Bienvenida
-No deberías hacer amistad con esa chica, Astoria... Bueno, en realidad con ningún Wesley- dijo la rubia haciendo que su hermana frunciera el ceño, ¿no se suponía que ella no poseía prejuicios?
-¿Y por qué no? Es agradable.
-Porque son traidores a la sangre, Astoria.
-¿Y?
-Pues que no son de buena compañía.
-Creí que no eras prejuiciosa.
-No lo soy… Solo en algunos casos y ellos son esos casos- dijo con desagrado -En todo caso, debes cambiarte, pronto llegaremos a Hogwarts.
-¡Es increíble!- exclamó con enfado y decepción una vez que la rubia se había alejado, pues nunca pensó que su hermana tuviera esos estúpidos pensamientos.
-¿Qué es lo increíble?- preguntó una voz detrás suyo haciéndola dar un saltito.
-¡Merlín! Me asustaron- dijo la castaña al ver a los chicos que su estaban detrás suyo.
-Lo siento no fue nuestra intención hacerlo- se disculpó el azabache.
-Y se puede saber... ¿Por qué una chica tan linda estaba molesta?- preguntó el moreno haciendo que la castaña se sonrojara... ¿Linda? ¿Acaso lo era?
-No puedo creer que mi hermana tenga esos estúpidos prejuicios, después de todo lo que nuestros padres no han enseñado.
-Las princesas como tú, no deben decir groserías- dijo Blaise de manera coqueta.
-¡Es que no lo puedo creer!- exclamó -Ustedes no serán así, ¿o sí?
-¡Por supuesto que no!- mintió descaradamente.
-Emm, Blaise no creo que...
-Nosotros no somos así, Astoria- se apresuró el moreno callando la gran bocota de su amigo.
-Menos mal, sería una lástima. No entiendo por qué después de tantos años las personas siguen con esos ridículos ideales- se quejó nuevamente.
-Entonces no te gustaría estar en Slytherin- dijo Theo.
-Si son de esa clase, no.
-Hay de todo un poco, ya verás... Sólo te puedo decir que nuestra casa es la mejor- dijo Blaise.
-Bien, creo que es hora que te cambies, pronto llegaremos- dijo Theo.
-Ahí habla el prefecto, Theodore Nott- dijo Blaise rodando los ojos.
-Tienes razón, ya habrá otro momento que podamos hablar, nos vemos- se despidió la chica caminando de vuelta a su compartimento.
-¡¿Tenías que arruinarme el momento?!- se quejó Blaise lanzándole una mirada asesina.
-¿Por qué le mentiste? Astoria es la inocencia hecha chica, no merece tus sucias mentiras- negó el azabache.
-¡¿Y que querías que le dijera?! Si Astoria soy igual o peor de prejuicioso que tú hermana- ironizó el moreno.
-Pues... No, pero tampoco merecía que le mintieras. Ya veré el día que se entere de la verdad...
Los estudiantes habían llegado al colegio, y ahora se dirigían al gran comedor donde se realizaría el gran banquete de bienvenida junto con la selección de los nuevos niños. Pero el caso de Astoria era diferente, pues a pesar de que no tenía 11 años debía sentarse en aquel taburete para ser elegida a la casa donde sería su hogar durante su estancia en el colegio.
-Mucha suerte Astoria, y recuerda lo que dijo papá- dijo la rubia mientras que su hermana sólo asentía, pues aún estaba enojada con ella.
-Guardaré un puesto para ti a mi lado, As... ¿Puedo llamarte así, cierto?- dijo el moreno llamándose el asentimiento por parte de la castaña.
-Greengrass, Astoria- llamó la profesora McGonagall haciendo que Astoria se sintiera completamente abochornada, ya que todas las miradas se posaban en ella, pero la que más le hacía sonrojar era aquella penetrante mirada color mercurio que nunca la abandonaba. La chica se sentó en el taburete con el sombrero puesto escuchando cada una de las palabras que el sombrero le decía.
-Veo que eres muy inteligente, pero no creo que seas Ravenclaw... También hay valentía, pureza, podrías ir a Gryffindor, pero tienes unos ideales claros, astucia y persistencia... Muy difícil- susurraba el sombrero a su oído haciendo que su hermana sufriera, aunque no pudiera escuchar lo que el sombrero decía.
-¡Slytherin!- gritó el sombrero seleccionador después de un largo rato de meditarlo haciendo que Daphne suspirara pesadamente y cierto rubio sonriera disimuladamente, pues hacía que su plan se realizará con mayor facilidad.
-Bienvenida a su cuarto año, señorita Greengrass- dijeron Dumbledore y McGonagall.
-Gracias- dijo sonriendo antes de dirigirse a la mesa de las serpientes donde la esperaba su hermana, aquel moreno tan atento y la persona poseedora de aquellos ojos grises.
-Sabía que lo lograrías, As- dijo Blaise con una gran sonrisa –¡Felicidades!
-Gracias- dijo mientras se sentaba en el sitio indicado por el moreno que para su desgracia era frente al rubio.
-Gracias a Merlín que escuchó mis súplicas- dijo Daphne.
-Como digas- dijo Astoria de mala gana tomando un poco de su jugo de calabaza.
-Es una lástima que estés un año más abajo que nosotros- dijo Crabbe haciendo que el rubio le mandara una disimulada mirada envenenada.
-¡¿Quieren dejar de coquetearle a mi hermana?!- gruñó Daphne molesta por las insinuaciones.
-Creo que estás celosa, Greengrass- dijo Draco con sorna para luego reprenderse por haber abierto la boca.
-¿Qué tiene mini-Greengrass que no tengamos nosotras?- preguntó Pansy.
-Este... Será mejor que me vaya- dijo Astoria con una gran incomodidad levantándose para salir rápidamente.
-¿No la acompañarás?- preguntó Goyle a la rubia.
-Está muy grandecita para irse sola- respondió sin importancia.
-Pero si no conoce el colegio, se puede perder- dijo Crabbe.
-Ojalá se perdiera y no apareciera más- dijo Pansy ardida.
-Pero ni cenó- dijo Blaise.
-¡Y a mí que carajos me importa! ¡Si tanto te preocupa ve y le das de comer tú! - gritó Daphne molesta.
-Tú hermana es una maldita arpía, Daphne- dijo Pansy haciendo que Draco la fulminara con la mirada y se levantara.
-Draqui amor, ¿no vas a cenar?- preguntó la azabache ahora extrañada.
-No me llames así- dijo Draco molesto -No tengo apetito- añadió fríamente antes de retirarse.
Mientras tanto una castaña doblaba el pasillo encontrándose con su amiga pelirroja.
-Ginny, que alegría verte de nuevo- dijo Astoria con una sonrisa.
-Lo mismo digo, As... Es una lástima que no quedaras en Gryffindor.
-Sí- dijo con tristeza -Pero ¿podemos seguir siendo amigas verdad?
-Claro que sí, no eres como las otras víboras- dijo Ginny haciendo reír a la castaña y confirmara.
-¿Sabes dónde queda la sala común de Slytherin?
-No, lo siento, As. Aunque creo que queda en las mazmorras... ¿No cenas?
-No, no tengo apetito... Nos veremos mañana en clase Ginny- se despidió la castaña.
-Por supuesto, descansa- respondió la pelirroja dirigiéndose al gran comedor mientras que la chica iba camino a las mazmorras hasta que escuchó una voz fría detrás suyo.
-Las mazmorras quedan por allá- dijo Draco señalando el pasillo contrario de donde se dirigía la chica.
-Gra... Gracias- balbuceó sonrojándose violentamente.
-Draco Malfoy- se presentó tendiéndole la mano.
-Astoria Greengrass- respondió aceptando la fría mano del rubio haciendo que una corriente eléctrica pasara por su columna vertebral.
-Así que te trasladaste- dijo el rubio caminando a su lado tratando en vano de ignorar aquella descarga que sintió al igual que la castaña.
-Sí- respondió antes de que un silencio incómodo se apoderara de la situación. Después de un largo rato de caminar llegaron a su destino.
-Sangre pura- dijo el rubio haciendo que Astoria rodara los ojos por la estúpida contraseña y entraran a la sala común de Slytherin -Bienvenida a Slytherin... No es la gran cosa pero es cómoda- añadió perdiéndose aquellos ojos verdes que expresaban sorpresa.
-¿Estás loco?- dijo la castaña haciendo que el rubio frunciera el ceño -¡Es hermoso!- añadió admirando cada detalle y lujo que poseía, y el rubio sonriera.
-Me alegro, las habitaciones de las chicas son a la izquierda- continuó en rubio sin borrar aquella sonrisa.
-Muchas gracias por enseñarme el camino.
-Es mi trabajo de prefecto- dijo Draco viendo como los ojos de la castaña se apagaran y mostraran ¿decepción? ¿Tristeza?
-De todas formas gracias- dijo antes de subir dónde le habían indicado... No sabía por qué, pero aquella pizca de esperanza que había sentido cuando el rubio la acompañó se había esfumado rápidamente. No entendía por qué sentía ese gran interés en querer saber de él, de su vida, pero lastimosamente todo se había arruinado en un milisegundo.
