Capitulo 2º: Imposible 2ºparte
Era un día nublado en Alemania, en casa del menor de los Beilschmidt, se encontraba dos personas, uno era rubio de ojos azules y bastante fuerte, se encontraba desayunando un café con dos tostadas, a su izquierda estaba la otra persona era un joven de pelo platino y de ojos rojos y su piel era de color albina y estaba jugando con un pollito, cuando de repente el oji-rojo, se levanto y salio corriendo al aseo donde empezó a vomitar y en el parco de la puerta afincado la otra persona:
Gilbert-le llamo el rubio
Ludwig-levanto algo la cabeza
Llevas así creo que una semana deberías ir al medico a que te examinara-le indico su hermano
No y mil veces no, soy demasiado awesome para ir a ese matasano-decía mientras sonreía
NO-le chillo-Hoy mismo después de comer iremos al medico-
Valee-rechisto- Jamás mande al Increíble YO, pero esta vez te lo perdono-
Una vez que se dijo todo, Ludwig se fue para continuar su desayuno, mientras Gilbert se lava la boca para quitarse ese maldito sabor de boca, no le gustaba nada cuando algún sabor malo se le quedaba en la boca, una vez listo bajo para la cocina y se percato en el calendario quedaba tres semanas para Navidad y se le ocurrió la genial idea de hacer una fiesta de Navidad con todos sus amigos:
Oye West-le llamo su hermano
¿Qué ocurre?-le miro extrañado
Quedan tres semanas para Navidad y claro el Increíble Yo ha tenido una gran idea Kesese-se hacía el importante
¿Las vas a decir?-se estaba cabreando
Hacer una fiesta con todos nuestros amigos-le respondió
Porque no sería genial-le indico con una leve sonrisa
Bien ahora llamare a todo el mundo-fue a por su listado de teléfono
¿Sabes que tienes que invitar también a Roderich?-le miro
Lo se-le bajo la moral
Después de un buen rato llamando a las personas de su lista y diciendo "Que el Increíble YO, iba a dar una gran fiesta por Navidad". Tan solo era medio día y aún había tiempo así que decidió bajar Gilbert al sótano a buscar los adornos de Navidad, para arreglar la casa y dejarlo perfecta para la fiesta del día de navidad, cuando estaba cargando las cajas, se le nublo la vista por unos segundos, dio gracias que su hermano no estuviera para darle la lata. Una vez que subió las cajas se encontró con una sorpresa:
Vaya así, saludas a un viejo amigo-le saludo un joven de pelo negro y ojos negro-
Pero si tenemos a aquí a Kiku Honda-dijo saludando y dejando las cajas en el suelo-¿Qué te trae por Alemania?
Pues estado pasando una semana con Heracles-me miro algo sonriente
Vaya con la parejita-le mire de reojo
No digas tonterías, Heracles y yo solo somos amigos-dijo algo ruborizado
Y por esto estas rojo como un tomate-se empezó a reír como un loco
A Kiku estaba cabreado, pero pronto se le paso y empezó a reírse con Gilbert, a la que se unió su hermano, al parecer el japonés había hecho buena a mistad con el griego, aunque Gilbert seguía insistido que eran pareja solo para sacarle los colores al japonés.
Cuando llego la hora de comer, se pusieron los tres a la mesa al parecer el japonés había hecho la comida sin escuchar lo que le habían dicho sus anfitriones, había preparado un plato típico de Japón llamado Kaiseki, pero parecer a los hermanos alemanes le encantaba ese plato. Cuando llego la tarde Ludwig estaba buscando la cartilla de sanidad de Gilbert:
Todavía estas con esa idea tonta-le decía Gilbert mientras le miraba
Pues si-le respondió-
Pero si no he vuelto a vomitar-le contó
Me da igual-le dijo-Es mejor saber lo que te pasa y tratarlo, que no sea algo grave y por tu egocéntrico sea algo malo y te pierda
Ludwig-le miro tierno-De acuerdo iremos-
Dicho eso, los hermanos se prepararon para salir al medico, pero tampoco podían dejar a su invitado solo, pero que iban hacer. Le dijeron que tenía que salir hacer unos recados, pero a Kiku no le importo dijo que tenía ganas de visitar la ciudad y así fue, salieron los tres de la casa y cada uno se fue por diferentes caminos, los hermanos alemanes se fueron para el medico, mientras el japonés se iba a hacer turismo por Alemania.
Después de media hora de viaje llegaron al medico, pidieron cita y les mandaron a esperar en la sala de esperas su turno, mientras tanto Gilbert pensaba en como sería la fiesta de Navidad, de la cocina de podía encargar Francis porque si se lo dejaba al cejón ingles salían todos con una intoxicación alimentaria, así que mejor que no, de la música se iba repetir se lo pediría al señorito a que tocara algo con el piano. Tras mucho dar vuelta al asunto de la fiesta ya lo tenía planeado, después de casi una hora les llamaron, dentro de la consulta había un hombre mayor de pelo castaño, ojos pequeño a causa de las gafas, les hizo una seña para que pasaran y se sentara así lo hicieron:
¿Cual de los dos es el enfermo?-pregunto
El mi hermano mayor Gilbert-le señalo Ludwig
¿Y que le pasa señor Gilbert?-le pregunto
Veras desde hace un mes no paro de vomitar y de marearme-le explico
Bien-confirmo el medico-Le vamos a sacar sangre pues para ver si hay algo infectado-
A no, eso si que no-negó Gilbert-
Tienes que hacerlo es por tu bien-le indico Ludwig
Te dije que vendría pero jamás, me oyes de los jamases me sacare sangre-se seguía negando
Hazlo por mi hermano, solo esta vez-le pidió
Ufff..., esta bien lo haré-al final acepto
Una enfermera le llevo a la sala donde le iban a sacar la sangre, pues le tocaba otra vez esperar casi otra hora más, que tarde más divertida estaba pasando los dos, en la sala espera leyendo revistas pasa de la fecha y ha saber desde cuando están. Por fin le llamaron después de haber esperado casi dos horas de más, y estaba alto, solo tardaron quince minutos en sacarle tres tubos de Sangre que pensar que se iba a quedar en el sitio, que su hermano no pudo evitarlo y reírse algo de la cara blanca, bueno el era más blanco pero estaba más blanco de lo normal, tenía que esperar una semana para los resultados
Cuando llegaron a casa vieron al japonés que también llegaba, una vez los tres reuníos en la puerta, fueron para dentro de la casa, Kiku se dio cuenta de que los hermanos alemanes no tenían nada puesto los adornos de navidad:
Ahora que caigo, no habéis puesto los adornos de navidad-les miro
Justamente cuando tu has venido estaba subiendo las cajas de navidad-le respondió Gilbert señalando las cajas de una esquina
¿Qué os parece si nosotros tres, adornamos la casa?-propuso Ludwig
Si eso sería genial-respondió Kiku
Dicho eso los tres se pusieron a decorar la casa con los adornos de navidad, Gilbert no sabía como iba aguantar una semana entera con tanta nauseas y mareos, pero claro el era tan Awesome que se aguantaría hasta que llegara esa semana y sepan que le pasaba.
*Una semana después*
Para el mayor de los alemanes la semana se le había hecho eterna de ir tanto a devolver, incluso había perdido perdido un kilo o dos kilo, no estaba seguro de lo que había perdido, pero eso le daba igual ya seguro que los recuperaba, pues ya que hoy era el día que le dirían que le estaba pasando de una maldita vez.
El viaje al medico se les hizo mas corta que la ultima vez, una vez que llegaron se sentaron en la sala de espera impaciente para que les llamara, tras media hora de espera por fin les llamaron, y al entrar a la consulta el medico no paraba de mirar los resultados con la cara extrañada y los ojos abiertos como platos, cuando los vio cerro la carpeta:
Señor Gilbert, en mis años de carrera jamás he visto algo como lo que le pasa a usted-le explico
No me lo diga, El INCREIBLE YO se muere, lo sabía mi hora final llega-poniéndose dramático
No seas exagerado-le regaño su hermano-No será eso doctor
No que va-negó-Ambos están sanos y muy fuerte
¿Ambos?-preguntaron extraños los dos
Así es el señor Gilbert esta embarazado de dos semanas y medio-felicito
Ahh solo que bonito-se relajo-Un minuto… ¡QUE ESTOY QUE!
Gilbert al igual que su hermano se daba crédito una vida estaba creciendo en su interior y sobre todo que hará con un bebé y ¿Quién es padre?
