Capítulo 17
No era de extrañar que el hospital estuviera a rebosar. Fue nada más cruzar la esquina hacia la avenida Greetwell para encontrarse con un embotellamiento de autos provocado por la policía, quienes se encargaban que ningún auto o peatón se detuviera mucho a apreciar el interior del hospital y ver si lograba visualizar algún cadáver. A veces se sorprendía se ver el morbo que poseían las personas comunes. A partir de allí, todos tenían potencial de convertirse en asesinos seriales, según los criterios de su querida compañera de clases Donovan.
En el fondo a Sherlock le hubiera encantado entrar y echar un vistazo, pero la cinta de policía llegaba hasta fuera, significando que el hospital no iba a trabajar hasta que se resolviera el crimen. Las estadísticas tampoco le favorecían al hospital; un crimen dentro de las instalaciones no iba a traer una mayor clientela.
Toda la fachada, aparte de tener policías y alguno que otro mirón, estaba llena de reporteros grabando en directo la noticia de los asesinatos y como la policía no tenía idea del perpetrador. Sonrió algo burlón de aquello, volteando la cabeza hacia John mientras ambos bajaban por la acera para acercarse poco a poco al hospital.
"¿No te parece curioso?" preguntó con las manos metidas en los bolsillos. "Como la prensa o la televisión buscan dejar en ridículo a los departamentos de policía. Siempre ignorando los logros pero apenas salta la primera chispa todos saltan a tomar algo del fuego"
"Y tú regodeándote de la desgracia, ¿no?" John negó con la cabeza, viendo el Lincoln County Hospital alzarse frente a ellos. Tenía un aire melancólico y Sherlock tenía la sensación de que soltaría una bobería sentimental. "Sabes, siempre quise estudiar Medicina. Al menos era mi sueño de niño" No se equivocó.
"Yo quería ser un pirata y no me ves navegando en el mar. ¿Podemos volver a lo que nos atañe?" John blanqueó los ojos, deteniéndose hasta donde la cinta policial los dejaba llegar.
Desde donde estaban no se podía ver mucho del interior más que el escritorio que servía de recepción, ahora vacío en lo que había oficiales de policía andando de un lado a otro. Por lo que podía ver de sus expresiones, no estaban llegando a nada. Hombros caídos, ojos hundidos y una taza de café en sus manos más que un informe nuevo que leer, quizás un informe de autopsia actualizado que les brindara una luz. Era imposible, y Sherlock lo sabía. El vampanez debió cerrarles la herida, por lo que solo parecía que la sangre desapareció de sus cuerpos de un momento a otro. No llegarían a nada.
Pero no estaban allí para sentir lástima (o jactarse, en su caso) de lo que sucedía con la investigación presente. Sherlock se volvió hacia John, quien solo miraba con un gesto incómodo hacia el interior del hospital. La bulla de las personas alrededor, las cornetas de los autos y los reporteros hablando rápidamente para enviar la última información a las noticias reinaba en el ambiente, por lo que tuvo que alzar un poco más la voz para hablarle.
"¿Has captado algo?" le preguntó. John en un principio no le prestó mucha atención, por lo que le dio un golpe en el hombro para que lo viera. El hombre lobo se quejó, mirándolo con el ceño fruncido. Sherlock bufó. "Que si has captado algo, imbécil"
"Quizás lo haya hecho pero me estoy planteando si decirte o no" la expresión que tenía Sherlock en su cara debía ser oro porque acto seguido John comenzó a carcajearse, antes de cubrirse los orificios nasales con el dorso de su mano. "El hedor de este tipo es increíble, más por la sangre que carga encima que por su olor como vampanez…ese es algo débil, de hecho"
"Un semi-vampanez que anda buscando su completitud, entonces" murmuró Sherlock, metiendo sus manos en los bolsillos en lo que terminaba de tomar calor. Un viento gélido comenzó a flotar en el aire, calando hasta sus huesos con un suspiro. "Tengo una teoría sobre lo que pudo suceder aquí"
"¿Cuál es?"
"Los semi-vampanezes no deben tener la piel tan oscura, pero éste debió haber ingerido suficiente sangre para ya adquirir el color incluso antes de ser completamente un vampanez" Sherlock no lo miraba mientras hablaba, entornando los ojos hacia la recepción. "¿Qué haría un hospital si ve una persona de color púrpura sin razón aparente?"
"Internarlo," respondió John, Sherlock sonrió. Su John podía seguir su línea de pensamiento fácilmente, le orgullecía. "para estudiar mejor su caso y hacer todos los exámenes correspondientes"
"Trabajó desde adentro. No acabó con todos los doctores, claro. Supongo que con los que tuvieron la desdicha de pasar cerca de la habitación en la que estaba internado"
"Pero entonces, ¿la policía no sospecharía precisamente del único paciente desaparecido?"
Una pregunta bien formulaba que le alegraba que John hubiera hecho, no obstante Sherlock le encontró una respuesta pronto. Sonrió ladino, entrecerrando los ojos y volteando hacia él.
"Quizás no les dio tiempo de registrarlo. Era una emergencia, después de todo. Debieron pasarlo a una habitación y el doctor encargado de tomar sus datos debió ser la primera víctima. Con esta conmoción nadie se acordaría del último paciente de piel morada"
John sonrió feliz, y por un instante Sherlock sintió una opresión en el pecho. "Eres increíble, ¿sabes?" Igual sonrió, aunque sentía todavía un revoloteo en el estómago. Nunca se esperaba que John comenzara a decir esas cosas de repente. John alzó la cabeza, su sonrisa desapareció conforme una sombra los cubría. "Sherlock" solo llamó.
"Chicos, ustedes no deberían estar aquí" Sherlock se volteó de súbito. Un policía los estaba viendo, con las manos puestas en su cinturón. "Vamos, vuelvan a sus casas…espera" y tomó del hombro a Sherlock. Tuvo un mal presentimiento tan pronto lo notó tratando de visualizarlo bien. "Te he visto en algún sitio…"
Las noticias. El chico de Londres que había sido secuestrado por un circo ambulante de freaks. Vamos, tenía que pensar en algo, ¡y rápido!
"Scusi" espetó de repente. Tanto el oficial como John lo miraron como si hubiera perdido la cabeza. "Non ho capito tutto lo che mi hai detto"
El italiano no era el mejor acento que dominaba, pero estaba seguro de que había sido lo suficientemente convincente por la cara que el oficial tenía: la de alguien que claramente había cometido un error. John igualmente actuó rápido y lo asió del brazo, viendo hacia el oficial con una sonrisa nerviosa adornando sus labios.
"Lo siento, está de intercambio y todavía no domina el inglés. Ya nos vamos. Ciao!" se despidió con una mano, arrastrándolo fuera de la multitud con la rapidez de una gacela, junto a Sherlock que tampoco estaba yendo muy lento. No pararon hasta llegar a la esquina de donde habían cruzado, respirando algo agitado por el escape de improviso que tuvieron que hacer.
John estaba apoyado contra una pared junto a Sherlock, viendo hacia el cielo en lo que se recuperaba. Por un momento lo único que se escuchaba eran sus respiraciones descontroladas, calmándose poco a poco con cada inspiración que tomaba. Pronto se escuchó entonces una risita. Comenzó por parte de John, riendo entre dientes hasta que se convirtió en una carcajada tan contagiosa que llegó hasta Sherlock, riéndose también con fuerza. Algunos peatones se les quedaban mirando extrañados, pensando que tal vez habían ingerido algo. No les importó, solo siguieron riendo por lo que parecían largos minutos.
"¿Qué diablos fue eso?" espetó finalmente John, entre risas.
"Eso, para tu información, es un idioma latín bastante romántico. Pensé que precisamente a ti te gustaría" respondió Sherlock, algo más calmado pero con una sonrisa en sus labios que fue curveándose débil hasta convertirse en otra carcajada. "¿Ciao? ¿En serio? ¿En qué pensabas?"
Nadie pudo calmarlos la siguiente media hora.
A pesar de las risas, los dos se dieron cuenta de lo que representaba aquel encuentro con el oficial: la noticia de la desaparición de Sherlock había ido mucho más allá de Londres como para que un oficial del condado de Lincoln reconociera la cara de Sherlock. Mycroft debió de encargarse de hacer correr la voz y no dudaba que hubiera agentes suyos en cada ciudad del país para encontrarlo…lo cual, era raro. De hecho le extrañó mucho que su caso llegara a las noticias, considerando que le gustaba más tratar los temas así en privado, pero si ya estaba en boca de todos de seguro solo alzó la mano para sazonar más.
Estaba en problemas y gordos como lo fue su hermano una vez, pensó con una sonrisa burlona. No le importaba sufrir lo que los vampiros quisieran o le impusieran mientras se mantuviera lejos de las garras de aquellos oficiales. Pero mientras estuvieran caminando por las calles de Lincoln necesitaban algo con lo que esconderse. Él y John; no sabía qué tanto había investigado Mycroft del circo pero Sherlock estaba casi seguro de que ya tenía una ficha con la información de cada uno de sus integrantes y, por lo tanto, información de John. Ya hasta incluso debía de saber del acto que protagonizó y de lo que era capaz el hombre lobo, e instintivamente se tocó el brazo donde estaba la mordida que le había hecho: debía de considerar a John Watson como peligroso, debía de pensar que le haría algo y sus agente debían tener tranquilizantes para deshacerse de él en primera instancia.
Gustavo les había dejado algo de dinero por si se tardaba mucho y querían comer algo, y mientras caminaban encontraron una tienda con objetos de segunda mano, perfecto para lo que necesitaban. John se hizo con una gorra de béisbol, algo grande para su cabeza incluso después de haberla ajustado, y para Sherlock una gorra de cazador.
Podía escuchar a John reírse cuando se la probó y fue a verse al espejo. Ridículo, completamente ridículo. Estaba por quitársela cuando John se quejó, colocándole una mano en la cabeza para evitar que lo hiciera.
"Hey, hey. Nos llevamos esa"
"No me pienso poner esa estupidez, John" se quejó Sherlock. Ya había desistido del intento de quitársela, cruzándose de brazos en resignación. "Prefiero que me atrape Mycroft"
"Eso no te lo crees" le respondió burlón, dejando la mano y sacando el billete de veinte libras de su bolsillo. "A mí me dejaron con el dinero, yo soy quien decide qué se va a comprar y vamos a comprar eso"
Así fue como terminó de pie, frente a un puesto de periódicos, leyendo de un diario que había comprado con parte de lo que les quedaba de dinero. Él no aparecía en primera plana, por suerte, pero sí había un artículo dedicado a su casa en la sección de sucesos. '¿Secuestrado?' Rezaba el título.
Había una breve descripción sobre él como siempre suceden en esos casos. Un niño muy bueno, educado, tímido según el testimonio de sus profesores pero de buenas notas…ja. Temían que el circo ambulante lo hubiera secuestrado para realizar experimentos con él. Realmente el artículo no hablaba mucho de él…hablaba del cirquero.
Sherlock acercó más el periódico a su cara, para ver la supuesta foto de Gustavo. Aunque todo el resto estuviera nítido, incluso el lingote de oro que cargaba en su mano, todo Gustavo estaba borroso. Nada de él se podía vislumbrar más que motas de sus colores, como si la foto hubiera salido movida pero no era el caso. Debajo de la foto había comentado la fotógrafa que nunca podía tomarle una foto bien y que había asistido a muchas funciones, todas con el mismo resultado. Nadie pensaba que fuera a secuestrar a un pobre niño londinense.
Al final del artículo se presumía sobre la posibilidad de que hubiera huido más que ser secuestrado y que su hermano no quería dar detalles sobre el caso. Nunca las daba.
Volverlo a pensar hacía que le extrañara más que su caso hubiera llegado a las noticias. Normalmente Mycroft manejaba todo en privado, hubiera enviado al servicio secreto a hacer su trabajo sin llamar la atención…su hermano no había sido causante de ello. Alguien más lo delató y ya podía imaginarse quién. Alguien quien amaría al Palacio arder solo por el placer de cocinar en sus brasas.
Murmuró su nombre entre dientes, arrugando el periódico antes de arrojarlo a una papelera y sentarse junto a John en el banco al lado del puesto de periódicos.
"Pues eso fue una pérdida de dinero. Lo hubieras leído sin comprarlo" Sherlock movió la mano, restándole importancia. John bufó suave por la nariz y se sacó la gorra, revolviéndose el pelo. Estuvo por dejar caer la cabeza hacia atrás cuando captó otra cosa. Abrió los ojos de par en par, se habían dilatado. "Es el olor de Gus"
Sherlock lo miró de reojo. Con el asunto de ser reconocido y buscar urgentemente algo con lo que esconderse de los ojos hábiles se habían distraído de lo que querían hacer, que era buscar la esencia del vampanez para encontrarlo. Se habían detenido un momento porque vio aquel pequeño artículo en el periódico y John quería aprovechar a comprar un café para los dos con las pocas libras que les quedaban antes de devolverse hacia el hospital para empezar de cero.
Vio la calle en la que estaban. Cuando llegaron a Lincoln no habían pasado por allí. Ni siquiera estaban cerca del hotel, el aroma de Gustavo no debería estar allí. Por lo que era una muy buena señal. Sherlock se levantó, acomodándose la gorra de cazador en su cabeza y seguido de John. Éste aún tenía la cabeza levantada, captando hacia donde iba el aroma; ya debía de haber entendido lo que Sherlock había pensado hacía un segundo, y pensarlo le hizo sonreír.
"¿Puedes seguirlo, Sabueso?"
"De verdad me haces plantearme nuestra amistad, Sherlock" espetó, tomándolo de la mano con la suya libre para caminar de frente.
Pasaban entre las personas, ágiles y esquivando posibles maletines y bolsas de compra. John caminaba aún con la cabeza en alto, siguiendo el olor por instinto en lo que atravesaban la marea de personas. Sherlock incluso creyó ver las orejas de John asomándose por su cabello rubio, pero tan pronto volteaba ya no estaban. El hombre lobo no debía de estar acostumbrado a utilizar tanto aquella habilidad siendo humano, mas no parecía notar que se estaban descontrolando otras facultades.
Entraron a un callejón oscuro, donde solo había personas fumando que los vieron con mala cara cuando pasaron junto a ellos; no lo tomaron mucho en cuenta, porque pronto llegaron al otro lado del callejón. Otra calle, iluminada por los rayos del sol que conseguían atravesar las nubes claras de Lincoln. Peatones que no los miraban y un motel que iba por una calle casi al final, cerca de la vía que salía de la ciudad.
John se detuvo, cubriéndose nuevamente la nariz con casi toda la cara arrugada. "El olor del vampanez" consiguió decir. Aun no soltaba su mano e incluso la había apretado un poco. "Estabas en lo cierto"
"Solo por curiosidad" no lo apartó, pero tampoco comenzó a caminar inmediatamente. "¿A qué huele Gustavo?"
"¿Uh?" la pregunta debió tomar por sorpresa a John. Debió esperarse a Sherlock desesperado por irse a la escena del crimen y no a uno calmado haciendo una pregunta doméstica. Pero no estaba apurado: si se iban corriendo hacia el sitio y el vampanez de casualidad estaba allí, lo iban a alertar; era mejor tomarse la calma de llegar allí como si no hubiera sido planeado. Comenzaron a caminar, uno al lado del otro. "Pues…huele como a playa. A arena y mar pero…es suyo. El vampanez huele a sangre coagulada, la mayoría huele así aunque tienen cierto olor ácido los que son vampanezes completos"
"Santa curiosidad" que tenía la esperanza que el olor del cirquero no fuera algo visiblemente bonito. Ya sabiendo eso comenzó a caminar más rápido, jalando a John de la mano. "¿A qué huelen los vampiros en general?"
"Como a tierra. Pero Gus, en cambio, huele a arena" sus pasos fueron menguando conforme se acercaba cada vez más al motel. La mueca en el rostro de John se arrugaba más al llegar a una habitación con una puerta de color azul…abierta. "Es aquí, estoy seguro"
De las habitaciones contiguas no provenía sonido alguno aunque tuviera aparcados autos frente a las mismas. Quizás estaban durmiendo...o huyeron tan pronto Gustavo inició un alboroto en el interior. El picaporte estaba roto, habían usado la fuerza para entrar. Todavía tomado de la mano de John, Sherlock se acercó y empujó la puerta poco a poco hasta revelar su interior.
Todo estaba en el suelo. La sábana de la cama, las almohadas, el televisor ahora destrozado y papeles, muchos papeles desperdigados por el suelo. No había un baño de sangre, la pelea no debió haber sido ahí. Incluso el armario de madera estaba tirado en el suelo, boca arriba con las puertas cerradas.
Sherlock entornó un poco los ojos, soltando finalmente la mano de su acompañante para acercarse hacia los papeles, volteando los que estaban boca abajo. Eran papeles de identificación, permiso de vuelo, un pasaporte falso incluso lo saludaba debajo de otra carpeta que indicaba el origen de aquel vampanez… Italia. Un vampanez de Italia, que había sido arrastrado al Reino Unido por un tercero. Observó el nombre del pasaporte… Vic Vargas. La foto mostraba a un hombre cualquiera, aunque en sus ojos y en su sonrisa se vislumbraba su verdadera naturaleza.
Los vampiros no conocían los procedimientos de los humanos. Y aunque fuera semi-vampanez, ellos se alejaban totalmente de la población. ¿Cómo pudo ése sacarse un pasaporte primero y luego montar en un avión? Hasta donde sabía los vampiros incluso fingían su muerte o desaparición y nunca más eran vistos por los conocidos…por lo tanto, ese vampanez debía tener una identificación italiana y estar registrado como un ciudadano italiano antes de sacar un pasaporte para luego viajar…es decir, el vampanez existía para los humanos. Tuvo que tener un humano que lo ayudara a crearse una vida nueva entre los suyos y todo para llegar al Reino Unido… ¿y para qué? Era la cuestión.
Dejó el pasaporte de lado para encontrar otro papel, donde estaba la información de los boletos comprados…esa era la clave, los. Había información de tres boletos: uno era de Vic Vargas, datado hacía un mes atrás. El segundo decía Sebastián Morán. ¿El tercero? James Moriarty.
Apretó con más fuerza las hojas que cargaba en sus manos. Era Moriarty, todo era por culpa de Moriarty. Él le creó los papeles a Vic Vargas, él lo acompañó hasta Londres y lo dejó suelto en suelo inglés…y todo con meses de anticipación. Sherlock todavía no conocía del circo, mucho menos de la existencia de los vampiros, cuando ya Moriarty estaba planeando como traerse a un vampanez peligroso a su tierra. Él ya debía conocer que el cirquero era un vampiro, por supuesto, y debía también saber lo que haría un vampanez descarrilado a la Montaña de los Vampiros. Y solo se le ocurría un origen de toda aquella información.
Hide.
Si su teoría de que Hide no quería dañar a Gustavo y sí a ellos por puro ocio era cierta, significaba que Hide ya sabía, mucho antes que el circo pisara Londres, que Sherlock se iría con ellos. Significaba que Gustavo debió haber visto un futuro probable donde aparecía él y se lo comentó inocentemente al dueño del universo. Significaba que esas plumas de cuervo que le dejaron pistas por todo el camino desde un principio no eran otra cosa más que Hide arrastrándolo al juego que quería crear con él…y había tenido éxito. Estaba, mejor dicho, teniendo éxito.
Se sintió mareado de repente al imaginarlo. Soltó los papeles y apoyó la espalda contra la cama. Todas sus acciones habían sido premeditadas por alguien más, todo lo que creía que estaba haciendo por su cuenta había sido obra de otro, el plan de alguien más que estaba saliendo a su gusto. ¿Lo qué hacían ahora qué era? ¿Parte del plan de Hide o se estaba saliendo de sus manos?
"John" lo llamó, levantándose. No sabía por qué pero necesitaba contarle todo lo que había descubierto. Necesitaba su apoyo. Sin embargo, el hombre lobo no lo escuchó. Había movido la mesita de noche a un lado y estaba viendo lo que estaba oculto detrás, apretando las manos en un puño.
Se acercó a él para ver lo que lo tenía tan absorto, pronto entendiendo por qué: detrás de la mesita de noche había marcas. Pequeñas rayas que se iban agregando a un contador que Sherlock ya se estaba imaginando qué era…la cantidad de personas que Vic Vargas ya se había comido. En una mirada rápida contó aproximadamente veinte rayas.
John apretó los puños hasta dejarse los nudillos blancos. "Veinte personas…ya se ha cargado a veinte personas. Todo por placer"
Pensó en decirle que si no estaba allí, era porque Gustavo y el General ya habían dado con su guarida y lo estaban buscando, pero pronto se dio cuenta de lo equivocado que estaba.
Porque una figura estaba en la puerta cuando ambos se voltearon a ver.
StudyInMara: La última vez que hablé en italiano fue hace exactamente un año, así que posiblemente haya errores en esa frase tan banal que utilicé, y me disculpo en todo caso.
¡Ya se está acercando el fin del Primer Acto! Lo tengo planificado para el capítulo 20 (aunque por como voy llevando el siguiente capítulo, posiblemente termine en el 19. Desgracia para la estética), y espero que el Segundo Acto dure igual veinte capítulos...o menos, que pueda terminarlo en menos tiempo.
¡Haré una especie de concurso! Dentro de éste capítulo hay una referencia a Ace Attorney. Quería ver si la encontraran, tienen que decirme la frase donde esté la referencia en un review. A la primera persona que acierte la contactaré por dm y en el siguiente capítulo incluiré un personaje de su elección. Será breve y su presencia no será trascendental, pero si hablará e interactuará con Sherlock. Ojalá participen!
