Ranma 1/2 pertenece a Rumiko Takahashi y Viz media, hago esto sin fines de lucro y les sedo los derechos a sus dueños. ¡Amén!

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.

Agatha Christie

"Ni tan lento que la muerte te alcance, ni tan rápido que des alcance a la muerte."

Proverbio japones.


—Vamos, Akane, es hora de irnos. ─ Asiento y lo sigo a la salida, Ranma parece conocer muy bien el lugar y por su trato con ella supongo que son bastantes cercanos, la imagen de los kappas llena mi mente y me aferró a su brazo, pero ellos no hacen nada más que esconderse cuando ven a Ranma.

—¿Ya es todo? ─Pregunto seriamente, de pronto me siento muy cansada. Y no me refiero a solo por hoy.

—Casi, visitaremos a un viejo amigo y luego la parte más difícil, pero lo hiciste muy bien, mereces un premio.

Se detiene de golpe y parece buscar algo en los bolsillos de su abrigo, yo también me detengo y lo miro detenidamente, analizando sus movimientos, tan concentrada que me toma de improvisto, tal como un joven bribón, me roba un pequeño beso y luego se aleja.

Corro hacia su lado y le propino un golpe bastante fuerte, no se ´por quien me toma, pero no permitiré tantas libertadas.

Ranma miró hacia al horizonte de forma nostálgica, —Allá vamos, Kamaitachi.


05.


—Mira qué hermoso es todo. ─ El exótico paisaje de Kioto era una maravilla, en comparación con el de Tokio es totalmente distinto, calles enredadas, gente caminando de prisa y todo en matices oscuros, aquí se respira un aire diferente, todo tan bien cuidado y pintoresco que es una maravilla tan solo observarlo.

Ahora mismo caminamos hacia una okiya, no sé exactamente lo que haremos, pero parece ser importante, Ranma no sonríe despreocupadamente como siempre, ahora luce serio y distraído, absorto en una clase de mundo al que no puedo llegar, parece adivinar mis pensamientos, porque se gira hacia mí y me sonríe, le respondo de misma forma, pero el vuelve a su estado monótono. Quizás necesite su tiempo, yo prefiero observar el rededor, aunque no pueda hacerlo con gran velocidad, el kimono me lo impide.

Este kimono fue comprado por mi acompañante el día de ayer, no conforme con eso me llevo a un salón de belleza, la persona que visitaremos a de ser realmente importante.

Un niño juguetea a mi lado provocando que prácticamente impactemos, con una reverencia se disculpa y huye del lugar, yo solo sonrió traviesa, me agradan los niños, son dulces y encantadores. Ranma sigue sin prestarme atención así que decido hablarle.

—Podrías decirme porque es tan importante ¿Quién es? ─ Lo miró directamente y con una gran sonrisa.

—Sí. ─ Responde Ranma ¡Idiota! No ha escuchado ni una palabra.

—También pensé que podríamos divertirnos esta noche. — Adoptó una mirada coqueta mientras muerdo mi labio con poca fuerza.

—Gracias. ─ Vuelve a darme una respuesta sin sentido.

—Ya sabes, podría esperarte desnuda en mi cama a eso de las 12.30… ─ Ranma asiente distraído ante mi absurda frase.

—Me gusta. ─ No me presta ni un ápice de atención y como un chispazo se da cuenta de todo y me mira anonadado, — ¡¿Qué?!

—No lo creas idiota, solo quería captar tu atención ¿Cuánto nos falta para llegar? ─ Miró decididamente hacia el camino, manteniéndome seria.

—Prácticamente nada, no te preocupes.

Seguimos caminando en un profundo silencio, aunque algo no está bien, pude sentirlo pues un escalofrió me recorrió con fuerzas y un olor extraño invade mi nariz, pero al parecer soy la única en percatarme. Ranma no parece ni un poco preocupado o sorprendido y no logro sentirme del todo cómoda.

Acomodó nuevamente la sombrilla que me protege de los tenues rayos de sol. Y espero a que Ranma me indique donde entrar.

Con curiosidad observó las okiyas a mí alrededor, no son tantas, antes fueron muchísimas más, es una lástima que tan bellas costumbres y tradiciones se pierdan de esta manera, desearía poder evitarlo de alguna forma.

Cuando estábamos a pocos pasos de la última okiya, Ranma parece percatarse de algo y me arrastra hacia la okiya que acabamos de pasar. El olor fuerte se intensifica de la misma forma que esa aura extraña, pero no puedo decir nada, estamos prácticamente dentro de la casa, seria descortés.

Ranma que caminaba tan seguro por el frente de la okiya se detiene tímidamente frente a la puerta, la observa unos segundos que parecieron eternos y luego la sonrisa seductora vuelve a su cara, toca con poca cortesía y me guiñe un ojo para luego darme una mirada lasciva de la que rehuyó fácilmente.

Unos pasos resuenan fuertemente y la puerta es abierta, tras ella se encuentra un hermosa joven de piel blanca y nariz respingada, sus ojos azules son idénticos a los de Ranma y por lo que puedo percibir de su cabello es que es castaño. Su kimono tiene un tema floral con las gamas de los rojos, tiene una mirada desaprobatoria al fijarse en mi acompañante.

— ¿Qué te trae por aquí, Ranma? ─ Su voz es ligeramente más grave de lo que creí aunque puede deberse a que está molesta.

—Oh, nada, pasaba por aquí y me dije: «Debo saludar» ─ Responde con falsa modestia, —Ya sabes a que vengo, Ranko.

—¡Oh, Ranma! ─ Su mirada molesta mutó a una de felicidad extrema, no tarda nada en envolver a Ranma en sus brazos, en una escena tan dulce que creo que mi glucosa aumento demasiado y por eso me siento extraña, es eso o estoy celosa, por supuesto que es la glucosa. Estoy segura.

— ¿Y ella quien es? ─ Se acerca hacia mí y me examina con sus grandes ojos azules, analizando cada centímetro de mi cuerpo con gran detenimiento.

—Ella es Akane, Ranko.

Ranko me observa más seria que nunca retrocedí levemente intimidada, pero fue en vano pronto yo también era objeto de su abrazo y no tenia forma de liberarme, —Oh, Ranma es tan bella, Beten estará encantada.

Ranma sonríe de lado, — ¿Podemos pasar? ─ Pregunta un poco incomodo.

—Por supuesto, pasen ya.

Ranma me empuja hacia adentro con nula delicadeza o suavidad y debo frenar en seco para no estrellarme con el pequeño en el suelo, no aparenta más de diez meses y sonríe de inmediato cuando lo cargo en mis brazos.

— ¡Que cosa más linda es la que me encontré! ─ El bebé suelta una sonora carcajada y Ranma se acerca para examinar al infante.

Con poca delicadez pellizca una de sus regordetas mejillas, pero el niño no protesta, me atrevería a decir que parece algo cotidiano para él.

— ¿Y este quien es Ranko? ─ Pregunta apuntando directamente hacia el niño en mis brazos.

—Él es el bebé de Masami, nos encanta cuidarlo así que vive con nosotros, Beten lo cuida cuando vamos a trabajar.

Ranma asiente y me indica que le entregué el bebé a Ranko, rauda lo hago.

— ¿Y las demás chicas? ─ Pregunta receloso.

—Iré a buscarlas de inmediato.

Tras decir eso despareció rápidamente por el estrecho y largo pasillo, un silencio tenso se instala entre nosotros, algo que se volvió costumbre hoy.

— ¿Puedo preguntarte algunas cosas? ─ Interrumpo el tosco silencio incomodo.

— ¡Dispara! ─ Me sonríe de una forma traviesa y encantadora, como tan solo él sabe hacer.

— ¿Es una geisha? ─ Vuelve a burlarse de mí y esta vez frunzo el ceño y me cruzo de brazos.

—Vive en una okiya, utiliza peinado de geisha y la llamamos «Ranko» ¿Te queda alguna duda?

No respondo nada y simplemente nos quedamos ahí, parados en medio de la entrada, al volverse nuevamente incomodo, Ranma se aleja a quien sabe dónde y yo lo sigo porque no se que más hacer, afortunadamente llegamos a una sala y nos sentamos en el tatami, uno al lado del otro.

Tengo la urgente necesidad de morder mis uñas, pero no puedo hacerlo, Ranma ha pagado por una carísima manicure y destrozarla me parece una atrocidad, así que rehuyendo de la tentación las colocó en mi regazo.

— ¿Te gustan los niños, Akane? ─ Ranma está apoyado sobre la palma de su mano y luce aburrido.

—Oh, claro que sí, son pequeños y adorables ¿A ti?

—Realmente no lo sé ─ Se encoge de hombros, — Nunca he compartido por mucho tiempo con uno de ellos, para mi parecen babosos y dependientes, pero es solo algo a simple vista.

Un bufido se me escapa al escuchar su respuesta, no puede ser más insensible e idiota.

—Son lindos y olorosos, los bebés me encantan. ─ Sonrió.

— ¿Quieres uno?

— ¿Cómo? ─ Ingenuamente lo miró esperando una explicación.

— ¿Qué si te gustaría tener un bebé? ─ Me siento renuente a responder, pero lo hago de todas formas.

—Claro.

Pero Ranma no responde nada, se limita a asentir y a volver a su estado de divagación mental, pensando en quien sabe qué, pero que lo trae completamente abstraído.

Volviendo al tema importante, la okiya, es pequeña y limpia, nada de lo que pueda quejarme, pero ¿por qué no hay ni una clase de espíritu? ¿Por qué hay un aura tan fuerte? ¿Tiene que ver con Ranma?

Una pregunta que debe ser contestada cruza mi mente y no pienso callarme, — ¿Ranko y tú son hermanos?

Pero eso tiene un extraño efecto en él, me observa sin poder creer lo que dije, con grandes ojos desorbitados y la boca abierta.

— ¿Qué? ─ Pregunta volviendo a guardar un poco de compostura.

—Que si tú y Ranko son hermanos.

—Por supuesto que no ¿Qué te hace creer eso? ─ Luce totalmente indignado, por fin lo veo sin tener el control de la situación.

—Pues su parecido es impresionante, exceptuando el cabello. ─ Trató de explicarme lo más sencillo posible.

—Es una situación complicada, Akane, te lo explicaré otro día.

Quería obligarlo a responderme pero varios pasos resuenan por la pequeña casa y la puerta es abierta por la misma chica que nos recibió, Ranko, aunque detrás de ella se encuentran varias geishas más, son impresionantes, incluso sin llevar el maquillaje se ven impresionantes, me pregunto cómo se verían con él.

— ¡Ranma! ─ Gritan todas mientras se lanzan en un abrazo grupal, nuevamente siento que sobro en esa situación, —Tanto tiempo sin verte, sigues igual.

Ranma sólo luce una sonrisa un tanto nerviosa, pero no se aleja o las rechaza.

—Basta ya niñas, déjenme ver a Ranma.

Un fuerte escalofrió me recorre al mismo tiempo que una impresionante mujer entre en la habitación y luce un poco mayor que las demás, pero no deja de ser atractiva. Su pelo solo se encuentra recogido por algunos mechones que llevan un increíble tocado, mientras que la mayoría cae por su espalda y su kimono es francamente impresionante, es difícil de describir, pero debo decir que es digna de la emperatriz.

—Que gusto verte, mamá. ─ Ranma sonríe a la mujer como nunca lo he visto hacerlo, con cariño fraternal o sincero.

Pero no puedo hacer nada más que morderme la lengua, mi curiosidad estalla ¿ella es la madre de Ranma? ¿Por qué emite un aura tan poderosa? ¿Por qué vive en una okiya?

—Ranma, no te veíamos hacía muchos años, así que algo debe traerte ¿No?

Ranma luce tímido y sonríe de una forma encantadora, tratando de parecerle lindo a su propia madre.

—Mamá, que horrible impresión tienes de mi, pero digamos que si vine por algo, ─ La mujer espera paciente a que responda, —Ella es Akane, es una chica impresionante.

La mujer recién parece percatarse de mi presencia aunque eso no evita que me regale una linda sonrisa de bienvenida.

—Mucho gusto, Akane, soy Saotome Nodoka.

—Mucho gusto, soy Tendo Akane, es un placer conocerla.

Ranma interrumpe las presentaciones, — ¿Podemos quedarnos un día?

Nodoka vuelve a sonreír amable, —Por supuesto, ¿vinieron desde Tokio? ¿Tiene hambre?

Mi acompañante no tarda en asentir, y eso que comimos un poco antes de llegar a la okiya, él es sinceramente un barril sin fondo.

—Chicas, por favor, traigan comida para nuestros invitados. ─ Se dirige a las geishas repartidas en la habitación.

—Sí, Beten. ─ Prontas a salir, Nodoka parece meditar en algo más.

—Ranko.

— ¿Sí, Beten? ─ La joven luce tranquila y me intriga el hecho de que la llamen «Beten», si su nombre es Nodoka.

—Prepara una habitación para nuestros invitados.

—Claro. ─ Y con eso Ranko desparece por el pasillo, pero su forma de caminar con el kimono me impresiona, camina como si estuviera sobre una nube, de una forma encantadora y envidiable.

—Dime, Akane ¿Cuántos años tienes? ─Vuelve a llamar mi atención la señora Nodoka.

—17 años. ─ Nodoka mira con desaprobación a Ranma.

—Tan joven…eres muy linda, puedo verlo claramente. ─ Para reafirmar sus palabras me toma de la barbilla obligándome a girar la cara para mostrarle diferentes perspectivas de mi rostro. — Sí, toda una belleza.

Ranma asiente en confirmación, pero dándome una sonrisa sínica, —Sí, toda una belleza. ─ Dice con un tono muy parecido a la ironía.

—Ranma ¿Qué pretenden hacer esta noche? ¿Tienen planes? ─ Nodoka nos mira atenta y yo solo me encojó de hombros, dejándole la responsabilidad a Ranma.

—No, mamá, ninguno ¿Por qué?

—Sabes perfectamente que debemos ir a la casa de té, yo puedo quedarme si lo deseas, pero las demás deben ir.

—Sí, no hay problema de todas formas que haríamos nosotros ahí, Akane no sabe nada de las geishas tampoco. ─ Frunzo el ceño al notar cómo me trata de ignorante.

—No digas palabras tan duras, Ranma.

—Lo lamento, mamá, pero es la verdad.

Ambas fruncimos el ceño al escuchar sus duras y categóricas palabras.

Pero no tenemos tiempo de responder cuando las demás geishas ingresan a la habitación con bastante comida.

—De todas formas, les dejare sake y comida para que no se aburran, a veces la okiya puede ser un poco aburrida, si no hay nadie.

—A mi me parece bastante interesante, nunca había estado en una. ─ Explicó al mismo tiempo que como de mi pescado.

—¿Es eso cierto? ─ Asiento nuevamente.

—Sí, totalmente.

—Bueno es normal, ya no quedan tantas geishas como antes, mamá. ─ Reafirma Ranma.

—De todas formas es muy importante no perder las tradiciones.

El nombre Beten resuena en mi cabeza constantemente, hasta que recuerdo de donde proviene, es la deidad de las bailarinas, artistas y geishas, bajo a la tierra por culpa de un dragón malvado, es una diosa alegre y guapa.

—Vamos, Akane, estate quiétame pones nerviosa y necesito arreglarme el polvo de arroz—Ranko me reprende por no dejarla hacer su trabajo.

—Sí, lo lamento. ─ Vuelvo a inclinar mi cabeza hacia abajo en una reverencia y continuo meditando, Ranko parece absorta en su tarea.

— ¿Ranko?

— ¿Sí, Akane? ─ Siento un leve cosquilleo al ver la brocha deslizarse por la piel de Ranko.

— ¿Ese peinado no te duele? ─Apuntó hacia su elaborado peinado, es una gran diferencia, mi cabellos es bastante corto, por lo que no suelo peinarlo.

— ¡Oh! No debes preocuparte, estamos totalmente acostumbradas, antes era más incomodo.

Asiento, — ¿Puedo preguntar cuando llegaste a esta casa? ─ Ranko parece sorprendida al escuchar mi pregunta.

—Bastante tiempo en realidad, quizás tenía 9 u 8, Beten me acogió bien y decidí quedarme, la vida de una geisha es de lo más divertida que puedas imaginar.

Otro par de geishas ingresan ya preparadas para salir, con menos maquillaje, pero igual de elegantes.

—Listo,Ranko, luces preciosa. ─ Comenta otra chica de la que aun no he tenido la oportunidad de aprender su nombre.

—Gracias.

—Ahora, Akane, ve a la sala mientras nosotros terminamos aquí.

Asiento y sigo el largo pasillo hasta la sala y con suavidad deslizo la puerta, Ranma se encuentra dentro y se sorprende al verme llegar, yo me sorprendo de verlo llevar una hakama. Estaba cómodamente recostado sobre la mesa, sin ningún tipo de respeto.

Nos miramos sin decir nada, por varios segundos, tan solo observándonos, con un suspiro rompí la tensión y tomó asiento a su lado.

— ¿Ranma? ─ Preguntó sin observarlo.

— ¿Sí? ─ Tampoco me observa.

—Si tu madre es Beten ¿Quién es tu padre? ─Paso la punta de mis dedos por la mesa, con suavidad, dibujando pequeños patrones imaginarios.

—Eres bastante curiosa ¿no? ─ Asiento sin responder nada más, — Mi padre es Hotei.

Me quedo helada, esa bella mujer con un dios gordo y calvo de la buena fortuna, me parece una mala broma.

—Es…

—Una mala combinación, lo sé.

— ¿Ranma? ─ Vuelvo a preguntar.

— ¿Sí? ─ Responder un poco molesto por mi insistencia.

— ¿Por qué llaman a tu madre Nodoka y Beten, y no solamente Beten? ─ Pasó un dedo por sobre la mano de Ranma.

—Pues al bajar a la tierra nos llaman de otras formas, no sería lógico que al caminar nos llamaran por nombres de dioses, además que es muy impersonal llamarnos por esos nombres tendrías que decirme «Yama», pero mi madre es Nodoka y mi padre Genma, y ya está, ¿para qué complicarnos la vida?

Yama dios de la muerte, ¡oh no!, a veces olvido que es el dios de la muerte, siempre creí que era un ogro horrible y desagradable, pero parece que la muerte también puede ser atractiva.

La voz de Nodoka suena en toda la okiya, —Vamos ya, jóvenes.

Ranma me ayuda a levantarme y nos encaminamos a la entrada, ahí se encuentra una jovencita puedo reconocerla es una shikomi, todas están listas para partir y nosotros nos despedimos cordialmente, todas parecen emocionadas.

Nodoka las presiona para que se apuren y la pequeña frota un par de piedras que producen chispas, por lo que entiendo es para la buena suerte, ellas tienen todo tipo de rituales y son muy creyentes del horóscopo todas las geishas son muy supersticiosas.

Nos subimos a un carruaje y todo se siente tan tradicional que es parece irreal, Ranma se sienta a mi lado y luego sube Ranko. El carruaje parte.

—Recuerda de no apagar la lámpara de afuera, Akane, diviértanse y si necesitan más sake pídanselo a Sora, ella sabe dónde está.

Asiento más tranquila, ahora tratare de averiguar un poco más con Ranma, siempre que estamos solos baja bastante la guardia.

Nos encontramos aun sentados frente a la mesa, esta es la tercera botella de Sake y no he tomado más que un vaso, todo sea por el bien de la investigación, Ranma se está riendo fuertemente y temó que los vecinos nos obliguen a guardar silencio, pero parece mutar de un estado de ánimo a otro.

Todo ha sido más que tranquilo de lo que esperaba, Ranma tomó sin que nadie lo presionara o nada, pensé que tendría que obligarlo, pero afortunadamente no fue así. Aunque me hace sentir un poco de culpa, siento que merezco tener este tipo de información, no soy realmente curiosa, pero creo que esto podría afectarme de algún modo.

— ¿Un poco más, Ranma? ─ Enarcó una ceja.

—No ¡Hip! Akane.

—Claro que sí, bebe un poco más. ─ Vuelvo a llenar su vaso.

Lo toma de un sorbo y sonrió, sintiéndome cada vez más audaz.

—Ranma ¿podrías decirme quien es Kyoko? ─Acarició toda la extensión de su brazo y hago un puchero.

— ¿Kyoko? No conozco a ninguna Kyoko.

— ¡¿Qué?! ¡La has nombrado todo este tiempo…

— ¡Ahhh! ¡Hip! Te refieres a Kioko. ─ ¿Kioko? Estoy segura que la llamaba Kyoko todo este tiempo. —Era algo así como mi hermana, pero diosa de la felicidad, su nombre…lo dice ¡Hip!, pero a muy tonta se enamoro de un humano ¡Hip! Y se cambio el nombre a Kyoko que significa espejo, porque dijo que nos haría ver nuestros propios errores, pero no las demás deidades no tardaron en enterarse que rompió la tercera regla ¡Hip! Y fue desterrada, me gustaría ayudarla ¡HiP! De alguna forma.

Ranma cae dormido sobre la mesa y no puedo evitar sentirme extraña ¿por eso quiere cambiar la regla? ¿Por qué dijo «algo así como mi hermana»? ¿Estaba enamorado de ella y se sintió herido porque se enamoro de un humano? No pudo despertarlo para pregúntale más porque Ranko está aquí, explicándome que ha decidido dejar la reunión porque estaba cansada y tenia dolor de cabeza, entre las dos subimos a un Ranma prácticamente inconsciente, a mitad de las escaleras Ranko se detiene y puedo escuchar su pesada respiración.

—Akane, me gustaría pedirte un favor. ─ Habla prácticamente en susurros.

—Claro, Ranko.

—Por favor cuida de Ranma, se que él puede ser un idiota y sádico, pero no es tan malo como parece o todos creen, solo hace el trabajo que le toco y es el corazón de su madre, nosotras no podemos verlo todos los días por lo que no podemos vigilarlo, te lo pido cuídalo por favor.

—Yo…yo…no debes preocuparte, Ranko, él a cuidado de mí y yo haré lo mismo con él, no tienes que pedirlo.

—Sabes, puede que no seas Kyoko, pero veo un poco de ella en ti.

Un momento ¿Qué sabe ella de que no soy Kyoko? Como me ha sucedido varias veces no puedo preguntarle, ya hemos llegado a la okiya y debo ayudar a bajar a este peso muerto.

Subimos hasta la habitación que nos lleva Ranko, con cuidado deposita a Ranma en uno de los futones, pero me percato del segundo futon.

—Espero no te disguste compartir la habitación con Ranma, pero es la única disponible. ─ Menciona Ranko.

Podria responder que no es una buena idea y negarme, pero estoy demasiado cansada para hacerlo.

—No hay problema.

—Perfecto, ahí está una yukata y unos utensilios para que puedas asearte, aunque el baño esta allá al fondo, yo iré a dormir, ¡Descansa!

—Ya te dije, Ranma que yo no deseaba dormir contigo.

—Claro, por eso me abrazabas esta mañana. ─Ranma se cruza de brazos.

—Estaba dormida.

—Querías aprovecharte de mí.

— ¡Ranmaaa! ─ Mi aura empieza a crecer peligrosamente.

—Chicos, por favor desayunemos en paz. ─ Nodoka nos interrumpe.

—Akane ¿quieres que te corte el cabello después del baño? Veo que algunas puntas están disparejas ─ Me pregunta Ranko, que come de su arroz con ferocidad.

—Yo…em… ─ No estoy segura, el cabello largo me gusta y podría dejármelo crecer, pero el corto es importante para mí, fue cuando deje de alimentar la esperanza de tener algo con mi primer e inalcanzable amor de la niñez.

—Sí, Ranko, córtale el cabello, el corto le queda mejor. ─ Ranko lo observa por unos segundos y luego asiente desinteresada, volviendo a enfrascarse en su apetitoso desayuno.

— ¿Por qué hiciste eso? ─ Pregunto en su oído.

—El corto te queda mejor, además se la historia del doctor Tofu y tu hermana, es mejor no volver a abrir viejas heridas. ─ Responde en un susurro.

— ¿Cómo sabes…?

—Ya te dije, yo sé todo de ti.

Vuelve a comer, yo hago lo mismo, no tiene caso discutir con ese idiota.

— ¿Dónde irán ahora chicos? ─ Pregunta Nodoka.

—Daremos un paseo por la ciudad y luego quizás un paseo por los arboles de cerezo. ─ Responde Ranma, por lo que yo no dejo de comer mi desayuno.

— ¿A los cerezos? ¿Vas a demostrarle tu hombría a Akane-chan? ─ Nos mira haciéndose la inocente y yo no puedo evitar atragantarme con unos granos de arroz.

—Mamá… ─ La reprende, —Solo iremos a tantear el terreno, debemos visitar a un viejo amigo mañana.

—Ya estoy lista. ─ Camino hacia la entrada donde me espera Ranma, —Ya me he cortado el cabello.

—Luces bien. ─ Responde con simpleza y luego se encamina hacia la calle, sin esperarme.

Para alcanzarlo debo correr y cuando lo hago, toma mi mano sin mi autorización, pero no me niego ni quito mi mano.

— ¿Dónde iremos? ─ Observó nuevamente el paisaje de Kioto que me gusta tanto.

—A comprar algunas cosas que necesitamos.

—No puedes simplemente hacerlas aparecer.

Ranma se ríe fuertemente, luego me mira aun con el rastro de la risa en su rostro, —No es tan sencillos, Akane.

Me encojó de hombros y seguimos caminando, de la mano, tomamos un camino diferente y mí alrededor parece cambiar, las casas ya no lucen tan bien cuidadas y no hay mucha gente en el camino.

Nos detenemos frente a una casa más pequeñas que las anteriores, aunque tiene aspecto de un negocio, Ranma abre la puerta y un fuerte olor nauseabundo me sorprende. Sigo a Ranma dentro de la tienda. Caminando con precaución.

— ¿En qué puedo ayudarlo? ─Un anciano alto y demacrado aparece por una puerta externa.

—Deseo algunos talismanes de protección.

— ¿De qué específicamente? ─ Se acerca a un estante y saco una caja que parece bastante antigua.

—Contra malos espíritus. ─ Responde Ranma, inmutable.

—Estos son los mejores que tengo, son antiguos y hechos a mano, son cien por ciento efectivos.

Ranma los examina de cerca y parece convencido, no hay mucho que yo pueda aportar así que no digo nada.

—Perfecto, me llevo este.

Toma un pequeño brazalete con cuatro gemas diferentes, no parecen piedras ordinarias, como esta tienda tampoco es normal.

Ranma se aleja para pagar y yo me dedico a observar los demás objetos, hay de todo, miles de talismanes, pociones y hierbas, lo que más me extraña es una pintura antigua, es exactamente la misma que hay en casa, observo con detenimiento los kanji y espero guardarlos en mi memoria.

—Tenga un buen día. ─ Ranma se despide mientras toma mi mano y me jala rápidamente del lugar.

Sin decir nada caminamos unas cuadras hasta que se detiene, observa el alrededor, vigilando que nadie nos espié y toma mi brazo, con rapidez coloca el brazalete anterior.

—Ahora muchos saben quién eres, Akane, es mejor ser precavidos y no dejar que nada malo suceda, si no tu padre me matari…

— ¿Qué? ─ Abro mis ojos totalmente anodada.

—Nada. ─ Empieza a caminar nuevamente.

—No, tú dijiste que mi padre te mataría ¿Qué tiene que ver mi padre? ¿Se conocen? ¿Por qué no me lo habías dicho?

—Akane, cálmate. ─ Me sujeta por los hombros.

—Siempre estas ocultándome las cosas, todos parecen saber más que yo, estoy harta de caminar a ciegas por un campo minado, Ranma.

—Comprende…

—No quiero comprender nada, Ranma. ─ Jaló mi brazo que él aun sostenía y camino sin saber a dónde voy, realmente me siento herida y muy molesta, lo mejor será no verlo en un buen tiempo hasta que logre calmarme.

Camine a ciegas por bastante tiempo, y eso fue un fatal error, asique ahora tengo hambre y no sé muy bien donde estoy, por suerte encontré estos hermosos arboles de cerezo, que muestran unos lindos brotes.

Sostengo mi estomago que acaba de gruñir y me siento en el césped, decepcionada de mi mala suerte.

—Ten.

Un bento cae justo en mi regazo, como por arte de magia.

Pero no es magia, es un idiota y mentiroso al que me niego a mirar.

—Cómelo no quieres desmayarte, ahora mismo estamos en un lugar apartado sin que nadie nos vea, si quedas inconsciente creo que me divertiría un poco contigo.

Sin dirigirle la palabra abro el bento y su delicioso olor me invade, no puedo aguantar más el hambre y cómo un bocado, y así otro y otro hasta que se acaba.

— ¿Puedes hablar conmigo ahora? ─ Sigo sin hablar. Y él se sienta a mi lado, tratando de que lo mire. —Bien, pues yo hablare, te lo diré todo, esto no fue al azar, no, ¿tú crees que tus poderes son algo normal? ¿Nunca te preguntaste que había de fondo? Ya creo que no, tienes la mala costumbre de no preguntar las cosas importantes, tu papá tampoco es alguien común y corriente, no sé si podríamos llamarlo ser sobre natural, pero no es normal, y eso le permite tener contacto directo con seres extraños, eso le permitió conocer a tu madre, que a pesar de no ser una diosa algo así, era una excelente oráculo, por cosas del destino, tú fuiste la que más heredo sus talentos, y bueno yo, como un dios, debía buscar la forma de romper esa regla…

—Para traer a Kyoko. ─ Ranma me mira sorprendido, parece no recordar lo que me dijo anoche, pero no discurso, simplemente continúa con su discurso.

—Sí, pero debía buscarla, fue desterrada a vivir como humana, por lo tanto no recuerda su otra vida, buscando humanas con dotes especiales, busque y busque hasta encontrar alguna parecida y tu apareciste, busque a tu padre que no parecía sorprendido por mi aparición, me dio su permiso, pero me dijo que tenía que cuidarte con la vida, luego te vi, tenias el mismo carácter que Kyoko, una habilidad impresionante y los mismo ojos, pero ahora debía descubrir si eras tú y al mismo tiempo y convenciendo a los demás, pero con la visita a Xian Pu, me di cuenta que no eras tú ¿Qué podía hacer? Me sentí muy defraudado, pero tampoco quería alejarme de ti, llamémoslo egoísmo, la cosa es que te necesito para que me ayudes, pero también para que me acompañes, aun hay cosas que no puedo decirte, pero realmente quiero seguir nuestra aventura ¿Quieres?

No respondí, era una intensa revelación, ¿Qué podría decir? No hay muchas palabras que puedas responder a eso. Así que hice lo más sensato; Lo besé.

Sin vergüenza, me acerque a él y lo besé, con todo lo que mi inexperta experiencia me permitía, colocando mis manos a ambas lados de su cara, evitando que se escapara.


Notas: Todas las deidades son de verdad, no de mi invención.

cristaniakarly.: tranquila no abandonare.

Sav21samydeanspn: Bromeaba con el lemon, lo lamento, quizás más adelante, tienes razón, publique unas preguntas, o eso creí, seguramente me traspapele.

yessi-chibi; Sí. Ranma es un bon-bon, a quien se le acercara? Pues ya lo veremos.

Amigo: Conquistar? Conquiistar a nadie, él es mio, es ta bien misterioso amigo, ten un buen día.

Fleuretty: Gracias, espero que este cap. te aclare algunas dudas.

lacriza: Gracias por tus lindas y coloridas palabras.

Akane Redfox: Sí, lamentablemente fue muy occ, voy a seguir trabajando en los caracteres de estos nenes. Me encantan tus palabras de aliento. Un besote.

akane-kun19: De verdad pido que me ayuden con el tema de las faltas, es algo que se me pasa y necesito saberlo, de todas formas muchas gracias y el lemon era una bromita, sucia pervertida.

Guest: Era un broma lo siento, probablemente más adelante, que bueno que te gustara.

Anónimo: Espero eso anónimo.

GNR: No esta vez use Kyoko por que significa espejo y más adelante eso sera importante, los demás supongo que sera por eso, y revisare mejor los documentos antes de subirlos y respecto a Akane, no, realmente no pienso cambiarlo, ella no es una encarnación, ni que fuere Aome.