Ranma 1/2 pertenece a Rumiko Takahashi y Viz media, hago esto sin fines de lucro y les sedo los derechos a sus dueños. ¡Amén!

El que no tiene celos no está enamorado.

San Agustín

You can be the moon and still be jealous of the stars.

Gary Allan


—Para traer a Kyoko. ─ Ranma me mira sorprendido, parece no recordar lo que me dijo anoche, pero no discurso, simplemente continúa con su discurso.

—Sí, pero debía buscarla, fue desterrada a vivir como humana, por lo tanto no recuerda su otra vida, buscando humanas con dotes especiales, busque y busque hasta encontrar alguna parecida y tu apareciste, busque a tu padre que no parecía sorprendido por mi aparición, me dio su permiso, pero me dijo que tenía que cuidarte con la vida, luego te vi, tenias el mismo carácter que Kyoko, una habilidad impresionante y los mismo ojos, pero ahora debía descubrir si eras tú y al mismo tiempo y convenciendo a los demás, pero con la visita a Xian Pu, me di cuenta que no eras tú ¿Qué podía hacer? Me sentí muy defraudado, pero tampoco quería alejarme de ti, llamémoslo egoísmo, la cosa es que te necesito para que me ayudes, pero también para que me acompañes, aun hay cosas que no puedo decirte, pero realmente quiero seguir nuestra aventura ¿Quieres?

No respondí, era una intensa revelación, ¿Qué podría decir? No hay muchas palabras que puedas responder a eso. Así que hice lo más sensato; Lo besé.

Sin vergüenza, me acerque a él y lo besé, con todo lo que mi inexperta experiencia me permitía, colocando mis manos a ambas lados de su cara, evitando que se escapara.


06.


—Vamos Kumon, sal de ahí. – Ranma se veía ridículo llamando a alguien como si fuera un animal doméstico, aquí en medio de la nada, rodeados de árboles miraba hacia todos lados buscando a quien sabe qué. —Oh, Ryu, tú ganas, sal ahora.

Una pequeña sombra emergió de un tronco corriendo a gran velocidad y pasando por debajo de pies colisionó con Ranma y en cosa de segundos se materializó en un joven con un uniforme militar.

—¡Ranma! – El joven con fuerza abrazó a mi compañero de aventura y él no parecía sorprendido ni molesto, rieron por unos minutos y posteriormente Ranma me indico que me acercará a ellos.

—Ella es Akane, mi compañera. Akane el es Ryu, mi hermano. – Observé al chico detenidamente, no se parecía en nada a Ranma, pero compartían la misma chispa en sus expresivos ojos y la misma sonrisa seductora y alegre, él también me observaba fijamente, como si mi rostro le recordará a alguien en particular.

—¿Akane, Akane? ¿Esa Akane? – Ranma asintió con una gran sonrisa resplandeciendo su rostro.

—Vaya el tiempo pasa rápido, tú eras la pequeña Akane ¿Cuánto tienes ahora 20, 25?

Una falsa sonrisa se plasmó en mi rostro y negué con lentos movimientos de cabeza.

—No, solo 17, pronto tendré los 18.

El joven sonrío de forma aún más amable y removió mi corto cabello como si se tratara de una niña pequeña.

—Y ¿Qué los trae por aquí?

Ranma se sentó sobre un tronco y nos indicó que lo siguiéramos. Al acercarme me obligó a posicionarme detrás de él, protegiendo su espalda.

—Bueno, visitaba a mamá y decidí pasar a verte. – Con falso desinterés Ranma apoyó su espalda en mi vientre.

—Ya veo ¿Cómo está la Señora Nodoka?

¿Señora? ¿No se supone que son hermanos? ¿Por qué ese lenguaje tan informal si ambos son tan cercanos? Con ojos entrecerrados los mire detenidamente.

—No seas curiosa, Akane. – Ranma nuevamente había estado transgrediendo mi privacidad con cinismo y se atrevía a reprenderme.

—¿Qué harán ahora? – Ranma cerró más sus ojos con fuerza y ladeó ligeramente su cabeza aun sobre mi vientre, bastante relajado.

—Iré a dejar a Akane y luego ya veremos.

—Entiendo, pero como ves, ya esta por anochecer, debo irme a...trabajar.

—Entiendo, bueno hermano, trata de visitarme también, sabes donde estoy.

Ryu asintió con semblante serio y luego desapareció de la misma forma que apareció.

—¿Quieres hacer algo, Akane? – Ranma dejó de apoyarse sobre mí y posó sus dos pozos azules seriamente en los míos.

—Yo...Mhh...creó que no, sólo quiero dormir en mi cama.

Ranma lucia decepcionado, pero no sorprendido, tomó uno de mis dedos con descaro y lo analizo picantemente. De un momento a otro se levantó con fuerza y emprendió el camino, aun sosteniendo mi mano.

—Y ¿A que se debe tu beso? – Ranma reía con burla acariciando suavemente el dorso de mi mano.

Y era el momento, debía ser sincera y decir claramente lo que deseaba, inhalé con fuerza para darme un poco de valor en ese importante escena.

—Quiero quedarme contigo.

—Pero Ranma, eres un maldito acosador has estado conmigo toda la vida ¿Cual es la diferencia? – Ranma detuvo la marcha para observarme, lucía incrédulo y sostuvo mi barbilla para mirarme más detenidamente. Buscando una chispa de ironía.

—¿Que quieres decir? – Sus ojos fulguraban y mi garganta se sentía seca, su mano cálida y áspera sobre la mía me dio todo el impulso que necesitaba.

—Que eres un acosador – Mis carcajadas provocaron que se molestara notablemente –¿Que quieres decir con quedarte conmigo? Yo quiero estar contigo, Ranma, sabes de que cierta forma te...quiero. – Ranma mantenía sus ojos entrecerrados mirando el suelo, su boca convertida en una recta linea, podía entenderlo era bastante apresurada, pero ciertamente tenia la esperanza de que me correspondiera. Medite antes de responder algo que no me dejara como una idota, lo mejor seria pensar bien los que diría.

—Eso...me encantaría, pero ¿No es muy apresurado? – Yo asentí totalmente de acuerdo, o aparentandolo.

—Sí, pero es lo que siento, pude que sea muy pronto, pero no te estoy pidiendo que te cases conmigo, solo digo que te quedes conmigo ¿tú no quieres?

Ranma soltó mi mano para abrazarme con fuerza mientras susurraba estas palabras en mi oído suavemente.

—Se que es muy difícil, ya sabes, somos diferentes, pero de todos modos no iba a dejarte ir así de fácil, Akane. – Menciono Ranma aun abrazado fuertemente a mi.

Pasé mis manos por su espalda, tratando de empaparme de él y llenarme de su olor tan característico, no quería alejarme de él, pero no sabia si era correcto.

—¿Eso es verdad? ¿Nunca me dejarías sola? – Ranma posó su cabeza sobre mi cuello sensualmente, supongo que el también quería sentir mi olor e impregnarse de él.

—No seas estúpida, por supuesto que no. Nunca lo haría. – Me apretó más fuerte contra sí.

—Ya veo. – La sonrisa apareció en mi rostro y trate de esconder mi expresión ilusionada en su fuerte pecho.

—Es mejor que continuemos, recuerda que aun estamos en el bosque y solo, si robó tu virtud, tu padre me mataría.

Reía por su ocurrencia mientras emprendimos el camino de regreso.


Al entrar a casa iba directamente a solucionar el problema que me molesto desde hace unos dias, solté mi mochila de viaje, dejándola caer sobre el piso de la entrada, a duras penas me descalcé y corrí hacia la sala, buscando a mi padre que se encontraba fumando una pipa y leyendo el diario, sobre la mesa se exhibía una taza de té.

—Dímelo ya, ¿por qué no mencionaste nada? ¿Creíste que me resistiría o algo?

Con rabia encaré a mi padre que no parecía imputarse y ni siquiera se movió un centímetro ¿Dónde quedó mi emocional y sobre protector padre?

—Yo tampoco entendía nada. – Dijo sin dignarse a verme, volvió a darle una calada a su pipa, como si esto no fuera más que un tramita vano y superficial.

—Pero lo sabias, sabia que vendría, por eso le dijiste a Kasumi que viajará a ver unos familiares el día que acepte el trato, por eso fuiste a un viaje poco antes de que él llegara. Pudiste advertirme. Pudiste mencionar a Ranma.

—Lo lamento. – Sus palabras me sonaron vacía, él no demostraba arrepentimiento alguno.

—Constestame una cosa ¿qué eres?

Mi padre no parecía sorprendido, ni si quiera se inmutó ante mi pregunta.

—No soy nada. – Argumento con un mirada seria y cejas fruncidas.

—No mientas. – Golpee fuertemente la mesa.

—No lo hago, yo no soy nada diferente a ti.

Miré totalmente insegura y con desconfianza a mi padre. ¿Siempre fue así? ¿Omitiendo información? ¿Qué más se guardo?

—¿Y mamá? – Mi padre frunció la boca moviendo graciosamente su espeso bigote.

—Solo una simple oráculo, una tarotista más. – Se encogió de hombros.

—Odio que me ocultes las cosas.

—Lo sé, Akane. – Me senté de golpe sobre el suelo.

—Se que lo sabes, pero aún así no mencionaste nada.

Mi padre me observó tan fijamente que logró incomodarme, después de que respiro hondamente y movió graciosamente su bigote me acaricio el cabello tal como hacia cuando era pequeña.

—Hay cosas que es mejor no saber, Akane.

Sus palabras fueron enigmáticas, pero certeras, ¿deseaba saber más sobre Ranma y su pasado? ¿Quería enfrentarme a ello?

Sin decir nada me levanté y corrí hacia mi habitación, no era momento de pensar en eso, debía descansar.


Todo estaba en absoluta oscuridad y silencio, excluyendo nuestras respiraciones, a pesar de estar excepcionalmente oscuro no se podía apreciar ni una estrella en el sucio cielo de Tokio, Ranma insistió que subiéramos aquí poco después de subir a mi habitación, lo que me ayudo a relajarme y sacar ideas desagradables de mi cabeza.

—Entonces ¿Por qué estamos en mi azotea, Ranma?

—Me gusta aquí, es silencioso y ayuda a pensar. – Se recostó contras las frías tejas y lo imite, el contacto del ladrillo con mi fina capa de pijama me incomodo, Ranma sonrió complacido y me acercó a él, colocando un brazo detrás de mi espalda, envolviéndome con fuerza. —Vengo aquí desde que aprendiste a hablar.

—¿A hablar? ¿Por qué?

—Eras muy molesta con todo ese balbuceo y tus sonajas, fue peor cuando aprendiste a hablar, te caías tanto que estoy seguro que te golpeaste la cabeza y quedaste así.

—Que desagradable eres, Ranma. – Trate de empujarlo, aunque él lo evito sin dificultad.

—No te molestes, Akane, si no me crees pregúntale a tu hermana, Kasumi. – Me acercó más a él y sentí su aliento sobre mi cabeza, su cálida respiración provocaba un agradable sensación en mi columna vertebral.

—Lo haré, pero Kasumi siempre dice que yo era muy linda y dulce apuesto que solo exageras.

—Eso nadie lo niega, Akane, eras una hermosura igual que ahora, solo que tan molesta como ahora y más diría yo. – Escuche su agradable risa sincera que lograba desestabilizarme.

—Eres malvado, apuesto que tu no eras un encanto cuando eras un bebé. – Jalé levemente su negra trenza, tratando de producirle un poco de dolor y que se callara.

—Quizás, no lo recuerdo, Akane, eso fue hace mucho tiempo. – Estiro su mano a lo lejos.

—No hables así, hablas como un pedofilo. – Me oculte en su pecho, levemente avergonzada.

—¿Qué? ¿Por qué? – Sus ojos conectaron con los míos por unos segundos que duraron una eternidad, con un incomodo carraspeo Ranma miró hacia el horizonte rompiendo el contacto visual.

—Sí, me conoces de bebé, tienes muchos años más que yo, podrías ser mi tatarabuelo y eso no es agradable. – Hice una mueca de notable desagrado con la lengua hacia afuera.

—Ryu, tu abuelo era un gran hombre.

—¡Raanmaa!

—Ya, ya, perdón.

—Mejor guarda silencio, disfrutemos del silencio.

Puse un dedo sobre sus labios con intención de quitarlos inmediatamente, pero la calidez de su boca contra mis fríos dedos era adictiva, pronto el contacto con mis dedos ya no era suficiente y una necesidad imperiosa de sentir sus labios sobre los míos me invadió. Con rapidez puse mi mano debajo de su cuello impidiendo que se alejara, mi boca junto a la suya fue un choque de emociones prevaleciendo la calidez dentro de mi vientre, Ranma tan orgulloso como yo no permitió que dominara la situación me sostuvo por la espalda teniendo total control de mi cercanía. Los dedos fuertes y trabajados de Ranma jugaba traviesamente por toda mi columna, recorriendo desde mi cuello hasta el borde de mi pantalón de pijama, osadamente jugueteo con el elástico. No me molesto en absoluto, y el ambiente era tan cómodo con y cálido que se volvía imposible detenerlo.

Anhele sentir su cálida piel con valentía introduje mi mano debajo de su clásica camisa de seda, su piel era suave y trabajada, con un centro cálido pero bastante duro en el exterior. El beso se tornaba cada vez más intenso y húmedo de cierta forma, la mano de Ranma se transporto hacia mi costado jugando con el borde de la camiseta en una maniobra audaz su mano se poso en mi vientre recorriendolo de lado a lado. Cuando sentí que mis pulmones estaban clamando por aire, la mano de Ranma subía hacia mis senos y lo aleje de golpe, aun conmocionada por el contacto tan intimo. Ranma se arrastro varios metros por mi brusca reacción, su mirada era de incredulidad, con las mejillas ardiendo rehuí su mirada.

—Creo Ranma que será mejor que entremos.


Mi cama más cálida que nunca era un oasis en ese terrible frió invernal, bastante extraño ya que mi pieza siempre ha sido templada, pero me negaba a despertarme totalmente, después de la escena de la azotea decidí acostarme mientras Ranma se despedía de mi, aunque no me había molestado tanto si que me sorprendió, siendo sincera mis relaciones con el sexo opuesto se limitaba a la hentai horda y coqueteos de vez en cuando, pero los chicos siempre me parecieron desagradables y pervertidos y claro Ranma no es la excepción, pero la sensación tan intensa de sentir su tacto en la piel tan suave de mi busto creo en mi una confusión del tamaño de la muralla China. Cuando el frió se volvió insoportable abrí mis ojos tratando de adaptarme a la oscuridad, un rostro se inclinaba sobre mi.

—Buen día, Akane.

—¡Ahhh! – Grite fuertemente al ver a Ukyo tan cerca de mi.

—¡Shh! ¡Guarda silencio! – Ukyo puso su fría mano sobre mi boca y me obligue a susurrar mi siguiente pregunta cuando por fin me libero.

—¿Que haces aquí?

—Vengo a ayudarte. – Su respuesta me sorprendió ¿Ayudarme a que?

—¿Qué?

—Se que estas confundida, y tienes algunas preguntas y deseo ayudarte. – Con suavidad se sentó sobre mi cama, pero prácticamente no senti que el colchon se inclinara por su peso.

—¿Y eso por qué? – Enarque una ceja tal como hacia Ranma.

—Es importante que resuelvas tus dudas antes de comprometerte a nada.

—¿A que te refieres?

—Solo quiero ayudarte, vamos pregunta lo que quieras. Seré cien por ciento sincera.

—¿Que haces aquí?

—Vaya que directa, esta bien, sé lo que ocurre entre Ranma y tú y deseo que te informes antes que decidas cualquier cosa.

—¿Te gusta Ranma? – Pregunte lo que más lograba molestarme.

—Sí. – Gemí levemente al escuchar su clara respuesta.

—¿Te correspondió?

—No, nunca, él solo me ve como su mejor amiga. – Un peso cayó de mi espalda al escuchar esa maravillosa respuesta.

—Ya veo, perdón. – Traté de disculparme aunque no fuera del todo sincero.

—No te preocupes, continua con las preguntas no tengo mucho tiempo.

—¿Sabes algo de mi madre?

—Lo lamento, de ella nada, después del día de su muerte se le perdió rastro, suponemos que reencarno.

—Claro ¿Que hay de Kyoko? ¿Quien es?

—Antigua diosa de la felicidad, dejo el plano kami por un simple mortal, Ranma no ha podido superarlo, la amaba como un hermano, crecieron juntos.

—¿Que hay de Ryoga y la tal Akari?

—¿Conoces a Ryoga?

—Bueno...sí. – Balancee ligeramente mi cabeza.

—Debí suponerlo, de todas formas es un simple tengu que ascendió de categoría, conoció a Akari se enamoro prometió volver por ella y se demoro demasiado, la ha hallado nuevamente pero para verla debe romper la tercera ley, pero estoy segura que ya lo sabias. – Movió sus manos restandole importancia.

—Algo así,– El frió en mi habitación aumento y me vi obligada a colocar una frazada sobre mis hombros. —¿Por qué me eligieron a mi?

—No es algo que se decidida, Akane, tú tienes algo especial y esta destinado, tú ayudaras a cambiar algunas cosas. – Una sonrisa tan gélida y bella como la suya era una enigma, trate de volver a concentrarme en la información importante y no en la belleza de la joven.

—¿Sabes más y no puedes decirme o simplemente no sabes?

—No sabría que decir, quizás es una mezcla de ambos, de todas formas ya debo irme.

—Pero...esta bien, ten cuidado. – Hice un gesto con la cama mientras Ukyo se levantaba

—No te preocupes – Se acercó bastante a mi. — Buenas noches, Akane. – Besó mi frente e inmediatamente todo se volvió negro, no logre recuperar la conciencia hasta que un fuerte zarandeo interrumpió mi sueño.

–—¿Estas bien Akane? ¿Que sucedió? –Ranma se inclinaba sobre mi, lucia alterado mirando hacia todos lados y al mismo tiempo a mi.

—Yo... – Trate de responder con la verdad, aunque fuera a medias.

—¿Tu qué? – Su mirada se centro específicamente en mi.

—Yo no recuerdo, Ranma. – Murmuro lo primero que se me ocurrió, reprimiendo cualquier recuerdo de la noche anterior. —Vamos no juegues. – Frunció el ceño, claramente no me creía, yo tampoco lo hacia, mi respuesta fue poco creíble.

—¿Que paso? ¿Por que estabas taan profundamente dormida? – Interrogó sosteniendo fuertemente mi brazo, buscando mirarme directamente a los ojos.

—No lo sé, quizás estaba cansada. – Esta vez mi respuesta fue rápida y sin pizca de humor, odiaba que trataran de sacarme información de forma violenta o abusiva.

—Lo dudo, parecías muerta, realmente me preocupaste. – Su dura mirada y recta boca se relajo visiblemente al decir eso, lamentablemente las palabras dulces no siempre lograban endulzarme el oído y cambiar mi actitud.

—Lo lamento, Ranma, no sé que decir. – Volví a actuar fríamente. Sintiendo un poco de remordimiento al hacerlo, no era justo ni para él, ni para mi, pero aseguro que mi instinto se negaba a decir la verdad.

—Espero que sea eso, Akane, recuerda que no debes ocultarme nada. – Su expresión perdió todo el cariño que reflejaba anteriormente y su agarre sobre mi se agudizo.

—No me presiones, te digo que eso fue lo que ocurrió y ya...supongo.

—Esta bien, mejor vuelvo cuando estés más calmada. – Soltó mi brazo con prepotencia y se disolvió en una espiral de viento y luces, mi pulso era acelerada y tenia tantas preguntas que no sabia por donde comenzar, quizás un poco de ayuda podría servir en este momento.

Rebusque en mi armario la ropa correspondiente para la ocasión, un abrigo negro combinaría a la perfección.


Una ligera corriente de viento meció el borde de mi abrigo mientras me encontraba de pie frente a la lapida con crisantemos, termine de esparcir el agua sobre ella y deje la cubeta a un lado, hincándome para sentirme más cerca de ella de alguna forma, tantee el suelo de tierra.

—Bueno, como puedo comenzar esto, mamá, sé que ha pasado un tiempo de la última vez que vine pero mi vida ha sido una locura una deidad extraña y bastante guapa me ha asechado desde que nací y se hizo presente ahora, papá me ha estado ocultando información, y he conocido a las criaturas más extrañas posibles, estuve en Kyoto y esa deidad no deja de coquetear conmigo, lo peor es...que me gusta. – Mantuve mis ojos cerrados y me enfoque en mis demás sentidos.

El ambiente era tan pesado y melancólico que el frió viento no me molestaba, la calidez que sentía me mantenía cómoda y me pareció percibir un perfume conocido, con un suave suspiro trate de continuar mi relato.

—Estoy perdida y asustada ¿Puedes ayudarme? – Como de costumbre no hubo ninguna respuesta visible o no, pero me negaba a irme aun, seguí en la misma posición algunos minutos que duraron horas y no me habría movido de no ser por el sonido de hojas siendo aplastadas al pasar, justo detrás de mi. Me mantuve a la defensiva.

—Sabias que estarías aquí, Akane. – Oír su voz de cierta forma me tranquilizo, me demostraba que no solo lo había imaginado tratando de huir de mi realidad.

—Ranma...

—¿Estas bien? – Me cortó en medio de mi triste disculpa.

—Oh, sí, solo que visitar a mi madre me pone un poco melancólica, eso es todo. – Me coloque derecha mientras me levantaba de el suelo.

—¿Estas segura? Luce un poco pálida. – No se atrevió a tocarme y eso me hirió en partes que no pensé que podría, puede que exagerara de todas formas el ambiente y aire de Tokio me volvía un poco nostálgica en los días de invierno.

—Claro que lo estoy, bobo, por una vez en la vida hazme caso.

—Quizás tienes razón. – Ni siquiera yo esperaba que mi respuesta fuera tan brusca y la respuesta tan sumisa de Ranma me sorprendió aun más, quizás el tampoco estaba de lo mejor.

—¿Me necesitabas? – Trate de aligerar el ambiente pesado alrededor nuestro.

—¿Qué?

—Por algo estas aquí ¿No? – Indique la lapida de mi madre.

—Ah si, tienes razón, espero que estés lista para ver al mejor equipo de la liga de baseball y hacer el penúltimo trabajo.

—¿Hablas en serio? ¿Iremos a ver a los Tokyo Yakult Swallows? – La pose altiva de Ranma disminuyo a la de un pobre hombre y reí levemente por su exagerada reacción.

—No puedes hablar en serio, claro que no, iremos a ver a los mejores Tohoku Rakuten Golden Eagle

—Deja de jugar, no son ni la sombra de lo que era, pero enfoquemosnos en lo importante ¿A quien debo ver? – Una sonrisa traviesa se formo inevitablemente en mis labios.

—Mikado Sanzenin y no hables así de mi equipo.

—Como digas perdedor. – Le saqué la lengua y corrí a toda velocidad hacia las afueras del cementerio.

—¡AKANEEEEE!


La camisa roja característica del equipo me sentaba un poco más grande de lo que debía, era algo obvio le pertenecía a Ranma al usarla el sentimiento de posesión aumento y trataba al máximo de que no se notara. Por suerte mi falda blanca ajustada lograba dar el efecto deseado logrando que me viera bastante bien.

Por suerte Ranma parecía más preocupado de evaluar el estadio repleto de publico debía haber por lo menos 45.000 personas. Su mirada vagaba de un lado a otro y tal como siempre atraía varias miradas femeninas en un ataque de rabia tome su mano con suavidad, Ranma no se inmuto pero la mayoría de las miradas se alejaron.

—Ahora, explícame ¿Quien es él? – Traté de captar su atención.

—Mikado Sanzenin, no es nadie importante, pero necesitaremos su voto, es solo un shinigami con suerte. – Le resto importancia como si nada, seguramente le desagradaba desde antes.

—Ya veo...– Trate de poner una expresión concentrada, pero la intriga me venció finalmente.— ¿Que es un shinagami?

—¿No has aprendido nada desde que estas conmigo? – Se golpeo fuertemente la frente con su palma.

—Por supuesto que si, ahora se como obligar a una chica que se meta desnuda a un furo junto a mi, o como retener a una chica en un ascensor y besarle a la fuerza.

—¡Akaneee! – Gimió tal como lo haría un infante.

—Esta bien, si he aprendido, pero mejor explícame antes de que cometamos un error. – A pesar de sostener su mano aun, acaricie suavemente su trabajado bicep, tratando de calmarlo.

—Son solo espíritus que se encargan de llevar a los humanos a una muerte segura. – Mi horror fue más que infinito al escuchar sus aterradoras palabras y que las pronunciara como si nada.

—¿Y TÚ QUIERES QUE HABLE CON ÉL? ¿ESTAS LOCO?

—No grites, ¿para que crees que tienes tu brazalete, –Tomó con fuerza mi brazo indicando la pulsera como si yo fuera estupida y necesitaras esas acciones tan exageradas, quite mi brazo con fuerza, molesta por sus actitudes —Solo aléjate de sus labios y estarás bien.

—¿Puede robar mi alma atravez de un beso? – Al escuchar esa instrucción me calme notablemente.

—Claro que no, eso quisiera, pero si acerca a ti, te aseguro que yo si lo matare.

—¿Hablas en serio? – La expresión traviesa volvió a mi.

—Por supuesto, a cualquiera que se atreva a besarte lo matare —Por que somos compañeros de misión y me deber por es protegerte, sí, por eso.

—Claro, eso debe ser. – Sonreír juguetonamente, abrazándome a su brazo.

—¡Una foto a la feliz pareja! – Un fotógrafo apareció de la nada con una segadora luz frente a nosotros.

—¿Qué? – Ranma volvió a la realidad.

—Nosotros no somos una pareja. – Negué inmediatamente.

—Lucen encantadores, al final del partido estaré en la quinta salida si la desean. – Tal como apareció, despareció por entre medio de la marea rojo, nombre que le entregue a la gente utilizando camisas rojas.

—Esos vendedores son molestos. – Reclamó Ranma.

—Creo que ya debería ir. – El segundo tiempo empezó y sabia que debíamos comenzar con el plan..

—Tienes razón, nos vemos después, te estaré cuidando la espalda.

Asentí con una sonrisa mientras caminaba por los estrechos pasillos en las escaleras del estadio, cada rostro o aura que me pareciera extraño era motivo para acercarme y verlos más de cerca, cuando una fuerte aura capto mi atención decidí que debía subir hacia la platea, pero una mano me agarro fuertemente de la muñeca impendiendo que siguiera.

—Disculpe señorita su inocencia me cautiva, por favor permitame – Un joven rubio se acerco peligrosamente a mi mientras trataba de sostenerme en sus brazos —Besarle. – Con una de mis mejores patadas logre sacarlo de encima y mandarlo a volar unos metros pero al tocarlo mi pulsera me dio una leve descarga y supe que él era quien necesitaba, corriendo y saltando de dos en dos llegue al lado del extraño joven.

—Usted debe ser Mikado Sanzenin y gracias por la oferta, pero no creo que pueda aceptar su beso.

—Esta usted en lo correcto ¿En que puedo ayudarla? – De su bolsillo superior saco un peine para comenzar a cepillar su cabello y eso me dio el indicio que necesitaba, solo había una forma de convencer a este hombre y era su vanidad.

—En algo que usted y yo conocemos bien, la tercera regla. – Le di mi mejor sonrisa coqueta y luminosa.

—Esa maldita ley que me impide estar con las bellezas humanas. – Con rabia clamó hacia el cielo y luego continuo en su cabello.

—Exactamente, veo que le desagrada ¿Que la parecería si yo le cuento sobre una forma en que la elimináramos y usted podría salir con las bellezas? – Subí y baje rápidamente mis cejas, tratando de que se tragara mis absurdas palabras.

—Diría que si, inmediatamente. – Volvió a guardar el peine.

—Eso es maravilloso, sabe, las deidades han estado hablando y buscando una forma de eliminarla, claramente no queríamos pasarlo por alto, por eso he venido.

—Cuénteme más.

—Yo le ofrezco que si usted firma aquí, podríamos acceder aun un juicio para eliminarla definitivamente ¿Que le parece? – Mis mejillas se entumecieron después de tanto sonreír.

—¿Donde firmo?

—Aquí...tenga mi lápiz por favor. – Le entregue la dichosa hoja de firmas y el conocido lápiz, en un segundo ya estaba firmando.

—Y...ya esta.

—Muchas gracias señor Sanzenin, tenga usted un buen día.

Me despedí con la mano y camine hacia un gran tumulto de gente en su mayoría hombres que alentaban a su equipo, en medio de ellos se encontraba Ranma que al verme sonrió triunfalmente.

—Uff, ¡Vaya! eso fue fácil. – Pique una de sus costillas tratando de hacerle un poco de daño.

—Bastante ¿No? – Sonrió tan engreidamente que podía ver el letrero con un "te lo dije", así que decidí darme un desquite.

—Veo que ya estas aquí ¿Nos vamos? – Me miro como si no pudiera creer lo que decía, yo me mantuve seria y recta en mi posición.

—Pero, Akane...el partido. – Gimió en respuesta.

—No ya deseo irme, vamos a casa. – Me cruce de brazos en una decisión definitiva.

—Akane. – Utilizó su mirada de cachorro en mi — Por favor.

—No. – Negué un poco molesta, todo parte de mi actuación.

—Por favor.

—No.

—Akane. – Volvió a suplicar.

—Vamos ya. – Lo jalé del brazo obligandolo a seguirme.

Con una serie de suspiros llegamos a la salida más cercana de el estadio Ajinamoto a mi casa había un poco de distancia y prometí llegar temprano, ademas que la luz ya se disipaba en el horizonte, los suaves tonos rosados y anaranjados me distrajeron hasta que el joven fotógrafo se detuvo frente a mi.

—Feliz pareja ¿Van a querer la fotografía? – Sacó una fotografía impresa desde una carpeta.

—¿Cuál es el precio? – Ranma se adelanto en responder, como siempre.

—500 yenes por las dos.

—Vaya, es bastante. Esta bien, démelas. – Saco un poco de dinero mientras envolvían las fotos en un sobre de plástico transparente.

—Aquí tienen.

Ambos agradecimos mientras continuamos el camino a mi casa, después de unos quince minutos decidí romper el silencio cómodo entre ambos.

—No tenias que hacerlo si no querías.

—Lo sé, ten esta es para ti, la otra la guardare yo, él rojo te sienta de maravilla. – Me guiño un ojo con picardia, como siempre hacia.

—¡Ranma! – Mi voz no sonó como una reprimenda tal como esperaba, más bien fue como una mezcla entre arrullo y maullido suave, un sonrojo cubrió mis mejillas enrojecieron al pensar en lo sensual que había sonado, tal como una invitación a algo más, agradecía que la oscuridad ya hubiera caído sobre nosotros y no pudiera notar mis pómulos y mejillas rojas.

—Bueno creo que nos veremos mañana. – Comentó Ranma cuando estuvimos frente a mi casa.

—Eso parece. – Sonreí levemente, no una sonrisa feliz, realmente había sido fácil y divertido y hubiera deseado que no acabara tan rápido.

—Ten un buena noche, Akane. – Besó mi mejilla y luego continuo caminando mientras silbaba una alegre canción de moda.

—Tú también Ranma. – Respondí a pesar de que ya no podía oírme.

Lo seguí con la mirada hasta que desapareció por una calle, con prisa entre a mi casa, mientras me descalzaba trate de hacer notar que ya había llegado.

—Ya estoy en casa.

—Que bueno que llegaste Akane ¿Quieres cenar? – Mi hermana mayor se asomo por la cocina con su impecable delantal y cabello tomado.

—No gracias, Kasumi.

—¿Estas bien Akane? Estas bastante sonrojada ¿Tienes fiebre? – Oculte mi rostro con la bolsa que traia y subí inmediatamente.

—No es nada, Kasumi, cuando me acueste se me quitara, duerme bien. – Grité desde el segundo piso.

—Hasta mañana, Akane.

Al llegar a mi habitación inmediatamente me coloque mi pijama, en un tiempo récord corrí al baño y me había aseado y ya lista para dormir.

Ya dentro de mi cama, tomé la foto de ambos, una foto tan intima y natural que lograba avergonzarme por que indicaba que todos nos veian asi, besé suavemente la imagen de Ranma, como si se tratara de él, con una ultima mirada fugaz la guarde en mi mesa de noche, estaba un poco agotada y deseaba dormir por fin. Pero las palabras de Ranma volvieron a mi cabeza.

—Después de esto viene el peor de todos, el viejo Hapossai, pero no te dejare ir sola, no confió en ese viejo pervertido, pero debes estar lista en cualquier minuto, ese viejo es inestable.

—Lo estaré, no te preocupes.

—Gracias Akane, sé que siempre puedo contar contigo.

Sus palabras aun causaban en algo en mi, con una sonrisa pequeña en mis labios, creo concebir el sueño.


Notas: Lamento la demora, la verdad estaba un poco molesta y no tuve muchas ganas de publicar ademas que me faltaban detalles, pero gracias a un guest llamado "Yo"(literalmente se llamo así) que comento seguidamente(Por que lo saben los reviews son la clave para la inspiración) logre sacar este capitulo y aquí esta, espero se encuentre excelente.

Sav21samydeanspn : Lo lamento mucho.

yessi-chibi : Aclarare más cosas lo juro, y si Nodoka es un plato, respecto al egoísmo, puede que si, puede que no (La musa no me deja hablar, pide reviews a cambio de información)

niamorniodio : Perdón si hice que te perdieras, espero que este capitulo te guste y te despeje un poco.

jannika1990 : Te he fallado me tarde más de lo que acostumbre, espero que aquí no te pierdas y lo disfrutes mucho.

Guest: Lo lamento por eso, pero como siempre digo, yo ya tengo el final y aveces es necesario hacer un poco de relleno para lograr desarrollar a cavalidad, espero que este estilo te guste, ten un buen día.

akane-kun19 : Jeje esa es la idea que se confundan y comenten más.

Amigo: Gracias por notar todos esos detalles eres bastante hábil en esto chico, espero que este si te confunda, aunque esta bien livianito.

Annimo: Perdona, perdón.

Guest: Si bastante irritante la verdad, a veces me pongo chora y hago beso nada cursis como me gustan, pero solo cuando estoy chora, un saludo, espero que te guste.

Akane Redfox : Si mi chica lo besó (Inserte aquí voz de colombiana o dominicana) esa Akane es una loquilla y se maneja como quiere, me gusta mucho que te gustara tanto y aquí ya esta, ¡Actualice!

Yo: Gracias por los comentarios me dieron mucha inspiración, espero estés super y te dedico este cap a ti.

PD: Esto no es chantaje, seguire publicando de todas formas, todos los martes con ustedes, kisses para todos.