Ranma½pertenece a Rumiko Takahashi y en ningún minuto planeo auto adjudicármelos, le entrego todos los derechos a ella y a Viz Media©

La vida es un camino lleno de esfuerzos.

Byun Baekhyun


Colocó el collar en mi cuello y la observo agradecida, — Muchas gracias de verdad, no esperaba esto ─ un incómodo silencio se instala entre nosotras por unos largos segundos, — Bueno, creo que ya es hora de que me vaya a casa.

—Está bien ─ Ella toma unas llaves y se dirige a la puerta, — Vamos.

— ¿Cómo?

—Dije que vamos, yo te llevare, ya es bastante tarde y si algo te ocurre Ranma no me lo perdonaría.

— ¿Estás segura? Yo no tengo problemas en irme sola. ─ Vuelvo a insistir.

—Ya dije que estaba bien, vamos, apresúrate.

Corro hacia ella y la espero mientras cierra la puerta, el frio se vuelto insoportable y es fascinante que ella ni tirite siendo que no lleva más que una camiseta, caminamos hacia lo que parece un parking y realmente temo por mi y que esto sea una trampa, aun no conozco lo suficiente a Kyoko.

De todas formas la sigo entre los pasillos del lúgubre y poco iluminado lugar, ella quita la alarma de un flamante auto rojo importado, que realmente no sé qué modelo es, nunca he sido muy buena con marcas y modelos de autos. Subo de inmediato tratando de capear el frio y estimo que por lo menos nos queda una media hora de viaje hasta Nerima.

Pero no quiero interrumpir la meditación así que me sumerjo en mis propios pensamientos y los recuerdos de mi sueño vuelven a parecer, y una duda me asalta y provoca en mí una intriga bastante fuerte e insoportable.

—Kyoko ¿no sabes quién pudo haberme delato ese día en el bosque? ─ Kyoko gira suavemente el volante en una curva pronunciada.

—La verdad no tengo idea, yo no tengo ese tipo de facultades, yo creo que a medida que sueñes otras cosas se aclararan.

Su respuesta no me satisface por completo, así que no respondo nada, ella carraspea levemente para captar mi atención. —Si no puede recordar eso podrías preguntarle a tu padre.

— ¿A mi padre? ─ Mis cejas se enarcan sin creer en lo que estoy oyendo.

—Sí, bueno, ya sabes, hay gente que puede ver el futuro, otros nos dicen que hacer en el presente y personas como tu padre pueden ver el pasado y las cosas que nos afectaron de formas magistrales.

—Gracias. ─ Respondo aturdida por su confesión.

Las casas del paisaje ya me parecen conocidas y sé que estamos a punto de llegar, Kyoko se detiene suavemente frente a mi casa. —Bueno, ya hemos llegado.

—Muchas gracias por traerme. ─ Me despido con una inclinación de gracias y abro la puerta, pero antes de que este fuera, Kyoko agarra el borde de mi abrigo captando mi atención.

—Akane, por favor, cuida de mi Ranma.

Por unos breves instantes los celos me invaden, pero trato de ahogarlos lo mejor que puedo, —Lo haré.

Por fin salgo del auto y Kyoko parte, observo el auto ensombrecido por la oscuridad alejándose por las calles y eso deja una extraña sensación.

Camino hacia mi casa y recojo la carta en el suelo, antes de entrar decido ver el remitente: «Kami-sama» Un remitente bastante extraño en realidad, así que no tardo en leerla y eso solo confirma mis sospechas, el juicio se acerca y ahora no quedan más que cinco días.


10.


Recuerdo un cálido día de verano cuando tenía unos 9 ó 10 años, el sol estaba en su máximo esplendor y mi madre se esforzaba por aplicarme bloqueador y un sombrero que me protegiera. Luego tomo dulcemente mi mano y comenzamos un paseo que quedó grabada en mi memoria a fuego. Mis pequeños pies se esforzaban por seguir los de mi mamá y nuestras manos unidas comenzaban a humedecerse producto del calor, ella elevaba su cabeza hacia el follaje de los arboles sobre nosotras. Por un momento su vista se fijó en mí y me dedico una pequeña media sonrisa, — ¿Recuerdas la historia de la mariposa blanca, Akane?

—Sí, mami, donde el señor Takahama se rencuentra con Akiko. – Sonrío satisfecha al contestar de forma correcta.

—Muy bien, querida, ¿Es tu favorita no? – Mi mamá me observa con sus grandes ojos de forma dulce.

—Creo que sí, pero también me gustan otras.

— ¿Así? ¿Cuáles?

—Las de terror que Kasumi nos cuenta, a Nabiki le asustan, pero esas son mis favoritas. – Mi madre se detuvo de forma abrupta y se agacho a mi nivel, tomó mi cabeza con sus finas manos.

—Akane, escucha, esto es importante, me he dado cuenta que puedes ver cosas que otras personas no pueden y quizás esto llegue a abrumarte, pero tienes que ser fuerte, yo sé que tú puedes, eres lo bastante especial para sobrellevarlo.

— ¿Qué es lo que tengo, mamá? ¿Es malo? – Sentí mis ojos humedecerse y la mirada de mi madre se enterneció.

—En absoluto, mi amor, eso es don, único y especial, te pertenece, no sabría decirte con exactitud qué es lo que es, pero esto es parte de ti, tienes que aceptarlo ¿Puedes hacer eso por mí? – Asentí tratando de mostrarme valiente, mamá me correspondió con un abrazo y seguimos nuestro camino es paz.

Años han pasado de esa escena y recién ahora creo comprender que quiso decir y ahora puedo decir que me siento afortunada, sin este "don" nunca habría conocido a Ranma, ni habría tenido esas increíbles experiencias, nada habría ocurrido y yo seguiría siendo una joven normal.

Pero a veces esto también se vuelve una molestia, como hoy en la mañana, mientras leía un libro en mi cama una oscura mano llena de venas bastante marcadas seguido de unos largos dedos huesudos y amoratados terminando en unas uñas sucias en el borde con algo de tierra y sangre apareció desde debajo de la cama y se enrollo en mi tobillo. Naturalmente no me asuste, pero si me moleste y la espante de inmediato.

O la vez que creí escuchar gemidos obscenos en la habitación de mi dulce hermana Kasumi, por mera curiosidad me acerque a la puerta, abriéndola con suavidad, tal como imaginaba era solo algunos fantasmas jugándome algún tipo de broma, ya que dentro de la habitación solo estaba Kasumi concentrada cociendo quien sabe qué.

— ¿Sucede algo, Kane? – Detuvo su costura y me dedico una mirada de pies a cabeza.

—O no es nada, sólo quería ver si ya dormías, lamento molestarte, ten dulces sueños – Le lancé un beso y cerré la puerta.

No tenía claro quiénes eran, pero lo que si tenía claro era que buscaban distraerme de lo realmente importante, el juicio, cada vez faltaba menos y todos los involucrados en el asunto estaban a punto de un ataque de ansiedad. Kyoko prácticamente vivía en mi casa y ya no tenía uñas que morder y no le preste las mías como una vez sugirió.

Ranma se paseaba de vez en cuando siempre manteniéndonos informadas de lo que haría o lo que tenía planeado, estos minutos eran cruciales si deseábamos ganar.

La puerta de entrada era sacudida con violencia y ya podía imaginar quien era. Con tranquilidad baje hasta el primer piso, observe las débiles figuras en la sala mientras seguía mi trayecto hacia la puerta, la abrí lentamente, pero al tener solo un pequeño espacio fui empujada hacia un lado.

—Cuanto has tardado, pequeña insulsa, creí que moriría de frió. – Empujo unas bolsas hacia mi rostro, —Traje algunos pasteles para que los disfrutes junto a mi increíble compañía.

—Sí, como digas, subamos a mi habitación, Kyoko. – Emprendo el camino hacia mi cuarto.

— ¿Sabes? Podrías ser más cariñosa. – Siseaba.

—Me odiaste por años y quieres que de un día a otro te amé ¿Estás loca? – Gruñí con falso desdén, buscando picarla.

—Ya sabes porque te odiaba ¿Acaso no te odiabas tu misma cuando te enteraste? – Entramos juntas a mi cuarto, corrí hacia mi cama y me recosté antes de que Kyoko lo hiciera.

—Quizás sí, quizás no ¿Quién sabe? – Me mofe.

—Pequeña niña insolente deberías respetarme más, casi no usas honoríficos para hablar conmigo. – Al ver la cama ocupada se sentó en la silla de mi escritorio.

—Eso se debe a que te siento cercana – Reí por lo bajo.

—Si estuviéramos en Corea deberías llamarme ‹‹Unni›› por respeto. – Metió su mano en una de las bolsas que trajo consigo sacando un pastelillo.

—Gracias a Dios no estamos en Corea, señora anciana, soy madura y debes respetarme. – Le saque la lengua y ella hizo lo mismo, ambas actuábamos como niñas, casi no se notaba que entre nosotras había una diferencia de más o menos un par de siglos.

— ¿Cómo estas con todo esto del juicio, Akane? – Sus profundos me analizaban directamente.

—Al principio estaba nerviosa, pero ahora ya acepte la idea y debo adaptarme a ella, ya sabes cómo las etapas del duelo: Negación, ira…

—Tú siempre estas llena de esa – Me interrumpió infantilmente.

—Negociación, depresión, aceptación y esperanza. – Concluí.

—Já, como cuando me entere que mi idol favorito salía con una famosilla sin expresiones de su empresa ¡Oh dios mío! aún estoy en la ira por ello. – Escupió con rabia mientras miraba hacia la nada con ojos centellantes.

—Ay, Kyoko, nunca deja de sorprenderme tu estupidez. – Le lancé mi almohada.

—No sabes lo que te pierdes, esos jóvenes pueden hacer mi alma estremecerse, son tan lindos.

—No me pierdo de nada, yo tengo a mi Ranma, no necesito a nadie más.

Kyoko bajo su cabeza, parecía ligeramente apenada, tardo unos segundos en recomponerse y aclarar su garganta.

—Akane, tú…has pensado, ya sabes ¿Qué harás si...perdemos el juicio?

—Cállate, no digas cosas como esas, ahora lo que más necesitamos es tener pensamientos positivos. – Asevero de forma brusca, mis palabras salen atropelladas y le quitan seriedad a mi frase.

—No se trata de eso, pero sabes que ocurrirá después ¿Eso no te preocupa? Yo no podría soportarlo, por eso me sorprendes y realmente creo que la Akane de antes tampoco podría haberlo hecho, por eso me agradas, eres más valiente, más lista, mejor persona y por eso te lo digo, porque realmente me agradas, debes tener un plan b, para que en caso de un cambio en los planes puedas seguir jugando, ya no eres la misma chica que eras al comienzo, confió en ti y que moverás todas las piezas a tu favor. – Parecía 100% sincera con esas palabras que lograron aturdirme como nunca.

—Ya lo sé, pero es que realmente tengo miedo, no quiero ni siquiera pensar en la posibilidad de no poder estar con Ranma, no sé cómo lo hizo y no entiendo completamente a la Akane del pasado, pero la verdad, es que él se ha convertido en mi vida, la idea de que ya no este acosándome por ahí me aterra.

—Lo sé, por eso debes ser más lista y buscar una forma, porque si todo falla, eso significa una separación eterna para ustedes dos y no he visto amor más puro que el de ustedes desde que el Xi Luhan conoció a Oh Sehun después de que su esposo, el emperador Wu Yifan lo tomara prisionero desde Corea.

— ¿Hablas enserio? ¿Hombres? ¿Yaoi? – Una sonrisa mitad amarga, mitad verdadera se formó en mis labios al escuchar sus incoherencias y cambios de tema tan repentinos.

—Oh sí, pero esto es real, ocurrió por allá en 1660 y tanto, no recuerdo con exactitud, pero puedo decir con exactitud que ellos también se han vuelto a encontrar y son nuestros contemporáneos.

—Juro que jamás te entenderé del todo ¿De qué hablas?

—De nada, es algo demasiado valioso para que alguien tan común y corriente como tú lo entendiera. – Murmuró de mala gana, negándose a mirarme.

—Vamos, no seas así, no me estoy burlando, yo sé que realmente te gustan esas cosas de amor sin importar el género.

—Es que es cierto, el amor no conoce de género, ni razas, ni siquiera especies. – Sus palabras fueron interrumpidas por una figura entrando por la ventana, lo reconocí de inmediato.

—¡Ranma! – Estire mis brazos hacia él.

—Akane debemos hablar...


Jelou, ¿Cómo están? Lamento haberme tardado tanto, pero ahora tengo excusas validares, me opere la nariz y entré a mi último año de escuela, asi que estado ajetreada, ya falta poco para el final, mis fieles lectores.

ADVERTENCIA: Recomiendo leer el ff de nuevo por ya debieron perder el hilo.

DaniRashell : Muchas gracias por tus dulces palabras.

IramAkane Bueno ya la he superado un poco, una noticia bastante desagradable me ha ayudado. Espero que te siga gustando.

ZURGAN No mueras, ya actualice.

Zwoelf Pues fíjate que igual quiero tu amor.

nima Querida nima, pues ya he seguido

Bueno pues, la he borrado ya que me daba vergüenza, así que dije, mejor borró eso del fandom, que hiciste para merecer eso? Pues desaparecer por un buen tiempo, eso hiciste. Jeje

Amigo Amigo, mi querido amigo, yo también odio esas historias, realmente lo hago, deben dejar de poner a Akane como p*uta, que se acuesta con mil hombres porque diques Ranma hace lo mismo y que es un infiel y que siempre hace sufrir a la dulce Akane, la gente debe entender que ambos son jóvenes, solo tienen 16 años, pues ambos meten la pata hasta el final, ay solo acordarme cierto fanfic que corre por ahí últimamente me da vergüenza.

Sav21 No impacientéis, ya estoy aquí.

Zwoelf Es verdad, debo seguir probando.

Jeje, te he picado.

Yo Pues bueno, gracias "Yo"

nancyricoleon Nunca se sabe, querida, solo puedo decir que la esperanza es la madre de la decepción.

janny5 Tétrico y sombrío, dime donde, por favor, siempre encuentro que soy tan plana en mi escritura que no creo darle el toque de miedo que quiero darle.

Amigo ¿Estas lanzando conclusiones apresuradas?

Sav21 Jeje

SiNom Estoy apenada por ello, me disculpo sinceramente.