StudyInMara: Luego de un hiatus de casi un mes, aquí estoy otra vez. En parte es culpa mía porque soy muy vaga y suelo dejarlo para lo último. (No lo haré otra vez, promise). Lo otro fue que esta última semana la laptop no se quiso conectar a internet. En fin. Aquí está el capítulo, ¡gracias por esperar!


Capítulo 11

Era Luka, sin lugar a dudas, pero también tenía muchas diferencias físicas a como era recordado: ahora poseía costuras. Tenía múltiples cicatrices en todo su cuerpo. Brazos y piernas tenían cicatrices que giraban alrededor de todo el miembro, haciendo una espiral. En su cuello tenía otra que giraba conformando una cadena. Todas estaban cosidas con un notorio hilo negro. La costura más impactante era la de su cara, aquella que comenzaba en su frente y se curvaba debajo de su ojo izquierdo.

Sherlock no lo dijo en voz alta en esos momentos, pero esas costuras que presentaba su cuerpo le recordaba mucho a las que se encontraban en el cuerpo de las personitas, esas que apenas veía en sus brazos y pies. Además, aún tenía aquellas cintas rojas envolviendo sus brazos, entreviéndose sus costuras debajo de ellas, y creyó ver una especie de brillo metálico provenir de allí aunque no se reparó mucho tiempo en ello.

Nadie habló. Todos estaban pasmados y estáticos, tal y cómo había ocurrido hacía dos semanas, el día del asesinato "accidental" de Luka. La diferencia era que ahora lo tenían allí, vivo, luego de un silencio mortal. Aquello tenía que ser un milagro… ¿o la obra del Demonio?

Sonrió para sí por lo cierto que llegaba a ser ese pensamiento.

Allan no respondió alrededor de lo que parecía ser un minuto, de seguro preguntándose si aquello era un sueño o alguna ilusión que trataba de engañarlo a él y a todos. Pero Luka respiraba, con su pecho bajando y subiendo a su ritmo, y los miraba a todos algo confundido por la reacción conjunta. Era inocente en todo su ser, definitivamente era él.

Tan pronto Allan se dio cuenta que no era ninguna farsa corrió hacia Luka y lo abrazó fuerte contra su pecho. Parecía que iba a romperlo, pero él no se quejó y luego de unos segundos en los que intentó liberar sus brazos, lo abrazó también.

Ese acto fue el que llevó al resto del Cirque a hacer lo mismo. Todos corrieron y rodearon a Luka y a Allan, exclamando alegrías y hablando de milagros. Solo John y Sherlock se quedaron atrás, juzgando la situación en silencio, uno junto al otro. John los veía sin una expresión. Estaba feliz por ver a su compañero de actos con vida, claro que sí, pero algo en su rostro decía que aquella situación no lo convencía del todo y que las dudas se acumulaban en su mente.

"¿Crees qué…?" Preguntó dejando la frase al aire, sabiendo que Sherlock lo entendería. Lo miró por el rabillo del ojo y asintió.

"Obviamente" respondió y volvió a enfocarse en el reencuentro. Luka apenas se veía, pasando de brazo en brazo de todos. Sherlock entrecerró los ojos: de algún modo empezaba a verse cada vez más débil. ¿Respiraba de manera agitada? Entendía que quizás el gozo y los abrazos efusivos de todos podrían sofocarlo y causarle cansancio, aun así no era suficiente para dejarlo de aquella forma. "Vamos"

Ambos se acercaron al grupo de personas, quienes ya habían terminado de pasarse a Luka como un muñeco. Éste había vuelto a caer en los brazos del cocodrilo. Allan tomó su rostro y dejó besos en toda su cara, siguiendo la cicatriz de ella, y luego sus manos. Besaba sus heridas, como si con sus besos conseguirían que desapareciesen aquellas marcas permanentes. Luka sonreía, pero su respiración no se había calmado. ¿Tenía ojeras?

"Luka…" dijo Allan, mirándolo y tomándolo de ambas manos. "Yo…lo siento, lo siento en verdad. Nunca pensé que sucedería algo así." Le arrancó la mano a una mujer pero no imaginó atacar a su novio, pensó Sherlock irónicamente. "Prometo entrenarme, ¿sí? No dejaré que esto vuelva a pasar, lo juro".

Esperó su respuesta, ésta nunca llegó. Allan lo miró y ladeó la cabeza, confundido. Luka lo miraba fijamente, como si tratara de decirle algo con sus ojos. Tenía los labios entreabiertos y respiraba intranquilo a través de ellos, pero no decía una sola palabra. "… ¿Luka?" dijo con un hilo de voz.

"Me temo que no será capaz de hablar"

Y allí estaba el causante de todo. Cada persona del pequeño grupo giró la cabeza hacia la entrada de la tienda de Gustavo, donde se encontraba Hide saliendo de ella. Las reacciones no se hicieron esperar: Ren gruñó y frunció el ceño, molesto ante la simple visión de aquella persona saliendo del que era su nido; Hide lo ignoró, sin embargo. Todos los demás emitieron un jadeo y le dieron espacio al demonio, que atravesó ese camino que le fue proporcionado y miró a Luka. Seguía respirando de aquella manera, ahora más fuerte y se veía aún más frágil. Suspiró y revisó el bolsillo de su saco.

"Ah…me lo imaginaba" dijo y sacó una máscara quirúrgica de un extraño color púrpura (1). Se colocó detrás de Luka, que aún era abrazado por Allan y quien miraba receloso a Hide. Acomodó la máscara en su cara, cubriendo bien su boca y su nariz, y lo amarró detrás de su cabeza haciendo un pequeño lazo. "El aire de aquí es tóxico para él. Medio día y perecerá. Mi máscara transformará el oxígeno en un gas benigno para él" sonrió.

Su sonrisa congeló a todos salvo a John, Luka, Allan y él, Sherlock. De hecho, Allan no estaba nervioso por la presencia del amo del Universo: si se había mostrado mezquino segundos antes era porque estaba tocando Luka. Más una vez se dio cuenta que no iba a hacerle daño se relajó y lo miró con ojos grandes e inocentes.

"Tío…" Sherlock alzó una ceja. ¿Qué tan comunes eran las visitas de Hide para que Allan lo considerara de su familia? "Pero, ¿por qué Luka no me habla?" y volvió su mirada a su amado, que ya no le veía. Tenía la cabeza baja y sus ojos estaban fijos en otro sitio. Estaba avergonzado.

Hide bufó.

"Eso es simple. No tiene lengua, ninguna de mis creaciones la tiene"

Eso causó un revuelo general. Todos se veían entre sí y hablaban a grandes voces, preguntándose qué quería decir con que Luka era una de sus creaciones. John hizo un mohín, molesto, y murmuró entre dientes que era un monstruo. Luka no alzó la cabeza cuando Hide reveló ese detalle. Sherlock lo miró. Era un niño inocente aunque fuera mayor que él, debía estar avergonzado y seguro quería irse de allí lo más pronto posible, eso lo revelaban sus manos: apretaban nerviosamente el borde de su camisa larga y sus ojos veían a todos lados, buscando un sitio por donde salir.

Eso Allan también lo vio y para la sorpresa de muchos comenzó a reconfortarlo, hablándole bajo y tomando sus manos para que se relajara. No estaba preocupado por el cómo hablarían, en cambio le decía que estaba bien y que juntos podrían aprender las señales de los mudos para poder comunicarse.

Gustavo apareció entre la multitud, que no se callaba, e intervino. Hide no esperó a escucharlo y bufó por la nariz. Con un simple girón de talones entró nuevamente en la tienda de Gustavo. Él cirquero lo ignoró antes de iniciar su discurso.

"Hey… cálmense" tenía una sonrisa enorme en la cara. Sherlock ladeó la cabeza y luego abrió los ojos: Ya lo sabía. Gustavo ya sabía que Luka no podría hablar y por eso estaba tan tranquilo. Las voces fueron callándose mientras el cirquero hablaba. "Quizás no sea capaz de hablar, pero eso es lo de menos. Uno de nuestros miembros ha vuelto y estamos completos una vez más".

Su voz calmada y cálida ejerció un efecto inmediato sobre el circo, cuya ira y miedo hacia Hide y sus inseguridades sobre Luka desaparecieron y pronto volvieron a despeinarlo con cariño y sonreírle, haciendo que el chico también sonriera bajo la máscara quirúrgica. Incluso Sherlock sintió una extraña sensación de paz que en su vida sólo había sentido cuando se quedaba meditando durante la noche y en silencio.

"¡Recuerden que mañana es nuestro acto del Cirque!" dijo dando un aplauso. "Estaremos una semana aquí, una función día tras día, y no hemos siquiera armado la carpa. ¡Tenemos que prepararnos!"

En seguida conformó los equipos de trabajo. Ren, Cormac, Alexander y Bertha (2) ayudarían a armar la carpa roja y blanca que serviriría como teatro. Una vez estuviese hecha, Truska, Allan, Luka, y los humanos ayudarían a adornar y arreglar el interior: el amueblado para los espectadores, el escenario dónde se presentarían y los bastidores para ellos. John y él, en cambio, buscarían la comida de las personitas, las cuales al parecer harían un acto durante la presentación. De igual forma era John el encargado de aquellas criaturas.

John miró al cirquero algo inquieto, movía sus manos de atrás hacia adelante y de vez en cuando abría la boca antes de volver a cerrarla, inseguro de lo que iba a decir. Desde que Gustavo comenzó a hablar de la presentación del día siguiente había empezado a sentirse nervioso y ver a todos lados. Sherlock sabía qué era lo que tenía a John de esa manera. De hecho, se preguntó qué sería de su presentación en cuanto se hizo público el que Luka no tenía lengua.

Apenas tuvo la oportunidad el hombre lobo tomó del brazo a Gustavo.

"Gus, sobre mi presentación…" empezó a decir y se relamió los labios. El cirquero pronto se giró y lo miró. Negó con la cabeza e hizo un ademán con las manos, indicándole que se apresurara. No se soltó.

"John, cariño, puedes decirme después. Deberías empezar a buscar la comida de las personitas, que no es poca y si quieres practicar necesitas ese tiempo." Intentó irse pero John apretó su brazo con algo más de fuerza, haciendo que se quejara e impidiéndole el escape. "¡Ay, ay, ay! ¡John, me haces daño!"

"Gus, ¡mi compañero no habla!" dijo alzando la voz más de lo normal. Luka alzó la cabeza desde donde se encontraba al escucharlo y luego vio a otro sitio, apenado. Debía de estar pensado que sólo traía muchos problemas, pensó Sherlock.

El cirquero lo miró y parpadeó un par de veces. Aparentaba no haberse puesto a pensar en ese detalle. Se cruzó de brazos y ladeó la cabeza, haciendo como si le buscara una solución a ese problema.

No sabía cuan equivocado estaba.

"Pues…" y como quien no quiere la cosa llevó su mirada hasta Sherlock y una sonrisa iluminó su rostro. Oh-oh… "¡Sherly será tu compañero!" ¡¿Sherly?!

"Q… ¡¿Qué?!" gritó Sherlock. Gustavo mantenía esa enorme y alegre sonrisa en sus labios. John ladeó la boca pero no habló y no parecía una mueca de desagrado. De hecho, de molestarle el tema ya se habría alzado. Sintió un ligero tic en su ojo derecho. Lo… ¿¡Lo estaba considerando!? "¡Espere! No puedo hacerlo".

Gustavo rió. Estaba disfrutándolo. "¿Sí? ¿Por qué? Con tu grito acabas de demostrar que tienes una buena voz para hablarle al público. ¡Y no tienes ningún otro tipo de problema, a simple vista!"

¡Se hacía el idiota, pero estaba seguro que lo había planeado desde el inicio! Miró a John, buscando algún tipo de apoyo. En cambió lo encontró curvando los labios, tratando en todo lo sagrado de no reírse de su situación. Jodido bastardo.

Vio a todos lados, buscando algo con lo que escudarse. Trató de recordar el acto que presenció del Cirque, tenía que haber algo que impidiera su presentación al día siguiente. Sabía que le había prometido a Gustavo que a cambio de su estadía haría cualquier cosa que le pidieran. Pero ahora mismo le estaba pidiendo hacer el ridículo, fingir que controlaba a una supuesta bestia frente a un grupo de espectadores. ¡Y eso no iba a hacerlo!

Frunció el ceño, pensando. En aquel acto… todos salvo John (por obvias razones) llevaban un traje. Algunos no eran la gran cosa, aunque estaban mucho mejor vestidos que como lo estaba actualmente. Es más, sólo tenía dos mudas y ya iba unos días usando la misma. Miró a Gustavo y se cruzó de brazos, alzando la cabeza con autosuficiencia.

"Todos tienen un traje que los caracteriza. Yo no tengo más ropa que esta y otra muda, todas sucias. No permitirá que su circo se arruine con mi imagen" Pensó que había ganado. Gustavo infló una de sus mejillas, haciendo como si pensaba y luego le sonrió.

"De la ropa no te preocupes. Truska se encargará de ello, yo le digo" Demonios. Ahora el que tenía la sonrisa socarrona era el cirquero. Abrió y cerró la boca varias veces, se había quedado sin un argumento válido. Gustavo rió, divertido. "¡No se diga más! Actuarás con John quieras o no. Le diré a Luka que los ayude cuando estén listos. Ahora vayan, busquen comida para mis personitas o se les dificultará ensayar más tarde" Prácticamente a empujones los envió a hacer su labor mientras él se quedaba con los que armaban la carpa.

No sabía si había hecho la decisión correcta la noche anterior, pero Sherlock estaba odiando como estaba saliendo su futuro en esos momentos.


John no dejaba de carcajear mientras llevaba gallinas muertas de la mano a donde se encontraba Sherlock. Éste lo fulminó con la mirada, aunque igualmente abrió la bolsa negra en donde estaban metiendo la comida de las personitas.

Una vez más se encontraban robando los animales al granjero vecino. No estaba muy al corriente de su granja al parecer, pues con todo lo que se habían estado llevando aquellas dos semanas debió haber notado que de sus animales y sus verduras comenzaban a faltar en números. Hasta una persona de pocas luces era capaz de comprender que aquellas desapariciones se debían a sus vecinos nómadas. Aún así, no había quejas. ¿Quizás había ido a quejarse y se encontró con Alexander Ribs sin su chaleco? Era algo divertido de pensar.

Pero esos no eran momentos para divertirse. Al menos no para Sherlock, que estaba con un humor de perros desde la sentencia de Gustavo. Hasta hubiese aceptado un veredicto de culpabilidad en un juzgado si en verdad hubiese cometido algún crimen. Y el tener a John riéndose cada vez que veía su cara solo empeoraba las cosas.

"Voy a matarte mientras duermes, Watson" dijo arrastrando las palabras. John reía aunque no era ninguna broma.

"No te lo tomes así, Sherly" Oh, Watson. Estaba cavando su tumba. "Lo harás bien, estoy seguro. Tu cara es lo suficientemente siniestra para crisparle los nervios a alguien" y volvió a carcajearse, huyendo rápidamente a un sitio más alejado y seguro para su vida.

Sherlock bufó por la nariz, molesto, y lo siguió. Estaba pensando en cómo demonios iba a hacer con el acto. Nunca había actuado en su vida, al menos no en frente de una multitud de personas y no si no sacaba nada de provecho con la actuación. Evidentemente, con fingir que controlaba a una especie de lobo gigante no conseguía más que cierta fama. Y la fama no le importaba. Mientras menos llamara la atención, era mejor para él. No, no quería subir al escenario.

Además, no quería admitirlo pero sí se sentía algo nervioso respecto a eso.

Lo mejor era terminar rápido con la cacería y ponerse a ensayar cuando antes. Siguió a John, que se había dirigido a unos árboles de fruta que había plantado el granjero. No buscaba frutas, dudaba mucho que las personitas fueran omnívoras. Caminó un poco más y se introdujo en ese pequeño bosque.

En efecto, allí estaba. Agachado frente a un manzano, John tenía su brazo enterrado en una madriguera de conejo. Se mordía la lengua y no dejaba de moverlo en su interior. Finalmente sonrió y sacó su brazo. En su mano, clavados en sus cinco garras, había cinco pequeñas crías de conejo muertas. Eran casi recién nacidos y las garras que los atravesaron eran suficientes para darles una muerte instantánea. Su sangre salía de sus heridas, recorriendo los dedos de John con lentitud.

A veces le costaba creer como alguien tan estúpidamente humano como él era capaz de hacer ese tipo de cosas que una persona común consideraría crueles. Entonces recordaba que en sus venas corría la información genética de un lobo y llegaba a la conclusión que seguía su instinto sin reparar en una reflexión previa. Como un animal.

Se preguntó si eso no podría resultar peligroso para los que se encontraban en su entorno. Después de todo, Allan lo era.

John pronto reparó en su presencia en el sitio. Le sonrió y depositó los cuerpos de los conejitos en la bolsa. Sin notarlo (esperaba) lamió de sus dedos los restos de sangre de sus víctimas mientras lo veía.

"¿Sigues molesto?" preguntó. No esperó a que respondiera, de seguro su mueca en su rostro habló por él. "Hablemos de otra cosa, entonces. ¿A qué crees que se refería Hide con que Luka formaba parte de su creaciones?"

Sherlock puso los ojos en blanco. "Tú también lo pensaste, ¿no?" dijo despacio. John ladeó la boca, confirmó su teoría. "Es obvio. Luka revivió de la misma manera en la que las personitas son creadas. Sólo míralo: sus cicatrices, el hecho de que no puede hablar…Le quitó la lengua por estética, porque no existe una personita que tenga una. Es su firma" lo miró. "Y eso significa que las personitas son hechas con las almas de los muertos".

John no habló durante unos segundos, viéndolo fijamente luego de sus explicaciones. Luego decidió volver a su trabajo y metió una vez más el brazo en la madriguera, buscando por más crías de conejo.

"De ser así como dices" no, John. Si dudaba de su teoría tenía que replicarle con otra, pero no lo dijo en voz alta. "… ¿Crees que recordarían algo de su vida pasada?... ¡Ay!" Se quejó y miró molesto la madriguera. Seguramente la madre de los conejos le había mordido la mano.

Negó con la cabeza.

"No lo creo. De ser así intentarían escapar, nadie con sentido común luego de revivir se quedaría sirviendo a alguien más. No…" suspiró y se acercó, abriendo la bolsa y dejando que metiera ahora a la madre de las criaturas. De alguna forma consiguió romperle el cuello dentro de la madriguera y pudo sacarla. "Estoy seguro que son conscientes de lo que les sucede alrededor, sin embargo no recuerdan nada y desde su re-nacimiento son enseñadas a servir a Hide. Luka sería una excepción y sólo porque el objetivo de revivirlo era la felicidad de Allan" Concluyó y cerró la bolsa al ver que ya estaba llena.

No le dijo a John que había algo en todo ese tema que lo inquietaba. ¿Por qué lo hizo? Hide era del tipo de persona que no hacía algo sin recibir nada a cambio, mas le dijo a Gustavo que no le iba a pedir nada. Significaba que con el solo renacimiento de Luka ya obtendría beneficios. El qué se trataba era un misterio que no sabía cómo resolver, salvo espiándolo. El problema era que hacerlo conllevaría a perder la cabeza.

Le pasó la bolsa a John, ya pesada, una vez que se levantó y se sacudió el brazo lleno de tierra. Habían metido una gran variedad de animales allí. Ovejas, zorros, gallinas, sus huevos y conejos. Esperaban que aquella bolsa pesada fuera suficiente para satisfacer a una veintena de personitas (que se acabaron la basura de dos semanas en un día) por al menos dos o tres días. Era carne, de alguna forma tenía que llenarlos más.

El hablar de Hide le había hecho distraerse del asunto que le estaba preocupando: su presentación en el circo. Por supuesto pronto llegó a su mente y ladeó la boca, no convencido aún e incluso inseguro. John lo miró y posó una mano en su hombro.

"Lo harás bien, Sherlock. Sólo necesitamos ensayar antes, ¿sí?"

Eso intentaba pensar. Con la bolsa a cuestas John y él caminaron nuevamente camino a la aldea. De lejos se veía una enorme carpa de circo ya armada, con sus colores vivos resplandeciendo gracias al Sol. Durante su cacería la carpa ya había sido armada y el equipo a cargo de la decoración y ambientación debía estar dentro haciendo su trabajo. Parecía de esas carpas enormes que aparecían en las caricaturas para niños o en revistas, aunque en Londres no había así.

No les tomó mucho tiempo llegar. Se dirigieron a la tienda de las personitas, la más alejada del resto. Sin embargo al llegar notaron que ya estaba abierta, con la lona amarrada a los lados para evitar que se cerrara. Era innecesario el mirar hacia adentro para saber que las criaturas no se encontraran allí. John hizo una mueca de disgusto.

"Gus debe estar usándolas como ayuda con todo esto. Dejémoslo en la cocina y ya verán que harán con ella" dijo acomodando la bolsa en sus brazos que con cada paso se deslizaba de sus dedos.

Asintió y emprendieron otra vez el camino, entrando a la aldea y esquivando a todas las personas que iban de allá para acá. Allan y Ren pasaron junto a ellos, llevando varias sillas apiladas a donde se encontraba la carpa al otro lado de la aldea, evitando así que las personas cruzaran por allí durante su llegada. Detrás de ellos pasaron un grupo de personitas, cinco quizás, llevando cada una de cuatro cojines de las sillas. Pensó que a ese paso no terminarían nunca, lo más lógico era que habían más personitas buscando las sillas.

También se cruzaron con Kelly y otras personas cuyos nombres desconocía, aunque uno debía ser el esposo de la pelirroja por el anillo en su dedo. Kelly llevaba algo parecido a una lona roja doblada en sus brazos y todos los demás una caja cerrada, no pudieron ver su contenido. Se dirigían de igual manera a la Carpa. Uno de los hombres le dijo a John que si iba a ensayar que por favor se desnudara en un sitio dónde no pudiesen verlo. Sherlock alzó una ceja en desconcierto y John sólo farfulló algo entre dientes, fastidiado.

Luego pasó Luka. Llevaba lazos en sus manos coloridos y alegres, lo que le hacía preguntarse el cómo estaban adornando un circo en donde se presentarían freaks. John, como pudo, acomodó la bolsa bajo su brazo y tomó a Luka del hombro.

"Luka." Éste lo miró parpadeando con sus grandes ojos. Aun resultaba incómodo verlo con sus cicatrices, sobre todo la de su cara. Era fácil de entender llevando apenas un día con vida. "¿Podrías ir más tarde a mi tienda para ensayar con Sherlock y conmigo?" En un principio parecía descolocado, había olvidado que ahora su compañero era Sherlock. Cuando lo entendió sonrió debajo de la máscara y asintió con la cabeza. Luka volvió a su trabajo, corriendo (o dando saltos) hacia la carpa y John y él continuaron hacia su destino.

Al llegar al comedor pensaron que quizás no habría nadie adentro, puesto que los encargados estaban igual de ocupados con la presentación que los demás, por lo que cruzaron la lona que cubría la entrada sin pensarlo dos veces. Pero al entrar notaron que no estaba tan solo: había una mujer.

Era de baja estatura aunque los tacones con los que vestía la hacían lucir más alta. Usaba un esmoquin femenino sin su saco, quedando solo con la camisa arremangada en sus codos y un cravat en su cuello. Tenía el cabello castaño, largo y tomado en una cola de caballo. Estaba tomando nota de lo que al parecer quedaba en el comedor de comida y no se percató de ellos hasta que John dejó la bolsa en el suelo, haciendo ruido. Entonces los miró y sus ojos dorados se clavaron en ellos.

No podía ser…

"Ah, Gus. No esperaba verte así" dijo John con una sonrisa mientras Sherlock intentaba salir del trauma que le había causado la (actualmente) directora. Gus les sonrió.

"Terminaron por lo que puedo ver" se acercó hacia donde estaban y con un pie empujó un poco la bolsa. Ladeó la boca. "Uhm… no creo que sea suficiente para poco más de un día. Pero está bien, entiendo tu impaciencia" Luego lo vio a él y alargó su sonrisa. Parecía estarse divirtiendo con el tema de su acto. "Vayan a ensayar antes que se haga más tarde."

Sherlock frunció el ceño y abrió la boca para decirle algo pero pronto John lo jaló del brazo y lo sacó de la tienda. Se cruzó de brazos y bufó, caminando otra vez junto al otro, sin hablarle y claramente enojado por ser obligado a hacer algo que no se le apetecía. John trataba de no reírse durante su camino hacia la tienda, pero de vez en cuando se le salían algunas carcajadas que conllevaban a bufidos molestos suyos.

Luka los estaba esperando cuando llegaron. Estaba sentado en una de las hamacas (Mi hamaca, pensó Sherlock) y se alegró al verlos entrar, quizás llevaba algo de rato solo y Luka no se veía como una persona que disfrutara de su propia soledad. Movió los pies y se bajó. Le sorprendía como esa persona era mayor que él.

John sonrió ante la alegría de Luka y para sorpresa de Sherlock comenzó a desvestirse, tirando la ropa hacia Luka, que la atajaba con gran agilidad y como si estuviera acostumbrado a ello. Sherlock intentó pensar en una explicación lógica de porqué de repente se desvestía pero no concluyó en una.

"…John" dijo nada más y con ello pidiendo una explicación. Una vez quedó vistiendo nada más su ropa interior John se cruzó de brazos y sonrió.

"Cuando me hago lobo me hago más grande. Rompería mi ropa si me la dejara puesta" ladeó una sonrisa y se dirigió a la jaula, aquella que tenía su nombre grabado en la base.

Luka no esperó y se dirigió al baúl de John que se encontraba al lado de la mesita. Lo abrió, metió la ropa que recién se había sacado el hombre lobo y revolvió un poco sus cosas antes de sacar una gruesa y pesada soga. La cargó como pudo en sus brazos y la llevó hacia donde se encontraba John. Fue allí cuando Sherlock consiguió vislumbrar una vez más, gracias a la poca luz del Sol que la lona dejaba entrar, el brillo metálico de las cintas rojas del albino. Y esta vez sí se percató de lo que era.

Colgado cerca del codo de Luka, en donde terminaban los giros de las cintas… ¿era un gancho? Un anzuelo, podría decir mejor.

Intentó pensar en ello pero un grito de júbilo lo hizo distraerse y en seguida girar la cabeza hacia el sitio donde provino el sonido. Era John, quién si no. Había conseguido amarrar aquella soga que Luka le dio en la jaula. Recordó que en el acto había arrastrado la jaula de John hacia el escenario y…

Oh, no.

"…No" dijo y se cruzó de brazos, enfurruñado. "Me niego. No voy a llevarte por allí con la jaula"

John bufó. "Tienes qué. Es la entrada, es lo que le da el toque de misterio, ¿sabes? No puedo aparecer allí de repente, no hay forma"

"No me importa. Ya es mucho que haga el ridículo, no pienso llevarte de la mano al escenario"

"¡Estás haciendo el ridículo ahora, Sherlock!"

Luka los miró discutir y negó rápidamente con la cabeza. Abrió la boca debajo de la máscara pero no salió más que un vago sonido. Luego apretó los puños y emitió una especie de gruñido. John ladeó la cabeza y Sherlock no se quedó atrás, era obviamente difícil para él el comunicarse sin hablar. Los vio a ambos y resopló por la nariz.

Con las manos primero se señaló a sí mismo. Luego dirigió su dedo y apuntó a la jaula plateada. "¿Vas a llevar la jaula tú?" preguntó John y Luka asintió, volviendo a sonreír. Seguramente había "hablado" con la directora temprano. De hecho, la jaula tenía un peso considerable y qué decir de la soga para arrastrarla, era increíble que alguien como Luka sí pudiera con el peso. Podría parecer inocente e incluso un poco idiota, pero Luka poseía una gran fuerza que no era compatible con su físico.

Al ver que estaba resuelto el problema de quien llevaría la jaula, John terminó de desvestirse y se quitó su ropa interior. Parecía cómodo y eso le hacía preguntarse cuantas veces se había desvestido hasta quedar totalmente desnudo frente a alguien. Luka también parecía cómodo, siendo su compañero anterior era normal.

"Bien…" empezó a decir John y quedó frente a él. "Voy a transformarme ahora. Dado que no te podré hablar y Luka menos, te diré lo que tienes que hacer. Tienes que fingir que me controlas, cómo lo hiciste cuando veníamos hace dos semanas." No, esa vez no fingía. El que fingía era él. "Iremos fuera a ensayar, es mejor. Es simple. ¿De acuerdo?" dijo sonriéndole antes de cerrar sus ojos.

Era la primera vez que lo veía transformarse frente a sus ojos. Un rugido gutural e inhumano salió de su garganta y su forma empezó a cambiar. El pelo le crecía de los brazos, piernas, cabeza y pecho. Su mandíbula se alargó y sus orejas volvieron a crecer de su cabeza. Del inferior de su espalda creció una larga y peluda cola. Las garras de sus manos y pies se alargaron hasta ser puntiagudas y gruesas y así también la forma de sus pies y manos, engordando y conformando la forma de unas patas. Escuchó como sus huesos de estiraban debajo de su piel y el suelo bajo sus patas crujía, todo esto acompañado de sus gruñidos agonizantes. Tragó saliva.

Pronto tuvo a un lobo de poco más de un metro y medio de altura frente a él, pero enorme y que si se levantaba en ambas patas traseras sería capaz de alcanzar los dos metros. El lobo dorado gruñó ligeramente y sacudió la cabeza. Sherlock se acercó un poco y alzó su mano, justo como hizo en el acto. La acercó con lentitud y tocó su cabeza. Sonrió.

"¿Te dolió?" No iba a recibir una respuesta más compleja que un gruñido del hombre lobo. Obviamente le había dolido y aun siendo humano no iba a dignarse en responder esa pregunta.

Luka sonrió al ver al lobo y se dirigió hacia la jaula. Tomó la soga y se la acomodó en el hombro para comenzar a arrastrar el pesado objeto, aunque no se quejaba. Sherlock respiró y exhaló, ya iban a comenzar a ensayar.

Sintió entonces como algo peludo y enorme se metía entre sus piernas. Se removió y en cuestión de segundos se vio recostado en la espalda del hombre lobo y siendo llevado afuera de la tienda, seguido de Luka con la jaula. Murmuró algo entre dientes y se acomodó sobre John, haciendo como si lo cabalgara y viendo hacia donde se dirigían, un poco más lejos de la aldea.

Iba a ser una tarde larga.


(1): En Darren Shan's Saga no especifican un color (creo. La leí hace más de dos años) pero dado que es especial imagino que tiene uno dado que no son máscaras normales.

(2): Releyendo el primer libro (El tenebroso Cirque du Freak, ya saben de donde saqué mi título) me di cuenta que se llamaba Gertha y no Bertha. Mi primera intención fue corregirlo, pero dado que se trataban de 11 capítulos con más de 30.000 palabras , buscar de esas treinta mil unas diez veces que la nombré, decidí dejarlo así pero anotar que su verdadero nombre es Gertha Teeth.

03/10: Pensé publicar este fin de semana pero me salió un viaje desprevenido. Con suerte para el próximo miercoles estará terminado y beteado.