Eres diferente.
-¿Por qué esa cara de imbécil?- preguntó el azabache sentándose al lado de su amigo.
-Le he pedido una cita a Astoria, la llevaré a conocer el castillo y todo eso- respondió el moreno sonriendo.
-¿Qué es lo que pretendes hacer?
-¿Y tú por qué la proteges tanto? ¿Acaso te gusta?- preguntó molesto.
-Blaise, es la hermanita de Daphne, además es una NIÑA- respondió haciendo énfasis en la última palabra.
-¿Y eso qué? En todo caso saldré con ella.
-¿Con quién?- preguntó la voz de una chica detrás suyo haciendo que el moreno palideciera al instante.
-Con Astoria- respondió Theo con sorna llevándose una mirada asesina por parte de su amigo.
-¡BLAISE ZABINI!- gritó la rubia colérica -Le llegas a hacer algo a mi hermana y te juro que te cuelgo de tú amigo... No vivirás para contarlo- amenazó señalando a su amigo de aventuras haciendo que tragara en seco.
-Sólo le mostraré el castillo- respondió poniendo cara de angelito mientras la rubia rodaba los ojos y se iba a sentar junto a su amiga.
-Tú hermana ya me tiene aburrida Daph- dijo Pansy con molestia.
-Lo sé, siempre quiere llamar la atención...
-Debes de hacer algo, Greengrass... ¿No los ves? Ya nadie se me arrima.
-Aún te queda Malfoy.
-Sí, tienes razón... Mi Draqui no caerá, a propósito ¿Dónde está?
-No lo sé, no lo veo desde ayer en la cena.
-Debe de estar preparándome algo especial para esta noche- respondió la azabache con ensoñación.
Un rubio había seguido sigilosamente a la castaña llevándose una gran sorpresa, pues la chica estaba hablando muy a gusto con Zabini.
¿Desde cuándo te importa con quién hable?- se reprendió tratando de escuchar de que hablaban. Una vez que el moreno se había retirado con su beso ¡Maldito Zabini!, el rubio aprovechó para dirigirse al salón de encantamientos donde efectivamente se encontraba solo como esperaba; sin más pérdida de tiempo cerró con cuidado la puerta y sentó detrás de aquella chica de cabellos castaños.
-Estudiando tan temprano, Greengrass- dijo con una pizca de burla haciendo que la chica diera un respingo.
-¿No debería de estar en clase, Malfoy?- preguntó Astoria evitando en vano de sentir aquellos intimidantes ojos en su espalda.
-Veo que hiciste una buena amistad con Zabini, ¿no es así?
-Sí...
-Y van a una cita- dijo Draco sin quitarle la mirada de su largo y hermoso cabello.
-Yo... Este... No le digas a mi hermana- dijo la chica volteándose para encontrar sus ¿hermosos? ojos grises...
-¿Te preocupa más que no le diga a tú hermana que de dónde lo sé?
-¿De dónde lo sabes?- preguntó inmediatamente.
-No te incumbe- respondió con una sonrisa ladeada haciendo que la chica bufara.
-¿Acaso me estas espiando?- acusó la chica con una mirada inquisidora.
-Es lo que tú quisieras, Greengrass- respondió con sorna.
¿De verdad la estoy espiando?
-¿Entonces no le dirás a mi hermana?- preguntó con preocupación.
-Eso depende de ti...
-¿Qué quieres decir?
-Aléjate de Zabini- soltó de un momento a otro.
-¿Por qué?- preguntó la castaña sorprendida.
-Aléjate de él si no quieres que le diga a Daphne...
-¿Por qué?- volvió a preguntar.
-No te conviene- respondió fríamente levantándose para irse antes de que los estudiantes entraran.
-¿Y tú sí?- preguntó Astoria sin pensar y sin obtener respuesta, pues el rubio ya había salido.
-Tampoco...- susurró Draco para él mismo mientras cerraba la puerta.
La tarde cayó con rapidez y con esto la cita de Astoria y Blaise. El moreno se dirigió al salón dónde la castaña había finalizado su última clase del día; una vez que llegó al salón de adivinación, esperó pacientemente que saliera.
-¡As!- llamó a la chica que venía acompañada de otra chica de cabellos pelirrojos.
-Blaise, ¿Cómo estás?- preguntó gentilmente.
-De maravilla, ¿éstas lista?- preguntó ignorando olímpicamente a la amiga de su chica... ¿Su?, pues según el criterio del moreno, Astoria esta suya, su media naranja, su chica.
-Lo siento… Blaise, ella es Ginny Weasley; Ginny, él el Blaise Zabini- presentó la castaña mientras los chicos se dedicaban una mirada se fastidio.
-Sí, ya nos conocíamos- respondió la pelirroja.
-¿En serio? ¿Y por qué no se saludan?- preguntó extrañada.
-Es...
-Complicado- finalizó el moreno interrumpiendo la explicación de la mini comadreja.
-Ohhh... Espero que sus diferencias se terminen pronto y podamos ir a dar un paseo.
-As, tenemos que irnos.
-Te veo en la cena, Ginny- dijo la castaña con una sonrisa.
-Por supuesto, As- respondió la pelirroja dándole un corto abrazo a su nueva amiga, para luego retirase de aquella incómoda situación.
¿Es que acaso Astoria no sabe nada sobre ellos?- se preguntaba Ginny mientras se dirigía a buscar a sus amigos.
-¿A dónde te gustaría ir primero?- preguntó el moreno perdido en los ojos de la chica.
-Donde quieras está bien, aunque no le gustaría que mi hermana se enterara- respondió bajando la mirada.
-No te preocupes, ya lo sabe y no está en desacuerdo.
-Bien, entonces vamos- dijo la chica antes de comenzar su tour. Después de recorrer la torre de Astronomía, la lechucería, la sala de menesteres, la biblioteca, el puente colgante, la sala de trofeos y la enfermería, los chicos decidieron salir del castillo para visitar los jardines y el lago negro.
-¿De verdad hay un calamar gigante?- preguntó la chica sin creer en lo que el moreno le decía.
-En serio, ahorita lo verás- respondió divertido mientras pasaban por los jardines y encontrándose con sus amigos.
-Hola chicos- saludaron al tiempo.
-Se ve que la pasan bien- opinó Draco amargamente mientras se quitaba de encima a Pansy.
-Sí, el castillo es enorme y hermoso- respondió la castaña con una sonrisa de admiración mientras que Daphne y Pansy rodaban los ojos.
-Lo es. Es bueno que te agrade, Astoria- dijo Theo devolviéndole la sonrisa.
-Bueno, nos retiramos... Aún tenemos sitios por ver y visitar- sentenció el moreno llevándose a la chica nuevamente.
-¿Ves ahí?- preguntó el moreno señalando un pedazo de tentáculo que sobresalía sutilmente del lago.
-¿Ese es?- preguntó acercándose a observar.
-Sí, ten cuidado te puedes caer- dijo el chico sosteniéndola rápidamente por la cintura quedando frente a frente y haciendo que las mejillas de Astoria se encendieran, Blaise sonrió y le llevó un mechón de cabello detrás de sus pequeñas y perfectas orejas pálidas, poco a poco se fue acercando hasta sentir la respiración agitada de la chica sobre su boca hasta que todo terminó al escuchar un grito que acabó con la felicidad del joven.
-¡Astoria!- volvía a gritar aquella chica que ahora corría hacía ellos.
-¡Ginny!- respondió la chica abrazando a su amiga mientras que Blaise le lanzaba maldiciones imperdonables con la mirada.
-Te quiero presentar a mis amigos, ven un momento- dijo la pelirroja arrastrando a la castaña hacía una banca sin importar lo que el moreno dijera -Ellas son Hermione Granger y Luna Lovegood... Y ellos son Harry Potter, Neville Longbottom y uno de mis hermanos Ron Weasley- dijo señalando a cada uno de los presentes -Y ella es Astoria Greengrass.
-¿Eres la hermana de Daphne?- preguntó Luna con una voz ensoñadora.
-Sí, aunque no nos parecemos en nada- respondió la chica con timidez.
-Es un placer- dijeron los presentes con una sonrisa, todos excepto Ron.
-Lo mismo digo- respondió sonriendo dulcemente.
-¿No es ese Zabini?- preguntó Hermione observando a un molesto chico que se encontraba a unos metros más atrás.
-Sí, es mi amigo.
-No sean traidores, es una víbora igual que sus amigos y hermana- desaprobó el pelirrojo llevándose miradas asesinas por parte de su hermana.
-¡Ron!- regañó la ojimiel.
-Pero es verdad, todos los Slytherin son unas serpientes rastreras y venenosas.
-Ellas es diferente- dijo Ginny mientras que Astoria sentía como sus ojos se le iban humedeciendo poco a poco. Al ver esto, el moreno se acercó con agilidad y sacó su varita apuntando al pelirrojo.
-¡No te vuelvas meter con ella, si lo vuelves a hacer te juro que pagaras muy caro cada una de tus sucias palabras, Weasley... Te lo advierto- amenazó antes de llevarse a Astoria a otro lugar.
-Odio que me comparen con mi hermana, no soy igual que ella- dijo Astoria antes de comenzar a llorar.
-Claro que no lo eres As... Eres diferente- respondió el moreno acercándose para abrazarla y limpiar cada una de las lágrimas que por culpa de esa comadreja pobretona su chica derramaba en aquella carita de ángel que poseía.
