Este fic participa para el reto especial de aniversario "Lo bueno viene de a cuatro" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black


III. Envenenas lo que tocas

"You've been acting awful tough lately
Smoking a lot of cigarettes lately
But inside, you're just a little baby"

I Am Not A Robot, Marina & the Diamonds.


―Buenos días. Tu madre me hizo un café… si es que esto es un café.

―¿Se levantó?

―Estaba despierta cuando yo vine. Se fue después de dejarme el café. Dijo que había más en la cafetera.

―Ah.

―¿Dormiste bien?

―No, las paredes en esta casa son de papel, Barty. Todo el mundo notó que Rabastan no estaba en el cuarto que mis padres le asignaron. Supongo que ahora saben por qué nunca iba a aceptar casarse con…

―¿Con? Te detuviste de repente.

―Nada.

―Cómo quieras. ¿Quieres café o te quedarás parada en la puerta todo el rato? No es como si Rodolphus y tú no hubieran hecho nada la noche pasada. ¿Ser fugitivos los hace revolcarse como conejos o algo?

―Estoy arrepintiéndome de haber bajado, Barty.

―Ya me conoces.

―Yo te cree en parte. ¿Cómo carajo no voy a conocerte, niño?

―Hiciste un buen trabajo.

―Me seguirías hasta el infierno, supongo. Sigues aquí, esa debe ser alguna clase de prueba. Creí que no aguantarías la vieja recamara de mi hermana Narcissa y te largarías al ver sus horribles posters de grupos musicales.

―Tiene mal gusto.

―Siempre lo tuvo. Ahora es una maldita snob con el apellido Malfoy. Eso tiene que ser alguna clase de mal gusto.

―No te gusta tu cuñado.

―No me gustan ellos. Harían cualquier cosa para salir vivos, ¿sabes? No están dispuestos a todo. No como tú, como yo… como nosotros. Mentirían. Nos venderían si eso fuera necesario.

―¿Cómo estás tan segura?

―Esa clase de mierda se huele muy lejos. No tienes más que mirar a la gente a los ojos para descubrir si son traidores. Puede que Lucius crea que esta es una causa justa, noble o la mierda que les gusta creer a los Malfoy, pero ensuciarse las manos por ella le parece… innecesario.

―Yo no vendería a nadie… Nosotros no venderíamos a nadie. ¿Cierto?

―No. ¿Cierto?

―Parece como si dudaras de mí.

―Tú envenenas todo lo que tocas, Barty. Está justificado querer tener… cierta seguridad. Eres como la peste.

―Tú me creaste.

―Pero todo lo que tomé para hacerlo ya estaba dentro de ti. ¿El instinto asesino? Ese es todo tuyo, cariño. Envenenas lo que tocas; si por ti fuera, de este mundo quedarían sólo ruinas. ¿Recuerdas los incendios?

―Fue la primera vez que salimos juntos.

―Tenías dieciocho años.

―Ahora tengo veintiuno.

―Te has convertido en un asesino.

―Tú también.

―Yo ya lo era mucho antes de que tú aparecieras, niño.

―Disfrutas matar como nadie más.

―Quizá tanto como tú. No lo niegues. Esa manera que tienes de mirar a tus víctimas, justo cuando te suplican piedad… Esa manera de sentir que tienes el poder sobre alguien. Eso te lo enseñé yo. Te enseñé a sentirlo. Pero tú ya eras un veneno que iba a pudrir todo a su alrededor.

―A ustedes no los he podrido.

―…

―Que risa tan hueca, Bellatrix.

―Es que nosotros ya estábamos arruinados cuando tú apareciste. Nuestra alma ya estaba en mil pedazos.

―No me vas a decir que crees en esas estupideces de que, por cada asesinato, tú alma se parte.

―No lo creas tú. De todos modos, ¿qué te importa la tuya?

―No me irás a decir que a ti sí que te importa la tuya. Debe estar arruinada para siempre. Si existiera un más allá que fuera un paraíso, seguro te dejaban afuera.

―Y tú estás muy seguro de que no existe.

―Sólo existe el aquí y el ahora, Bella. Nada más. Nos vamos a morir todos y vamos a ir a dar todos al mismo lugar.

―Creo en que el alma se parte, Barty. Pero igual no importa. Me la dejaría hecha pedazos por el Señor Tenebroso.

―Qué altruista. Si yo creyera en esas mierdas, me daría igual el Señor Tenebroso. No mato por él. Creo en él, pero matar… eso es algo más íntimo. Tú me lo enseñaste, ¿recuerdas? Con una mano en el corazón.

―Sí, lo recuerdo.

―Me dijiste que tenía que sentirlo.

―Sí. Qué buena memoria.

―Yo, siempre. Desde entonces lo he sentido aquí, en el corazón, cada vez que he matado a alguien.

―¿Y qué sientes?

―Éxtasis.

―Cualquier psicomago mataría por ponerte una mano encima. Por examinar tu cerebro.

―…

―…

―Joder, no me hagas reír.

―Sabes qué es verdad. Incluso a Reg le dabas miedo.

―¿Dabas? No sabía que habíamos empezado a hablar en pasado de él.

―Ya pasó un año desde que desapareció. Nadie sabe dónde está y a nadie le importa buscarlo. Estará mejor muerto, supongo. Está muerto, supongo. Sólo espero que no haya traicionado a nadie.

―¿Te gustaría saber?

―… No.

―Dudaste.

―No, no quiero saber. Un traidor en la familia es suficiente. Más que le vale haber muerto como el mortífago que es… que era.

―Lo siento.

―No importa.

―A veces me pregunto si aún somos humanos del todo.

―Sentimos. Eso nos hace humanos, ¿no? ¿No?

―Sí. ¿Quieres un abrazo? Tienes cara de necesitarlo… y ya la has quitado. Tanto miedo te da que te vean vulnerable. No le contaré a nadie, no te preocupes.

―Cállate. Tú envenenas lo que tocas.

―No a ti, tú ya venías envenenada de antes.

―Y a mucha honra, Barty.

―¿Segura que no quieres ese abrazo, Bella?


LA PESTE. Esta es una relación estrictamente de amistad, sí. Me gustan las relaciones de amistad de verdad, también hacen falta en los fics.


Andrea Poulain

A 15 de junio de 2016

#LoveIsLove