El renacer de un nuevo amor.

SUMARY:

Kouji Minamoto y Natsuko Yamamoto son los mejores amigos y ambos sienten sentimientos por el otro pero ninguno da el primer paso, ambos chicos empiezan a tener extraños sueños ¿Qué significan?

¿Qué pasa si esos sueños son recuerdos del pasado pero de mucho tiempo atrás? y que con estos acontecimientos crecerá su amor que siente el uno por el otro.

¿Qué pasaría si su amor ya está destinado desde antes de su nacimiento, y que con una cajita musical, un collar y una hermosa melodía recordaran su pasado, pero que también tendrán que vencer extraños seres malvado para estar juntos?

Pero antes de empezar con esto les haré una pregunta ¿creen en la magia y en las reencarnaciones?

Capítulo 8: Esto es la guerra…

Kouji miro preocupado la puerta por donde, varios segundos antes, había salido Nat.

-lo siento profesor, yo tampoco me siento bien- dijo antes de salir corriendo del salón, ante la mirada extrañada del maestro y sus amigos.

Corría por los pasillos de la escuela mientras buscaba con la mirada algún rastro de la castaña, ¿Dónde estaban los prefectos? En algún lugar haciendo de todo menos su trabajo.

Busco por varios lugares de la escuela, sin obtener resultado alguno. Al momento en el que llego al patio se detuvo para poder recuperar algo de aire.

¿Por qué ella actuaba así?, ¿será que ya estaba enterada?, no pudo evitar sentir esa ansia de saber si estaba bien, después de que ella saliera corriendo del salón sin más le invadió una impotencia de no poder seguirla, de abrazarla y saber que estaba bien, y sentir que volvía a tener lo único que le faltaba en esta vida, que era ella.

Empezó de nuevo su búsqueda, esta vez caminando. Llego hasta donde estaba la biblioteca, cerca de ahí estaban los baños y el salón de química. El lugar estaba desierto, algo no muy raro considerando que estaba en hora de clases. De repente sintió una presencia extraña a sus espaldas y un escalofrió recorrió cada parte de su cuerpo. Esto origino que un recuerdo invadiera su mente rápidamente.

Caminaba de manera rápida, pero al mismo tiempo silenciosa, por los pasillos del lugar. 3 siluetas, irreconocibles, lo seguían por atrás. Llego hasta una gran puerta de color blanco con decorados dorados y la abrió de manera silenciosa.

-escóndanse aquí, yo ahorita los voy a alcanzar- le dijo a las 3 personas que lo seguían, estas simplemente asintieron con la cabeza y rápidamente se metieron en el cuarto.

Se volteó lentamente, solo para llevarse una amarga sorpresa. Frente a él se hallaba una mujer encapuchada, llevaba un vestido color rojo con una capa de capucha de color negro. A pesar de poder ver su rostro pudo adivinar de quien se trataba.

-buenas noches James- dijo la mujer tranquilamente, su voz se encontraba distorsionada.

-Lucia…- fue lo único que pudo decir James pues un dolor en su pecho no le dejo continuar. Bajo la mirada y entonces lo vio, su pecho se encontraba ensangrentado y en la mano de Lucia se hallaba una daga ensangrentada. Miro a la mujer mientras la sangre se le iba saliendo del pecho a cada segundo que pasaba.

-mi querido James, yo te amo pero tú a mí no, esa maldita zorra te arrebato de mis brazos y te proclamo como suyo, y como no eres mío no serás de nadie- dijo mientras volvía a apuñalar a James, pero esta vez en el corazón.

Cayó al suelo rápidamente mientras más sangre se le escapaba, esta vez más rápido. La mujer empezó a reír desquiciadamente gritando cosas extrañas a los 4 vientos pero James solo podía verla, hasta que cerró los ojos, y sus latidos fueron ya nulos.

Kouji abrió los ojos como platos. Aunque ya había tenido varios ataques de sus recuerdos antes este lo había dejado atónito. Ahorra sabia como había muerto, aunque no quería saberlo en realidad, pero ¿Quién lo había matado?

De repente una voz logro sacarlo de sus pensamientos, y darle un tremendo susto en el camino. Rápidamente se volteó. Atrás de él se encontraba Sakura, que lo observaba detenidamente.

-¿Sakura?- pregunto confundido mientras se llevaba la mano a la cabeza, ese recuerdo le había hecho mal.

-Kouji- dijo con un tono inocente- me preocupe cuando saliste corriendo del salón, por lo que vine a buscarte ¿estás bien?- pregunto mientras ponía su mano derecha en el hombro del chico.

-¡eh! Si gracias Sakura estoy bien- le respondió mientras sonreía nerviosamente, esa chica le daba mala espina.

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Nat se encontraba lavándose la cara en el baño de mujeres, había cerrado la puerta con seguro para evitar que la siguieran. Levanto la mirada para poder verse, se encontraba agitada pues prácticamente había volado del salón hasta el año para poder tranquilizarse.

De repente pudo ver una silueta a sus espaldas por lo que rápidamente se volteó.

-¿David?- pregunto confundida la chica mientras miraba a la persona a sus espaldas.

Su joven guardián era quien se encontraba atrás de ella. Llevaba puesto un pantalón de color azul oscuro, un par de tenis de color negro, una camisa de color azul y una sudadera negra. La miraba detenidamente mientras se escondía entre las sombras del baño.

-¿Qué haces aquí? Te pueden ver además, ¿Cómo entraste?- pregunto confundida pues cuando ella llego el baño se encontraba vacío y ella había cerrado para evitar que entraran.

-no te preocupes. Soy como un fantasma puedo atravesar paredes y desaparecer o aparecer en cualquier lugar, además puedo decidir quién puede verme y escucharme y quien no, tú y tus amigos son los únicos que pueden verme, porque así yo lo deseo- respondió tranquilamente- vine porque sentí que necesitabas ayuda con algo y sé que está relacionado con el sueño que tuviste hoy- respondió mientras miraba a la chica.

Nat no respondió simplemente agacho la cabeza. Ya se había imaginado que el castaño había sabido que había mentido esa mañana, él era su guardián no le podía engañar. David miro el rostro preocupado de la chica, sabía lo que le sucedía pues podía leer su mente además de que la conocía muy bien así como ella le conocía a él.

-Nat no te preocupes, sé que lo te sucede pero déjame decirte algo, ese suceso no sucederá si tu así lo deseas- dijo mientras la chica lo miraba sorprendida- tú puedes evitar que vuelva a suceder si lo haces bien, si averiguas que hiciste mal en tu vida pasada podrás evitarlo hacer en esta, no puedes cambiar tu pasado pero puedes aprender de él y cambiar tu futuro- finalizo con una sonrisa.

-¿yo puedo evitar que vuelva a suceder?- pregunto mientras miraba al chico, este simplemente asintió.

Todas esas palabras lograron llenar de valor a Nat, que rápidamente se acercó a la puerta para abrirla.

-tienes razón David, esta es mi historia y yo decidiré su final- dijo mientras abría la puerta- gracias- dijo antes de salir de lugar.

-de nada-fue lo único que dijo David antes de desaparecer del baño.

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Nat caminaba con paso apresurado, dispuesta a encontrar a Kouji y disculparse por haberlo ignorado. Su búsqueda no duro mucho pues tan solo camino un par de metras pudo ver al pelinegro junto a la rubia oji-ámbar, este pequeño detalle le ocasionó una pequeña molestia pero no le importo mucho.

-Kouji- dijo mientras se acercaba al chico.

-¡Nat! ¿Estás bien?- le pregunto mientras se alejaba de la rubia y se acercaba a la castaña, cosa que molesto a la primera.

-estoy bien solo me sentí mal, por cierto lamento haberte ignorado hoy no me sentía muy bien pero ya estoy mejor- respondió mientras le sonreía al chico.

-de acuerdo- dijo extrañado el chico.

-Kouji, ¿podrías adelantarte? Es que quiero hablar con Sakura-pregunto mientras sonreía.

-está bien- respondió extrañado el chico mientras se iba. Esto se tornaba extraño y le hacía confundirse, aunque se sentía feliz de que Nat estuviera bien, eso le hacía sentirse mejor pues no soportaba la idea de que algo le pasara Nat pues ella era su musa, su amada, la persona en la que pensaba día y noche, su Elizabeth.

Ambas chicas miraron como el chico desaprecia entre los pasillos de la escuela, después de eso rápidamente dirigieron su mirada a la otra, el enojo, la molestia y repugnancia se ponían ver en sus ojos.

-¿Qué es lo que planeas Yamamoto?- pregunto enojada Sakura.

-nada, solo protegeré lo que quiero- respondió de manera tranquila, logrando sacar de sus casillas a la rubia.

-pues no te hagas ilusiones, Kouji es mío y no me molestara pelear por él- respondió furiosa.

-pues que comience la guerra- respondió mientras sonreía.

Sakura se alejó enojada mientras daba zancadas- el juego vuelve a empezar y esta vez no perderé, Elizabeth- dijo en voz mientras miraba enojada a la castaña.

-esto es la guerra Sakura- dijo al aire. Ella no perdería ante esa rubia, y aunque que poner a Kouji de objeto no le gustara, no se permitiría perderlo.

Esto es la guerra, y en la guerra y el amor todo se vale…

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Continuara…

"El amor es un arma de doble filo capaz de provocar grandes reacciones, mata y da vida a la vez, entristece y hace feliz, llora y ríe, destruye y crea…"