Disclaimer: Los personajes de Sonic no me pertenecen. Estos son propiedad de Sega.
Sentimientos
Agotada.
Así era como me sentía siempre que nos encontrábamos. Cada vez que luchábamos juntos. Cada vez que te perseguía y todas las veces que escapabas de mí... Sonic.
Mis sentimientos por ti eran honestos. Sabía que te amaba y no, no era porque me salvabas a cada rato por ser tan débil y estúpida. Te amaba porque eras tú... te amo porque simplemente eres tú. Tu sonrisa, tu obsesión por los "chili dogs", la forma en que te sientes libre al correr… todo eso amo de ti, Sonic. Sin embargo, aquel cuento de hadas que un día soñé no iba a ser posible... nuestro cuento de hadas. Tú corazón le pertenecía a otra y yo, bueno, al parecer no fui lo suficientemente capaz para ser la bella doncella de la historia.
Todo se acabó.
Yo no quise rendirme, ¡Es más!, ¡Traté muchas veces de no hacerlo! Tanto así que día tras día me esforzaba para poder pelear a tu lado. Tanto así que en el único tiempo disponible que tenía hacía de todo lo posible por verte y abrazarte... tu odiabas que te abrazara.
Dolor.
Me dolía. Tal vez haya sido un poco ruda a la hora de demostrarte mi amor pero no lo podía controlar… ¡Todas mis emociones guardadas en el trabajo explotaban cada vez que te veía! Y, aunque haya sido por tan sólo unos segundos, cada abrazo me daba una nueva esperanza. Una nueva oportunidad de ser correspondida en algún momento.
Ilusa.
Todo eso se desmoronó aquel día. Eran las tres de la tarde y estaba en la fiesta de cumpleaños de Cream. Mi corazón empezó a palpitar muy rápido y mis mejillas empezaron a arder cuando te vi llegar. Sabía que no estabas solo, pero aún así, me sentía feliz. Claro que, la felicidad no dura para siempre. Detrás de ti y agarrando firmemente tu mano estaba Sally. Un pequeño destello captó mi atención y ahí fue cuando pasó... Nos dijiste a todos que Sally y tú se habían comprometido.
Dolor... Mucho dolor.
No estaba preparada para dejarte ir. Sin embargo, me acerqué a ustedes y los felicité por su compromiso.
Hipócrita.
Sí, eso es lo que soy.
Ese día me fui temprano de la fiesta y Cream sabía perfectamente el porqué. Corrí y corrí sin parar, no importaba el dolor, no importaba la lluvia... ya no importaba nada. Mis piernas temblaban, mi respiración era cortante y mi visión se tornaba borrosa en momentos. Quería creer que todo era un mal sueño, que en cualquier momento sonaría la alarma y te vería de nuevo sin esa asquerosa argolla.
Furia.
Me descontrolé. Mi mirada estaba fija en toda la sala, ¡toda la maldita decoración de la sala! Había muchísimos cuadros en donde aparecíamos Sonic y yo. Grité a todo pulmón, sentí mi pecho comprimiéndose mientras que las lágrimas continuaban cayendo. Desgarré, tiré y quebré todas aquellas memorias.
Ras. Crac. Crash... El sonido de los objetos quebrándose eran música para mis oídos.
Rabia.
Rabia por no poder ser como Sally.
Rabia por no poder ser correspondida.
Rabia por ser débil.
Rabia por ser ilusa.
Rabia porque no me amabas, Sonic.
Resignación.
Empecé a reír como loca entre los escombros que yacían en el piso.
Tonta. Eso fui, eso soy y eso seré.
No importa cuánto me esfuerce, jamás seré reconocida. No importa cuánto lo intente, jamás seré recompensada... No existe tal final feliz para un personaje que nunca debió aparecer.
Esperanza.
Eso era lo que ya no tenía.
