Ranma ½pertenece a Rumiko Takahashi y en ningún minuto planeo auto adjudicármelos, le entrego todos los derechos a ella y a Viz Media©
La muerte destroza al hombre: la idea de la muerte le salva.
Howards End de E. M. Forster.
Cuando amamos, siempre nos esforzamos por ser mejores de lo que somos. Cuando nos esforzamos por ser mejor de lo que somos, todo a nuestro alrededor se vuelve mejor.
Paulo Coelho.
―Sé que voy a morir. – Digo sin ningún tipo de cuidado por sus sentimientos.
―¿De qué hablas? Pronto estarás bien. – Ranma soltó una carcajada nerviosa al decir esa frase.
―No mientas, ya lo sé, puedo sentirlo, mi herida arde como fuego y no hay nada que podamos hacer.
Un tenso silencio se instala y los ojos de Ranma se llenan de lágrimas.
―Por favor no digas eso, podemos arreglarlo.
―No llores, no quiero que me recuerdes con lágrimas, quiero ser una sonrisa para ti, cada vez que sientas que algo mal, sonríe por mí.
―Te amo. – Suelta de pronto y se aferra a mi kimono.
―Yo también lo hago, desde que era una niña te he amado. – A pesar de que le he pedido no llorar yo no puedo dejar de hacerlo.
Nos vemos directamente a los ojos, como si fuera la última vez que lo haremos, busco sus labios por última vez y siento el sabor salado de sus lagrimas y las mías, deseo más que nada que este momento se eterno. ―Akane, yo te encontrare primero, lo juró. – Sus palabras me saben tan dulces, saber que podre volver a verlo en unos años es como un bálsamo en mi atormentado corazón, cuando siento que no puedo estar despierta un segundo más su mano acaricia la mía, lo disfruto por unos segundos y ya no doy más, me rindo, dejo que el sueño me gane.
Despierto de golpe, ya no estoy en mi cama, si no que en el suelo, todas mis mejillas están húmedas por lagrimas que derrame mientras soñaba, sé que es un sueño, pero me sonó tan real. Como si todo eso, yo lo había vivido, como si realmente habría ocurrido. Trato de relajarme mientras me levanto del suelo y observo el velador, el collar rojo ha mutado a un color negro y las palabras de la joven en el baño resuenan en mi cabeza.
«Quítate el brazalete y recordaras» No recuerdo si esas fueron sus palabras exactas, pero esto es demasiado extraño, mañana la buscare y la encontrare como sea.
09.
Cierro la puerta de casa rogando por tener un buen día, extrañamente ─Nótese el sarcasmo─ Ha caído una ola de frio en Tokio provocando que todos deban sacar sus abrigos y bufandas. He decidido terminar de conversar con Kyoko y luego con Ranma, y estoy decidida a no dejarme influenciar por ninguno, tomaré mis propias decisiones por mí misma.
En cuanto doy mi primer paso en la calle, arreglo mí bufando alrededor de mi cuello y termino de abotonar mi abrigo. La idea de abrigarme más que siempre ha sido bastante acertada, observo a una anciana corriendo por las calles hacia el autobús que va a Tokio y recién en ese minuto me doy cuenta que ese es exactamente mi autobús.
Gracias a los cielos logro tomarlo, decido quedarme de pie, ya que aun no estoy cansada y es mejor que otra persona ocupe los pocos asientos que hay. No presto atención a mi alrededor hasta que unos gritos me sacan de mi ensoñación, una mujer de mediana edad pelea con la misma anciana que corría por alcanzar el autobús y ahora mismo la ha abofeteado, puedo decir que lo que más me disgusta es que nadie se acerca ayudarla. Me acerco hacia la señora descontrolada y la sostengo de ambos brazos para que se aleje de la ancianita, eso parece molestarla más y trata de arremeter contra mí, aunque sin mucho efecto ha decir verdad, no tardan en llegar a mi ayuda algunos jóvenes y logran bajar a la señora inescrupulosa del bus.
Continuo mirando la puerta mientras bajan a esa mujer, como en estado de trance. Mi respiración es agitada aun y me volteo de inmediato cuando tocan mi hombro. La dulce anciana me está hablando y me esfuerzo por tratar de entender sus palabras.
— ¿Está usted bien, señorita? ─ Sonrió para tranquilizarla y ella me responde de la misma forma.
—Totalmente, pero ¿está usted bien? ¿Necesita ir al doctor? ─ La dulce anciana niega ligeramente con un gesto de la cabeza, ríe en voz baja y palmea mi hombro con suavidad.
—Lo estoy, lo estoy, muchas gracias por ayudarme, fue muy valiente.
—No es nada. ─ Le sonrió por última vez antes de volver a mi anterior sitio más conmocionada que antes, un olor conocido inunda mis fosas nasales, pero lo ignoro, probablemente alguien con una colonia parecida he entrado al autobús hace poco y simplemente no me percate antes, porque no presiento ningún aura fuerte de alguien que conozca.
Sigo meditando en mis asuntos cuando alguien se posiciona justamente detrás de mí de forma abrasadora e innecesaria pues hay bastante espacio en el autobús, aun, aunque no digo nada, quizás solo está esperando que yo me quite del lugar, aunque cuando su cercanía aumenta y es casi una posición descarada me decido a enfrentarlo.
— ¿Qué crees que haces pervertido? ─ Él no responde nada y tampoco se aleja por lo que yo me doy vuelta para observarlo.
— ¡Aish! ¿Una chica como tú se tarda tanto en pedirle a un extraño que se aleje? Qué decepción. ─ No sonríe de forma normal, si no que es una sonrisa nostálgica, y lo noto, Ranma ya sabe que me he dado cuenta de todo.
Se posiciona justamente a mi lado, sin decir nada más y yo, por más que lo intente no logro hablar.
Ambos quedamos unos al lado del otro, simplemente sintiendo el calor de nuestros cuerpos, y yo ruego porque este instante sea eterno, pero nada en esta vida lo es, soy consciente de ello.
Me aferro más fuertemente a él de alguna forma y trato de relajarme viendo pasar la cuidad y todo lo que conlleva con ella, casas, pequeños edificios y otros más grandes, arboles, personas y me doy cuenta de cuánto se parece a la vida, tan fugaz como un instante, tan insignificante que se va en un segundo, porque el tiempo no espera y avanza igual que este autobús, llevándose nuestra vida con él, y entiendo que yo seré como esa anciana, yo soy como es anciana, incapaz de defenderme ante un golpe de alguien que sabe más que yo sobre mi propia vida, incapaz de hacer algo por mi vida, incapaz de lograr que Ranma se quede por siempre a mi lado.
Cuando llegamos al paradero de mi destino me doy cuenta que ya es momento de bajar y lo veo ahí, Ranma ya va varios pasos delante de mí, como siempre, siempre alejándose, pareciendo inalcanzable a veces y otras pareciendo tan cercano, deseo tanto pedirle que se detenga y que me espere, pero simplemente no puedo y por esa misma razón, corro, corro por alcanzarlo y cuando lo hago me aferro a su brazo, no estoy tan dispuesta a dejarlo ir tan fácil. No lo dejare ir sin pelear, él merece más y yo también.
Caminamos en silencios, interrumpidos únicamente por el sonido de la ciudad así que cuando escucho su voz de alguna forma lejana, me parece maravillosa.
—¿Cómo estas con todo esto? ¿No estás molesta? ─ El vapor sale de su boca mientras pronuncia lentamente cada palabra.
—Pésimo ¿Realmente crees que no estoy molesta? Me ocultaste muchas cosas, cosas importantes ¿Qué pretendías que nunca me enterara de lo que sucedió? ─ Mi voz es tosca hasta para mi.
—Sí, es lo que esperaba ─Su tono de voz se eleva─ No deseaba que recordaras nada de ese maldito día.
— ¡¿Y ocultar todo era la solución?! No seas un idiota. ─ Suelto su brazo con brusquedad.
— ¿Idiota? ¡¿Idiota?! ¡¿Acaso sabes cuanto sufrí por lo que sucedió ese maldito día?! ¡¿Sabes todo lo que tuve que pasar?!
—No, no lo sé, desearía saberlo, pero claro, tu siempre estas ocultando las cosas ¿Acaso soy yo una idiota que no puede comprender las cosas? ─ Le grito en medio de la calle, realmente no me importa si nos ve o escucha alguien más.
—¿Qué querías que hiciera? ¿Qué llegara y te dijera: "Hola, quizás no me recuerdes, pero yo fui el amor de tu otra vida, claro está, antes de que te mataran hace 400 años, y bueno yo soy un demonio por eso aun sigo con vida, quizás no lo entiendas ahora, pero probablemente lo harás después"? Te habrías vuelto loca, yo lo habría hecho. ─ Su tono de voz no es tan fuerte, pero escupe esas palabras casi con odio.
La presión en mis oídos es insoportable y la presión justamente en mi pecho me obliga a alejarme de la calle principal, he escuchado sus palabras y tiene algo de razón, pero me niego a dársela en su totalidad.
— ¿Y no podías contarme cuando te ganaste mi confianza? ─ Lágrimas corren por mis mejillas y me apresuro en quitarlas, son solo una muestra de debilidad.
—Tuve miedo. ─ Ha visto mis lagrimas y eso parece calmarlo, respira unos largos segundos y luego continua, —Antes siempre tuve miedo de que yo no fuera más que una forma de rebeldía hacia todo lo que conocías, yo sabía que te amaba, pero tú nunca fuiste lo suficientemente clara, quizás lo dijiste una o dos veces antes de irte, pero no lo sabía con exactitud y viví con esa duda por mucho tiempo y cuando te conocí de nuevo, tú eras solo un bebe ¿podía preguntarte si me amabas? Por supuesto que no, pero no me fui, me quede contigo, vigilándote, cada día, y a medida que pasaban los años te volvías más hermosa, tuve la oportunidad de volver a ver tu brillante sonrisa y fue maravilloso, luego perdiste a tu madre, tu llanto y tristeza era desgarradora, pero aun eras muy joven no podía hablar contigo aun, así que espere, año tras año junto a ti y cuando el momento llego y no podía dilatar más nuestro encuentro sucede que tu no me recordabas ni por si acaso y eso fue un reto, debí conocerte de una forma más profunda y tu también parecías interesado en mí, no como antes que solo yo era el intrigado, y luego sentí tu amor de alguna forma, y te sentí más cercana, más mía y no quería perderte, no quería que me miraras como ahora y te sintieras culpable por mi dolor.
Unos sollozos más fuerte resuenan por el al redor y me niego a creer que son los míos, aun así mis lagrimas siguen empapando mis mejillas, los ojos de Ranma muestra cuán destruido esta y me siento culpable, no puedo evitarlo, se que ha sido todo esto mi culpa.
—Pero así es Ranma, has sufrido por mí, tienes un trabajo horrible por mí y has hecho todo este esfuerzo por mí. Pero te has acostumbrado a estar solo, por eso te negabas a aceptar que me enterara de todo y decidiera quedarme contigo. Porque amas más a tu soledad que a mí.
Ranma supiera entre una mezcla de gemido de dolor y frustración, le tarda un segundo recomponerse nuevamente.
—No digas estupideces, no puedo acostumbrarme a la soledad porque nunca la tuve, ha donde fuera tu ibas conmigo, tu sonrisa siempre me acompaño, yo nunca he estado solo.
Sus palabras tan conmovedoras logran mover algo más en mi y digo exactamente lo que pienso en ese instante, —Idiota.
— ¿Vas a irte? ─ No puedo negar que su pregunta tan serie me toma por sorpresa, pero sé exactamente que responder.
—¿Irme? ¿Estás loco? Después de lo que hemos pasado.
A pesar de las lagrimas una sonrisa espontanea surca mis labios, Ranma parece sorprendido por mi declaración y no lo evito más, corro hacia él y me refugio en sus fuertes brazos.
Me recibe como siempre, envolviéndome con su calidez, acomodo mi rostro en el arco entre su cuello y hombro, su olor tan masculino me embriaga y no soy capaz de sentir nada más que su respiración irregular a la par de la mía, lentamente nuestras respiración se van calmando de forma sincronizada y ya me siento más segura, tan solo estando con él.
— ¿Estás segura? ─ Aprisiona más fuertemente mi cintura.
—Por supuesto que estoy segura, loco e idiota ─ Rió un poco para aligerar el ambiente, aunque trato de calmarme antes de decir lo verdaderamente importante, —Pero de algo más estoy segura y es de que quiero estar en tu vida, Ranma, no deseo ser solo un instante que te marque de por vida, una sombra que te acompaña o un afán enfermizo, quiero ser tu huella imborrable, un recuerdo constante pero agradable, ser tu complemento y que tú seas el mío, se que te dije que quería ser tu sonrisa, pero ahora quiero serlo todo, el llanto en tus ojos, la risa de tus labios, quiero ser tu cielo y tierra, quiero ser tu vida y muerte, porque…quiero ser todo eso, que tu eres para mí.
Me abraza más fuerte, como si su vida dependiera de ello, y espero que así sea, porque realmente deseo ser eso, su vida.
Se dice que hay momentos que merecen ser eternos y sé que constantemente digo lo mismo, pero este momento si debería ser eterno, porque mis manos en sus hombros, mi cara en su cuello y sus brazos en mi espalda es todo lo que necesito en esta vida.
—Ahora dime ¿Qué hiciste mientras no estuve?
Él ríe muy cerca de mi oreja y puedo decir que es la mejor sensación del mundo, poco a poco me suelta y se que debemos continuar el camino, entrelaza nuestros dedos y me obliga a continuar.
—Bueno, digamos que quise escapar de mi responsabilidad y estuve 100 años vagando, en eso conocí China y con ella a Shampoo, esa gata tramposa y a su sabia abuela, que era lo mejor de China junto a su comida, luego tuve que seguir mi camino y ahí conocí cerca de Osaka a mi querida Yuki-onna, a Ukyo y ella me mantuvo prófugo hasta que el viejo pervertido se topo conmigo, y de alguna forma tuve que hacer mi trabajo, aunque se lo agradezco sino, el castigo habría empeorado, ahí conocí otra gente loca, como Mikado y a Ryoga que venía cada día al inframundo a preguntar por su amada Akari y cada persona que conocía le hablaba de ti, de tu sonrisa y blanca piel. Hasta que un día me llego un mensaje de Hapossai, una nueva Akane Tendo había nacido en Nerima así que fui hacia allá, y eras tú, no sé como lo supe, pero lo eras y luego de eso he esperado por varios años hasta que pude hablar contigo.
Eso responde buena parte de mis dudas, aunque no todas, observo el patrón de lineal unos minutos antes de tomar el valor para continuar, — ¿Y encontraste a alguien más? Aunque fuera por unos instantes.
— ¿Hablas enserio? ─ Se voltea para mirarme detenidamente, sonríe desarmándome y luego vuelve su mirada al horizonte. —Pues no, la verdad no creo que le guste a alguien con mi forma de ser, quizás debería cambiar mi forma de ser.
— ¡No! ─Ranma me mira sorprendido por mi grito inesperado y siento como si toda la gente se volteo a verme, —Digo, así me gustas, ya sabes, con esa sonrisa perfecta y tus ojos que matan. ─ Siento mis mejillas arder de forma inmediata cuando termino de hablar.
Nuestro viaje continua sin palabras, tan solo meditando en lo que ocurrió recientemente y una nostalgia me invade, realmente quiero besar su cuello otra vez mientras escucho su respiración.
—Bueno, Akane, hasta aquí te dejo, ve a tu abuela tranquila. ─ Besa mi frente intensamente y luego se encamina hacia no sé donde, pero no sin antes voltearse y agitar su mano hacia mí en forma de despedida.
De todas formas odio que invada mi privacidad ¿Cómo sabía que iría a ver a mi abuela?
Termino el trayecto hacia su hogar, tan tradicional como el nuestro y en cuanto abre la puerta y me ve de pies a cabeza sus ojos tienen un brillo especial, ese brillo que se muestra solo cuando ves a alguien que te importa. Me invita a pasar y no me demoro en entrar.
—Linda Akane, que gusto verte, pero ya sé porque estás aquí. ─ Sonrió de forma nostálgica, la abuela no ha cambiado nada, sigue igual que siempre, con su afán por ver el futuro y cosas por el estilo. —Tienes un problema con el amor, veo que ya hay alguien en tu corazón, los dioses me lo han dicho.
—Es verdad abuela, es así. ─ Se que es imposible mentirle a la abuela.
— ¿Ya le dijiste que lo amas? ─ ¿Lo he hecho? La verdad no lo sé, le dije lo que sentía, pero no creo haber dicho esas palabras textuales, y mientras yo meditaba en silencio mi abuela ya tenía un respuesta, —Debes hacerlo, Akane, yo he estado enamorada por 50 años ─ Recuerdos de mi abuelo aparecen en mi mente y me parece casi irreal que alguien como la abuela terminara con alguien como él, —Solo que él no lo sabe.
— ¿Abuela? ─ Mis ojos se abren de forma des conmensurada, —El abuelo…tú…quizás deberías renunciar.
—¿Cómo podría renunciar a algo en lo que pienso a diario? ─ Responde totalmente convencida y con esa chispa en sus ojos cafés. Su pregunta me enmudece, realmente tiene razón de alguna forma.
—El abuelo. ─ Logró balbucear.
—Que me casara con ese vejestorio no quiere decir que lo amara, era un bruto, realmente no lo amaba, solo sentía un intenso compañerismo por él, pero por eso te lo digo, no dejes que tu amor se te escape ¿Quieres algo de té?
Así la mayor parte de la tarde transcurre entre risas y bromas, mi abuela a pesar de ser de una generación más antigua tiene pensamientos bastante modernos y siempre es agradable compartir con ella, quizás por eso duele más cuando debo despedirme de ella, para volver a mi búsqueda de Kyoko.
La observo desde la puerta y al reverencio como corresponde de alguien de mi edad hacia alguien mayor, aunque ella sea mi abuela.
—Nos vemos, abuela, por favor se cuidadosa.
—Lo haré Akane, y tu no tardes en declárate, entre antes lo hagas será mejor para ti.
—No te preocupes, lo haré apenas lo vea.
Vago un poco por las complicada calles de la capital, veo cada rostro tratando de encontrar el adecuado, pero la multitud ya ha comenzado a marearme, llevo al redor de una hora buscándola y ya me parece inútil, ella solo aparecerá cuando lo desee, tal como hizo la vez anterior.
Dirijo mis pasos hacia la terminal de trenes cuando soy fuertemente jalada de la muñeca, y esa no es una fuerza normal, forcejeo por soltarme de la forma que sea, pero es mucho más fuerte que yo, mi corazón late desbocado y amenaza con salirse de mi pecho, mientras estoy a punto de vomitar mis pulmones, ha sido una mezcla de emociones demasiado extrema para un solo día. Observo a mi captor, lleva puesto una gorra de béisbol y una camiseta holgada junto a unos desgastados jeans, ya que mira hacia el lado opuesto no puedo observar su rostro, hago memoria de mis cursos de autodefensa y busco un punto expuesto, ya lo sé, la parte posterior de su rodilla esta descuidada si lo pateo ahí, perfectamente caerá al piso y podré escapar.
Hago exactamente como había planeado, pero al escuchar un grito femenino cuando cae evita que corra lejos, su gorra ha caído hacia adelante dejando al descubierto una espesa cabella castaña.
—Uy, sí que eres una bruta ¿tenias que patearme así? ─Aun así, tirada en el piso, me parece tan imponente como siempre.
—Bueno, tú me asustaste, como se te ocurre agárrame así.
—Teníamos que pasas inadvertidas, ahora es imposible. ─ Comienza a levantarse y no puedo evitar mi asombro, — ¿Qué me ves?
—Sí que eres fuerte, esa patada debió quebrarte la pierna.
—Bueno, no soy tan ordinaria como un simple ser humano ¿Qué esperabas?
Ya ha comenzado con su desagradable actitud, así que lo mejor ser que vayamos directo al grano, —Bueno…entonces ¿Qué deseas?
Kyoko rueda las ojos en un gesto de fastidio y se gira en el sentido contrario, —Sígueme, hablaremos de algunas cosas que necesitas saber aun.
Caminamos unas pocas cuadras hasta que nos detenemos en un elegante café, Kyoko entra con tranquilada y seguridad, luce cómoda en un lugar como este.
Se sienta en el primer asiento disponible de la barra por lo que la imito, el café está completamente vacío a excepción por los trabajadores.
—Bienvenida a mi café, aquí podemos hablar sin problemas o interrupciones. ─ Un chocolate caliente llega a mis frías manos y lo agradezco desde el fondo de mi alma.
—Es muy lindo. ─ Aunque trato de ser cortés, es eso lo que pienso.
—Lo sé. ─ Su lado arrogante vuelve a aparecer.
—Entonces ¿de qué querías hablar? ─ Tomó un gran sorbe del delicioso chocolate caliente.
—De ti. ─ Responde Kyoko tan insípida como siempre. —Ya sé que arreglaste tus problemas con Ranma, pero aun hay cosas que debes afrontar ¿Qué harás si ganan el juicio? Tu aun seguirás siendo una humana y él continuara siendo inmortal ¿Qué sucederá con eso?
De inmediato mi ceño se frunce, su poco tacto me ha afectado fuertemente.
—Bueno, eso es un tema únicamente y exclusivamente de nosotros, no creo que te afecte mucho ¿No?
—Todo lo que afecta a Ranma me afecta a mí. ─Responde de forma automática provocando que maldiga por lo bajo. — Para que lo sepas.
—Bueno creo ya es hora de irme, muchas gracias por el café, realmente estuvo delicioso. ─ Bajo del taburete y vuelvo a colocarme mi abrigo para afrontar el frio clima de afuera.
—Antes de que te vayas, hay algo que debo advertirte, ten cuidado con Ukyo, ella es la que ha estado enviando gente peligrosa a seguirte, puede que no lo paresca, pero ella es mucho muy peligrosa, yo comenzaría a preocuparme.
Me detengo de mi tarea de colocarme el abrigo y volteo a verla nuevamente, —¿Por qué? ¿Por qué me seguiría? ¿Qué le hecho?
—No estoy segura, pero es obvio que ella lo amó y aun lo ama profundamente a Ranma y el que estés de vuelta debe ser una terrible noticia para ella, lo aseguro. ─ Toma un último sorbo de su tasa y se levanta ágilmente.
— ¿Puedo hacer algo? ─ Kyoko hace algunos estiramientos de cuello, como si todo lo que estábamos hablando no tuviera la mayor importancia.
—Hay un par de cosas.
—¿Cómo qué? ─ La sostengo de los hombros de una forma un poco brusca, pero se debe más que nada a mi desesperación.
—Espera un poco, niña violenta, deja de zamarrearme, iré por ellos, pero suéltame. ─ Kyoko me da una larga mirada de desprecio y luego desparece por la cocina, los trabajadores de la cafetería no parecen sorprendidos por nuestra conversación, pero a estas alturas eso ya no logra sorprenderme. Espero pacientemente a Kyoko por unos 5 minutos más o menos, cuando regresa lleva una caja negra bastante intrigante, tan intrigante como todo lo que me rodea últimamente.
—¿Qué es eso? ─ Mi timbre de voz tiembla un par de veces al hablar.
—Es tan solo, una piedra sacada de un volcán. ─ Abre la caja mostrándome una piedra increíblemente roja con algunos toques amarillos y anaranjado. La saca suavemente de la caja y me la entrega.
— ¿Esto podrá ayudarme? ─ No dudo que es bastante bonita, pero no entiendo cómo podría ayudarme.
—Uy, esta niña, pues Ukyo es una mujer de frio, ama la nieve y las temperaturas bajo cero ¿No? ─ Asiento ante su pregunta, —Entonces ¿qué es lo que ella odia más?
— ¿El calor?
—Ring Ring, tenemos un ganador. ─ Ella finge tocar una campana imaginaria. —Y esta piedra te protegerá de ella, el calor tan fuerte que emite para las personas con sus capacidades harán que le sea imposible acercarse a ti.
Coloco el collar en mi cuello y la observo agradecida, — Muchas gracias de verdad, no esperaba esto ─ un incomodo silencio se instala entre nosotras por unos largos segundos, — Bueno, creo que ya es hora de que me vaya a casa.
—Está bien ─ Ella toma unas llaves y se dirige a la puerta, — Vamos.
— ¿Cómo?
—Dije que vamos, yo te llevare, ya es bastante tarde y si algo te ocurre Ranma no me lo perdonaría.
—¿Estás segura? Yo no tengo problemas en irme sola. ─ Vuelvo a insistir.
—Ya dije que estaba bien, vamos, apresúrate.
Corro hacia ella y la espero mientras cierra la puerta, el frio se vuelto insoportable y es fascinante que ella ni tirite siendo que no lleva más que una camiseta, caminamos hacia lo que parece un parking y realmente temo por mi y que esto sea una trampa, aun no conozco lo suficiente a Kyoko.
De todas formas la sigo entre el pasillos del lúgubre y poco iluminado lugar, ella quita la alarma de un flamante auto rojo importado, que realmente no se qué modelo es, nunca he sido muy buena con marcas y modelos de autos. Subo de inmediato tratando de capear el frio y estimo que por lo menos nos queda una media hora de viaje hasta Nerima.
Pero no quiero interrumpir la meditación así que me sumerjo en mis propios pensamientos y los recuerdos de mi sueño vuelven a parecer, y una duda me asalta y provoca en mi una intriga bastante fuerte e insoportable.
—Kyoko ¿no sabes quién pudo haberme delato ese día en el bosque? ─ Kyoko gira suavemente el volante en una curva pronunciada.
—La verdad no tengo idea, yo no tengo ese tipo de facultades, yo creo que a medida que sueñes otras cosas se aclararan.
Su respuesta no me satisface por completo, así que no respondo nada, ella carraspea levemente para captar mi atención. —Si no puede recordar eso podrías preguntarle a tu padre.
—¿A mi padre? ─ Mis cejas se enarcan sin creer en lo que estoy oyendo.
—Sí, bueno, ya sabes, hay gente que puede ver el futuro, otros nos dicen que hacer en el presente y personas como tu padre pueden ver el pasado y las cosas que nos afectaron de formas magistrales.
—Gracias. ─ Respondo aturdida por su confesión.
Las casas del paisaje ya me parecen conocidas y sé que estamos a punto de llegar, Kyoko se detiene suavemente frente a mi casa. —Bueno, ya hemos llegado.
—Muchas gracias por traerme. ─ Me despido con una inclinación de gracias y abro la puerta, pero antes de que este fuera, Kyoko agarra el borde de mi abrigo captando mi atención.
—Akane, por favor, cuida de mi Ranma.
Por unos breves instantes los celos me invaden, pero trato de ahogarlos lo mejor que puedo, —Lo haré.
Por fin salgo del auto y Kyoko parte, observo el auto ensombrecido por la oscuridad alejándose por las calles y eso deja una extraña sensación.
Camino hacia mi casa y recojo la carta en el suelo, antes de entrar decido ver el remitente: «Kami-sama» Un remitente bastante extraño en realidad, así que no tardo en leerla y eso solo confirma mis sospechas, el juicio se acerca y ahora no quedan más que cinco días.
Notas de autor: ¡Queda poquito!
Sav21samydeanspn : La verdad yo también me entristecí un poco, mi pobre Ranma, yo lo amo :(, muchas gracias por comentar siempre, es muy animador.
Amigo: Hola amigo, me faltaste en el capitulo 8, jeje, bueno si, revele bastante en el capitulo anterior ¿no? Quizás las respuestas siempre estuvieron en nuestras narices. Jeje
Janny5: Te asusto, juro que es no era mi intención, o si? Jeje *inserte aquí risa maligna*
Miztu of the moon: Ay, muchas gracias por tus lindas palabras, no se que más decir, solo pongo lo que se ocurre al ver música, doramas y cosas así, la verdad, eso aveces me dan ideas y me ayudan a hacer mi trama, espero que te siga gustando y que tengas un lindo día.
Zwoelf : Eso es totalmente mi culpa, lo lamento, la verdad creo que soy mejor con escenas dramáticas o románticas que de acción o suspenso, pido disculpas y ojala este te guste más.
nancyricoleon : Sí, mi bebe sufrió mucho, espero que tu también estés bien.
NOTANOTANOTANOTA: ¡¿Akane Redfox dónde estas?!NOTANOTANOTANOTA: ¡¿Akane Redfox dónde estas?!NOTANOTANOTANOTA: ¡¿Akane Redfox dónde estas?!NOTANOTANOTANOTA: ¡¿Akane Redfox dónde estas?!NOTANOTANOTANOTA: ¡¿Akane Redfox dónde estas?!
NOTANOTANOTANOTA: ¡¿Akane Redfox dónde estas?!
