El renacer de un nuevo amor.
SUMARY:
Kouji Minamoto y Natsuko Yamamoto son los mejores amigos y ambos sienten sentimientos por el otro pero ninguno da el primer paso, ambos chicos empiezan a tener extraños sueños ¿Qué significan?
¿Qué pasa si esos sueños son recuerdos del pasado pero de mucho tiempo atrás? y que con estos acontecimientos crecerá su amor que siente el uno por el otro.
¿Qué pasaría si su amor ya está destinado desde antes de su nacimiento, y que con una cajita musical, un collar y una hermosa melodía recordaran su pasado, pero que también tendrán que vencer extraños seres malvado para estar juntos?
Pero antes de empezar con esto les hare una pregunta ¿creen en la magia y en las reencarnaciones?
Capítulo 12: Empezando una búsqueda del pasado.
Kouji se quedó sorprendido por las palabras de la castaña, eso cambiaba todo, pues ahorra no solo tenía que preocuparse por recordar su todo sino también que demás personas también tendrían que recordar.
El pelinegro no evitar dar un largo suspiro, demasiadas complicaciones.
-aunque te recomiendo que no les digas todo de golpe, eso podría confundirlos demasiado, ni tampoco quieras hacer recuerden todo a la fuerza, eso solo podría hacer sus recuerdos se revolvieran haciendo que todo termine mal y ciclo tenga que volver a empezar- dijo Annette con la mayor tranquilidad del mundo.
El mayor se quedó pensativo por varios segundos, intentando buscar una manera de solucionar el problema, hasta que la voz de la pequeña niña de ojos azules interrumpió sus pensamientos.
-se lo que estás pensando y déjame decirte que hay una solución para esto- dijo la menor al leer los pensamientos del chico.
Kouji dirigió su mirada hasta la castaña y entonces vio la pequeña sonrisa que se encontraba decorando el rostro de la pequeña, en ella se podía ver algo de burla, diversión, malicia tal vez. Significase lo que significase esa sonrisa, el pelinegro podía estar seguro de una cosa, Algo terminaría mal para él.
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Nat llego a un gran edificio que se encontraba en el centro, rápidamente se metió en el elevador y pulso el botón correspondiente. Una vez que el elevador empezó a subir la castaña se puso pensar en su rubia amiga.
Ana estaba distante, no respondía llamadas ni mensajes, y eso le preocupaba. Desde el incidente que había surgido entre Takuya y ella se encontraba diferente, distante, pensativa y hasta podría decir preocupaba, pues su rostro la delataba. La castaña quería hablar con ella, ver si estaba bien, ayudarla si lo necesitaba, así como la rubia lo había hecho años atrás cuando Nat lo necesito.
Las puertas del elevador se abrieron y Nat salió de este tranquilamente, camino hasta la puerta del departamento donde vivía Ana, toco el timbre y espero tranquilamente. Luego de unos segundos la puerta se abrió dejando ver señora de edad avanzada que sonreía amablemente.
-Buenas tardes señorita Yamamoto ¿está buscando a la señorita Ana?- pregunto la amable mujer.
-Buenas tardes señora Takahashi, efectivamente, estoy buscando a Ana- respondió Nat con una sonrisa, le caía muy bien esa mujer.
-la señorita Ana se encuentra en su habitación, pase con confianza- dijo la señora Takahashi mientras se hacía a un lado para dejar pasar a la castaña.
-muchas gracias- dijo la chica mientras se adentraba en el departamento tranquilamente. Llego hasta una puerta de color blanco con un letrero que decía "No entrar". Toco un par de veces la puerta hasta que la voz de Ana sonó.
-¿Quién es?-
-soy yo, Nat- respondió la castaña.
-pasa- dijo Ana atrás de la puerta.
Natsuko abrió la puerta y se adentró en la habitación de su rubia a amiga. Paredes naranjas, con varios posters pegados y uno que otro cuadro colgado, un juego de sillones de color blanco, varios tipos de instrumentos musicales por toda la habitación, el más bello sin duda era el bello piano de color blanco en medio de esta, una cama individual con sábanas blancas con naranja decoradas con dibujos de notas musicales y cojines blancos, esa era la habitación de Ana, la cual, debía admitirlo, a veces envidiaba.
-Hola Ana- saludo Nat alegremente mientras se acercaba hasta la cama, que era donde se encontraba la rubia.
-Hola Nat-devolvió el saludo la rubia mientras se hacía a un lado para dejarle a la castaña donde sentarse.
-no contestas mis llamadas ni mis mensaje, por lo que quería ver si estabas bien- dijo Nat mientras se sentaba al lado de su amiga.
Ana dio un largo suspiro para luego hablar- lamento eso, pero no me sentía ánimos para hablar con alguien- dijo mientras desviaba su mirada hasta la ventana abierta de la habitación.
Nat miro a su amiga con preocupación- es por lo de Takuya ¿verdad?- pregunto ocasionando que la rubia volviera a mirarla solo para que después bajara la mirada hasta el suelo.
-tomare eso como un si- dijo la castaña al ver la acción de la de ojos cafés- Ana, sabes que puedes contarme lo que te sucede- le dijo mientras la abrazaba.
Al sentir los brazos de su mejor amiga protegiéndola, Ana empezó a llorar-Es que no sé qué le ve a esa maldita presumida- decía mientras docenas de lágrimas caían de sus ojos.
-tu sabes cómo es Takuya, a veces no usa mucho el cerebro- le decía Nat mientras la seguía abrazando.
-pero esta vez se pasó de idiota, como no puede darse de que…- la rubia interrumpió sus palabras al darse cuenta de lo que iba a decir.
-¿de qué lo quieres?- le pregunto la castaña a lo que Ana asintió lentamente- los hombres a veces son un poco ciegos, pero ya verás cómo conseguirás que reaccione- .
-¿tú crees?- pregunto Ana mientras se separaba de la castaña.
-pero por supuesto, tú eras la que siempre hace que Takuya entre en razón cuando comete alguna estupidez, así que, ¿Por qué no lo harías esta vez? Además, cuentas con mi apoyo y el de los demás- respondió Nat con una sonrisa.
-gracias Nat- dijo Ana mientras sonreía, de repente una pequeña risa se escapó de sus labios.
-¿Qué es tan gracioso?- pregunto Nat.
-bueno, tú me estas ayudando con mis problemas amorosos cuando ni siquiera logras arreglar los tuyos- contesto divertida Ana.
Las mejillas de Nat empezaron a adquirir un tenue color rojizo, pues era verdad lo que había dicho su rubia amiga.
-pero yo estoy arreglándolos poco a poco- contesto nerviosa la castaña.
-así que al fin aceptas que te gusta Kouji, me alegra- dijo Ana mientras sonreía a lo cual Nat contesto con otra sonrisa.
-en verdad gracias por venir a animarme, pero sabes, esa no era la única razón por la cual no contestaba los mensajes- dijo Ana mientras su expresión cambiaba a una de preocupación.
-¿enserio?- pregunto Nat sorprendida, ¿Qué otras razones podría haber?
-sí, últimamente he tenido extrañas alucinaciones, incluso dormida, y ayer me desmaye después de tener una, sé que simplemente son imágenes creadas por mi cerebro pero parecen tan reales, como si fueran recuerdos en lugar de sueños- dijo la rubia mientras volvía a mirar hacia la ventana para así poder ver el cielo.
La castaña se quedó sorprendido por las palabras de su amiga, ¿sueños que parecían recuerdos? Ella sabía lo que podía significar eso, pero para estar segura quería comprobar.
-lo siento Ana pero olvide que tenía algo que hacer, me debo ir- dijo la castaña mientras se paraba de la cama y empezaba a caminar directo a la puerta.
-de acuerdo adiós- dijo Ana extrañada mientras veía como Nat abandonaba la habitación con paso apresurado.
-adiós señora Takahashi- se despidió la castaña de la nana de su mejor amiga para luego salir del departamento rápidamente.
-hasta luego señorita Yamamoto- dijo la señora desde la puerta del departamento mientras veía como la chica se metía en el elevador para que luego se cerrara.
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-"espero que David pueda confirmar lo que estoy pensando"- pensaba la castaña mientras abría la puerta de su casa para entrar en ella. Sintió un helado escalofrió cuando vio la escena que había frente a ella.
Su padre se encontraba pegado a la pared mientras que un chico de unos 20 años, rubio de ojos oscuros, lo agarraba de la corbata mientras se pegaba a su cuerpo.
-¡Ah! Hola Nat- la saludo nerviosamente su padre.
-¿Qué está pasando aquí?- pregunto entrecortadamente la castaña.
El chico rubio se separó de Erick y se dirigió a la salida con paso apresurado –Hablamos luego Yamamoto- fue lo único que dijo antes de salir de la vivienda.
-Ah, sí, está bien Ryuusen- dijo el rubio mayor mientras veía como el menor se alejaba.
El ambiente se mantuvo en un incómodo silencio hasta que la voz de la castaña lo rompió.
-¿Quién es él?-.
Erick miro a su hija detenidamente para luego dar un suspiro-¿recuerdas al profesor de literatura de la universidad donde trabajaba tu madre?- la castaña asintió- pues es su hijo menor, y mi nuevo empleado- .
La castaña no dijo nada, sabía que si preguntaba probablemente no le gustaría lo que sabría.
-me voy a mi habitación- dijo mientras empezaba a subir las escaleras.
-¡Espera! Te traje algo de recuerdo- le dijo su padre mientras le entregaba un diario- espero que te guste-.
La castaña miro detenidamente el regalo de su padre. Las pastas eran de color café y tenían pequeños decorados de color dorado, pero el que más resaltaba era la rosa que se encontraba en medio.
-gracias papá- dijo antes de subir las escaleras y entrar en su cuarto bajo la mirada preocupada de su padre.
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-Al fin llegas- dijo David cuando la vio entrar en la habitación.
-iba a llegar más tarde pero surgió una complicación- dijo Nat mientras se sentaba en su cama al lado del chico.
-cuenta- dijo el chico pidiendo saber más.
-cuando estaba platicando con Ana ella me dijo que recientemente estaba teniendo extraños y sueños, y que estos parecían demasiado reales como si fueran de verdad, yo tengo una pequeña idea de lo que podría ser pero quería consultarlo contigo- dijo la mayor mientras miraba a David, este se paró de la cama y se situó enfrente de la chica.
- se lo que estás pensando y déjame decirte que estas en lo correcto, esos no son simples sueños son recuerdos, como los tuyos, supongo que tarde o temprano tendría que decírtelo, tú y James no son los únicos reencarnados, hay más personas y ellas también deben recordar pues ellos estuvieron relacionados con tu anterior vida y podrán ayudar a que todo suceda bien esta vez- dijo seriamente mientras veía a la chica a los ojos.
-¿hay alguna forma en que pueda ayudar?- pregunto la chica preocupada.
-puedes darles un pequeño empujón para que puedan recordar pero la mayor parte deben hacerlo ellos- contesto el menor- pero te recomiendo que primero recuerdes tu pasado, así podrás saber con exactitud quienes fueron ellos antes y lograras ayudarlos como te sea posible, y para eso debes empezar desde el principio-.
-¿desde el principio?- dijo confundida la de ojos verdes.
-sí, desde el principio, si lo hacemos aleatoriamente probablemente te confundas y cometas alguna tontería, y eso es lo que menos queremos, así que debe ser desde el inicio y para ellos necesitamos objetos- dijo el castaño con una sonrisa.
-¿objetos?- pregunto aún más confundida la castaña.
-sí, objetos, las objetos más preciados para uno normalmente nos llenan de sentimientos, pues nos traen recuerdos buenos de algún suceso o alguna persona y eso pueda alegrarnos en momentos difíciles, tú en tu vida pasada tuviste objetos que adoraste con el alma y esos objetos te podrán ayudar a recordar, si no mal recuerdo tú ya tienes dos de esos objetos-.
-¿dos?- dijo extrañada, dirigió su mirada hasta el diario que le había regalado su padre u entonces reacciono- ¡Mi diario y mi caja musical!- rápidamente se dirigió hasta su mesita de noche y abrió el cajón para sacar los dos objetos. Puso ambos objetos en la cama y los observo a ambos.
Se dio cuenta de que David tenía razón, pues ambos objetos le habían dado un sentimiento y la habían hecho recordar. La cajita musical, cuando escucho su melodía por primera vez, en la tienda, le había llenado de melancolía e ilusión, pues esa había sido la canción que la bailo con James en la noche que lo conoció. El diario, le había dado alegría y melancolía, al igual que la caja musical, pues en él había escrito sus alegrías, sus pensamientos, su vida en páginas. Ambos objetos preciados pues le recordaban sucesos que quería recordar, le llenaban de sentimientos e ilusiones, la hacían volver tiempo atrás.
-tienes dos de esos objetos, pero faltan más, quizás donde encontraste uno de esos objetos puedas encontrar otro- dijo David sacando a Nat de sus pensamientos.
-la tienda del señor George- dijo la castaña mientras se paraba de su cama- debo ir allá, y tú me acompañaras- le dijo al castaño mientras tomaba su bolsa y metía el diario y la caja musical en ella.
-¿Eh? Yo…- el chico ya no tuvo tiempo de replicar pues la castaña lo miro con enojo- de acuerdo voy, es mi trabajo después de todo- termino cediendo mientras salía junto a la castaña de la habitación.
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-aquí es- dijo Nat enfrente de la tienda donde consiguió la cajita musical.
-bien, pues entremos- le dijo el castaño que se encontraba a su lado. La chica dio un largo suspiro para luego mirar la puerta de la tienda y entrar en esta, seguida de su joven guardián.
-pero si es la bella chica a la que le di la cajita musical, que alegría verla- dijo George alegremente al ver a Nat entrar.
-buenas tardes señor George también me da gusto verlo- dijo la castaña amablemente mientras veía hacia los lados buscando algo, aunque no supiera que buscar con exactitud.
-también es un gusto verte a ti David- dijo George mientras veía hacia el lugar donde se encontraba el castaño.
-¿puede verte?- le pregunto la castaña al chico, si no mal recordaba ella y los chicos eran los únicos que podían ver a David.
-claro que puede verme, si no recuerdas yo dije que cualquier persona que yo quisiera podría verme y yo quiero que me vea, además él está enterrado de todo- contesto tranquilamente el chico.
-así es señorita yo estoy enterrado de su situación y déjeme decirlo que me alegra que ya pueda recordar varias cosas, señorita Elizabeth-
-pero, ¿Quién le dijo que ya puedo recordar cosas? ¿Cómo sabe usted todo eso?- pregunto Nat más confundida que nunca.
-yo se lo dije- dijo una voz a sus espaldas, todos vieron de donde provenía esa voz y vieron a Peter recargado en una de las paredes del lugar- y creo que deberíamos explicarte antes de que te confundas más-
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Continuara…
¡Hola a todos! ¿Cuánto tiempo llevo sin actualizar? Dos meses creo, tal vez más, y lamento eso. Estuve ocupada y no se me dio mucho tiempo para poder escribir. La escuela me atosigaba a tal punto que apenas y podía dormir, durante las vacaciones me mantuvieron como mandadera, cocinera y demás (la parte buena de esto: ¡aprendí a cocinar manjar!) y mi teclado murió, literalmente, ya no prende.
Además de eso yo tengo otras aficiones aparte de escribir, estuve como una semana tratando de que unos animatronicos no me mataran en Five Fights at Freddy's uno y dos, me enganche demasiado con mi regalo de navidad, el cual fue el libro de cazadores de sombras (¡estúpido y sensual Jace!) y me leí el manga de Junjou Romantica (además de que me llego una adicción con este yaoi precioso).
De acuerdo suficiente por ahora, no vemos en la próxima ¡Nakama!
