StudyInMara: Creo que, lo primero que tengo que decir, es que lo siento mucho. De verdad. No tengo excusa para explicar por qué dejé el fic parado por dos años y medio, más que mis mañas de escritor. Pero recordé de repente la historia, recordé todo lo que tenía planeado por hacer que aún tenía fresco y decidí que...quiero escribirlo. Tengo de nuevo esa emoción latente de querer publicar seguido una historia y aquí estoy de nuevo, Mara con las pilas puestas esperemos que por los capítulos que me falten por escribir.
Este capítulo lo escribí hace dos años. Cuando me vi más floja al momento de escribir, me dije "no voy a subir más nada hasta que tenga otro capítulo escrito" y el resto es historia, como ya sabrán. Así que es muy probable que consigan diferencias en mi narración entre este capítulo y el otro. Este también es muy corto, es un relleno explicativo como uno de los anteriores (que, como seguro mencioné, odio mucho pero son necesarios porque no todos conocen la saga) y ya el siguiente volvemos a retomar la acción.
Sin más que decir, solo queda una cosa. Si eres un lector viejo al que le ha llegado la notificación, espero que quieras retomar conmigo este viaje y te agradezco mucho la espera. Si eres un lector nuevo que se encontró con esto, ¡bienvenido al circo! Soy Mara, una escritora con muchas mañas que hará el esfuerzo en controlarlas. Disfruten el siguiente capítulo.
Capítulo 15
Por primera vez la confusión y el desconocimiento inundaron el rostro de Sherlock. ¿La Montaña de los Vampiros? ¿Qué clase de sitio imaginario era ése? No era la primera vez que lo escuchaba, pero no estaba seguro de dónde lo había escuchado antes. Quizás cuando John le explicó la historia del circo y entonces decidió que era algo que no valía la pena recordar.
A ojos ajenos su confusión debía prestarse para burla pues el cirquero cargaba una entretenida sonrisa brillante en sus labios. Dejó su taza de té en la mesa luego de habérsela acabado y vio a John.
"Diría que Sherly no sabe nada de la Montaña, John. ¿No le mencionaste nada?" preguntó sin juzgarlo o reprenderlo e ignorando a conveniencia la mueca y el bufido de fastidio de Sherlock al llamarlo por aquel sobrenombre.
John no respondió en seguida. Quedó anonadado con la idea de ir a la Montaña de los Vampiros, viendo con sus ojos bien abiertos hacia Gus. Éste chasqueó los dedos y reaccionó, parpadeando un par de veces antes de responder.
"¡Claro que lo hice!" Frunció el ceño y vio a Sherlock, quien se encogió de hombros y viró su cuerpo a otro sitio. Palabras no eran necesarias para que supiera que 'borró' todo rastro de aquella mención. "Pero parece que a él no le pareció lo suficientemente interesante como para molestarse en recordarlo"
Sherlock bufó por la nariz. "No pueden culparme. Es un tema que entonces era completamente inútil almacenarlo. Suficiente es saber que se trata del sitio donde se encuentra la jerarquía de los vampiros. Aún así sigo sin comprender por qué iremos allí habiendo tantos sitios donde esconderse en Gran Bretaña"
Gustavo escuchó cada palabra dicha sin apartar su mirada de él y sonriendo suave. Al terminar ladeó un poco la cabeza.
"Sabes lo básico, al menos" dijo. "La Montaña de los Vampiros es literalmente una montaña en Gran Bretaña, escondida del mundo y difícil de escalar, donde los Príncipes Vampiros viven y se reúnen para discutir temas referentes a nosotros, los vampiros. Eso no quiere decir que no existan vampiros comunes viviendo allí, pero no son muchos y suelen ser casos especiales" La sonrisa desapareció y los vio a ambos fijamente. "Y allí es donde entran ustedes."
"Pero, Gus" John habló. Sherlock notó que sus manos estaban temblando. Más no era de miedo, claro que no. Sus ojos brillaban de emoción también, eso sólo significaba que estaba excitado y esperaba el viaje con ansias. Eso le hizo ladear una sonrisa. "En la Montaña no dejan entrar a cualquiera. Incluso Darren…"
"Darren Shan tuvo que realizar los Rituales de la Muerte o si no su mentor pagaría las consecuencias" Respondió Gus rápidamente y sin detenerse a respirar. "Ustedes son diferente. No son vampiros pero están entrando por un permiso especial. El mío" al decir eso una sonrisa socarrona nació en sus labios que contagió incluso a Sherlock. Podía imaginarlo, él caminando encima de varios cuerpos muertos y diciendo 'Soy hijo de un Príncipe Vampiro y el consentido del Amo del Universo'. "No he hablado con mi padre" continuó "pero los dejarán entrar antes de que tengamos esa reunión. Sólo saben que voy con unos invitados allá."
"Se me hace difícil ver qué hace tan imponente a esta Montaña" espetó Sherlock con la nariz arrugada. Esto provocó una risa ligera en el cirquero. John, en cambio, parecía a punto de romperle la nariz. Como siempre.
"Es el sitio más seguro de Gran Bretaña después del Palacio de Buckingham, y esto lo pongo en duda. Nada puede entrar o salir sin que los Guardianes lo sepan, que están vigilando las entradas todo el día. Estas entradas se encuentran distribuidas por toda la Montaña. Ni siquiera yo conozco la ubicación de todas ellas.
"Además, se encuentran en los alto de la Montaña, por lo que debes subir todo el camino plagado de diferentes criaturas. Eso lleva aproximadamente tres días a un buen paso y si corremos con suerte de encontrarnos con una entrada baja." Gustavo lo miró con ojos afilados y los entrecerró mientras hablaba "Nada puede entrar por querer invadir. Salvo…bueno" suspiró. "Hide".
La sola mención de Hide provocó un efecto congelante en toda la tienda. Por más que se tratase de algo psicológico Sherlock sintió el frío recorrer el aire que flotaba en el ambiente. John se tensó a su lado, recordándole que gracias al demonio estaban planeando aquel escape.
Chasqueó la lengua, fastidiado.
"Con solo él se pueden causar estragos en la Montaña"
Gustavo sonrió con sinceridad.
"Es lo más probable, pero Moriarty ni la policía serán capaces de llegar hasta allí. O entrar"
Al terminar la frase se levantó y revolvió su cabello. Sherlock no diría que estaba tenso, más bien parecía nervioso e impaciente a la vez. Ren, que debió estar en la que era su habitación durante toda la conversación, asomó su cabeza y alargó la mano hacia su pareja. En su rostro se denotaba su preocupación por el cirquero y que además debió escuchar todo. Sherlock arrugó la nariz. Ew, sentimentalismo.
Gustavo tomó su mano y sus facciones se relajaron en una sonrisa.
"John, te he dicho todo lo que yo sé de los vampiros. ¿Podrías explicárselo a Sherlock? Trata que no lo olvide" los vio a ambos por encima del hombro una vez más. "Saldremos a las cinco en punto, estén listos a esa hora" y junto a Ren desapareció en la habitación.
Fiel al cirquero, apenas ambos terminaron de arreglar sus bolsos de viaje, se acostaron en sus respectivas hamacas y el hombre lobo comenzó a hablar de todo, incluyendo el cómo creían que nacieron los vampiros pues ellos ni siquiera estaban del todo seguros. Sherlock escuchó y registró cada palabra en su cerebro en contra de su voluntad aun siendo necesario; ya tenía bastantes problemas con los humanos, tener también con los vampiros no estaba en su agenda.
Al parecer su nacimiento es incierto pero se presume que provienen de los lobos, ya que se ha visto que los lobos y los vampiros mantienen una relación casi natural. También se ha mantenido que fueron creados por Desmond Tiny porque pensó que todo era muy aburrido sin nada sobrenatural. Los vampiros crearon una jerarquía y se dividieron en Príncipes Vampiros (los que decidían las reglas y discutían las decisiones de los vampiros) y Generales Vampiros (con mayor poder pero siendo regidos por los Príncipes igual).
Al cabo de un tiempo se dividieron también en vampanezes, vampiros de piel púrpura debido al exceso de sangre que tomaban; ellos nunca estuvieron de acuerdo con los Príncipes. Según sus creencias era cobarde tomar solo un trago de sangre y buscar cada vez a una persona para no perder sus fuerzas y acabar muriendo, cuando era más fácil tomar toda la sangre de una sola persona y estar satisfechos durante un tiempo mucho más prolongado. Aparte, cuando se toma hasta la última gota de alguien sus recuerdos son heredados por el vampiro o vampanez y una parte de esa persona vive dentro de ellos, lo que consideran "puro y hermoso".
Debido a esto los vampanezes y los vampiros tuvieron disputas durante más de un siglo, más su relación se hizo más grave cuando Mr. Tiny les regaló a ambos bandos un obsequio. La Piedra de la Sangre a los vampiros, una piedra en la que los vampiros se registraban al dejar su sangre y con ella podían ser localizados por un Príncipe donde sea que se encontraran, y que sería su última esperanza cuando el Lord de los Vampanezes apareciese, y el Ataúd de Fuego a los vampanezes, donde debía introducirse un vampanez –o humano- y el ataúd ardería en llamas. Si el vampanez salía con vida, inmediatamente se convertiría en el Lord de los Vampanezes, quien los lideraría en la guerra entre vampiros y vampanezes que siempre habían ansiado.
El resto de la historia John se lo había mencionado antes a Sherlock y recordaba vagamente lo sucedido, pues envolvía a Gustavo: La Guerra de las Cicatrices fue esa guerra profetada, la cual se llevó a cabo con el trasfondo de una disputa entre el Lord de los Vampanezes, Steve Leonard, y Darren Shan. Para calmar esa disputa Evanna concibió un hijo vampiro y uno vampanez, gemelos y ambos con algo de su poder de hechicera. El actual cirquero, Gustavo, era uno de esos bebés: el vampiro hijo de Vancha March, Príncipe Vampiro.
"Odio que repitas las cosas" recalcó Sherlock deteniendo a John en plena explicación.
Con gruñidos de reproche, John continuó y habló sobre sus costumbres. Los vampiros tenían una señal que se hacían cuando algún vampiro compañero se enfrentara a alguna situación de vida o muerte. John hizo una demostración: colocó la mano derecha sobre su cara y acomodó los dedos: el del medio quedó en el centro de su frente y los contiguos encima de sus párpados. Apoyó el pulgar y el meñique en los huecos de sus mejillas. Sherlock miró sus manos y pensó detenidamente si imitarlo o no. Decidió que aún tenía dignidad por cuidar.
John explicó que se trataba de una forma en signos de decir "Hasta en la Muerte saldrás triunfante". Los vampiros creen en el orgullo de la muerte y dicen que no hay mejor forma de morir que luchando. De hecho consideran deshonroso tal cosa como morir tranquilamente: los vampiros más viejos y ya débiles salían de la montaña para ir a luchar con un oso y morir entre sus garras, pero la muerte nunca llegaba con ellos recostados en sus camas.
Además, para probar su valía como vampiros, pasaban por unos rituales. Los Rituales de la Muerte que Gustavo había mencionado antes, sólo permitidos a vampiros completos. Aquellos que se atreven a hacerlos deben pasar por una serie de pruebas de peligro y sobrevivirla, John creía que se trataban de cinco pruebas pero podían ser más. Si por alguna razón fallaban y no morían en dicha prueba, debían ser enjaulados y lanzados a un agujero lleno de picas una y otra vez hasta la muerte. Porque sí, tenían una habitación ("Salón de la Muerte") para aquellas ejecuciones.
Era claro que ni él ni Sherlock deseaban intentar aquellos ritos.
Las fiestas también formaban parte de su cultura. Poseían una especie de Festival de los No Muertos que celebraban con peleas amistosas, cervezas, sangre y comida por tres días seguidos. Cualquier otro evento, como el de los Rituales de la Muerte, era suspendido hasta el final del festival. Incluso los Príncipes se tomaban un descanso.
Finalmente estaban las reglas (Sherlock gruñó y cubrió su cara con su almohada cuando el hombre lobo lo mencionó). Siendo los vampiros seres muy orgullosos de lo suyo, existían reglas antiguas pero que aun perseveraban los días modernos. Obsesivos a las tradiciones e indignados a lo contrario, Sherlock se preguntó si Mycroft no era un vampiro.
1. Las armas de fuego o de largo alcance, como ballestas o arcos, estaban prohibidas. Como John mencionó antes los vampiros respetan mucho el honor y no encuentran acto más cobarde que acabar con otro vampiro o vampanez con un revólver. Sin embargo, espadas y lanzas (sin ser lanzadas) fueron aceptadas aproximadamente 200 años atrás, aunque en días actuales aún existían vampiros que preferían derrotar a otro con sus propias garras.
2. Aquellos reconocidos como traidores serían ejecutados en el Salón de la Muerte. Todos los vampiros en la Montaña debían asistir a la ejecución. Los únicos traidores conocidos hasta el momento eran Kurda Smahlt, Harnon Oan y Tanish Eul.
3. Durante el viaje de subida a la Montaña estaban prohibidos los zapatos, objetos electrónicos y cometear.
Sherlock estuvo a punto de preguntar qué era cometear cuando mencionó lo de los zapatos.
"… ¿No se permiten los zapatos?" preguntó pronunciando cada palabra despacio. John lo vio y asintió.
"Nada de zapatos. Puedes fabricarte unos con hojas y eso, aunque te recibirían mejor si subes la Montaña descalzo"
"John, si intento subirla descalzo estoy cien por ciento seguro que llegaré habiendo dejado un notorio camino de sangre y sin rastro de la planta de mis pies" El hombre lobo rió con suavidad.
"Bueno…los vampiros tienen la piel más dura y no les molesta en lo absoluto. Digo lo mismo por mi parte. Supongo que siendo tú un caso especial te dejarán subir con zapatos"
Suspiró con pesadez, como si le hubiesen informado de una terrible desgracia. "Lo dudo, ¿a qué te referías con lo de cometear?" dijo volviendo al tema que lo había consternado en un principio.
No obstante no pudo obtener una respuesta en ese momento. Habiendo hablado toda la noche, el amanecer llegó y la hora de partir había arribado con él. Ren asomó la cabeza en su tienda, interrumpiendo a John cuando se dispuso a responderle a Sherlock, y habló.
"Gus los espera en la avenida. Buena suerte" (1)
(1) Este capítulo no está beteado. Soy una persona muy impaciente y me emocioné y no dejé que mi beta reader lo leyera antes de subirlo. Si encuentran errores de narración o gramática es mi culpa.
En cuanto a hábitos de publicación, el siguiente capítulo está listo. Pero lo subiré conforme escriba el otro, esto siendo entre dos semanas y un mes, como venía subiendo la última vez. En cualquier caso, pueden contactarme por dm si tienen alguna duda. ¡Muchas gracias por leer!
