENOS YO! ─ Grité caminando de un lado a otro, aumentando la ira dentro mio.
— ¡Si tanto quieres saber prueba la maldita joya! ─ A pesar de que no gritó tan fuerte como yo, si perdió los estribos.
—Perfecto, dámela.
Con rabia y un poco de expectación recibí la joya en el aire, pero cuando la tuve en mis manos, toda la ira despareció y me sentí confundida.
—Solo ponla alrededor de tu cuello. ─ Ranma se encontraba cruzado de brazos mirándome de forma altanera, pero al percibir mi mirada clamando ayuda se acerco a mi. — De esta forma.
Con cuidado la puso en mi cuello y ambos esperamos la reacción de la joya, pasaron varios segundos y nada, Ranma me observaba con una gran sonrisa, pero a los pocos segundos su sonrisa se borró al ver el rojo escarlata en donde se encontraba la gema.
—Tú no eres Kyoko. ─ Dijo con una gran tristeza tanto en sus ojos como en su voz, y realmente me sentí derrotada por primera vez en mi vida, yo no era la que buscaba si no a una chica llamado Kyoko, había sido vencida por un chica muerta.
Una dolorosa sensación se instalo en mi vientre y no pude evitar el nudo en mi garganta.
Un nekomata (猫又, literalmete gato bifurcado) es un gato de habilidades sobrenaturales perteneciente al folclore japonés. El nekomata es una variación del bakeneko (化け猫), que surge cuando a un gato doméstico se le comienza a bifurcar la cola.
El nekomata es una criatura mitológica japonesa que se cree que evoluciona de los gatos domésticos. Se creía que cuando un gato llegaba a una cierta cantidad de años de vida, su rabo empezaría a dividirse lentamente en dos, a la vez que desarrollaría poderes mágicos, principalmente aquellos relacionados con lanigromancia y chamanismo. Gesticulando con sus rabos o con sus patas delanteras (ya que caminaría erguido), los nekomata animarían y controlarían a los muertos. Los nekomatas, en entornos salvajes, se alimentarían de carroña proveniente de cuerpos muertos. No todos los gatos se convierten en nekomatas, sino que deben producirse ciertas situaciones, generalmente relacionadas con la alimentación del gato, como beber sangre humana, alimentarse de un cadáver humano o de una serpiente, etc.
Aunque el comportamiento de los nekomatas se suele comparar al de los gatos comunes, solían tener contínuas trifulcas, especialmente los gatos viejos y maltratados que eran normalmente más poderosos que el nekomata medio. Para vengarse, esos nekomatas controlaban a los familiares muertos de los maltratadores, persiguiéndolos hasta que fueran compensados con comida, disculpas y atención.
