El renacer de un nuevo amor.

SUMARY:

Kouji Minamoto y Natsuko Yamamoto son los mejores amigos y ambos sienten sentimientos por el otro pero ninguno da el primer paso, ambos chicos empiezan a tener extraños sueños ¿Qué significan?

¿Qué pasa si esos sueños son recuerdos del pasado pero de mucho tiempo atrás? y que con estos acontecimientos crecerá su amor que siente el uno por el otro.

¿Qué pasaría si su amor ya está destinado desde antes de su nacimiento, y que con una cajita musical, un collar y una hermosa melodía recordaran su pasado, pero que también tendrán que vencer extraños seres malvado para estar juntos?

Pero antes de empezar con esto les hare una pregunta ¿creen en la magia y en las reencarnaciones?

Capítulo 13: Un viaje tiempo atrás.

-sí, creo que deberías hacerlo- susurro Nat en voz baja mientras bajaba la mirada.

El ambiente se mantuvo en silencio por varios minutos. Nat empezó a inspeccionar el lugar con la mirada. No había cambiado nada desde la última vez que estuvo ahí, seguían estando los mismos cuadros colgados en las paredes, los mismos estantes repletos de objetos, no había nada cambiado de lugar.

-¿y exactamente qué es lo primero que saber?- pregunto David mientras veía a la chica mirar todo la tienda inquieta.

-¡Ah, sí! Quiero saber cómo es que él sabe quién soy, más bien quien fui- dijo Nat mientras dirigía su mirada a George- y de paso me dicen quién es él- ahorra su vista se clavó en Peter, quien se encontraba al lado del mayor.

David también volteo hacia el chico de cabello negro mientras lo veía a los ojos, pidiéndole algo con la mirada, Peter simplemente asintió con la cabeza.

-¿Enserio no lo reconoces? Tal vez si te concentras un poco lo consigas- le dijo el castaño viéndola directamente a los ojos.

Nat volvió a fijar su mirada en George. Empezó a buscar su rostro entre de alguno de sus antiguos recuerdos mas no lo podía encontrar. Aunque como muchos dicen, cada esfuerzo tienes sus frutos.

Los rayos del sol llenaban la habitación magníficamente de colores naranjas y dorados. Su mirada se encontraba admirando el bello ocaso atravez del enorme ventanal de la habitación. Algo del aire del exterior hacia que sus castaños cabellos se revolvieran inquietos.

El sonido de la puerta abriéndose logro hacer que su atención se alejara del bello espectáculo que estaba viendo para dirigirse a la persona que había entrado en la estancia. Se giró rápidamente para poder ver quien había entrado en la habitación.

Un hombre de edad avanzada fue lo que vio. Su piel era pálida, sus cabellos color negro con algunas canas se encontraba peinado hacia atrás y llevaba puesto un traje negro de mayordomo. Aquel hombre puso una pequeña charola de plata sobre una pequeña mesita al lado de uno de los sillones.

-El joven James llegara en unos momentos mientras espera por favor tome un poco de té- dijo el hombre mientras se regalaba una cálida sonrisa.

-Muchas gracias…ah-se quedó callada al darse cuenta de que no sabía el nombre del amable hombre.

-George, George Smith- le dijo el hombre como si hubiese adivinado sus pensamientos.

-Muchas gracias George, mi nombre es Elizabeth- le dijo mientras sonreía.

-Es un placer conocerla señorita Elizabeth-

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Con mucho cuidado abrió la puerta tratando de que no hiciera ningún ruido. Con pasos sigilosos se adentró en el cuarto de cocina mientras con la mirada buscaba a alguna de las personas que vivían ahí. Abrió la puerta que se encontraba del otro lado de la cocina y empezó a caminar nerviosamente por el pasillo tratando de que sus pasos no se oyeran.

De repente, entre toda la oscuridad del pasillo, pudo vislumbrar la silueta de un hombre en el suelo apoyado en una de las paredes. Con el corazón en la mano rápidamente se acercó hasta aquel hombre.

Los escasos rayos de la luna que se filtraban atravez de una de las ventanas fueron suficientes para alumbrar el rostro de aquel hombre y hacer visible el cambio que surgió con el pasar de su edad. Con el paso del tiempo esos cabellos negro se fueron transformando en blancas canas, su alegre rostro ahorra estaba lleno de arrugas y sus ojos se veían cansados pero aún se podía ver en ellos la bondad y alegría que aquel hombre siempre tenía.

-¿George?- pregunto en un susurro mientras se arrodillaba frente al mayor.

-Oh, madame Elizabeth, me alegra poder verla aunque me apena que sea en esta terrible situación- dijo George en un tono de pena.

-¿Qué te paso?- pregunto preocupada mientras veía el estado de George.

-Vino una mujer extraña armada, intente decirle que se fuera pero al parecer ya no soy tan fuerte como cuando era joven. En todo caso, aquella mujer no dudo en apuñalarme con una daga que traía- dijo el mayor mientras quitaba su mano de su pecho, exactamente en el lugar donde se encontraba el corazón, dejando a la vista una gran mancha roja que se extendía poco a poco, era un herida mortal.

Alzo la vista hacia el rostro pacifico de George mientras lagrimas empezaban a formarse para luego abrazarlo fuertemente -Oh George, perdón- decía mientras lloraba en el hombro de aquel hombre que tanto la yudo en los últimos años.

-No tiene por qué disculparse, es mi trabajo servir a la familia Fletcher y protegerlos si acaso es necesario, solo cumplí con mi deber- le dijo George mientras se separaba lentamente de ella- El amo se encuentra arriba junto a los chicos por si quiere saber, mas no le recomiendo que suba puede ser peligroso-.

-Debo ir, son mi familia- dijo en voz baja mientras más lágrimas salían de sus ojos.

-Me lo imagine- dijo el mayor en tono paciente- En el tiempo que la conozco siempre ha sido así, poniendo a los demás primero. Solo le pido que tenga cuidado, y, por favor, discúlpese con el amo James por mí, dígale que lamento haber fallado en una de sus órdenes, y que me alegra haber sido su mayordomo- dijo mientras le regalaba una de sus queridas sonrisas. Lentamente su pulso fue bajando y sus ojos se cerraron para ya no más abrirse."

Abrió enormemente sus ojos. Empezó a ver todo el lugar de manera desesperada, estantes, pinturas y objetos, era la tienda y no aquel oscuro pasillo donde había estado antes. Alzo su mirada hacia el frente fijándose en George, este le dedicaba una amable sonrisa, igual a la que le había dedicado en sus recuerdos.

Dio lentamente un paso al frente nerviosa para luego lanzarse a los brazos de aquel amable señor mientras lagrimas empezaban lentamente a formarse en sus ojos. George simplemente se limitó a devolver el abrazo cariñosamente. Toda esta escena fue vista por los dos hermanos que simplemente se limitaron a obsérvala en silencio.

-Te dije que había sido "ese" recuerdo- dijo David mientras dirigía su mirada hacia su hermano.

-ya lo note- contesto en un tono desanimado Peter mientras miraba hacia el suelo.

-me debes 50 libras- dijo mientras sonreía de forma burlona.

-por si no lo has notado, estamos en Japón, si volvemos a Inglaterra de pago si no, no- contesto cortante el mayor mientras dirigía su mirada hacia la ventana que se encontraba a su derecha.

El rostro de David se puso serio, y desvió la mirada hacia el lado contario de su hermano. Siempre era igual, no importaba cuanto tratara de mejor su relación con Peter, pues el mayor se mantenía reacio y se negaba a hacerle el mínimo caso. Dio un pesado suspiro, tal vez su relación con su hermano ya no se podía arreglar y sería mejor que dejara de intentar y así dejar de fallar.

Ignorando las anteriores acciones de su hermano, David volvió a mira hacia donde se encontraba la joven castaña y el hombre mayor, ya separados del abrazo pero con la chica aun llorando.

-George…lo siento- dijo Nat en voz baja mientras bajaba la mirada hasta el suelo.

El hombre mayor la miro compresivo y le dijo con ese amable tono de voz –No tiene por qué disculparse, eso ya paso hace mucho tiempo. Ahorra dígame ¿a qué debo su agradable visita?- pregunto mientras sonreía.

Nat se quedó estática, ¿a qué exactamente había venido? Esa visión de su pasado se había encargado de que se olvidara la razón principal de su visita.

-Vinimos a buscar los tesoros de Elizabeth, ¿verdad Nat?-dijo David detrás de ella. Volteo hacia donde se encontraba el chico y vio como le dedicaba una sonrisa de apoyo, no puedo evitar sonreír también una vez más David la había salvado de la situación.

-Ah ya veo, estoy seguro de que aquí encontraran lo necesario- dijo George mientras se sentaba en una silla que se encontraba a su derecha-Así que, ¿Por qué no empiezan a buscar?-.

-Ah, es que bueno…no sé qué buscar con exactitud- dijo preocupada mientras veía la gran variedad de objetos que había en la tienda, le sería demasiado difícil buscar y más si no sabía que buscar.

-Tú sabrás lo que buscas una vez que lo veas- dijo Peter mientras se recargaba en la pared al lado derecho de George, al contrario de Peter que se encontraba al lado izquierdo.

-Eso no me ayuda mucho ¿sabes?- dijo Nat se le escapaba una pequeña risa nerviosa.

-lo sé, pero es la verdad, sabrás que es lo que buscas una vez que ya lo hayas visto, te será muy fácil encontrarlo- le respondió el chico tranquilamente.

-no sabes lo que debo buscar ¿verdad?- le pregunto mientras cruzaba de brazos.

-efectivamente- fue lo que dijo David mientras sonreía nervioso.

La chica simplemente dio un suspiro para luego voltearse y empezar a buscar. La tienda era grande y tenía muchos estantes repletos de cosas por lo que tenía mucho lugar donde buscar, aunque no supiera que buscar con exactitud. "Sabrás que es lo que buscas una vez que ya lo hayas visto" esas habían sido las palabras de David y, a decir verdad, no habían hecho más que preocuparla más, había cientos de objetos en ese lugar cualquier cosa podría ser. "Te será muy fácil encontrarlo" había dicho, pero ella estaba segura que no había sido otra cosa que una mentira para darle un poco de ánimo, algo típico en David.

Hablando de David, había notado un comportamiento extraño en el pequeño castaño. Se le veía nervioso, decaído y preocupado, aunque se esmerara tanto en ocultarlo, para ella era tan fácil leerlo que parecía que solo se tratara un libro. Con George se le veía natural, no había problemas, pero cuando se acercaba al joven de cabello negro era cuando empezaba extraño, se ponía nervioso y se podía ver fácilmente que también temeroso, parecía que era con él con quien tenía un problema y, aunque sonara de metiches, quería saber cuál era. Rápidamente volvió a poner los pies sobre la tierra, si se seguía encerrando en sus pensamientos tardaría mucho más en buscar el famoso objeto.

Empezó a inspeccionar el primer estante que se cruzó en su camino, pero este no poseía más que libros, que aunque le llamaran la atención para leerlos, no le hacían sentir nada en lo absoluto y sentía que hubiera encontrado lo que buscaba, como había dicho David que sentiría. Con algo de pesadez se empezó a alejar del estante para acercarse a otro que estaba unos metros más alejado cuando, de repente, sintió como su pie derecho chocaba con algo demasiado duro.

-Mierda- maldijo en voz baja mientras se tallaba la zona lastimada.

Un poco enojada volteo hacia el objeto con el que se había golpeado. Era un cofre, grande y antiguo, de color rojo con hermosas decoraciones doradas. Con un poco de asombro empezó a pasar su mano derecha por sobre el cofre, delineando con su dedos cada uno de sus detalles. Lentamente abrió el cofre y se puso a ver su contenido. Dibujos, bosquejos, pinceles, botes de pinturas y demás objetos de pintura era lo que se encontraba en el interior del cofre, "nada demasiado especial" pensó aunque los dibujos eran muy lindos, cuando iba a tomar para poder verlo mejor pudo notar había algo debajo de todos los dibujos. Con mucho cuidado puso los dibujos a un lado y tomo lo que se encontraba debajo de ellos. Se trataba de un pequeño alhajero de madera, lo puso cuidadosamente en suelo para después abrirlo y ver lo que contenía. No se sorprendió mucho al ver la gran cantidad de collares, pulseras, anillos y demás joyería en su interior, pues era muy común que se guardaran ese tipo de cosas en los alhajeros, pero lo que si le llamo la atención fue el extraño brillo que se podía ver en el fondo del alhajero. Empezó a mover cuidadosamente las joyas a un lado para poder ver que es lo que había abajo.

Un collar, pero este a diferencia de los demás sí que le sorprendió, la cadena le pareció que era de plata, mas no podía estar segura pues no sabía mucho de joyería, y lo que más llamaba le llamaba la atención era el hermoso dije que poseía, este tenía forma de una flor de diez pétalos, con un pequeño pero hermoso diamante en el centro de la flor. Aunque en comparación con el resto de la joyería del alhajero, que poseía todo tipo de piedras preciosas, con distintos tamaños y distinta cantidad, el bello collar veía simple y con poca gracia, para ella simplemente era lo más bello en todo el lugar. Simple pero hermoso y, además, le daba una extraña sensación de felicidad.

Se podía ver atravez de la ventana como la nieve iba cayendo lenta pero elegantemente. Empezó a ver atentamente cada rincón de la habitación que tenía al alcance de la vista, pues la persona que se encontraba peinándola atrás de ella no le dejaba mover la cabeza para observar mejor la habitación donde se encontraba.

-A través de las estrellas, a través de la nieve, a través de los recuerdos, buscó las huellas para ti. Así podrás descansar en eterna paz, en este lugar que se encuentra en medio de los sueños.-escucho que cantaba una dulce voz a su espaldas.*(1)

Aunque la canción estaba en francés pudo entender la letra sin problema, y tampoco tuvo problemas en reconocer la voz de quien cantaba, pues era una voz que jamás podría olvidar y tanto deseaba volver a escuchar.

-Empiezo a correr con mis alas hacia la pendiente, desviándome del camino con los ojos cerrados. A través de las estrellas, a través de la nieve, a través de los recuerdos, buscó las huellas para ti. Algún día todo volverá a ser como antes. En lo más alto del cielo será el único lugar, donde pacíficamente te estaré esperando. Después de dejar a la luz el confiable futuro en buenas manos.

Sintió como su madre le ponía cuidadosamente, para no arruinar el peinado, un collar. Una vez que lo hizo continuo con la tarea que había dejado a medias por ponerle el collar, la cual era tratar de hallar el peinado perfecto para ella, mientras le seguía cantando la dulce canción.

- Empiezo a correr con mis alas hacia la pendiente, desviándome del camino con los ojos cerrados. A través de los sueños, a través del amor, a través del corazón, buscó las huellas para ti, dejando atrás la eterna luz, sobre alas cortantes…mi eterno amor te entregaré.

Finalmente la canción termino y su mamá finalmente la consiguió peinar. Un poco confundida bajo la vista hasta el collar que le había puesto, era el mismo collar que se había encontrado en el alhajero, aquel que poseía la bella flor de diez pétalos. Unas pisadas se pudieron escuchar detrás de ella y, de repente, sintió un pequeño pero cálido beso en el cachete derecho, seguido de la suave risa de su madre.

Sintió como el frio aire de afuera golpeaba su cuerpo haciendo que saliera de su pequeño trance. Estaba de vuelta en la tienda. Lentamente se paró del suelo y guardo todo lo que había sacado en su lugar original, con la excepción de collar, el cual todavía llevaba en su mano derecha. Camino tranquilamente hacia donde se encontraban David, George y Peter, los cuales se encontraban jugando póker.

-Oye, parece que encontraste lo que buscabas- dijo David con una sonrisa al verla acercarse- Flor corrida de diamantes, ¡Gane!- grito orgulloso mientras mostraba su juego.

-Yo no cantaría tan pronto, en tu honor una flor imperial- le interrumpió Peter con una cara de total seriedad mientras mostraba su juego.

-Mierda- maldijo en voz baja mientras veía como el pelinegro agarraba todo lo que había ganado-y bien, ¿Qué es lo que encontraste?- pregunto el castaño mientras la volteaba a ver. Nat simplemente se limitó a mostrar el collar –debí habérmelo imaginado- dijo con una sonrisa para luego pararse del asiento.

-no podemos ir ¿no? Ya se está haciendo tarde- dijo mientras se acercaba hasta George- ¿Cuánto le deberé de dar por el collar?- pregunto mientras metía la mano en bolsa para sacar su cartera.

-no debe darme nada, después de todo es suyo- respondió el hombre mayor mientras se paraba de su asiento.

-pero es de…- rápidamente se vio interrumpida de nuevo por George.

-Insisto, algunas cosas de esta tienda han pertenecieron a mi familia pero al mismo tiempo son suyos- dijo George mientras empezaba a caminar hacia la salida seguido de cerca por ambos castaños.

-¿A qué se refiere?- pregunto confundida.

-Una que otra porción de estos objetos pertenecieron a mi hace muchos tiempo pues Daniel Fletcher, hermano gemelo de James Fletcher, fue mi tátara-tátara-abuelo- contesto George mientras sonreía-Por lo tanto, usted fue mi tátara-tátara-tía-abuela- finalizo su explicación.

-ya veo- dijo en voz baja Nat, pues esa era una noticia que no se esperaba.

-será mejor que se vallan, pues ya está empezando a oscurecer- dijo el hombre mayor mientras veía como el cielo se empezaba a oscurecer.

-tiene razón- dijo la chica en voz baja mientras empezaba a caminar rumbo a la salida cuando de repente freno sus pasos -pero antes- dirigió su mirada hacia Peter- nunca me dijiste tu nombre-.

El pelinegro se callado por unos momentos para luego decir con voz calmada- Peter.

La castaña no pudo evitar que una sonrisa se acomodara en su rostro- Que bonito nombre, significa "El que es fuerte como la roca" ¿no?- pregunto mientras veía como el chico se recargaba en la pared.

-sí, eso significa- fue lo único que contesto, haciendo que a ella se le escapara una pequeña risita.

-Mucho gusto Peter- dijo antes de salir del lugar junto con David.

George cerró la puerta una vez que ambos castaños se hubieron ido, cuando se giró para volver a sentarse en su silla una pequeña risa se le escapó al ver como Peter sonreía de manera nostálgica mientras observaba una foto que sujetaba con su mano derecha. Ese chico era demasiado bipolar.

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Nat caminaba al lado de David, siendo este invisible para el ojo de las demás personas, por las calles del centro. De repente un tipo que venía corriendo como loco choco con ella haciendo que ambos cayeran al duro suelo, aunque el sujeto se levantó rápidamente sin decir ni una sola palabra de disculpas.

-Idiota- dijo en voz baja mientras recogía las cosas que se habían salido de su bolso cuando se había caído.

Acerco su mano para recoger su diario cuando noto algo extraño, este se había abierto debido al impacto pero no se había abierto en una hoja común, pues en la página se podía ver un hermoso dibujo. Pudo reconocer que era ella la chica que aparecía en el dibujo, pues ya se había dibujado de perfil varias veces, en él se podía ver a ella en medio de un jardín mientras observaba algo a la lejanía. Por un momento pensó que lo había hecho ella misma cuando era Elizabeth pero rápidamente descarto esa idea, pues ese no era su estilo de dibujo y tampoco el que se había utilizado para los dibujos que se hallaban en el cofre, lo había hecho otra persona.

-Qué raro- dijo en voz baja mientras observaba las letras que se hallaban al lado del dibujo: P.F.

-Oye, ¿no nos íbamos a ir a tu casa?- pregunto David a su lado.

Rápidamente se paró del suelo y guardo el diario en su bolsa- sí, claro vámonos- dijo mientras retomaba su marcha, ya podría pensar en eso una vez que llegara a su casa.

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Continuara…

Y una vez más llego a disculparme por la tardanza pero hay muchas cosas a las que debo darles prioridad.

1*: La canción se llama Raggs Requiem y es del anime 07 Ghost, entre tantas traducciones que encontré esta fue la que más me gusto.

"A través de las estrellas, a través de la nieve, a través de los recuerdos, buscó las huellas para ti." Jeje lo siento pero adoro esa canción.