StudyInMara: Palabras no son suficiente para expresar lo...feliz que me siento. No esperaba esa cantidad de review y de repente en un día me llegaron tres, y al día siguiente otros dos más y...simplemente no lo esperaba. Gracias, muchas gracias de verdad! Siendo sincera, éste capítulo me hizo rabiar mucho, lo mio es describir y ese capítulo es practicamente explicaciones. Lo siento mucho si se nota muy vaga la narración allí, pero de verdad me costaba mucho escribir. Sé que no todos pueden sentarse a leer explicaciones, pero es necesario porque primeramente no todos los que leen han leído la saga, y segundo...Sherlock no puede saberlo mágicamente. Ya quisiera yo... Sin embargo dejé algo emocionante al final, no quiero que se desmotiven solo a leer explicaciones. Gracias!
Advertencias: Contiene spoilers CRUCIALES a la Saga de Cirque du Freak, como lo son su final (no mi teoría) y parte de la historia desde el sexto libro hasta el décimo segundo. Si planeas leerla o no has llegado a esos libros, te arruinarán la historia. Sin embargo, para entender este fic son necesarios esos spoilers...está en tu decisión~ (personalmente a mi me gustan los spoilers, me llaman más la atención de una historia). Además, contiene algo de gore al final.
Capítulo 8
Una vez terminaron de comer se dedicaron a ayudar a recoger los restos de la comida y la basura. Ese era el trabajo de los humanos que se encontraban allí, pero si sólo seis personas recogían y limpiaban el desastre de dieciséis no terminarían hasta el amanecer. A Sherlock le era indiferente, ese no era su trabajo y no tenía por qué hacerlo, pero John no dejó lugar a sus muchas opiniones y le dio en manos seis platos sucios y apilados, obligándolo a trabajar.
Todos los miembros estaban separados en distintos grupos para poder minimizar el tiempo empleado. Unos recogían todo lo que veían fuera de lugar, como él y John, y otros metían los restos de comida en una o dos bolsas negras, allí se encontraba Gus supervisando y cerrando las bolsas que se llenaban. Finalmente un último grupo, Luka incluido en él, se encargaban de limpiar la mesa y los platos y guardarlos en la despensa.
Sherlock miraba de vez en cuando al cirquero. Estaba cerrando la última bolsa negra con una cinta dorada, diferente a las otras que fueron selladas con un nudo poco cuidado. En cambio, con ésta hizo un pequeño lazo y la alejó de las otras, colocándola junto a unos barriles. No iba a deshacerse de ella.
Frunció ligeramente el sueño. A su lado se encontraba aquella criatura que le había vendido los boletos, aún encapuchada con la sucia tela azul marino. Era pequeño, apenas conseguía llegar hasta sus muslos. Recordó que se llamaba Cojito. Lo observó atentamente, no estaba seguro si Cojito lo veía debajo de aquella tela, y parecía cabizbajo. Gustavo sí que lo veía, aunque lo supo en cuanto subió su mirada a él. Sonreía.
"¿Sucede algo, maese Holmes?"
Recordó entonces todo lo que John había dicho de él. Sus parientes, lo que era él en realidad. Parte vampiro y parte hechicero. Y todo un mundo detrás de él que desconocía totalmente. Y eso no le agradaba, más estaba seguro que conocería más con la historia del circo que aun ansiaba oír. Ladeó la boca, pero no respondió directamente lo que pensaba.
"No es nada"
Gustavo le sonrió. "Sé que no confía plenamente en mí. Pero estoy seguro que John hace un buen trabajo informándole" Dicho eso le guiñó un ojo y se alejó, acercándose a dónde se encontraba Luka terminando de pulir un plato con un trapo.
Miró al suelo y juntó la yema de sus dedos; suspiró. Tenía razón. Confiaba en el cirquero, no confiaba en lo que era capaz de decirle con cada una de las dudas que se formulaban en su cabeza en esos momentos. Como el qué demonios era esa criatura, Cojito, que no se había movido ni un centímetro de su sitio, al lado de la bolsa de basura. La tela azul lo cubrían casi totalmente…menos sus pies y manos. Observó sus pies, eran grandes y llanos y de un color verde pastoso. Igual que sus manitas, ahora había movido una a frotarse lo que podría decir que era su estómago, como si tuviera hambre. Lo curioso de sus manos y pies es que estaban todos cosidos. Como si hubieran unido varias piezas para poder conformarlo.
Escuchó a John llamándolo y se volteó a verlo. Ya había terminado de recoger y estaba esperándolo en la entrada del comedor. Volvió a mirar a la criatura, no se había movido. Bufó por la nariz y caminó hacia dónde estaba John. Juntos, salieron.
El cielo aún estaba oscuro pero vislumbraba cierta claridad en la línea del horizonte, era el crepúsculo. Increíblemente ya estaba por amanecer y sentía que el tiempo no había pasado en realidad. Caminó junto a John que no había comentado nada durante el medio minuto que llevaban juntos. Sin embargo no era un silencio incómodo como solía rodearle siempre con otras personas. Aun así, tenía muchas dudas que necesitaban ser respondidas. Rompió el silencio y habló.
"¿Qué es esa criatura que acompaña a Gustavo?"
John lo miró extrañado durante un segundo, seguramente porque no se esperaba que hablara de repente y parecía además no recordar la criatura a la que se estaba refiriendo. Luego abrió enormemente los ojos y le sonrió.
"Ah, Cojito… es una personita. Al menos así es cómo les dice su dueño. Son….bueno, no sé qué son en realidad. Pero están allí para obedecer órdenes a cambio de comida. Son como los minions" y no dijo más nada, haciendo su camino hacia la tienda. Esa no era la respuesta que se estaba esperando.
No pudo evitar sentirse fastidiado. Nada en el circo era de ese mundo, o al menos no del mundo que conocía hacía dos días, pero esas "personitas" era lo único que era un misterio para él en esos momentos, además de la historia detrás del circo. John notó su fastidio, pero sólo rodó los ojos y lo ignoró hasta que llegaron a su tienda. Y eso lo había fastidiado más.
Su tienda no había cambiado mucho el par de horas que la habían abandonado. La luz de las lámparas de aceite ya estaba casi extinta pero no hacía falta recargar el combustible pues con la claridad que venía con el amanecer era suficiente. Y además, iban a dormir. No necesitarían luz por un rato.
John ignoró las lámparas y se dirigió a un baúl que se encontraba en la esquina de la tienda. Ahora podía detallarla mejor: estaba ese baúl, una cesta de mimbre tapada y lo que parecía ser una mesa con dos sillas de madera. Por no mencionar la gran jaula, que ocupaba gran parte de la tienda. Del baúl sacó otra tela doblada. Al desdoblarla descubrió que era una hamaca. Se la dio a Sherlock.
"Cuélgala. Las cuerdas del techo son resistentes, así podemos colgar las hamacas" Sherlock parpadeó. ¿Por qué no lo hacía él? Era claramente el más fuerte y el que ya llevaba más experiencia en eso. Seguramente lo haría más rápido que él. Entonces ¿por qué le dejaba el trabajo?
El rubio no dijo más y se dirigió al baúl, sacó dos almohadas y le lanzó una a él. Luego fue hacia su hamaca, arrastrando los pies debido al cansancio que comenzaba a sentir, y se sentó en ella. Colocó la almohada y acomodó la cabella en ella, cerrando los ojos. Sherlock notó que la hamaca no estaba muy lejos del suelo. Ladeó la cabeza, sonrió ladino y luego se carcajeó.
Era muy bajo. No podía colgar la hamaca y tampoco podía apagar las lámparas de aceite. Y al parecer era acomplejado por su altura, de seguro usaba una de esas sillas para alcanzar al techo y no lo admitiría frente a él.
Él tampoco llegaba, de eso estaba seguro, pero quizás a John le costaría más que a él ese trabajo. Aún con su sonrisa fue hacia las sillas y tomó una de ellas. La tomó y la llevó cerca de donde estaba John, dejó la almohada de antes en el suelo y se subió a la silla para comenzar a amarrar su hamaca, de manera que quedara junto a la de John.
"Me debes algo" mencionó, sin mirarlo. Pudo oírlo gruñir.
"No vas a dejarme dormir, ¿verdad?" Sherlock sonrió y terminó de amarrar la hamaca por un lado, o al menos pensó que lo había hecho bien. Se bajó de la silla, moviéndola un poco más a un lado para poder amarrarla del otro extremo.
John se movió un poco, adoptando una posición que creía que era cómoda, y abrió los ojos. El azabache no lo veía, tenía ocupados los ojos tratando de amarrar la hamaca, pero estaba atento a lo que estaba por decir el hombre lobo. Se aclaró la garganta.
"La historia será larga. Espero no te quejes después" Sherlock rodó los ojos y se mordió la lengua, tratando de no decir nada que evitara que John hablara o lo ofendiera y se callara. "El circo en un principio era como lo ves ahora: llevaba más de quinientos años haciendo actos alrededor del mundo, viajando dónde creían y parando cuando se le antojaba a Mr. Tall, quien era el director del circo entonces. Eso fue así hasta la llegada de Darren Shan. Fue hace más de 30 años. El chico se interesó en el circo y por malas decisiones terminó convertido en vampiro gracias a Larten Crepsley"
Sherlock abrió los ojos y lo miró con un brillo en ellos. Se había interesado. Terminó de anudar el extremo de la hamaca que lo tenía ocupado y finalmente terminó su trabajo. Recogió la almohada del suelo y se acostó en ella del lado contrario de John, de tal forma que aún acostado podía verle bien la cara. El rubio estaba mirando al techo, tratando de recordar la historia.
"Obviamente el chico tuvo que abandonar su familia y se quedó con Crepsley y luego con el circo. No sé muy bien qué ocurrió, pero acabó convirtiéndose en Príncipe Vampiro. Los Príncipes son los vampiros que rigen su mundo y toman las decisiones, como presidentes. Para ese entonces existía un hombre que era… el amo del Universo, no hay otra forma de describirlo. Era terrible, era el causante de la mayoría de las desgracias que ocurrían, de las leyes que rigen ahora el mundo y dicen que fue él quien creó a los vampiros. También fue el creador de las personitas"
Frunció el ceño y se cruzó de brazos. "¿Amo del Universo?"
"Algo así" John lo miró. Su expresión parecía indiferente pero algo ocultaba en sus ojos. Era… ¿miedo? "Era un hombre terrible. Hacía todo a su antojo y alteraba el destino para causar desgracias. De hecho, su nombre era Desmond Tiny…"
Lo miró por un minuto más y luego juntó los dedos sobre su pecho. Cerró los ojos y siguió escuchando con atención mientras su cabeza trabajaba. Desmond Tiny. Des Tiny. Destiny. Un curioso juego de palabras.
"Y dime, ¿qué tiene que ver con Darren Shan?"
"Déjame terminar" escuchó una ligera risa y a John acomodándose otra vez. "Bien… él creó una especie de… Piedra. Dijo que los vampiros se enfrentarían en una guerra contra el Lord de los Vampanezes y…" Lo interrumpió.
"¿Vampanezes?"
Lo escuchó quejarse.
"Cierto… los vampanezes son, en pocas palabras, vampiros que decidieron no seguir las reglas de estos. Los vampiros no matan a las víctimas, solo toman un poco de sangre. Los vampanezes piensan que es una estupidez y prefieren drenarlos. Ellos son diferentes a los vampiros…tienen los ojos rojos y la piel morada"
Sherlock movió la mano en un ademán irritante, demostrado en la expresión en la cara de John.
"Continúa"
"No tendría por qué" John suspiró, pero continuó hablando "Bien… hablaba de la Piedra de la Sangre. Les dijo a los vampiros que enfrentarían en una guerra contra el Lord de los Vampanezes y perecerían, pero esa piedra era su última esperanza. Los vampiros esperaron por ese Lord, que nació cuando Darren Shan reinaba a los vampiros"
^"Resultó ser un amigo de la infancia de Darren, Steve Leonard." Sherlock rodó los ojos bajo sus párpados. Típico. "Los vampanezes y los vampiros en realidad buscaban la paz, pero el Lord los instó a luchar porque quería vengarse de Darren. No sé muy bien por qué, Gus podría explicarte mejor"
Suspiró. Tenía razón, lo que narraba John no era precisamente una historia llena de detalles, tal y como lo esperaba. Estaba llena de agujeros que John no sabía cómo llenar. Sin embargo…era quizás la única persona a la que podría preguntarle. El hecho de que estuviera tan poco detallada era lo que la hacía creíble. Asintió despacio.
"Quiero seguir escuchando"
Imaginó que John sonreía debido al tono de voz con el que continuó.
"Bueno… se creó así la Guerra de las Cicatrices. Mr. Tiny reveló que en realidad lo había planeado todo y que quien venciera, si Darren o Steve, igual se convertiría en el Lord Oscuro, aquel que reinaría y provocaría el caos no sólo con los vampiros, sino con el mundo. Al final Darren mató a Steve…pero antes de morir lo provocó y eso hizo que también lo matara a él. Destino revocado. Darren fue entonces enviado al Lado de las Almas. Es una especie de infierno…ahí cae tu alma cuando no has vivido correctamente. Y…. ¡Ah, demonios!"
Abrió los ojos cuando escuchó el repentino grito de John. Se había sentado y se revolvía el cabello rubio en un intento de sofocar la repentina energía que había entrado en su cuerpo luego de haber estado a punto de dormirse. Sherlock lo miró sin ninguna expresión mientras lo hacía, y luego lo vio.
"Había olvidado algo importante. Verás… te dije que se cree que los vampiros fueron creados por Mr. Tiny. Ellos, hace algunos siglos atrás, le preguntaron por qué eran infértiles. Para callarles, o algo así es la historia…" John volvió a rascarse la nuca; esperó pacientemente pero tenía los ojos fijos en él. "Fertilizó a una loba que poseía sangre de vampiro, y ella tuvo dos niños: Mr. Tall, quien era el cirquero entonces y murió durante la guerra, y Evanna, la madre de Gus. Evanna podía procrear de vampiros, pero ella nunca dejó que la obligaran. Quería escoger, supongo."
Sherlock asintió, indicándole que entendía bien de lo que estaba hablando. John volvió a acostarse, ya no se veía tan cansado como hacía un par de minutos atrás. Parecía que la historia lo había emocionado de repente. Con un movimiento de pie comenzó a mecerse despacio en la hamaca.
Se relamió los labios y continuó. "Bien… a pesar que Darren y Steve habían muerto la guerra continuaba. Su paz era estable mientras no se mataran entre ellos, vampanezes y vampiros, lo que había sucedido. Creyó que para poder crear paz debía procrear a dos niños. De dos padres. Se fertilizó tanto de Vancha March como de Gannen Harst, que eran hermanos, uno vampiro y el otro un vampanez. Y así tuvo dos niños, imagino que mientras su crecimiento cada uno decidiría qué escoger: ser un vampiro o un vampanez."
"Y Gustavo era uno de esos niños" Dijo Sherlock de repente, sorprendiendo a John. Éste le sonrió y asintió. Sin embargo, el azabache no lo hizo. "No consigo entender qué tiene que ver con la llegada de Darren al Lago de las Almas"
John volvió a fruncir el ceño.
"Porque iba a decirte que Evanna estaba embarazada cuando lo sacaron de allí y seguro me ibas a fastidiar con que '¿Por qué estaba embarazada?'" Bufó por la nariz, notablemente fastidiado "Bien… la historia en sí termina aquí. Esos dos niños trajeron paz, se llevaban bien a pesar de sus diferencias y eso vio ambos lados. Lo que iba decir respecto al Lago de las Almas es que… bueno, Mr. Tiny prometió a Darren el regresarlo al pasado para cambiar el curso del destino. Él era capaz de viajar en el tiempo y así poder cambiar todo a su antojo. Debía cuidar que no sucedieran cosas que cambiaran de repente el destino"
Sherlock pensó qué cosas podrían cambiar de repente el destino. Y luego le llegó a la cabeza una historia que recordó haber escuchado una vez de la profesora Hemlock, una de las pocas clases que decidió no borrar o simplemente ignorar. Henry Tandey, un soldado británico de la Primera Guerra Mundial. Ese soldado vio a otro, alemán, herido en el suelo. Pensó en dispararle, incluso le apuntó, pero al ver que no representaba una amenaza real decidió no hacerlo y se fue con los suyos. Ese soldado alemán era Adolf Hitler. Y fue allí cuando lo entendió.
Moral. ¿Cuánta cantidad de cosas no cambiarían de no haber estado presente? Por moral, por un cargo de conciencia. Sentimentalismos. ¿Qué hubiera pasado de no haberse decidido Martin Luther King a hacer un cambio? ¿Si Henry Tandey hubiese disparado a Hitler cuando tuvo la oportunidad? ¿O si los próceres latinos no se hubieran levantado? Miles de conjugaciones, un cambio crucial en el mundo. Y todo por momentos de moralismos. Entendía bien de qué se trataba el trabajo de Mr. Tiny.
Asintió para sí y se aclaró la garganta. "¿Qué sucedió con Darren?" La expresión facial de John cambió. Ladeó la boca en un gesto de disconformidad y volvió a mirar el techo de la tienda.
"Lo engañó (2). Todo fue una ilusión. Darren creyó haber cambiado el futuro, pero lo único que consiguió hacer fue que cambiara la manera en la que sucedieron las cosas: evitó que su pasado viera algo esa noche, no evitó el motivo que en realidad lo llevó al circo. Igual no se creó ese mundo apocalíptico que tanto Mr. Tiny soñaba. Darren Shan está muerto, Steve Leonard también. Sin embargo…me alegra, ¿sabes?" Lo miró un tanto confundido. John le sonreía. "De no ser así…nunca habría llegado a este sitio. Y es mejor así, ¿no?"
Sherlock sonrió ligeramente y observó también la lona. Se habían aclarado muchas de sus dudas, los agujeros que había dejado la historia de John eran insignificantes y no perjudicaban a lo que quería llegar, que era lo que había sucedido con el Cirque, los detalles importantes los había guardado y los que no los eliminó al momento de escucharlos. Aunque aún existía algo que rondaba en su cabeza.
Miró a John. Ya tenía los ojos cerrados, con un brazo acostado sobre su estómago. Observó su pecho, como bajaba y subía en compás de su respiración. Era pausado, pero no era la misma respiración lenta de cuando alguien dormía. Estaba despierto, entonces. Lo movió con el pie y lo hizo abrir los ojos y sentarse en la hamaca, sorprendido o tal vez asustado por el repentino movimiento.
"¿Ahora qué?" dijo a secas.
"Te referías a Mr. Tiny en pasado" John lo miró confundido por un segundo. Ya el tema del circo había pasado a segundo plano en su cabeza y lo que le importaba ahora era dormir. Ladeó la cabeza y luego parpadeó.
"Ah…sí. Se retiró. No es como si…pudiera hacerlo tan simple. Pero uno de sus hijos murió y la otra creó paz en el mundo que estaba en guerra. Así que procreó otro… ese otro es ahora quien rige las leyes y él sólo lo vigila. Es…una carroña, un cuervo y nunca sabes dónde está. Aparece y desaparece cuando quiere" Notó como miraba a otro sitio. No parecía cómodo hablando del tema. No le agradaba esa persona. "Se llama Hide. Suele venir de vez en cuando"
Sherlock pensó en el nombre. "¿Mr. Hide?" John asintió y volvió a recostarse, más esta vez le dio la espalda.
"Exactamente (1), y ya no me preguntes del tema"
Hizo un mohín con los labios, sabía que no iba a sacarle más a John por un tiempo. Se recostó también en su hamaca y miró al techo. El Sol ya había salido y la tienda estaba iluminada con su esplendor. En la punta, donde sobresalía un palo de madera para darle forma a la tienda, había un ave posada sobre él. Bramaba. Sherlock cerró los ojos.
Era un cuervo.
Fueron gritos lo que los levantaron a ambos al día siguiente. Sherlock abrió los ojos, sorprendido, y se sentó en la hamaca, mirando hacia la entrada de la tienda. Su respiración bajaba y subía, miró su reloj: no habían pasado más de dos horas desde que se había dormido.
John estaba en la entrada. Había abierto ligeramente la lona, la luz del Sol entraba y marcaba su sombra a sus espaldas. Pudo notar que tenía dos orejas peludas y puntiagudas saliendo de su cabeza. Estaban alzadas, como un perro que prestaba atención a un ruido. Obviamente escuchaba los gritos; éstos eran desgarradores, atravesaban sus oídos y se quedaban en su cabeza.
"Es Allan…" murmuró John. Sherlock se levantó y se acercó a él. No era muy distinto a cualquiera grito, aunque era alguien con el que John había convivido por un largo rato y debía estar acostumbrado a su voz.
Lo miró y trató de mirar afuera, pero la lona no estaba totalmente abierta y a sus alrededores parecía estar desierto. Prestó atención a aquellos gritos, tristes y a la vez rogantes. La imagen de Luka en el teatro abandonado surcó por su cabeza, junto con lo que le había dicho. "…pero nunca mataría a nadie". Oh, sabía que ese momento llegaría.
Para sorpresa de John, atravesó la lona y se dirigió hacia dónde estaban los gritos. No pasaron muchos segundos antes de que el hombre lobo también caminara junto a él. Quizás no se atrevía a ir, pero desde lejos se denotaba que la curiosidad y la preocupación lo estaban carcomiendo. Caminaron juntos, atravesando las tiendas y dirigiéndose hacia los gritos. Todo estaba desierto, y a pesar de encontrarse en un día soleado todo parecía opaco y silencioso.
Finalmente vislumbraron un grupo de personas amontonadas en un solo sitio. Eran todos los artistas del Cirque y los humanos que ayudaban con su mantenimiento. No podía verles los rostros, pero no necesitaba ver su expresión para saber que ocurría; los únicos que no se encontraban presentes presenciando la escena eran Gustavo y Ren, seguramente el último estaba buscando al cirquero. John sí que no lo entendía….o simplemente quería no entenderlo.
"¿Qué pasa?" dijo, acercándose un poco más y tomándolo de la muñeca para que también se acercara. Serio, miró al suelo y abrió los ojos. Había un pequeño rastro de sangre saliendo de la multitud.
Sintió que John le apretaba la muñeca, pequeñas pezuñas puntiagudas habían crecido en sus dedos. También había notado la sangre y ya estaba comprendiendo qué fue lo que ocurrió. Con excusas y disculpas se metió entre la multitud; no se quejaron, incluso les dieron el espacio que necesitaban para poder entrar y ver, se trataba de un compañero del circo, no podían prohibírselos.
John dejó de jalarlo con él y se detuvo. Sherlock caminó un poco más y se asomó por encima de su hombro. Ladeó la boca, ya lo había imaginado y no se atrevía a decirlo frente a todas esas personas.
Allan estaba gritando y llorando, abrazando un cuerpo contra su pecho con toda su fuerza. Sus manos, sus brazos, su pecho y gran parte de su cuerpo estaban cubiertas de sangre. Y las hebras blancas del chico al que abrazaba también.
Luka estaba entre sus brazos, viéndolos a todos con unos ojos sin vida.
(1): Juego de palabras. Sherlock y John se refieren a que coincide con Mr. Hyde de El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Mr. Hyde es el malo de la historia y una persona vil. Y de hecho, de él está basado mi Hide, pero mi Hide es más humano. Bastante recomendado~
(2): No sé porque puse de segundo lo primero lol. Ejem, es mi teoría. Si alguien leyó la saga y quiere saber cuál fue el agujero que encontré, pueden contactarme por dm ~
