Capitulo 23º: De vuelta a casa y pequeños inconvenientes
Ya habían pasado varios días desde que Tino, Arthur y Gilbert dieron a luz a unos hermosos niños, hoy era un gran día le daban el alta y volverían a sus casas pero no solo, si no con sus pequeños, pero algunos bebés nadie debían de saber sus existencias porque si no les haría daño a las personas que más quieren en este mundo y eso no querían, pero descubramos como fue el día de cada uno.
En primer lugar se encuentra el pequeño Alexis Federico, hoy iba a ver su casa por primera vez, lo cargaba su tío Ludwig, mientras Gilbert firma los papeles del alta y le daban unos papeles sobre el cuidado de bebés, cuando iba dirección al coche, donde tenía la silla puesta para el bebé, alguien los llamó:
- Esperar-les ordeno esa voz
A los dos hermanos les entró un escalofrió, cuando oyó la voz, sabían perfectamente que era la de Ivan, decidieron pararse porque no lo querían cabrear:
- Que bien, que os haya encontrado a tiempo-les informo
- ¿Pasa algo Ivan?-le preguntó Ludwig
- Si-le informo- Quería darle mi regalo de bienvenida-
Saco de una bolsa que llevaba un peluche de un cachorro de husky siberiano, Ludwig le dio a Alexis a Gilbert, mientras este cogía el peluche:
- Muchas gracias Ivan-le agradeció Ludwig
- No hay de que-le dijo-Solo quiero informaos que esta tarde vamos a ir mis hermanas y yo, a tu casa para hacer una fiesta, de bienvenida para el peque Alexis-
- ¿Tus hermanas?-le corrió un escalofrió a Gilbert
- Si así es-le dijo
- Pues sois bienvenido ya que ahora seremos una gran familia-le dijo
- West-le miro
- Pues para una, estaremos ahí-le comunico
Después de eso, se marcho para dirección su coche como hicieron los hermanos germanos, mientras Gilbert le seguía a paso lento, mientras miraba a su increíble hijo y pensaba en lo que su hermano le había dicho:
- Oye West-le llamo
- ¿Pasa algo?-le preguntó
- Si-le dijo- ¿Por que le has dicho a Ivan que ahora somos familia?-
- Acaso no lo somos-le miro- Él es padre de tu hijo, aunque nos cueste aceptarlo-
- Solo es que tengo miedo-le miro
- ¿Miedo a que?-le preguntó
- A que me lo quite-le dijo- En la carta del Viejo Fritz decía que en mis manos estaba el deber de proteger alguien y ese alguien es mi niño, y si ahora viene a quitármelo, porque cuando estuve con él durante 25 años fue un infierno-
- Gilbert, las personas cambia-le dijo- Además si quisiera quitarte a tu hijo, ya lo habría hecho y en cambio no, él solo quiere ser feliz, ambos hemos tenido líderes malvados y ambos perdisteis a la persona que más amabais-
Gilbert no dijo nada solo se quedo mirando a su hijo dormido en sus brazos, a lo mejor su hermano tendría razón y haya cambiado, pero tenía miedo de que eso no fueras y un día llegue a quitarle a su hijo y eso no lo permitirá. Después de una hora viaje por fin llegaron a su casa, lo primero que hicieron fue dejar al pequeño en su habitación, donde su decoración era siguiente: las paredes eran de un color crema, las cortinas eran de un color blanco con dibujos de pajaritos, cerca de la ventana una mecedora de madera. con un cojín de color verde, a la derecha de la ventana, en frente de la puerta se encontraba la cuna, que era de color azul cielo, a su lado el cambiador, dos armarios con ropa y unas estanterías llenas de libros y peluches, dejaron al pequeño en la cuna y sin hacer mucho ruido salieron del cuarto, para prepararlo todo para cuando viniera ahora, los nuevos miembros de la familia. No fue hasta la una menos dos minutos cuando terminaron todos los preparativos para la comida, cuando de repente alguien llamó a la puerta, el mayor de los germanos se fue directo abrir la puerta y ahí estaba Ivan con sus dos hermanas Yeka y Natalia, el rostro de la ultima expresaba tristeza, lo primero que Ivan fue preguntar por su hijo:
- Esta arriba durmiendo-dijo de golpe Gilbert
- ¿No podemos verlo?-pregunto Yeka
- Más tarde, para dentro de una hora que le demos la comida-inquirio Ludwig
- De acuerdo, no hay prisa-respondió Yeka
Dicho esas palabras, se pusieron a poner la mesa, aunque Natalia salió al jardín no estaba con ánimos de celebrar nada, Gilbert se dio cuenta y fue detrás de ella, la encontró sentada en un banco con la mirada perdida:
- Natalia-la llamó
- ¿Como lo has hecho?-le preguntó sin girarse
- ¿Hacer el que?-le miro extrañado
- Que se acostara contigo y tuvierais un hijo juntos-le miro enfadad- Llevó años intentándolo y no quiere-
- Yo no hice nada-le explico- Es que se aprovecho de que estaba borracho para tomarme por la fuerza-
- ¿Pero amas a tu hijo, después de eso?-le preguntó
- Lo amo, incluso sabiendo quien es el padre-le dijo- Por que estos nueve meses le he dado cariño a mi hijo, y tendrá unas hermosas tías que los cuidaran-
- ¿No tienes miedo que le haga algo?-le preguntó
- No que va-le respondió- ¿Por que encontraras algo que se parezca a tu hermano y lo amaras? No tanto como a Ivan, pero algo amaras de él-
A Natalia le llenaron de emoción esas palabras, alguien confiaba en ella sin tenerle miedo, acto seguido entraron en la casa y encontraron a Alexeis en brazos de su tía Yeka, mientras Ivan y Ludwig la miraba con una gran sonrisa, ambos se acercaron a donde se encontraba los tres y Yeka le dio a su hijo a Gilbert, pero este lo coloco en los brazos de Natalia ante los ojos atónicos de los demás:
- Se parece a mi hermano y a ti Gilbert-dijo
- Hermana-la miró Ivan sorprendido
- ¿Pasa algo hermano?-le miro-Solo digo que tiene algo de vosotros-
Ninguno de los presente dijo palabras, pero las lagrimas se le saltaban a Yeka, viendo a su hermano de otra manera y nada obsesiva, si no dulce y tierna con su sobrino y su hermano, por fin era una gran familia formada por sus dos hermanos, Ludwig, Gilbert y su sobrino, esto sería un gran comienzo.
En segundo lugar, se encontraba la pequeña Aina Lumi, hoy era el día que iría por primera vez a casa con sus padres, la llevaba en brazos Tino mientras Lukas llevabas las cosas, se dirigían para el coche:
- Que a gusto salir del hospital-comentó Tino
El noruego solo pudo asentir, mientras pensaba que por fin tenía a su pequeña sana y salva y veía la sonrisa de felicidad de Tino, ¿podrían ser algo más que amigos?, se dio una bofetada mentalmente como podía pensar eso, él estaba con un ruidoso y molesto danés mientras que Tino estaba con un sueco, pero habían tenido una niña ambos, pero eso no impedían que estuvieran junto a sus parejas ¿O si?
- Lukas-le llamó Tino
- Si-le contesto
- ¿Podrías abrir el coche?-le preguntó
- Claro-dijo
Lukas abrió el coche, pusieron a la peque en su silleta y Tino se sentó junto a ella, mientras Lukas conducía. El camino a casa se le hacía bastante largo y pesado porque ninguno de los dos decía ni una sola palabra:
- Lukas-le llamó Tino
- ¿Pasa algo?-le preguntó
- ¿Te pasa algo?-le preguntó
- No, ¿por que lo preguntas?-le miro por el espejo
- Porque te he notado distraído cuando, tu no lo eres-le dijo
- Asi, no es nada-le resto importancia
- Necesito que me lo cuentes-le pidió
- Es sobre nuestro futuro-le dijo
- ¿Nuestro futuro?-le miro extrañado
- Si-le dijo-No he parado de pensar, en que va a pasar ahora que la niña ya ha nacido, quiero decir no lo podemos tener siempre oculta, tiene que relacionarse y todas esas cosas, pero...-
- Pero tienes miedo de que Mathias y Berwald que lo descubran-le dijo
Lukas asintió, ninguno de los dos volvió a decir palabra, volvieron al eterno silencio, por fin llegarón a casa, se bajaron del coche, esta vez era Lukas quien cogió a la niña y Tino las cosas, entraron en casa cuando Tino se percato de una cosa:
- Lukas, ¿Dónde vamos a poner a la niña?-le preguntó
- Pues en su cuarto-le dijo
- Pero si no hemos vuelto hacer nada en el-le dijo
- Eso es lo que crees tú-le sonrió
Tino lo entendía, Lukas empezó andar para el piso de arriba seguido por el finés, que no entendía muy bien la situación, llegaron a la puerta del dormitorio de la niña, la abrió entraron y Tino se quedo con la boca abierta, estaba la habitación terminada:
- Dios mío, Lukas-le dijo Tino- Se ha quedo preciosa, ¿pero cuando?-
- Te acuerdas el día que Emil nos pillo, ya sabes-dijo algo avergonzado
- Si lo recuerdo y jamás se me va ha olvidar-le comento
- Pues me vine aquí para acabarla-le respondió
La habitación estaba decorada de la siguiente forma: enfrente de la puerta se encontraba la cuna, las paredes eran de color beige, en la cortinas de la ventana eran de color verde azulado con estrellas, al lado de la ventana el cambiador, al fondo de la habitación se encontraba el armario con ropa para la niña, las estanterías ambos lados del armario con libros, peluches, estatuas de hadas y seres mitológicos, cuentos y peluches, ambos lados de la cuna estaban las banderas de Finlandia y Noruega, dejaron a la pequeña en su cuarto:
- Lukas se te quedo preciosa la habitación-le dio un abrazo
- Lo hice para que nuestra pequeña estuviera a gusto-le dijo devolviendo el abrazo
Sus rostro se encontraron y sintieron la necesidad de besarse, pero alguien toco a la puerta, así que decidió bajar abrir la puerta Lukas, mientras Tino se quedaba en la habitación observándola y mirando de veces en cuando a su hija durmiendo. Lukas abrió la puerta y se encontró al danés:
- Mathias-se sorprendió
Tino al oir el nombre, cerró la puerta con mucho cuidado sin hacer ruido para no levantar sospecha y no despertar a su hija, mientras rezaba que no se despertara y empezara a llorar, mientras abajo seguía el noruego en estado de shock:
- No me vas a dar ni un besito-dijo poniendo los morritos
- Mira que eres pesado Anko-se quejo-¿Qué quieres?-
- Pues no te he visto durante esto nueve meses, por trabajo-le contó- Y tenía ganas de verte
Se acercaba lentamente a él, hasta tirarlo en sillón y ponerse encima de él, Lukas intentaba quitárselo de encima, no podía teniendo a Tino y a su hija en el piso de arriba, Mathias le besaba dulcemente e iba bajando por su cuello, mientras Lukas gemía levemente aunque se oía en el piso de arriba Tino se tapaba los oídos y lloraba silenciosamente:
- ¿Por que me duele oírle gemir?-se preguntaba
Mathias ya había empezado a quitarle la camisa y besarle su pecho bajar al vientre, mientras el noruego indefenso gemía suavemente, se estaba cansando de que gimiera flojo así que decidió tocar su punto débil. le estiro del rizo independiente de su cabeza, con lo cual, este gimió más fuerte que se oía en toda la casa.
Y en tercer lugar, pero no menos importante, se encontraba los hermanos Sally y Andrei, cada uno estaba en los brazos de sus respectivos padres, mientras Scott llevaba las cosas de los pequeños, Vlad no paraba de mirar a su pequeña era una monada, se sentía feliz de tenerla sana y salva al igual que su hijo Andrei, por otra parte estaba también feliz de tenerlos sano y salvos, pero también había dejado de tomar esa horrible medicación, aunque por sus hijos hubiera seguido tomándola:
- ¿Y ahora que va a pasar con vosotros?-le preguntó Scott
- ¿A que te refieres?- preguntó confuso Vlad
- Ahora que han nacido los niños, ¿Qué que haréis?-le preguntó Scott
- No se yo, pero yo seguir con mi pareja y mis hijos-dijo Vlad
Acto seguido tomo la mano Arthur, que le dedico una dulce sonrisa, como hacía tiempo que Scott no veía y eso le alegraba, no quería verlo más triste en su vida, porque ahora se tendría que central en su pareja y sus hijos, se montaron el coche pusieron a cada uno en su silleta y Arthur se sentó atrás con los bebés, mientras Scott conducía y Vlad se ponía en el asiento del copiloto, el viaje para casa fue rápido, al llegar cada uno cogió a los niños y Scott sus cosas, subieron a dejar a los niños a sus habitaciones, estaba decorada de la siguiente manera: al abrir la puerta se podría ver las paredes pintadas de un color azul cielo, enfrente dos cunas, una de color rosa y otra azul, las cortinas de la ventana tenía dibujos de hadas, a lado de la ventana una estanterías con libros, cuentos, estatuas de hadas, gnomos, elfos, al final de la habitación dos armarios con ropa para los pequeños. Depositaron a los pequeños en su respectivas cunas y se fueron de la habitación, bajaron a la salón:
- Tengo hambre-comunico Scott
- Pues voy hacer la comida-anuncio Arthur
- ¡Ni se te ocurra!-gritaron los dos
- ¿Qué pasa?-pregunto Arthur anonadado
- Que no queremos que cocine, tienes que descansar-le comunico Scott
- Pero si ya estoy descansado-le dijo
- Si, pero tienes que estar desocupado por si nuestros hijos tienen hambre-inquirió Vlad
Arthur no dijo nada, solo cogió y se sentó, no se dio cuenta de que su actual pareja y su hermano soltaron un suspiro de alivio morir intoxicado no era una cosa que entraba en sus planes, el resto de día transcurrió normal.
Nuestros amigos eran felices con sus "familias", pero la felicidad no es eterna, lo peor por pasar esta apunto de acercarse y sus vidas se verán trastornada para peor.
Bueno hasta aquí el cap. 23, ya se que dije que hasta el 4 de abril no iba publicar, pero escribiendo tengo la cabeza distraída. Me gustaría a toda las personas que me dieron el pésame muchas gracias. Espero que els guste este cap. ^^
Nos vemos en el prox. cap. ^^
